El nombre de héroe de Bakugo lo he visto en algunos fanarts y me gustó, no voy al corriente con la serie así que no sé si sea canon.
AUTÓGRAFO
Probablemente la parte que menos le gustaba a Bakugo después de encargarse de un villano eran los aplausos y vítores de los ciudadanos. Sí, lo entendía, era parte del trabajo, pero había una sensación incómoda en la que no sabía ni qué cara poner. Si sonreía, la gente aplaudía más, así que sólo se dedicaba a mantener una expresión seria hasta que llegara la policía y pudiera escapar. Aunado a eso estaba la siempre insoportable prensa y los paparazzis.
–¡Ground Zero! ¡Ground Zero!
–¡Kyaaa! ¡Es él!
–¡Unas palabras, por favor!
–¡Ground Zero!
El tumulto de fotos y micrófonos empezó a cerrarse alrededor de Bakugo, quien retrocedió unos pasos para que no lo alcanzaran. Se vio acorralado contra la pared y señaló un punto en la lejanía.
–¡Ah! ¡Es All Might!
Todos los curiosos voltearon al mismo tiempo y Bakugo aprovechó para escapar.
–¡No dejen que se vaya!
–¡Ground Zero!
Bakugo corrió lo más rápido que pudo. No podía usar sus explosiones para elevarse por el aire y trepar a un edificio, los civiles estaban demasiado cerca y podrían salir heridos. Bakugo dio vuelta en la esquina y chocó con algo, haciéndolo caer. Era una chica muy bonita, cabello castaño y corto, ojos grandes y mejillas rosadas.
–Lo siento –murmuró apenado, pero no tenía tiempo de quedarse, escuchaba los pasos apresurados cada vez más cerca.
Uraraka abrió los ojos con sorpresa al reconocer el traje de héroe y su expresión se iluminó.
–¡Whaaah! ¡Eres tú! ¡Ground Ze...!
Bakugo le tapó la boca y la jaló de la mano hacia el callejón que estaba no muy lejos de ahí. Se pegó a la pared y aguzó el oído. Parecía que los pasos se alejaban. De pronto sintió un golpecito en la mano y se dio cuenta de que todavía le estaba tapando la boca a la chica.
–Lo siento, entré en pánico. Esos malditos reporteros no me dejan tranquilo.
Uraraka lo veía con ojos de admiración absoluta. No decía nada. Bakugo carraspeó para llamar su atención.
–¿Estás bien?
–¡Sí! ¡Sí, sí...estoy bien! Es que...en serio no puedo creer que seas tú. ¿Será obra del destino? ¿Este encuentro es una señal divina?
–Oye... –una gotita de sudor bajó por la frente de Bakugo. ¿De qué estaba hablando?
–¡Ah! ¡Hoy es el día más feliz de mi vida!
Bakugo retrocedió un paso.
–Sí, bueno, escucha...tengo que irme.
–¡Espera! ¿Me das tu autógrafo?
Bakugo soltó un suspiro. ¿Qué había hecho mal en su otra vida para merecer ese castigo?
–De acuerdo.
Uraraka sacó una libreta de su bolso y una pluma, pero Bakugo escuchó a los reporteros que habían vuelto y se acercaban.
–¡Ground Zero!
–¿A dónde se fue?
–¡Hay que encontrarlo!
–¡Ground Zero!
Bakugo escribió algo deprisa y le devolvió la libreta antes de echarse a correr hacia el otro lado. Ni siquiera le dio tiempo de despedirse. Esta vez sí se impulsó con las explosiones de sus manos y desapareció entre los edificios. Uraraka abrió la libreta para ver el autógrafo.
"Para la chica de cara redonda. Con cariño, Ground Zero."
–¡Whaaah! ¡Ni siquiera pude decirle mi nombre!
