BACKSTAGE

Afuera, en el escenario, la gente gritaba su nombre para que saliera. Todavía faltaban cinco minutos para que diera comienzo el show, pero Uraraka estaba que se moría de nervios. Era su primer concierto en un auditorio tan grande, nada comparado a los pequeños locales en los que se había presentado antes.

Recargado en el marco de la puerta de su camerino estaba Bakugo, su guardaespaldas y amigo de toda la vida, quien había estado con ella desde el comienzo de su carrera.

–¿Estás bien? –le preguntó Bakugo viéndola por el espejo.

Uraraka suspiró mientras se retocaba su maquillaje.

–Te diría que sí, pero ya sabes cómo me pongo siempre antes de un show.

–Sólo sal y haz lo tuyo. Lo has hecho cientos de veces.

–Ya, pero nunca antes frente a un público tan numeroso. Siento que me voy a desmayar en cualquier momento.

–Estarás bien, sólo piensa…

–¿Qué?

–Piensa que estamos tú y yo solos.

Uraraka sonrió.

–Eso no ayuda mucho, ¿sabes?

Bakugo se acercó y la tomó de la barbilla para que lo mirara a los ojos. Su rostro estaba muy cerca y Uraraka se sonrojó.

–¿Qué estás…?

Bakugo no la dejó terminar la pregunta porque juntó sus labios con los suyos, saboreando cada centímetro como hacía mucho tiempo quería hacerlo. Luego de un momento se separó. Uraraka abrió los ojos lentamente.

–¿Y bien? ¿Eso ayudó? –preguntó Bakugo.

Uraraka sonrió. Tal vez no, pero al menos ya no estaba preocupada por el show, sus pensamientos estaban con Bakugo y el beso inesperado. Ya habría tiempo de hablar de eso. Por ahora tenía que salir a dar un concierto.