Pues bueno, se me ocurrió este drabble a partir de un fanart en el que los chicos de la clase 1A intercambian sus trajes de héroes, y dije mmm ¿qué pasaría si ellos dos intercambian sus dones?

PESADILLA

Bakugo escuchó la alarma de su despertador y estiró la mano aún con los ojos cerrados para apagarla. Parecía que el buró estaba demasiado lejos...sólo podía palpar el aire. Su cuerpo se sentía muy liviano, y por alguna extraña razón no sentía el colchón ni la almohada debajo de él.

–Uraraka –llamó.

No tuvo respuesta. Bakugo abrió lentamente los ojos y se encontró frente a frente con el techo. Entró en pánico y empezó a manotear con desesperación. Estaba flotando, y la única explicación era que Uraraka lo había tocado con su don entre sueños.

–Uraraka –llamó un poco más fuerte.

–Mmm –Uraraka se volteó en la cama y abrazó su almohada, todavía en el quinto sueño.

Una gotita de sudor cayó por la frente de Bakugo. ¿Cómo podía dormir tanto? Tenía el sueño más pesado, podía haber un tiroteo justo al lado y Uraraka estaría babeando su almohada como si nada.

–¡Uraraka! –gritó Bakugo.

–¡Waaah! ¿Qué? ¿Qué pasó? –Uraraka por fin despertó y volteó a su alrededor, pero no vio al rubio por ningún lado. ¿Había sido su imaginacion?– ¿Bakugo?

–Aquí arriba.

Uraraka volteó a verlo y sonrió apenada.

–Ah, lo lamento. Lo hice de nuevo. Espera, ya te bajo.

Uraraka juntó las palmas de sus manos.

–¡Liberar!

Pero en vez de que el cuerpo de Bakugo cayera sobre la cama, una explosión salió de las manos de Uraraka y le sacó un susto de muerte.

–¡Uraraka! –gritó Bakugo. El humo lo había cegado, no podía ver nada. Empezó a manotear en el aire para tratar de acercarse. La tos de Uraraka le hizo saber que estaba viva.

–¿Estás bien? ¿Qué demonios? ¿Qué está pasando?

–¡Bakugo! ¿Qué hiciste?

–¡Yo no hice nada!

–¿Qué pasó con mi don? ¿Por qué salen explosiones de mis manos?

Bakugo la miró sin entender. Él tampoco sabía lo que estaba pasando. Parecía que en algún punto de la noche habían intercambiado sus dones. ¿Cómo y por qué? No lo sabía. Pero entonces...

Bakugo juntó sus manos a la altura del pecho como muchas veces había visto a Uraraka hacerlo y exclamó:

–¡Liberar!

El cuerpo de Bakugo adquirió nuevamente gravedad y cayó sobre la cama al lado de Uraraka. Justo en ese momento Bakugo despertó sobresaltado y respirando agitadamente. Miró el reloj y vio que eran apenas las 2 de la madrugada. ¿Había sido un sueño?

Bakugo extendió la palma de su mano y el sudor causó una explosión que resonó por el cuarto. Disipó el humo con la otra mano y miró de reojo a Uraraka.

La chica dormía plácidamente, como si nada.