CREMA BATIDA

La luz de la cocina estaba encendida a pesar de que eran más de las once. Bakugo se preguntó qué maldito extra había olvidado apagarla antes de irse a dormir, pero no tuvo tiempo de decir nada porque en ese momento olfateó un suave aroma a cupcakes recién horneados. Entró a la cocina esperando encontrar a Sato, pero se sorprendió al ver que era nada más y nada menos que Uraraka Ochako. La chica estaba volteada de espaldas a él, no se había percatado de su presencia, así que Bakugo aprovechó para observarla de pies a cabeza. Estaba usando un short de pijama color rosa con estrellitas blancas y una blusa de tirantes a juego, estaba descalza y encima usaba un mandil blanco de holanes.

La cocina estaba hecha un desastre, con bowls de mezcla por todos lados, charolas para cupcakes, espátulas y dullas. Bakugo se recargó en el marco de la puerta y sonrió de lado.

ꟷ¿Qué estás haciendo, cara de mochi?

ꟷ¡Waaah! ꟷUraraka se sobresaltó y tiró la cuchara que tenía en la manoꟷ. ¡Bakugo! Me asustaste.

Bakugo agarró un vaso para servirse agua. Le dio un trago y miró a Uraraka con una ceja arqueada.

ꟷ¿No sabes qué hora es?

ꟷMe imagino que ya es algo tarde…

ꟷEs casi medianoche. Mañana tenemos clases.

ꟷSí, lo sé ꟷrespondió Uraraka con una risitaꟷ, es que mañana es cumpleaños de Tsuyu-chan y olvidé comprarle algo, así que se me ocurrió hornearle unos cupcakes.

ꟷ¿Cupcakes? ¿Qué clase de regalo es ese? ¿Al menos sabes en qué consiste la dieta de las ranas?

ꟷBueno, no…pero estoy segura de que le van a encantar ꟷdijo con una sonrisa.

El aura positiva y radiante que exudaba Uraraka por cada poro de su piel era demasiado para Bakugo, sobre todo a medianoche. Se estaba muriendo de sueño, usualmente no se levantaba después de haberse acostado, pero la sed lo despertó y tuvo que bajar por un vaso de agua. Pero ahora que se había encontrado con ella supuso que podía quedarse un rato a ver lo que estaba haciendo. Los cupcakes horneados ya estaban sobre la mesa, sólo faltaba decorarlos.

Uraraka agarró el tazón de crema batida y rellenó una dulla bajo la mirada atenta de Bakugo. No sabía por qué se había quedado, pero no le molestaba en lo absoluto. A pesar de su carácter, solía disfrutar los momentos que tenían a solas.

Agarró el primer cupcake y lo decoró.

ꟷ¡Ta-dá! ꟷexclamó enseñándoselo a Bakugo.

El rubio reprimió una risa. ¿Qué demonios era esa pequeña cosita fea? Era el cupcake más lamentable que había visto en su vida. La mano de Uraraka le temblaba y no podía ponerle la crema batida de manera uniforme.

Uraraka vio la expresión de Bakugo y suspiró derrotada.

ꟷAgh, lo sé, es horrible. Nunca he sido muy buena en la repostería. Debería pedirle ayuda a Sato, pero no quiero despertarlo.

Bakugo se levantó y le quitó la dulla. Agarró otro cupcake y lo decoró, su pulso era estable y se las arregló para hacerlo quedar bien. Uraraka lo miró sorprendida.

ꟷ¡Eres muy bueno! Quedó perfecto. No sabía que te gustaba decorar cupcakes.

ꟷNo me gusta, tonta, sólo te estoy ayudando porque a este paso te vas a quedar aquí hasta que amanezca.

Bakugo terminó de decorar otros cinco cupcakes. Uraraka los guardó en el refrigerador y se recargó en la mesa con una enorme sonrisa.

ꟷ¡Bien! Ya quedó. Pero ¿qué hago con este que yo decoré?

ꟷCómetelo ꟷdijo Bakugo encogiéndose de hombros.

Uraraka le dio una mordida y se llenó toda la boca de crema batida, hasta la mejilla derecha. Su cara de satisfacción demostraba que los cupcakes sabían muy bien.

ꟷ¡Está delicioso! ꟷexclamó con la boca llena de pan, haciendo que su cara se viera más redonda que de costumbreꟷ. ¿Quieres probar?

Bakugo pasó saliva al ver su cara y se le ocurrió una idea. Era un tanto arriesgada, pero en ese momento no le importó. Se acercó a Uraraka y la agarró del mentón para hacer que lo viera a los ojos. La chica se quedó petrificada al verlo tan cerca, su rostro a pocos centímetros del de ella, sus ojos rojos clavados en los suyos. Entonces Bakugo aprovechó ese momento de desconcierto para lamer la crema batida de su mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de su boca.

ꟷNo está mal ꟷdijo con una sonrisa de lado. Luego se separó y agarró su vaso de aguaꟷ. No olvides apagar la luz cuando te vayas a dormir.

Bakugo salió de la cocina y se dirigió a su dormitorio, dejando a Uraraka pasmada en su lugar, con la cara roja como un tomate y preguntándose qué demonios había pasado.