Ayñ, esta idea me súper encantó :3 Traté de hacerlo de "suspenso" pero sin perder ese toque romántico que (creo) he mantenido en todos los drabbles. Espero que les guste n.n
(Seguramente debería esperar a publicarlo en Halloween para que sea temático, pero ya me conozco y se me va a olvidar, además de que soy muy impaciente.)
FANTASMA
Los chicos de la clase 1-A habían decidido montar una casa del terror para el festival de Halloween de ese año. Faltaba cerca de una hora para la inauguración y todos estaban ultimando los detalles para que estuviera lista a tiempo. La celebración se iba a llevar a cabo en el auditorio que estaba en la parte baja del edificio y todos los alumnos de la UA estaban con sus preparativos, todos muy emocionados por la noche que les esperaba. Algunos ya estaban usando sus disfraces de monstruos clásicos, otros más originales, otros de películas de terror recientes o de villanos famosos que habían paralizado a más de una ciudad.
ꟷ¿Por qué no estás usando disfraz, Bakubro? ꟷpreguntó Kirishima acomodando las sillas.
ꟷPorque su cara ya asusta lo suficiente por sí sola ꟷrespondió Kaminari con una sonrisa.
ꟷ¡Dímelo en mi cara, maldito cerebro de chispa! ꟷgruñó Bakugo.
Kaminari se alejó antes de que Bakugo le explotara la cara. El resto de los presentes estaban ocupados acomodando las sillas, los adornos, y todo lo necesario para hacer una experiencia espeluznante. Pero Bakugo, a quien le parecía un fastidio, simplemente estaba sentado en un rincón leyendo una revista con los pies sobre la butaca.
ꟷ¿En dónde está la caja de adornos? ꟷpreguntó Tsuyu.
ꟷAh, rayos, creo que se quedó en el salón.
ꟷIré por ella ꟷse ofreció Sato.
ꟷAh, Sato, pero todavía te falta decorar los cupcakes de calabaza ꟷdijo Mina.
ꟷBakugo, ¿puedes ir por la caja de adornos que nos falta? ꟷpreguntó Yaoyorozu acomodando las telarañas en las ventanas.
ꟷTch, ¿por qué tengo que ir yo? ꟷpreguntó Bakugo.
ꟷ¡Porque tú no has hecho nada! ꟷgritaron todos los alumnos de la clase 1-A al mismo tiempo.
ꟷQué fastidio ꟷrespondió el rubio con una venita palpitándole en la sien.
Pero no tenía otra opción. Si Aizawa se enteraba de que él no había colaborado en nada se metería en problemas. Dejó la revista en la mesa y se levantó.
ꟷ¡Bakugo! Espera, voy contigo ꟷgritó Uraraka.
ꟷNo necesito chaperona, cara de mochi.
ꟷEs que olvidé mi disfraz en mi mochila. Ya casi empieza y tengo que cambiarme.
Bakugo y Uraraka salieron del auditorio y se dirigieron a las escaleras. Entonces se escuchó un apagón y quedaron completamente a oscuras. Uraraka se pegó al cuerpo de Bakugo instintivamente.
ꟷ¿Qué haces? ꟷpreguntó Bakugo, ligeramente incómodo por la cercanía.
ꟷ¿Qué pasó?
ꟷSe fue la luz.
ꟷ¿Qué vamos a hacer?
ꟷPues ir por los estúpidos adornos, ¿qué más? Seguramente fue un fusible, deberían mandar a alguien a revisar. Cuando regresemos ya va a haber luz.
Uraraka pasó saliva y asintió. No tenía nada que temer. No es como que el edificio estuviera embrujado. Bakugo siempre tenía la razón, era algún fusible y tenía arreglo. Sólo tenían que ir por los adornos y su disfraz y regresar con los demás.
ꟷ¿Tienes una linterna? Olvidé mi celular.
ꟷTambién lo dejé ꟷrespondió Bakugoꟷ. Pero la luz de la luna alumbra el pasillo.
ꟷS-Sí, lo sé, pero…
ꟷ¿Qué?
ꟷEs que me da miedo la oscuridad ꟷconfesó Uraraka.
Bakugo reprimió una sonrisa. Era un miedo absurdo. Lo creería de un niño chiquito, ¿pero de una chica en camino a convertirse en heroína? Uraraka era impredecible.
ꟷEntonces espero que no haya fantasmas por aquí.
ꟷ¿Fan…tasmas…? ꟷUraraka se agarró fuertemente al brazo de Bakugo. Su cuerpo rígido como una piedra y los ojos muy abiertos, tratando de captar la poca luz de luna que se colaba por las ventanas.
ꟷEs broma. Claro que no hay fantasmas.
Uraraka asintió, aunque no estaba muy convencida. Finalmente llegaron al salón y Bakugo tomó la caja de los adornos. Uraraka se acercó a su lugar y sacó el disfraz de su mochila.
ꟷVolvamos abajo ꟷdijo Bakugo.
ꟷAh, pero tengo que cambiarme.
ꟷEntonces me voy yo primero.
ꟷ¡No! No me dejes, Bakugo ꟷsuplicó Uraraka con lagrimitas en los ojos.
ꟷTch, ya te dije que no hay fantasmas.
ꟷPero todavía no vuelve la luz.
Bakugo suspiró. Bien, ¿qué más daba? De todas formas no tenía muchas ganas de volver y que lo pusieran a ayudar con otra cosa. Acompañó a Uraraka al baño y se quedó esperando afuera mientras Uraraka se cambiaba.
Uraraka entró a uno de los cubículos y se cambió de ropa. Era un disfraz de bruja estilo clásico, con un vestido negro que tenía adornos en naranja y listones morados. Los botines eran negros también y el sombrero de pico tenía un broche dorado. Salió del cubículo doblando su ropa y se miró en el espejo, contenta con el resultado.
Entonces vio que había alguien detrás de ella. Se acercó al espejo para ver mejor el reflejo. Era un disfraz bastante sencillo, una simple sábana blanca, con agujeros en donde deberían estar los ojos y la boca. Uraraka se giró y el alma se le cayó a los pies cuando bajó la vista y vio que estaba flotando. El bulto tenía forma humana, pero donde deberían estar los pies de la persona disfrazada, no había absolutamente nada. Uraraka levantó la mano temblorosa y jaló la sábana de un tirón. No había nadie debajo.
ꟷ¡AAAAAAAHHHHHHHH! ꟷgritó con todas sus fuerzas.
Uraraka salió corriendo del baño y abrazó a Bakugo, buscando refugio. El rubio fue tomado por sorpresa y se tambaleó por el peso de Uraraka. Ambos cayeron al suelo. La chica con los brazos alrededor de su torso y la cara enterrada en su pecho, olvidándose por completo de quién se trataba.
ꟷ¡¿QUÉ CARAJOS, CARA DE MOCHI?!
ꟷ¡BAKUGOOOOOOO! ¡HAY UN FANTASMA EN EL BAÑO!
ꟷ¡Te digo que no existen los fantasmas!
ꟷ¡PERO YO LO VI!
Bakugo se puso de pie con Uraraka todavía abrazada a su cuerpo. Alguien más salió del baño de chicas y entonces todo encajó en su mente.
ꟷUraraka…
ꟷ¡No! ¡Si te suelto me vas a dejar aquí sola con el fantasma!
ꟷTch, no hay ningún fantasma, es Hagakure, la chica invisible.
Uraraka soltó a Bakugo poco a poco y se giró. La chica estaba de pie frente a ellos, se había vuelto a poner la sábana encima y su silueta era ahora completamente visible.
ꟷ¡Lo siento mucho, Ochako! No quise asustarte ꟷse disculpó.
Uraraka la miró sin decir nada. Entonces soltó una carcajada.
ꟷ¡Hagakure! ¡Eres tú! ¿Por qué no me lo dijiste?
Uraraka agarró el brazo de Hagakure y empezaron a caminar rumbo a las escaleras, charlando entre ellas e ignorando completamente a Bakugo.
ꟷTch, después de todo el que tuvo que volver solo fui yo ꟷexclamó Bakugo cuando las vio dar vuelta en el pasillo.
Entonces sonrió, recordando el repentino abrazo de Uraraka. Su corazón todavía latía muy rápido. Necesitaba más de eso. Y ya que Uraraka se asustaba fácilmente, iba a ser una noche divertida.
