¡Hola! Estoy de vuelta con otra historia más. Esta trama es suuuuuper cliché, ya lo sé, pero hace poquito vi un fanart Zutara con esta escena y dije ya, no hay más, tengo que escribir un drabble kacchako sobre eso. Y heme aquí.

Disfruten n.n

LA POSADA

Bakugo miró a Uraraka de reojo y pasó saliva.

ꟷ¿Te encuentras bien?

Uraraka compuso una sonrisa y asintió.

ꟷEstoy bien, no te preocupes. Puedo seguir.

Bakugo vio que se tambaleó un poco. La herida de su pierna no era profunda, pero había manchado su ropa de sangre y el torniquete improvisado no duraría demasiado. Estaba lloviendo, no habían comido nada desde el día anterior y tampoco habían dormido más que un par de horas debajo de un árbol. Ya estaba anocheciendo y la misión que les habían asignado en la agencia de héroes estaba saliendo mal. Habían perseguido a Li Feng, un criminal líder de una pandilla hasta uno de los distritos rurales más pobres de Japón y no tenían señal. Bien podrían haber regresado, reportarse y pedir refuerzos, pero no esa noche. Ambos estaban exhaustos y no sabían ni siquiera en dónde estaban. Habían recorrido varios kilómetros sin encontrar nada más que campo y bosque. Ni una pista de Li Feng. Misión fallida.

Uraraka se estremeció y se frotó los brazos con las manos para tratar de entrar en calor. Su traje de heroína no estaba hecho para ese clima, estaba empapada de pies a cabeza y le dolía todo el cuerpo, pero no había nada que pudiera hacer, tenían que seguir caminando hasta encontrar un lugar donde pudieran refugiarse.

Bakugo suspiró frustrado al saber que no podía hacer nada. La ropa que él usaba no era mejor, y no tenía un don como el de Todoroki para calentarse, únicamente sus explosiones que no ayudarían en nada. Pero su temperatura corporal siempre estaba lo suficientemente elevada como para mantenerlo caliente, casi inmune al frío. Estiró el brazo para abrazar a Uraraka contra su cuerpo, pero antes de que pudiera hacerlo, la chica soltó un grito de sorpresa.

ꟷ¡Bakugo! ¡Mira eso!

Bakugo volteó hacia donde apuntaba y sintió un alivio. Era una posada. Pequeña, modesta, de piedra, pero una posada, al fin y al cabo. Suficiente para pasar la noche y resguardarse, tal vez comer un poco, calentarse y marcharse con los ánimos subidos al día siguiente.

ꟷAndando ꟷexclamó.

Los dos apretaron el paso y entraron a la posada. Había algunas mesas con algo de gente que los miró extrañados. No era muy usual ver un par de héroes por esos rumbos, pero al menos nadie les dijo nada. Bakugo, sin embargo, se mantuvo alerta por si tenían que salir huyendo de ahí.

Uraraka se acercó a un hombre que estaba detrás del mostrador. Ya entrado en años y de figura regordeta, pero con una sonrisa amable.

ꟷBienvenidos, ¿quieren una habitación?

ꟷSí, por favor. Venimos de muy lejos y estamos exhaustos.

ꟷBueno, aquí podrán descansar un poco. ¿Quieren la cena incluida? Dos tazones de caldo de verduras con arroz y dos tazas de té por sólo 100 yenes más.

Bakugo contó el dinero que tenían y asintió.

ꟷLo tomaremos ꟷdijo Uraraka.

ꟷSíganme, por favor ꟷdijo el hombre.

Tomó la lámpara de aceite que estaba detrás de él y los guió a través de un pasillo que olía a humedad. La posada no era muy grande, pasaron un par de habitaciones y llegaron hasta una puerta de madera que había visto mejores días. El hombre la abrió y les indicó con la mano que podían pasar.

ꟷAh, sí, olvidé decirles que sólo hay una cama. Tendrán que compartir.

Uraraka y Bakugo intercambiaron una mirada y se sonrojaron.

ꟷLinda noche, enseguida les traigo la cena.

Uraraka observó rápidamente la habitación. Sólo había una mesa de madera con dos sillas, una cama individual y una chimenea apagada con un par de troncos. No podían ponerse exigentes con el anfitrión, era lo que había y tenían que conformarse con eso. Sobre la cama…bueno, ya lo resolverían más noche.

Bakugo se acercó a la chimenea y la encendió con una pequeña explosión. El calor comenzó a esparcirse por el cuarto y Uraraka no tardó en ponerse al frente para calentarse. Ambos dejaron su equipo encima de la mesa. La ropa que llevaban puesta estaba empapada y tenían que quitársela para ponerla a secar.

ꟷTen, cúbrete con esto ꟷBakugo quitó una sábana de la cama y se la dio a Uraraka mientras él se cubría con la otra.

Uraraka, con las mejillas encendidas, asintió. Momentos después, la ropa de ambos estaba flotando frente a la chimenea. El posadero regresó un poco después con su cena. Se sentaron a la mesa y devoraron la comida. Luego volvieron frente a la chimenea y se sentaron lado al lado.

ꟷ¿Cómo sigue tu pierna?

ꟷTodavía me duele un poco, pero es soportable. ¿Qué vamos a hacer con la cama…?

ꟷQuédatela tú ꟷdijo Bakugoꟷ. Yo dormiré en el piso.

ꟷMmm, no me parece muy justo. Estás cansado al igual que yo, y ambos sabemos que has hecho más en esta misión. Tú deberías dormir en la cama.

ꟷPero tú estás herida.

ꟷTe dije que ya estoy mejor.

ꟷEntonces está decidido, los dos dormiremos en la cama ꟷdijo Bakugo.

ꟷ¿Estás…estás hablando en serio? ꟷla cara de Uraraka estaba roja como tomate.

Bakugo sonrió de lado. Nunca se cansaría de las reacciones de Uraraka. Se veía tan linda cuando se sonrojaba.

ꟷ¿Qué? ¿No quieres?

ꟷNo es…es que yo…la cama…

ꟷTranquila, cara de mochi, no va a pasar absolutamente nada. Nos quedaremos dormidos en cuanto pongamos la cabeza en la almohada, y además nadie tiene por qué enterarse.

Uraraka suspiró, no podía negarse. Además, no tenía sentido que hiciera tanto alboroto por algo así, considerando la situación en la que estaban.

ꟷBien, dormiremos los dos en la cama.

ꟷ¿En serio? ꟷpreguntó Bakugo extrañado. Esperaba molestarla un poco más con ese asunto, pero lo había aceptado casi de inmediato.

ꟷSí. No veo por qué no. Somos héroes profesionales, ¿no?

ꟷSí, supongo.

ꟷYa está.

Uraraka se acostó en una orilla de la cama y Bakugo hizo lo mismo del otro lado, dándole la espalda. Toda la habitación estaba en silencio, a excepción del crispar del fuego.

ꟷ¿Bakugo?

ꟷ¿Qué?

ꟷ¿Qué vamos a hacer mañana? ¿Vamos a seguir con la misión o vamos a volver a la agencia?

ꟷNo lo sé.

ꟷSiento que deberíamos seguir. No podemos dejar el trabajo a la mitad. Todos cuentan con nosotros para que atrapemos a Li Feng.

ꟷHay que tratar de dormir un poco. Lo decidiremos en la mañana.

ꟷDe acuerdo.

Uraraka cerró los ojos y empezó a quedarse dormida. Cuando Bakugo escuchó su respiración acompasada, suspiró y se quedó mirando fijamente al techo. Él también quería continuar con la misión, pero Uraraka estaba herida y tenía que llevarla a un hospital. Si las cosas hubieran salido peor…

No, no tenía sentido darle más vueltas al asunto. Ambos estaban vivos, y eso era lo único que importaba. Al diablo con la misión. Li Feng podía esconderse, pero no podía escapar para siempre. Sospechaba que después de la persecución se dedicaría a mantener un perfil bajo por un tiempo. Lo suficiente para idear un plan de búsqueda y captura. Ya no los tomaría por sorpresa.

Bakugo se giró de frente a Uraraka y acarició su brazo descubierto. Estaba frío y la chica temblaba ligeramente. Probablemente iba a resfriarse por la lluvia, pero no había nada que pudiera hacer. Se acercó más a ella con cuidado de no despertarla y la abrazó por detrás. Entrelazó sus piernas con las suyas y apoyó la cabeza en su hombro.

Uraraka sintió el peso de Bakugo moverse en el colchón, sus brazos y piernas envolviéndola. Su cuerpo se tensó en respuesta, pero poco a poco se fue calentando y el frío y el dolor de su pierna se volvieron soportables. Se sentía protegida, y en el fondo sabía que lo estaba.