RESFRIADO
Cuando Bakugo salió de los dormitorios de chicos, inmediatamente buscó a Uraraka entre sus compañeros. Era algo que había empezado a hacer en automático desde hacía ya algunas semanas. No podía evitarlo, sus ojos la buscaban sin querer y cuando la encontraba simplemente intercambiaban una mirada o una sonrisa discreta. Absolutamente nadie sabía que estaban saliendo, querían evitarse los chismes y problemas que solían venir con una relación, así que se conformaban con hablar cuando estaban a solas o por mensajes. Era complicado, pero bastaba por el momento.
Algunos ya se habían sentado a desayunar y conversar en la sala común, pero la alegre heroína no se veía por ningún lado. Bakugo pensó que probablemente se había quedado dormida, pero no creía que fuera el caso. Ese día todos habían organizado una salida al parque de diversiones y estaban por irse.
ꟷ¿En dónde está Uraraka? ꟷpreguntó Jiiro.
Bakugo agradeció internamente que alguien más que no fuera él preguntara por Uraraka. No quería levantar sospechas, la escuela ya era bastante problemática como para agregar un lío amoroso entre ellos, sobre todo teniendo a Mina y Kaminari como compañeros de clase.
ꟷEstá enferma, no va a venir con nosotros ꟷdijo Tsuyu.
Bakugo se quedó petrificado. No lo sabía. ¿Por qué no lo sabía? Uraraka le habría dicho si se sentía mal el día anterior, ¿o no?
ꟷ¿Qué tiene? ꟷpreguntó Mina.
ꟷParece que está resfriada ꟷdijo Momoꟷ. Le ofrecí quedarme con ella pero no quiso, dijo que no quiere contagiarme.
ꟷ¿Estás segura que estará bien ella sola? ꟷpreguntó preocupado Midoriya.
ꟷSí, dice que no es nada. Sólo quiere dormir un rato más. Le dije que me llamara si necesita cualquier cosa.
Midoriya asintió, no muy convencido, pero no dijo nada más. Los demás alistaron sus cosas y se acercaron a la entrada.
ꟷ¿Todo listo, Bakubro? ꟷpreguntó Kirishima con una gran sonrisa poniéndole el brazo sobre los hombros.
Bakugo se lo quitó de encima.
ꟷNo voy a ir.
ꟷ¿Qué? ¿Por qué no?
ꟷTengo cosas que hacer. No puedo perder el tiempo con ustedes en un estúpido parque de diversiones.
ꟷP-Pero…
Bakugo le lanzó una mirada de advertencia y Kirishima suspiró. Sabía que no había forma de hacerlo cambiar de opinión y no quería hacerlo enojar, al menos no tan temprano en la mañana.
ꟷBien, como quieras. Nos vemos.
Bakugo vio a los demás salir por la puerta y se regresó a la cocina a preparar una taza de té. Después subió a los dormitorios de las chicas y llamó a la puerta de Uraraka.
ꟷMomo, te dije que…
Uraraka se quedó pasmada al ver a Bakugo en su puerta con una humeante taza de té de manzanilla. La cara de pocos amigos que tenía era bastante transparente.
ꟷUh…¿Bakugo? ¿Qué haces aquí?
Uraraka sabía lo que estaba pensando. Le debía una explicación, sí, pero no era para tanto.
Bakugo la vio de pies a cabeza. La pobre chica todavía estaba en pijama, tenía el cabello alborotado, la piel pálida, los ojos llorosos y la nariz roja.
ꟷVuelve a la cama, cara de mochi ꟷfue todo lo que dijo.
ꟷ¿Qué estás…?
Bakugo entró sin ser invitado y la jaló del brazo de regreso a la cama. Puso la taza en el buró y tapó a Uraraka con la cobija.
ꟷTe traje un poco de té.
Uraraka compuso una sonrisa.
ꟷEres muy amable, pero estoy bien, en serio, sólo es un resfriado.
Bakugo le puso la mano en la frente, estaba caliente.
ꟷTienes fiebre.
ꟷ¿Por qué no fuiste con los demás?
ꟷSabes bien por qué. ¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?
ꟷNo quería que te preocuparas.
Bakugo se quitó la bufanda roja y se la puso a Uraraka. Entonces la jaló un poco hacia su cuerpo y le dio un corto beso en los labios. Uraraka se sonrojó y se apartó.
ꟷNo lo hagas, podría contagiarte.
ꟷMis defensas son mucho más altas que las tuyas ꟷrespondió Bakugo con una sonrisa de ladoꟷ. Creo que me arriesgaré.
Le puso la mano en la mejilla y la atrajo nuevamente hacia sus labios. No era el primer beso que se daban, pero se sentía tan bien como la primera vez.
ꟷDuerme un poco ꟷle dijo cuando se separaronꟷ. Te ayudará.
Bakugo se levantó y salió del cuarto de Uraraka.
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A la mañana siguiente, el reloj despertador empezó a sonar y fue como un martillo golpeándolo en la cabeza. Le dolía todo el cuerpo y tenía escalofríos. No había que ser un genio para saber qué había pasado. Uraraka le había pasado el virus con el beso y ahora él también estaba resfriado. ¿Había valido la pena? Sin duda alguna.
