Neji

Los sonidos graves alcanzaban cada rincón de la amplia habitación al deslizar el arco por las cuerdas fuertemente tensadas, las notas eran suaves susurros que transmitían anhelo y delicadeza, cerré los ojos para sentir las suaves caricias de la melodía del violonchelo.

Un ave se posó en la venta abierta moviendo de un lado a otro la cabeza, procesando aquel sonido. Bajé el arco y automáticamente deposité el instrumento en un soporte que estaba a un lado. Ya pronto era la hora acordada.

Caminé lentamente hacía el campo entre los pasillos de la aldea observando algunos peatones transitar mientras realizaban sus compras, un ninja pasó a mi lado presumiendo una larga katana a su compañero.

Una breve imagen de cierta castaña y una sonrisa resplandeciente con un ligero rubor en aquellos tersos pómulos surcó mi cabeza. Torcí la cabeza al recordar la escena de hace unos días con el wakizashi. Luego de la acusación de Lee sobre ideas incoherentes varias ideas penetraron mi cabeza sin descanso.

El motivo de regalarle algo a Tenten. No era su cumpleaños ni nada importante, resaltando el punto de Lee de que en el tiempo que fuimos Gennin, los obsequios fueron nulos. Pero lo más importante es: la intensión con la que lo había hecho. Amistad. La primera idea que llenó mi mente fue aquella palabra tan simple, ella había sido una compañera de equipo durante algunos años para posteriormente ocupar el lugar de una amiga con la que solía entrenar cada que el tiempo nos lo permitía y con la cual podía hablar con tranquilidad, aunque no solíamos hacerlo por demasiado tiempo. Una punzada parecida a la culpa picó mi pecho haciendo eco de que había otra razón. No, ante mis ojos que todo podían ver, hasta las redes del chakra, vi el arma que ella llevaba meses recordando que quería y lo compré con intensiones meramente amistosas.

"Neji, de verdad necesito una wakizashi" "en la misión de la que regresé al pasar por cada pueblo entré a cada tienda de armería y ni una sola wakizashi" "Podría tener un as bajo la manga con un wakizashi" "En una revista vi unos diseños de mangos increíbles de wakizashi" "Neji, Neji, Neji" "wakizashi, wakizashi, wakizashi"

En este punto al visualizar aquella deseada arma en el estante que se apreciaba desde la calle, una sola frase nubló mi cabeza "a Tenten le encantará" entré y la compré. Así de fácil, así sencillo, sin las implicaciones que Lee proclamaba.

Luego de llegar a la Mansión Hyuga con el arma causando un gran peso en mi fargo, lo guardé en mi armario mientras diversas ideas de cómo dárselo pasaban rápidamente por mi cabeza. Lee esperaría que se la diera en el campo de entrenamiento, el único punto de encuentro que teníamos y por supuesto él estaría con aquella mirada penetrante observando la interacción.

Así que verla de pie en la entrada de mi habitación con aquella vestimenta fresca y con aquella mirada curiosa acompañada con cierto color en el rostro fue un golpe de suerte. Tenten se veía extrañamente nerviosa ahora que lograba verlo desde otra perspectiva, mi mente ideaba una estrategia de cómo darle la katana. El título que se me atribuía retumbaba al meditar detenidamente desde cada ángulo y evaluando las reacciones de cada uno de mis actos y acciones referentes en mayoría a las misiones, pero en este lugar los puntos de referencia a los cuales basarme era escasos, por no decir nulos.

Cuando sus brazos rodearon mi abdomen y piel con piel entró en contacto, una corriente circuló por mi espina dorsal causando una explosión en mi estómago, algo caliente agitándose, haciendo metástasis en cada uno de mis extremidades inhabilitándolas. Mis brazos se quedaron estáticos sin saber cómo moverse al tener la mente, por primera vez desde que tenía memoria, en blanco. Una palabra llenó mi cabeza en vez de reaccionar, lavanda. El olor accedió en mis fosas nasales, provocando pulsaciones en mi pecho, cerré levemente mis ojos al sentir una calidez agradable alcanzar cada lugar de mi cuerpo.

Ella se alejó tan deprisa que antes de caer en cuenta de su separación, la puerta se cerró a sus espaldas. Deslicé mi mano en mi rostro, algo de alguna forma me había picado, porque sentía un ardor inexplicable. En un inútil intento de desviar mi mente de aquella escena impetuosa, ingerí una de las galletas que reposaban en el plato, una sonrisa se formó en mi rostro al saborear la explosión de sabores en esa simple galleta, estaba deliciosa.

Mis pensamientos junto con mis recuerdos se detuvieron al ingresar al campo de entrenamiento apreciando al energético Rock Lee dialogando con una Tenten risueña. Una ligera risa escapaba de sus rosados labios que intentaba cubrir con su mano. Ella, aunque no podía seguirle el paso a nuestro positivo amigo y solía calmarlo cada que podía intenso, siempre permitía que el hombre con vestimenta verde le arrancara más de una risa. Un malestar se situó en mi cabeza al intentar visualizar algún punto en el cual había logrado un resultado similar. Ninguno.

A una distancia prudente de mis compañeros me apoyé en un roble cercano y cerré los ojos esperando que aquel "agradable encuentro finalizara.

―Oye Tenten, Guy-sensei me habló de un nuevo establecimiento, un karaoke, me dijo que el ambiente es espectacular, que ponen buena música para bailar o puedes cantar y que la comida es deliciosa.―Tenten lo observó confundida ante tan descripción― Deberíamos ir terminando de entrenar.

La miró con aquellos ojos redondos de súplica, la fémina realizó un gesto cansado intentando buscar alguna forma de rehusarse esto ante mis ojos. Ante los ojos de Lee posiblemente no podía suprimir su emoción.

―Está bien Lee, vamos.

La miré detenidamente asombrado ¿iban a salir en plan de…? Fruncí el ceño y encontré aquellos orbes negros observando mis expresiones, analizándome. Levantó una de aquellas cejas poblanas y me dedicó una mirada descarada.

―Neji, ¿tú iras?

Nos dedicamos un vistazo significativo el uno del otro. Él intentaba descubrir aquella fantasía que existía solamente en su cabeza. La tensión se sentía palpable en el área y Tenten nos observó con un gesto confuso.

―Lee ¿cómo se te ocurre? Neji no va a esos sitios.―La castaño desechó aquella idea sin esperar una respuesta de mis labios.

―Iré.

Los orbes marrones me observaron perplejos intentando leer que tramaba o que cosa me había sucedido que había aceptado una salida tan escandalosa. Cerré los ojos en un intento de terminar la conversación.

Un sentimiento desconocido se posó en mi estómago y opté simplemente por ignorarlo, dejarlo pasar, solo por esta vez, como la lista interminable de sensaciones que de un tiempo para acá había experimentado y que eran inexplicables.


Tenten

Las cosas se habían tornado demasiado confusas esa tarde. Me llevé una paleta de uva a mi boca y saboreé el dulce con mi lengua. Neji Hyuga en un karaoke. Tenía que ver eso con mis propios ojos para poder creerlo. Aunque muy en el fondo sabía que era real.

Neji Hyuga siempre cumplía lo que prometía.

Aferrada a esa idea y de forma inconsciente me había puesto una falda negra con tablones dejando ver parte de mis largas piernas. Iba a juego con una blusa de tirantes rojo y ante el sentimiento de vergüenza adicioné una chaqueta de mezclilla. No recordaba ni una sola vez en toda mi vida que haya usado una falda. Está bien, había usado vestidos de niña, pero esto no era igual. La razón no se desataba del mismo factor.

Mi madre me obligaba a usarlos y de alguna forma me sentía cómoda con ellos. Luego por motivos de la academia y mayor comodidad a la hora de ser Gennin los remplacé por pantalones de algodón.

Ahora estaba usando una falda por la simple y única razón de que el genio Hyuga iría a un sitio fuera del campo de entrenamiento, a divertirse. Solamente él y yo. Bueno, está bien y Lee, pero no lograba visualizar una escena tan extraña. ¿Por qué quería ir en esta ocasión cuando anteriormente lo habían invitado y declinado? Vamos, se había negado aquella vez que fueron por curry aunque Lee usó ese rostro de perro abandonado, una mirada difícil, muy difícil de negar.

Ahora entraría en juego actividades como bailar y cantar. A él le gustaba la música, pero eso no era una razón suficiente para asistir, Neji no escuchaba ese tipo de música o ¿tal vez si? Dejé salir un suspiro cansado y frustrado. El mundo estaba de cabeza.

Entré al establecimiento que estaba repleto de gente, era un auge en la aldea ese tipo de sitios y más por su reciente apertura. Vi algunos Jounins hablando con algunas mujeres y soltando carcajadas libremente que se mezclaban con la música. Una pareja cantaba en el escenario que se encontraba en la parte derecha siguiendo la letra en la gran pantalla en la pared.

―¡Tenten!―. Escuché un grito, proferido con toda la fuerza de los pulmones, entre la música fuerte y repasé el lugar con la mirada.

Ahí estaba Lee sentado en un sillón en forma de u, que rodeaba e iba a la par con la mesa redonda donde había un plato de comida. Curry. Le dediqué una sonrisa y me acerqué, tomando asiento a su lado.

―Debes probar esto Tenten, es delicioso. No mejor que el curry de la vida, pero fácilmente podría ocupar el segundo puesto.

Observé extrañada el curry de color intenso que descansaba en el plato. Negué suavemente, desviando la mirada de mi compañero energético. En el centro de la mesa había un frasco de cerámica sencilla y a su lado un pequeño vaso.

―Dijeron que era la bebida de la casa. No la he probado.―Resaltó al seguir los pasos de mis ojos.

Lee era observador, aunque muchos pensaran diferente de él y ahí la prueba de eso, esa y la forma en la cual estaba mirándome en ese momento. Súbitamente desvió los ojos y los centró en su adorado curry. Unos minutos en silencio transcurrieron, mientras Lee disfrutaba su platillo.

Sentía la garganta seca, mis orbes se desviaban cada pocos segundos estudiando la pista de baile y a la misma multitud de gente, intentando dar con unos ojos malva encantadores. Me reproché internamente ante ese cumplido. ¿Él iba a venir o acaso se había dado cuenta de su error? Tomé aquella botella del centro y comencé a servir un poco de aquel líquido al vaso lentamente.

―Entonces ¿te gustó la wakizashi?―. Soltó sin más el poseedor de las cejas pobladas mirándome tenuemente.

Derramé un poco de la bebida cuando mi manó tembló ante la pregunta directa. Lo miré mientras recobraba la compostura y terminé de servirme.

―Es bonita y eficaz―dije como si nada.―¿Neji te dijo sobre eso?

Soltó la cuchara y centró toda su atención en mi persona. Su sonrisa era tan sugerente, se acercó lo suficiente para poder hablar bajo y ser escuchado a pesar de la música.

―Neji me dijo todo.― Hizo énfasis en la última palabra. Su aliento acarició suavemente mi mejilla y un ligero estremecimiento recorrió mi cuerpo.

Solté una risa incomoda, tomé el vaso con mi mano y di un gran trago sintiendo el líquido recorrer mi garganta, apreciando un leve ardor, pero una vez llegó a mi estómago, un sabor agradable llenó mi paladar. ¿Le había contado Neji mi actitud impulsiva en su casa? ¿Qué había pensado de eso? ¿Estaba enojado? Fruncí el ceño, aún recordaba el contacto de la piel, me estremecí y sentí las mejillas calientes.

―Vamos Tenten, dile a tu buen amigo que sientes y si ―me miró de pies a cabeza, me sentí tan desnuda― la razón por la que estas vestida de esa forma es por Neji.

―No digas tonterías Lee….

Fui interrumpida por la fuerte y directa voz de la bestia verde de Konoha.

―Oh Neji, que bueno que llegas, ¿Verdad que Tenten se ve especialmente espectacular esta noche?

Levanté la mirada encontrándome a un alto Hyuga, que nos miraba a la par con el ceño fruncido, típico de él. Tragué ruidosamente al observar aquella playera blanca sencilla de mangas largas enrolladas hasta los codos, dejando ver sus varoniles antebrazos, un pantalón negro y en la frente, cubriendo su maldición unas vendas.

Aquellos ojos que podían ver más allá de cualquier otra persona, realizaron una lenta evaluación de mi físico. Sus orbes se fijaron primeramente en mis piernas, realizó un gesto que no había visto antes y se fijó en mi abdomen, chaqueta y al finalizar sus ojos atraparon los míos.

―Es… diferente.

Esa corta frase causó estragos en mi cabeza. ¿Diferente bien o diferente mal? Un sentimiento de esperanza y decepción a la par llenó mi organismo. Porque simplemente no podía ser más directo. Esos juegos de palabras eran estúpidos. Tal vez fue una manera de evitar dañar mis sentimientos. Pero sus ojos evaluándome, despertó algo en mi estómago, un sentimiento que me obligó a servir más de aquel líquido en la botella y tomarlo de golpe. Sentí como aquellas estúpidas mariposas se dormían y sonreí satisfecha.

El genio tomó asiento a un lado de mí y observó vagamente el lugar, ajeno a todo su alrededor y pensando detenidamente. Lee le hablaba intentando que pruebe aquel extraño platillo, pero él se negó. En su lugar pidió algo más. Sus ojos me atraparon por un segundo.

―¿Tú no ordenarás nada?

Sacudí la cabeza intentando centrarme en las palabras que sus labios delgados pronunciaron. No tenía hambre, estaba satisfecha.

―En un rato.

Deslicé el dedo por la boquilla del vaso que tenía entre mis manos. Me sentía incomoda, no sabía cómo comportarme en este punto.

―Entonces…¿Qué pasa entre ustedes dos? Parecen tensos, acaso ustedes tuvieron…―su voz y sonrisa divertida desapareció cuando el Hyuga lo fulminó con la mirada.

Sorprendida y avergonzada lo miré ¿De dónde sacaba esas conclusiones Lee? Él no era tan inocente como aparentaba, era tan directo y conciso en temas delicados.

Neji comió lentamente del platillo que hace unos segundos le habían traido y con los ojos cerrados, evitando de esta forma el tema recién empezado por nuestro amigo energético. Yo me llevé el tercer vaso a la boca, disfrutando el sabor algo fuerte de la bebida. Neji Hyuga y yo, una risa sonó en mi cabeza, era absurdo. El calor comenzó a inundar mi cuerpo, los sentimientos estaban dominándome, aquella sensación en el estómago no desaparecía.

Lee comenzó a hablarme de unas ocurrencias que le pasaron en la misión de la que regresó, una ligera risa escapó de mis labios en respuesta, el Hyuga se levantó dirigiéndose a los baños sin decir una sola palabra.

―Bueno, es hora de que anime este lugar― pronunció fuertemente el chico de las cejas poblanas.

Sin esperar se levantó acercándose al escenario, intentando elegir una canción que a su criterio, transmitiera el fuego de la juventud. Una canción movida inundó el área, los cuerpos comenzaron a acercarse a la pista y seguir el ritmo.

Ahí, sola en la mesa, decidí divertirme, sin importar quien se encontraba en el lugar, aunque mi cabeza gritaba quedarme en mi sitio. Me levanté dirigiéndome a la pista de baile. No era una eminencia pero sabía moverme, el calor comenzaba a hacerse más fuerte.

Estaba quemándome.


Neji

Miré mi reflejo en el pequeño espejo del baño de aquel establecimiento, encontrándome con aquellos orbes malvas característicos del clan Hyuga. Mi cabeza repetía el mismo hilo de pensamiento que tuve cuando me encaminé a tan particular salida.

"Es mala idea, es una pésima idea"

Al llegar y ubicar a mis compañeros de equipos y observar la particular vestimenta de la fémina, aquellos pensamientos negativos se detuvieron y solamente pensé en aquellos atributos que en todos estos años como compañeros jamás había visto, no existía una razón por la cual fijarme en eso, pero en este lugar, en este punto y con aquella vestimenta mis orbes fueron inquisitivos en aquellas prolongadas piernas níveas que contrastaban con aquella falda oscura. Un sentimiento de incomodidad me atestó, ante la situación y el tiempo posterior mantuve la compostura.

Un sitio demasiado ruidoso, el ambiente entre mis compañeros algo tenso, lo cual remarcó Lee y el aire se sentía pesado. Tenten deslizaba aquel vaso a sus labios constantemente. Algo la estaba atormentando.

Me incorporé dirigiéndome al baño que al entrar visualicé, intentando despejar mi cabeza. La misma idea surgió, no fue la idea más lista aceptar la invitación. Al regresar sobre mis pasos, encontré la mesa vacía ¿cuánto tiempo me había demorado? Un par de minutos. Por la corriente de música percibí la voz de Lee en el pequeño escenario vociferando y realizando movimientos extravagantes. Una exhalación pesada salió de mis labios, que vergonzoso.

Recorrí el lugar con mis orbes mientras me sentaba intentando localizar a cierta castaña, que esta noche en particular se notaba tan…ausente. Una conjetura me hizo mirar hacia la pista de baile. Ahí estaba, moviéndose al compás de la canción que brotaba de toda la llama de la juventud de Lee, con una sonrisa ligera en los labios y un hombre sujetando su cadera. Me acomodé en mi asiento incomodo, ansioso y fastidiado. ¿De dónde conocía ese tipo? Él reía con descaro al acercarse cada vez más a Tenten, sus hábiles manos recorrían su cintura, cadera y se apreciaba como iba descendiendo lentamente.

Fruncí el ceño, tomé el pequeño frasco de la mesa y vertiendo un poco en otro vaso proseguí a ingerirlo. El sabor fuerte originó una sola palabra en mi cabeza, sake. En todos estos años la castaña no había probado una sola gota, y desde su llegada al Karaoke había tomado tres vasos. Los efectos eran evidentes, no era consciente de sus propias acciones ni de las personas ajenas a ella.

Impulsivamente me incorporé y caminé a paso firme hacia la masa de cuerpos transpirando, al llegar sujeté fuertemente aquella mano energética y mis ojos hicieron contacto con los suyos, la mirada gélida que trasmití lo hizo retroceder.

Tenten se quejó dramáticamente, la cogí de la muñeca y la acerqué hacia mí, mientras caminábamos entre el mar de gente. Ella puso resistencia, gruñendo.

―No, no, no quiero irme, quiero bailar.

Ignoré sus palabras siguiendo con mi brusco caminar jalándola conmigo, como respuesta la fémina se plantó en la pista y evitó nuestro proseguir. Fruncí el ceño, la gente a nuestro alrededor nos empujó al estar en su camino. Su mano se deslizó de mi agarre y nuestras manos se unieron en un apretón fuerte. Una sensación se instaló en mi estómago ante el contacto. En los años transcurridos pensaba que al ser una maestra en el manejo de armas, sus manos serían ásperas y grandes. En ese momento mis afirmaciones fueron refutadas, sus manos eran cálidas y suaves y a pesar de que las armas que usaban eran en ocasiones grandes, estas eran pequeñas.

Ese pequeño vaivén en mi cabeza le dio la oportunidad de acercarse y comenzar a jugar con el segundo botón libre de mi camisa despreocupadamente, sus orbes reclamaron los míos y una pequeña curva adornaba sus labios.

―Baila conmigo, Neji.

La estudié detenidamente, no estaba en sus cincos sentidos, en la mañana no recordaría esta lluvia de sucesos. Desvié el rostro al sentir su cercanía.

―Vamos Neji, no me iré hasta que bailes conmigo, luego haré lo que quieras.

Fruncí el ceño por décima vez en la noche, evaluando las posibilidades, sus alternativas, los pros y los contras de la situación.

―Yo no bailo Tenten, no esta….música.―dudé sobre si considerar esto como música, ya que mi criterio era demasiado alto.

Por obra del destino, kamisama o buda la canción en el fondo se tornó suave y delicada, algo más romántico para ambientar la pista, vociferó un hombre en el escenario. Mis labios se tensaron en una línea perfecta y sus orbes brillaron ante la nueva oportunidad.

―Con esta si puedes ¿cierto?―Una sonrisa traviesa se fijó en sus labios.―Solo esta.

Mi rostro demostró una cara de derrota, dándole cuerda a sonreír abiertamente. Soltó mi mano y se situó ante mí, con sus ojos marrones más grandes de lo normal observándome, con curiosidad y tal vez por efecto de la luz sus mejillas se veían coloradas.

La saliva producida en mi boca pasó pesadamente por mi garganta, mi mano se deslizó por su cintura colocándola en su espalda baja y con la otra aprisioné su mano. De la forma más natural originamos un movimiento lento, pasando desapercibidos entre las diversas parejas en la pista.

En un clan tan antiguo y emblemático de la aldea, el baile era de aprendizaje obligatorio, por etiqueta y debido a las fiestas que se celebraban, algunos solían ser exclusivos de la rama principal, pero la gran mayoría mezclaba a las dos ramas.

La castaña se deslizaba siguiendo mis pasos, dejando salir ligeras sonrisas. Dio una vuelta y al regresar a su posición, se acercó considerablemente, mi mejilla acarició ligeramente su oreja, un ligero cosquilleo acarició mi mejilla, su distintivo olor inundó mis fosas nasales. Cerré los ojos, sintiendo su piel en contacto con la mía. Un sentimiento agradable se expandió en todo mi cuerpo, exigiendo una mayor cercanía.

Sus hombros se movieron ligeramente, separándose hasta encontrar sus ojos con los míos. Marrón con malva. Tímidos y firmes. Cálidos y fríos. Un contacto inquebrantable. Era algunos centímetros más baja, aquellos orbes demandaban algo, dedicaban una mirada inquisitiva, confundido los observé, intentando descifrar lo que no podía pronunciar. Un estremecimiento recorrió mi espina dorsal, me sentía nervioso, ansioso y cómodo, una mezcla extraña.

―Neji…―un susurro cálido brotó de sus rosados labios.

Su suave aliento acarició mis labios, sus orbes eran más grandes que hace unos segundos, ella estaba acercándose ignorando el término de espacio personal. Un cosquilleo invadió mi estómago y la punta de mis dedos, podía escuchar los latidos desenfrenados de mi pecho hasta mis oídos.

Un gran estruendo absorbió toda la música del sitio, silenciando todo por unos leves segundos, posteriormente un grito eufórico y más cosas rompiéndose. Nuestras miradas se centraron en el origen de todo, encontrando a un Rock Lee energético, lanzando algunas mesas del establecimiento, riendo desesperadamente y con una pequeña botella de cerámica en la mano. Lo cual solo significaba una cosa.

Lee había bebido.

Algunas personas a su alrededor intentaron frenarlo, siendo derribados. Suspiré, justo ahora tenía que pasar y Guy no estaba entre nosotros. Un sentimiento decepcionante me recorrió cuando solté a la castaña que segundos antes bailaba conmigo. Mis pies se movieron rápidamente, siendo seguido por la fémina, al tenerlo cerca intenté sujetarlo siendo inútilmente derribado.

Tenten lo sujetó de la mano mientras le hablaba fuertemente, a lo que nuestro energético amigo se movió como un maldito demonio. Odiaba que se pusiera de esa forma y odiaba aún más que esta fue su idea y que Guy-sensei jamás advirtió de la gran posibilidad de ingerir alcohol, huyendo de su responsabilidad como su figura paterna.

Ahora estaba en una situación problemática, luego de un baile problemático y una problemática bestia suelta, como diría el ninja estratégico y perezoso de las sombras.


¡Muchas gracias por leerme!

Subiré mas constantemente la continuación de esta historia que realmente espero les agrade ya que pongo todo de mi para que salga perfecta.

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