―Mas rápido Lee, mueve esas manos.―El hombre mayor con traje peculiar dio la vuelta con sus manos fijando su mirada en una copia exacta a si mismo, pero mas joven.
―Si, Guy-sensei, una carrera a Konoha.―Caminaba con sus manos a una velocidad envidiable para cualquier ninja que no estaba especializado en Taijutsu.
―Acepto el reto mi joven pupilo, el perdedor hará 500 lagartijas y 1000 sentadillas.
Se alejaron sin miramiento en una carrera en la cual el ganador era por completo evidente. La poseedora de dos orbes de avellana suspiró ante la actitud vergonzosa de su sensei y compañero mientras caminaba junto al genio Hyuga, quien seguía con sus característicos ojos los pasos de sus camaradas.
―Ellos jamás cambiarían, aunque trascurran los años.
El masculino confirmó su declaración con un movimiento del rostro y siguió con su caminar hacia la aldea de Konoha, que estaba a unos cuantos minutos. Él la observó de reojo. No recordaba los acontecimientos de días antes en el karaoke, aquel comportamiento atrevido de su parte en aquel baile y por supuesto al intentar obtener algo más de lo que le había proporcionado. ¿Qué era lo que él le había dado? Un compañerismo sano, evolucionando a una amistad dado a su buena relación.
Aquella noche ella quería más, le exigía más de él.
Una mirada traviesa y sugerente observándolo con una curva en los labios invadió su cabeza. ¿Esos eran realmente los deseos de Tenten? Desechó la idea tan pronto como la pensó. Era imposible, aunque ciertamente en un tiempo atrás ella se encontraba más ansiosa, nerviosa y como si quisiera decir algo, justo ahora, mirándola reflejaba una paz interna.
Tal vez aquel comportamiento en el karaoke que le atribuía y aquellos deseos, eran errados.
Para ella, solo era un compañero.
Aceptó ese pensamiento sin inmutarse y dirigió, nuevamente, su mirada hacia ella con discreción. Sus orbes, sin poder evitarlo, se centraron en sus labios rosados y carnosos que se curvaban en una pequeña sonrisa. La imagen de su cercanía y aquel aliento acariciando los propios originaron una leve punzada en su interior. Algo inexplicable.
Se encontró con aquellos orbes castaños observándolo con una incógnita en ellos.
―¿Qué sucede Neji?
El Hyuga apartó la mirada de la fémina con algunos sentimientos desatados en su interior, y que se aseguró de reprimir, como acostumbraba de un tiempo para acá, al no lograr explicarlos, ya que su origen eran tan banales, como el agrado de sobremanera de apreciar y descubrir, al ver a Tenten con aquella falda que acentuaba la piel nívea de sus piernas, o de verla con aquel color encantador en las mejillas que solía estar presentes con frecuencia o simplemente al entrenar, como su cabello se movía con delicadeza o simplemente al ver aquellos ojos llenos de vitalidad.
―Ya llegamos―habló firmemente, haciendo una declaración de hechos.
Tenten soltó un suspiro de alivio al atravesar las puertas de acceso a la aldea. Había apreciado al genio más ausente de lo normal. Con frecuencia solía pensar en otras cosas al estar con las bestias más escandalosas de Konoha, para evitar aquellos bailes o competencias ridículas.
―Seguramente Guy-sensei y Lee fueron a dar el informe a Tsunade-sama, así que…―Dejó la frase al aire unos segundos.―Muero por algo de comer.
Caminaron por los pasillos de la aldea, algunos niños correteaban entre la gente que realizaba sus compras. Tenten se debatía mentalmente si comprar unos dangos dulces o salados en el siguiente puesto que se encontrará para silenciar su hambre antes de llegar a su departamento. Pero se detuvo metros antes al encontrarse con la mirada del Hyuga e indicarle con un gesto de la cabeza que entraran a un pequeño puesto.
Ella sonrió al ver Ichikaru y con energía tomó asiento en las bancas de la barra del negocio. El Hyuga ordenó un Misso ramen y ella recibió gustosa el ramen shoyu. Entre bocado y bocado aprovechó a hablar levemente con la hija del hombre del Ramen, ayame sobre algunas cosas referente a la aldea, ya que no contaban con gustos similares.
Cuando el silencio se propagó por el lugar, Neji alejó su plato.
―¿Peinado nuevo?―Soltó sin más, dedicándole una mirada penetrante, que solo él era capaz de darle.
―Uhm, solo es por esta ocasión―La castaña sonrió sujetando la trenza que colgaba bajo en medio de sus dos chongos.
Lo miró inquisitiva. No pensó que el notara algo tan mundano como su peinado. Aunque tal vez, esa había sido la principal razón del cambio, ni los empoderados de la juventud se habían percatado.
La fémina estaba más segura enfrente suyo, no entendía el porqué de tal cambio, pero no estaba como oveja ante cualquier movimiento del masculino. ¿Qué si le seguía gustado? Por supuesto, pero algo había servido como catalizador y la respuesta estaba aquella noche que confundió el sake con una bebida corriente. La sola idea de no recordar nada antes del escándalo devastador que ocasionó Lee, la perturba de sobre manera…¿qué había hecho en ese lapso de tiempo? ¿Ahora sufriría lagunas mentales? Y algo en su interior le decía que no debía preguntarle al Hyuga, ¿y si hizo algo bochornoso? No quería escuchar su respuesta directa y sin medida.
Los nervios la invadieran al sentir aquellos orbes evaluándola, para disimular aquella reacción rebuscó entre sus cosas su monedero. El genio solamente se levantó sin más saliendo del establecimiento.
―Ayane, todo fue delicioso ¿Cuánto es?
―No te preocupes Tenten, él ya pagó.
La castaña se quedó en silencio unos segundos y sonrió despidiéndose, ¿Neji había invitado? No tenía por qué darle tantas vueltas, él lo había hecho antes…aunque en mayoría siempre pagaban Guy-sensei alegando que eran como sus hijos o Lee por simple caballerosidad o que su poder de la juventud así de lo dictaba.
Él la había invitado, pero eso no era nada parecido al romanticismo, a él simplemente le nació, como compañeros, como amigos, como conocidos de años. Vamos Tenten ¿a qué se deben tantas revertidas a la idea aunada a la punzante y ascendente sensación en el estómago?
Por qué era él.
Se mordió el labio y se apresuró fuera del local para intentar encontrarlo, posiblemente ya estuviera unas cuadras adelantado. Sus pies se detuvieron súbitamente para evitar la colisión con un cuerpo a las afueras del Ichikaru. Suspiró al encontrarse con aquellos orbes malvas observándola detenidamente.
―Pensaba que te habías ido, como saliste con prisa, supuse que tenías asuntos que resolver― soltó sin más, él al pertenecer a uno de los clanes más importantes de la aldea solía estar bastante ocupado fuera de su labor como shinobi.
―Tenemos rumbos similares.
Neji retomó su caminar entre las calles, siendo seguido por la fémina que se situaba a su lado. Por algunos minutos se movieron en silencio y sin poder evitarlo comenzaron una charla amena sobre trivialidades, más de parte de ella, el genio asentía o simplemente escuchaba lanzando comentarios cortos acordes a lo antes dicho.
―¿Mañana a las 8? ―El genio la observó encontrando un ápice de duda en aquellos orbes marrones.
―¿Puede ser antes? Me surgió una misión más tarde―Jugueteó con su cabello mirando hacia el suelo.
Él asintió con la cabeza y se encaminó hacia la mansión Hyuga, con la certeza de que ella ocultaba algo.
La ausencia de la castaña en el lugar acordado fue evidente.
Neji Hyuga permaneció una hora en el campo de entrenamiento cuando un ave mensaje dejó caer una nota en su mano que tenía la caligrafía de Tenten otorgando una cancelación simple sin justificación y sin re-agendación del entrenamiento. Él odiaba la impuntualidad y por supuesto la falta de compromiso, ella debía saber al respecto, cosa que fue ignorada en la nota, acrecentando la inconformidad del castaño. El resto de la semana no encontró luces de su presencia.
Mientras tanto se enfocó a entrenar en la mansión, y enseñarle, a petición de Hiashi-sama, algunas técnicas a Hanabi. Una punzada de incordio y frustración fue el motor para el entrenamiento intensivo dirigido a su prima.
Esto lo atribuyó a que sus acciones en el Ichikaru habían sido mal entendidas. Fue un simple gesto de amabilidad, aunque algo, levemente, en su cabeza reía ante aquella respuesta. Desistió de la idea y atribuyó el repentino distanciamiento a factores externos y personales. Cosa que no era de su importancia.
―Tomemos un descanso, diez minutos y regresamos.
La Hyuga menor confirmó agradecida con la cabeza sentándose en el piso exterior de la mansión, recuperando el aliento aunado a maldiciones hacia Neji por el tiempo prolongado de entrenamiento sin brindar algún descanso, odiando su tic de perfección sobre movimientos velocidad e impacto y evidentemente que eso fuera cosa de nada, tanto que que pareciera fresco. Ahora recordaba porque prefería de sobremanera entrenar con su hermana, aunque no podía negar el grado de dominio de Neji y su habilidad nata que estaba valorada por todo el clan.
―¡Neji! A ti jamás puedo tomarte por sorpresa ¿cierto?
Hanabi comprendió que debía agradecer ese pequeño descanso al compañero ruidoso y positivo en extremo de su primo, no a su rostro de fatiga. Se recostó en el jardín sintiendo su piel siendo acariciado por una suave brisa.
―Lee ¿qué necesitas?
―No te he visto en algunos días y vine a proponer un entrenamiento grupal mañana, con Tenten y Guy-sensei. ―Habló rápidamente, sin titubeos y con sus extraños ojos brillando mientras la idea se iba maquinando en su cabeza hasta alcanzar una forma aceptable.―Mañana Tenten estará recuperada y Guy-sensei tiene el día libre, podremos expulsar aquella llama de la juventud que muere por salir.
El genio omitió la última parte del discurso y flexionó sus brazos mientras meditaba.
―¿Tenten estaba en alguna misión?
El poseedor de aquellos orbes como insectos lo observó con aquel rostro inexpresivo, algo poco común viniendo de él, estudió durante un largo minuto el rostro de su camarada. Se llevó los dedos a la barbilla y frunció el ceño. Neji observó a su prima respirar por la boca, conservando su tono indiferente y su rostro haciendo eco de sus palabras.
―Ella ha estado ocupada, pero mañana prometió estar libre. ¿Aceptas?
Lee era más observador de lo que la gente pensaba por su personalidad extravagante. Apreció las duras facciones de su compañero, su boca recta empero percibió el cambio de pensamientos en sus orbes tan característicos. La castaña no le había dicho nada del asunto, él por supuesto respetaría su decisión evitando comentar algo en lo absoluto.
―Está bien.―Habló sin más, directo, como solo él acostumbraba.
La bestia de konoha permaneció en su sitio meditando medio segundo y evaluando eventos, situaciones y reacciones. Escuchó latir su corazón por sus conclusiones a sus rápidos pensamientos. El miedo hizo metástasis en su cuerpo, razonando sobre sus próximas palabras serían las adecuadas en ese punto o dichas de alguna forma distinta…suspiró pesadamente.
―Una cosa más Neji, quisiera preguntarte algo.
El Hyuga lo observó con cierta propensión, alentándolo a continuar, esperando y deduciendo que esa fue la razón principal por la cual su energético amigo había acudido a su hogar y no la pobre excusa de un entrenamiento grupal.
―¿Estás interesado en Tenten como algo más que una compañera o amiga?
Tum, tum, tum.
Él no esperaba aquella pregunta tan desconcertante. Su musculo cardiaco hizo acto de presencia llenando con su rápido palpitar sus orificios auriculares.
―¿A qué te refieres Lee?
―Que si tienes sentimientos amorosos por ella.
Malva con negro, un choque inquisitivo de orbes.
Neji reflexionó que era una más de aquellas bromas que solía hacer con frecuencia. La idea no prosperó al encontrarse aquella mirada severa, la cual fue correspondida. Lee estaba hablando en serio ¿Por qué necesitaba conocer esa respuesta?
El Hyuga analizó sus pensamientos y aquel recurrente descontrol en su músculo cardiaco ante esa pregunta. Tenten había sido su compañera durante años y jamás la había visto como algo más que eso.
Mentiroso.
Caviló sobre aquel mar de emociones que había estado dejando de lado con cierta frecuencia y que ante su falta de entendimiento aunado a un alto grado de confusión, desechó aquellas ideas con rapidez. Él sabía la respuesta desde que su cerebro procesó aquella pregunta inquisitiva. Empero si aquello era cierto, ¿Por qué la idea había pasado por distintos filtros para contestar una pregunta tan directa y concisa?
―No.― El pronunciar aquella silaba provocó un ardor en su boca, produciendo que casi la escupiera.
―¿Estás seguro Neji?
―Si Lee, estoy seguro.― Sus manos picaron, y sus labios adquieran un peso descomunal al separarlos.
Cobarde.
Sin darse cuenta de la acción, desvío su mirada de su compañero y observó a Hanabi que seguía en la misma posición. Tal vez había ido demasiado lejos con aquel entrenamiento, empero no le habían puesto lineamientos y conocía el grado de presión que ejercían en estos temas en el clan.
Dirigió nuevamente su mirada a su compañero encontrandose con sus labios curvados en una sonrisa exagerada y una mirada chispeante.
―Oh, es bueno escuchar eso Neji. ―Se rascó la parte trasera de su cabeza y un color se plantó en sus mejillas.― No sabes la tranquilidad que me das.― Titubeó ligeramente.― Siendo honesto. Tenten me gusta y si era el mismo caso contigo…realmente no me hubiera gustado ser rivales hasta en el amor.
Tenten me gusta. Tenten me gusta.
Una risa sorda retumbó las paredes de su cabeza. Burlandose de semejante ironía. Aquellas palabras tomaron color en su cabeza, como si acabara de leerlas de un diccionario junto con la definición. Sus extremidades se entumecieron y en su estómago se creó un vacío eterno, de forma súbita se vio repleto de ira, desagrado, inconformidad y se formó una presión opresora. Su garganta ardía, y sus manos picaron, las flexionó para recuperar el control.
Uno, dos, tres.
Ese fue tiempo suficiente para que el equilibrio regresara a su cuerpo y aquellos sentimientos negativos fuesen extinguidos o eso pensaba.
―Nos vemos mañana Lee. ―Aquella despedida cortante fue su respuesta a aquel momento donde su amigo demostró sus sentimientos. Pero no fue capaz de pronunciar alguna otra frase de aliento mucho menos de aprobación, él no era el amigo con el que acudían a pedir consejos relacionados con los sentimientos, era la persona menos indicada y más aún por quienes se trataba.
Lee frunció el ceño y salió de la vivienda Hyuga sin saber que más decir que un simple adios. Aquella mirada gélida e indiferente del Hyuga confirmó que esos temas no eran de su importancia o eso buscaba demostrar.
Hanabi fue derribada rotundamente y sin descanso durante los siguientes veinte minutos, sus movimientos más que de enseñanza se volvieron letales. Un cambio radical se presento en su tranquilo primo, cosa que la desconcertó. Tal vez estaba cansado de aquel entrenamiento o la visita de Rock Lee había causando un efecto negativo en él, aunque no podía creerlo, con su equipo solía pasarla bien y siempre, antes de caer la noche solía tocar el violonchelo cuando regresaba de una misión o reunión con el equipo más raro de Konoha.
―Hasta aquí, Hanabi-sama.― Se retiró sin más, dejándola perpleja pensativa sobre lo que había salido mal.
Aquel día la habitación del genio Hyuga se mantuvo en silencio.
Introdujo las manos en sus bolsillos en su caminar parsimonia hacia el campo de entrenamiento con la cabeza más despejada y sintiendo como la brisa recorriendo su piel limpiando aquellos pensamientos negativos.
La gente transitando a esa hora en la aldea era escasa y la ausencia de gritos o multitudes, indicaban, a su criterio, que sería un buen día. Sus orbes siguieron el lento volar de unas aves entre los techos de los establecimientos.
―Neji-niisan.
Una voz conocida captó su atención y sus orbes encontraron a Hinata dirigiéndose a su ubicación, estaba regresando de una misión extensa junto con el equipo siete.
―Rock Lee- san me dijo que te entregará esto, me lo encontré mientras daba el informe de la misión.
El masculino recibió el pergamino que le ofrecieron y prosiguió a desenrollarlo con una incógnita en la cabeza. ¿Buscaba más consejos de su parte? Pensaba que había dejado en claro su desagrado e indiferencia para temas relacionados con sensaciones o tal vez con temas relacionados con él y cierta castaña.
"Neji
Tenten y yo iremos a una misión de algunos días, se pospone el entrenamiento hasta nuevo aviso.
Rock Lee"
Estaba por doblar la nota, maldiciendo sobre la costumbre de cancelar compromisos a excasos momentos de la hora acordada cuando una línea más pequeña se encontraba en el borde, cosa que había pasado desapercibida en un principio para el genio. Dos simples palabras fueron suficiente para que un clic en su cabeza sonara y enlazara las ideas en tal corta nota.
"Pd. Deseame suerte."
Dobló la hoja, resistiendo el instinto mundano de destruirla.
―¿Sucede algo Neji-nissan?
―No Hinata-sama, todo estará bien.―Intentó mantener todo el control posible para decir aquella frase corta.
Siguió su camino con pasos ligeros y sintió el remolino interior cobrar vida, intentando dominarlo, consumirlo sin reparo. Siendo él quien era, genio Hyuga, capaz de controlar su chakra a voluntad y perfeccionando técnicas prohibidas y autosuficiente para superar su punto débil, ejerció presión en aquél mar de emociones que se negaba a meditar, apartándolas y aplastándolas, reprimiendo con fuerza hasta compactarlas, desapareciéndolas casi por completo, liberando a su mente y estomago de pensamientos y sentimientos indeseables además de confusos que no tenían importancia y que había comprobado que no podía controlar.
Casi por completo.
Aquella noche Neji Hyuga tocó una melodía automática y superficial, sin titubeos o errores en las notas haciendo eco de su interior y su característica personalidad o la que con empeño intentaba reflejar, olvidando por completo el hecho de que si superas la capacidad de almacenar algo, llevándolo al límite, este terminará explotándote en la cara.
