¡Hola! Debido a la actualidad de las cosas en el mundo y para aligerar y alegrar un poco más sus días, les subiré este capítulo y dos más. Se que este capítulo es...intenso y al terminarlo estarán odiando a Neji Hyuuga, pero, esto es necesario. Es todo lo que puedo decir, ya que se necesita para que la trama se desarrolle y pase lo que tenga que pasar, sin más, que lo disfruten 3
Capitulo VII: Fuera de sí
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Inhaló delicadamente, conteniendo el aire en sus pulmones durante un ligero y corto tiempo. Exhaló liberando todo en su interior, permitiendo que una paz interior llenara por completo su alma.
El sueño huyó de su cuerpo aquella noche, permaneció dando vueltas en la cama intentando en vano dormir un poco. Al comprender que aquello no pasaría, se encaminó al campo de entrenamiento cuando las luces iniciaron su camino por las calles de la Aldea. Iban a juntarse en unas horas, por lo cual se adelantaría para meditar antes de ver a su equipo.
Un rostro sonrojado y aquellos ojos expectantes brillando con intensidad fueron la causa de su insomnio. Suspiró pesadamente al recordar el vestido amarillo adhiriéndose a su cuerpo, moldeando su figura y su espalda desnuda al subirle la cremallera. El contacto con los orbes avellanas al contemplarlos a través del espejo, que deslumbraban aún más con el color en sus mejillas. Un fuerte golpe en su interior lo sacudió perdiendo la concentración, nuevamente. Aquella misión había alterado todo dentro de él.
Un estremecimiento recorrió su espina dorsal similar a pequeñas descargas que alcanzaban la boca de su estómago. Esa misión fue suficiente para que Neji Hyuga aceptará una verdad absoluta.
Él sentía algo por ella.
El nudo constante y permanente en su pecho que se aferraba con desesperanza desde hace un tiempo, ante esa idea desapareció. Su cuerpo originó un creciente e inmensurable paz causando una súbita ligereza que le otorgaba la absurda creencia que emprendería el vuelo en cualquier instante.
Una exclamación abrumadora brotó de sus labios delgados liberando el aire de sus pulmones que había estado reteniendo sin que lo notara. Él había dado un paso enorme en tratar de entender que estaba pasando en el laberinto de su mente y con sus propias emociones, sensaciones que antes jamás había experimentado con ninguno de sus compañeros. Era tan inexperto en este ámbito que la inseguridad se alzaba cual ola inmensa e indetenible, aprisionándolo, lo cual lo hacía dudar de cualquier otra cosa.
Aunque realmente el aún no entendía que era ese "algo" que sentía por la castaña. Si, su sola compañía y el hecho de poder contemplar su sonrisa amplia con sus pómulos rosados durante un largo tiempo era algo, indicaban que con ella las cosas eran muy diferentes a cualquier otra kunoichi que conocía, es más, las otras chicas le resultaban irritantes. Él disfrutaba por completo estar con la fémina aún si se mantuvieran callados gozando de su entorno luego de un entrenamiento.
Tal vez a los ojos de cualquiera él resultaba un idiota al no lograr dar con la respuesta a su dilema, no conocer sus propios sentimientos. Sin embargo el Hyuga no tenía experiencias empíricas de este tipo de sensaciones con las cuales comparar en un proceso racional, por lo cual el hecho de aceptar que ella despertaba sentimientos incomprensibles para él era un enorme paso. Ahora lo razonable era terminar de deducir que era.
Por lo cual decidió averiguarlo de la única forma que era viable, pasar un tiempo enriquecedor a solas con ella. Pero ¿cual era momento indicado? Por supuesto que con Lee cercano seria imposible, aunque esas eran los únicos momentos en los cuales estaban juntos, incluyendo a las bestias. Una misión era viable aunque no podría confiarse y asegurar que la siguiente que fuese asignada fuese con ella, convenientemente. Suspiró levemente, se enfrentaba en el mismo dilema cuando le entregó la espada a Tenten, no concluyó una forma adecuada de donde y como hacerlo por lo cual optó por guardarla hasta que esto se presentara. Justo ahora no podría hacer algo como eso, la ansiedad no lo dejaría tranquilo hasta aclarar el caos en su interior.
Imaginó el entrenamiento, a Guy y Lee corriendo por la aldea en otra de sus absurdas competencias impulsados por el calor del esfuerzo del taijutsu y la idea acudió con premura. Esa rutina solía dejarlos solos al final, relajándose luego del arduo entrenamiento en silencio escuchando el viento soplando entre los arboles, ese era justo el momento oportuno.
Un hormigueó lleno su pecho ante aquel descubrimiento y abrió los ojos, el sol se elevaba imponente entre el follaje de los árboles, se bajó aterrizando en el piso y encaminándose al área de entrenamiento. Un sentimiento embriagaba su ser con gran complacencia, una mezcla entre satisfacción, tranquilidad y aquel cosquilleo. Una risa cálida inundó el silencio que se deslizaba por el bosque, enmudeciendo el cantar de las aves cercanas, opacándolas. Era música para sus oídos, aunque las ideas se mezclaron en su cabeza demasiado lento, él disfrutaba escucharla reír pero una punzada le recordó que aquello sería únicamente cierto si él era el responsable de dicha felicidad. La idea se procesó con lentitud en su cabeza y cuando su pie dio un paso en el área de entrenamiento una insoportable acidez se desbordó en la boca de su estómago. El ardor fue seguido por una gran repulsión complementado por una creciente rabia y la traición remató la ola expansiva en su interior.
Al otro lado del campo estaban sus compañeros de equipo, Tenten sentada enfrente de Rock Lee y este se encontraba inclinado hacia ella, acortando increíblemente su espacio personal. Neji sólo podía ver la espalda masculina pero ligeramente alcanzó a ver los ojos castaños cerrados. Observó inaudito a Lee alejarse, apartar un mechón de la Kunoichi detrás de la oreja y a ella con las mejillas coloreadas mientras asentía avergonzada.
Un vacío parecido a un hoyo negro absorbió cualquier pensamiento y sentimiento positivo del Hyuga que momentos antes había aceptado. La ira se materializó en su interior como una incandescencia insufrible llenando cada una de sus extremidades. Ellos detectaron su presencia, el par de orbes castaños y negros lo miraron en silencio. Neji incontrolable dio la vuelta, no iba a quedarse ahí, no ahora, no como estaba, la furia comenzaba a nublar su cabeza.
―¡Siento la demora pupilos! Una competencia a nuestro rival jamás se niega―comenzó a reír su energético Sensei.
Un corto silencio incómodo inundó el área, Lee luego de unos segundos se alejó de Tenten y continuó con aquellas frases animadas con su Sensei.
Y comenzaron con su entrenamiento que más que nada era una competencia absurda entre las bestias de Konoha.
Tenten se acercó a Neji con los labios curvados hacia arriba, sus pómulos teñidos ligeramente y una mirada ensoñada, aunque no encontró algún gesto como respuesta, solo un rostro indiferente que resultaba bastante común. Sin embargo no pudo hacer contacto con sus exóticos orbes, aún cuando lo miró detenidamente esperando alguna mirada significativa, de fastidio hacia las actitudes vergonzosas de las bestias o esa mirada que le causaba tantas sensaciones desde hace un tiempo, aquella que la hacía suspirar y la que pasaría años contemplándola, cálida a su manera y como una ligera caricia a su ser. Se dispusieron para un ligero entrenamiento físico por lo cual ella invocó un bō, para detener los ataques pertenecientes al clan del masculino. Él hizo la característica posición Hyuga en respuesta a la posición de ella y le designó su atención ocular.
La fémina retrocedió casi imperceptiblemente en respuesta. Aquella mirada la había atravesado de un solo golpe, filosa, precisa y dolorosa. Él se acercó proporcionando el primer ataque sin que ella estuviera lista.
Neji la observó de pie ahí, con los ojos entrecerrados y esa sonrisa satisfactoria en su rostro. Eso fue un golpe bajo en su estómago despojándolo de aire ya que estaba restregándole en la cara algo que había negado tiempo atrás y que increíblemente no había visto.
Si había sucedido algo en esa misión de hace unas semanas entre ellos. Las palabras de Lee volvieron a ensordecer en su cabeza.
" Tenten me gusta"
Un calor abrasivo irrumpió y designó el primer ataque a una confundida kunoichi, el cual logró esquivar con éxito, manteniéndose en contaste movimiento y previniendo sus ataques. Sus ataques certeros, feroces y cargados de lo que en su interior lo consumía, cegándolo parcialmente. Tenten bloqueaba los Kaiten agitada y realmente ofuscada en respuesta al extraño comportamiento del Hyuga, él cual solo alcanzaba a visualizar una sola palabra en el rostro afeminado: traición.
La falsía por aquel semblante adorablemente sonrojado reflejado en el espejo, felonía presente en el abrazo que juntó ambas pieles, traición en cada gesto y sonrisa que había malentendido. Deslealtad sin sentido, la parte racional de su cabeza le recordaba ¿traición por salir con su mejor amigo? Si ellos no eran nada más que compañeros. Lee había dado el paso y él no.
Confundido ante aquella verdad contundente frunció el ceño desechando la idea. Sus golpes aumentaron de velocidad, la chica se agachó eludiendo una patada y saltó hacia atrás manteniendo una distancia considerable. Él no le permitía darle algún golpe en respuesta.
El sudor aperlaba el rostro de la Kunoichi por tanto esfuerzo de rehuir los ataques del Hyuga de los cuales estaba familiarizada y le facilitaba el trabajo. Resopló agitada pero aquello no fue indicio alguno para el Hyuga de parar. Acortó el espacio otorgándole otra sucesión de ataques, que repelió con maestría. En una corta entrada contraatacó lanzando algunos golpes con ayuda de su arma y patadas en momentos oportunos, al verlo detener cada uno de sus movimientos se alejó para evaluar la situación.
Estaban a la par por la ventajosa desventaja de estar completamente sincronizados con los ataques del otro, eran un equipo eficaz y complementario. Sus largas sesiones de entrenamiento les brindaron familiaridad, algo que ninguno podía refutar. Aunque el genio tenia una clara ventaja en dominio sobresaliente del taijutsu y el mismo Byakugan.
Aquellos ojos la observaron con detenimiento, perpetrando su escudo y encontrando lo que necesitaba para quebrarla.
Eliminó la distancia entre ambos con rapidez disponiendo unos ataques provenientes de sus manos con gran velocidad e intensidad, incrementando el nivel de ataques por segundo, simulando una pelea contra otro miembro de su clan que se encontrara a su altura, algo que resultaba por completo fuera de sus habilidades de la fémina al ser una maestra en armas y no contar con ningún poder ocular para prevenir aquellos movimientos vertiginosos. Solo acertó a anteponer su bō para eludir alguna lesión. Los impactos lograron romper su única defensa y antes de poder invocar alguna otra arma un fuerte y contundente puño suave acertó a alcanzar su hombro derecho, lo cual la obligó a retroceder por el impacto. Unos segundos fueron suficientes para comprender que él había logrado bloquear sus puntos del chakra que necesitaba para invocar alguna arma de su arsenal. Ahora la pelea era limpia o bastante claro el final a su parecer.
Pretendió mantener distancia para evaluar la situación ya que era un ninja de largo alcance pero en un pestañeo ya tenía encima al Hyuga propiciando ataques de puño suave a su alrededor perjudicando sus movimientos, con una velocidad que jamás había usado con ella. El miedo se abrió paso en su organismo. Sin meditarlo y ante la adrenalina de actuar proporcionó unas patadas al portador del Byakugan las cuales fueran repelidas; su pierna derecha se vio afectada por su puño suave e intentó retroceder sin éxito. Justo ahora temía por la mirada fiera y su rostro no reflejaba piedad alguna.
Levantó los brazos intentando resguardar un golpe directo sintiendo sus dedos incrustarse en su piel perforando sus líneas del chakra, bloqueándolas, arrojándola con la fuerza del impacto contra el árbol. Sentía sus extremidades inhabilitadas y dolorosas, pequeñas aberturas en sus brazos dejaban en completa evidencia su vulnerabilidad.
¿Qué estaba pasando? Neji estaba furioso lo cual era evidente por sus mortales ataques, cosa que jamás había llegado tan lejos. Él solía dejarla desarmada luego de un tiempo y en cierta medida aveces presentía que se contenía, por que era un simple entrenamiento y eran supuestamente amigos. Pero ahora todo era por completo diferente, el temor se materializó de forma tangible invadiendo su organismo ante el eminente peligro de enfrentarse realmente a su compañero y vivir en carne propia su lado despiadado.
Engulló su saliva, un estremecimiento abriéndose paso en su organismo, su rostro petrificado de absoluto miedo y desconcierto. En ese entonces los siguientes movimientos fueron en cámara lenta. La palma del masculino acercándose a su posición, con movimientos torpes e inseguros intentó propinarle un golpe que fue bloqueado apartando su brazo con maestría y aproximó su palma contraria dirigiéndose sin titubear a su pecho, donde su red de chakra estaba más concentrada y por supuesto, su músculo cardíaco que latía con desenfreno al verse inerme cuando sus piernas no respondieron por la parálisis del pánico, la adrenalina se había esfumado de su organismo.
Cerró los ojos.
La palma abierta con una sola dirección contundente, un golpe certero y limpio que acertaría sin impedimentos, sus latidos retumbando en sus orejas, un estremecimiento gobernando su cuerpo. Una mano golpeó con una fuerza impactante su antebrazo bifurcando su movimiento e intensiones. Levantó la mirada encontrándose una mirada implacable.
―¿Qué diablos te pasa? ―Lee estaba enfrente suyo con los brazos entendidos, interviniendo su camino.
Tenten abrió los ojos al ser consciente de la escena contemplando aquella guerra visual entre sus compañeros de equipo. Su garganta seca le impedía articular palabra alguna
―¿Qué esta pasando muchachos? ―Guy-sensei se acercó lentamente hacia ellos observando la escena con cuidado.
Negro y malva hicieron contacto con firmeza e ira lacerante. Neji desactivó el Byakugan con premura.
―¿De verdad Neji, ibas a golpearla? Solamente te advierto algo, no me contendré si te atreves a hacerle daño.
La kunoichi se incorporó lentamente sintiendo la tensión aumentando con rapidez. Guy se acercó a ella para inspeccionarla buscando cualquier lección ante tan feroz entrenamiento que se había salido de control. Ante el examen ocultar escondió sus brazos tras su cuerpo obstaculizando su seguimiento, aunque él ya lo había visto. Observó a sus compañeros, centrando más su atención en el Hyuga quien le originó una punzada dolorosa que perforó su pecho al ver su rostro inexpresivo y su carente culpa ante la sucesión de hechos. Unas lágrimas querían salir reflejo de la desolación que buscaban dominarla, apretó fuertemente los labios. ¿Qué es lo que lo había alterado tanto al Hyuga para sacarlo de si mismo? O acaso ¿él realmente quería lastimarla? No. Eso era imposible. Neji jamás haría una cosa como eso.
Todo se mantuvo en silencio unos segundos que parecieron eternos. Hasta que Neji simplemente dio la vuelta y se alejó del campo de entrenamiento ignorando la voz escandalosa de su Sensei.
Lee dio la vuelta hacia la castaña y la atrajo a su cuerpo apretando con fuerza. La castaña dejó salir algunas lágrimas mientras escondía el rostro en el pecho de Lee.
Una vez fuera de la visión del área de entrenamiento del equipo 3, sus pies siguieron avanzando sin descanso, inconscientemente. Luego de algunos minutos se detuvo súbitamente. Observó detenidamente el suelo como si fuera la cosa más fascinante. Acto siguiente golpeó con una fuerza impactante el árbol que se ubicaba a un lado suyo utilizando su Juken. La gran ira que lo embriagaba anteriormente se estaba desbordando y justo en este momento era incontrolable. Propició otro impactante golpe al árbol, siguiendo de otro y otro, impactos sin parar hacían retumbar la madera bajo su puño blanco. Su Byakugan se activó en más de una ocasión por el descontrol.
Desató su cólera asfixiante en el tronco frondoso ya que no podía hacerlo en el mismo. En su persona. Él realmente se odiaba en ese preciso momento. Odiaba haber sacado su frustración de esa forma, con ella. Jamás se perdonaría haber hecho eso. Esos orbes oscuros observándolo con miedo y él sin poder detenerse a razonar su comportamiento imperdonable. Ella lo odia, tanto o más como el mismo se detestaba en ese instante.
Una voz en su cabeza taladraba sus pensamientos, intentando abrirse paso entre el huracán de voces y maldiciones que buscaban sobresalir, esta se hizo más presente e intensa. La escuchó con mayor detenimiento, intentando descifrarla y entenderla. Era una forma distinta de furia, algo mas profundo, lo cual había originado su descontrol, similar a una astilla clavándose con profundidad en su pecho generando una irritación directamente proporcional al ver a Tenten besándose con Lee. Algo que jamás había experimentado y por lo cual no sabia como lidiar con ello.
El cambio drástico en su interior descontroló todo dominio, control, relajación y concentración que pudo presumir en el pasado con gran orgullo. Él, el genio Hyuga, reconocido por sus estrategias, razonado absolutamente todo, se encontraba golpeando sin parar y sin el mínimo control un árbol del cual habían escapado las aves y ardillas por el retumbar de los ataques. En la mañana una satisfacción inmensurable lo mantuvo de un perfecto humor hasta llegar al campo donde amargamente contempló enmudecido a sus compañeros de equipo besándose cuando él hace unos instantes había aceptado que sentía algo por ella. Algo que deseaba tanto definir pero todo le había explotado en la cara.
Su visión nublándose por la ira pura y realmente en ese punto perdió el control de sus acciones, solo buscaba sacar aquello que le impedía respirar adecuadamente, ese ardor creciente e insoportable en su interior.
Tragó saliva y sacudió la cabeza mientras seguía su despiadado ataque al árbol hasta que sus músculos se entumecieron por el cansancio y terminó deslizándose hasta quedar en el suelo, derrotado, asqueado de si mismo, completamente desolado.
No tuvo el mínimo valor de observarla antes de irse. Desde que Lee lo detuvo su mente se aclaró levemente sintiendo un gran peso en su pecho, un peso que se intensificaba con el paso de los minutos. Un nudo en la garganta le impedía poder dejar salir los jadeos de derrota de su organismo. Una culpa inmensurable de sus acciones lo embriagaba en agonía, queriendo regresar sus pasos y contener la ola de sentimientos negativos que lo dominaron aunque, eso le resultó imposible, su caja destinada a guardar cosas que no quería analizar estaba por desbordarse.
Una vez recuperado el aliento se levantó con lentitud alejándose del sitio, sintiendo aún como la ira seguía consumiéndolo. Con gran aspiración dominar su razonamiento. Frunció la boca ante las pulsaciones en su interior.
Al ingresar a su cuarto con desgano y una gran fatiga mental pasó levemente las manos en el violonchello, realmente ansiaba deslizar el arco por las cuerdas, el sonido resultante lograba despejar su cabeza y calmar todas sus inquietudes. Sintiéndose indignó de eso tomó el arco sentándose para desplazarlo por las cuerdas en una melodía melancólica y miserable que hizo eco en su cuarto silencioso.
El dolor se volvió tangible en su cuerpo, en sus propias manos y sin preverlo estas liberaron el arco sin ningún aviso. Con un vacío interior intentó sujetar nuevamente el pedazo de madera encerada sin embargo sus dedos prescindieron de la orden implícita de tomarlo, sus falanges desobedecieron una y otra vez. No conseguía que estos se flexionaran. Con gran frustración intentó volverlas puños para acertar golpear lo primero que alcanzara, esto sin éxito. En es momento se percató de unas gotas carmesí descender de sus dedos alcanzando el piso y el mismo arco.
Con lentitud posicionó sus palmas hacia arriba encontrando grandes laceraciones en la piel, dejando por completo expuesta el músculo, que al parecer y para desgracia misma, habían sufrido un importante daño. La sangre proseguía brotando sin detener su camino, deslizándose por su brazo hasta alcanzar el suelo y manchando las mangas se su vestimenta. Su instrumento se encontraba a un lado, cubierto de la sangre de la cual no se había percatado, ahora resplandecía por el brillo de la sustancia escarlata. Su mirada perdida permaneció unos minutos observando con sumo interés el camino de aquel liquido vital.
Su Juken no había funcionado en ninguno de los golpes que le proporcionó a la madera, él ya no tenía control en ninguno de sus movimientos ni de sus habilidades. Sin inmutarse recibió con desolación el ardor envolvente e insoportable que alcanzaba cada partícula de su cuerpo, liberando descargas de dolor que iban en aumento.
Él realmente se merecía eso.
