N/A: Escribí esta continuación en inspiración de dos canciones. Donde vean la palabra subrayada es donde pueden iniciar a escuchar la canción adecuada a ese párrafo si así lo prefieren.
Primer apartado: Broken- lifehouse
Segundo apartado: Universe- Exo
XI. Broken
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...
Se hizo la luz con gran intensidad.
Se llevó la mano a los ojos para cubrir la entrada de luz penetrante y poder visualizar las cosas a su alrededor. Escuchó un ligero canto de las aves cercanas y el aire agitando los árboles en una danza lenta y ligera.
El viento rozó su rostro como una tierna caricia y fue ahí que comenzó a abrir los ojos lentamente permitiendo que la luz se colara. Vio la copa de los arboles frondosos. Observó unas pequeñas aves atravesar el cielo encima suyo. Pestañeo y se estiró sintiendo el cuerpo mucho más ligero que cualquier otro día, más relajado como si no tuviera que cargar con el peso que con normalidad cargaba. Extraño ante esa sensación que no experimentaba desde hace tanto decidió mirar a su alrededor.
Y la vio.
La espalda femenina desnuda y con ese tono moreno que desde hace tanto le robaba el aliento, con la apariencia tal de la seda misma. Detuvo su respirar cuando miro con gran detenimiento la curvatura sensual de la cintura y las caderas que se notaban aún debajo de la sabana. Sus manos picaron ante la ansiedad de querer tocarla y sentir aquella textura embriagadora. Las piernas se perdían bajo la sábana que estaba ahí y lamentó eso, ya que esa era la parte que desde la misión de la Luna lo habían hipnotizado.
Imágenes confusas invadieron su mente sobre lo que había presenciado o vivido en su ¿sueño? Aún se mantenía agitado por que aquellas imágenes se vieron tan...reales, y no podía creer aún lo que ahora estaba viendo. Dejó salir un quejido de sus labios. Acción que alertó a la mujer a su lado, dando la vuelta y permitiendo que ambos ojos hicieran contacto.
Castaños resplandecientes, cual chocolate derretido, llenos de tanta luz y ternura. Una descarga de sentimientos inexplicables invadió todo su cuerpo. Escuchó los latidos de su corazón en las orejas.
Vio a la mujer pestañeando y mirándolo con cierta preocupación. Pudo notar como sus pezones se transparentaban y un golpe en su zona baja lo sacudió. Ella llevó una mano a su pecho.
—¿Tuviste una pesadilla?
El conmocionado por el contacto se quedó sin decir palabra alguna, solamente podía observarla con ese rostro recién despertado. Neji no podía evitar pensar que se veía extremadamente atractiva con esa sonrisa ligera, sus mejillas sonrojadas y aquellos pezones levantados del mismo color de sus labios y que resultaban malditamente apetecibles. Su garganta se secó y tuvo que recordarse respirar. Jamás había deseado a ninguna mujer, la simple idea ni se le había atravesado en su cabeza, sin embargo, justo ahora, en ese momento un lado bestial se despertó en su interior.
En ese momento fue consciente de la cercanía de ambos cuerpos, tan solo a unos pocos centímetros. El calor abrumante emanando del cuerpo femenino. Su aliento acariciando su rostro, su aroma filtrándose por sus fosas nasales. Sus manos ansiaban poder tocar cada centímetro de ese cuerpo que estaba ahí, frente a él. Un estremecimiento recorrió su cuerpo hasta alcanzar su zona íntima. Cayo en cuenta que el mismo estaba desnudo.
Detuvo en seco su mirada inquisitiva que le dedicaba a la mujer e intentó concentrarse. ¿Cómo habían llegado a esta situación? Ambos desnudos, evidentemente solo indicaba una sola cosa. Ellos habían tenido sexo.
Esa palabra desató un mar de imágenes en su cabeza. Los labios entrelazados con torpeza mientras se intensificaba el beso, caricias recorriendo su piel y quemando al contacto entre ambos. Gemidos brotando de aquellos labios melocotón mientras los atrapaba entre sus dientes.
Su cabeza punzó con fuerza.
Las sensaciones se intensificaron en su miembro causando una sola acción. Escuchó en sus memorias como ella repetía una y otra vez su nombre. Habia recordado aquellas imágenes perdidas luego de aquella discusión. Apretó los labios al visualizar la imagen de él adentrándose en ella.
Entonces simplemente había sido una pesadilla, como ella misma había dicho. Los ninjas jamás habían estado ahí, todo estaba bien, estaba con ella, y habían culminado todos sus sentimientos en ese acto en el cual habían transmitido todo lo que sentía. Él la había hecho suya. Con delicadeza, con la pasión saliendo de sus poros, sintiendo como el cuerpo femenino le correspondía y se entregaba a él. El respiró profundamente sintiendo como su pecho se hinchaba, sintiendo una dicha que parecía no dar en su organismo.
Fue traído a la realidad con una caricia en sus labios.
Ella se había acercado y depósito un ligero beso en el cuello masculino que erizó absolutamente cada célula de su cuerpo. Sus manos viajaban por el cuerpo masculino, jugueteando en lugares que mandaban descargas en el cuerpo.
—Te ayudaré a estar mejor.
Ella se puso encima de él pasando cada una de sus piernas en cada lado de las caderas del ninja y buscó sus labios con urgencia, en una danza ligera, cálida y ardiente. Neji sintió una sensación en la boca de su estómago, que era muy satisfactoria. Llevó sus manos al cuerpo femenino que tenía encima suyo y tocó la piel de sus caderas pronunciadas. Su interior se agitó con fuerza. No podía apartar los ojos de esa figura fémina encima suyo.
Mientras el ambiente se calentaba hasta ser insoportable, Neji pudo sentirlo. Y lo entendió en ese momento.
No solamente estaba enamorado de Tenten. Esos sentimientos iban aún más lejos, tan arrollador y fuerte que mientras presionaba su piel contra la de el, sus dedos hundiéndose en su cuerpo, no pudo evitar que ese nombre brotará de sus labios con urgencia, temor y anhelo. Esa simple palabra sonó como música misma salir de su chello.
Temor de perderla.
Él no la dejaría ir nunca más, la necesitaba, más que a él mismo. Más que cualquier otra cosa.
Él había encontrado su destino.
Ella se acomodó con delicadeza y sintiendo la mirada masculina nublada mirándola con gran intensidad con los labios entreabiertos. Una sonrisa traviesa figuró en los labios femeninos y sin apartar la mirada el uno del otro, él entró. Cerró los ojos con fuerza al sentirla tan caliente. Su propio cuerpo estaba en llamas. La intensidad de la mirada de la kunoichi imposibilitaba apartar sus ojos malva y transmitieron aquello que no decían en palabras simples y mundanas. Pestañeó levemente y al abrir los ojos se sobresaltó.
No encontró nada. Solo el abismo mismo.
Como si acabara de salir de agua luego de estar varios minutos bajo él, aspiró aire con desesperación e intentó levantarse, sin éxito.
Su cuerpo pesaba como si tuviera una tonelada de acero encima y hasta el respirar le dolía. Los dedos de sus manos se movieron enviando una descarga de dolor a todo su cuerpo. La confusión abrumante llenando toda su cabeza. Su visión se tornó borrosa. No podía escuchar nada.
Nada más que una sola palabra.
Pestañeó y una escena se desarrolló en su cabeza. Años atrás, en la academia. Una versión más pequeña de él mismo sentado lejos de todos los demás. Su vista se alzó cuando escuchó que mencionaban su nombre. Ella le sonreía y hablaba. Neji simplemente decidió ignorarla. Él no necesitaba a nadie, solamente tenía una sola palabra en su cabeza. Venganza. Probar aquello que necesitaba a toda la rama principal. El dolor tan fresco como aquella cicatriz en su frente, un recordatorio de su destino.
Y a pesar de todo, años después y luego de tantas cosas, ella se había adentrad. Rompiendo las cerraduras y dejando salir aquello que tanto había almacenado, él había explotado y sus deseos más profundos habían salido a la luz.
Abrió los ojos viendo el cielo oscuro encima suyo, el ambiente con ese peso asfixiante. Sus párpados no podían mantenerse abiertos. Pestañeó de nuevo, sintiendo como la ansiedad ascendía por sus piernas, entrañas, extremidades y a su interior. El aire se le escapó de los pulmones, no podía respirar. Algo no estaba bien. Algo faltaba. Iba a morir.
Se estaba derrumbando, apenas respiraba y su músculo cardíaco latiendo en agonía. Aquella palabra abriéndose paso entre todos aquellos pensamientos conjuntos. Brillando, resplandeciendo. Aferrándose.
Regresó en sí mismo y sus orbes dejaron entrar la luz, mientras respiraba con dificultad aún oyendo el eco de su voz. En ese entonces él no había admirado aquel primer contacto. Esos ojos brillosos e inocentes mirarlo con calidez, sus palabras de que todo estaría bien. Y ahora las cosas de habían ido al carajo. Se había perdido y necesitaba encontrarse.
Un golpe tan fuerte que le sacó el aire del organismo sacudió todas sus entrañas cuando las imágenes comenzaron a desencadenarse en su cabeza. Se levantó sintiendo como la vida escapaba de su cuerpo adolorido, con la voluntad que le quedaba. Sin escuchar sonido alguno ni poder ver con claridad. Necesitaba moverse.
Las imágenes difusas se agitaban en su cabeza se reproducían. Necesitaba encontrarla. Dio unos pasos tambaleantes. Cayó de rodillas, desplomado. ¿Estaría muriendo? ¿Alucinaba? Aunque supo que el dolor era real. Respiró con gran dificultad. Observó el suelo abajo suyo y sus ojos entraron en contacto con algo al mismo instante que pudo sentirlo en las palmas. En las manos, colándose en la ropa de sus rodillas. El líquido carmesí avanzando hacia él.
Espeso, rojo e intenso, con aquel olor a hierro característico. Y a unos metros un cuerpo deshecho. Dejó salir un sonido agonizante, no pudo acercarse, ya sabía que encontraría.
No, eso no era cierto. No, él se aferraría a su ideal. Iba a encontrarla, con vida, la necesitaba con vida. Se aferraría a sus sentimientos y a la esperanza en la cual jamás creyó. Se aferraría a ella. Su mente jugaba de nuevo con él, alucinaba. No podía ser esa la realidad.
Se desplomó al sentir su cuerpo desfallecer y la vida escapándose de entre sus dedos.
Sus ojos se abrieron en demasía y se levantó de golpe con fuerza sintiendo el pánico apoderarse de todo su cuerpo. Ese movimiento brusco descargo el mar de dolor en todo su cuerpo dejando salir un quejido ante eso. La confusión se abrió paso en su cabeza, no podía unir bien las ideas y le tomó unos minutos reconocer su entorno.
Las imágenes de esas visiones llegaron taladrado su cabeza con fuerza. Y la escena de él intentando llegar a ella sin éxito y viéndola estallar. Unas punzadas en su cabeza y sienes lo sacudieron con fuerza. El olor a hierro penetrante provocó que se moviera y vomitaba todo el contenido de su estómago. El sonido estridente en sus orejas indicaba que la explosión había destruido gran parte de su audición. Su visión no estaba en mejores condiciones. Estaba nebulosa, como si estuviera mareado aún estando quieto.
Su visión borrosa y su costado izquierdo ardía cual metal incandescente tocando su piel. Quemando. Observó sus manos que apenas se habían curado de su enfrentamiento con aquellos arboles días atrás. Estaban carmesí, ¿era su propia sangre? Sin embargo, se puso de pie con gran dificultad. Pero eso no podía importarle menos.
Necesitaba encontrarla.
Emprendió la marcha moviéndose tomándose de los árboles, ya que no tenía sentido de equilibrio y la vida se escapaba de su cuerpo. Desgarrando. Todo se movía en cámara lenta y como si no fuese la realidad, sino un mundo abstracto. Los árboles se movían y se torcían. ¿Estaba alucinando? ¿Esa era la realidad? ¿Una visión más?
Las imágenes de él golpeándola taladraron su cabeza. Él había hecho tantas cosas de las cuales se arrepentía.
La agonía perpetrando su piel, uniéndose con el pánico que le impedían respirar, se estaba ahogando. Sus fuerzas lo abandonaban, aunque siguió moviéndose solo por voluntad. El viendo soplando con fuerza y las gotas comenzaron a caer del cielo, gotas que no podían llevarse su amargura. Las imágenes de todo lo que sucedió antes lo martirizaban. Había tenido todo en un segundo, lo que había deseado en meses y simplemente se esfumó.
La desesperación se hizo presente cuando la llamó por su nombre con la voz que le quedaba. Aunque él mismo no se escuchó.
Buscaría en todo el bosque hasta encontrarla. Ella estaría ahí, debía estar, esperándolo. Él necesitaba salvarla, para salvarse a si mismo. Se tambaleó y se sujetó con fuerza del árbol cercano mientras incrementó su velocidad. Deslizándose con torpeza con el bosque y jadeos salían de sus labios sintiendo el tormento perpetrar su piel, dominándolo.
Ella había estado con el cuando más lo necesitaba, aunque él no haya expresado eso con palabras. Lo ayudó a crecer, a ser un mejor ninja y a sentir cosas que jamás había experimentado. Algo diferente al odio, venganza e ira. Por eso la buscaría hasta el fin del mundo, porque, si ella realmente desaparecía, de él no quedaría nada.
La buscaría con el último aliento de su cuerpo, por todo el universo, hasta encontrarla. Su interior se desgarró sangrando y produciendo gemidos de agonía de su garganta. Las gotas de la lluvia lo habían empapado, descendían por su cara, ocultado sus lamentos que se materializarán de sus ojos.
La imagen de aquella ultima escena se repetían una y otra vez. Su respiración agitada hacia eco en su cabeza. ¿Seria la realidad o simplemente una visión? No importaba si podía encontrarla. Sus ojos rastreaban el lugar en busca de alguna pista, de algún indicio de su presencia. No sabía cuánto se había movido y por cuanto había caminado o si se encontraba cerca del lugar. El tiempo era abstracto en ese momento. Todo giraba con rapidez, las sensaciones a flor de piel y esa palabra una y otra vez resonando en su cabeza.
Un poco más, debía seguir vivo hasta dar con ella. No podía detenerse ahora que había descubierto el significado de aquel sentimiento que había ocultado. El dolor aplastante se intensificará en su interior. Jadeaba mientras sentía el pánico apoderarse de su cuerpo, la desesperación de lograrlo.
Muévete, muévete y encuéntrala.
Buscaría por todo el universo hasta encontrarla. No dejaría ir su piel tersa, sus ojos enternecedores mi mucho menos aquella sonrisa que brinda calidez y tranquilidad a quien la viera. Se aferraría a ella, a sus recuerdos y a como lo hacía sentir.
Gritó su nombre, una y otra vez, sintiendo su cuerpo helado bajo el agua que descendía del cielo que parecía explotar. Imploraba una respuesta a su llamado.
La buscaría hasta el fin de mundo, por que ella era su destino, lo era todo.
El agua lo arrastró entre su corriente llevando su cuerpo cual trapo mojado, con gran intensidad sacudiéndolo y estrellando con su magnificencia. El aire saliendo de su cuerpo. El agua se tornó carmesí y los gritos resonaron en toda la extensión del lugar. Pidiendo ayuda y él sin poder luchar contra la corriente y solamente podía dejarse ir, a pesar que su mente le ordenaba a su propio cuerpo que se moviera.
Soltó un jadeo desesperado al regresar a la realidad del mundo en su cabeza al sentir unas manos en su pecho. Muchas voces resonando encima de él ¿en qué momento se habia desmayado? Hace unos segundos podía jurar que se encontraba moviéndose entre los árboles, pero una ola de agua lo arrastro...Entendió de inmediato que había alucinado nuevamente, aunque no podía asegurarlo en su totalidad. No estaba seguro a estas alturas de nada. La angustia de no saber si estaba despierto o en alguna de sus visiones de su cabeza dañada incrementaban la ansiedad que de por si se había instalado en su interior generando estragos.
Escuchó voces llamándolo de forma lejana, casi imperceptible, demostrando su audición casi perdida. Sintió manos en encima suya y sonidos de inconformidad con un deje de alerta. El Hyūga visualizó las sombras de las personas que le hablaban con fuerza y dictaban órdenes. Intentó leer sus labios, sin éxito. Aunque eso podría deberse a que sus ojos permanecían cerrados. El frío dominaba su cuerpo a cada minuto. Solamente vio las sombras que movían la mandíbula, no tenia fuerza ni control de su propio cuerpo.
¿Por qué no estaba inconsciente? Por que su subconsciente no se lo permitían, mandaban descargas que lo mantenían entre la consciencia e inconsciencia. Estaba en el punto medio. Sin embargo, su mente no se detenía, atormentándolo, con imágenes repitiéndose de forma continua. Mandaba descargas agonizantes en su interior que se desgarraba desde lo más profundo, clavando cada uno de los cuchillos.
El agua a caudales caía con intensidad, las luces brillando con fuerza en el cielo, gritando, haciendo eco de su propio dolor. Estaba desvaneciéndose lentamente, perdiéndose. La ultima imagen tatuada en su cabeza, mientras se sobreponía otra de ella abajo suyo, con las mejillas sonrojadas y mirándolo con tal intensidad que le quitaría el aliento. La luz en aquellos orbes se fue apagando con lentitud, hasta quedar en una profunda oscuridad.
Iba a morir.
Y él así lo quería, lo deseaba, lo merecía.
La liviandad de su cuerpo desapareció y fue consiente de pronto del dolor aplastante que recorría cada centímetro de su piel. Por su pelea con los ninjas que le provocaron grandes heridas y por los daños mismos de la explosión que lograron alcanzarlo por su cercanía.
Su consciencia iba y venía a su cuerpo. Con ansiedad observó su alrededor y vio que se movían a gran velocidad.
―No...―Su garganta ardió cuando las palabras salieron, quemando como si tuviera una herida abierta. ― No ― profirió más alto.
Los ninjas que lo trasladaban lo observaron con curiosidad al encontrarlo aún despierto. El se movió inquieto de su lugar, con gran desesperación.
―Necesito encontrarla, necesito...― Intentó levantarse, aunque fue retenido con maestría por los ninjas, que intentaba controlarlo en su sobresalto.
―La herida se abrió, hay una hemorragia. ― Lograron someterlo ya que no era un gran rival en ese momento.
Sus fuerzas abandonaron su cuerpo y se sintió caer en su agonía personal de la culpa haciendo eco en su cabeza, escuchándola proferir su última palabra salir con desesperación de aquellos labios de melocotón. Su nombre, pidiendo ayuda, sus ojos implorando.
Extendió la mano, intentando alcanzarla y la dejó arrastrarlo a su propia condena.
¿Comentarios? No saben lo dificil que fue escribir esto y aunque fue corto, ya que no había tanto que transmitir de las escenas, todo se centra en sensaciones que espero que puedan sentir realmente.
Los quiero por seguirme en todo esto 3
