Recomiendo escuchar la canción en la parte que he resaltado, ya que fue usada como base de esa parte y lo que sigue.

Matisse- Todavía

N/A: Es el capítulo más largo que he escrito, así que antes de empezar busquen algo para comer, centren su atención en que vienen y traigan pañuelos.


XII. Todavia

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Levantó los brazos en el aire estirando sus músculos de la espalda con una sonrisa en el rostro. Regresaba de una misión de rango B de forma individual. Ya que se solicitó una recuperación rápida y sigilosa de un pergamino importante de una Villa pequeña. Nadie mejor que él para conseguir algo de forma rápido. Había vuelto a los cinco días de partir, pero esa demora se justificaba a que el objetivo se hallaba a tres días de Konoha, aunque el se trasladó con mayor eficacia.

Satisfecho entró decidido a la aldea saludando a los ninjas que vigilaban la entrada con un simple gesto. El aire que se respiraba en Konoha era bastante familiar para su nariz y disfrutaba llenar sus pulmones de ese aroma tan característico.

Se dirigió a la torre del Hokage con un tranquilo y fresco caminar, para brindar su informe y poder ir a descansar de tan intenso viaje. Se había acostumbrado de alguna forma a salir a misiones solo, aunque sentía que algo faltaba.

Los recuerdos atacaron con fuerza y simplemente sacudió la cabeza, deteniendo esas imágenes y evitando que siguieran avanzando. Por que no tenía caso traerlo a colación, no ahora, no cuando ya había pasado tanto.

Tocó dos veces en aquella gran puerta de madera escuchando la autorización para poder ingresar e informar que la misión había sucedido sin contratiempos y que fue un éxito, como siempre que le asignaban una.

Una cabellera blanca lo recibió, ya que él se encontraba de espaldas mirando la aldea.

―Te llevó menos de los esperado.

El aludido simplemente sonrió, acción que fue vista por el Hokage cuando se dio vuelta. Lo evaluó con una ligera mirada observado su estado físico. Imparable como siempre debía suponer. Jamás había tenido algún problema con él y no esperaba que sucediera considerando quien era su sensei.

―Claro que sí Hokage-sama, sabe que siempre buscaré superarme a mi mismo en cada oportunidad que tenga.

El Hokage tomó asiento en su silla enfrente de su escritorio con aire cansado, ya que había pasado toda la noche revisando papeleo y hasta hace unos momentos pudo liberarse de eso. Rebuscó de forma discreta entre sus cajones encontrando el libro que hace días no había podido leer. Quería leer, pero sus responsabilidades se lo impedían.

―Eres tan igual a él... ― profirió sorprendido como había adquirido tan perfectamente la actitud de su mejor amigo.

Hatake Kakashi era el sexto Hokage de Konoha, título que se le había otorgado hace un año aproximadamente, librando a Tsunade de sus deberes y perdiéndose en el mundo de los pecados nuevamente.

Le entregó su informe, hoja que el Hatake simplemente leyó de forma ligera y dejó de lado en su escritorio, porque sabía cuál había sido el resultado y más tarde lo archivaría. El ninja enfrente suyo dio media vuelta, otorgando una reverencia antes de hacerlo, listo para salir de la oficina.

―Lee…―el mencionado se detuvo súbitamente. ― Él ha vuelto.

Permaneció de pie unos segundos y posteriormente salió de la oficina una vez escuchado tal aviso, cerrando la puerta tras de él de forma lenta, mientras asimilaba lo último dicho. Sus pies se apresuraron a la par que un amargo sentimiento se abría paso en su interior. Tenia que moverse rápido y encontrarlo o perdería oportunidad, como tantas veces durante todo este tiempo.

Una vez fuera de la torre del Hokage se detuvo levemente meditando en donde podría estar, ya que el departamento al cual se había mudado tiempo atrás, no era una opción. Sería el último lugar al cual iría. ¿Por qué un ninja regresando de una misión no iría a descansar a su hogar? Por lo que implicaba el hecho de estar en ese sitio y claro por que sabía que ahí lo encontrarían con facilidad.

Lee torció la boca, gesto que contadas veces se permitía hacer por su embriagadora personalidad. Avanzó por la aldea del peor humor posible, ya que estaba harto de esta situación, aunque las circunstancia y el propio individuo lo complicaban en demasía. Buscó entre algunas tiendas de comida o cuanto lugar se le ocurriera.

Tendría que encontrarlo y encararlo, ya que no lo había visto desde aproximadamente un año, cuando eso sucedió.

Acudieron a su cabeza las imágenes del genio cuando lo encontraron en el bosque. No se reportaron en el tiempo indicado que Tsunade les había dicho, algo que Neji jamás hubiera hecho a menos que algo muy malo hubiera sucedido. Sin esperar, un grupo de refuerzos salió a gran velocidad liderados por Gai, y junto a Lee aceleraron el paso a un ritmo increíble.

Porque Lee tenia un mal presentimiento que se intensificaba en cada salto que daban.

Lo encontraron en el piso, arrastrándose mientras dejaba un camino de sangre a su paso. Lee contuvo la respiración mientras algo en su interior dolía con intensidad. Los ninjas médicos que los acompañaron intentaron controlarlo, ya que se agitaba con gran violencia, balbuceando algo que no entendían con claridad. Al mismo tiempo el resto del equipo 3 buscaba en algún lugar cercano a la miembro femenino del equipo. No la visualizaron en la cercanía, por lo cual dedujeron que sus atacantes los habían separado.
Aunque unos metros atrás encontraron un gran agujero en el piso y sangre por doquier. Lee se quedó, por primera vez, pasmado en su sitio con los ojos completamente abiertos mientras contemplaba la escena enfrente suya. Algo se clavó con gran profundidad en su pecho y se inclinó sobre sí mismo, apoyando sus manos en las rodillas, intentando recuperar el aliento.

―Lee, búscala. ― Su sensei pronunció aquellas palabras con una voz que jamás le había escuchado.

Inspeccionaron el área durante tanto tiempo que la noche cayo sobre ellos, los ninjas médicos se habían adelantado, aunque eso no fue impedimento para las bestias de Konoha, que los alcanzaron con premura e ingresaron a la aldea con la ansiedad y desesperación colándose entre la formación.

No habían encontrado a Tenten, pero tenía como prioridad ver la salud de su compañero de equipo y él podría proporcionarles la información que necesitaban del paradero de la chica o alguna pista al respecto. Neji había perdido el conocimiento en el transcurso del viaje, su temperatura corporal descendió y momentos antes de llegar su corazón se había detenido. Tsunade, a quien habían avisado de la condición del Hyūga antes de su llegada, los recibió con urgencia y el cuerpo del genio ingresó a la sala de operaciones, donde permaneció tantas horas que la ansiedad en el cuerpo de Lee se tornó asfixiante.

Lee permaneció con el rostro oculto entre las manos en el tiempo que tuvieron que esperar alguna noticia al respecto, intentando contener el mar de emociones negativas que se abrían con fuerza en su interior. Levantó la cabeza luego de un prolongado tiempo, con una duda carcomiéndolo

―Gai-sensei ¿usted cree que Neji…?

Maito simplemente dejó salir una risa baja entre sus labios y observó a su pupilo sentando en la banca de espera. Se posicionó enfrente suyo y sonrió tan ampliamente como sus mejillas se lo permitieron.

―Él va a salir de esto Lee, no lo dudes ni por un momento y cuando eso suceda saldremos los tres a buscar a Tenten, así que es de vital importancia que se recupere lo más pronto posible, debemos brindarle el apoyo necesario.

Tsunade le salvó la vida al prodigio de los Hyūga, sin embargo, tardó una semana en recuperar la conciencia. Mientras tanto ellos no perdieron el tiempo esperando a que él reaccionara, con autorización de Tsunade regresaron al sitio una vez más con la convicción de no irse hasta encontrarla.

Indagaron como si su vida dependiera de eso, alejándose grandes distancias del sitio donde todo había sucedido. Donde encontraron a Neji, cercano, a unos kilómetros. No había rastro alguno. Lee perdía la paciencia a cada minuto, el desasosiego acariciando su interior como lengüetazos en cada extremidad y punzando en la boca de su estómago. Con la frustración a flor de piel sesó su caminar en el borde del agujero que formaba un gran cráter y lo golpeó con su ira contenida acompañada de impotencia. Por que aquello era una misión grupal, aunque por el cúmulo de misiones en ese entonces tuvieron que dividir al equipo en dos, además solamente irían a investigar. Si tan solo él…

Entonces la vio.

Resplandeciendo entre la tierra que había golpeado con fuerza. La mitad de la banda ninja de la castaña. Preso de la impaciencia la tomó sin más, evaluándola. Aunque él no sabía con claridad si eso era algo bueno o solamente tendría ese pedazo para recordar a Tenten.

Retornaron a la aldea con gran premura cuando la noticia llegó junto con un pájaro mensajero.

Neji había despertado.

El encuentro que aconteció era muy diferente al que el propio Lee había visualizado en su mente. Lee entró a la habitación de hospital con el aliento agitado por tan increíble carrera y vio al Hyūga observando a Tsunade o tal vez la ventana que estaba tras ella, que estaba a su costado derecho. Un alivio abrumador recorrió su cuerpo al verlo sentado con dificultad, con aquella expresión característica del genio. Sintió unas ganas de llorar que le picaban la garganta e intentó reprimir a toda costa. Antes de poder decir algo, sus pensamientos hicieron eco en otra persona.

― ¿Tiene alguna noticia? ― Mencionó con ansiedad Maito, recibiendo como respuesta el silencio, que saturó el silencio pesado e incómodo.

Tsunade observó al poseedor del Byakugan que tenía enfrente unos breves segundos y caminó hacia la salida, indicándole a Gai con el dedo que lo siguiera. Cerraron al salir la puerta, dejando a un Lee extrañado en la habitación, con un mal presentimiento originándose en su interior. Intentando deshacerse de él y de la incomodidad, ya que todo estaría bien ya que Neji había despertado y podrían ampliar la búsqueda con su información, se acercó a la cama con una ligera, aunque forzada sonrisa, tan amplia que parecía real.

― Se que ahora debes sentirte frustrado por tu condición, que tu recuperación será lenta.― Vinieron a su memoria aquellos malos momentos de él mismo en el hospital y como su lenta recuperación lo ponían ansioso. ― Podría traerte la medicina especial de Gai-sensei que te hará efecto mejor que las medicinas que puedan darte aquí y poder estar al máximo. ― Recordó el sabor amargo de esas pastillas, aunque si que le habían dado mucha energía. ― Podremos volver a entrenar todo el equipo tres más rápido de lo que esperas. ― Sonrió con ganas, utilizando la voz más animada que tenía y haciendo eco a su ilusión de todos ellos en el campo de entrenamiento y recordando todo esto como uno de esos malos episodios.

Neji simplemente permaneció en su sitio, sin mover el más mínimo musculo, contemplando la ventana con gran fascinación e ignorando que Lee se encontraba ahí de pie, junto a él. Rock Lee quiso decir algún más cuando su sensei abrió la puerta.

―Lee, debemos dejar descansar a Neji, vendremos otro día. ― Un poco confundido ante este comentario, siguió a su maestro fuera del cuarto, no sin antes despedirse de su rival.

Intentó descifrar los pensamientos de su sensei que caminaba enfrente suyo, sin mirar atrás. Tal vez tenía razón, debían dejarlo descansar ya que apenas acababa de despertar después de aquella batalla y esa larga operación. Gai-sensei siempre era bastante sabio. Siguieron en silencio durante algunos minutos, hasta que Lee, preso de la desesperación de tal extraño silencio decidió hablar.

―Gai-sensei ¿qué sucede? ¿qué le dijo Tsunade al respecto? ¿Cuándo saldrá un escuadrón de búsqueda? ― Habló tan rápido como su boca se lo permitió, las dudas lo martirizaban.

La bestia de Konoha se detuvo en su sitio, en aquel puente que dejaba pasar un rio en la aldea. Dudó unos segundos hasta que decidió encarar a su alumno, aquel que tenía el corazón más noble y sensible de la aldea. Y al girar y mirarlo a los ojos vio como su corazón se destruyó.

Le bastó unos segundos, esa mirada en los ojos de Gai cargado de pesar contenido, impotencia, ira y una abundante tristeza. Y lo mas increible, como todo el brillo que siempre tenía se habia esfumado. Lee lo comprendió, mientras abría los labios de la impresión y sentía el aire escapar de sus pulmones mientras un nudo incontenible en su garganta se abría paso y dejó salir aquellos sentimientos que había estado ignorando y evitando hasta el punto de que pensó de que no existiera. Por que él era Rock Lee, el ninja más energético, positivo y animado de la aldea, nada, jamás lo aturdía. Él mismo vio como aquella esperanza de ver al equipo tres reunido se despedazó a la par que un amargo sollozo salió de su garganta.

Tenten estaba muerta.

Lee transitaba entre las calles del clan Hyuga, su presencia no era algo verdaderamente extraño, ya que al ser del equipo del Hyuga durante años era constante su presencia ahí, hasta se llevaba con uno que otro vendedor del sitio.

Fue a la mansión Hyuga, aunque sabía que ahí no estaría, se había mudado hace tanto. Fue a su departamento, entró a cada tienda. No estaba en ninguna parte. En ese punto recordó que después de aquel día en el hospital, no volvió a ver al genio Hyūga. Aunque lo más correcto es decir que no volvió a hablar con él. Por que asistió a verlo al hospital un tiempo después de que él mismo se hubiera recuperado de la impresión, aunque él ya no se encontraba hospitalizado, había sido dado de alta. Cuando fue el funeral, Neji permaneció tan alejado como fue posible de la ceremonia, con aquella vestimenta negra y las manos en los bolsillos. El propio Lee podía jurar que no miró en si hacía el sitio donde estaba la celebración.

Kakashi Hatake subió como Hokage de la aldea de las hojas un mes después, causando una gran celebración al respecto. No asistió a ese evento ni a ninguno más. Y aunque intentó realmente encontrarlo, no pudo hacerlo. Luego el poco contacto que vivio con el fue cuando pudo levantarse de la cama y se dio de alta el mismo, ya que de otra forma no se lo hubieran permitido, un par de días después del funeral y que Kakashi fuese Hokage, Neji fue asignado a una misión en solitario.
Ese día el mismo Lee había sido citado en la oficina del Hokage, entrando luego de un par de toques al lugar. Kakashi, quien se encontraba con Gai, le asignó una misión sencilla de clase C. Lee con todo el animo posible asintió con fuerza mientras la puerta se abría dejando ver al genio Hyūga aun con un par de vendas en el cuerpo.

El Hokage permitió el ingreso. Por un momento Lee considero que ellos irían a una misión juntos. Algo que no solía pasar con frecuencia ya que él siempre solía ir con Gai y Neji con…

El hombre con parte del rostro cubierto por una mascara tomó asiento mientras revisaba algunos papeles y proseguía a sacar uno entre ellos y ofrecérselo al poseedor del Byakugan. Le explicó sobre su misión mientras ambas bestias de Konoha seguían en la oficina. Una vez que el Hokage terminó de hablar, Neji se retiró sin mirar a sus compañeros de equipo.

Lee contempló su partida con el ceño fruncido, acción que no pasó desapercibida para Gai. Por lo cual, diciendo un par de frases absurdas a su eterno rival, salió de la oficina con Lee pisándole los talones.

―Gai-sensei ¿van a mandarlo a una misión solo y tan pronto? ―La preocupación era evidente en su voz.

Por que aún no estaba recuperado totalmente y más por el hecho de que había estado tan…ausente.

Gai simplemente sonrió abiertamente. ― Esto es lo que él necesita Lee. Entrenamiento duro y enfoque. El Hokage esta de acuerdo con esto.

―Entiendo, pero…

― Lee, solo es una misión de rango C, confía en tu sensei.

Lee simplemente sonrió sin las suficientes ganas y se despidió saliendo a alistar sus propias cosas, ya que saldría como apoyo con el equipo de Shikamaru.

Gai entró nuevamente a la oficina del Hokage y sonrió mientras alzaba uno de sus pulgares.

― Gracias por eso Kakashi, un poco del deber centrará a ese par.

El ninja que copia se levantó de su escritorio, rodeó el objeto de madera y se posicionó enfrente de su rival de toda la vida con una ligera sonrisa en el rostro, que solamente pudo percibirse por un movimiento en su máscara.

―Yo entiendo, Gai. ― Deslizó las manos en sus bolsillos. ― Concuerdo en que eso es lo que él necesita.

Maito permaneció en silencio. A veces olvidaba que el mismísimo Hatake había pasado por una situación peor, ya que perdió a todos su equipo. Él entendía a Neji más que a cualquiera. Lo tomó de los hombros y soltó una carcajada.

―Hoy yo invito la cena, Kakashi.

El actual Hokage suspiró levemente, su amigo olvidaba que ahora tenía responsabilidades. Aunque podría escaparse, un plato de barbacoa jamás debía rechazarse.

Gai confiaría en Kakashi, ¿Por qué no hacerlo? Él era el Hokage y su mejor amigo.

Fastidiado de esa búsqueda complicada e imposible se adentró a un restaurante que tenía un bar en el fondo del establecimiento. Moría de hambre, a fin de cuentas, volvía de una misión y debería recuperar fuerzas antes de encontrar al genio para poder enfrentarlo.

Por que después de la muerte de Tenten, todo se había ido al diablo.

Neji comenzó a irse a misión tras misión de forma individual, hasta que ingresó a las fuerzas especiales ANBU por su gran desempeño como Jounin y su excepcional trabajo en misiones encubiertas. Eso alegró a Lee de sobremanera, ya que era la meta del genio en cuando a desempeño ninja. Él mismo había logrado volverse Jounin unos meses después. Por lo cual quiso celebrar ambos logros y lo llamó desde el restaurante donde comía con Gai, Neji simplemente lo ignoró, aunque Lee pensó que no lo había escuchado. Tiempo atrás Gai le había dicho que deberían darle un tiempo a solas, por que tal vez era su forma de enfrentar el duelo por la muerte de Tenten, muerte que el mismo no pudo evitar. Pero luego de meses, cuando intentó hablar, reunirse o simplemente ir a comer como en los viejos tiempos Neji siguió ignorándolo cuando pasaba enfrente suyo con el traje característico de ANBU.

Esa situación se repitió una y otra vez.

Hasta que Lee simplemente pudo ver la espalda del Hyūga alejarse más y más, hasta ser imposible de alcanzar. Su cabello permaneció de aquella misma forma desde entonces. Neji había perdido gran parte de su cabellera en aquella lucha, él suponía que al enfrentarse con aquel rival que lo dejó en tan mal estado, había alcanzado la cabellera característica del clan Hyuga. Lee simplemente pensó que con el tiempo crecería, aunque Neji se empeñó en mantenerla corta, hasta los hombros y más considerando que ahora pertenecía a ANBU. Suponía que lo hacía adrede, como un recordatorio constante de esa pelea que cambio la vida de todo el equipo tres. Rock Lee descubrió la desesperación abriéndose paso. Ya había perdido a Tenten, su dulce flor de primavera, no perdería a Neji y mucho menos de esa forma.

Debían mantenerse juntos, aunque Neji se empeñara a dejarse hundir, él lo salvaría. Antes Lee podría decir con seguridad que conocía en demasía a los miembros de su equipo, en esta circunstancia no sabía si podría mantener eso. Una cosa era haber hablado con Neji, otra muy diferente es haberlo visto. Por que lo vio un par de veces antes de ser dado de alta, otras veces en la torre del Hokage donde tomaba misión tras misión. En todo ese tiempo, y mucho más importante, en el funeral de Tenten jamás vio al Hyūga derramar una sola lagrima por la castaña. Entendía que cada quien tenía formas de pasar su duelo, pero Neji simplemente no demostraba absolutamente nada.

Por lo cual ahí estaba degustando un gran plato de curry mientras su cabeza maquinaba con rapidez como actuar a continuación. Vació el contenido del plato, cosa que no le costó tanto ya que era delicioso y dejó salir un sonido satisfecho. Buscó a la mesera con la mirada para poder pedir su cuenta y poder seguir en su cometido. Levantó su brazo mirando alrededor del lugar, hasta que su extremidad se detuvo en el aire súbitamente. Dejó el dinero y la propina de la mesera incorporándose con premura y acercándose al área del bar. Tomó asiento en una de las bancas de la barra mientras el cantinero depositaba un vaso de agua de cortesía.

Lee peinó con los dedos el cabello de su frente mientras observaba la gran variedad de botellas que había en la pared enfrente suyo. Sus ojos oscuros se desviaron levemente hacia su izquierda.

―Debo admitir que este es el ultimo sitio donde pensaría encontrarte…Neji.

El mencionado a su lado observó con gran fascinación el vaso en sus manos, meneó en círculos el liquido en el recipiente. Ignorando la presencia de su compañero ingirió toda la bebida dejando el vaso en la barra de madera, acción que el cantinero interpretó y prosiguió a servir nuevamente.

El Hyuga se llevó todo el alcohol a través de la garganta hasta vaciar el vaso. Con la mirada fija en sus mismos movimientos. Lee arqueó la ceja al verlo tan… tranquilo e indiferente que parecía cualquier otro día, otros tiempos.

― Así que aquí es donde te has metido en los intervalos entre tus misiones, eh, realmente la comida es deliciosa, el curry es casi tan bueno como el curry de la vida, aunque un poco más de picante no estaría mal. ― Sonrió mientras intentaba entablar una ligera platica, a fin de cuentas, hace tanto no habían estado de esta forma y aunque no lo dijera, extrañaba estar de esta forma. ― Ahora que estas libre podríamos venir otro día con Gai…― Fue interrumpido.

― Tengo una misión mañana. ― De esta forma dejó en claro que no estaría disponible.

Lee lo observó detenidamente de perfil, aunque por la tenue luz del lugar no podía apreciar con claridad los rasgos de su compañero.

― Hay mucho trabajo en el cuerpo ANBU ¿cierto? ¿es como esperabas que fuese?

El simplemente asintió en respuesta, Lee esperaba unas palabras más al respecto. Aunque sabía que las fuerzas especiales se encargaban del trabajo sucio, de eliminar a aquellos posibles objetivos peligrosos para la Aldea o para no dejar cabos sueltos. Por lo cual no quería saber tanto al respecto.

― ¿Qué quieres? - Soltó sin más, con una voz más grave y desinteresada el Hyūga.

Lee lo observó ante esa pregunta tan súbita. Al genio jamás se le pasaba alguna, es más, sabía que estaban considerándolo para comandante de un escuadrón

―Quería qué nos reuniremos para ir a verla, deberíamos ir todos juntos como el gran equipo que somos, mañana se cumple un año de…

―Te he dicho que tengo una misión. ― Hablo remarcando ese hecho con cierto deje de fastidio.

―Neji, a Ten…― Se quedó con la palabra en la boca.

Él Hyuga simplemente se incorporo saliendo de forma súbita del establecimiento. Lee permaneció con la boca abierta unos segundos, y cuando fue consciente de la rápido sucesión de hechos se levantó, con el fin de seguir al ANBU.

¿Qué demonios había sucedido?

El fastidio llenaba su organismo. Frunció la boca. Realmente no podía tener un momento de completa paz. Por esa simple razón evitaba toda interacción con su antiguo equipo, en todo este tiempo. Realmente no disfrutaba entablar conversación alguna con nadie.

Por eso decidió pasar sus tiempos libres en aquel bar. Podía obtener el silencio que tanto quería, le ayudaba a relajar sus músculos después de cada una de las misiones y por supuesto, le ayudaba a no pensar. Las ideas se detenían en su cabeza y solo disfrutaba del sabor amargo de la bebida.

Además, luego de algunas copas, evitaba soñar.

Eso lo motivó en primera cuenta. Lo descubrió después de aquella misión donde tuvieron que erradicar a unos ninjas de la aldea de la niebla. Al ver como la vida se escapaba de los ojos al impactarlo con el jutsu que había perfeccionado hace poco, haciendo eco a sus propias pesadillas. Necesitaba algo para pasar ese trago amargo. Y esa noche, luego de tantas sin poder dormir y soñar la misma escena una y otra vez, durmió en las profundidades de la oscuridad.

Lo cual agradeció enormemente. Atribuyéndolo a aquella copa que en un acto desesperado y cruzando enfrente de aquel bar, decidió tomar. Lo adoptó con una rutina que le brindaba la tranquilidad que necesitaba.

Aunque era un par de copas en solitario. Tenia resistencia con el alcohol, tampoco abusaba de su consumo. Sin embargo, este día, necesitaba más. Más de su acostumbrado par de vasos.

Él más que nadie tenía presente esta fecha y por lo cual intentó distraerse lo mejor que pudo. Aunque Lee le jodió los planes y tuvo que salir se ahí sin ingerir lo que había contemplado. Por qué debía dormir lo suficiente para su siguiente misión. Desde aquello, solamente podía dormir un par de horas, con el alcohol otro par. Él se anteponía al cuerpo pesado y compensaba eso con pastillas de alimento. Sus constantes migrañas que le martillaban la cabeza con intensidad, su escaso apetito y su mal humor lo perseguían bastante, se le habían presentado hace tanto que ya lo veía algo normal, aunque eso no significara que las dejara pasar, siempre buscaba deshacerse de ellas. O lo intentaba. A pesar de todo eso su desempeño jamás fue juzgado. Es más, lo estaban considerando para líder de escuadrón. Sus misiones en solitario habían sido tan excelentes y antes de pedirlo, Kakashi lo integró a los ANBU, su meta mas alta.

Torció la boca al sentir las punzadas en su cabeza estaba taladrando con fuerza, el sol se habia escondido entre las caras de los Hokages y lo agradecía ya que la luz lo irritaban aun mas. Por eso necesitaba un placebo, y algo de oscuridad sin ruido para poder soportar las siguientes horas, el vacío en su estomago sacudió su organismo, aunque al mismo tiempo sabia que no podría probar bocado por que las nauseas lo estaban jodiendo. Lo cual no podía comprender del todo. Si era un excelente ninja, próximo líder de escuadrón, disciplinado, perfecto al lograr cada una de sus metas, alcanzar lo que se propone… ¿por qué se sentía tan miserable y perdido?

Él sabía que una vez que cerrara los ojos, las pesadillas lo consumían.

Cada vez que las pesadillas lo acosaban, que era frecuentemente, se despertaba en medio de la noche, con la piel aperlada de sudor, la respiración agitada y una presión aplastante en el pecho. Haciendo eco a su pesadilla y su pesar, la última palabra de ella resonaba en su cabeza.

Siempre reprimía sus sueños al despertar. Siempre. Los hundía en su subconsciente y no volvía a pensar en nada de eso. Él no quería recordar tal cosa, por eso huyó cuando Lee comenzó con todo ese parloteo. Por que a él no le interesaba nada de eso. Él no podía ir a rendir tributo, no a ella. Por eso tenía que salir de la aldea lo antes posible. Kakashi mismo le había dado unos días, tal vez para descansar o por que estaba al tanto de que día era. Pero él no quiso aceptar. Se negó rotundamente.

Él estaba bien y podía seguir con esa rutina. Caminó con fuerza por las calles pocos transitadas de la aldea, ya era tarde. Solo había un par de personas que compraban alguna comida en las tiendas de víveres o estaban en aquel sitio donde fueron hace más de un año, ese karaoke que le traía recuerdos amargos.

―Neji, espera. De verdad necesitamos hablar.

Neji suspiró ante eso, él no conocía el significado de rendirse, no debía sorprenderse de que lo siguiera. Sin embargo, había pedido que entendiera sus acciones de que no quería hablar. Siempre había sido de esa forma, persistiendo, aunque no debía luchar ya que su destino estaba marcado. Siguió caminando y lo escuchó seguirlo de cerca.

―A Tenten le gustaría que fuéramos todos a verla.

Neji se detuvo ante la frase dicha súbitamente, mirando algún punto indeterminado. Acción que Lee agradeció ya que no quería seguir jugando a seguir al Hyūga por toda la aldea. Era bastante ridículo.

―No vuelvas a repetir ese nombre. ―Escupió el Hyūga con fiereza.

Lee expandió sus ojos ante esa frase abrumado por tal cuestión y sin poder creerse que Neji la había pronunciado. Luego la molestia e indignación se abrieron paso. Estaba jodiendo ¿verdad?

Neji sintió como un golpe en el estómago lo sacudió al escuchar ese nombre y algo desgarrando su interior, sentimientos que detuvo y apartó sin mucho esfuerzo. No lo había escuchado desde que Tsunade había reparado su sentido auditivo de la oreja derecha luego de que la explosión lo destruyera a tal grado que la operación para su recuperación había sido todo un reto. Apretó los labios.

― ¿Estas bromeando, cierto? Somos un equipo, no puedes negarte a eso. ― Caminó unos leves pasos hasta encarar al Hyūga repugnado por el comportamiento anterior. Abrió los labios al encontrarlo con una sonrisa irónica.

―No podría importarme menos. ― Neji lo fulminó con la mirada. ― Deja de incluirme en ese grupo.

Lee retrocedió ligeramente ante eso, ante esas palabras frías y con cierto tono burlón. Ya que indicaba que él desechaba y hasta parecía repugnarle la idea de que lo contemplaran en ese equipo. El equipo que tanto amaba Lee y en el cual vivieron tantas cosas y pudieron conocerse. Aunque lo que más impacto le causó fue la mirada malva. Mas bien, la mirada sin vida del Hyūga. Tan vacía y carente de sentimientos, ya que la ironía burla o ira no llegaban a sus ojos.

Neji lo observó con superioridad unos segundos, lo veía con esa cara estupefacta observándolo y sin más siguió su camino, rodeando a su verde amigo. Había dejado las cosas en claro, algo que debió hacer hace tiempo. Él no quería tener que ver mas con ese equipo. Era un ANBU ahora. Nada del pasado importaba mas. Debía seguir con su vida tal como anteriormente lo había planeado.

― Cobarde.

El ANBU detuvo su caminar cuando esa palabra ingresó a su orificio auditivo.

― Cobarde. ― Repitió nuevamente Lee con una sonrisa en la cara. Las cosas serían por las malas a fin de cuentas.

Su compañero titubeó en su lugar mientras apretaba sus manos hasta convertirlas en puños. No estaba de humor para tolerar estas tonterías.

―Eres un cobarde Neji Hyūga, siempre lo has sido, y siempre lo serás.

La mecha se encendió con tanta facilidad que antes de poder pensarlo, el Hyūga se dio la vuelta encarando a su compañero y sujetándola de las mallas por el cuello y levantándolo ligeramente. Últimamente el no tenía la paciencia que antes presumía. Lee lo observó con el dolor remarcando sus facciones y sus ojos lo miraban con lastima sin moverse.

― ¿Crees que eres el único que esta sufriendo por la muerte de Tenten? ― Sin esperar más Neji le acertó un golpe en la mejilla, tirando a la bestia verde al suelo.

Él realmente no podía escuchar ese nombre, algo incontrolable en su interior se agitaba ante eso. Tal vez en consecuencia de haber estado huyendo, aunque él no quisiera aceptarlo o lo negara. Vio a Lee levantarse de su sitio y encararlo nuevamente con la ira resplandeciendo en esa mirada que siempre reflejaba intensidad.

― Deja de ser un completo pusilánime y enfrenta las cosas Neji.

El ANBU intentó acertar otro golpe, aunque Lee lo bloqueó con facilidad ya que se veía venir algo como eso, aunque el impacto del golpe, ya que el Hyūga no se contuvo en fuerza, lo arrastro una corta distancia, poniendo una distancia considerable entre ambos. De esta forma empezó un enfrentamiento de golpes sencillos, sin utilizar su técnica ocular. Rápidos y fuertes golpes venían de ambas partes y eran bloqueados. Sin embargo, los golpes iban cargados de ira contenida. El Hyūga estaba drenando su malestar mientras acertaba a golpearlo en la mejilla lo cual lo hizo retroceder. Un poco confiado en que todo esto había acabado, Rock Lee se acertó con gran velocidad un puñetazo en su piel de marfil haciéndolo retroceder un par de metros, ya que había utilizado una fuerza concentrada. Lee aprovechando la entrada del Hyūga lanzó una patada firme al rostro del Hyūga, mientras este intentaba recuperarse, dio una vuelta con las manos en el piso y propinó otra fuerte patada, pero esta vez al pecho del genio. Este reaccionó ante esto tomando la pierna de Lee, tomó impulso y lo lanzó con el afán de que este terminara estrellándose contra el muro de una tienda cercana. Sin embargo, Lee reaccionó a tiempo rechazando el impacto y con ayuda de sus piernas se impulsó para lanzar otra patada al ANBU.

―Konoha senpu― Neji puso su defensa, aunque el impacto lo lanzo en el aire, él simplemente dio una vuelta en el aire y aterrizo.

La adrenalina corriendo por sus venas en esa pelea física, mirando al otro con gran dureza. Neji fue recibido con otra patada la cual bloqueó y contraatacó intentando dar un golpe bajo, aunque Lee dando una voltereta en el aire y aterrizando en el suelo a la perfección con sus manos y giró lanzando unas patadas que por poco alcanzaban al genio, ya que el retrocedió a tiempo. Neji había olvidado cuan bueno era Lee, es más, podía ver la mejoría considerable ya que se había vuelto Jounin hace poco. Vio una sonrisa irónica en el rostro de Lee, cuestión que terminó por avivar la llama de su interior. Comenzó unos ataques sin descanso logrando alcanzar cada dos por tres a la bestia de Konoha. Acertó cinco golpes certeros en las extremidades de Lee, y lo tacleó cayendo encima de él y propinando varios golpes sin parar. Intentando que su voz dejara de sonar en su cabeza, intentando que su propio subconsciente se callara. Se detuvo recuperando la compostura, llevando mechones de su corto cabello lejos de su rostro y respirando por la boca.

― Puedes golpearme todo lo que quieras…― Neji se levantó dando por finalizado ese ridículo encuentro en el cual no debió involucrarse. Se pasó el brazo por el rostro limpiando la sangre que había salido de su labio partido.

―No vales la pena…― Dejó salir sin más, con toda la frialdad posible.

Recogió la máscara de halcón que había caído de su cadera, ya que ahí la tenía sujeta, y comenzó a caminar ligeramente sintiendo las sensaciones de los golpes de Lee en su cuerpo. Genial, enfrascarse en una pelea antes de una misión, ese día estaba actuando de lo más sensato. Debía irse a descansar lo antes posible. Miró levemente a Lee mientras se sacudía sus mallas verdes.

― ¿Sabes, Neji? ― Por alguna razón el mencionado se detuvo, aunque le daba la espalda, por lo cual no pudo ver el rostro que tenía Lee. ― Podré no valer la pena, pero…yo la hubiera salvado. Hubiera muerto con tal de salvarla.

Sin más el genio Hyūga salió de escena, alejándose sin detenerse a observar las condiciones de su compañero de equipo. Lee simplemente miró el suelo con gran fascinación mientras pensaba que era la segunda vez que había peleado con su gran rival, pero no de la forma que tanto había querido. Sintió partículas de polvo en su ojo derecho y se lo talló con fuerza con su mano. De repente el otro ojo comenzó a picarle y se talló los ojos con fuerza. Ahora estaban húmedos.

Eso no era lo que buscaba, no era lo que quería ni mucho menos esperaba que eso sucediera. Quería acercarse a su mejor amigo, no terminar de joder las cosas. Aunque las cosas ya estaban hechas. Su interior estaba quebrado cuando perdió a Tenten, su flor de primavera. Ella que unía a todo el equipo y que había provocado, en alguna medida, que el genio Hyūga cambiara para bien.

Sus hombros se movieron haciendo eco a su propio espíritu quebrantado.

Cerró la puerta de su apartamento con ayuda de su pierna. Observó la penumbra por varios segundos, sin mirar algo determinante. Caminó hasta la mesa cercana al sofá y depositó la mascara de ANBU, junto a la lampara. La observó con gran detenimiento a lo que parecieron horas. Las ultimas palabras de Lee resonaban en su cabeza con fuerza, repitiéndose, sintiendo como taladraban su cabeza con fuerza, pensando que iba a estallar.

Apretó los dientes con fuerza y con el brazo tiró todo lo que estaba encima de la mesa, escuchando sus latidos fuertes en sus orejas, la adrenalina llenando sus venas y la migraña comiendo sus sesos. Comenzó a lanzar al piso su armamento que estaba sobre otra mesa cercana, en un intento de drenar todo lo que acontecía muy dentro suyo. Uno de esos kunais salió tan fuerte que escuchó algo romperse. Aunque no le importó, ni siquiera se detuvo a ver que había sido. Con su cuarto hecho un desastre se dejó caer en la cama de su habitación, mientras intentaba controlar su respiración. Maldecía a Lee por encender aquello que tanto le había costado contener. Se llevó el brazo a los ojos para evitar que la luz de la luna que se filtraba por el gran ventanal se adentrara y terminara de cocerse la cabeza. Una pregunta resonó en su cabeza, una que se había hecho horas antes.

¿Por qué si tenía todo lo que siempre había querido, se sentía tan miserable, roto y deshecho?

Se dejó ir con ese pensamiento y pronto sucumbió en los brazos de Morfeo.

El jadeo de una respiración era lo único que escuchaba al inicio. Aunado a eso las ramas de los arboles rozando su cuerpo y la madera cediendo a cada pisada que daba. Se hizo la luz observando la escena enfrente suya. Ella avanzando hacia él con el temor y desesperación impregnada en esa mirada en la cual, momentos antes había tanta luz. Él extendió la mano con ansiedad, iba a alcanzarla y podrían huir de ahí. Una mano jalando a la perdición a la fémina y la suplica se hacía visible en los ojos avellana. Una suplica de ayuda. Sus dedos se rozaron levemente, hasta que ella fue engullida por la explosión y el salía disparado del área.

― ¡Neji! ― Un grito desgarrador brotando de la garganta femenina antes de reducirse a la nada.

El genio se incorporó de golpe con la respiración agitada y la frente aperlada en sudor. Sin sentir sus extremidades, aún afectado por aquella pesadilla que día tras día lo acosaban, se mojó el rostro con agua, intentando de esta forma despejar su mente. Se dejó caer en la cama mientras sujetaba su rostro con ambas manos, cubriendo sus ojos.
Las imágenes no se detenían, se reproducían sin parar en su cabeza. Repitiendo su nombre una y otra vez. Risas resonaban sin cesar, suspiros, y un grito desesperado. Apretó los puños con fuerza. Debía salir de ahí. Sin cambiar su vestimenta ANBU salió de su departamento y caminó sin más por las oscuras calles de la aldea.

¿Qué hora sería? Seguramente había dormido solamente un par de horas, por lo cual podrían ser las cuatro o cinco de la mañana. Deambuló por ahí sin fijarse en el camino, solamente quería que el viento frio de la noche se llevara sus más oscuros pensamientos.

Anonadado abrió sus ojos por completo cuando vio el césped extenderse por sus pies y las lapidas mostrándose imponentes a su atención. Tragó saliva y dio media vuelta dispuesto a irse. Hasta que escuchó una frase en su cabeza con fuerza.

"Eres un cobarde Neji Hyūga, siempre lo has sido y siempre lo serás"

De pronto su cuerpo se había clavado en su sitio, mientras su cerebro repetía esa misma frase una y otra vez. Sin analizarlo como siempre lo hacía dio media vuelta y se dirigió a esa lapida a la cual jamás había ido antes ¿Por qué hacerlo? Si no había un cuerpo ahí. Todo se había desintegrado, jamás le encontró una razón. Aun así, se detuvo cuando leyó su nombre tallada en la piedra.

"Tenten"

Su interior se sacudió al ver las fechas en ella. Un nudo en su garganta se formó. Leer ese simple nombre desató tanto en su interior que no pudo filtrarlo, controlarlo o dejarlo salir levemente. Todo salió sin más, perforando su pecho.

Pensamientos, sentimientos que hace tanto no había traído a su mente. Que había intentado de todas las formas posible evitar. Que impedía que acudieran a su cabeza después de aquellos sueños cuando su rostro era visible. Pero no, él día con día encerraba todo eso en lo más profundo. Pero era inevitable, estaban dentro de él, aunque intentara huir, pero el destino es cruel y se equivocó.

Porque, aunque hace ya un año que había sucedido, los recuerdos siguen presentes como si hubieran sucedido ayer, aunque al mismo tiempo parecían tan lejanos. La calidez del cuerpo femenino al abrazarlo por primera vez. Sus alientos acariciándose en el karaoke. El cierre deslizándose en su espalda y cubriendo esa piel que tanto quería recorrer entre sus manos. Y lo que más podía recordar, esos ojos. Aquellos orbes brillando con gran intensidad, vitalidad y tan transparentes que los sentimientos que la embriagaban eran evidentes. De un color tan mundano pero que eran los ojos más fascinantes que había contemplado. Eso en conjunto con esa sonrisa cautivadora...

Intentó tragar el nudo que se intensificaba en su garganta, sin éxito.

Observó la tumba mientras los recuerdos venían con desenfreno, sin poder pararlos. Sus alientos chocando ante la ansiedad de hacer contacto, su piel ardiendo bajo sus manos, el mar de emociones que lo mantenían aturdido en ese momento. Sus ojos anhelando ese contacto tanto como él mismo…Levantó la cabeza mientras cerraba los ojos y respiraba profundamente con el afán de deshacer ese nudo.

Su pecho contrayéndose, le costaba respirar con normalidad y sentía su interior desgarrándose. Desgarrándose en carne viva, como cuando la buscaba en ese bosque, aunque muy en el fondo sabía que no iba a encontrarla, sin embargo, se aferraba, inútilmente a la esperanza. Intentaba tragar con mayor intensidad, ya que el nudo ocasionaba que su garganta se cerrará. Detalló con la mirada las letras sencillas de su nombre de la lapida con la esperanza de que eso lograra regresarle la cordura.

El se había negado a todo esto, aunque sabía que no volvería, el no podía pronunciar o escuchar su nombre sin que su interior menguara a punto de colapsar. Aunque físicamente no se apreciaba que su interior agonizaba, en el exterior todo seguía igual, fuerte, inquebrantable y sereno, como todos esperaban de él.

Neji había estado mintiéndose, negándose a lo que era evidente.

Todavía no la había olvidado ni podía sacarla de su mente. No podía borrarla de su mente y recordarla lo rompía un poco cada vez. Por que hace tan poco había estado junto a él, correspondiéndole un instante, la había tenido a su alcance, sus pieles se habían encontrado. Aunque Neji sabía que debía dejarla ir, aunque no entendía como haría eso.

No dejaba de extrañarla día con día, esa sensación de vacío se instaló en su interior cuando al abrir sus ojos sabía que no entrenaría con ella. Inconscientemente siempre imaginaba que un día ella iba a regresar, aunque no era así. Él era consciente en carne viva de eso, las cicatrices en su cuerpo se lo indicaban, le recordaban al verse al espejo que la había perdido.

Una luz iluminó el cielo, pasando desapercibida por el Hyūga, seguida a continuación de una torrencial lluvia desatándose por toda la aldea, visualizando un amanecer turbulento.

Y que él había sido el culpable de eso, que él no la había protegido, no la había auxiliado. Había sido muy lento. Lee tenía razón, a fin de cuentas, era un cobarde que hasta el día de hoy no había podido pararse en su homenaje y que no había logrado proteger a su compañera y mucho más importante, a la persona que más quería.

Él realmente maldecía no haber muerto en combate en lugar de ella, por que ella lo valía más.

La lluvia había empapado todo su cuerpo, su ropa se adhería a su piel mandando ligeras descargas, aunque realmente eso no importaba. No importaba nada.

"Tu culpa, tu culpa, tu culpa"

Repetía una voz femenina en su cabeza.

Él lo sabía, comprendía que había sido toda su maldita culpa. Si tan solo el se hubiera controlado más. Si tan solo no la hubiera besado, si tan solo hubiera mantenido su atención a la periferia. Si tan solo, si tan solo. Hubiera, hubiera, hubiera.

El sentimiento de la culpa aplastaba su cuerpo, sus hombros cargaban con eso día con día y hacía que sus pasos fueran más difíciles, maldiciendo todo. Odiando todo a su alrededor. Y sobre todo odiándose a si mismo, más de lo cual se había odiado, aborreciéndose. Detestando su existencia.

El crujido de un alma desgarrándose surcó su cabeza.

Él no había podido respirar, no bien, no como antes. Al inicio pensó que fueron estragos de el combate, aunque luego de un par de semanas el lo supo. Era su suplicio, uno que cargaría el tiempo que su vida durara. El cual se había ganado a pulso.

Si tan solo, si tan solo hubiera alcanzado su mano.

Si tan solo se hubiera ahorrado esos patéticos celos.

Si tan solo hubiera sido honesto consigo mismo.

Nada de eso hubiera pasado.

Su garganta temblaba, sus mismas manos se sacudían debido a la ansiedad. Sus labios presionados y la mirada sin vida observando la lápida, aunque el agua no dejaba de caer. Quería decir tantas cosas, en ese momento. Tenía tantas cosas atoradas, tantas ideas y pensamientos que no sabía que era lo correcto decir en ese momento.

Las gotas de lluvia de sus propios ojos descendían haciendo eco de su desastre interior, combinándose con las gotas que caían del cielo.

Aunque el no era nada bueno con las palabras, aún ahora, mucho menos en una situación como esta. El sabía que el pensar, analizar y callar lo que de verdad quería decir, en el pasado había jodido las cosas de esa forma. Por lo cual dijo lo que su cabeza gritaba con intensidad.

― Tenten…― Pronunció con su voz grave y casi inexistente. Sintió el nombre quemar su garganta, que anteriormente se encontraba en llamas por contenerse. Era indigno de nombrarla. ― Lo siento…― las palabras se perdieron entre las gotas que habían disminuido hasta ausentarse.

En la periferia de su vista un cuerpo se posicionó alado suyo y sujetó su hombro derecho dando un ligero apretón. Gesto que transmitió todo lo que los labios no podían hacer. Apoyo incondicional. Entendimiento. Dolor compartido. Sin decir palabra alguna continuaron observando aquella piedra con unas pocas letras escritas. El silencio se prolongó sin ser incómodo.

La persona a su lado lo observó con detenimiento y apartó la mirada con rapidez al observar como el dolor contenido durante tanto tiempo por fin había salido, dejando entrever a un genio roto. Tragó saliva y sonrió levemente.

―Ella estaba enamorada de ti, Neji. ― El mencionado no se inmutó. ― Se que hiciste todo lo humanamente posible para salvarla y ella misma lo sabe. Tú no tienes la culpa, deja de cargar ese peso sobre tus hombros.

Y sin más se quedaron de pie en su sitio, contemplando la lapida sin decir ninguna otra palabra.

Gai observaba la escena recostado en un árbol que se encontraba en la periferia del cementerio y dejó salir una sonrisa nostálgica. Ver al Hyūga ahí, después de mucho, era lo que había estado esperando todo este tiempo. No tenía que decir absolutamente nada, él podía imaginar el dolor asfixiante que lo carcomía día con día.

La imagen de Neji en la desesperación total intentando levantarse, aunque había sido sedado y gritando con desenfreno el nombre del miembro femenino del grupo una y otra vez, sus ojos malva entrando y saliendo del Byakugan, eso había destrozado a Gai. Había perdido a uno de sus queridísimos pupilos, ver al otro al límite del colapsó fue demasiado.

Por lo cual la escena que tenía enfrente alivió un poco su alma, por que, si estaban juntos como equipo, podrían unir aquellas piezas rotas. A fin de cuentas, eso hacia la familia.

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¿REVIEWs?

Demoré bastante con la continuación pero rindiendo a ese tiempo les traje 24 hojas, nada fácil sinceramente y espero que lo disfruten y que haya logrado estrujar su interior, que era la idea, que sintieran lo que los personajes.

Y aqui la pregunta más importante ¿qué pensarían si les dijera que este es el capitulo final? ¿Estarían satisfechos? ¿Me odiarían mucho y dejarían de leerme?

Espero sus replicas, los quiero