Sus labios se entrelazaron en una desenfrenada danza de anhelo y urgencia. La calidez de la piel melocotón de sus labios ascendió por sus propios labios y alimentando a su cuerpo de vitalidad, calmando el dolor que luchaba por consumirlo.
Sus dientes chocando por la torpeza del beso y sus manos temblando por el aleteo de esperanza. Sus dedos rosando la piel morena como si fuese a romperse en cualquier momento, sin creerse aún la situación.
Abrió los ojos encontrando su rostro muy cerca y sus parpados cerrados. Él quería ver esos ojos chocolate. Deleitarse de la vida que destilaba en cada pestañeo.
Súbitamente en un cambio de escena drástico ella comenzó a caer y extendió su mano hacia el con el pánico en los ojos.
Ella gritó su nombre con agonía, él pestañeó regresando a la realidad.
Observó el techo de su departamento sintiendo el sudor escurriendo por su frente y aquel hueco en su pecho que le impedía respirar con regularidad. Estaba ahogándose. Se quedó ahí acostado hasta que sus extremidades le respondieron,
Se levantó para ir al baño y lavarse la cara. Observó su reflejo en el espejo. Sabía que no podría volver a conciliar el sueño y simplemente no quería. Decidió darse una ducha para despejar el entumecimiento de su cuerpo.
El agua fría que caía de la regadera recorrió cada centímetro de su cuerpo. Una vez terminó salió en busca de su ropa. Abrió el armario extrayendo su ropa ninja tradicional, aunque al jalar su chaleco algo cayó hasta quedar bajo la cama. Una vez la ropa estuvo en su lugar, se inclinó para recuperar el objeto. Sin embargo, sus ojos se encontraron con algo mas.
Su violonchelo polvoriento bajo la cama.
Lo había olvidado, que lo había ocultado ahí a mudarse. Había renunciado a que sus manos crearan música. Realmente no se sentía digno. ¿Crear música con las manos que estaban cubiertas de sangre? Aunado a eso, los recuerdos adheridos a su instrumento era algo que no quería evocar.
Recogió su porta-shurikens colocándola en su pierna y salió a la calle cuando los primeros rayos del sol acariciaban las calles desiertas cual ronroneo del clan Hyūga, caminando con total resistencia a la mansión principal. Su propio cuerpo se oponía por sus lento caminar y sus hombros algo caídos. Lidiar con eso era algo de sumo estrés, con el cual realmente no quería. Porque ser capitán ANBU ya era suficiente.
No había comido nada, tenía el estómago revuelto. Las cosas indicaban que no sería un día bueno. No podían ser cuando involucraban a la rama principal. Torció los labios cuando tocó la puerta principal donde había vivido gran parte de su vida. Algo en su interior se agitó, un mal presentimiento.
La puerta de madera se abrió dejando ver unos ojos como los suyos y un cabello azulado.
—Neji-niisan. — La mirada malva se iluminó. — No tienes que tocar, esta es tu casa.
—Pero ya no vivo aquí. —Puntualizó.
Ingresó una vez que Hinata se hizo a un lado, caminando a un costado de la mansión hasta llegar a la parte trasera, el patio, encontrando a Hanabi recuperando el aliento. Por su condición de ambas, estaban entrenando momentos antes. Él dejo de entrenar con ambas desde que se salió de la mansión Hyūga y sus responsabilidades le impedían tener tiempo libre, más que para salir de vez en cuando con Gai y Lee.
Hinata desapareció entre las puertas mientras Neji cedía a la petición de Hanabi de enseñarle una mejor postura para una técnica, por lo cual se acercó acomodando su cuerpo de una forma más práctica. Posteriormente realizó la misma postura enfrente de la Hyūga para que la visualizara.
Hanabi asintió concentrada y lo atacó en un limpio movimiento. Neji, desvió cada uno de sus ataques.
Unos pasos los detuvieron al ver a Hinata aparecer con unas tazas de té. Se sentaron a degustar lo caliente de la bebida mientras las dos Hyūgas parloteaban y le hacían preguntas banales. Hace tanto que no hablaban verdaderamente. Un año. Lo referente a Hanabi, porque había hablado hace un par de semanas con Hinata por toda la cuestión que acontecía en el clan.
De pronto las féminas dejaron de hablar fijando su mirada tras de Neji, ya que se encontraba sentado enfrente de ambas. Neji sintió la presencia a un metro de él. Dejó la taza de té en la charola y se levantó para encarar a Hiashi Hyūga.
Imponente, serio y con esa expresión inescrutable. Tan similar a él mismo.
—Neji. — Pronunció con frialdad y dio la vuelta, alejándose.
Neji simplemente lo siguió con un lento caminar. A fin de cuentas, a eso había venido. A hacer frente a esa reunión con el consejo del clan. Realmente si fuera por él, que negó la existencia de su clan durante todo un año, hubiera ignorado todo eso. Sin embargo, reconocía la importancia de la situación, lo que significaba para la rama secundaria. Romper con aquella tradición estúpida del sello para controlar y usar a su antojo a los que no habían tenido la suerte de nacer en la rama principal. Y por supuesto, por Hinata. Ella le había pedido su ayuda.
Mucha gente estaba implicara en todo esto. Y el debía actuar de la mejor forma. Debía erradicar la división de ramas del clan.
Entró al cuarto de reuniones del consejo Hyūga. Su mirada recorrió sutilmente los rostros. Vio al vocero de la rama secundaria, Tokuma Hyūga.
El líder de la rama secundaria, Hiromasa había muerto hace un par de semanas. Cuando Neji nació, Hiromasa se retiró del liderazgo entregándoselo a su padre, Hizashi. Sin embargo, una vez que sucedió el incidente con la aldea del relámpago y la vida de su padre fue entregada para preservar la paz, Hiromasa retomó el puesto de líder. Tras su muerte debían nombrar a alguien mas.
Ahí entraba Neji.
Todos tomaron asiento en el piso, en un rectángulo extraño. En la cabeza Hiashi, al otro extremo, frente a Hiashi, estaba Neji. Al lado derecho estaban dos ancianos de la rama principal, Hotaka y Harou, que solo conocía de vista y por el mar carácter que se cargaban por cumplir las cosas como sus tradiciones dictaban. Lo miraban sin disimulo con una expresión aún más severa que Hiashi. Por el otro lado estaba Hisao y Tokuma, el vocero era el único de la rama secundaria en la habitación, y por supuesto, el mismo.
—Neji, espero hayas reconsiderado la petición que se te ha otorgado. —Habló sin esperar Hisao, el más viejo del consejo Hyūga.
Neji lo miró sin titubear, ya que sabia que ellos buscaban una mínima grieta. Ese comentario realmente le molestó, porque tal parecía por las palabras empleadas y el tono de voz, que el hecho de estarle ofreciendo el puesto de líder del Bouke, era un favor, lo mejor que podía pasarle a alguien como él. Todo eso encendió una pequeña llama en su estómago.
—Y yo espero hayan considerado la anulación de la división entre ambas ramas. — Escupió con firmeza.
La tensión se hizo presente con rapidez y vio Hotaka y Harou apretar los dientes.
—Que insolencia — Las venas comenzaban a formarse en el rostro de Hotaka. Aunque respiró profundamente.
Neji permaneció callado aún cuando la tensión se adentraba por su piel y las miradas intentaban atravesarlo. No iba a perturbar su rostro sereno, no cuando buscaban cualquier indicio para aplastarlo. Sabía la tiranía con el que los miembros del consejo del clan Hyūga habían gobernado, su propio abuelo era un desgraciado. Entregando a uno de sus hijos para proteger el kekkei genkai. No lo dudó ni un segundo, por lo cual no asistió a su funeral y hasta agradeció su descenso.
—Hemos decido tomar en consideración hacer unos... cambios en cuando a como se lleva el clan ahora. —La voz de Hiashi resonó en la sala. — Permítenos un tiempo para discutir sobre algunos puntos que queremos cambiar.
Neji vio la sinceridad en sus ojos y la inconformidad en los otros miembros del clan. Tokuma se removió en su asiento, incómodo. No tenía permitido decir nada, es mas, los miembros del consejo hacían como si no existiera. Por que no tenía ni voz ni voto, simplemente estaba ahí para informar cualquier cosa relevante a la rama secundaria. Solo el líder del Bouke podía opinar en el consejo.
Ese sentido de superioridad, tal vez jamás se iría, aún cuando las ramas se disolvieran.
—La anulación del sello no está en discusión. Deberán quitarle a cada miembro de la rama secundaria el sello. — Habló, más bien, exigió.
—¿Cómo te atreves a exigir algo? ¿No recuerdas tu lugar? —Hisao habló con firmeza e intentando imponerse. — Se te ha ofrecido el puesto, deberías darnos las gracias.
Neji levantó una ceja, como si se hubiera burlado en su cara.
—¿Gracias? — Sentía como sus palabras siguientes pinchaban por ser escupidas con toda la ferocidad posible. — ¿Gracias por marcarme cual ganado y ahora darme un puesto para inclinarme ante ustedes? — El odio que pensó que habia olvidado por la rama primaria se presentó sin poder detenerse. — Gracias por arrebatarme mi padre.
Tokuma lo veía con cierta alerta y su mandíbula tensa. Intentando alertarlo ante sus ideas, pero Neji ya estaba harto de eso, de doblegarse ante cualquiera. No lo haría más, pasara lo que pasara.
—Es lo que pido, sino pueden conseguir a alguien mas como líder del Bouke. — puntualizó.
Realmente no le interesaba el puesto, no lo quería. Todo lo que involucraba el clan Hyuga, su burocracia y la forma de imponerle le daban asco.
Las venas en los ojos de Hisao se hicieron presente, alertando a Neji ante tal acción. Sabía que todo terminaría mal. Sus dedos se levantaron con afán de usar el sello para hacerlo inclinar. Neji estaba siendo tan insolente como ningún otro miembro de la rama secundaria. Jamás, nunca, alguno había llegado a ese nivel con la rama primaria. Siempre los callaban utilizando el sello. Por que el Souke eran los gobernantes y el Bouke sus guardaespaldas o sirvientes.
—Bien, vamos a considerarlo seriamente. —Hiashi recibió la mirada de los otros miembros sorprendido, cortando de pronto la confrontación visual de Neji con Hisao. —Realmente estas tradiciones nos han arrebatado mas de lo que deberían. Podremos manos a la obra en eso, Neji.
El mencionado simplemente asintió ante esa promesa del líder del clan y la mirada que le dirigió ante esa resolución. A pesar de que no todos los miembros del consejo estaban contentos. Pero una vez que el líder habló se calmó la furia en los orbes malva.
Neji realmente no sabia que pensar en ese punto. Ellos lo querían como líder del Bouke para controlarlo, por que aceptaban que era el mejor de la rama secundaria o verdaderamente querían un cambio. La duda no dejaba de martillarle la cabeza. Se fue más por la última opción al ver la mirada algo...culpable del líder. Por que sabía que entregar a su hermano y sentenciar a su sobrino no era algo de lo cual estuviera orgulloso.
Una idea acudió a su mente una vez que el ambiente se aligero y el silencio gobernó la habitación.
—¿Qué sucederá con Hinata-sama?
Los del consejo se miraron entre si ante esa duda. No era algo que le importunara considerando que aún no formaba parte del consejo, pero la primera junta, semanas atrás, indicó su inconformidad con dicho tema.
Hiashi lo miró con detenimiento evaluando al genio de la rama secundaria.
—El asunto de Hinata ha sido resuelto, se ha actuado de la mejor forma, considerando lo mejor para ella.
Neji sonrió ante esas palabras definitivas del jefe del clan Hyūga. La sesión llegó a su fin y todos se levantaron para salir del recinto.
Tokuma lo siguió de cerca, recorriendo los pasillos externos de la mansión, para dirigirse a la salida.
—Su forma de encarar al consejo es admirable, joven Neji. La rama secundaria esta con usted.
Neji lo observó inclinar la cabeza levemente. La muestra de respeto y lealtad que le estaban entregando la rama secundaria. Ellos lo habían aceptado como líder, al parecer habia llegado a oídos de ellos el hecho que buscaba erradicar el sello y la división de poder.
Entendió las intenciones ocultas en esas palabras. Que fuese lo que el consejo dijera, si Neji decidía oponerse al Souke, el Bouke lo seguiría sin dudar. Sublevación. La consciencia de donde se encontraba parado lo aturdió como una corriente eléctrica de alto voltaje.
Neji asintió, alejándose de la lealtad que le habían ofrecido sin preverlo. No la quería, no la necesitaba. No buscaba un levantamiento por parte de la rama secundaria. Desechando esas ideas de su cabeza decidió ir con el Hokage para rendir su informe de la misión que concluyó ayer, caminando con parsimonia.
Una vez en la torre del Hokage, tocó la puerta dos veces esperando alguna confirmación para pasar. De forma normal se presentaría sin avisar en la oficina del Hokage, como todo ANBU hacía. Pero ahora su vestimenta de civil, adicional a que no se encontraba en servicio en este momento, lo obligó a aplicar la cortesía impuesta para dirigirse al líder de la aldea. No escuchó palabra alguna de acceso, aunque un sonido confuso llegó desde dentro. Abrió la puerta encontrándose con una escena que le obligó a desviar la mirada.
Una mujer de cabellera verde estridente sentada en las piernas del Hokage, besándolo con total descaro. Neji intentó dar a vuelta para dar privacidad ante su intromisión, pero era demasiado tarde.
—Neji, espera. —Kakashi habló con un deje de vergüenza en la voz. Claro que había detectado su presencia.
Fuyuki movió la mano en señal de desgane y no apartó su atención de Kakashi, que le susurraba cosas que ella ignora olímpicamente. Kakashi apartó las manos de la cadera de la mujer, aunque ella aún permaneció con los brazos rodeando el cuello masculino
—Vuelve en una hora, Hyūga. Kakashi ahora tiene las manos ocupadas. — El rostro del Hokage enrojeció a niveles que el Neji jamás pensó contemplar.
Los labios del ninja que copia se movieron contra su mascara y la fémina hizo un puchero bastante evidente. Neji pensó seriamente en irse de ahí sin ser visto. Súbitamente Fuyuki, la pareja del Hokage, se levantó a regañadientes de las piernas tentadoras de Kakashi y sonrió descaradamente mientras salía de la oficina para dar un poco de privacidad.
—Lo lamento, Hokage-sama. —Era algo vergonzoso encontrarlo de esa forma tan... expuesta.
Hace un año aproximado, en las inmediaciones de su ascenso de ANBU cuando comenzó a observar a aquella mujer de cabellera verde en la oficina del Hokage. Bastante. Y aunque él lo negaba, o no solía hablar del tema cuando le preguntaban, Gai-sensei le había confirmado los rumores de que el Hokage había sido atrapado entre las garras de aquel ninja. Considerando que Fuyuki era tan diferente al Hokage, todos estuvieron tan asombrados cuando su frecuente presencia terminó de disipar los rumores y los volvió en realidad. Aunque nadie se atrevió a preguntar de frente, Kakashi era bastante reservado con su vida personal.
En caso contrario estaba Gai, que les contó a Lee y Neji que vio a Fuyuki salir de la casa del ninja que copia una mañana muy temprano. Dejando sobreentendido que había algo entre ellos.
—¿Vas venido por el informe, cierto? — Kakashi simplemente desvió el tema y lo regresó a la realidad.
Neji asintió mientras indicaba cada detalle de la misión, el éxito en la erradicación y asuntos banales. Kakashi simplemente anotó con fluidez en un papel, para posteriormente, mandarlo a descansar. Dentro de poco iba a enfrascarse en otra misión duradera.
Una vez fuera de la torre Hokage encontró a Hinata con Naruto en aquel puente que atravesaba el rio que cruzaba Konoha. Hinata se percató de su presencia lejana y lo observó con la suplica en sus ojos. Esperando por una respuesta, temiendo por lo peor. Neji simplemente asintió, gesto que no pasó desapercibido para su acompañante rubio. Ambos de abrazaron ante esa noticia. Naruto gritando alguna cosa innecesaria y Hinata con las mejillas coloradas.
Su sentido de alerta de la mañana lo habían traicionado, pensando que todo terminaría saliendo mal, preso de un mal presentimiento. Sentimiento que aún no lo abandonaba. Pero todo estaba bien ¿cierto?
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La puerta se deslizo dejando entrar la luz de la luna a la habitación sumida casi en la oscuridad, a no ser de unas velas que danzaban eufóricas por el viento que las sacudía. Los orbes malva se abrieron saliendo de su meditación con la boca en un gesto firme.
—Es bueno verlos por aquí. — Se levantó dando la cara a los recién llegados.
Ambos realizaron una inclinación en respuesta. Los ojos malva resplandeciendo a la par de la luz que se filtraba por la puerta. El cabello castaño haciendo eco de su herencia y parentesco. A su lado un hombre con cabellera blanca, tan poco común considerando sus origines.
—Hemos acudido al recibir su mensaje, debo admitir, asombrados ante su aparente interés de encontrarnos luego de mucho tiempo. — El hombre de cabellera castaña habló con propiedad y firmeza, digno de un líder del clan.
Hiashi los observó evaluándolos, era la primera vez que los veía, después de la bifurcación que sufrió el clan Hyūga en el pasado. Su padre, ahora muerto, había tenido un hermano gemelo destinado a la rama secundaria. Como su hermano Hizashi. Solamente que él no acepto ese destino y tomó su propio camino, junto con otros Hyūga, para establecerse fuera del país del fuego. Otro clan Hyūga, compartiendo lazos de sangre, pero separados por la diferencia de ideales.
Su cabello castaño con varias canas, las facciones arrugadas pero que aún se mantenían presentes. Era igual a su padre, lo cual generó un golpe en su abdomen. Tenía enfrente a la viva imagen de su padre muerto, pero con mejor salud.
—Todo sea por volver a unir a la familia. — Sus manos frías por el viento filtrándose entre su ropaje se unieron en un apretón de manos.
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Los fuertes golpes en la puerta lo forzaron a abrir los ojos en contra de su voluntad. La desesperación a aparente en cada golpe lo hizo levantarse de la cama con rapidez y a dirigirse a la puerta para abrirla. Estaban por derribar la puerta, lo cual despertaría a toda la calle si no actuaba con rapidez.
Maldijo interiormente ya que esa noche era la primera en mucho tiempo que no había despertado con pesadillas. Pensó en asesinar al responsable de dicha interrupción. Por que sabía que no eran sus labores de ANBU. De ser así, no hubieran llamado a su puerta, simplemente habrían aparecido dentro de su departamento, como muchas veces había sucedido cuando había alguna misión de emergencia.
Se encontró una cabellera rubia y unos orbes celestes mirándolo con sumo desprecio. Antes de poder entrar en cuenta, considerando que había sido levantado segundos antes, el rubio sujetó el cuello de su camisa con ferocidad hasta que ambos ojos se encontraron.
Celeste ardiendo con malva alarmado.
—¿Qué coño has hecho, Neji?
El Hyūga se soltó con un golpe limpio y fulminó con la mirada al recién llegado. ¿Qué jodido le pasaba al portador del Kyubi? Naruto se creía en el derecho de venir a joderle a su departamento, a las seis de la mañana, pasando sin ser invitado y replicándole alguna cuestión, con aquella mirada punzante.
—¿De que estas hablando? — Su odio destiló en cada palabra.
—¡Han venido a buscar a Hinata y tú lo has permitido!
Neji abrió los ojos, estupefacto ante la noticia y su corazón dio un brinco doloroso en su pecho. Recordó las palabras dichas por el líder del clan un día antes y apretó los dientes ante su incompetencia de no leer entre líneas la intención real de esas palabras.
Comprendió en ese justo momento que aquel mal presentimiento que descartó un día antes, se había hecho realidad.
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