Capítulo 20: Atesorar


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Sujetó ente sus manos la taza de té que Tokuma Hyūga le había traído mientas paloteaba al respecto de los siguientes pendientes, en unos momentos más tarde tendrían una junta con los representantes del clan para la formación del nuevo consejo.

Neji Hyūga apenas había tenido un par de días, los suficientes para recuperarse físicamente, antes de ser forzado a tomar el cargo de líder del clan Hyūga. Forzado por que, aunque había peleado contra Toneri para tomar el liderazgo y había salido victorioso, indicando que por derecho real era su título, él no quería el puesto. Había otros inconformes respecto a eso.

Por qué el Gyokushō taiketsu era un rito que muchos no tomaban como valido. Algo que no se practicaba hace tanto debido a que actualmente no buscaban al más fuerte del clan, sino que el líder siempre venía de la rama principal. Pero, aunque ya no usaban esa alternativa de elección de líder, no la hacía menos valida. Solo que ya no se usaba y muchos la desconocían. El titulo de líder de Neji era válido conforme a las raíces del clan y a sus propios ancestros.

Anteriormente, gran parte de su infancia y par de de su adolescencia siempre se esforzó por demostrarle a la rama principal que podían elegir al líder que quisieran, pero que él era el Hyūga más talentoso que ha existido en toda la historia del clan y era algo que nadie podía negarle. Mucho menos cuando había intuido y desarrollado técnicas que pertenecían a la rama principal y que por pertenecer a la clase baja no tenía el derecho de aprenderlas. Él las había descubierto solas, con ayuda de Tenten.

¿Por qué había decidido pelear contra Toneri si no quería el puesto? Era sencillo, en ese momento las palabras de su padre resonaron en su cabeza con fuerza, entendiendo cada una de ellas. Aunque las costumbres del clan sobre las ramas y priorizar a la principal, entendió por que su padre había dado la vida por su hermano. Por que nada más importaba que aquello que tú creías correcto, aquellas cosas por las cuales lucharías y que te importan. En el momento en que vio en el suelo a Hiashi a punto de ser acabado, supo que debía hacer algo.

A pesar de que su propio tío se había opuesto a sus ideales, sabía que parte de la culpa no era suya. Estaba el consejo tras de sus hombros y no podía evitar sentir aprecio ya que luego de los exámenes chunin, el propio líder del clan, fuera de toda regla y norma, lo había entrenado para perfeccionar sus técnicas y estilo de pelea. Adicional a eso sabía que las intenciones de Toneri no eran para nada buenas, venía a imponer su nuevo régimen. No podía permitir algo así, por lo que decidió pelear aunque no estaba completamente seguro de salir victorioso.

Ahora mismo con la carga de trabajo resultante, pendientes, su orgullo lastimado y la inconformidad por su cargo, su mente estaba completamente ocupada. Ahora el primer descanso que tenía en el día y parecía que aún faltaba demasiado. La primera medida como líder del clan que había tomado fue disolver el consejo de ancianos, acto que solo los alteró aún más, pero no podían hacer nada al respecto. Fue un proceso más tardado de lo esperado, ya que no podía hacerlo por hacer. Debía hacerlo de la manera correcto y fue la de decidir que era tiempo de que otras personas entraran en el consejo. La mayoría del anterior eran ancianos, por lo que decidió irse por ahí. Toneri y su padre Haruma habían abandonado la aldea con prontitud, cortando de esta forma los lazos entre ambos clanes, algo que Neji prefería, con lideres como esos en el clan de las colonias no le extrañaría que las costumbres o ideales distaran mucho de los suyos. Tokuma había pasado a ser su mano derecha o ayudante respecto a las decisiones y cosas que había.

Dejó de lado su taza de té y se dirigió a la sala de juntas donde tendría una reunión breve con los representantes del clan. Una vez que abrió la puerta ya se encontraban ahí adentro todos, esperándolo. Había varios de la rama secundaria y la misma cantidad de la primaria. La reunión dio inicio y prestó toda la atención pudo.

Esta de más decir que toda la rama secundaria estaba encantada por la conclusión de los acontecimientos, porque sabían que se venía. Un cambio real en el clan Hyūga. Solo que el cambio no era algo sencillo y tomaría algo de tiempo. Neji estaba viendo sus opciones, aunque lo más pronto y sensato en este momento era abolir el uso de la marca maldita. Modificar absolutamente todo el clan en un día era tarea imposible, por eso empezaría con algo más pequeño, pero con un gran significado. Sabía que, si hubiera conservado al consejo anterior, esa cosa pequeña jamás hubiera sucedido.

Por eso necesitaba otra gente ahí, y no meramente de la rama principal, sino representantes de cada una, como una democracia, como debía ser.

Pensó que terminando vería a Hiashi para hablar respecto a la marca de maldición. Por que Neji Hyūga ya no tenía aquella marca que tanto lo había atormentando en su infancia. Una vez que llegó a su departamento luego del enfrentamiento con Toneri se dejó caer en la cama, cediendo al cansancio mismo. No sabía cuantas horas había dormido pero una vez que despertó y salió de darse un largo baño, se sorprendió totalmente al ver su frente vacía por primera vez en su vida. Anonadado por tal hecho, en ese preciso momento su puerta sonó. Hiashi había decidido ir a hablar con él informando que era el culpable de la ausencia de la marca.

Había una forma de borrar aquella marca de su frente, un jutsu de reversión que solo la rama principal conocía y por obvias razones jamás había sido usada. Hiashi mismo le informó que él encontró tal jutsu en su adolescencia por error en uno de los libros antiguos del clan, pero que jamás uso aunque ganas no le faltaron en usarlas en su propio hermano. De haberla usado él no estaría ahí y el secreto del byakugan hubiera sido robado por la aldea del rayo. Ambos lo sabían, pero no lo mencionaron.

El jutsu jamás usado pero que Hiashi decidió usar en Neji al ver la sucesión de hechos. Sabía que Toneri seguiría jugando sucio con tal de ganar y terminaría tomando el cargo de líder, algo que Hiashi no permitiría. Por lo que decidió usarlo por el bienestar del clan, la única justificación a algo como eso. Pero usarlo no había sido tan sencillo, tenía ciertas limitaciones.

El mar de sentimientos que lo embriagó al ser complemente libre por primera vez en su vida fue indescriptible. Una paz de no temer por el uso de la marca y el hecho de que siempre había una alternativa a las cosas que el destino había impuesto. Una vez que Hiashi se fue, se quedó mirando su reflejo en el espejo durante tanto tiempo que la noche se le vino encima. Contemplando en plenitud su frente y como el peso de la marca se iba de sus hombros.

Quería realizar cambios importantes y sabía que podía hacerlo, antes de ceder su liderazgo. O eso es lo que pensaba. ahora mismo no era lo que quería.

¿Qué era lo que quería Neji Hyūga? Una punzada en su abdomen lo sacudió cuando se sintió perdido respecto a no conocer a cierta ciencia la respuesta. Su vida había cambiado tanto en estos últimos meses que no sabía que esperar.

Anteriormente el ser ANBU era su meta más pronta a realizar, pero después de los acontecimientos con Tenten y su propio duelo, una vez que alcanzó a lograr el cargo, se sintió vacío. Algo le faltaba. En algún punto comenzó a moverse por inercia y por lo que esperaban de él. Ser líder del escuadrón, yendo a las reuniones del clan Hyūga. Todo eso era por el sentido del deber, no por que le emocionaba hacer esas cosas.

Y cuando su vida había sido rutinaria, le explotó en la cara de nuevo. Demostrando que cuando estas seguro de tener algo, la vida te enseña que no hay nada seguro. Tenten apareció y eso era algo que ahora mismo le abrumaba en demasía.

Tenten.

¿Cuánto no había deseado en el pasado volver a verla, aquella sonrisa y sentir su ligero aroma mientras entrenaban en esa monotonía que jamás apreció? Eso es lo que había deseado durante los dos años que pensó que estaba muerta. La añoranza de volver a tenerla a su lado. Ahora mismo había vuelto y aún no descubría como se sentía al respecto.

Verla de esa forma en el ataque de Konoha y ella misma siendo un enemigo era algo que jamás pensó ver en su vida. Y mucho menos enfrentarla seriamente. Ella estaba en el hospital sin saber cuando despertaría y sin comprender como se sentía.

Muy profundamente sentía un alivio de saber que estaba viva, estaba al alcance de su mano nuevamente y tal vez podrían volver sus viejos tiempos juntos. Pero le asustaba, le asustaba bastante el que eso se le fuera arrebatado nuevamente.

―Neji-sama ¿está de acuerdo? ― Era tan extraño escuchar que usaran ese honorifico en su nombre.

Neji se sorprendió al escuchar la voz llamándolo, dándose cuenta que su cabeza había estado divagando al pensar en la fémina. Le preocupaba que pensaban su desinterés en la situación.

Pensó en los comentarios antes de que se sumergiera en sus pensamientos, pero nada vino a su cabeza. Los ojos estaban completamente fijos en él. Abrió los labios, listo para decir alguna cosa, sintiéndose frustrado de tal nivel de irresponsabilidad de su parte.

Tokuma entró al cuarto, perturbando un poco al genio por que no había notado cuando se había salido de la sala. Se acercó hacía él, con una expresión seria en el rostro. Un presentimiento se abrió en el interior de Neji cuando llegó junto a él y le susurró una corta oración en la oreja.

―Ella ha despertado.

Neji se quedó de piedra unos minutos hasta que se dio cuenta que los ojos seguían sobre él. Pero su cabeza no podía moverse de aquellas tres palabras que habían cambiado el curso de todo.

Neji Hyūga no estaba seguro de absolutamente nada de lo que pasaba en su vida, siguiendo la corriente y actuando de la mejor forma de su vida. Sin embargo, ahora mismo estaba seguro de una sola cosa.

Quería verla.

―Se levanta la sesión, mañana seguiremos con esto. ― Las palabras salieron de sus labios antes de pensar en cualquier otra cosa.

Sin esperar más, se levantó de su sitio, moviéndose con rapidez hasta salir del área del clan Hyūga y dirigirse al hospital. Necesitaba verla, había esperado pacientemente estas ultimas semanas para poder hacerlo y los deberes del clan lo mantuvieron alejado del hospital. El mismo Kakashi sabía los problemas que el Clan había pasado y no lo había llamado para nada.

Pero considerando que era miembro de su antiguo equipo de ninja, había estado pendiente de su condición. No había visto cambios hasta ese momento. Cerca del hospital se le vino una simple idea a la cabeza ¿podría encontrar algo verdaderamente malo al llegar? La duda casi lo hizo detenerse, pero se obligó a seguir caminando por los pasillos del hospital, hasta llegar a la habitación, sitio que tenía la puerta abierta.

Vio al resto de su equipo dentro del cuarto, lo cual suponía era una buena noticia. Estaba plenamente despierta y mirando a las dos bestias de Konoha mientras hablaban. Ambos parecían bastante serenos, por lo que supuso que hace un tiempo había despertado. Ya que no les permitirían entrar a menos que la hubiera canalizado antes. Su salud y su estado mental.

La atención de Neji fue atraída hacía un lado observando a Kakashi hablando tranquilamente con el líder del Escuadrón de interrogación y tortura de Konoha, Ibiki Morino. El Hokage al sentirse observado entabló contacto visual con el ahora lider del clan Hyūga y luego de un par de palabras con Ibiki, este último se desvaneció. Kakashi se acercó hasta él, sabiendo que estaba huyendo de lo que era inevitable.

― ¿Van a interrogarla?

―Esa era la intención, por su aparición en la aldea. ― Haciendo alusión al ataque que sufrió la aldea hace unas semanas y de la cual se habían recuperado casi en totalidad. ―Gai dice que no es necesario, pero… más tarde hablaré con ella para canalizarla y ver si es necesario que Ibiki entre en escena.

Neji asintió pensando que a pesar de que él mismo pensaría que no fuera necesario, era lo que se tenía que hacer. Por mera precaución y protocolo. Aunque si ella seguiría bajo el control del enemigo, ya hubiera intentado hacer algo.

Kakashi se retiró en ese momento y Neji se acercó de nuevo hacia el cuarto, dispuesto a entrar. Se quedó a pocos pasos de la puerta, mirando el interior. Vio a su sensei y compañero reír en respuesta a algún comentario y a la misma Tenten reaccionando energéticamente. Entonces la kunoichi pareció captar su presencia y sus ojos castaños se centraron en él.

Neji Hyūga sintió el latido desbocado de su pecho y como un estremecimiento recorrió cada centímetro de su cuerpo. Un cosquilleo en su estomago lo abrumó y obligó a caminar entrando al cuarto y más al ser descubierto. Se acercó hasta estar a un lado de Lee que sonreía abiertamente. Tenten no despegó la mirada de él, lo cual lo puso nervioso.

Se sentía algo fuera de lugar ya que las palabras no salían de su boca.

―Neji… ha pasado un tiempo.

La voz femenina entró a sus conductos auditivos sacudiendo todo su organismo y más al escucharla pronunciar su nombre luego de tantos años.

Durante mucho tiempo se había sentido perdido y existiendo como una simple obligación. Sin embargo, el escucharla decir su nombre, mirándolo con aquellos orbes castaños que centellaban encantados por el rencuentro y su sola presencia, le regresó aquello que había perdido, aquel algo que le faltaba. Sentido a su existencia. Y aquella pregunta que se había estado haciendo desde hace tanto tiempo fue respondida.

Su interior ronroneó en respuesta sintiendo una calidez inexplicable, asfixiante y delirante. Quería acercarse y tocarla, sentir su calor corporal y sentir su propia piel para comprobar que todo esto era cierto. Pero no era necesario, sabía que ella estaba ahí, a su lado nuevamente. Aunque su mismo orgullo más que nada es lo que lo mantuvo en su sitio.

Pero él lo comprendió, en ese momento con todo el equipo Gai reunido en ese pequeño cuarto de hospital. Con los sonidos de la maquina de signos vitales de fondo y los rostros sonrientes de las bestias mientras ponían al corriente al elemento femenino de su ahora equipo completo. Lo supo con total claridad, pero todo su ser estaba gritando fuertemente.

¿Qué era lo que Neji Hyūga quería? Él quería a Tenten.

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Kakashi ingresó a la habitación al día siguiente luego de liberarse de unos pendientes en la aldea. Observó a Tenten con interés, ella entreabrió los ojos al sentir su presencia, con el rostro cordial ante lo que se venía. De reconocimiento ante el Hokage de la aldea.

Recordó además de las palabras de Neji sobre un posible control mental. Si eso era real, lo cual era la opción más viable, no había un peligro inminente en ese momento. A menos que el enemigo tuviera acceso total a la mente de la kunoichi cuando quisiera, lo cual era dudoso, ya que para eso necesitas estar cerca de la persona en cuestión.

Adicional ¿qué es lo que el enemigo buscaba en el ataque de semanas atrás? No habían logrado capturar a ningún enemigo ya que habían decidido morir antes de hablar con ayuda de una pastilla que mordieron, muriendo inmediatamente. Lo cual había complicado su trabajo de obtención de información. Ibiki mismo estaba frustrado al no haber capturado a ninguno. Ahora solo tenía a Tenten y si la teoría del Hyūga de control mental era cierta, no obtendrían mucha información.

Evaluó su comportamiento corporal, se veía tranquila, tal vez espera que pronto le dieran de alta. Si él daba la bandera verde para eso, ella estaría en descanso hasta nuevo aviso, por precaución.

―Háblame de lo que recuerdes. ― Con una mirada inquisitiva evaluó sus ademanes.

Se movió incomoda ante ese comentario, tal parecía que no quería hablar mucho del asunto, lo cual le hizo dudar ligeramente, ¿había algo que no quería decir?

―No recuerdo mucho de la captura. ― Habló mirando a algún punto de la pared que tenía enfrente de la cama. ― Cuando desperté estaba en una celda y querían que yo hablara. Sobre como podrían entrar a la aldea, pero no cedí y cuando no obtuvieron nada… ― Sacó sus brazos de entre las sabanas mostrando heridas en ellas, tal vez con agujas y algunas cicatrices. ― Encontró su mirada y lo observó fijamente, intentando hacerse la fuerte.

―Me torturaron intentando obtener información, pero yo… ― Lo miró con los ojos un poco cristalizados. ― Cuando nada dio resultado intervinieron mi mente.

Kakashi permaneció en silencio escuchando la historia hasta que la chica se quedó callada, tal vez en un intento de controlar la voz entrecortada que le salió. La observó con la mirada perdida en la ventana unos segundos.

Se levantó caminando hacia la ventana y mirando hacía afuera, observando como Lee entraba con toda la energía posible a los terrenos del hospital.

―En unos días te darán de alta cuando comprueben que todo esta bien contigo. ― Dio la vuelta mirándola en la cama y pudo observar como su espíritu fue quebrantando. ― Podrás descansar todo el tiempo necesario.

―Gracias, Hokage-sama.

Sin esperar más, Kakashi salió del cuarto, pensado en que no sería necesario que Ibiki interviniera, sin embargo, tendrían que estar alerta por si tuvieran la facilidad de volver a controlarla. Lo cual le preocupaba por que, no quería verse obligado a usar la fuerza.

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Neji maldecía mientras veía los papeles que tenía sobre la mesa, mientras sus ojos se movían con rapidez ante todos los pendientes que tenía. Debía comenzar a ver las personas que quedarían en el consejo y algunas cuestiones más leves sobre el clan y su funcionamiento en cuando a lo que sucedía en los terrenos. Estaban reparando la mansión Hyūga y el propio Hiashi lo apoyaba en su labor. Pensó en algún momento devolverle el título pero sabía que esa decisión no sería aceptada por la gente que lo apoyaba.

Hiashi había dejado que los sellaran cuan ganado y sin hacerles frente al consejo, temían que tuviera los mismos ideales.

Firmó un par de cosas cuando Tokuma entró hablando sobre algunas cosas que no escuchó, ahora mismo solo le importaba terminar lo más posible y salir de ahí.

―Hyūga-sama ¿sucede algo?

Neji alzó los ojos de los papeles sorprendido de lo observador que podía ser Tokuma. Recuperó la compostura y levantó una ceja intentando estar importancia a su pregunta. Leyó los últimos papeles que sus manos alcanzaron y le informó al hombre que estaba ahí que lo llevara al Hokage para su visto bueno.

La relación con la misma aldea siendo Neji un líder igual tendría un mayor significado, ya que la mayoría de los Hyūga, más específicamente de la rama principal no actuaban como ninjas activos de Konoha. Mayormente los de la rama secundaria eran enviados debido a que podían proteger el secreto del byakugan una vez muertos. Siempre eran usados como carne de cañón.

Se levantó estirándose levemente y colocándose su porta-kunai y la banda ninja en su frente. Era tan extraño que ya no tuviera que usarla para cubrir aquello que más le avergonzaba. Aún viéndose al espejo le costaba reconocerse. Dejando de lado su rostro cansado que tenía, Tokuma le había dicho ayer que se le veía un poco mejor.

Ninguno de los dos mencionó la razón, aunque era evidente.

Tokuma parecía disfrutar al respecto del tema muy internamente cuando una sonrisa se le escapó al mencionarlo y hace unos momentos, porque sabía la razón de su prisa.

Hoy le daban de alta a Tenten luego de un par de días en observación, hasta que habían decidido que todo estaba bien. Sin embargo, Kakashi le había indicado que estuvieran monitoreando cualquier cosa extraña que podría presentar que indicara que el enemigo había controlado su mente de nuevo.

Neji solo había asentido, sabía que debía estar pendiente de todo lo que rodeara a Tenten. Aunque sus deberes en el clan no le permitieran estar con ella tanto como quisiera. Lee había ido al hospital todo los días y el Hyūga solo había aparecido cuando despertó y una noche después para hablar con Kakashi. Hoy había intentado liberarse antes de tiempo, pero se salió de su control.

El líder del clan Hyūga se despidió de Tokuma con un movimiento en la cabeza, a lo que el hombre se inclinó levemente. Ahora mismo recibía muchas formalidades que no merecía. Antes de salir de la puerta Tokuma abrió la boca, Neji se detuvo pensando que era sobre algo del trabajo.

―Diviértase, Neji. ― Lo había dicho para molestarlo, lo sabía, quitando el honorifico.

Era el único Hyūga, fuera de su familia, con el cual tenía la confianza de hacer ese tipo de comentarios. De alguna forma le recordaba un poco su actitud a la de Lee, pero dejando de lado su parte energética.

Neji solamente asintió a sonreír torcidamente y salir lo antes posible de las tierras del clan, para dirigirse al hospital. Por suerte fue el primero en llegar, encontrando a la fémina con su ropa habitual puesta y girándose para recibirlo con una sonrisa.

El Hyūga sintió su corazón latir dolorosamente, con las ganas irresistible de desaparecer la distancia y tocar aquellas mejillas que sobresalían con un tinte rojizo que adornaba adorablemente su rostro. Se contuvo mientras miraba atrás suyo un momento. No era lugar, momento ni situación para actuar de una forma tan irresponsable. Aunque era más correcto decir que no sabía como actuar con ella en la situación actual.

La ultima vez que de verdad habían estado solos, Neji Hyūga había sido un completo idiota. Ahora viendo hacia atrás se sentía terriblemente culpable de haber actuado de esa forma. Pero los celos lo habían hecho actuar de una forma deplorable. Sus días con la fémina como su compañera y amiga de equipo habían sido lamentables. Había descargado su ira con ella y cegado por los celos actuó contra Lee, particionando terriblemente su relación. Se arrepentía tanto de eso y fue ese pensamiento que lo hundió en lo más profundo ante su perdida.

Eso y el hecho de no haber hecho nada para protegerla.

Ahora nada de eso importaba, por que estaba de nuevo ahí, con él. Sin embargo, su comportamiento anterior le hacía pensar mucho al respecto sobre como debía comportarse ahora mismo. ¿Qué versión de si mismo era la indicada? Ahora había madurado y no quedaba nada del Neji de hace dos años.

¿Debía actuar de la forma en la cual habían pausado su tiempo juntos? Una simple idea saltó en su cabeza abruptamente, recordando exactamente el último momento que habían pasado juntos antes de haber sido atacados por el enemigo.

Miró a la chica que tenía enfrente, quien seguía guardando sus cosas para poder salir de ahí. Neji se apoyó en el marco de la puerta y observó cada uno de sus movimientos, intentando almacenarlos en su memoria. La vio de perfil y sus ojos malva se fijaron en aquellos labios de color melocotón que jamás pensó volver a ver.

Hasta este momento jamás había pensado en ese momento correctamente. Antes de saber que estaba viva era un recuerdo que intentaba bloquear, por lo doloroso de haber perdido algo como eso. De haber probado unas pequeñas gotas del elixir más cautivante del mundo hasta que se le fue arrebatado. Jamás pensó en las implicaciones ni en el significado de todo eso.

Rock Lee llegó junto con Gai en el momento en que Tenten dejó de guardar sus cosas. Las bestias cargaron su pequeña maleta.

―Flor de primavera ¿quieres comer algo? Tu regreso merece un festín. ― Gai se acercó y acarició la cabeza de Tenten.

Ella sonrió un tanto avergonzada, Neji vio ese comportamiento un tanto fuera de lugar. En condiciones normales Tenten odiaba que le tocaran la cabeza de esa forma, aunque las condiciones no eran normales ahora. Su regreso y el que estuviera viva cambiaba todo, tal vez por eso no había dicho nada.

Se dirigieron hacia la barbacoa donde comieron hasta que no pudieron más, Lee y Gai bastante más animados de lo normal le contaban todas sus hazañas en todos estos años. No mencionaron nada de su ausencia ni hicieron preguntas incomodas. Sabían que ella no querría hablar del asunto, no tan pronto y mucho menos en su fiesta de bienvenida.

Gai había tomado unos tragos de Sake en compañía de Neji, en un intento de que con eso dejar ir ese mal trago de su ausencia. Ahora todo estaría bien, todo volvería a la normalidad.

Lee tomó la mano de Tenten sobre la mesa, acariciando ligeramente sus dedos, acción que pareció hacer sobresaltar al miembro femenino de su equipo.

―Nos hiciste tanta falta, Tenten. ― Tenten observó a Lee y sonrió quedamente ante sus palabras.

Gai colocó la mano sobre las manos de sus alumnos enlazadas con gran efusividad. Sonrió enseñando todos los dientes y con lágrimas deslizándose por sus ojos. Tal vez por el alcohol o por la situación, posiblemente era una unión de ambas. Miró al ahora líder del clan Hyūga, con una ceja levantada indicándole cual era su acción próxima.

Neji suspiró y tal vez por el mismo alcohol en sus venas o por la incontrolable calidez que sentía por estar ahí, con todo su equipo ahora completo, se dejó llevar, poniendo la mano sobre la de su sensei.

Gai gritó emocionado y realizó una porra como solía hacer cuando iban de misión, mientras todos movían las manos de arriba hacía abajo. Rio ruidosamente cuando terminó y pidió una ronda más de sake para compartir con su joven pupilo. Estuvieron ahí hasta la madrugada, donde al final caminaron juntos por las calles desiertas de la aldea.

Lee y Gai se adelantaron mientras parloteaban animados intentando cuadrar una de sus tontas competencias adicional de sus palabrerías de la juventud, un tema que jamás dejaban ir, ellos nunca cambiarían. Decidieron detenerse en el puente que pasaba por encima del rio de Konoha a contemplar el manto estrellado que los recibía esa noche.

Un poco más atrás Tenten y Neji se detuvieron apoyándose en el barandal del puente, completo silencio. La kunoichi levantó la mirada contemplando las estrellas, fascinada ante la vista que sus orbes castaños le regalaban.

Ahí, bajo los faroles que iluminaban el puente y el brillo de las estrellas, Neji contempló a su compañera, con cierto nerviosismo en su estómago. La misma pregunta sacudía su cabeza ¿cómo debería comportarse?

A fin de cuentas, cuando Neji la había besado sin restricciones probando por primera vez esos labios carnosos, Tenten le había correspondido. Ahora mismo eso hacía que su pecho se hinchara encantado ante la idea de que todo ese tiempo había sido correspondido en sus sentimientos. El problema era si después de todo lo que había pasado y el tiempo, ella seguiría sintiendo tanto como él lo hacía.

Neji no había dejado de pensar ni un solo día en Tenten, recordándola en las pequeñas cosas que lo rodeaban y sintiendo su ausencia pesada y asfixiante. Ahora mismo teniéndola a su alcance, siendo capaz de que sus dedos tocaran su piel morena, le estaba costando contenerse y tomar su distancia.

Ella apenas había vuelto de manos del enemigo, no podía hacer algo tan egoísta como priorizar sus sentimientos y hacer lo que más anhelaba hacer. Debía esperar pacientemente a que Tenten se adaptara a la aldea y recuperara un poco de la normalidad de su vida. Neji ya había esperado durante años, esperaría un poco más de tiempo. Tomaría cualquier señal que ella pudiera darle para actuar y…

―Neji, has estado particularmente callado esta noche… ― Tenten centró toda su atención en el Hyūga, cuestión que lo puso nervioso. Cambió de posición, centrando toda su atención ella. ― ¿Acaso no me echaste de menos?

Neji miró como la luz tenue de las farolas alumbraban el rostro femenino siendo destacados las facciones dulces de su rostro. Su cabello castaño y sus mejillas pronunciadas. Su pecho se hinchó al escucharla nuevamente decir su nombre, palabra que era música para sus oídos.

¿Acaso había escuchado lo que decía? Siempre era fácil para ella hablar. Ella no podía ni imaginarse cuanto le había hecho falta. Y como cada maldito día después de que la perdió, nada había tenido sentido. Ahora mismo, teniéndola ahí junto a él y mirándolo con esos orbes que tanto le encantaban, pudo respirar correctamente como no lo había hecho hace tanto tiempo.

Quiso atesorar ese momento, donde solo existían ellos dos y donde nada más importaba, ni siquiera lo que había sucedido en el pasado o sobre lo que el futuro traería hacia ellos. Él, ahora más que nunca, trazaría su propio destino. Si ella estaba en su vida, junto a él, todo estaría bien.

―No tienes una idea de cuanto ― Dejó salir, sin pensarlo y preso del ronroneo de su músculo cardiaco.

La fémina entreabrió los labios en respuesta y sonrió ligeramente cuando recuperó la compostura. Su mirada se desvió hacia el resto del equipo que se acercó hasta ella, señalando alguna estrella en el cielo.

Había decidido ser paciente hasta que ella estuviera mejor, pero viéndola ahí con esa sonrisa dulce en sus labios entendió que no sería tarea fácil.

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¡Recuerden que estaré actualizando miércoles y domingos para poder terminar esta historia este año! Espero que les guste como va pasando todo.

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