Llegué un poco tarde pero debía dejar todo perfecto para este capítulo, ya que es sumamente importante.
Capitulo 23: Insight
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Se desplazaban con gran rapidez por los arboles del bosque que los rodeaban, con las venas marcándose en su rostro. Usando movimientos poco controlados para moverse. Nos se había quitado las pesas para agregar aún más peso a su cuerpo. Sentía un cansancio en sus músculos al sentir como querían ceder ante la presión.
―Vamos, Lee, mientras más tiempo lo uses, más tu cuerpo podrá resistirlo.
Rock Lee asintió mientras gritaba con energía, a pesar de que su cuerpo le pedía parar. No iba a menguar o bajar su voluntad con sus entrenamientos. Jamás lo había hecho en el pasado, aún cuando sus manos habían sangrado.
Ahora mismo se movía por el bosque, mientras regresaban a la aldea luego de una misión, con la segunda puerta abierta. Se supone que las ocho puertas eran un recurso a utilizar como última opción, debido a los efectos que ocasiona en el cuerpo. Para poder realizar la técnica de las 8 puertas del chakra debías someterte a un entrenamiento corporal sobrehumano. Y aún así tu cuerpo presentaba secuelas. Solo puedes usar esta habilidad un tiempo determinado, por los efectos secundarios.
Sin embargo, ahora mismo Rock Lee había permanecido con la segunda puerta abierta un largo rato. Más de lo que había hecho antes. Un entrenamiento drástico y sobrehumano que él y Gai estaban tomando. Mientras más permanecías con las puertas abiertas, más acostumbrabas a tu cuerpo a ese sometimiento.
Al inicio todo había sido complicado, cuando Gai le informó que mantenían un entrenamiento más drástico. Eventualmente Lee se emocionó ante esa expectativa, él siempre buscaba mejorar y demostrar que, a pesar de no tener un talento natural o uso de chakra impresionante, era digno de ser llamado ninja al ser un genio en el taijutsu. A los trece años, uno tiempo atrás, ya era capaz de abrir cinco puertas. Algo que, por supuesto no era tarea fácil, había trabajado muy duro para lograr algo así.
El mismo Gai estaba orgulloso de él por lograr algo tan impresionante, cuando Gai mismo pudo hacerlo a los 17 años. Aunque Lee no podía quitarle ni un solo merito a su sensei. Él había aprendido solo la técnica de las ocho puertas, cuando su padre había muerto utilizándolas. No tuvo una guía o alguien que le informara. Lee lo había tenido a él. Gai le había enseñado secretos y le había dado consejos que había aprendido en prueba y error al desarrollar la técnica.
Gai había empezado con aquello de buscar una mayor resistencia con las puertas, porque en batalla no debería ser un ultimo recurso. Debería poder ser utilizadas para pelear limpiamente con el enemigo y no verte imposibilitado a los minutos de usar una técnica con las puertas activas. Por eso mismo ahora estaban entrenando aun cuando volvían de una misión, siempre aprovechando el tiempo al máximo.
Aunque lo más correcto a decir era que Gai solo lo acompañaba en su entrenamiento, con la tercera puerta abierta y las venas marcadas en su rostro. Se movía con mayor fluidez y no se veía perturbado por tenerla activada.
A fin de cuentas, Maito Gai había perfeccionado la técnica de las ocho puertas internas.
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Kakashi Hatake firmaba unos papeles en su oficina mientras leía para comparar con otros que tenía a su lado. Suspiro algo frustrado al ver los informes de misiones finalizadas en una torre alta. Quería liberarse para poder leer el capítulo de su libro. Hace tanto que no podía verlo con la tranquilidad.
Su mano se dirigió al cajón donde solía guardarlo para leer un par de hojas al día cuando la puerta sonó en indicio que alguien buscaba entrar. El Hokage permitió el acceso, apartando su atención de su objetivo anterior.
―Hayate
―Hokage-sama, vengo traerle el informe sobre el inventario de los pergaminos especiales. ― Se acercó entregando un papel con el listado. ― Haciendo hincapié en lo que solicitó.
Kakashi tomó el papel y sus ojos viajaron por velocidad por las letras. En la invasión a Konoha todo había sido un completo caos. Era evidente que buscaban algo en concreto, aunque aún no podía asegurar nada. No había ningunos indicios, habían sido bastante cautelosos. Sin embargo, habían logrado atrapar y erradicar a un par de enemigos que habían entrado a las instalaciones de los documentos de Konoha. Habían sido atrapados muy cerca de los archivos donde estaban los pergaminos especiales.
―Todo estaba en orden, no falta ninguno. Se encontraron los pergaminos de Orochimaru en la sección, pero estaban todos los registrados.
Cuando el Sannin vivía en la aldea, había tenido una base para realizar todos los experimentos que el anonimato le permitiera. Una vez que fue atrapado y había huido con rapidez, dejó muchas cosas atrás. Entre ellos varios pergaminos con sus investigaciones, resultados de experimentos y otros pergaminos que había robado. Todo eso había sido resguardado en los archivos especiales de Konoha.
Había una idea que había estado rondándole la cabeza al Hokage, algo que si sumabas todos los elementos podría haber un quizá.
La aldea había sido atacada y habían encontrado a unos ninjas cerca del archivo. Lo cual no tenía ninguna relación. Había habido muchos ninjas por toda la aldea, peleando y distrayendo a todos los ninjas presentes, ya que no parecían perseguir algo en específico. Nada que les diera una pista sobre cuales habían sido sus intenciones.
Nada parecía tener sentido considerando que habían atacado sin más, sin que Konoha tuviera algún roce con otro país. No se sabía ni siquiera de donde habían venido esos enemigos. Adicional habían usado a uno de sus elementos, Tenten, en un intento desbalancearlos. No se habían llevado nada, tal parecía que habían actuado por… diversión o sin alguno objetivo en específico. Lo cual no tenía sentido.
Muchos pensaron que había sido por el hecho de derrotar a la nación más fuerte del país del fuego. Konoha tenía el más fuerte equipo militar y tenían a muchos clanes talentosos. Sin embargo, los enemigos dejaron entrever que ese no era su objetivo. Muchos habían tomado pastillas para morir al ser atrapados y en algún punto habían escapado. Como si… ya hubieran hecho aquello que habían ido a hacer.
Esa confusión martillaba la cabeza del Hokage. Intentaron seguir a los enemigos que habían huido, pero no encontraron ni rastros de ellos. Se fueron tan sorpresivamente como habían aparecido. Sin una sola señal.
Pero las cosas cobraron algo de sentido cuando, unas semanas antes, le informaron de que una base de Orochimaru había sido encontrada en pésimas condiciones. Había sido destruida y un cuerpo en especifico había llamado su atención. Por eso mismo había mandado a Yamato para confirmar aquello. Hace unos días el ninja descendiente de Hashirama le confirmó lo inevitable.
Orochimaru había muerto.
Y una idea surcó su cabeza, al enlazar el hecho de los ninjas cerca de los archivos, donde había pergaminos de los experimentos de Orochimaru y como habían encontrado, tiempo después, al Sannin de las serpientes.
Todo parecía estar encajando, pronto llegarían al fondo de eso.
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Una patada llegó cerca de su rostro, pero logró bloquearla con prontitud, interviniendo su brazo. Empujó la extremidad y contratacó con varios golpes en diferentes ángulos, que igualmente fueron repelidos.
Un vaivén de ataques, defensas y contrataques se desató, sin el uso de ninguna arma o jutsu. Era un entrenamiento para reforzar su taijutsu, algo que no solían hacer con normalidad ya que no se especializaban en eso. Eso solían dejárselo a Lee y Gai.
Pero era algo necesario para un ninja, su ataque en pelea cuerpo a cuerpo y era algo a lo cual le dedicaban un tiempo determinado de entrenamiento. Hoy más que nada para reforzar la condición física de la fémina.
Entrenaban en el patio de la mansión Hyūga, con total libertad, a pesar de que sabía que varios ojos los estaban observando. Hanabi descaradamente se había sentado a tomar un té mientras veía a los antiguos compañeros luchar cuerpo a cuerpo. Tokuma pasaba una y otra vez en el pasillo hasta que finalmente se había detenido a observar.
No siempre veían al líder del clan Hyūga pelear y más contra su compañera. Ya lo habían visto pelear con toda su fuerza con Toneri. Pero no podían negar el placer de verlo pelea nuevamente y más cuando no usaba el byakugan. La firmeza de sus ataques y movimientos eran admirables.
Tokuma sonrió internamente por que sabía que estaba conteniéndose. No quería lastimar a su contrincante. Lo cual le causaba tanta ironía y gracia. Neji Hyūgapodía ser letal cuando quisiera. El mismo había visto muchos puntos de acceso para acabar con el enfrentamiento. Sabía perfectamente que en ese momento no buscaba algo como eso. No contra ella, que con solo su presencia alteraba el animo y el gesto del genio Hyūga. Un placer que Tokuma disfrutaba ver cuando sucedía.
Tenten se había presentado hace una hora a la mansión, lo cual hizo abandonar a Neji todas sus obligaciones. Aunque lo había visto trabajar con rapidez y dejó en claro que no recibiría a nadie. La junta con el nuevo consejo se vería pospuesta. Le confundió que fuera contundente con sus órdenes, considerando que era muy entregado a lo que tenía que hacer. Pero cuando la mujer de dos chongos apareció en el umbral de la puerta, todo cobró sentido.
Podía asegurar que nadie de la mansión estaba enterado de la sumisión emocional que tenía Neji Hyūga, excéntrico, genio y lider del clan, por su compañera de equipo. Sin embargo, Tokuma había visto a primera línea el interés cuando Neji le pidió exclusivamente que cualquier noticia de su compañera en el hospital le fuera informado de inmediato. Luego de eso, cualquier persona con sentido común al ver sus interacciones habría concluido con lo mismo.
Neji hubiera preferido entrenar en un lugar más privado, pero el campo de entrenamiento no era una opción. Ya que había tenido mucho trabajo por detrás y cuando ella se fuera seguiría con eso. Necesitaba terminar unos informes y ver algunas reuniones con el nuevo consejo. Solo se había tomado un pequeño descanso para estar con ella. Luego tendría que quedarse hasta tarde para terminar todo lo que había pausado. Aunque eso no importaba, tenerla ahí era un consuelo para su día ocupado.
No le molestaba ser visto entrenando, pero Tokuma tenía esa sonrisa intensa en su rostro. Tal vez no debió pedirle con tanta insistencia que le informara de cualquier información de Tenten cuando estaba en el hospital. Tokuma era bastante perspicaz. Lo vio retirarse luego de unos instantes mientras seguía bloqueando los ataques de la castaña. Pensó que era necesario ponerse un poco más firme con el entrenamiento, ella debía estar mas despierta con los ataques.
Por lo que vio un punto de acceso cuando ella le lanzó un golpe en el rostro. Bloqueó con facilidad y tomó una de sus manos. La fémina utilizó su otra mano, dando un pequeño giro para intentar atinar un golpe certero. Neji sujetó su muñeca y terminó deteniendo todo su avance, quedando detrás de ella y aprisionando sus movimientos.
―Bien, tú ganas. ― Tenten sonrió ante el hecho de su derrota.
Neji la soltó y se alejó, para poner una distancia normal entre ellos. Considerando que Hanabi lo veía pelear con interés palpable.
De haber estado solos en el campo de entrenamiento, podría haber intentado algo más.
Tenten se secó el sudor de su frente con un pañuelo y suspiró un tanto cansada. Tomó un poco de agua, y miró al cielo observando las nubes pasar lentamente por el cielo despejado. Neji tomó asiento en la entrada de madera unos instantes. Una empleada se acercó para ofrecerle algo para comer. Él asintió, pero lo tomarían ahí afuera, sin
―Tomemos un descanso. ― Informó a la mujer que parecía estirarse para retomar el entrenamiento.
―Puedo seguir, no te preocupes.
Neji no le estaba preguntando y con la mirada le indicó que tomara asiento a su lado. Tenten infló los cachetes ante la sugerencia agresiva. Solía hacer eso antes cuando no se salía con la suya y aún después de esos años ese gesto parecía adorable en su rostro. Un rato después vino la misma empleada con unas bolas de arroz, unas tazas de té y se retiró.
Vio a Tenten tomar una y comer lentamente mientras observaba la mansión con curiosidad. Suponía que tanto tiempo lejos la hizo olvidar algunas cosas. Como el hecho de que tocara el violonchello. Lo cual trajo a sus memorias del Hyūga que hace tanto que no veía su instrumento. Debía recuperarlo de su viejo cuarto.
Cuando se mudó a otro departamento lo había dejado en la mansión, para olvidarlo y llenarse de polvo. No podría osar a tocar un instrumento cuando estaba tan roto. Y más por los recuerdos enlazados que tenía con ese instrumento. Estuvo a punto de romperlo o desecharlo. Pero al final Neji decidió desechar toda su vida, mudándose de todo eso.
Ahora mismo las cosas estaban tomando su rumbo y consideró que era sensato recuperar ese instrumento. Podría tomarlo hoy antes de retirarse.
Tenten le contaba sobre una misión a la cual había ido hace unos días, junto con el equipo de Ino. Nada complicado, pero necesitaban sus ataques a distancia para combatir con unos enemigos que causaban caos en la aldea de las aguas termales.
Luego de que su misión saliera exitosa y el informe de Neji sobre que todo en Tenten estaba en orden, pareció darle una tarjeta verde a Kakashi para mandarla a misiones más frecuentemente. Y era necesario que lo hiciera por que no dejaban de solicitar a Konoha en diferentes aldeas. Tenten parecía llevarse más activamente con Sakura e Ino, parecía entenderse mejor con ellas. Su personalidad estaba más efusiva y la intensidad del par no la abrumaban como antes sucedía. Salía más con ellas y eso la hacía ver radiante. A Neji solamente eso le importaba, a pesar de que ellas dos eran bastante… intensas para él mismo.
― ¿Estas libre hoy? ― Tenten habló cuando terminó lo que tenía que decir.
Neji se quedó callado considerando lo que debería decir, mientras tomaba lo ultimo que terminaba de su té en la taza. Sabía que ella podría sentirse mal por lo que implicaba su presencia ahí.
―Debí suponer que tendrías cosas que hacer. ― Neji se sorprendió cuando la Kunoichi leyó su silencio con claridad.
La vio levantarse de su lugar, lista para salir de ahí lo antes posible.
―Te acompaño, solo déjame ir a buscar algo a mi habitación.
Ella levantó una ceja, pero sin oponerse asintió. Neji se movió por la mansión, subiendo las escaleras con rapidez. Aprovecharía el viaje para llevar su violonchello.
El Hyūga solía subir ahí de vez en cuando, aunque gran parte del tiempo lo pasaba en su oficina. Solía ir ahí a relajarse un poco o un par de veces había decidido dormir ahí. Sabía que lo normal era que el viviera en la mansión, se lo habían sugerido. Pero prefería la privacidad de su departamento que no estaba muy lejos de ahí.
Tomó el instrumento que estaba en su estuche y salió con el colgado en el brazo. Bajó con rapidez, encontrándose a Tokuma con unos papeles en sus manos. Vio la transformación del rostro del Hyūga que lo ayudaba activamente con todo lo del clan. Tokuma pudo intuir que iba a salirse de la mansión cuando tenía varios pendientes aún por resolver. Iba a salirse más de la cuenta. Neji sabía que el Hyūga tendría que reagendar algunas cosas. Pero agradeció que no le dijera nada.
Tenten lo esperaba en el mismo sitio, con una mochila donde había traído algunas armas. Una vez que se reunieron salieron de la mansión, caminando entre las calles. El sol estaba en el proceso para ocultarse entre las montañas que rodeaban la aldea y así déjale el camino libre a la noche para hacer su aparición.
― ¿Ser líder te toma demasiado tiempo, ¿no?
―Más de lo que quisiera. ― Aún quedaba el asunto de aquel jutsu secreto para borrar la marca de maldición.
Debía trabajar en ello para ver qué tan posible era deshacerse de los sellos que estaban en la rama secundaria. Adicional veía la gran alternativa de borrar esa absurda división. Pero eran temas delicados que debía tratar muy lentamente.
―Eso es lo que querías a fin de cuentas ¿no?
Neji la observó mirarlo, pero levantó la ceja, confundido. Él siempre intentaba comprender a Tenten con su mala memoria. Sin embargo, él jamás en todo es tiempo conociéndose había dicho algo como que quería ser lider del clan Hyūga. Le había dicho que quisiera que las cosas cambien y que se quite esa absurda tradición de sellar a la rama secundaria como ganado, pero nunca había entrado en sus planes serlo.
Ahora había llegado ahí por que las situaciones se habían dado. No por que él quisiera, además que sus planes no estaban en conservar el título. Solo buscaba arreglar lo más posible para cederlo. O eso es lo que tenía en mente.
―No exactamente ― Habló con cierta ironía
― ¿Qué llevas ahí?
Ella caminaba con las manos enlazadas en la espalda y mirando a su acompañante caminar a su lado con suma tranquilidad. La curiosidad era evidente en sus ojos castaños.
―Mi violonchello. ― Mencionó el Hyūga mientras se acercaban hacía su departamento.
Quería dejar su instrumento ahí y luego acompañarla hasta el suyo. Eso le daría más tiempo de estar juntos, solo un poco más.
― ¿Tocas el violonchello? ― La sorpresa inundaba el rostro femenino en demasía.
Neji permaneció callado unos segundos. La miró de reojo con aquel gesto en su rostro, su piel morena y su cabello recogido tan infantil. Al inicio siempre pensó que Tenten solo había olvidado las interacciones románticas o que podrían significar más que solo amigos. Sin embargo, en momentos como este, donde ella parecía tan ajena a todo lo hacían dudar tanto.
Dudar sobre que es lo que le había hecho el enemigo. Le traía a colación el enfrentamiento que habían tenido hace unos meses, cuando Neji estaba furioso de que hubieran usando la imagen de Tenten para atacarlo. Por que Tenten estaba muerta y esa solo era una farsa. Pronto se convenció de que la castaña estaba ahí de nuevo.
Aunque no podía despertar tantas dudas con esos comentarios, como si… la hubieran reiniciado. Pero era tan extraño. Sus ademanes, gestos y el conocimiento en general de todo indicaban que si era el miembro femenino de su equipo. Pero, este tipo de cosas, que no recordara que Lee no tomaba, que no recordara nada de sus gustos o las cosas que habían hablado, que ya no practicara nada de sus gustos, ni aquel entrenamiento de ninja medico que Lee mencionó en el pasado… todo eso era tan extraño.
Una incomodidad materializó en la boca de su estómago. Sin embargo, lo desechó. Los análisis médicos dejaban entrever que era ella. Estaba sobre pensando las cosas. Esas cosas tenían explicaciones coherentes. Había estado en manos enemigas y ellos tuvieron acceso a su cabeza.
Llegaron enfrente del complejo de departamentos de Neji y él se detuvo un momento.
―Dejaré esto… ¿quieres pasar? ― Preguntó un tanto nervioso de la respuesta.
Tenten asintió y se encaminaron por las escaleras hasta alcanzar el piso correspondiente. Neji insertó la llave, girando hacia la derecha. Una vez que el seguro cedió abrió la puerta y permitió que la kunoichi entrara primero.
Neji siempre tenía todo pulcramente en su lugar, era bastante ordenado con sus cosas. Además, que solía ir a su departamento a dormir más que nada. Así que lo desordenaba era la cama cuando llegaba en las noches. Aunque tenía la costumbre de hacerla cuando se iba. Tenten entró un tanto avergonzada del gesto del ANBU y observó el departamento. Vio en mesa la foto de ellos en su primer día como equipo. También estaba una foto que habían tomado en su misión en el país de la luna.
Una de las fotos favoritas de Neji. Tenten había usado aquel vestido amarillo que le moldeaba el cuerpo. Siempre que la veía recordaba aquella escena en la habitación, donde le había cerrado el cierre del vestido. Sus manos habían sudado terriblemente y la presión en el aire era evidente. Fue la primera vez que Neji fue plenamente consciente de que Tenten era una mujer muy sensual. Algo que no pudo sacar de su cabeza.
Tenía muy presente que su compañera era atractiva. No el atractivo que las otras chicas relucían con su maquillaje y faldas cortas. Su encanto era único. Tenía las curvas en los lugares perfectos y no gritaba por mostrarlos en ningún momento. Siempre había preferido vestirse cómodamente a tener que demostrarle algo al mundo.
Aunque debía admitir que la primera vez que había visto algo del cuerpo de Tenten con otros ojos, fue cuando había usado esa maldita falda en el karaoke. Esas piernas morenas que siempre ocultaba debajo de ese pantalón rojo. Sin embargo, esa misión en el país de la luna había sido muy diferente.
Solo habían estado ellos dos, solos, con unos mundanos trozos de tela entre ellos. Las manos de Neji picaban y había sentido por primera vez ese instinto bestial que todo hombre tenía. Nunca se había preocupado por algo tan mundado, pero ese día, Neji supo que algo estaba muy mal. O más específicamente que algo estaba muy bien con su compañera. Se sorprendió a si mismo pensando cosas indebidas, inapropiadas para alguien como él.
Por eso esa imagen siempre lo… aminaba demasiado. Anteriormente había ocultado esas fotos, pero con el regreso de la kunoichi ya no tenía que hacerlo.
Una vez que frenó aquellas memorias incorrectas en su cabeza, se movió por la pequeña sala para alcanzar su cuarto.
―Neji…
El masculino se detuvo al escuchar su nombre, con su instrumento en mano.
― ¿Puedes tocarme algo? ― La fémina señaló el instrumento en su mano.
Neji se quedó de pie unos momentos, sintiendo como su corazón había dado un ligero brinco cuando un deja vú había venido a su cabeza. Era justo lo que ella le había pedido en aquella misión, en la cual segundos antes estaba pensando. ¿Acaso…estaba recordando lo mismo que él momentos atrás?
Trago saliva, sacando el instrumento de su estuche. Lo afinó durante unos minutos encontrando que estuviera perfecto. Tomó una silla tipo banco que estaba en la cocina y tomó asiento, acomodándose en la posición correcta Hace tanto que no tocaba ese instrumento, estaba oxidado y tendría que practicar bastante para recuperar el tiempo. Sin embargo, no iba a tocar algo complicado. Decidió que su memoria lo dejara guiarlo.
Deslizó el arco por las cuerdas, tocando la melodía de la canción que tiempo atrás le había dedicado. No de forma verbal, pero al elegir esa canción, años atrás, para que lo escuchara, había sido una señal que él inconscientemente le había enviado. Donde intentó transmitirle sus sentimientos y aquello que el mismo no entendía.
Ahora mismo, uno enfrente del otro, con sus sentimientos claros y lo que quería, puso todo de si para que las notas llegaran hacia la castaña con intensidad. Intentando alcanzarla. No iba a limitarse ni mucho menos contenerse, él sería directo.
El arco se movía con familiaridad, eclipsando todo el silencio que dominaba el departamento. Neji alzó la mirada un momento, viendo a la castaña ahí de pie, observándolo con toda la intensidad posible. Casi pudo sentir como lo atravesaba. Su corazón latió incesante al sentir aquella atmosfera flotando entre ambos, como si el tiempo no hubiera pasado, como si nada de eso hubiera pasado y solo estuvieran ellos dos en el mundo. Como si el mundo se hubiera detenido.
Tocó las notas finales alargando la nota, disminuyendo el sonido hasta que el silencio llenó el departamento.
Se levantó del banquillo, dejando el instrumento nuevamente en su estuche e intentando acomodar las ideas que burbujeaban en su cabeza. Debía hacer algo, hacerlo ahora o podría arrepentirse toda una vida. Debía saber si aquello que había sentido momentos antes era real o pudo haberse dejado llevar por el momento.
Dio un par de pasos hasta quedar enfrente de la kunoichi y respiro profundamente, sus manos palpitaban nerviosas. La vio sonreír abiertamente, en un gesto de satisfacción absoluta por lo que acababa de escuchar. La atmosfera cálida flotando entre ellos.
La noche se alzaba con fuerza a través de la ventaba que mostraba una luna llena en el cielo vacío de estrellas. Una noche silenciosa, profunda y oscura.
―Ha sido hermoso. ― Soltó la castaña, sin pensarlo realmente.
―Hace un tiempo que he querido preguntarte… ― El Hyūga habló, desviando ligeramente la mirada. Él no era de palabras y mucho menos con algo que lo hacía sentir tan vulnerable y expuesto. ― ¿Recuerdas lo que pasó entre tu y yo en el bosque, el día que te capturaron?
Se maldijo internamente, porque eso no era exactamente lo que quería preguntarle. Su duda era más enfocada al hecho de que si existía una correspondencia por su parte en ese momento. O eran ideas suyas. Pero las palabras salieron solas de su boca.
Observó el rostro femenino confundido un instante, pero ese gesto cambió rápidamente a uno sereno y tranquilo. Posteriormente pareció pensativa unos segundos y la resolución llegó a su rostro con rapidez.
Neji Hyūga era un hombre con instintos rápidos al ser un Hyūga, donde el menor descuido significaba una perdida total. Adicional era un ANBU, ninjas especializados para actuar rápido y acertadamente, sin margen para equivocarse.
A pesar de todo eso, la sucesión de hechos lo tomó por sorpresa.
Tenten había acortado rápidamente el espacio ente ellos, dando largos pasos y empujó el cuerpo masculino, has que él cayó sentándose en el mueble. Sus ojos malva moviéndose con la rapidez que aquello lo había tomado por sorpresa. La vio sonreír de tal forma que jamás había visto en ella y sin esperar, la fémina se sentó a horcadas en sus piernas, rodeando su cuello con sus brazos.
La kunoichi acercó el rostro hasta la oreja del ANBU que estaba debajo de ella.
―Totalmente ¿cómo podría olvidarlo? ― El aliento de la femenina acarició parte de su cuello.
Su cuerpo reaccionó instantáneamente al contacto del femenino. Su estomago se retorció por el estremecimiento que recorrió cada célula de su cuerpo. Sentía su organismo estático, paralizo ante ese movimiento. Tan súbito, que arrojó una corriente de energía letal a cada partícula.
Tenten se alejó tan lentamente de cuello y encontró la mirada malva completamente clavada en ella. Los ojos castaños centellaban, calientes, feroces y abrumantes. Poco a poco la fémina acortó la distancia y rozó ligeramente sus labios con los masculinos.
Neji sintió su musculo cardiaco detenerse en ese instante. Y sin más, Tenten presionó los labios firmemente con los contrarios, en un beso desesperado y autoritario. Dejándose guiar, envolver por el ambiente que los rodeaba. El sabor de la boca femenina penetró su organismo. Los labios femeninos moviéndose con decisión y precisión, en búsqueda de que se dejaran llevar.
Súbitamente Tenten se alejó, en un intento de tomar aire. Se encontró con la mirada malva penetrante y fija. Neji fue consciente de como su rostro adquirió un tinte rojo y un gesto avergonzado se hizo presente. La kunoichi se levantó de su regaz con cierta torpeza.
―Lo siento, yo.. debo irme.
Antes de que Neji pudiera reaccionar del estupor de lo que momentos antes hacían, cuando sus sentidos volvieron, Tenten ya había salido de su departamento, cerrando fuertemente la puerta. Aún recordaba su rostro enrojecido. Pero el no pudo moverse, no cuando muchas ideas se movieron en su cabeza, encajando perfectamente y una verdad inequivocable se alzaba con fuerza.
El Hyūga se levantó con un malestar en la boca de su estómago. Mordió el interior de su mejilla e invocó a un ave mensajera. Escribió con rapidez un mensaje en la hoja, atándola a la pata del ave y dejándolo ir en la ventana, para que este fuera con rapidez hacia el Hokage.
Debía moverse con precisión. Encontró su mascara ANBU en la mesa a un lado de su cama y dejó salir un suspiro doloroso, haciendo presión en su pecho. Dificultando su respiración ante lo que implicaba todo esto.
A pesar de que las señales habían estado muy claras, había decidido mentirse, pero ahora mismo, no podría seguir haciéndolo.
Salió con rapidez por la ventana, recibiendo un ave mensajera con las ordenes inmediatas de Kakashi escritas en un papel.
Captura y aprensión.
Tragó saliva intentando pasar el nudo en su garganta, pero este no desaparecía. Había fallado al aferrarse a la falsa esperanza. Aunque el miedo siempre había estado presente, con las dudas incrementándose. Dudas que de haber sido otra persona hubiera actuado inmediatamente, peo cegado por aspectos sentimentales, las había ignorado ampliamente.
Justo entonces, debió detenerla antes de que saliera de su departamento, pero decidió esperar las ordenes de su superior que ya sabía con seguridad cuales serían. Solo había decidido esperar, como si eso hubiera mejorado o cambiado las cosas. Tal vez en un intento de evitar que los sucesos que vendrían a continuación fueran inmediatos. Todo esto conllevaba un único resultado.
El byakugan apareció en sus ojos, rastreando a su objetivo, que sabía que no podía haberse movido rápido. Vio unos ninjas saltar por los techos y sabía que era el resto de su escuadrón que vendrían a ayudarlo con la misión complicada.
Había aceptado con varias excusas, influenciado por su sentir, que Tenten no recordara varias cosas importantes. Sin embargo, la Tenten que él conocía, de la cual se había enamorado, bajó ninguna circunstancia ni motivo, hubiera actuado de esa forma. Tenten era muy cuidadosa con sus acciones y se avergonzaba con facilidad. No la imaginó tomando una iniciativa como tal.
Su cuerpo había reaccionado, pero su interior gritaba una sola cosa desde que la chica se había sentado en su regazo con esa mirada desconocida en los ojos.
Ella no era Tenten.
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Ahora empieza lo sumamente interesante en la historia, no pueden perderse el capítulo del domingo.
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