Demasiado tarde. Se que el capítulo del domingo no esta, pero en recompensa esta semana habrá tres capítulos. Ahora subiré uno y en unas horas el siguiente. El tercero será hasta el domingo.
Capítulo 24: Obliteración
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Sus ojos castaños visualizaron los malvas en el momento en que sus labios rompieron el contacto, solamente unos instantes y eso fue suficiente. Aun con el sabor delicado de los labios masculinos, sus sentidos se pusieron alerta al entender lo que se venía. Se levantó tan rápido como pudo, casi brincando de su regazo, avergonzada por su actitud anterior ante el Hyuga y una disculpa salió de sus labios para complementar su actuar.
El hombre permaneció en el sillón, estático, tal vez conmocionado por su actuar, algo que agradeció unos segundos. Esa había sido su última visión antes de que saliera de ahí. Eso le daría un poco de tiempo, no tenía que acomodar sus pensamientos, porque ya estaba preparada para este momento.
Una vez que salió por esa puesta, cerrándola con fuerza, frunció el ceño, maldiciendo internamente. La había cagado, había sido demasiado impulsiva. Lo había empujado sin más al sillón, pensando que era una buena idea e intentando hacerse una idea, incierta, de que era lo que había pasado en el bosque, aquel hecho del cual él preguntaba.
En esos ojos malva pudo ver el desconcierto, la duda y la sorpresa de su actuar tan atrevido. Tal vez ella de forma normal no actuaria de esa forma… o tal había malinterpretado al genio. Desde hace unos meses había percibido… cierta situación que rodeaba al Hyuga, pero era tan leve al inicio que dudo en primer lugar si existiera. Los últimos meses es cuando parecía un poco más fuerte la intensidad con la que el lider de los Hyuga la miraba.
¿Acaso no era lo que quería? Todo parecía indicar que sí, que eso era justamente lo que él estaba diciendo. ¡Pero ni siquiera le había correspondido el beso! Se quedó estático, sin tocarla ni poner una sola mano encima de ella. Y por eso lo supo con intensidad, que debía salir de ahí lo antes posible.
Recoger la muestra de su departamento y salir de ahí lo antes posible, sabía que solo tenía un par de minutos antes de que fueran a buscarla. Si tan solo, si tan solo…. Salió corriendo con rapidez saliendo de la villa de los Hyuga, con una sola idea en su cabeza.
Había sido descubierta.
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Neji Hyuga se detuvo en el techo de un complejo de departamentos con el byakugan activado, intentado encontrar a su objetivo, aunque el movimiento nocturno le imposibilitaba un poco determinar la persona indicada. Además, que no contaba con mucho tiempo.
Había ido al departamento de Tenten para ver si de casualidad se encontraría ahí. No se sorprendió al verlo a oscuras y vacío. Esa última mirada le había indicado todo. Vio como los ojos castaños se habían mostrado perspicaz, vacía y frustrada.
Como si se arrepintiera de lo que acababa de pasar.
Neji se arrepentía de igual forma de los sucesos anteriores, porque su actuar había sido lento. Se había detenido a huir las piezas en su cabeza, aquellas pistas que meses antes habían estado ahí pero que había ignorado. Y pensó en las implicaciones que eso llevaría.
Él le había dicho al Hokage que era Tenten, que era real y que posiblemente había sido un tipo de control mental y que había logrado salir de eso. Y eso era lo que más le estaba perturbando. ¿Había salido del control mental o siempre había estado con él? La idea de que había estado jugando y fingiendo todo este tiempo le enfermaba tanto.
Por qué… eso implicaría que se había estado burlando de todos ahí, por un objetivo en particular. Y, sobre todo, le dolía de sobre manera que él se haya creado ese juego, por el peso de sus sentimientos.
Al inicio se había mantenido receloso con la idea de que era Tenten y de que había vuelto, pero poco a poco, el tenerla a su lado, saliendo con el equipo como los viejos tiempo y entrenando. Todo eso para el Hyuga había sido una vuelta al pasado, haciendo como si esos años de su ausencia no hubieran existido y todo haya sido perfecto. Una segunda oportunidad, y había decidido avanzar con ella. El que todo eso fuera una mentira le daban unas ganas enormes de vomitar, al haber sido tan crédulo. Por anteponer la falta que ella le había hecho y el anhelo de tenerla de vuelta.
Esa era la opción más viable, que ella hubiera estado jugando todo este tiempo. Y ellos creyeron en ella.
Furioso ante esa idea, presionó la mandíbula con fuerza y activó el Furaito byakugan. Las venas a los lados de sus ojos aparecieron y la tonalidad malva cambió a un azul, casi imperceptible de su tono normal.
Conocía a la perfección el chakra de su compañera, todos estos años lo habían llevado a conocer cada punto débil, cada movimiento, gesto, mirada, su olor y hasta el sabor de sus labios. Concentró toda su atención y lo encontró. El rastro de chakra.
En su pelea con Toneri, su Furaito aún no estaba perfeccionado, apenas lo había despertado hace un par de meses. Aun le faltaba pulirlo hasta llegar a hacerlo perfecto. Sus ocupaciones en el clan le restaban tiempo y dedicación, pero en sus momentos libres solía entrenar con Hanabi, con T…. o en las noches entrenaba solo. Esos meses intensivos le permitieron avanzar su poder ocular.
Ahora podía rastrear el chakra de alguna persona o enemigo. Esta habilidad era por un corto tiempo, pero en una persecución inmediata era de gran utilidad. Como la que ahora mismo se estaba desarrollando. Visualizó el chakra de Tenten que se había movido con rapidez fuera de la aldea. Estaba a un par de kilómetros, que se incrementaban con el tiempo. Pero eso no sería problema. Una vez que la captó, se impulsó con una velocidad sorprendente con el techo de la edificación.
Se movió tan rápido como sus piernas se lo permitieron, como una ventisca cortando todo a su paso. Siguiendo aquel rastro que podría desaparecer en cualquier segundo. Pero no estaba dispuesto a perderlo y mucho menos a dejarla escapar. Se movió fuera de la aldea, entre los árboles y moviéndose entre muchas rutas.
Era evidente que se veía venir que la iban a estar siguiendo. Por eso mismo intento por todos los medios despistar. Neji se impulsó con una mano en una rama y saltó. Tan sigiloso con un Anbu que punto de cortar una garganta.
Anteriormente no podía soportar tanto el Furaito activado, pero sus entrenamientos habían dado frutos. Ahora podía tenerlo más tiempo a pesar del desgaste de chakra que involucraba.
Esquivo justo a tiempo un par de kunais que pasaron cerca de su cuerpo. Una explosión atrás suya intentó absorberlo, pero se columpio en una rama para tomar vuelo y alejarse con rapidez. A pesar de la oscuridad, su byakugan le daba una imagen clara de su objetivo. Estaba ya bastante cerca, podía verle la espalda intentado huir de él. Y ella igual lo sabía, por eso había intentado ganar un poco de tiempo antes de ser atrapada.
Tanto él como ella lo sabían, que era inevitable escapar.
El resto de su escuadrón lo seguía por detrás, muy de cerca, pero sin alcanzarlo. Neji se movía con gran rapidez por la furia que albergaba su organismo.
Neji piso una rama con fuerza, impulsando su cuerpo. Vente metros. Un salto a una rama delgada, su respiración controlada. La adrenalina feroz colándose por sus poros. Diez metros más. La vio voltear hacia atrás y fruncir el ceño. Le podía ver el cabello deshecho de aquel peinado que solía usar por la huida rápida. Cinco metros. Escuchó su respiración agitada al intentar moverse aún más rápido, aunque el resultado daba igual. Tres metros. Neji tenía la sensación de tener algo en la punta de la lengua, pero esa sensación estaba en sus manos. Dos metros. El sonido del aire pasando a un lado y las ramas crujir ante sus pisadas, los grillos cantando como una noche muy tranquila. Un metro. La escuchó quejarse ante lo inevitable.
Neji saltó en el aire, aterrizando encima del cuerpo femenino y tumbándolo en el suelo. Se arrastró un par de metros por el impacto, alzando una cortina de humo. Pudo sentir su cuerpo debajo del suyo, y como se movía con fuerza en un intento de oponerse. Ella volteó el rostro con la furia impresa en su rostro, en un gesto que Neji jamás había visto en su compañera. Súbitamente ella movió su brazo derecho, con un kunai en la mano, dispuesto a clavarlo donde alcanzara. Neji sujetó su mano, desarmándola. No podía esperar que eso funcionara en esa posición. Sin esperar y sin atreverse a dudar al respecto, sujetó con fuerza ambos brazos de la fémina, llevándolos hacia atrás de su espalda, he inmovilizado completamente a la kunoichi.
Neji clavó sus dedos medio y índice en el cuello femenino, dejándola inconsciente. De esta forma sería más eficiente el traslado.
Su escuadrón llegó a su lado, mandando una nota al Hokage sobre que la operación había sido un éxito. No se habían alejado tanto de Konoha, solo unos cuantos kilómetros. Habían actuado rápidamente además que el objetivo no era rápido.
Esa era la eficiencia de un equipo especial Anbu y más específicamente del que comandaba el genio Hyuga, a pesar de que no estaba muy activo por las obligaciones de su lider. Aunque esta misión no estaba planeada y había salido de la nada, la habían cumplido con eficiencia.
Neji se levantó de encima del cuerpo de la kunoichi, para el siguiente traslado a la aldea, con una sola idea en la cabeza.
Necesitaba respuestas e iba a obtenerlas.
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El cielo grisáceo se alzaba sobre su cabeza, el astro solar destellaba en el horizonte con ganas de mostrarse en el cielo y devorar la oscuridad del manto. Sus pasos firmes y rápidos avanzaban con rapidez por las calles aun desiertas de Konoha. Arribó en el centro de investigación, desviándose a mano derecha hacia el departamento de fuerza de interrogación y tortura.
Ibiki Morino arribó unos minutos después de que un ave mensajera llegara a su hogar, para informarle la razón de la urgencia del requerimiento de presencia. Observó a Kakashi Hatake, Hokage de la aldea y a Neji Hyuga, lider de escuadrón Anbu y lider de su clan, de pie, observando la ventana que daba a un cuarto de interrogatorio en el departamento.
Llegó a su lado presenciando como al otro lado de la ventana, que por adentro se venía como un espejo, pero a la gente de afuera permitía tener una imagen clara de que sucedía adentro, estaba sentada Tenten. Aquel ninja que hace meses estuvo a punto de interrogar.
En el pergamino donde requerían su presencia tenía un informe detallado de los sucesos que habían concurrido en ese par de horas. Ibiki quejó al ser interrumpido en su sueño por algo que él había previsto desde tiempo atrás. Pero que habían ignorado tangentemente.
Si tan solo le hubieran hecho caso en su sugerencia, luego de la invasión a Konoha, con respecto a interrogar al ninja que había estado por un momento en lado de los enemigos. Tal parecía que Kakashi no veía necesario algo como eso, ya que pensaba que había un tipo de control mental sobre ella que ya habían liberado. O eso es lo que aseguraba el Hyuga.
Se confiaron al respecto, si él hubiera puesto las manos encima de aquella mujer, todo esto no estaría pasando. Ya que el detectaría que algo andaba mal desde el primer momento que se sentara enfrente d ella. Esa era su especialidad, llegar a la psique de las personas y romperlas para averiguar que era eso que estaban ocultando. Ahora todo se complicó ya que ella parecía tener una clara ventaja de meses al haber obtenido algún tipo de información o tal vez alguna otra cosa.
Se quejó nuevamente y se acercó hasta el Hokage, quien lo recibió con un asentamiento de cabeza.
―Ibiki…
―Ahora me encargo Hokage-sama.
Y sin esperar nada más caminó hacia la ubica puerta que daba a cuarto, adentrándose en ella y miró a la mujer ahí sentada.
Estaba inclinada hacia adelante con cierta ligereza y un aspecto ausente. Observó las cadenas que estaban en sus muñecas, anclándola de esa forma a la mesa. En un vago intento de que no volviera a escapar de la aldea. Su ropa común pero más desgastada, su cabello deshecho por la persecución y su mirada perdida en algún lugar en específico. Aunque sus ojos castaños se sembraron en su presencia cuando ingresó al cuarto.
Fue consciente del reconocimiento y una pisca de curiosidad que demostró su lenguaje corporal. Hace un rato que esperaba en esa habitación y no sabía cuál era la razón de su espera. Pero verlo ahí le había dado una idea. Aunque había una ironía en sus ojos. Lo cual demostraba que aquello que la controlaba y la cual era la teoría que tenía el Hokage, aún estaba ahí. Ibiki debía trabajar con eso, para sacar toda la información necesaria.
―Vas a decirme que es lo pretendes en la aldea.
La kunoichi enfrente suyo se quedó callada, mirándolo con gran detenimiento, como si su mente estuviera en otro lado. Aunque sabía que lo había escuchado y solo se esforzaba en ignorarlo. Eso le molestó sobremanera. De igual forma no esperaba obtener las cosas fáciles.
―Podemos hacer esto por las buenas, o por las malas. Lo cual prefiero en gran medida. ―Ibiki le dirigió una sonrisa arrogante, en un intento de burlarse ante la idea de que le esperaba.
No por nada Ibiki era el lider de la fuerza de investigación, sabía cómo manejar a la gente. Primero atacaba a su psique, su seguridad y pensamientos, romperlos completamente mentalmente para después ir a algo más físico. Ahora solo buscaba una cierta duda en la cara femenina.
Aunque la respuesta para su sorpresa fue una sonrisa socarrona en la piel morena. Se estaba burlando de él y ese sentimiento no es algo agradable. Era un hombre paciente y sensato, pero una nula disposición no le estaba agradando. Tal vez debería mostrar su punto, de que nadie se iba a burlar de él.
Su mano se movió por debajo de la mesa, sujetando la cadena que llegaba hasta el piso y que servía para asegurar a la kunoichi. Sin más, tiro de dicha cadena, haciendo que inevitablemente Tenten se sorprendiera de tal acto y no pudiera actuar con tiempo. Por lo que sin más él rostro femenino se estrelló en la mesa de madera con fuerza. Ese movimiento brusco la hizo morder su labio interior con sus dientes. Sintió el sabor metálico en su boca.
Neji contempló la escena por detrás de la ventana, con los brazos cruzados y sintiendo un descuerdo fuerte en su interior ante ese ultimo método. A pesar de que Tenten estaba siendo controlada, no iba a permitir que dañaran su cuerpo, aquel que si le pertenecía a su compañera.
Ibiki la vio menguar en su mirada arrogante, y mostrarse un poco insegura conforme a lo que podrían hacerle. Tal vez aquella persona pensó que no sería capaz de hacerle nada de eso a ella. Pero Ibiki estaba dispuesto a llegar al fondo de ese asunto.
―Dime que es lo que haces en la aldea y que estas buscando.
A pesar de que la chica no parecía arrogante ni irónica, permaneció callada, con una mirada firme en el rostro. No tenía intensiones de decir absolutamente nada. Él no tenía problemas con ello, pero su terquedad en un sitio y momento como este facilitaría la obtención de información. La vio morderse el labio ligeramente, en un aire pensativo.
Se levantó de su asiento, caminando por cuarto, a su alrededor. Evaluando su posición más rígida y como su propio cuerpo seguía los movimientos del hombre.
―Mi trabajo es sacarle la información y haré lo que sea necesario para que hables.
Al momento en que dijo aquello, soltó un pequeño tapete en la mesa, dejando entrever varios instrumentos. Todo tipo de pinzas, cuchillos y martillos. Al ligero para empezar.
Vio la mirada castaña sorprenderse ante lo que su visión le arrojaba y la vio titubear, con duda y eso era exactamente lo que necesitaba. Una apertura para poder obtener aquella información que necesitaba. Tal vez el terror mental era suficiente para ya probar un poco de suerte. Tomó un cuchillo con una punta afilada y la recorrió con la punta de su dedo.
―Comienza a hablar.
Tenten desvió la mirada un instante, conteniendo las palabras en su boca. Algo que perturbó la tranquilidad de Ibiki. Maldijo internamente ante esa negativa, pensando que esa vez si iba a conseguir que hablara. Tal vez debería ser más drástico. Se colocó a un lado de la kunoichi, parándose detrás de ella y se acercó hasta estar suficientemente cerca de su oído.
―Me dijeron que no puedo matarte, pero no mencionaron nada acerca de lo que puedo hacer antes de eso. ― Sonrió arrogantemente, mientras clavaba un cuchillo en la mesa con fuerza, perforando la madera.
Ante ese acto súbito Tenten brincó en su lugar, sin dejar de observar el objeto cortante en la mesa. La kunoichi mordisqueó su labio, en un intento de cubrir el patrón nervioso que sus labios demostraban. Sus ojos moviéndose nerviosos por su alrededor, pero sin mirar al ninja. Estaba asustada, parecía que pronto podría obtener aquello que esperaban. Se colocó enfrente de Tenten, con la mesa enfrente de ellos. Los ojos castaños, que intentaban mantenerse lejos de Ibiki, subieron del suelo hacia el rostro del Morino, sus labios se abrieron, dispuesta a responder aquello que le exigían con ímpetu.
Ibiki Morino fue consciente como un rostro nervioso, dudoso y transparente que segundos antes había logrado transformar, de la nada había desaparecido. La chica estaba con una expresión neutra y ambos pares de ojos hicieron contacto.
Entonces Tenten río sutilmente, dejando entrever una curvatura arrogante en sus labios.
Movió sus manos en un simple movimiento, liberándose del amarre de las cadenas en sus muñecas. Cruzó las piernas, contempló detenidamente a Morino, sin un ápice de duda o miedo en aquellos orbes castaños.
Ibiki maldijo internamente, por que ella había estado jugando a la actuación en ese corto tiempo. Haciéndole creer que estaba asustada ante sus amenazas. Lo cual lo enojó de sobremanera, queriendo torturarla en ese preciso instante para quitarle la maldita sonrisa de la cara. Sabía que podía dejarla en el suelo babeando y pidiendo por piedad.
Airado por tal acto de circo, dio media vuelta, dirigiéndose hacia la puerta y cerrándola con fuerza. Miró al Hokage que lo recibió al otro lado.
―Hokage-sama, déjeme usar mis métodos diez minutos y estará cantando como un ave.
Se había estado conteniendo demasiado, a petición del Hokage. Ya que a pesar de estar siendo controlada Tenten seguía siendo una kunoichi de la aldea. Una aliada de Konoha y no era el mismo trato que tendría con otros ninjas de aldeas enemigas, en los cuales tenia tarjeta blanca para extraer información bajo cualquier medio.
Los gritos de sufrimiento y piedad en el centro de interrogatorio de Konoha eran música para sus oídos. El mismo había desarrollado nuevas técnicas para una eficiente extracción de información.
―Si Tenten esta siendo controlada, en el primer instante en el cual uses fuerza física, la persona que la controla saldrá de su cuerpo. Y perderemos la única forma de obtener información.
Ibiki frunció el ceño ante esa idea, sabía que tenía razón. Pero entonces no serviría de nada el interrogatorio. No podría usar fuerza bruta para obtener la información y ella no hablaría por su propia cuenta. Hace horas que estaba ahí dentro y no parecía cansada o dispuesta a hacer un tipo de tregua.
― ¿Y que prosigue? ― Neji habló en ese momento.
No estaba familiarizado con los procedimientos de la Fuerza de interrogación y le intrigaba el que hacían para obtener la información cuando no podían usar fuerza bruta.
Agradecía de cierta forma que no pudieran usarla, el hecho de torturar a Tenten y que ella volviera en si en ese momento era algo que no lo dejaría dormir tranquilo. A pesar de que él la haya capturado, sabía que todo el peso de las acciones que tuvieran iba a caer sobre él.
Tenten no tenía familia, solo los tenía a ellos. A Gai, Lee y a él. Los primeros estaban en una misión justo ahora, aunque entendía que habían sido avisados de los sucesos. Eso le aseguraba que se darían prisa para terminar con eso para ver que era lo que estaba sucediendo. Por eso mismo ahora, él era el único que velaba por el bienestar de la kunoichi. A pesar de que no sabía que hacer al respecto. No sabía como traerla de vuelta y eso era lo que más le interesaba en el momento. Que ella regresara sin importar los métodos que utilizaran, mientras eso no la dañara.
Vio a ambos hombres mirarse un instante, hasta que el entendimiento llego a sus rostros al instante.
―Inoichi Yamanaka.
El clan Yamanaka eran especialistas en control mental y manipulación, además de ser capaces de indagar en la mente de enemigos o personas de interés para la obtención de información. Los mejores en su campo, eran uno de los clanes más poderosos de la aldea.
Si el enemigo se resistía a un interrogatorio con Ibiki, sin ceder al daño psicológico y tortura, Inoichi entraba en acción para examinar hasta el último rincón de una cabeza y extraer todo lo que necesitaban de una aldea o sobre los planes del enemigo para una contra medida.
Neji sabía de las habilidades del clan y las había visto en acción, aunque solamente con Ino Yamanaka, aunque ahora mismo ver las habilidades del lider del clan sería algo interesante. No por dudas, sino por simple curiosidad. Kakashi e Ibiki parecían confiados al respecto, su tasa de éxito era grande. Y eso lo hizo sentirse confiado, ante el hecho de que, a pesar de todas las complicaciones hasta ahora, por fin podría tener una respuesta a lo que acontecía.
Sobre como una persona podía controlar la mente de alguien durante tanto tiempo y a una gran distancia, considerando que no encontraron a nadie cercado que significaba que el enemigo estuviera cerca. Aunque lo más relevante a este punto era conocer el objetivo de la persona que controlaba a Tenten.
Anteriormente se pensaba que el ataque a Konoha había sido para debilitar su defensa, pero la presencia de Tenten ahí, con un control mental, era evidente que estaban buscando algo en específico. Aunque Tenten no había intentado nada al respecto con la aldea, no había hurtado nada y cuando Neji la había capturado no llevaba nada encima. Eso era lo que no tenía sentido. O posiblemente ya había logrado su objetivo hace tiempo…
Una vez que Inoichi hizo su aparición en el centro de interrogatorios, Tenten fue llevada a un cuarto especial y colocada en una cámara de privación para evitar cualquier altercado. Un aparato fijado al suelo, que rodeaba todo su cuerpo y que deshabilitaba todo su chakra, para inutilizar cualquier habilidad o técnica. Además de ayudar a la inmovilidad del usuario.
Solo el cuello y la cabeza del usuario quedaban expuestos. Kakashi e Ibiki permanecían atrás de Inoichi, mirando detenidamente al Yamanaka realizar su trabajo. Confiando que todo terminaría pronto.
Neji, a un lado, miró detenidamente la cabeza de Tenten, que tenía los ojos cubiertos con una cinta. No podía ver más que sus mejillas y labios. Su gesto parecía indiferente ante lo que sucedía ¿estaba confiada sobre lo que iba a suceder?
Una idea surcó su cabeza… ¿y si ella no estaba siendo controlada? La idea de que borraran todos sus recuerdos y manipularan su cabeza para que realizara las ordenes del enemigo, fue bastante amarga. Eso solo complicaría las cosas a niveles impensables y ante esa alternativa el genio no tenía ni una idea de que hacer. No podían restaurar recuerdos pedidos y sin ellos Tenten sería un cascarón vacío. Presionó los labios, pasando saliva con el propósito de pasar el nudo en su garganta. Intentó despejar su mente y concentrarse en el ahora. Dejando de pensar un segundo al menos, algo que era bastante complejo, considerando que siempre estaba pensando en algo determinado.
Inoichi se colocó enfrente de la kunoichi y respiró profundamente, preparado para lo que se fuera que viniera. Recabaría toda la información sobre que había sucedido con ella en estos dos años y cual era el plan que la mantenía ahí. Esas eran sus instrucciones. Colocó su mano en la cabeza de la chica y cerró los ojos un instante.
Visualizó una imagen difusa y borrosa en su cabeza, intentó avanzar, pero una fuerza lo empujó de vuelta. Abrió los ojos, encontrándose en el centro de interrogación nuevamente. ¿Qué había sido eso? Un sentimiento amargo al experimentar algo tan extraño lo embriagó, tal vez habían sido ideas suyas.
Cerró nuevamente los ojos, concentrándose para meterse en la cabeza de la kunoichi. Una señal borrosa, sin poder visualizar nada en concreto y el sonido de unas caderas. Inoichi abrió los ojos nuevamente, al no poder ingresar a la cabeza de la femenina. Arrugó su entrecejo al sentirse sin entendimiento de que era lo que estaba sucediendo.
― ¿Inoichi? ¿qué sucede? ― Habló Ibiki, dando un paso más cerca del Yamanaka.
El Yamanaka cerró los ojos una ultima vez, concentrando todo su poder y sensibilidad en aquella cabeza. Una imagen borrosa se materializó automáticamente, pero presionó aún más fuerte. Unas cadenas enfrente suyo le dejaron ver que tenía un tipo de protección para evitar un acceso.
Realizó una posición de manos para liberar la mente. Aquello no era extraño, había ocasiones donde se habían encontrado ese tipo de bloqueos para evitar que la mente enemiga sea escudriñada. Avanzó más de cerca y se detuvo de golpe. Parpadeó un par de veces ante lo que sus ojos veían. No había visto algo como eso jamás en todo su tiempo que había estado en la Fuerza de interrogación y tortura.
Se acercó lo más que pudo, pero una descarga lo lanzó lejos, llevándolo fuera de la cabeza de Tenten. Abrió los ojos, conmocionado y procesando lo que acababa de ocurrir.
―Inoichi ¿qué sucede?
El Yamanaka apartó su mano de la kunoichi y dio la vuelta, acercándose hacia donde estaba Kakashi y Neji, al borde de la habitación.
― ¿Pudiste ingresar? ― Kakashi preguntó dudoso, porque tal parecía que esa acción le había costado.
El rubio asintió en respuesta, intentando encontrar las palabras adecuadas.
―Pero no pude acceder a sus memorias o a su mente.
Ibiki levantó una ceja, confundido ante esas palabras ¿alguna vez algo así había sucedido con Inoichi? Jamás, no que él recordara y Morino tenía una memoria excelente.
― ¿Qué fue lo que sucedió? ― Ibiki habló, intentando comprender aquello que el Yamanaka había contemplado.
―Al inicio encontré un bloqueo, algo que pude deshacer con facilidad. ― Se quedó callado un momento. ― Sin embargo, después… hay una barrera que recubre toda su mente. Intenté deshacerla como el bloqueo, pero me eyectó fuera de su cabeza. ― Dudo un instante. ― Lo más correcto es decir que tiene cuatro barreras.
Neji se quedó callado, procesando cada una de las palabras resultantes del informe. Tenten tenía no una sino cuatro barreras que ni el mismo Inoichi pudo atravesar. No siguió escuchando las palabras de los hombres en el cuarto. Centró su atención en la mujer que estaba en la cama, con solo la cabeza afuera.
Había sido ingenuo al pensar que al capturarla podrían tener respuestas con prontitud. Y que estaban más cerca de recuperarla verdaderamente, dandole una amnistía temporal, pero cada vez todo parecía ir más lejos. Tenten estaba cada vez más lejos de él y no había una evidencia de que eso cambiaría en un tiempo establecido. Un sentimiento amargo se originó en la boca de su estomago.
En algún momento había tenido una vaga esperanza de que todo regresara a la normalidad. El mismo había aceptado sus sentimientos y hacer algo al respecto. Ahora mismo él no podía hacer nada respeto a que Tenten se había perdido por completo. Parecía inalcanzable, casi inexistente. La resolución lógica de su situación actual y las alternativas a considerar eran tan escasas, que él siendo un genio no pudo determinar. Suspiró pensando una cosa con detenimiento.
¿Acaso era posible traerla de vuelta?
Él iba a intentarlo, aunque fuera lo último que hiciera.
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