Un poco tarde pero les traigo por fin la continuación.


Capítulo 26:Yuanfen


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Inoichi Yamanaka vio la espalda del genio alejarse hacia la primera barrera que rodeaba el cerebro de la chica. Las demás barreras estaban en el interior de la mente. Por eso una vez que atravesara la primera, sería un paso abismal para lograr alcanzarla.

Sabía que Neji era el indicado para la tarea, más que por su gran poder con el hecho de los puntos del chakra y poder ver cosas que de forma normal la gente normal no podría, sabía que el Hyūga haría cualquier cosa para lograr derribarlas. Todos realmente contaban de que el tirar esos muros no significara destruir la mente de la kunoichi.

Con Neji Hyūga en acción, él podría enfocarse en realizar cosas más importantes. Algo que había estado ahí desde el primer momento y que considerando que solo era una persona para realizar ambas tareas, parecía imposible. Esa era la segunda razón por la que había involucrado al Hyūga en la misión para recuperar la cabeza de su compañera.

No decía que derribar las barreras no fuera algo de vital importancia, pero era un de dos pasos para poder estabilizar a la kunoichi y por supuesto, para llegar al fondo de esta situación.

Se movió por toda la cabeza, cerrando los ojos un instante, utilizando su poder sensitivo para captar donde estaba aquella señal más fuerte. Se detuvo de pronto y sus ojos agua marina se abrieron, dio media vuelta visualizando las paredes que limitaban la cabeza de la chica.

Vio de reojo como el Hyūga estaba a punto de golpear la pared por primera vez, por lo cual era momento de actuar. Su palma se estrelló contra ella con fuerza un instante antes de que la mano del Hyūga se estrellara en el muro de chakra.

Seiun kyūkei no jutsu

La pared de la cabeza de la kunoichi vibró bajo su mano. Inoichi visualizó un túnel pequeño y oscuro. Había logrado abrir un pequeño paso en la conexión. La atravesó sin más, llegando a la cabeza contraría, la de interés en ese momento.

Un quejido de sorpresa resonó y luego una risa estridente llegó a los conductos auditivos del Yamanaka.

― ¿Desde cuándo sabías que estaba aquí? ― Una voz repercutió en la cabeza del hombre.

―Desde el primer momento.

Inoichi Yamanaka el primero momento en el cual había ingresado a la cabeza de Tenten percibió aquella sensación de que estaba siendo observado. En cada uno de las irrupciones de la cabeza de la chica lo percibía. Que la persona que le puesto aquellas barreras en la cabeza de la chica, tenía una conexión mínima. No para controlarla, ya que había implantado aquella conciencia, sino para monitorear la cabeza de la chica.

Pero si Inoichi se dedicaba a derribar las barreras, cuestión que le habría costado más que al Hyūga en tiempo y esfuerzo, no podría dedicarse a rastrear a esa persona. Por eso había involucrado al genio en todo esto.

Aquel jutsu, ruptura nebulosa, que había utilizado en la cabeza de la chica había servido para dos cosas en específico: la primera el de crear una especie de niebla en la cabeza de la chica, lo cual obtenebra todo lo que estuviera pasando ahí. Imposibilitando que la persona que tenía un ojo siempre puesto en la mente de la chica pudiera percibir que ocurría ahí.

Podía intuir que de saber que estaban intentando tirar sus barreras, ella podría actuar de alguna forma.

La segunda cosa que lograba con aquel jutsu, era encontrar y crear una apertura en el enlace, facilitando su ingreso. La tarea que más le interesaba, ya que necesitaba encontrar y sacar del camino a aquella persona que había hecho eso en la cabeza de la kunoichi. Si ella seguía ahí, intentaran lo que intentaran no importaría. Ya que sus esfuerzos podrían ser anulados.

Por eso debía ocuparse de ella, pronto.

Aunque ahora en la cabeza de la culpable de todo eso, un aire familiar lo llenó. La imagen de la persona responsable se materializo enfrente suyo. Claro que se presentaría, estaba en su cabeza, a fin de cuentas.

Pero algo que lo tomó con la guardia baja, fueron los ojos azules que lo recibieron. Recordó aquellos retazos de recuerdos que había obtenido al intentar emplear su Pushuke ryakudatsusha no jutsu en Tenten. Unos ojos fijos, grandes y centellantes repitiéndose en la cabeza de la Kunoichi de la hoja una y otra vez.

Jamás pensó que aquel que le había hecho eso a Tenten, fuera un Yamanaka.

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La mirada malva se fijó detenidamente a su versión joven enfrente, con una expresión furiosa en el rostro. Su versión de 14 años estaba realmente furiosa con la vida. Si tan solo le podría decir que sería lider del clan Hyūga, no se lo creería. Neji mismo no creía que alguna vez llegaría a esa posición, aunque justo ahora no le importaba tenerla como a su antiguo yo.

Lo verdaderamente importante es ¿qué hacía una versión suya al otro lado del siguiente muro? Tal situación lo confundió unos instantes. Antes de poder razonar al respecto su versión más joven se acercó hasta él, atacándolo con fuerza. Neji reaccionó a bloquear su ataque y los posteriores a ese.

Era bastante ágil a esa edad, todo quien lo viera podría reconocerlo. Por eso mismo luego de los exámenes chunin, Hiashi se acercó para entrenarlo, sabía de su potencial. Todo el clan Hyūgalo sabía y más ahora en su puesto de lider.

Sus ojos malvas con el byakugan activado evaluaron mientras bloqueaba los ataques los alrededores. A unos buenos metros vio un muro azul, resplandeciendo por la presencia del chakra en él. Ahí estaba lo que necesitaba. Intentó alejarse de su yo del pasado, pero en seguida fue bloqueado. Lo atacó con mucho más ímpetu.

Entendió en ese momento que no podría pasar a menos que lo derrotara.

Lo cual no era para nada complicado. Era su yo del pasado, sabía como podría derribarlo sin problema. Ahora mis tenía habilidades que su yo de años atrás no imaginaria. Tomó su distancia un momento, levantando su palma en modo de pelea y colocando sus piernas en forma de apoyo.

Se concentró para activar su Furaito byakugan, se vio sorprendido cuando no sintió la transformación en sus ojos y su antiguo yo se abalanzó nuevamente contra él, acertando un par de golpes en su abdomen ¿Qué era lo que había sucedido? ¿acaso no podía usar sus habilidades en este lugar? Sabía que podía usar su byakugan con facilidad.

Bloqueó a su contrincante antes de que pudiera acertar otro golpe y lo atacó con su puño suave, intentando devolverle el ataque. Detuvo un ataque y sujetó su mano, acertando su dedo índice y medio en su brazo, golpeando los puntos del chakra de ahí. Su antiguo yo retrocedió ante ese ataque, con una mirada furiosa.

Neji pensó que no tenía tiempo para esto, así que cuando su antiguo yo volvió a atacarlo le dio un golpe en el abdomen y en un movimiento lo mandó a sus espaldas. Avanzó con rapidez hacia el muro y justo cuando estaba cerca recibió un golpe certero en la espalda. El aire escapó de sus pulmones y tosió ante la ferocidad de aquel puño suave. Claro que desde joven era letal. Dio una vuelta cuando pudo recuperarse, listo para atacarse a si mismo. Su antiguo yo lo recibió con un golpe que lo hizo retroceder varios pasos.

Se inclinó mientras una tos era arrancada de su garganta. Seguía un poco aturdido por la corriente de la barrera anterior y un enfrentamiento consigo mismo no era algo que contemplaba. Estaba resultado más difícil de lo que pensaba, considerando que no esperaba encontrarse ahí.

Recordó que Tenten misma lo había ayudado a entrenar para esa competencia, ella siempre había estado para él aún cuando era un completo imbécil. En esa etapa de su vida era un idiota que solo tenía una sola idea en la cabeza: venganza. Algo que pensaba lograr a como diera lugar y demostrar que a pesar de que intentaban mantenerlo inclinado, él destacaba.

Un vaivén de ataques, defensas y contrataques se desató entre ambos Hyūga, uno más joven que él otro. Neji en algún momento se vio acorralado por su antiguo yo que lo atacaba furiosamente a pesar de ser siete años menos. Sonreía con esa arrogancia que lo caracterizaba antes, de saber que tan bueno era y que había sido bendecido con su talento.

Aprovechando el sentimiento de superioridad, se inclinó cuando este intentó golpearlo y lo pateó directo en la barbilla, elevándolo un poco del suelo, utilizó su puño suave para rematar el golpe y hacerlo estrellar contra un árbol.

Considero que ese enfrentamiento había terminado y se acercó hasta la barrera listo para poder derribarla. En ese momento se puso a considerar si tendría que buscar su punto débil y si contaría con la característica de ser eléctrica. Pidió que no fuera el caso, no tenían datos de esa barrera, era un enigma. Ya estaba bastante cerca, a un par de metros y podría seguir excavando en la cabeza de Tenten.

Su mirada periférica lo alertó y dio la vuelta para ver como había entrado al circulo de adivinación de su antiguo yo. Sus piernas abiertas y su postura inclinada hacia adelante con el brazo extendido. Vio sus labios moverse sin emitir ni un sonido y pudo adivinar que palabras decía: Hakke Rokujūyon Shō. Maldijo ante el acercamiento que no había detectado, presionando la mandíbula solo pudo atinar a actuar tan rápido como pudo.

Kaiten

El chakra brotó de cada uno de sus puntos del chakra creando una defensa absoluta que envolvió todo su cuerpo, que logró interceptar el ataque contrario. Dejó de girar y vio a su versión más pequeña a una distancia considerable.

Su antiguo yo no lo dejaba acercarse demasiado a la barrera, lo evitaba a toda costa como..., como él mismo había hecho con todas las personas en su juventud.

Neji Hyūga en sus 13 años no permitió que nadie se acercara a él en cuestión sentimental. Nunca mostró ni una debilidad y estaba resentido y enojado con su destino y la vida que le había tocado vivir. Odiaba todo y no disfrutaba absolutamente nada. Cada instante lo gastaba en entrenar y jamás reconocía a nadie, ni sus habilidades. Al inicio había rechazado a Lee, asegurando que jamás llegaría lejos.

Ahora mismo sabía que en una pelea limpia y en serio con Rock Lee en este instante, estaría en serios problemas. Hasta podría ser vencido por alguien a quien dijo jamás lograría nada.

Y si Lee se había sentido mal por sus palabras en el pasado, Tenten era similar. Ella no era mala en sus habilidades, era un ninja promedio sin un talento a destacar, aunque era hábil con las armas ninjas. Esto ultimo Neji siempre lo usó a su propia ventaja para entrenar. Tenten siempre lo ayudó a pesar de su actitud reprobable, siempre estuvo con él y Neji la había subestimado, como a todos los demás.

Por eso mismo aquella distancia que su antiguo yo interponía entre él y la barrera, se me asemejó a la distancia que él mismo había puesto con la misma Tenten en el pasado. Él la mantuvo lejos, aprovechándose de su tiempo y usando a conveniencia. Jamás lo había pensado pero ese comportamiento pudo haber afectado a la kunoichi.

Sentirse tan lejos de él, tal vez ella había intentado acercarse a él sin lograrlo, y decidido permanecer a su lado a pesar de tal actitud deplorable. Aunque Tenten jamás se dejaba pisotear, era algo a destacar, tenía ese carácter fuerte. Le hacía frente y no parecía realmente interesada en él. La relación de ambos se hizo más estrecha luego de su derrota con Naruto, donde él era más amable con la gente.

Ahora veía el pasado y se arrepentía de tal comportamiento, aunque no podría cambiarlo de ninguna forma.

Debía aceptarlo y dejarlo atrás, tirar ese muro que el mismo había puesto para que nadie pudiera acercarse a él, derrotar aquel lado suyo del cual se sentía avergonzado. Jamás le agradeció a la Kunoichi por sacrificar su tiempo libre por ayudarlo y jamás le dio palabras de aliento. Él había sido un idiota.

Su antiguo yo se acercó nuevamente y él se plantó en su lugar, con la posición representativa del clan Hyūga, con la mayor firmeza posible. Se enfrascaron en una lluvia de golpes, bloqueos y contrataques. Neji se inclinó lanzando una patada para desequilibrarlo. Su antiguo yo dio un brinco para esquivarlo, Neji dio una vuelta sobre sí mismo y antes de que aterrizara lo atacó con fiereza.

A pesar de que en ese lugar parecía que no tenía las habilidades de ahora, él ahora mismo era más fuerte, más capaz y no solo hablando físicamente. Su espíritu se había fortalecido y sus ideales era muy diferentes a los anteriores. Se había olvidado de la venganza y toda la cuestión de las ramas. Ahora mismo buscaba cambios y había logrado conseguir su libertad. Él había forjado su propio camino y destino, siguiendo sus propias convicciones, aquello que Neji consideraba correcto. Aunque ahora las cosas parecían oscuras, estaba haciendo hasta lo imposible para estabilizar su vida.

Iba a traer a Tenten de vuelta y recuperarla, estar a su lado como siempre ella estuvo con él.

Su antiguo yo lo atacó, pero repelió cada una de sus ataques, arrinconándolo. Una patada, apoyó su mano en el suelo y golpeó la mandíbula alzándolo un poco del suelo.

Hakke Rokujūyon Shō.

Vio el rostro de su yo del pasado maldecir, pero en el aire no podía hacer mucho. Sus dedos comenzaron a moverse con rapidez. Dos golpes, 6 golpes, 35 golpes. Cuando el golpe 64 acertó el cuerpo contrario, lo vio caer rendido al suelo. Se quedó a su lado un segundo, observando aquel rostro que recordaba y la mirada resentida. Aquella que pareció aplacarse y sin más una ligera sonrisa se formó en su rostro.

Neji sonrió a la par y dio media vuelta, a pesar de que se arrepentía de todo esto, él había llegado tan lejos, cuando antes no lo había ni considerado. Ese había hecho ese cambio en su vida.

Caminó hacia aquella barrera, considerando las opciones que tendría en ese punto, y que era lo que vendría al atravesar dicha pared. A unos cuantos pasos del muro, este se segmentó y estalló en pequeños cristales como la barrera anterior. La atravesó con una idea en la cabeza, la razón por la cual estaba ahí, por ese vacío en su vida, estaba dispuesto a llenarlo.

Solo necesitaba recuperar a la kunoichi y jamás volvería a dejarla ir.

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Sus pasos resonaban por el piso de asfalto de aquel lugar, con su mano llevó su largo cabello a su hombro derecho. Sus labios pintados de un morado profundo y sus orbes azules perdidos en los pendientes a realizar.

Aquella mente que se fraccionaba en el ahora y en todo lo que albergaba su cabeza. Y fue aquello ultimo que detuvo sus pasos súbitamente, cuando una alerta pequeña se activó en su cabeza. Un golpe sordo sacudió una pequeña fracción de su cabeza.

― ¿Desde cuándo sabías que estaba aquí? ― Soltó, sumamente curiosa de tal situación.

―Desde el primer momento. ― Escuchó una voz masculina en su cabeza, aquellas palabras la hicieron sonreír con sumo interés.

¿Quién era aquel intruso que la había detectado desde el primer momento? Claro que había sido plenamente consciente de la primera vez que alguien entró en la cabeza de la chica. Era consciente de cualquier movimiento extraño. Aunque prestó demasiada atención, sabiendo que no podrían hacer nada contra lo que estaban viendo. Se había lucido con la cabeza de la chica.

Pero si aquella persona había llegado hasta ahí, tenía un interés nato. Cerró los ojos, encontrando algo que la tomó completamente por sorpresa, ya que era algo que no había sucedido con anterioridad. Él había pasado tan rápido de la mente de la chica a la de ella, que su movimiento casi pareció imperceptible. Pero estaba ahí, en su cabeza, había un intruso. Cabello amarillo y aquellos ojos azules, con un tono distinto al suyo, pero cumplía con las especificaciones.

Sonrió divertida al saber que había encontrado a alguien más de su antiguo clan.

Su mente se movió con rapidez sabiendo de donde había venido. Le sorprendió gratamente el saber que aquellos ninjas de Konoha habían logrado encontrar la conexión en su cabeza, algo que jamás pensó que sucedería, estaba impresionada. Aunque aquello no hacía ni la más mínima diferencia. No considerando que la diferencia de poder era abismal.

Debía aceptar que un intruso en su mente era lo que menos esperaba, sin embargo, ella misma tenía una clara ventaja indiscutible. Ella seguía teniendo el control absoluto. Ese hombre no podría hacer nada contra suyo, solo había tenido un poco de suerte al rastrear la frecuencia de la conexión que tenía con aquella chica de Konoha.

Ella ahora mismo aún tenia la habilidad de destruir la mente de la chica en un pestañeo. Adicional estaban las paredes que ella misma había construido y que alimentaban aquella consciencia implantada que le había puesto. Estaba segura de que lo que más querían ellos era recuperar a su camarada, lo cual le daba una clara ventaja. No podrían intentar algo contra ella.

Adicional, el poder que había entre ellos, podía triturar a aquel hombre en un chasquido de dedos. En cuando al poder mental, ella siempre saldría victoriosa, no por nada había logrado pasar desapercibida durante tantos meses en una aldea tan deficiente como Konoha.

Se relamió los labios, ese día que antes parecía aburrido, se pondría interesante.

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Un lugar oscuro lo recibió, sin panoramas de fondo, ni nada a su alrededor. Su mirada malva sin el byakugan miraba todo con suma atención, pensando en que cualquier cosa podría salir en ese punto. Deambuló unos minutos, pensando que posiblemente estaría caminando en círculos.

En ese momento se puso a analizar sobre que podrían ser estas barreras. Eventualmente aquella persona que le hizo esto a Tenten las había creado, pero tal parecía que tenían algún significado en la vida de la Kunoichi.

La primera barrera, aquella que le impidió tan inalcanzablemente entrar a su mente, era la que más complicado le había costado atravesar. Con aquellas descargas y esa fuerza que repelía a quien se acercara sin tomar las medidas necesarias. Una fortaleza así de grande y con tanto vigor...lo único que se le había venido a la cabeza era el emblema de su propio equipo.

El equipo Gai era bastante complejo y complicado. Por un lado, Gai y Lee eran tan similares en comportamiento y energía. No les importaba el pudor ni como aquel traje verde los hacía ver. Siempre gritando aquella tontería del poder de la juventud. Por otro lado, estaban él y Tenten, que huían de aquellas demostraciones de energía y afecto del resto de su equipo. No podían ser más diferentes al otro par. Sin embargo, algo que representaba perfectamente al equipo Gai y que podría englobar a cada uno de los miembros del equipo, que los hacía iguales en ese aspecto, era la fuerza de voluntad de cada uno.

Era lo que Gai les había enseñado hasta el cansancio cada uno de los días que habían estado en el mismo equipo, durante tantos años, algo que él mismo seguía como una religión. Una voluntad inalterable. Lee había llegado a ser un esplendido ninja a pesar de no tener ningún genjutsu ni ninjutsu con trabajo duro y una voluntad inquebrantable. Neji mismo había demostrado ser el mejor en su clan, a base de entrenamientos intensivos. Tenía el talento sobresaliente de un Hyūga, sin embargo, tuvo que entrenar día y noche para poder descifrar técnicas ninjas que habían sido negadas por su origen. Jamás se había confiado en tener talento, siempre había trabajado duro, sin permitir que su voluntad menguara.

La misma Tenten tenía una voluntad indestructible, considerando de los otros miembros de su equipo. Dos geniso a su alrededor, uno en taijutsu y otro siendo el mejor elemento existido en su clan. Ella debía esforzarse aún más que ambos para destacar y no dejarse opacar por ellos. Además de ayudar a Neji con sus entrenamientos, ella misma invertía gran parte de su tiempo en sus propios entrenamientos, como una experta en armería. A fin de cuentas, Tenten jamás fallaba al dar en el blanco en cuando a armas se refería.

Se atrevía a intuir que esa primera barrera podría ser su voluntad inquebrantable.

Un elemento de vital importancia en la vida de la kunoichi y que la hacía ser quien era.

Eran suposiciones suyas que podía concluir al tener los datos recabados de las anteriores dos barreras. Ahora mismo pensó en el muro anterior. Verse a sí mismo unos siete años atrás le hizo pensar si posiblemente podría significar las relaciones de Tenten. Todo había cambiado para bien luego de ese encuentro, él pudo relacionarse mejor con su compañera de equipo. Una vez superado ese obstáculo en la vida real, un lazo se formó entre todos los miembros del equipo, lazos que se fortalecieron con el tiempo juntos. Y Neji sabía que tan importante era eso para Tenten. No es que se lo hubiera dicho con anterioridad, sin embargo, ella era huérfana, lo cual llevaba a la chica a valorar extremadamente las relaciones interpersonales que tenía con los miembros de su equipo.

Fue bastante duro saber que él había sido la barrera que separaba a Tenten de los lazos que formaron posteriormente.

Se detuvo al ver una figura enfrente suya, su corazón se estremeció ante la silueta femenina que reconocía a la perfección. Avanzó un par de pasos, aquel short negro y esa blusa rosada que le llegaba a medio abdomen. Estaba totalmente familiarizado con esa ropa de entrenamiento. ¿La había alcanzado... realmente? Caminó un poco más, pero se detuvo cuando ella alzó la mirada.

Sus orbes castaños eran de un color gris, sin ninguna pupila. Neji presionó los labios, por supuesto que no podía ser ella. Tal vez era una imagen mental que la propia Tenten se hacía o aquella conciencia implantada, para custodiar la siguiente barrera. Su rostro inexpresivo y sin vida le perturbaba, temiendo que algo así podría encontrar al atravesar el resto de los muros. El muro azul se alzaba a un par de metros, tan imponente como las anteriores.

Y sin más, como la vez anterior, la figura de la chica lo atacó con el bō que tenía entre las manos. Sus movimientos eran decididos, rápidos y precisos. Neji los esquivaba con maestría, familiarizado con ellos. Tantos años entrenando deberían beneficiarlo.

Pero aquella versión de Tenten parecía más... intensa. Lanzaba golpes sin contenerse, en algún momento, bloqueó un ataque que iba directo a su rostro, con el antebrazo. Su extremidad vibró ante el choque de la madera con su piel. Entonces Tenten comenzó a moverse más rápido, lanzando ataques por todos lados. Neji se sentía acorralado, esquivando aquellos ataques a un segundo de impactar contra él.

Se detuvo abruptamente cuando escuchó algo de fondo.

"Ellos me han dejado atrás"

La voz de la fémina lo desconcentró de su intento de esquivar cada uno de esos ataques. Esa frase lo desestabilizó tanto que Tenten casi acertaba un golpe. Maldijo, intentando concentrarse, debía buscar la forma de contratacar.

Tomó el bō en uno de sus impactos, tirando de él y atrayendo a la femenina cerca. Una vez a su alcance acertó un golpe de su puño suave en el pecho, haciéndola retroceder, lo cual pareció desconcertarla. Tenten lo miró con furia, escupiendo a un lado, un poco de sangre. Posiblemente había sido bastante brusco, pero eso le preocuparía si se tratara de la Kunoichi real. Ahora mismo solo le importaba terminar aquel enfrentamiento para seguir avanzando.

Tenten volvió a atacarla y Neji le quitó el arma, lanzándolo lejos de ella. La atacó con su puño suave, pero sorpresivamente ella le siguió el paso, intuyendo sus ataques y bloqueando cuando era necesario. Lanzó una patada alta que el genio bloqueó, sujetando la pierna e intentando tirar de ella. La kunoichi pareció percibir su intensión y logró librarse de su agarre, tomando un poco de espacio.

"Yo no podré alcanzarlos"

Aquella voz volvió a perturbarlo, ¿acaso esto era...inseguridad? No, no podía ser eso. Todo podía indicar que era así. Ella sentía que había sido dejada atrás y que jamás podría alcanzarlos a Lee ni a él. Lo cual era absurdo. Conocía a Tenten perfectamente, ella desbordaba seguridad.

Aunque posiblemente ella siempre se pudo sentir de esa forma.

Ella era el elemento más lento del equipo y si los comparaban siempre estaría por atrás en habilidades. Pero en comparación con las demás kunoichis de la aldea de su generación, era bastante claro que Tenten era la más fuerte. Frunció la boca, no, estaba siendo bastante injusto. Tenten por supuesto que estaba al nivel de ellos, era tan fuerte como ellos. Podía mantenerle el paso al Hyūga y resistía los entrenamientos sobrehumanos de Gai.

Solo que tal vez no tenía el reconocimiento que Lee o él podrían tener.

Recordó en ese instante, mientras la imagen mental de la chica lo atacaba mentalmente, en aquella misión de años atrás. Donde Tenten le había reclamado sobre por que no le había ayudado con aquel enemigo ya que pudo haber muerto.

Si unía eso con lo que sucedía justo ahora, tenía sentido.

Tenten misma dudaba de sus habilidades en el fondo, de tal forma que el resto del equipo no lo notaba. Ella misma no se creía a la altura de ellos y podía ser un miedo constante. Ella dudaba mucho de si misma. Y más por que tal vez podría pensar que las adulaciones de Lee o Gai era más que nada para animarla, no por que lo pensaran de verdad.

Neji mismo pensó detenidamente y como él jamás le había dado una palabra de aliento a su compañera. Se sintió verdaderamente mal al respecto. En tantos años, en sus entrenamientos, él jamás había reconocido su talento o fortaleza.

Solo había sido una vez, aunque no de la mejor forma, en aquella misma misión donde él le reconoció que no la había ayudado porque para él era la kunoichi más fuerte. Pero fuera de ese momento ¿él le había dado palabras de aliento? Vaya que siempre había sido un desgraciado.

Atrapó la palma de la fémina cuando le proporcionó un golpe directo a su rostro, que logró esquivar, y enlazó sus dedos con los de ella. Con un único movimiento la tomó de su cuerpo y la lanzó al suelo. La espalda de Tenten alcanzó el suelo y lo miró hacía arriba. En un rápido movimiento Tenten movió las piernas, atrapando los pies masculinos y aplicando una llave ocasionando que el Hyūga cayera al suelo, sin poder prevenirlo.

Tenten rodó en el suelo, colocándose encima del genio, aprisionando sus manos y rodeando la parte inferior de su cuerpo con las piernas. Ella se levantó y preparó el puño para acertar un golpe en el rostro sereno del Hyūga.

―Buen trabajo, Tenten. ―Mencionó el líder del clan Hyūga, por primera vez desde que conocía a la kunoichi

Ella detuvo el movimiento de su mano y lo observó detenidamente desde su sitio, hasta que sus brazos cayeron a cada costado de su cuerpo, derrotado. Tenten no necesitaba la aprobación de nadie para saber que era buena haciendo lo que hacía. Sin embargo, un poco de reconocimiento era de gran utilizada para uno.

Neji Hyūga no necesitaba ganar este enfrentamiento para poder seguir hasta la siguiente barrera y es algo que le tomó más tiempo intuir. La chica se levantó encima suyo y se alejó, no sin antes dedicarle una mirada y una ligera sonrisa.

Él se acercó hacía el muro de chakra, al lado contrario donde la kunoichi se había ido. A un par de pasos, la barrera tuvo el mismo destino que las anteriores. Estalló en pequeños cristales, dejando pasar el siguiente escenario.

Neji sintió como su corazón se detenía de pronto, cuando sus ojos malva contemplaron lo que había detrás de aquel muro. Sus recuerdos saltando con violencia, la pelea verbal antes del desastre, el recuerdo del tacto de su piel y dos hombres. Un lugar y un momento exacto.

Su peor pesadilla.

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Aquella mujer tenía una elegancia al pelear y sus movimientos eran mortíferos. Su cabello rubio agitándose, sonriendo al no ser alcanzada. Adicional una guerra de voluntad y fuerza mental.

Inoichi intentaba acertar alguno de sus golpes en el cuerpo de aquella mujer, aunque era bastante escurridiza. Ella misma había intentando golpearlo, tal vez para sacarlo de ahí, pero no lo había podido lograr.

Podía ver que esta situación, además de parecerle divertida, comenzaba a perturbarle. Ya que no podía deshacerse de él. Aquella desazón le era gratificante, ya que él ser difícil de repeler de una mente era digno del lider del clan Yamanaka.

La mujer le lanzó patadas altas y bajas, con rapidez e ímpetu, mientras sus manos intentaban tocarlo. Inoichi comprendía que, si eso sucedía, todo terminaría y todo su plan se iría al demonio. No podía permitirse fallar ni ser tocado, por que no había segundas oportunidades. Había estado planeando todo este durante días, no había otra alternativa.

Era todo o nada.

Él mismo lanzaba ataques que eran repelidos con maestría a pesar de ser luchadores mentales. Inoichi saltó hacia atrás pero súbitamente la mujer apareció atrás suyo, golpeándolo varias veces y haciéndolo retroceder. Volvió a aparecer atrás suyo y volvió a acertar varios golpes. Cayó al suelo, la vio inclinarse hacia él.

Una vez teniéndola cerca, movió sus pies enredándolos con los de ella. Realizó un movimiento suficientemente violento para debilitar sus piernas. Ella hizo una ligera retirada, pero se levantó rápidamente, sujetándola del brazo y atinando un golpe directamente a su pecho.

Kemuri to kagami no jutsu ― Repitió en su cabeza.

La Yamanaka deshizo el agarre del hombre y se alejó dando una voltereta, tomando una distancia considerable. Furiosa al haber sido alcanzada, decidió que era momento de destruir a aquel que se atrevió a tocarla.

Inoichi la vio alzar su mano lista para atacar nuevamente. De la nada una ventisca sacudió todo el interior de la mujer, haciéndole retroceder sin poder evitarlo. Antes de poder darse cuenta estaba en la cabeza de Tenten.

Él pudo intuir que ella lo sacó de su mente con fuerza, su poder mental era abrumador. A fin de cuenta descendía de los Yamanaka. Recordó que años atrás un miembro del clan había decidido desertar. Jamás supo los detalles por que aún era un niño en ese entonces. Sin embargo, jamás fue un suceso de interés. El clan la había considerado muerta, no había sido alguien de interés.

Tal parecía que aquel hombre había tenido una hija y vaya que los genes Yamanaka corrían por sus venas. Era un enemigo digno y poderoso. Había alzado unas barreras que él mismo no había podido derribar.

Aunque... Inoichi le había hecho un jaque en su jugada, una que no veía venir.

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Su pecho se estrujo al reconocer el lugar, uno que no había podido olvidar durante todo este tiempo, que lo seguía atormentando durante todo este tiempo. Caminó un par de pasos intentando descifrar que era lo que tenía que hacer a este punto.

La lluvia se desató con gran ímpetu a su alrededor, imposibilitando la visión mínimamente, pero empató todo ropa en cuestión de minutos. No le daba una buena espina estar ahí. Estaba con un sentimiento de alerta y despreció, como si esperaba lo peor.

Le enfermaba que la misma Tenten tuviera presente ese lugar, era evidente que no olvidaría el día en el cual toda su vida dio un giro de 180°, era difícil de ignorar. Ese eran los arrepentimientos de Neji a cada momento. Sacudió la cabeza intentando despejar su mente, no estaba ahí por eso, debía concentrarse en...

De la nada Tenten apareció a su lado, con una mirada afligida en su rostro. Intentó acercarse, pero una fuerza tiró de ella, por el aire y alejándola de él.

El caos se desató en el interior del Hyūga, quien, sin pensar en nada más, comenzó a seguirla, a través de los arboles y de la lluvia que se intensificaba a cada momento. Incrementó su velocidad aún más, con un deseo ferviente de alcanzarla. Su estomago revuelto y el fuego en su interior lo hacían seguir en movimiento, a pesar de que la lluvia se estrellaba en su rostro con fuerza.

Saltaba con ferocidad por las ramas, con el aliento agitado y el rostro contraído.

― ¡Neji, ayúdame! ― Tenten gritó, a una distancia considerable y con la palma extendida.

La herida se expuso a piel viva, como si esta fuera la primera vez. La escena repitiéndose tan vívidamente en su cabeza. Gritó furioso ante la idea de perderla, perderla nuevamente en ese lugar y fracasar de poder recuperar a la mujer que necesitaba en su vida.

Sus pasos en las ramas de los arboles astillaban la madera por la velocidad y fuerza que empleaba en cada uno de sus pasos.

No, no volvería a repetirse lo mismo, si tenía que entregar su vida ante eso, no le importaba. Sin problema la cambiaria con tal de que ella regresara.

Sus pulmones quemaban por el esfuerzo sobrehumano que usaba al moverse por el bosque a gran velocidad y oponiéndose a la lluvia en torrencial que acontecía. Cada vez podía verla más cerca, mientras era arrastrada por un enemigo que no podía visualizar con claridad y no le interesaba. Ahora mismo solo importaba recuperarla.

Su pecho se contraía con fuerza, como si una mano estrujara su músculo cardiaco hasta hacerlo sangrar. Había pasado por eso y lo veía cada vez en sus sueños. Ahora mismo era la imagen más vivida que tenía, la desesperación colándose hasta sus huesos. Su mano se estiró cuando estaba a un par de metros, a una distancia tan corta pero tan grande.

Tenten estiraba su propia mano, con lagrimas saliendo de sus ojos.

― ¡Neji! ― Soltó más desesperada, con la voz asfixiada.

El genio estiró su mano, con la visibilidad casi nula por la lluvia, sus dedos rozándose, casi al estar en contacto.

Neji Hyūga no se había detenido a considerar que nada de esto era real y que tal vez todo esto podría tener un propósito. Había actuado por impulso, negándose a ese pasado del cual estaba tan arrepentido. Y el cual estaba dispuesto a que jamás volviera a suceder. Él mismo regresaría el tiempo y cambiaria las cosas de ser posible. Pero bajo los parámetros actuales lo único que tenía era aferrarse ante la idea de que podría cambiar las cosas de esta forma.

Sus dedos medios se sujetaron un instante, cuando aquella fuerza que jalaba a la kunoichi, tiró más fuerte, sacándola de su alcance.

― ¡No! ― Neji gritó agonizante. Iba a volver a repetirse, volvería a dejarla ir, no podría salvarla. Él...

Su pecho se desgarró ante la idea, su cuerpo entumecido, su músculo cardiaco extraído y sus extremidades paralizadas. Y a pesar de eso se obligó a si mismo a ir aún más rápido, lanzándose y dando un gran salto.

No, el no iba a desistir, no volvería a repetir aquello, él no la dejaría ir, no cuando eso mismo lo destruiría por completo. Se negaba a todo, sin creer que estaba destino a pasar por esto una y otra vez. Él iba a hacer algo, a salvar lo poco que podría quedar de Tenten, lo haría y se encargaría de lo que pudiera encontrar.

Saltó rompiendo una rama a su paso y estiró la mano, estrechando la muñeca contraria, con fuerza, a pesar de que los cuerpos estaban mojados. Neji se aferró a la mano femenina como si su vida dependiera de eso, porque esa era la realidad. Él no podría seguir viviendo si no podía traerla de regreso.

La estrechó entre sus brazos y se dejó caer, por que ya nada importaba si la tenía con él.

Unos cristales resonaron con fuerza y sus ojos malva se abrieron expectantes. Respiró por primera vez, como si estuviera saliendo del agua luego de un par de minutos en el agua. Su mirada viajando por urgencia por todos lados, intentando buscar a Tenten, jurando que la había estrechado entre sus brazos.

Pero no estaba ahí, estaba solo.

¿Qué era eso? ¿Qué había pasado? Se incorporó, mirando a su alrededor. Vio los cristales en el suelo. Había pasado la cuarta pared en algún momento. Intentó recuperar su respiración y su sentido lógico, algo complejo considerando la situación. Debía tranquilizarse para poder meditar al respecto.

Respiró un par de veces profundamente, sintiendo el cuerpo adolorido y vibrante. No estaba bien, ni en la mejor de las condiciones. Cada una de las pruebas lo había debilitado exponencialmente, su cuerpo ya no podría seguir y más considerando que su cuerpo era una imagen mental suya, en una mente contraria, la de Tenten en ese momento.

Por lo que no contaba con todo su poder o la resistencia de su propio cuerpo. Solo fuerza de voluntad. Sin embargo, aquella ultima prueba había hecho menguar todo su ser. Lo había debilitado al traer de nuevo a colación algo como eso. Aunque una sensación cálida se abría paso en la boca de su estómago. Había logrado alcanzarla, al menos en ese lugar, él la había estrechado.

Ahora era momento de recuperarla verdaderamente, encontrar aquella conciencia que había encerrado ahí. Ya había derribado la cuarta pared así que se suponía que tendría que estar ahí. Los ojos malva recorrieron la estancia oscura. Ahí no había nada.

¿Qué era lo que sucedía?

Paso saliva, mirando a todos lados hasta que sus ojos malva captaron algo a la distancia. Caminó hacía ahí, sin despegar la mirada. Un par de metros más, solo un poco más. Sus pies se detuvieron, conmocionado ante lo que estaba viendo.

No podía ser.

Ahí, frente a él, había una quinta pared. Paso saliva nuevamente, se suponía que había cuatro paredes. Neji ya las había derribado todas, cada una de ellas. Su cuerpo estaba exhausto, deshecho y apenas tenía fuerza para caminar. Tenía una especie de entumecimiento que lo mantenían moviéndose.

Inoichi solamente había captado cuatro paredes, por lo que una quinta no tenía el mínimo sentido. No debería existir, peor ahí estaba, burlándose. Sin embargo, Neji se dio cuenta que aquel muro en específico, hecho de chakra, estaba hecho de un tono dorado, luminoso, cálido. Como si fuera un susurro a su alma.

Avanzó los pasos restantes para llegar ante él y estiró las manos, tocando el muro, esperando ser electrocutado. Aunque ninguna corriente eléctrica loa atacó, solo una ola de calor, dulce y con aquel olor a lavanda que tanto le gustaba. Aquel muro le recordaba tanto a la kunoichi...

Apoyó las manos en ese muro y luego los antebrazos. Finalmente recostó su frente en ese muro, pensando si todo este viaje había sido en vano. Si él había fallado y si había fracasado nuevamente. Si eso era así ¿Cómo podría vivir con eso? ¿vivir con el hecho de haber destruido la mente de la mujer que amabas? No tenía ni idea. Un nudo se formó en su garganta y su mirada malva intentó ver a través de aquel muro.

Inesperadamente la barrera desapareció, deshaciéndose en polvo dorado que pareció llevarse el viento.

Neji casi caía por ese cambio abrupto. Su mirada malva recorriendo su alrededor. Un par de árboles que parecían centellar, unas jaulas en el suelo y vacías, con la puerta abierta. Los árboles y la jaula tenían un brillo a su alrededor, lo cual hacía que hubiera luz en aquel cuarto oscuro. Avanzó un par de pasos, siguiendo la dirección de aquellos árboles. Un paso a la vez, uno más. Unas aves volaron encima suyo, dando algunas vueltas. El ambiente era tranquilo y sereno.

Su mirada malva observaba todo con detenimiento, sin saber cómo sentirse, percibiendo un vacío en la boca de su estómago. Escuchó un sonido a su espalda y dio la vuelta, un poco exaltado. Sus orbes captaron algo y avanzó un par de pasos. Uno más, hasta que sus piernas cedieron, sin saber si por el agotamiento o por aquello que provocó que sus pupilas se expandieran.

Solo necesitaba estirar su mano, pero el temor gobernó su cuerpo. Un nudo en la garganta que parecía imposible de pasar. Su corazón se había detenido.

― ¿Tenten...? ― Se obligó a si mismo a pronunciar aquel nombre que al día de hoy les hacía cosquillas a sus papilas gustativas.

Ahí, sentada estaba aquella que había ido a buscar y por la cual había atravesado cada uno de las paredes. Su rostro mirando al suelo. El temor de que era lo que encontraría desató los golpeteos estridentes en su pecho. Su voz no pareció alertarla, ya que no recibió respuesta.

Los latidos sonaban hasta en sus orejas, su mano tembló cuando se elevó en el aire y se acercó hasta el rostro femenino. La mano masculina tocó la mejilla de la chica un instante, haciéndola saltar levemente. Neji dirigió sus dedos hasta su mentón, alzando su barbilla con delicadeza.

Un ninja no podía intervenir sus sentimientos en una misión y no debería tener esperanzas en esa situación considerando todo lo que había estado en juego, sin embargo, si músculo cardiaco latía con locura y dolorosamente. Suplicaba, imploraba por ella...

El rostro femenino se alzó ante su toque y ambos pares de ojos se encontraron un instante.

Neji contempló la expresión apagada del rostro femenino, que pasó a una expresión consternada, sorpresiva y un sollozo. Un color chocolate, con el tono ámbar derritiéndose. Con el corazón en la boca, la atrajo hacía si, abrazándola con toda la fuerza posible, aferrándose a ella, más fuerte de lo que debía, pero ella no se quejó.

―Neji... ― Tenten susurró con la voz rota, en un intento de reprimir el llanto.

El Hyūga sintió su pecho contraerse dolorosamente ante el alivio y ocultó el rostro en el cuello femenino, abrazándola con más fuerza. Sintiendo como después de más de dos años podía volver a respirar de nuevo. Sus pulmones se hincharon totalmente.

La agonía de su alma se adormeció, al sentir sus manos en la espalda femenina y como ella sollozaba en su oído. Y repetía una y otra vez su nombre, con ese tono de voz que hacía suspirar a su interior.

Neji Hyūga la había alcanzado y no la soltaría nunca más.

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¡Hola queridos!

Se que voy un poco tarde con algunas cosas, pero como avisé en mis anuncios se me descompuso la pc. Ahora estoy poniendome al día para esta semana traer todo lo que tengo pendiente.

¿Qué puedo decir de este capítulo? Siempre termino conforme con cada uno de mis capítulos pero este ha sido de mis favoritos sin dudar y más la última escena. Necesitabamos un momento dulce considerando todo lo que ha pasado.

Sobre los jutsus.

No se si les resulta complicado considerando que estoy creando los mios pero siempre dejo un apartado explicando cada uno de ellos. Si tiene dudas pueden preguntar.

Seiunkyūkei no jutsu (Roptura nebulosa)- Jutsu de mi creación. Como Inoichi explicó ese jutsu le permite dos cosas, crear una nube nebulosa en la cabeza de Tenten para que la persona que la controla no pueda ver que sucede (ella sigue pensando que esta intacta) y dos, poder entrar a la conexión que existe.

Kemuri tokagami no jutsu- Jutsu de mi creación. Técnica de arte ninja usurpador de espiritu. En el siguiente capítulo explico que hace, sino me lanzaré un spoiler jaja

Pushuke ryakudatsusha no jutsu- Jutsu de mi creación. Técnica de arte ninja merodeador de la psique. Lo usó en el capítulo anterior, ahora solo hizo mención.