Advertencia: Violencia y contenido sensible
Capítulo 27: Regresión
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Tenten fue consciente al instante de la presencia del miembro de su equipo, a pesar de que ella misma estaba lidiando con aquellos seis ninjas que estaban jugando con ella. Podía ver sus sonrisas burlonas en cada uno de los rostros. Ella había golpeado a un par, intentando salir de aquel ataque en cadena, pero a pesar de que derribaba a dos, cuatro más esperaban por detenerla.
Sus ataques no servían, no cuando estaba expuesta de esa forma y ya se habían familiarizado con su forma de actuar. No iba a ganar, su cuerpo magullado sucumbía a la paliza que le estaban dejando. Varios ataques atrás su pierna había sido atravesada con una estaca de piedra. Ella había intentado alejarse lo suficiente para usar su jutsu médico, minimizando la herida, hasta cerrarla lo suficiente para detener el sangrado. Eso la había mantenido peleando con aquellos ninjas durante tanto tiempo, sus habilidades medicas habían cerrado heridas o golpes que sin la inmediata curación hubieran sido letales. Aunque tal acción había drenado rápidamente su chakra.
Ya no le quedaba chakra más que para un ataque más.
Maldijo ante esa perspectiva se perder ahí. Fue en ese instante que notó una presencia conocía en el lado norte. Sus ojos se alzaron encontrándose con unos malvas. Tenten fue consciente del cuerpo malherido del Hyuga y como su ropa estaba manchado en sangre y además ¿qué había sucedido con su cabello? Sabía que él orgulloso miembro de su equipo se mantenía de pie por la fuerza de voluntad que representaba a su equipo. En un segundo leyó la misma palabra que ella misma estaba considerando pero que su ausencia no le permitió ejecutar.
Retirada.
Sin más lanzó su pergamino al cielo, haciendo brotar varios sellos explosivos hacia el portador del suiton. Saltó dirigiéndose hacía donde estaba Neji, para salir tan rápido de ahí como fuera posible. Sabía que él posiblemente tendría un plan al respecto para salir bien librados de eso. Ella misma intentaba medir si tenía el chakra necesario para curarlo.
Ya cerca de su alcanzar al genio, sintió algo sujetar con fuerza su pierna, su atención regresó hacía atrás, viendo una mano de piedra sujetarla. Maldijo con la ansiedad haciéndose presente al darse cuenta de la situación de las cosas. No la dejarían ir, ella no podría escapar.
Su mente moviéndose con rapidez. Lo más sensato sería que Neji huyera y viniera con refuerzos. Aunque eso significaba en abandonarla. La mejor opción, lo más lógico para poder detenerlos. Pero su mente menguo, no quería morir de esa forma. La idea de una muerte de esa forma le aterraba hasta los huesos. A pesar de ser un ninja que había aceptado que podría morir en misión. No quería morir en manos de enemigos que solo se divertirían con su dolor hasta que diera su último suspiro. Y por inercia levantó la mano hacía él, para que la ayudara.
Abrió la boca, pronunciando su nombre, aunque su voz asfixiada le hizo pensar que no había sido escuchada. El temor colándose más fuerte por su cuerpo.
Vio la desesperación en el Hyuga, contrario a su actitud fría y calculadora, él fue a su búsqueda. Cuando sus dedos estuvieron a punto de tocarse, una explosión llenó todo el lugar.
Rojo, brillante, llamas consumiendo todo a su paso, ella gritaba al sentir como laceraban la piel de sus brazos. Súbitamente fue envuelta por una barrera de piedra, a tiempo para evitar que la explosión la consumiera. Eso fue lo último que recordaba, ya que había caído en la inconciencia por el shock de los rápidos acontecimientos y la gravedad de sus heridas.
Los ojos avellanos se abrieron rápidamente, pensando por un instante que había sido un mal sueño. Sin embargo, prontamente captó la oscuridad total. Se levantó del suelo, intentando encontrar los limites del lugar, era aproximadamente de un metro por un metro. Su mente maquinando rápidamente intentando recordar lo último que había visto. Se reprendió a si misma al perder la conciencia, ya que había estado en manos enemigas.
Pudo haber muerto y ahora mismo sabía que el hecho de estar en la guarida del enemigo viva, no era un mejor augurio.
¿Cuánto había estado ahí? ¿horas? ¿días? ¿semanas? Y más importante ¿qué era lo que había sucedido con Neji? La idea de que lo hubieran masacrado o que la explosión lo hubiera matado sacudió su interior. Él tenía que estar bien, él debía estar vivo o…
Una abertura se abrió en lo que suponía era la puerta, deteniendo sus pensamientos. permitiendo que unos ligeros rayos de luz entraran donde estaba. Sus sentidos se potencializaron, colocándose en alerta. La puerta de metal se abrió, dejando entrever a aquel hombre con el doton con el que había luchado.
Intentó retroceder, pero la sujetó con fuerza por el brazo, lanzando una corriente de dolor. Aún tenía las heridas en los brazos y claramente a ese ninja no le importaba. Caminaron por un pasillo durante unos minutos. Tenten miraba sigilosamente a su alrededor, evaluando sus alternativas.
Ahora mismo seria algo impulsivo y estúpido salir corriendo buscando una salida, sin conocer el área. De hacerlo así, podrían atraparla con rapidez y solo agotaría la poca energía que tenía. Aún sentía todo el cuerpo adolorido y su chakra estaba en bajos niveles. Por lo que tenía que estudiar y evaluar el lugar, una vez que estuviera familiarizada, podría actuar posteriormente. Solo debía resistir un poco. Y con un poco de suerte, si Neji aún seguía con vida podrían rastrearla.
La idea del Hyuga muerto la perturbaba demasiado, por lo que desechó rápidamente la idea.
Él seguía con vida y pronto podrían venir a buscarla, si es que ella no podría salir de ahí antes de tiempo.
Llegaron a un cuarto, donde había una mesa y una silla de metal, tan pequeña y oscura como el cuarto donde había sido extraída. Tomó asiento, sintiéndose expuesta. Esperó un par de minutos hasta que un hombre con una gabardina oscura entró al cuarto. Una cicatriz en el rostro y fijó su atención en el ninja.
Aquella mirada atravesó a la kunoichi, quien intentó contener cualquier gesto que podría formarse en su rostro. Era evidente que querían información ¿sobre que específicamente? No podía saberlo, aunque tenía varias teorías.
―Habla ―Indicó con una voz tan profunda y pesada que imponía. ― Dime como atravesar las fronteras de Konoha.
Por supuesto que eso era lo que querían, siendo Konoha una de las más grandes naciones del país del fuego y un poder militar devastador. Aunque el hombre no tenía ni una banda que indicara la aldea de procedencia, tal vez en un intento de mantener el anonimato con el enemigo. El usuario de doton y los ninjas que lo habían atacado en el bosque tampoco llevaban una banda ninja.
Tenten permaneció callada, no pensaba decir nada absolutamente nada. Y ellos por supuesto que sabían que no sería algo tan sencillo. Por eso aquel ninja no gastó más palabras en intentar obtener por una ruta sencilla información, no eran sus métodos. Sabía que aquel hombre era igual que Ibiki Morino, un especialista en extracción de información.
Realmente Tenten no sabía cuánto tiempo había pasado, pero sintió como aquel tiempo con aquel hombre había sido eternamente doloroso. Había terminado en el suelo, con el rostro sintiendo el frio metal debajo suyo, con la boca entreabierta y la saliva escurriendo. No podía ni mover un solo músculo, todo su cuerpo estaba inmovilizado por el dolor paralizante que invadía cada centímetro de su cuerpo. No tenía heridas físicas, pero muchas veces eran peores aquellas heridas que no podían verse.
El hombre corpulento se acercó hacía ella, dándole con la punta de su zapato para probar su condición. Sabía que seguía con vida.
― ¿Estas lista para hablar?
Tenten no podía ni mover los parpados para ver al hombre parado a su lado y antes de poder ser consciente aquel ninja salió del cuarto, dejándola en el suelo. Tenten se aferraba a permanecer consciente, algo muy complicado en su condición. Tenía una herida interna al ser humillada de esa forma.
En la academia ninja y en tu vida como uno te advertían de los peligros de una vida activa en la realización de misiones. La muerte siempre entraba a colación, pero ahora mismo ella podía asegurar que había peores cosas que la muerte. Si caías en manos enemigas tenías dos opciones, morir sin abrir la boca en ningún instante o soportar la tortura hasta que tu cuerpo no pudiera aguantar más. Ahora mismo ella estaba en un limbo, en medio de ambos.
Se sobresaltó al escuchar la puerta nuevamente, en algún momento había perdido la consciencia. ¿Cuánto había pasado? Vio aquellas botas conocidas y su cuerpo siendo levantado. No iban a dejarla en paz hasta que dijera la información que les era relevante. Tenten estaba satisfecha, que, a pesar de coerción de aquel hombre, ni una palabra había brotado de sus labios.
Pero esa negativa tenía una consecuencia, y aquel procedimiento volvió a repetirse al menos dos veces más.
Ese ninja había usado todas sus artimañas físicas y psicológicas para quebrarle su voluntad y el espíritu. Sus ojos furiosos ante su negativa de decir ni una sola palabra de las preguntas que le hacían, lo hacían enojar cada vez más, aplicando mayor fuerza y siendo cada vez más despiadado.
Tenten había aguantado tanto tiempo como pudo con los labios cerrados, sin proferir ni un solo quejido, hasta que por inercia sus gritos llenaban el cuarto. No había podido evitarlo, sabiendo que aquellos gritos habían sido música para los oídos de su interrogador. Antes de iniciar alguna otra medida volvía a preguntarle si estaba lista para hablar.
En la tercera ocasión en la cual habían repetido las secuencias de torturas, él jamás le preguntó nada, parecía ensañado en sus acciones, resentido de que la kunoichi no abriera la boca, eso siendo un extractor de información por esos métodos era sumamente frustrante. Frustración que había decidido sacar con ella.
La kunoichi se había desmayado de dolor antes de que el ninja la dejara y cuando volvió a abrir sus ojos estaba nuevamente en el cuarto completamente a oscuras. Deduciendo que ella inconsciente no era de utilidad y eso le daba un poco de tregua para recuperar un poco de fuerzas. Sorpresivamente el foco que colgaba del techo estaba encendido otorgando un poco de visibilidad. Una charola con agua, un pan y algún tipo de puré la esperaba en la mesa cercana a la puerta.
Sus labios estaban agrietados y realmente no tenía demasiada hambre, pero si ella quería salir de ahí debía intentar recuperar todas las energías posibles. Dejó a un lado su orgullo que la motivaba a no tocar nada de eso y antepuso su raciocino. Eso es lo que haría Neji, a fin de cuentas. Además, que esa charola con comida solo significaba una cosa, que ella les servía más viva que muerta.
Su tiempo en aquella celda le permitió recuperarse físicamente, no al cien, pero serviría. Utilizó el chakra que tenía para curar las quemaduras en sus brazos, era su prioridad. Su condición física no era tan buena, por lo cual después de cerrarlas hasta que no estuviera en carne viva, estuvo agotada.
Reconsideró cada una de las cosas que sabía hasta ese momento. Había caído en manos enemigas, personas que buscaban entrar de alguna forma a Konoha. Algo le decía que realmente no buscaban un ataque militar, si ese fuera el caso no les importaría conocer la forma de atravesar las fronteras. Atacarían sin más. Querían esa información para entrar sin ser detectados. Ante eso solo podía pensar que buscaban algo en específico, algo importante.
Ahora mismo su postura era resistir lo suficiente para adquirir toda la información que podría obtener de ese lugar, aprovechar cada que la sacaran de ese cuarto para estudiar la guarida y poder trazar un plan para poder huir. Se aferró a ese plan, centrándose en comer aquello que le traían y agradeciendo el tiempo que la habían dejado sola.
Antes de preverlo habían llegado nuevamente a su celda y la habían sacado de ahí, siendo guiada a otro cuarto, más amplio y con una única silla en el centro. En el camino había visto un pasillo al lado derecho y algunas otras celdas ¿Qué era lo que hacían en ese lugar?
La sentaron en la silla, dejándola sola en el lugar. Miró todo a su alrededor, no parecía haber una ventilación y sabía que aquel espejo en el fondo podría ser una pared para observad todo desde afuera. Aquel cuarto la ponía inquieta, estaba alerta, pendiente de cualquier movimiento.
La puerta se abrió, dejando entrever al mismo hombre que se había encargado de su interrogatorio días atrás. Su cuerpo reaccionó al instante, sabiendo que era capaz de estremecer su espíritu. Se detuvo enfrente ella, observándola con detenimiento y estudiándola. Aquella mirada oscura la ponía nerviosa, aunque no iba a demostrarlo.
―Me he cansado de ser compasivo― Caminó alrededor de ella, Tenten fue consciente de como sacaba algo de entre sus bolsas. ― Dime todo lo que sepas de él.
Tenten se sorprendió del cambio de su pregunta, pero cuando sus ojos captaron la fotografía que le puso enfrente, su pecho saltó dolorosamente. Contempló sin poder creerse lo que sus ojos veían ¿todo esto se trataba de…él? La revelación de aquel dato la confundió en demasía, no tenía ni un sentido. Las piezas en su cabeza no encajaron como esperaban ¿Qué podrían querer de él y que querían hacerle? ¿acaso los conocía de alguna forma? Un sabor amargo se formó en su boca. Si había soportado la tortura psicología evitando decir la información que le pedían, ahora con él implicado prefería morir antes de mencionar siquiera su nombre.
Aquel cambio en su mirada, la decisión, fue evidente para el ninja encargado de interrogarla.
Súbitamente algo se clavó en su pierna derecha, Tenten soltó un quejido, viendo como una estaca había brotado de aquella silla, clavándose en su pierna izquierda. Entendió en ese punto que aquel cambio de sala en el interrogatorio solo significaba una cosa, ya no jugarían a tortura psicológica, se irían a algo más divertido, la tortura física.
Los gritos fueron arrebatados de sus labios ante cada ataque, el ninja tirando de su cabello para obtener información de forma más violenta. Cuando Tenten terminó en el suelo, con la sustancia carmesí brotando de su cuerpo, aquel hombre abandonó el cuarto. Tenten miraba las motas de polvo volar, pensando que tal vez si hubiera muerto en aquella explosión hubiera sido mejor. Intentó desechar aquella idea, nada de eso la había flanquear su voluntad.
La voluntad regía cada aspecto de su vida, representaba a su equipo, eso la había hecho llegar tan lejos y a cada uno de ellos.
Antes de tener un momento de paz, el ninja regresó, potencializando sus ataques, perforando nuevamente la herida en su pierna una y otra vez, pidiendo información en cada instancia. Ella presionaba sus labios sin franquear, no diría ni una palabra al respecto. Y aquella resistencia parecía enojarlo más, por lo que la tercera vez que regresó volvió con una tina llena de agua helada, metiendo su cabeza una y otra vez, el tiempo suficiente para que estuviera por perder la consciencia. Tenten intentaba respirar desesperada los segundos que salía del agua y respirar lo suficiente para soportar ahí adentro. Sus pulmones ardían implorando un descanso, implorando que parara. Ya no podía gritar ni hablar, cosa que pareció quitarle lo divertido a la tortura, al grado de devolverla nuevamente en aquel cuarto.
La kunoichi, se levantó con su débil fuerza de voluntad del suelo donde había sido arrojada, llegando al colchón en el suelo y estirando su pierna. Una luz verde salió tenuemente de su mano, colocándola encima de la herida que no paraba de sangrar. Curando los tejidos. Su consciencia menguaba, pero no podía desmayarse, no cuando la movilidad de su pierna se vería afectada de ser así. Una vez que cerró la herida lo suficiente para detener el sangrado, abrazó sus piernas, en un intento de obtener calor.
Tintineaba de frio por el agua y se sorprendió cuando sintió las lagrimas descendiendo por sus mejillas. Abrazó sus piernas más fuertes mientras más lagrimas corrían por su rostro. Se permitió, por primera vez en ese lugar ser vulnerable. Su cuerpo dolía, pero la herida en su alma era más dolorosa. Sabía a cierta ciencia que nadie estaba buscándola y que tal vez hasta la daban por muerta. Tal vez el mismo Neji estaba muerto, aquella idea llenó su cabeza y sollozó, sintiendo la presión dolorosa en su pecho.
Trajo a colación aquel último momento con el Hyuga y de no haber sido por su arranque de enojo, el enemigo no los hubiera sorprendido de esa forma. De no haber sido por ella Neji no estuviera tan malherido como lo vio…
Quería que todo eso fuera un mal sueño, pero cada dolor agonizante le aseguraba que ese no era el caso. Quería desaparecer en ese momento, aferrándose a aquellos días sencillos donde solía tomar un té con los compañeros de su equipo. Personas que no volvería a ver… sollozó sin contener el temblor en sus labios.
Luego de unos instantes, pensó que realmente no le importaría morir, pero estaba convencida que morir de esa forma no era lo que quería. Si iba a morir, sería de la forma que ella eligiera, y eso sería intentando salir de ese lugar. Debía hacerlo pronto o podría arrepentirse. Había aguantado tanto tiempo ahí por que confiaba en que podría librarse de todo eso. Solo había visto al usuario de doton y el que la interrogaba, no pensaba que hubiera tanta gente en aquel lugar. Esperaría un par de días más.
Su puerta se había abierto nuevamente, siendo guiada por otro lado de aquella fortaleza. Atenta miró todo a su paso, viendo una puerta al fondo del pasillo antes de dar la vuelta a otro más y siendo ingresada a un cuarto más amplio. La metieron a una especie de maquina que imposibilitaba cada uno de sus movimientos y casi pudo jurar que no podría usar su chakra. Estaba nerviosa a lo que algo como eso podría significar. Se sorprendió cuando en vez de ver entrar a aquel hombre que la había interrogado todo ese tiempo, vio una larga cabellera rubia balancearse.
La mujer le sonrió al llegar a su lado, acariciando su rostro.
―Pareces tener una voluntad admirable. Creo que es momento de pasar sobre ella. ― Sus ojos azules centellaban como el agua cristalina, tan profundos y enigmáticos.
Sin más, aquella mujer colocó su mano encima de su cabeza, sintiendo como ingresaba a su mente. Tal interrupción la perturbó, por que sabía que eso significaba que no gastarían más tiempo en buscar que hablara. Obtendrían la información adentrándose a su cabeza.
Tenten no iba a permitir que entraran a su cabeza y tocaran la información o recuerdos valiosos que tenía ahí. Por lo que se concentró, sintiendo a la infractora en su mente y siendo consciente de su propia fortaleza mental, la expulsó utilizando una ráfaga de viento, tan fuerte que la mujer no pudo oponerse. Al inicio vio su rostro sorprendido al haber sido sacada, como si no hubiera experimentado algo como eso. Posteriormente una sonrisa divertida adornó su rostro perfecto.
―Esto será interesante.
Volvió a intentarlo una y otra vez, sintiendo como su mente era forzada a sacar la información requerida. Ella parecía utilizar alguna técnica que le permitía extraer la información, pero antes de poder tocarla, Tenten la empujaba fuera. En cada instancia Tenten aplicaba una especie de fuerza mental que la arrojaba fuera de ahí, sin permitir que lograra poner sus manos en aquello que más quería. Esa acción borró la sonrisa en su rostro.
Eso la hizo salir del cuarto y dejarla ahí durante un par de horas, hasta que la dinámica cambio un poco. Lo supo al ver a aquel hombre que había disfrutado torturarla entrar con la rubia. Utilizó nuevamente sus artimañas para debilitar su mente, dejándola en el suelo indefensa de siquiera moverse y posteriormente la mujer rubia se adentró a su cabeza, esperando que aquello debilitara la mente de la chica lo suficiente para permitirle el acceso.
Nada de eso dio resultado, Tenten, con la voluntad rebosante de su cuerpo, se encargó de empujarla una y otra vez. La kunoichi de Konoha se aferraba a sus propios ideales y protegería esa información, aunque le costara la vida. La misma mujer rubia había intentado varias cosas en su cabeza, pero nada funcionó.
Fue tal su frustración, que luego de un par de horas, nuevamente fue llevada a su cuarto. Permaneció ahí dentro un par de días. No recordaba cuanto tiempo había transcurrido desde que había estado ahí, pero calculaba que llevaba un par de semanas ahí dentro. Sabía que el enemigo comenzaba a fastidiarse de ella, por lo que pronto se darían cuenta que la mejor opción sería matarla. Y ella no esperaría a que eso sucediera.
Por eso mismo, la siguiente oportunidad que la sacaron de ahí, guiándola por los pasillos, con la adrenalina en sus venas, golpeó al hombre del doton, corriendo con rapidez por el pasillo que se abría por su derecha, respirando agitadamente y mirando rápidamente por una salida. Giró a la derecha y luego a la izquierda. La abrumó el hecho comprobar que aquel sitio era más grande de lo que esperaba. Escuchó unos pasos avanzar hacía su posición e impaciente abrió una puerta grande que estaba al fondo del pasillo.
Vio una luz estridente llenar sus pupilas y estaba por saltar lejos de ahí, decidida a empezar una persecución, cuando alguien aterrizó en su espalda, haciéndola caer y estrellando su rostro en el piso. Intentó resistirse, pero la persona encima presionó su rodilla en su torso, dificultando su respiración.
Tenten intentó pelear y alejarse, invocando una cuchilla de chakra de sus manos, habilidad de ninja médico, pero el ninja encima suyo la golpeó en el cuello, ocasionando que de alguna forma todo su chakra desapareciera de su cuerpo. ¿Qué era lo que le había hecho?
―Tú aún eres de utilidad.
Y sin más, levantó el cuerpo de la kunoichi, arrastrándola hacia los pasillos. No podía moverse bajo ninguna forma. Tenten vio como la luz se perdía cuando la puerta se cerró y una desesperación la embriagó, al darse cuenta que su única oportunidad de escapar se había escurrido de entre sus dedos. Sentía como algo había sido arrancado de su pecho y la ansiedad gobernó todo en ella. No podía acabar ahí, necesitaba salir de ahí, necesitaba volver a Konoha, ella necesitaba… volver a ver a Neji una vez más.
Antes de darse cuenta fue colocada en una mesa de metal y unos ojos azules aparecieron en su campo de visión, acompañados de una sonrisa socarrona. Parecía divertida y emocionada. Como si…fuera a tener un nuevo juguete.
―Tal vez no podremos obtener información de ti, pero tienes una habilidad que nos permitirá entrar a Konoha.
Tenten la miró confundida, sin entender a que se refería e intentó moverse, resistiéndose por primera vez a aquello que querían hacerle. Ella no ayudaría al enemigo bajo ninguna circunstancia. Su pecho se presionaba más y más por que algo no andaba bien, algo parecía ir muy mal. Los ojos azules la observaban detenidamente, fijándose de las distintas tonalidades de azul del iris. El tono azul pareció brillar a la par que el rostro de la mujer se acercaba hasta ella, hasta que sus frentes se encontraron.
―Seishin dasshu no jutsu.
Tenten abrió los ojos conmocionada al sentir como algo en su cabeza estaba siendo extraído y una perturbación grande ahí. Sintió como se asfixiaba y su subconsciente perdiéndose en la lejanía. Se obligó a sí misma a permanecer consciente. Grandes cantidades de chakra dominando su mente y tomando forma, sentía como su cabeza iba a explotar.
― ¿No quieres dejarme pasar? No lo necesito, puedes quedarte recluida ahí. ― Sus ojos brillaban con intensidad al ir implantando cada uno de los muros en la cabeza de la kunoichi. ― Ahora me perteneces.
Tenten sintió como su consciencia era empujada con fuerza, y como unos muros aparecían en enfrente, aunque mientras avanzaba supo que debía hacer algo para que realmente nadie pudiera entrar ahí. Fue recluida en lo más profundo de su cabeza. Una vez ahí dentro, intentó tocar el muro que tenía enfrente, siendo electrificada. La desesperación la invadió al darse cuenta que no tenía ni un solo contacto con su cuerpo, que no era consiente de que sucedía a las afueras de su mente.
Lo intentó durante mucho tiempo, con la esperanza de que cada vez pudiera haber algún cambio. Pero aquellas barreras nunca menguaron. Ella estaba atrapada en su cabeza sin poder saber que era lo que sucedía en el exterior.
Hasta que un día, se dejó caer en el suelo, abrazando sus piernas, mientras la esperanza abandonó su cuerpo.
Había sido encerrada en su mente y no había forma de salir.
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La habitación se quedó en silencio cuando la voz de Tenten desapareció hasta que cerró los labios, con la mirada perdida en algún punto en la pared.
Cuando Neji logró alcanzarla, unos instantes después fue expulsado, regresando a la realidad. Tenten había perdido el conocimiento durante un par de horas. Hasta que regresó en sí. El mismo Hokage, Kakashi, había acudido cuando la noticia se le fue informado inmediatamente. El Hyuga se había mantenido a su lado, como un guardián. Verla despertar había sido un alivio. Por eso mismo, contrario a su personalidad, se acercó tomando la mano femenina.
Tenten había sonreído al verlo ahí, el masculino por inercia había acariciado su mejilla, sintiendo la calidez. Y justo cuando había abierto la boca para decir aquello que su interior desborraba por salir, apareció Kakashi Hatake en la puerta.
―Neji, nosotros necesitamos… ― Dejó la petición al aire, sabía que entendería que necesitaban hablar con ella sobre que había sucedido y cuanta información pudieran recuperar.
―Hokage-sama, es demasiado pronto, ella debe…― Estaba ofuscado ante esa petición.
Aunque la parte racional de su cabeza le decía que eso era lo más sensato e importante ahora, a Neji no podría darle más igual. Ella al fin había vuelto, forzarla a algo como eso podría ser perjudicial para su salud.
Sintió un apretón en su mano, que atrajo su atención.
―Voy a hacerlo.
Posteriormente se habían trasladado al cuarto donde toda esta travesía había empezado. Tenten había tomado asiento en la mesa Neji le había traído un té para mantenerla tranquilla y ella había bebido profundamente antes de hablar.
Sabía que no sería fácil para ella, su mirada perdida en algún punto recordando los sucesos a la par que los iba contando. Sus manos rodeando la taza, aprovechando el calor de la bebida.
Neji en algún momento quiso salir de ahí, de la aldea y encontrar a los malditos bastados, al escuchar todo lo que Tenten había tenido que pasar. Intentó controlarse por que sabía que no era momento de algo como eso, pero convirtió sus manos en puños y los presionaba con fuerza, mientras su sangre hervía como nunca antes lo había hecho. De algo estaba completamente seguro, encontraría a esos malditos y los masacraría hasta ver como su despreciable vida escapaba de sus ojos, un placer que nadie iba a quitárselo.
Una vez que Tenten dejó de hablar, una mano acarició su espalda, regresándola a la realidad. Se sobresaltó ligeramente y miró hacia su lado, encontrando la mirada malva encima suya. El Hyuga estaba sentado en la silla continua a la suya, sujetando su antebrazo y deslizándolo en pequeñas caricias. Sonrió ligeramente para tranquilizarlo, por que sabía que estaba preocupado.
―Tenten, una vez recluida en tu mente ¿no tuviste acceso a que era lo que pasaba en el exterior de tu cuerpo? ― Kakashi habló, preguntando aquello que era importante.
―En ocasiones pude ver algunas cosas. Aunque no había manera de intervenir.
― ¿Qué es lo que viste? ― Habló Ibiki con imponencia, ansioso por lo que podría significar.
― Más que nada, que sucedía conmigo. ― Hizo una pausa, tomando un trago de su té. ―Entrenaba día y noche, familiarizándose con mi cuerpo y mis habilidades. No entendía por que eso era importante hasta que varias situaciones comenzaron a encajar y el plan llegó a mis oídos, sobre que era lo que querían de Konoha.
Inoichi escuchaba atentamente, recordando los retazos de recuerdos que había logrado ver días antes. Aquellos ojos azules, ahora tenía sentido en su cabeza y los entrenamientos. Pero ahora había una duda más importante que responder.
― ¿Qué era lo que buscaban en Konoha? ¿Quién era la persona de la foto, Tenten? ― Kakashi habló, demandando la resolución de dicho misterio que había empezado meses atrás.
Su mirada estaba perdida en algún punto de la mesa, mientras meditaba sobre el plan que había escuchado. O partes de él, ya que no se lo habían contado todo. Solo ordenes exactas, que era lo que necesitaban que ella hiciera una vez que lograra infiltrarse en la aldea.
Siempre estuvo planeado el hecho de ella fuera atrapada por Konoha. Por que aquello brindaba una oportunidad para conseguir la última pieza para que todo funcionara. Su otro yo, la consciencia implantada, lo había obtenido desde sus primeros días, solo que se lo había entregado al enemigo días antes. Cuando Neji la había capturado en el bosque. Ella había dejado caer aquel objeto entre las raíces de árboles.
―¿Quién es el objetivo? ― Inoichi trajo nuevamente a la realidad a la castaña.
Ella alzó la mirada de la mesa y entreabrió los labios justo en el momento en que la puerta de aquel cuarto se abría. Revelando a la persona de la foto. Los ojos de todos los hombres en el cuarto captaron al que había irrumpido en ese momento.
―Yo era el objetivo ¿no, Tenten?
Tenten asintió, observando Maito Gai luego de tanto tiempo.
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¿Reviews?
Seishin dasshu no jutsu (Ténica de arte ninja usurpador del espiritu): Similar a un sello, tomando aspectos de la psique de una persona, creando un doppelganger de la victima. Lo mantiene activo a base de barreras psiquicas.
