Capítulo 28: Gezelligheid


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Maito Gai tenía una sola idea en la cabeza, algo que le había estado dándole vueltas en desde hace un par de meses. Algo a lo cual se había negado a pensar en repetidas ocasiones, restando importancia, embriagado de haber recuperado al elemento femenino y el pilar del equipo Gai.

Aquello que se le había extraviado en algún momento en su departamento y que consideró que debía estar ahí, que solo no lo había dejado donde debería. Que debía buscar mejor, que cuando tuviera tiempo se pondría en eso. En aquel momento no era algo que necesitaba, por lo que solía descartarlo luego de una ligera búsqueda. Pero un par de semanas atrás decidió que era momento de tenerlo entre sus manos y ordenar mejor sus pertenencias. Por lo que se dio a la tarea de encontrarlo.

Buscó durante todo el día, mientras se entretuvo a ordenar su librero y hojear las fotografías que guardaba ahí. De su padre y su vida antes de lograr quien era en ese momento. Pero cuando la noche se devoró al día entendió que no estaba por ninguna parte.

Por lo que se dio a la tarea de recordar la última vez que lo había visto, para saber el lugar donde lo había dejado o si había alguna… un recuerdo vino a su cabeza. Lo había visto antes de irse a aquella misión con Lee al país de las olas, antes del regreso de Tenten de la peor forma posible.

Con esa idea latiendo en su cabeza, varias cosas comenzaron a cobrar sentido. Nunca habían descubierto con seguridad cual había sido la razón por la cual habían atacado Konoha. Siempre eran especulaciones y el mismo Kakashi pensaba que algo tenía que ver con Orochimaru. Pero no había algo que uniera los hechos más que aquellos ninjas cerca del área de documentos. Había habido destrozos y ataques sin sentido, nada faltaba o eso se creía. Nada en las instalaciones de Konoha faltaba. Sin embargo, ante la ausencia de aquello en su casa un quizá se alzó con fuerza.

Un quizá que con el paso de los días cobró más sentido hasta que era muy difícil desecharlo. Tenía que ser eso, era lo único que faltaba en toda la aldea. Por eso después de darle tantas vueltas a su cabeza y considerando, luego de llegar de aquella misión con Lee y enterarse lo que había pasado con Tenten y que ella no había sido jamás la Tenten que tanto querían, que todo pareció tener mucho más peso y decidió hablar de una vez por todas.

Mientras más se acercaba al lugar al centro de interrogatorios de Konoha la idea cobraba más sentido y más al escuchar parte de la historia de Tenten en el cuarto. Porque cada una de sus palabras apoyaban su idea. Por eso mismo decidió acabar con toda esa incertidumbre y hablar de todas sus teorías, al entrar a aquel oscuro cuarto.

Toda la atención se centró en el recién llegado, intentando procesar lo que había dicho al entrar y la seguridad con la que había hecho esa pregunta que fue contestada por su pupila con un ligero asentimiento de la cabeza.

Kakashi se quedó sorprendido por aquella respuesta, las suposiciones que tenía al respecto sobre ese tema y lo que aquellos ninjas habían estado buscando al invadir Konoha tiempo atrás, se tratara de su mejor amigo y la bestia de Konoha. Había pensado que todo se trataba de Orochimaru o algo relacionado con él considerando la información anterior que había recabado de su reciente muerte.

Las piezas en su cabeza no encajaban como había previsto, por lo cual necesitaba más información para saber cómo actuar.

― ¿A qué te refieres Gai? ― Habló el Hokage confundido.

La bestia verde de Konoha caminó el poco espacio que separaba la puerta de la mesa donde sus dos pupilos estaban sentados.

Neji miraba con total desconcierto a su sensei que había entrado al cuarto y más por que al inicio pensó que era una especie de broma. Aunque realmente sabía que no jugaría de eso, no cuando Tenten estaba involucrada. Además de la tensión que se sentía palpable entre su maestro y la única kunoichi del cuarto. Había algo grande en todo esto y la sensación de que las cosas solo podían empeorar a partir de ese momento.

Maito Gai tomó asiento en la silla junto a Tenten, tomando su mano que estaba sobre la mesa y acariciándola ligeramente con el pulgar.

― ¿Estas bien?

Tenten simplemente asintió aunque se le veía su apariencia demacrada, las bolsas debajo de los ojos y una sonrisa débil escapar de entre sus labios. Gai ante esa respuesta simplemente apretó fuertemente la mano de su alumna, dispuesto a atrapar a aquel que se había atrevido a tocar a su pequeña flor de primavera.

Porque había estado escuchando parte del relato que había contado la Kunoichi y sabía que Neji tenía la misma línea de pensamiento. Encargarse de aquellos que habían ocasionado eso a un miembro valioso de su equipo.

―La misión de Tenten era encontrarme. ― Habló Maito con la expresión más seria que se le hubiera visto. ― O al menos obtener algo que estaba en mi posesión y que no pensé que tendría que resguardar en algún momento.

― ¿Un objeto, de que estas hablando? ― Ibiki habló intrigado por lo que había motivado esa puesta en escena.

Maito se movió en su lugar mientras pensaba en las palabras adecuadas. El hecho de que Tenten confirmara su teoría hacía las cosas tan reales que aún no terminaba de creérselo.

―Mi padre murió a manos de los espadachines de la niebla cuando yo aún era muy pequeño. Él había usado las ocho puertas internas, aquella técnica peligrosa que le había costado la vida.

Sabía que todos conocían las ocho puertas internas, no era ningún secreto y que estaban enterados del descenso de su padre tiempo atrás. Su forma de pelear de él y Lee, además de varios ninjas de otras aldeas, se basaba en el Taijutsu. La teoría general estaba ahí, solo que cada quien la desarrollaba a su manera, aunque nunca nadie había logrado dominarla, era algo que se pensaba era imposible.

Por eso el estar diciendo todo eso era una forma introductora de contar su teoría sobre todo este asunto.

―Cuando Maito Día murió apenas me había empezado a enseñar sobre el uso de las puertas. A partir de su muerte yo aprendí aquella habilidad por mi cuenta, sin ninguna ayuda o supervisión que me dijera que estaba haciendo mal o bien. Fue bastante duro. ― Frunció los labios recordando sus duros entrenamientos cuando joven, ―Es una técnica que usada de la forma correcta maximiza tu poder que permitiría que acabaras con el enemigo más peligroso. Pero sin la correcta dirección solo terminarías dañando tu propio cuerpo.

Todos los miembros que utilizaban el taijutsu tenían un maestro que les enseñaba todo lo que sabían. Él desgraciadamente no había corrido con esa suerte y había puesto cada gramo de empeño para seguir con las enseñanzas de su padre por su propia cuenta.

―Ciertamente debo admitir, que si recibí una ayuda. ― Se quedó en silencio uno segundos, como si recordara algo en concreto. ― Mi padre me dejó un pergamino con todo lo que sabía sobre las puertas internas, la forma de utilizarlas. Aunque estaba incompleto y con varias anotaciones al aire que tuve que descifrar. ― Hablaba por inercia, mientras explicaba parte de su infancia. ― Por eso yo mismo terminé aquel pergamino incompleto con observaciones, tips, notas y formas más eficientes para la utilización de esta técnica. Es decir, terminé el trabajo que mi padre había iniciado.

El cuarto estaba en completo silencio mientras todos escuchaban a Gai hablar sobre todo eso. Algo que posiblemente solo había platicado con el propio Lee, por eso para el resto del equipo Gai les resultaba algo nuevo y complicado. Era cierto que Lee había tenido la guía incondicional de su sensei, por eso realizar ese mismo entrenamiento sin ayuda debió ser todo un reto.

Neji mismo podía entenderlo, el hecho de tener que aprender técnicas, intuirlas sin tener la posibilidad de que alguien más te la enseñe. Obviamente las razones de su sensei y las suyas eran diferentes, pero podía comprenderlo mejor que nadie.

―Espera… ¿acaso estas seguro? ― Habló Inoichi ante el panorama que comenzaba a abrirse ante la idea que estaban escuchando.

―Sí, el pergamino de mi padre y de los secretos de las ocho puertas que perfeccioné, desapareció.

La sala se tornó en un silencio más abrumante, mientras asimilaban tal idea. Kakashi mismo había pensado por un instante que todo esto se movía por los pergaminos o los secretos de Orochimaru pero… todo este tiempo ¿el objetivo era Gai y el pergamino de las ocho puertas internas? Eso lo había tomado por completo por sorpresa.

―La última vez que lo vi fue antes de irme de misión con Lee, antes de la invasión.

Entonces las miradas inevitablemente se posaron en la Kunoichi que estaba a un lado del ninja de las cejas enormes.

―Tenten… ¿puedes corroborar esto?

La ninja estaba realmente cansada, los parpados le pesaban cada vez más y lo único que la mantenía despierta era la poca adrenalina que corría por sus venas. Esto era algo importante y debían poner todas las cartas en la mesa antes de poder siquiera pensar en descansar. Esto parecía más que nada el inicio de algo más grande. Un apretón en la mano la despertó de su ensoñación. La mano masculina del genio Hyūga no la había soltado en todo este tiempo.

―Sí, ese había sido el objetivo en la invasión. Crear una distracción lo suficientemente fuerte para que tal hurto pasara desapercibido. ―Miró al Hokage que estaba enfrente suyo. ― Centrar la atención en otras áreas como el centro de información y asegurar el éxito. ―Esas eran las órdenes que había captado en algún punto y aunque intentó oponerse a eso, no había logrado detenerse. Ella había dejado de intentar después de tanto tiempo. ― No se específicamente para que lo necesitaban y mi tarea no había sido tomarlo. Lo mío era el acto principal, una camarada que pensaban muerta en media aldea y con el enemigo, si, era la distracción más grande.

Aquello tenía todo el sentido del mundo, Neji mismo recordaba que ver a Tenten con aquella vestimenta había sido un golpe demoledor en ese momento.

―Entonces ¿ese había sido el plan desde el inicio? ¿Te habían buscado como pieza clave en todo esto? ―Soltó Inoichi curioso, dirigiéndose a la castaña.

―Realmente no lo sé, no escuché nada de eso.

Por supuesto que no dirían algo tan importante enfrente de la chica, era algo que mantenían en secreto.

Todos parecían estar perdidos en sus propios pensamientos ante el mar de información que estaban obteniendo en ese punto. La asimilación de todo eso y como lo que el mismo Gai ahora estaba diciendo tenía sentido.

Los pensamientos del Hyūga se movían con rapidez ante lo que estaba escuchando, sabía que todos estaban en sus propias deducciones pero había algo que no lo dejaba tranquilo por más que lo pensara. Algo que no tenía sentido en todo este asunto.

―Entonces… ¿Por qué te quedaste? ¿Por qué te dejaron atrás? ―Neji soltó atrayendo la atención de los hombres hacía la fémina.

Varias opciones se abrían ante ese panorama. En aquella invasión ella había perdido contra él. Habían pensado en el inicio que fue porque había despertado de algún tipo de trance, aunque ahora mismo sabían que esa no había sido la razón. Dejando de lado eso, surgían varias opciones. El hecho de que ella ya no les servía y buscaban entregársela a su enemigo para que terminaran con ella por alta traición.

Aunque considerando que los enemigos hubieran investigado Konoha, hubieran sabido que no fusilaban con tanta facilidad a los miembros de la aldea.

Podían sentirse confiados de que nunca descubrirían el control mental en el cual estaba o querían usarla como fuente de información para adelantarse a sus pasos de verse atrapados. Aunque era bastante evidente que jamás integrarían a Tenten en una investigación que involucrara a la gente que la había controlado. Tal vez buscaban otro tipo de información pero era evidente que ella estaría bajo investigación un largo rato.

Ellos habían hecho todo ese teatro de fingir su muerte por que necesitaban la información de Tenten sobre Gai y como entrar a la aldea. Información que no fue revelada pero que habían sacado ventaja en utilizar a la kunoichi de otra forma. Si ellos la consideraban de gran utilidad se la hubieran llevado con ella.

Aquella invasión a Konoha con total claridad había sido un éxito, se habían llevado lo que habían venido a buscar. Todo había salido como estaba planeado. Se habían salido con la suya y si Tenten ya no era de utilidad, la primera opción era la mas viable. Pero considerando como era el enemigo, si la kunoichi ya no era de interés, se hubieran encargado de asesinarla. No parecía el tipo de enemigo que dejara clavos sueltos, ni nada que pudiera delatarlos. Por lo que había dicho Inoichi, aquella mujer era capaz de destruir la psique de Tenten en un chasquido.

¿Por qué no lo hizo si era la opción más viable?

Podría sentirse muy confiada de que no pasaran dichas barreras pero no parecían ser el tipo de personas que se arriesgaran.

Por lo que una última posibilidad y la que más le asustaba era la que parecía tener más sentido en la cabeza del genio Hyūga.

La habían dejado atrás a propósito, porque aún tenía un objetivo, una misión que debía realizar en Konoha. Razón para mantenerla con vida hasta que la realizara y tal vez en ese punto deshacerse de ella.

―No lo sé, no puedo recordar nada de eso. ― Miró fijamente al suelo frustrada por no tener aquella información tan importante.

Neji presionó con fuerza su mano, intentando calmar su culpa. Se preguntó en ese instante si ella había logrado hacer la tarea que le habían encomendado antes de que la liberaran de las barreras. Aquel día donde parecía huir ¿pensaba encontrarse con alguien? ¿O simplemente había decidido huir al verse descubierta? Eran dudas que le afligían y como estaban las cosas en ese momento se preguntó si obtendría la respuesta en algún momento.

―Bueno, Neji lleva a Tenten a descansar. ― Kakashi se levantó de la silla donde estaba sentado. ― Si recuerdas alguna otra cosa, a la hora que sea, puedes venir a decirme.

Ella se quedó estática en su lugar sin moverse. Dudando si debía irse, considerando que podrían verla como una traidora y si merecía ese trato. Aunque ellos habían evidenciado como las barreras en su mente se caían.

― ¿Esta seguro, Hokage-sama?

Kakashi sonrió o eso evidenciaron sus ojos al curvarse hacia abajo, su máscara no dejaba ver aquel panorama.

― ¿Y que procederá, Kakashi?

―Un contrataque, solo que antes de eso debemos definir el lugar donde se encuentren, sus posibles objetivos sobre para que necesitaban aquel pergamino y la unidad a enviar.

Tenten se levantó de su silla escuchando las palabras que el Hokage le dedicaba a su sensei.

―Cuenta con el equipo Gai, todo esto ya es algo personal.

Kakashi miró a los ninjas que se encontraban enfrente pensando que tal vez no sería lo más indicado. Los sentimientos no debían involucrarse en las misiones o podría terminar todo mal. Aunque a veces esos mismos sentimientos lograban que los ninjas fuera más eficientes. Sabía de todas formas que hiciera lo que hiciera no haría cambiar de opinión a Gai, ni al resto del equipo y que no iban a desistir de esa idea.

Pero antes de cualquier cosa debía al menos encontrar el lugar donde se encontraba el enemigo. Información que posiblemente les podría brindar la kunoichi pero que considerando su estado actual no sería muy posible. Debía descansar antes de poder planear hacer algo al respecto, un par de días y estaría listo el escuadrón de recuperación. Debía estudiar adecuadamente las cosas ¿Por qué buscaban dicho pergamino? ¿Cuál era la finalidad de tenerlo? No menospreciaba lo que tenía en él, pero no podían usarlo para una destrucción masiva. Podía intuir que el enemigo lo usaría para fines propios. Tenían que detenerlo, pero su prioridad era investigar la mayor información posible, asegurando el índice de éxito elevado. Ya no podría soportar más bajas o controles mentales.

Suspiró y movió la mano en una señal de restar importancia a los acontecimientos. Más que nada para aligerar el ambiente con Gai que parecía sumamente estresado. Él mismo tenía mucho que pensar y planear para que todo saliera bien.

Neji se encaminó junto con la fémina por las calles de Konoha, sin decir mucho en realidad. La castaña parecía atenta a los cambios en las edificaciones de la aldea, producto de aquel ataque meses atrás. Sabía que la culpa podía estarla carcomiendo. Nunca había sido bueno con las palabras pero pensó que en ese momento hubiera sido adecuado decir algo.

Llegó hasta el departamento de la chica y cuando abrieron la puerta ella presionó los labios, al ver el desorden en el suelo y como varias cosas no estaban como las había dejado.

―Podemos organizarlo más tarde.

Neji había adivinado hacia donde se dirigían sus pensamientos y ella simplemente asintió. Rebuscó entre sus cajones encontrando una muda de ropa, una toalla e ingresando al pequeño baño que tenía su departamento. Pronto escuchó el agua corriendo por la regadera. Aprovechó ese momento para recoger algunas cosas del suelo y ordenar ligeramente. Tenía una buena memoria, recordaba un poco a forma en la cual Tenten tenía su sitio, aunque nada demasiado específico. Salió, una vez que se aseguró que el agua seguía cayendo, hacia un puesto de comida que estaba casi al lado del complejo de departamentos. Compró varias cosas, sintiéndose inseguro de que podría querer la castaña. No había demorado ni diez minutos y llegó aun cuando el agua seguía corriendo. Hasta que en algún momento la llave se cerró.

El Hyūga movía sin darse cuenta la pierna derecha, sentado en el mueble que estaba cerca de a puerta. Su mirada malva fija en el sillón, pensando en cómo Tenten, o aquella consciencia lo había besado. Se había sentido tan insípido y fuera de lugar, que no había podido corresponderle. No de la forma en la cual había pasado la primera vez.

Aquel primer beso que había compartido con la castaña, se sentía tan lejano y efímero que pensó que tal vez estaba imaginando las cosas. Que nada de eso había pasado. Amargamente sabía que eso no podía ser posible, que eso si había sucedido. De no haber pasado, nada de esto hubiera sucedido. Pero había pasado tanto tiempo y había huido tanto de ese recuerdo por las implicaciones que conllevaba que ahora, cuando quiso traerlo a colación poco pudo recordar.

No pudo pensar el sabor de los labios femeninos ni lo que el mismo había pensado en ese instante, mucho menos como se sentía la piel debajo de sus manos. Suspiró sin preverlo. Una sensación amarga lo sacudió, sintiéndose culpable por intentar recordar algo como eso, más por lo que había pasado después.

Fuera de tal momento no tenía recuerdos demasiado gratos. Lo que recordaba era a él mismo perdiendo la cordura por los celos que lo consumían. Como la había atacado, el comportamiento más despreciable. Siempre lamentando esa última etapa de su vida y pensando que si no hubiera sido por él todo hubiera sido tan diferente.

Una mano sujetando su hombro lo hizo brincar en su sitio, sus ojos buscaron a su lado encontrando a la castaña con un gesto un tanto confundido. Secaba su cabello con la toalla y tenía un pijama de tirantes rosa y un short similar al que usaba de entrenamiento negro.

―Pensé que te habías ido.

El simplemente negó, no estaba dispuesto a irse tan fácil. No después de todo esto. Se aseguraría que ella estuviera durmiendo para salir del departamento pero sus planes era estar alrededor ante cualquier cosa. Tenía esa sensación de que ella pudiera desaparecer en cualquier momento o mucho peor, que el enemigo al darse cuenta de que ya no estaba en su poder, terminara con ella. Pensaba que él podría evitar algo como eso mientras no involucrara al usuario que pudiera freírle la materia gris.

―Sabes que no tienes que quedarte ¿no? ―Habló mientras se sentaba al lado del hombre en el sillón.

El asintió, sabía que no debía pero hasta el mismo Hokage le había dado una orden implícita de acompañarla. No se lo había ordenado como tal pero sabía que Kakashi y más Gai estuvieran un alerta por todo esto. Y él no necesitaba una razón para eso.

―Gracias. ―Aquellas palabras brotaron de los labios femeninos.

Esa era una de las razones por las cuales había decido quedarse, sabía que Tenten no quería estar sola. No en esos momentos.

― ¿Piensas cenar conmigo? ―Levantó la ceja al ver las bolsas en la mesa que estaba enfrente suyo. Eran demasiadas cosas.

―Lo he comprado para ti. ―Soltó sin restricción.

Esa respuesta la hizo moverse un poco incomoda en su sitio. No pudo adivinar qué era lo que estaba pensando, pero luego de unos instantes sonrió.

―Pero tú tienes que comer conmigo.

Estaba por negarse cuando se recordó que no había comido nada en todo el día. La junta del consejo donde había sido interrumpido, toda aquella situación rompiendo las barreras mentales y luego esperar a que ella reaccionara para escuchar su versión, todo eso había mantenido a su estómago lejos de cualquier prioridad.

Por eso mismo accedió, mientras ambos devoraban aquello que él había traído. Arroz, un poco de ramen, unas croquetas, además de un par de cosas más. No habían dicho mucho en todo este tiempo y Neji se tranquilizó un poco al verla comer tan efusivamente. Sin contenerse y saboreando cada bocado.

Sabía que no tenían mucho que hablar en ese momento, pero en algún punto ella comenzó a preguntarle qué era lo que lo había mantenido ocupado durante su ausencia. Lo había dicho con tanta ligereza que aquella "ausencia" parecía como si se tratara de que hubiera ido a una misión larga.

―La mayor parte del tiempo estuve en el escuadrón Anbu, hasta que alcancé el rango de líder y tuve mi propio equipo.

No quiso mencionar como su ascenso a aquel escuadrón había sido oscuro y difuso, tanto que no lo recordaba. Si no hubiera sido por Lee…

― ¡Vaya, eso es grandioso! ― Tenten mordió una croqueta mientras una ligera sonrisa se formaba en sus labios mientras pedía un poco de detalles al respecto.

Neji habló aunque no tan detallado como a ella le hubiera gustado, siempre tan reservado con sus cosas. No destacando nada que no fuera digno de mencionar.

―Y ahora mismo ¿qué es lo que haces?

Habían terminado de comer minutos antes, mientras él contaba un par de misiones que había tenido. Sabía que esa última pregunta más que tener la curiosidad de saber qué es lo que hacía su compañero ninja, no quería que se fuera. Podía verlo en los ojos cafés, una ligera duda y el esfuerzo por no cortar con aquella conversación. Neji aún no quería irse, no cuando todo parecía un amargo recuerdo de lo que era su vida antes. Pero entendía que ella debía estar muriendo de agotamiento.

Pero su estadía en Anbu no fue tan grata como en el pasado había imaginado. Siempre había pensado que ese momento, esa etapa de su vida hubiera sido mejor con Tenten. Ella quería permanecer a la raíz Anbu y él siempre pensó que entrarían juntos. Su corazón había dolido tanto en ese entonces, porque jamás había tenido que pensar que Tenten se fuera de su lado. Ella siempre estaba ahí, en cada uno de sus planes, de sus sueños y metas. Detuvo sus pensamientos, ella estaba ahí, no debía lamentarse más.

―Aún soy Anbu pero mis labores en el clan Hyūga no me dan toda la libertad que quisiera.

Tenten abrazó su cuerpo con sus brazos y levantó una ceja ante sus palabras.

― ¿Labores en el clan Hyūga?

Recordó que posiblemente la versión de Tenten que sabía de su cargo había sido falsa y que la real no había estado al corriente de nada de lo que le había contado. La vio extender la mano para tomar un poco de agua.

―Soy el líder del clan Hyūga. ―Tan directo como era, soltó la bomba.

Tenten se atragantó con el líquido ante aquella respuesta. Posteriormente rio pensando que estaba intentando hacerle un tipo de broma al respecto. Cuando Neji le confirmó que hablaba en serio y que él no jugaba con nada de eso, Tenten se quedó estática.

―Necesitas hablarme de eso.

―Será mañana, ahora mismo necesitas descansar.

Podía ver como batallaba por mantener los ojos abiertos, aunque estos se veían un poco rasgados por el esfuerzo. Dejó salir un suspiro y sin oponerse se dirigió hasta su cama que estaba a un par de pasos. Se quedó sentada en la orilla mientras el genio Hyūga se levantaba desechando los recipientes de la comida en el basurero y se acercó para despedirse.

Algo que removió muchas cosas negativas en su cabeza, intentó repetirse una y otra vez que sería cuestión de un par de horas.

Se acercó hasta ella y fue en ese momento que pensó que debería haberse ido. No era bueno con las palabras y ahora mismo no sabía cómo debía comportarse con ella. Tiempo atrás, antes de que toda esta farsa saliera a la luz él había decidido ir tras ella y dejar en claro sus sentimientos. Había decidido estar con ella y por eso mismo había sacado a colación el tema del bosque con Tenten en su departamento. Pero las cosas habían cambiado exponencialmente.

Esos seis meses se esfumaron y nuevamente no sabía dónde estaba parado. Comprendía que Tenten había pasado por esos eventos traumáticos y que lo ideal era dejar pasar el tiempo. Esperar a que finalmente todo esto terminara para siquiera volver a pensar en hacer algo al respecto con ella. Sabía que todo eso era lo correcto, entonces ¿Por qué ese anhelo se abría con impaciencia en su interior? Debía dejarlo a un lado y concentrarse únicamente en el bienestar de su compañera.

Por eso mismo simplemente la miró al estar parado enfrente de ella. La kunoichi miraba algún punto en el suelo, con la mente perdida. Posiblemente espera que él se fuera, que la dejara sola. Sin prolongar aquello el Hyūga dio media vuelta pero un ligero tirón detuvo sus pasos.

El líder del clan Hyūga vio los dedos femeninos sujetar la parte baja de su chaleco táctico Anbu. Lo sujetaba con cierta duda aunque con fuerza, su mirada se fijó en el rostro femenino viendo como mordía su labio. Tenten entonces levantó la mirada y atrapó los orbes malva que la contemplaban con gran duda.

―Quédate conmigo. ―Lo dijo tan bajo que Neji pensó que había sido un juego de su imaginación.

Pero la mirada intensa de la kunoichi le dejó establecido que estaba hablando en serio, que aquella petición venía de su alma desgarrada. Tenía tanto miedo de quedarse sola, tanto como de él dejándola ahí.

Su corazón se agito dolorosamente al verla tan vulnerable, tan delicada y suplicante. Ella no debía suplicarle nada, no a él. Neji haría cualquier cosa por ella, cualquier cosa que le pidiera y sin dudar, con tal de que estuviera bien. Le debía tanto, la amaba tanto que no podía imaginar una situación en el cual él se opondría a cualquier petición. El Hyūga mismo se había obligado a levantarse para irse, porque ella necesitaba descansar. Pero si ahora mismo ella quería que se quedara, sería más bien algo que él mismo deseaba.

Sin decir alguna palabra dio media vuelta, viendo como la chica se adentraba debajo de las sabanas. Posteriormente Neji se despojó de aquel chaleco táctico, sus zapatos y el armamento que tenía encima, quedando únicamente con el pantalón de algodón del escuadrón ANBU y aquella camisa sin mangas. Escuchó perfectamente su corazón latir desesperado cuando se adentró a la cama de su compañera de equipo. La vio removerse entre las sabanas hasta que lo alcanzó y se recostó en su pecho.

Sentía la calidez del cuerpo femenino tras la ropa, el olor familiar del shampoo que usaba, su cuerpo moldeándose a su cuerpo y aquel aroma que la representaba. Aquel olor que reconocería en cualquier lado y con los ojos cerrados. Aquella calidez se adentró en su interior provocando un ronroneo que se extendió a cada partícula de su cuerpo. Su corazón latiendo desquiciado en su sitio pero al mismo tiempo con gran alivio y plenitud.

Estaba completamente seguro que su compañera escuchaba cada uno de sus latidos y que era consciente de lo que su cercanía le estaba causando. Pero no dijo absolutamente nada. Solamente se quedó quieta ahí, con la mejilla en el pecho masculino, la mano rodeando el abdomen del genio y su cabello suelto caer por su espalda. Neji fue consciente de como la respiración femenina se hizo más profunda. Se había dormido y aquella respiración le hizo recordar que él mismo no había dormido en una cama hace varias noches.

Las labores del clan no lo habían dejado tranquilo. Además que lo mantenía inquieto el hecho de no estar presente cuando intentaban descubrir que pasaba con su cabeza. Todo eso lo había estresado a niveles impensables, pero en ese instante todo pareció drenarse de su cuerpo y una paz absoluta lo embriagó, hasta que se fue perdiendo entre la relajación total y escuchar aquella respiración en su pecho. Sus palpitaciones eran más lentas, hasta que finalmente se entregó al cansancio.

Sabiendo que no tenía nada que temer. Sus pesadillas siempre eran sobre perderla, pero ahora que ella estaba con él, todo estaría bien.

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¡Por fin luego de tanto les traigo actualización de esta historia! Se que varios esperaban ansiosos sobre que era lo que iba a pasar. Pero despues de que mi computadora colapsara en diciembre y parte de Enero luego tuve que priorizar con unas comisiones pendientes que tenía y luego caí enferma.

Pero esta semana me restablecí para poder traerles el capítulo. Nuevamente actualizaré esta historia miercoles y domingos. Además que debo informarles que solo hacen falta seis capítulos y prontamente, luego de tantos años, pondré la etiqueta de terminada. Espero que me acompañen este mes para finalizar esta travesía.

Además que los invito a seguirme por twitter (Pirebh) donde soy bastante activa y donde seguramente se enterarán de mi proceso creativo de mis historias, mis crisis existenciales y el avance de cada uno de los capítulos que hago. Además de algunas cosas personales.

Por fin dejé salir este capítulo, uno de los más importantes de toda la historia. Aún hay varias cosas por resolver que pronto tendrán respuesta. Espero sus opiniones, votos, comentarios o cualquier cosa, recuerden que eso me motiva a subir las continuaciones.

Gezelligheid: La calidez que se siente al estar con el ser querido.

¡Saludos y nos vemos el domingo!