Capítulo 29: Proximidad


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Abrió lentamente los parpados, visualizando la mesa que estaba junto a la amplia cama. Se movió ligeramente para cubrir su pierna que estaba fuera de las sabanas oscuras. Se percató de la limitante en sus movimientos, levantó ligeramente la sabana para ver que sucedía y su corazón dio su primer brinco del día.

Una palpitación que se repitió una y otra vez que solo él podía causarle.

Visualizó un brazo rodear su cintura con cierta fuerza, como si se aferrara a su cuerpo. El sonrojo no se hizo esperar en su rostro y se movió de forma inerte, causando que el cuerpo contrario reaccionara, acercándola más hacía él. No se había despertado, lo había hecho por inercia. Sintió la ligera respiración en su cuello al tener su rostro tan cercano, entrecerró los ojos y presionó los labios con cierta timidez, entregándose a aquella caricia y momento tan cálido.

Recordó su petición de la noche anterior.

Desde aquel primer día, cuando la había acompañado a casa luego de ese largo interrogatorio y de liberar su mente de aquellas barreras trayendo su consciencia de nuevo a la realidad. Tenten temía tanto que él se fuera, por eso mismo aunque moría de cansancio luego de llegar a la casa, intentó alargar el momento juntos. Hasta que lo vió dar la vuelta listo para irse. En ese instante Tenten sintió el verdadero temor de que todo esto fuera una mentira y que estuviera aún dentro de su cabeza sin oportunidad de salir.

Por eso su mano se había movido con rapidez sujetando la parte trasera de su chaleco para detener su avanzar. El miedo había superado los nervios de lo que una petición como ella podría ocasionarle o más aún, la vergüenza de ser rechazada por el Hyūga. La palabra había salido de sus labios tan bajo que pensó que no había sido escuchada, hasta que lo vio deshacerse de su ropa.

Aquella acción tranquilizó a su corazón inquieto y asustado, sintiéndose más segura de adentrarse a la cama. No estaría sola. Neji había sido su pilar desde que habían ingresado al equipo Gai, siendo compañeros de equipo y de entrenamiento, coincidiendo en habilidades. Pero cuando regresó de nuevo a la aldea, todo había sido diferente. Se sentía tan perdida, fuera de lugar y quebrada. Mientras las memorias de lo que había sucedido se repetían en su cabeza. Aún más cuando tuvo que recordarlo con detalle para dar un reporte de la información que tenía.

Esa primera noche sus sentidos estaban dormidos, a pesar de que su cuerpo estaba un poco inquieto, se había movido con total confianza hasta que se había recostado en el pecho masculino. Fue consciente de los latidos rápidos del Hyūga, algo que le dio un sentimiento placentero al considerar que posiblemente aquellos latidos eran por algo más que los nervios normales de tener a una persona cerca. Se relajó por completo pensando que esos latidos eran por ella, por su presencia. Se dejó arrastrar por el cansancio, escuchando aquel movimiento rápido en el pecho masculino como un arrullo y jurando que había escuchado un ligero susurro en respuesta a su petición de que se quedara con ella.

―Siempre. ―Lo atribuyó a que había sido imaginaciones suyas.

En esa ocasión durmió profundamente, sin tener ni un solo sueño. Al despertar tenía el cuerpo adolorido pero estaba descansada, mucho mejor de lo que se había sentido en tanto tiempo. Se sobresaltó al sentir la calidez de un cuerpo bajo suyo, alejándose conmocionada al inicio de verlo ahí, pero recordando que ella misma se lo había pedido. Lo había mirado fijamente un par de minutos, detallando como su rostro había adquirido facciones más maduras, se veía más apuesto de lo que recordaba ¿eso era posible? O tal vez había olvidado su rostro y verlo de nuevo, cuando pensó que no sucedería, lo abrumaba como a su yo adolescente.

Al cabo de un rato él simplemente había abierto los ojos viéndola fijamente, sin decir nada. Pareciendo tan neutro e indiferente como siempre. Sin embargo, algo en su mirada era tan cálida que la obligó a desviarla. Recordando aquellos días en el pasado cuando lo único relevante era lo que el Hyūga le hacía sentir y los diferentes momentos que habían atravesado. Se sentía tan lejano. Habían desayunado juntos y él se había disculpado diciendo que tenía asuntos pendientes en el clan que no podía seguir aplazando.

Entendía perfectamente que él tuviera una vida que atender, lo cual le hizo recordar que ella misma había perdido todo el rumbo de lo que había sido la suya. Había entrenado tan duro años atrás para lograr ser una ninja médico. A pesar de su mal dominio del chakra se había esforzado el doble de lo que los demás aspirantes hasta que logró tener un control aceptable. Una vez que alcanzó aquello, lo demás fue más fácil. Con un buen manejo, las cosas solo fluyeron. Pero llegó aquel fatídico día y todo se había ido al diablo.

Un poco más tarde Lee y Gai habían aparecido en su departamento con alimentos, un gran pastel y más deslumbrantes de lo que los había visto en toda su vida. Si es que era posible. Comieron juntos, riendo y poniéndola al corriente de varias cosas que habían sucedido en todo ese tiempo.

―Todo ha ido bien al parecer…Neji se ve muy bien, ha logrado todo lo que se proponía.

Lee y Gai se miraron un momento largo con gran significado, como si hubiera algo que no quisieran mencionar y pudieran comunicarse al mirarse. Gai suspiró.

―Nos hiciste mucha falta a todos, sobre todo a él. ―Gai jugueteó con el vaso que tenía entre las manos. ―Buscó sobreponerse… no fue hasta que regresaste que el fuego de su juventud se alzó con fuerza nuevamente.

Dejaron aquel momento melancólico brindando y tomando profundamente mientras devoraban lo que habían llevado. Se habían ido luego de un par de tragos más, prometiendo que volverían con prontitud. No sabía si habían ido únicamente por la añoranza de tenerla ahí o para ver que estuviera bien. Ellos eran de esa forma, siempre preocupándose más de la cuenta.

Había permaneció un rato sola, sintiéndose fuera de lugar. Sin hacer nada en el cuarto, por lo que había optado por limpiar a profundidad para quitar aquella sensación de que un intruso había tocado sus cosas. Se deshizo del polvo, limpió con fuerza el piso de madera y al final se dio una ducha sintiendo hambre por el esfuerzo utilizado. Salió para encontrar algo de comer con el cielo oscuro y estrellado.

Su sorpresa fue absoluta cuando al volver al complejo de departamentos estaba el Hyūga, con una bolsa de comida entre las manos. Una sonrisa salió de sus labios al verlo de nuevo ahí. Pensó que no volvería a verlo hasta que tuvieran que partir para recuperar el pergamino de Gai. Por el resto de su equipo sabía que él solía sumergirse demasiado en las cosas del clan, de tal forma que no lo veían en días.

Entraron a su departamento compartiendo la comida que ambos habían traído, mientras Neji hablaba más de la cuenta por las preguntas inquisitivas de cosas referentes al clan. El Hyūga no dudo en responder cada uno de sus cuestionamientos, bastante abierto al respecto. Ese momento había sido tan especial, como si el tiempo no hubiera pasado y estuvieran comiendo luego de un entrenamiento. Recordó entonces las palabras de Gai sobre cómo le había hecho falta al genio ¿podría ser cierto? No podía imaginar la preocupación latente del ahora líder del clan Hyūga.

Ella misma había llorado al pensar que posiblemente estaba muerto. Al verlo dentro de su mente y saber que no era un espejismo, sollozó al tenerlo de nuevo enfrente. El saber que no había muerto por su culpa. Su miedo más recurrente es lo que pudo pasarle al genio cuando ella fue capturada.

Se veía bastante saludable y estable, por eso no podía concebir que tan mal pudo ponerse con todo esto. Tal vez la culpa sobre no poder alcanzarla antes de la explosión o haber perdido a un camarada en una misión.

Se habían quedado callados al terminar los alimentos, y se habían levantado del sillón al mismo instante cuando entendieron que era momento que Neji se fuera. A pesar de que ya era tarde, a pesar que era evidente que ya era hora de irse, ambos se quedaron de pie uno enfrente del otro. Tenten levantó la mirada un poco atrapando los orbes malva que la contemplaban con gran intensidad. Se quedaron ahí, casi sin respirar. La kunoichi presionó sus labios, nerviosa, ante lo que él le ocasionaba aún ahora con solo mirarla.

Su pecho se presionó al entender que él en cualquier momento se iría. Escuchaba los latidos de su corazón en sus orejas con fuerza, impidiendo que pensara con total claridad. Pero tenía presente una sola idea en su cabeza, no quería que se fuera. La noche anterior no había tenido pesadillas y sabía que era en gran parte por la influencia de él. Neji era aquello a lo cual se aferraba para saber que no era un sueño y que esta era la realidad.

Intentó abrir los labios para decirle algo, transmitir algo que pudiera hacer énfasis a su corazón abrumado. Pero nada salió de ellos. Él iba a irse si no hacía nada, él iba a dejarla si no decía nada, debía hacerlo, debía, debía…

Presa de la ansiedad estiró su mano, bajando la mirada mientras siguió el camino de su extremidad buscando la mano masculina. Su dedo índice y medio tomaron los contrarios en un pequeño apretón, tímido y desesperado. Haciendo eco de lo que sus labios no podían mencionar.

Levantó la mirada temerosa de la reacción que encontraría, se sorprendió al ver una expresión suave y aquellos ojos malva destellando en calidez. Recordando las palabras de Lee sobre la falta que ella le había hecho al Hyūga. ¿Acaso…

Caminó hacia la cama, sin soltar el agarre del ninja, y dándole la espalda. No era una gran distancia, por lo que al llegar, se adentró nuevamente a la cama. Con el corazón a punto de salir de su garganta. La noche anterior se lo había pedido explícitamente porque sus sentidos estaban anestesiados, ahora mismo todo era tan real que le costaba contener todo lo que quería salir y había guardado durante todo este tiempo.

Neji se introdujo a la cama, acostándose cerca de su cuerpo. Ambos miraban al techo. En un intento de que sus latidos no fueran escuchados, Tenten le dio la espalda, siendo muy consciente de su presencia. Al no escuchar ni un solo ruido, pronto su corazón calmó la carrera y comenzó a sentir los parpados pesados. Sintió una ligera caricia en su cabello suelto, tan leve y corta que pensó que había sido imaginaciones suyas. Decidiendo entregarse a las manos de Morfeo.

En condiciones normales y en el pasado jamás pensó que él se quedara con ella. En cada una de las ocasiones pensó que sería rechazada, aunque estaba esperanzada de que existiera una oportunidad de no estar sola. Prontamente aquello se convirtió en una rutina. Él era necesario para que pudiera dormir, su presencia la calmaba. Cuando se levantó sobresaltada horas después, él la acompañó hasta que volviera a dormirse, como si no hubiera estado durmiendo. Aunque sabía que lo hacía porque en las mañanas ella se levantaba primero.

A pesar de que lo tenía ahí cerca, Neji jamás le faltó al respeto. Permanecía a su lado sin intentar tocarla ni acercarse más de lo necesario. Tenten sabía que estaba ahí al sentir su calor corporal emanar de su cuerpo. Y al encontrarlo al despertar, donde lo contemplaba hasta que él se levantaba por inercia.

La tercera vez que él decidió quedarse con ella, Tenten no tuvo que pedírselo. Él la había seguido hasta la cama. Como si leyera su mente y como si él mismo quisiera estar ahí, a su lado. Y fue en ese momento que pensó en la razón por la que Neji Hyūga estaba haciendo eso.

Los sentimientos de la kunoichi por su antiguo compañero de equipo jamás habían menguado. Atrapada en su mente repetía su nombre una y otra vez, trayendo a colación su voz e intentarlo imaginar, hasta que en algún punto su imagen comenzó a tornarse borrosa ¿lo estaba olvidando? Le abrumó mucho pensar en esa idea, por lo que se aferró aún más al recuerdo del Hyūga. Pensando con la nula esperanza que si aguantaba podría volver a verlo. Que algún día podría volver a verlo fruncir el ceño, escuchar su voz profunda y ver esa sonrisa torcida en sus labios. Su regreso no fue como se hubiera imaginado, por eso ese primer día se sentía fuera de su cuerpo por el cansancio.

Fue a partir del segundo día que fue consciente de su presencia abrumadora, recordando la mirada penetrante malva encima suya, sus ademanes y su voz que le derretía el alma. Igual como había sucedido hace un par de años. Tan vulnerable a su sola presencia. En aquel entonces jamás pensó que algo entre ellos podría haber pasado. Pero pasó aquello en el bosque, antes de ser atacados.

Neji Hyūga la había besado con tanta ferocidad, tan repentinamente que al inicio le costó reaccionar y más cuando su corazón se había detenido al sentir los labios masculinos encima de los suyos. Al cabo de unos instantes le correspondió con el corazón en la garganta. A pesar de todo lo que había pasado en los últimos días, Tenten no iba a engañarse a sí misma al decir que no sentía nada por él.

A pesar de que había sido un idiota con ella y con Lee, todo su cuerpo seguía reaccionando ante él.

Sus rodillas se habían derretido al sentir la mano masculina adentrándose en su ropa. Su mente estaba en blanco y no pudo reaccionar, solo dejarse llevar ante eso que tanto había anhelado. El sabor de los labios del Hyūga, su textura, su aliento entremezclándose con el suyo. Él la había besado… lo cual traía a colación la pregunta de por qué el genio Hyūga estaba quedándose con ella a dormir.

Jamás, bajo ningún concepto lo hubiera hecho. Era bastante reservado y distante con el contacto físico. El tenerlo ahí era bastante inaudito. Aunque pudo cambiar eso en su ausencia, pero lo dudaba. No se había relacionado con nadie más que Gai y con Lee.

Entonces ¿por qué estaba ahí, durmiendo a su lado? ¿Empatía? ¿Lastima? ¿Comprensión o apoyo? Había varias opciones pero había una que se alzaba con más fuerza que las demás. Que se sostenía por las palabras de Gai de un día atrás. Que su ausencia le había afectado a Neji más que a nadie. Y si eso realmente fue cierto significa que ¿él estaba haciendo estas cosas porque sentía algo por ella? Pero si eso era cierto significaba que aquel beso tiempo atrás… ¿sentía algo por ella en ese entonces?

Apartó esos pensamientos de su cabeza, no quería darle vueltas a ese asunto, no cuando él único que podía darle una respuesta era el hombre que dormía a su lado. Esa tercera noche dio la vuelta, con el rostro hacía él. Había una distancia entre sus cuerpos pero no la suficiente para ignorar la presencia del otro. La cama de Tenten siempre había sido pequeña. Lo observó dormir con tanta tranquilidad y sin moverse, hasta durmiendo era bastante reservado. Vio aquella camisa de Anbu que solía usar como ropa normal, le quedaba muy bien. Pensó en aquella primera noche donde había dormido en su pecho y sus mejillas se colorearon ¿cómo se había atrevido a hacer algo como eso? Se reprendió por no haber estado tan consciente aquel día.

Porque quería sentirlo, quería sentir el contacto del líder del clan Hyūga y más ahora que lo tenía tan cerca, durmiendo en su cama y con las memorias de ese beso en su cabeza. Sorpresivamente él giró quedando de lado, quedando cara a cara. Observó cada centímetro del rostro masculino durante tanto tiempo que finalmente se quedó dormida, pensando en la añoranza de sentirlo.

Despertó aquel día, encontrando al Hyūga colocándose su ropa, que había dejado en una silla que estaba a lado. Se levantó del golpe viendo la luz filtrándose por la ventana. Se le había hecho tarde ¿acaso había dormido más de la cuenta? Ella misma no recordaba cuando se había dormido. Le ofreció algo de comer pero él se negó.

Ella se quedó en la cama mientras veía la espalda masculina acercarse a la puerta, preguntándose en su interior si él vendría esa noche. La esperanza que esa rutina siguiera repitiéndose.

―No podre venir hoy, tengo varios asuntos que resolver con el clan y necesito ir a mi departamento. ―Habló al detenerse antes de girar la manija.

Tenten sonrió sin ganas, entendía que tuviera más cosas que hacer que estar con ella. Todos habían hecho su vida en esos dos años, era la única que debía incorporarse. Intentó restarle importancia a la situación, a fin de cuentas no quería que él pensara que era una obligación o que le afectaba.

―Está bien, yo…― Fue interrumpida.

―Te veo ahí. ―Dejó algo en la mesa que tenía cerca y salió del departamento de la chica.

La kunoichi se quedó en la cama conmocionada ante esa última frase. Se levantó al cabo de unos minutos, para ver qué era lo que le había dejado en la mesa. Sintió el piso frio al caminar descalza. Sus ojos castaños lo vieron antes de que se detuviera. Lo contempló un instante intentando comprender… su pecho se agitó en un ronroneo. Eran unas llaves ¿las llaves de su departamento? Sus mejillas se colorearon mientras las tomaba con una sonrisa torpe. De verdad contaba con que ella fuera.

Sonrió ampliamente y se vistió sin dejar de sentir las mariposas en su estómago, a fin de cuentas tenía que aprovechar aquel día para volver a integrarse a la aldea. Decidió comprar una nueva vestimenta. Hasta ese momento había usado ropa sencilla, nada que sirviera en su trabajo como ninja. Se encontró a Lee y a Gai comiendo barbacoa, y brindando. Le informaron que al día siguiente tendría que ir con Inoichi para ver si podían obtener la guarida del enemigo.

Luego de un par de horas cuando el cielo estaba oscuro se despidió de las dos bestias de Konoha decidida a ir a su departamento. Se detuvo al llegar a la esquina al recordar que su destino no era ese en esa noche en particular. Con una sonrisa torpe caminó hacia donde estaba el clan Hyūga, buscando el complejo de departamentos que había ahí. Dio con ellos con facilidad. Se sentía como un deja vú el estar en esos terrenos. Había asistido tanto a la mansión Hyūga para entrenar con Neji que conocía el área con facilidad. Había un par de cambios pero todo parecía tal como recordaba.

Llegó al complejo de departamentos subiendo por la escalera lateral. El número en la llave le indicaba que era el último, en el cuarto piso. Se veían elegantes y más amplios que el suyo. Cuando llegó a la puerta se quedó ahí mirando el trozo de madera, sintiendo cosquillas en las manos al estar ahí. Miró a su alrededor nerviosa porque alguien fuera a verla. Podrían pensar cosas que no eran… aunque ¿ella misma no estaba pensando demás? Se hacía ideas de cosas que no estaban pasando. Aunque nadie y mucho menos Neji entregaba la llave del lugar que vives con facilidad.

Introdujo la llave a la cerradura girando. Cuando la puerta cedió fue cuando consideró el que posiblemente Neji ya pudiera estar ahí y podría interrumpirlo. Asomó la cabeza pero no había nadie ahí. Era amplia y más moderna que la suya, con una pequeña mesa, una amplia cama al fondo, una puerta que seguramente sería el baño. Una sala pequeña como la suya.

Cuando supo que ahora vivía solo se sorprendió. Siempre consideró que viviría en la mansión gran parte de su vida. Pero ese lugar quedaba perfectamente con él.

Decidió dejar la comida que había comprado en la mesa y sentarse en el sillón esperando calmar las mariposas en su estómago. Movió los pies impaciente mientras esperaba, hasta que comenzó a mirar por ahí y por allá. No había mucho fuera de lugar, lo cual no era raro considerando que él solía ser muy pulcro con sus cosas.

Además que no parecía que la habitara con regularidad. Desde antes de su regreso. Tal vez las cuestiones del clan lo mantenían lo suficiente ocupado. Pero Neji había ido a su cuarto cada noche ¿acaso ahora estaba más tranquilo todo?

Vio una fotografía a un lado de su cama, aquella primera de cuando se habían vuelto un equipo. Le pareció dulce que la tuviera junto a su cama. Vio un cambio de ropa Anbu en la silla, un par de armas y una máscara blanca en la mesa, un halcón. No había mucho más que ver. Se sentó en la cama, tomando la foto, contemplándola con detenimiento.

La puerta se abrió de golpe, Tenten reaccionó sobresaltada dejando la foto y levantándose con rapidez de la cama. Vio al genio ingresar y buscándola con la mirada. Una ligera sonrisa se formó en el rostro masculino, acción que alteró a la chica, moviéndose nerviosa.

―Llegaste, pensé demorarías más. ― Habló sin más, considerando que ya eran las once de la noche.

Neji levantó la ceja ante su respuesta, se acercó hasta ella mirándola fijamente. Sentía los ojos malva moviéndose atento y perceptivo ante la fémina que tenía enfrente.

― ¿Ropa nueva?

―Un cambio ante esta nueva etapa. ―Sonrió desviando la mirada.

No había sido un cambio demasiado diferente, sus chongos que solía llevar ahora eran rodeados por una trenza. Al final ambas trenzas se unían y bajaban por su espalda. Su fleco que ahora estaba más largo estaba de lado derecho, dejando su rostro más perfilado. Había cambiado su blusa blanca y pantalón rojo por un vestido chino de mangas cortas de color blanco, con bordes rojos y en el lado izquierdo una figura que hacia alegoría a una flama rosada que iba ascendiendo hasta casi alcanzar su hombro. Un cinturón ancho en su cintura que le ayudaba a sostener sus pergaminos en la espalda. Unas medias de red y unas botas negras altas. De accesorio tenía unas pulseras negras en ambas muñecas.

― ¿Te gusta? ―Soltó Tenten antes de considerar que podría ser inapropiado de su parte.

―Perfecta. ―Mencionó al cabo de unos segundos y sonrió ligeramente.

Se quedaron mirándose a los ojos en medio de la habitación, hasta que Tenten rio nerviosa por la intensidad de la mirada malva. Él tomó ropa de su armario y se dirigió al baño, no demorando demasiado. Regresó con unos pans negros y un sport del mismo color. Se veía mucho más cómodo de lo que había estado en su departamento.

Comieron en silencio mientras Neji le contó sobre los problemas para llegar a acuerdos del clan lo agobiaban. Ese día había decidido deshacerse de aquellos miembros del consejo que frenaban el avance del clan, lo cual facilitaría más las cosas.

Cuando limpiaron las cosas de la mesa, él le preguntó si había traído alguna otra muda de ropa. Ante su negativa se adentró a su closet y extrajo una camisa suya larga y blanca. Tenten salió rápido del baño, con el cabello suelto y sintiendo su pecho retumbar al sentir aquella prenda acariciar su piel con el olor representativo del Hyūga. Pudo sentir su mirada antes verlo sentado en la cama, esperándola. No dijo nada y esperó a que ella se acomodara con gran timidez en la cama amplia. No era la misma confianza dormir en su cuarto que en el de él. Se sentía nerviosa y avergonzada. Una vez que se cubrió con las sabanas, Neji se acostó a su lado, guardando la distancia pertinente.

Tenten se sintió tan lejana, recordando sus pensamientos de la noche anterior, su anhelo de sentirlo más cercano a sí. Mordisqueó sus labios debatiéndose mentalmente. Él estaba haciendo todo esto por ella, no podía pedirle nada más. Detuvo su mente y le dio la espalda, intentando conciliar el sueño. Pero sus pensamientos se alzaban con fuerza imposibilitando su esfuerzo ¿sería incorrecto? El adentrarse en la misma cama ya no era tan complicado. Su cuerpo se había acostumbrado a sentir la calidez cercana. Le dolía el pensar que haría cuanto esto se acabara. Alejó esa idea. Su corazón latida impaciente, anhelante y dolorosamente al considerar lo que haría a continuación. La petición sin palabras que haría. Podría rechazarla, alejarse o huir. Pero estaba dispuesta a tomar ese riesgo. Si no lo hacía iba a lamentar el no saber qué sucedería y ya no estaban en tiempo de arrepentirse.

Se giró un poco, extendiendo su brazo derecho atravesando el pecho masculino. Sujetó la muñeca derecha del hombre y tiró de él. Lo obligó a acercarse y borrar esa absurda distancia corporal, hasta que el brazo masculino rodeo su cintura. Su pecho retumbó con fuerza al sentir el contacto y cerró los ojos, esperando su reacción. Lo sintió tensarse ante aquella acción repetida. Lo sintió removerse detrás suyo y finalmente él tiró de ella, presionándola más hacia su cuerpo. Como si aquella distancia le hubiera dolido y esa cercanía fuera su consuelo.

Tenten demoró mucho tiempo en conciliar el suyo, porqué su músculo cardiaco no se callaba y más al sentir la respiración del hombre en su espalda. Pero finalmente cayó en el mundo de ensueños, sin ninguna pesadilla presente.

Neji se había sobresaltado de aquella acción sin saber cómo reaccionar. Pero la calidez del cuerpo contrario, la cercanía y su olor filtrándose en sus fosas nasales lo aturdió tanto que le costó reaccionar. Cuando recobró la compostura la acercó más hacia él. Él no había intentado acercarse en todo ese tiempo porque no sabía que era lo que ella quería. Esperaba cada una de las pautas y decisiones que la castaña decía. Y él simplemente cedía, sin oponerse. Neji a quería a ella, estar cerca y escuchar aquel corazón latir por él. Nada más interesaba. Agradeció con su interior ronroneando aquel acercamiento, que había derribado cualquiera barrera que existiera entre ellos.

Aquella noche ambos durmieron profundamente, entregándose a la calidez del otro.

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Saltó hacia atrás esquivando el golpe que destruyó el piso donde antes estaba parada. Los ataques comenzaron a llegar sin aviso, intentando alcanzarla con aquella fuerza brutal. Respiraba agitadamente, logrando anticiparse a cada golpe, retrocediendo, girando en el aire esquivando. Sonrió al sentir la adrenalina llenando su cuerpo y aterrizar en un árbol cercano.

Abrió con rapidez sus pergaminos invocando un centenar de armas, saltó hacia atrás cuando el árbol donde estaba fue destruido de un solo golpe hasta resumirlo astillas y dejando un gran agujero en el suelo.

Una vez con la distancia necesaria alzó los dedos, activando las armas en el cielo, dirigiéndolas hacia su contrincante. La vio esquivar su ataque y esconderse entre los árboles para intentar acertar otro golpe. Tenten sabía que si lograba golpearla, terminaría inconsciente. No se estaba conteniendo.

Sorpresivamente su contrincante tomó una de sus armas y la atacó, alcanzando su brazo y haciéndolo sangrar. En el segundo ataque Tenten se defendió con un kunais y retrocedió mientras lanzaba otro con un sello explosivo que casi alcanzaba a su adversario.

Activó una luz verde en sus manos acercándola a su brazo para cerrar la herida.

―Es suficiente por hoy, Tenten.

La kunoichi se acercó con una sonrisa aun sintiendo la adrenalina del combate. Algo que temía que se hubiera ido junto con sus reflejos y la chispa que tenía antes de todo lo que había pasado. Se sorprendió cuando su tiempo de reacción fue adecuado.

―Alcance un nervio con ese último ataque ―Se acercó al brazo de Tenten que estaba intacto. ―Nada mal. ―Sonrió satisfecha. ―No es bueno sacarlo a relucir pero ¿seguiste haciendo eso en lo cual estuviste trabajando antes de ausentarte?

No sabía si había aquello que había pasado en su cabeza había interferido con sus planes. O si aquello que la estuvo controlando había logrado dar con eso y detenido todo su avance.

―Sí, Tsunade-sama.

La antigua Hokage sonrió, no esperaba menos de ella y como se había antepuesto a las circunstancias. El trabajo duro a fin de cuentas estaba en sus venas.

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Neji Hyūga había llegado más temprano de lo usual a su departamento. Aunque, casi no estaba ahí desde que se había vuelto líder del clan Hyūga. Pero considerando la situación de que Tenten estaba ahí, a cierta hora mandaba al diablo todos sus pendientes. A pesar de que Tokuma venía con algunos papeles en mano, salía sin más. No iba a dejarla esperando por pendientes que podían esperar un día.

Había esperado demasiado por tenerla ahí, no lo haría más.

Esos últimos días que habían estado juntos cada noche habían sido los días más felices de su patética existencia. Todo había sido tan natural, que aún su corazón reaccionaba al verla en su departamento.

Como aquel día, un par de días atrás, con ese nuevo cambio de atuendo. Se veía más madura, resaltando su figura que siempre dejaba oculta, su rostro perfilado y sus ojos castaños más grandes. Tan perfecta que quiso que el mundo se detuviera en ese momento para contemplarla hasta el cansancio, uno que sabía que no llegaría.

Aunque se llevó una gran sorpresa al verla con su propia ropa, una camisa larga que le llegaba a los muslos. Su corazón se había detenido en ese momento ante la imagen más maravillosa que hubiera visto hasta ahora. Haciendo fantasear a su cabeza más de la cuenta y como esa camisa tendría impregnado su olor. Muy seguramente no volvería a usarla, para conservar esa imagen en su cabeza. Le había alegrado la noche de manera exponencial.

Luego ese día los siguientes fueron más espontáneos, al acostarse juntos él la buscaba estrechándola entre sus brazos. Ella parecía encantada, con las mejillas coloreadas y una sonrisa radiante. Oler su aroma corporal en la mañana había sido tan delirante, hasta que un día descubrió que sus aromas se habían combinado por la cercanía que habían tenido. Eso era aún mejor. Su corazón siempre latía tan fuerte que su pecho dolía ante cada sonrisa, acercamiento y caricias que ambos tenían.

Tenten el día anterior había ido con Inoichi para lograr obtener alguna pista del lugar donde se encontraba el enemigo. Luego de un par de horas en su cabeza había logrado dar con una imagen, una que podrían rastrear a partir de ahí. Al día siguiente partirían, por esa misma razón Neji había ido a casa temprano. No quería abrumarse con pendientes del clan cuando todo podría definirse al día siguiente.

Estaba completamente seguro que iba a encontrar a aquellas personas que le arrebataron a Tenten de sus manos y acabar con ellas una por una. No era algo que estuviera dudando, estaba decidido desde que ella habló de todo lo que había pasado en ese agujero.

Había llegado a su departamento encontrándola armando su pergamino con varias instrumentarías. Sonrió al verlo y sin quererlo se habían acostado en la cama, entrelazando sus piernas y ella descansando su rostro en su pecho. Estuvieron de esa forma un tiempo indeterminado, en silencio, perdido en sus propios pensamientos. Inquietos sobre qué pasaría. Sabía que Tenten estaba temerosa, no tenía ningún buen recuerdo de todo eso y aun así había insistido con ir. No pudieron hacerla retroceder.

Kakashi un poco inseguro les había encomendado esta misión, por la insistencia de todos. Confiaba en ellos y a pesar que no estaba del todo convencido de que involucraran la misión con sus deseos personales, los dejó ir. No había nada en el mundo que hiciera retroceder a los elementos del equipo Gai. La bestia de Konoha les había enseñado muy bien sobre perseverancia, voluntad y el fuego de la juventud.

Neji había permitido que Tenten fuera porque estaba dispuesta a protegerla de cualquier cosa y de cualquiera. No duraría en matarlos. Las cosas habían cambiado desde aquel fatídico día, era mucho más fuerte y capaz. Usaría hasta el último gramo de su fuerza para masacrar a quien se le atravesara. El hecho de saber que podría protegerla era lo que lo hacía estar más seguro de sí mismo. Aun así, quería preservar esa última noche juntos.

Se estiró rebuscando en la mesa de noche, extrayendo una pequeña caja de ahí. La colocó en su pecho, donde Tenten estaba recostada.

La kunoichi lo contempló curiosa de algo como eso. Se incorporó tomándola entre sus manos y viéndola fijamente. Era sencilla, sin ningún detalle, de color negro y un listón rojo. Aquel presente la tomó por sorpresa y se sonrojó nerviosa pensando que podría haber dentro. La única vez que el propio Neji le había regalado era una Wakizashi, que había perdido en la base de sus enemigos. O tal vez en la explosión, no estaba segura.

Sabía que era para ella, destapó la tapa visualizando lo que había dentro. Sonrió mientras los sacaba de la caja. Un par de aretes largos de tono rosa que iban perfectamente con el vestido que usaba. Intentó reprimir una sonrisa mientras se los ponía. Al finalizar lo miró para que pudiera ver cómo le quedaban.

Neji se levantó un poco de su posición hasta estar sentado, contemplando el rostro femenino que brillaban ante el regalo que colgaba de sus orejas. Le quedaban muy bien y por eso mismo los había comprado. Al verlos al pasar enfrente de ese puesto ambulante solo pudo pensar en ella. Y que los luciría muy bien.

Verla enfrente suyo, dedicándole una sonrisa amplia agitó su corazón que solo se movía por ella cada día. Su interior implorando por algo más, algo que había esperado durante todo este tiempo, tanto que dolía. Ese dolor de haber pensado que jamás se repetiría, pero que luego pensó que posiblemente y con algo suerte podría repetirse.

Se reprendió interiormente, porque no era correcto. Debía esperar, esperar a que todo este asunto finalizara para poder realizar un movimiento más directo. El dormir con ella era su consuelo, un placebo, pero estaba conteniéndose. Sabía que el regresar había sido difícil y no quería abrumarla con sus sentimientos. Por eso haya decidido esperar pacientemente a que esto terminara y poder hacer algo. Sin embargo verla ahí, tan deslumbrante, pensando en el tiempo que estuvieron lejos, esa idea peleaba con su sensatez.

Decidió mandar todo al mismísimo diablo, no volvería a arrepentirse.

Se inclinó ligeramente, tomando su oreja derecha entre sus manos para contemplar más cerca el regalo entre sus manos. Esa había sido una excusa bastante evidente, pero no le interesó. Se acercó aún más, mirando fijamente los orbes castaños que parecían tímidos, intensos y extremadamente cálidos. No recordaba aquel sabor, a pesar que le dio tantas vueltas en su cabeza, no pudo recordarlo. Por eso mismo, necesitaba volver a sentirlo, un instante al menos.

Sus labios rozaron los contrarios lanzando un estremecimiento fuerte en ambos cuerpos. Fue consciente de cuando la Kunoichi cerró sus ojos, esperando con impaciencia y de alguna forma dándole permiso para seguir. Presionó sus labios contra aquellos de tono melocotón sintiendo un estremecimiento recorrer todo su cuerpo. Posteriormente entreabrió sus labios y la besó con extremada ternura y delicadeza. Lentamente, capturando en su memoria cada momento.

Fue correspondido al instante, lo cual lo motivó a besarla más y más, hasta que su pecho dolió tanto que pensó que explotaría. Sus alientos entremezclándose, redescubriendo aquel mar de emociones que los consumían. Una danza lenta pero intensa, suplicando por jamás separarse. Neji tentado mordió el labio inferior con ligereza, activando sus memorias sentirías de tiempo atrás.

Se alejaron cuando el aire los obligó a hacerlo. Neji acarició la mejilla contraria sin miramientos y besó su frente, atesorando aquel momento.

Neji regresaría con ella y expresaría aquellos sentimientos que buscaban salir.

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