Capitulo 30: Counter
La estrella solar aún se encontraba oculto tras las montañas donde estaban los rostros de los Hokage, pero una tenue luz se veía asomándose. El cantar de un par de aves que surcaban el cielo oscuro. La ausencia de viento era notable al ver el fogaje de los arboles quietos. Podía verse un par de ninjas saltando por los tejados oscuros, para patrullaje o dirigiéndose a futuras misiones.
Neji Hyūga cerró la puerta de su departamento girando la llave y guardándola en su pantalón de Anbu que ahora portaba por la misión. Giró sobre sus pies encontrando a la castaña aguardando con los labios presionados con cierto temor.
― ¿Estas segura? ―Repitió nuevamente.
Tenten regresó en sí misma, asintiendo intentando aligerar un poco el ambiente. Neji acortó la distancia entre ellos, entrelazó sus dedos con los femeninos y la atrajo hacía él en un leve movimiento, rodeándola entre sus brazos. La sujetó con el mensaje implícito de que iba a protegerla bajo cualquier eventualidad. A fin de cuentas ese era su trabajo, uno que estaba dispuesto a hacer sin importar que. El Hyūga igual tenía miedo, no por él, sino por ella y lo que asistir a esa misión podría despertar en ella.
Pero nada haría que se separara de ella, ni la misma muerte.
Descendieron por las escaleras laterales de su departamento hasta que alcanzaron el suelo y caminaron hacia la entrada de la aldea, el punto de reunión con el resto de su equipo. No fue nada sorpresivo el encontrar a ambas bestias en la entrada flexionan sus piernas. Sonrieron al verlos.
―Bien chicos, es hora de darle fin a todo esto. Hagan que su llama de la juventud arda como nunca. ―Gai habló con suma alegría. ―Luego de esto volveremos todos e iremos a comer barbacoa todos juntos.
― ¡Claro que si, Gai-sensei! ―Habló con gran efusividad su versión más joven.
Maito Gai llevó la mano al centro del circulo y miró a ver a Lee para que entendiera que era lo que estaba buscando. Rock Lee reaccionó al instante poniendo su mano encima de la del mayor del grupo. Gai miró al miembro femenino del equipo con una expresión intensa. Tenten un poco aturdida, suspiró recordando aquella rutina de efusividad de su sensei. Aún así sonrió con la familiaridad de aquello y llevó la mano encima de la mano vendada de su amigo. Por ultimo Gai miró al joven líder del clan Hyūga, quien tenía la expresión más sería. Aunque sorprendió a su propio sensei a suspirar y llevar la mano encima de la femenina.
Gai sonrió con gran efusividad y movió la mano hacia arriba y abajo mientras hacía sonidos animados. Hasta que la levantó más fuerte, liberando aquel gesto y sirviendo como señal para empezar la carrera hasta su objetivo. Un lugar fuera del país del fuego, por lo que el viaje podría durar varios días, unos ocho. Aunque eso considerando que estuvieran hablando con ninjas ordinarios. Aunque no tenían tanto tiempo, debían moverse lo más rápido posible y reducir ese tiempo, ya que era algo crucial llegar al lugar, para evitar cualquier cosa que estuvieran planeando.
Lo cual no era nada complicado, no por nada eran el equipo más rápido de Konoha.
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Caminó lentamente por los pasillos de aquel edificio en condiciones no tan favorables. Sus pasos resonaron por el eco que se producía por el nulo ruido que había. Saltó un cuerpo inerte que estaba en el suelo y sin querer piso un charco de sangre que se incrementaban conforme pasaba el tiempo.
Siguió caminando mientras dejaba huellas carmesí detrás, hasta alcanzar el cuarto central del lugar y tomar asiento en la mesa detrás del escritorio que determinaba un antes y un después. Aquello que tanto había anhelado por fin estaba en la punta de sus dedos. Todo había salido como lo había planeado.
Pateó el cuerpo del antiguo líder que estaba cerca del escritorio. Aún tenía los ojos abiertos, aunque se notaba que llevaba un gran tiempo ahí. Giró la silla hasta darle la espalda a la puerta y al escritorio, contemplando el panorama que tenía enfrente, una neblina carmesí. Fue consciente de los pasos que llegaron hasta la oficina y se detenían abruptamente cerca del escritorio. Esperó pacientemente lo que tenían que decir.
―Nos hemos encargado de todo.
El hombre en la silla se quedó ahí, mirando por la ventana que permitía ver un panorama desolado de la aldea, llena de niebla. Una sonrisa satisfecha llegó a sus labios.
―Deshazte de los cuerpos.
El hombre que acababa de llegar desapareció, siempre le tocaba deshacerse de los cuerpos y los restos de sangre.
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Se movieron con gran rapidez entre las ramas de los árboles, con la expresión más seria en sus rostros. Aun Tenten que era el elemento más lento de todos, les seguía el paso sin quejarse o detenerse a recuperar el aire como antes solía pasar. Después de todo esta no era una misión cualquiera.
Como tantas que habían tenido. Era la primera en años, donde pensaban que algo así como tener una misión juntos con todo el equipo sería algo imposible. Además de las implicaciones que llevaba esa misión en particular. Recuperar algo robado, aunque la verdadera razón era Tenten.
Inoichi había ingresado a los recuerdos de Tenten para ver el camino que había recorrido en el ataque de Konoha, algo bastante complejo considerando que eran memorias de su "otra yo" por lo que había tomado un par de horas. Hasta que rastreó un recuerdo del viaje que habían tenido desde el lugar de donde venían a la aldea. Un recuerdo que movió hacia atrás para poder ver el punto de origen. Eso les había dado la información de que el enemigo estaba fuera del país del fuego. Un terreno inexplorado para ellos. El resto de los días mientras Tenten se incorporaba a la aldea, Kakashi mandó a varios ninjas para poder investigar el área en cuestión, recolectando información sobre donde debían moverse una vez llegaran a los límites.
El último día había recibido buenas noticias sobre una ubicación conforme a varias cosas que estaban sucediendo a los alrededores y como cierta área alejada no se veía afectada. Además que la gente normal solía evitar esos rumbos. Eran suposiciones pero eran lo mejor que tenían, además que ya estando ahí Tenten podría confirmar si era el sitio o no. La kunoichi había logrado ver, al menos un instante, como era el lugar por fuera en su único intento de escape.
Rock Lee miró a su compañera castaña que estaba un poco detrás de él. No estaban yendo a toda su velocidad, se mantenían a una que la kunoichi pudiera seguir cómodamente. Además que debían ahorrar fuerzas para lo que se vendría después. Suspiró abrumado ante el hecho de estar ahí. Realmente no quería que ella tuviera que enfrentarse a los enemigos que la tuvieron cautiva todo este tiempo. Hubiera querido que se quedara en la aldea, aunque ella insistió tanto en venir.
Le alegraba tanto tenerla de nuevo en la aldea, ella era un pilar importante en el equipo. Uno que había faltado desde hace tiempo. Y al tenerla ahí, pasar tiempo con ella era evidente la diferencia que había con la versión que controlaba el enemigo. Odiaba no haberse dado cuenta, pero estaba tan emocionado por tenerla ahí que no pudo dudar de nada de lo que decía o de comportamientos algo extraños. Nadie del equipo se había atrevido a dudar, aunque Neji se había mantenido un poco receloso.
Aunque no tanto como años atrás, cuando había perdido total serenidad y era evidente los celos que lo embriagaban en todo momento. A Lee le había parecido tan gracioso, hasta divertido a cierto grado presenciar como el genio Hyūga por primera vez en su vida perdía total control de sus estribos. Y más cuando parecía bastante inocente con los sentimientos que eran tan evidentes ante sus ojos. Por supuesto que desde aquel "regalo" que le había dado a Tenten había notado ciertas cosas. Cuestiones importantes y fue mucho más notable del ambiente que había entre ellos cuando al disfrazarse de mujer la tensión en el ambiente cuando fue al cuarto donde ambos estaban le golpeó en el rostro. Se arrepintió al momento de haber entrado, aunque tal vez si no iba podría haber sido un desastre…
Tenten no había sido un reto al leerla y más al ver como toda su corporeidad reaccionaba en presencia del genio. Pero Neji fue tan claro como el agua. Aunque esa diversión se fue al diablo cuando el Hyūga comenzó a perder el dominio de sí mismo. No podía controlar los celos al no tener experiencia en eso. ¡Hasta lo había agredido! Eso no había salido como esperaba, porque los celos que él se había encargado de sembrar para motivar al genio a dar el paso decisivo había salido mal. No era un genio después de todo, no en cuestiones del romance.
Aunque luego de aquel fatídico día y de hacer que el mismo Neji regresara de la muerte en vida que tenía, le había confesado que la había besado en el bosque antes del ataque. Si las cosas no habían salido tan mal aquel día, todo hubiera sido diferente. Tal vez ahora mismo sus amigos ya hasta estarían casados. Sin embargo, los hubiera no existen. Solo el presente, por más crudo que todo fue en el pasado.
Una cosa aliviaba su alma ahora, que noches atrás, regresando de ver a Neji en la mansión Hyūga, había visto a la castaña entrar al departamento del Hyūga. Hecho que reveló una sonrisa divertida de su boca, ¿acaso estaban pasando las noches juntos? No quiso preguntar al respecto pero estaba bastante seguro de eso. Y más aún ahora. Al verlos juntos moverse, con total coordinación y como eran inconscientemente conscientes de la presencia del otro. Como si fueran los lados opuestos de una lanza, moviéndose juntos. Y más porque Neji no apartaba la mirada de ella más de un par de minutos.
Eso parecía calmar el que las cosas entre sus amigos castaños se hubieran roto sin posibilidad de arreglarse. Al parecer todo iba muy bien y eso era suficiente para Rock Lee. Aun recordaba a Neji dudando meses atrás sobre qué hacer con el supuesto regreso de su compañera. Agradecía que no hubiera intentado nada o posiblemente ese "algo" extraño en la falsa Tenten le impedía a Neji avanzar.
A fin de cuentas ahora las cosas se movían adecuadamente entre ellos.
Se detuvieron a descansar hasta la noche, alimentando sus estómagos vacíos y descansando por turnos mientras cuidaban con gran detenimiento los alrededores. Tenten había caído agotada, tal vez había perdido su resistencia, pero nadie dijo nada y la dejaron descansar. Luego de su guardia Neji se sentó junto a ella, apoyando la cabeza femenina en su hombro para que sirviera de apoyo y pudiera descansar adecuadamente.
Antes de que el sol saliera se movieron nuevamente por el bosque, impulsándose de las ramas altas, sin ser percibidos. No hacían ni un sonido mientras se movían, debido a su entrenamiento para pasar desapercibidos. Algo que el mismo Neji había perfeccionado de forma siniestra, ya que sus objetivos no sabían que estaba ahí hasta que ya estaba encima de ellos. Su estadía en Anbu había sido bastante oscura, ya que tenía las manos manchadas de sangre, pero había servido de consuelo cuando estuvo en el abismo.
Un tiempo del cual no le gustaba hacer demasiado memorial, a pesar que había aprendido cosas muy útiles en el escuadrón. Aun ahora quería volver, aunque nadie esperaba que lo hiciera considerando que era líder de uno de los clanes más importantes de la aldea. Por lo que de forma normal esperaban que conservaba un bajo perfil, arreglando dispuestas o papeleo. Sin embargo, esa no era la vida que quería Neji Hyūga. Su estadía como líder del clan era temporal, solo el tiempo suficiente para arreglar todas las cosas que pudiera, reformando el clan y lo dejaría en manos dela descendencia directa, Hanabi Hyūga. Sabía que Hinata no estaba para nada interesada y él mismo había dejado de importarle dirigir el clan.
Ahora mismo tenía una idea clara de cómo quería vivir el resto de su vida. Visualizó a la castaña que se movía a su lado, regulando su respiración para aguantar más la carrera.
Recordó a Hiashi, quien lo había estado ayudando con el manejo del clan con algunos consejos cuando acudía a él, que se negaba a que fuera a aquella misión que podría poner su vida en peligro. Pero Tokuma, quien estuvo presente cuando irrumpió en su oficina el ex-líder del clan, dejó en claro que no había palabra o acción en el mundo ninja que hiciera retroceder a Neji de tal decisión. Sonrió cuando arrebataron las palabras de su boca.
Estar de nuevo en una misión tenía sus sentidos alerta, activaba el byakugan cada par de minutos asegurándose que no había ningún enemigo cerca. Intentaba ahorrar la mayor cantidad de chakra y energía para lo que se venía, no tenía un buen presentimiento.
La rutina de moverse gran parte del día y descansar en las noches se mantuvo, aunque hacían un pequeño descanso al medio día para recargar energía y comer algo. Debían tener como prioridad en tener toda la energía posible, no sabía a quienes se iban a enfrentar o que iban a encontrar en ese lugar.
Ayudaba bastante el factor sorpresa, el enemigo no sabía que iban hacía allá. Y que habían descubierto lo del pergamino. Una clara ventaja para ellos, pero debían mantenerse en la mejor condición. En realidad Tenten había hablado sobre alguno de los ninjas que estaban ahí.
El hombre que controlaba el metal, una Yamanaka cuestión que perturbaba a Inoichi, un usuario de electricidad. Fuera de eso, lo demás era un misterio. Cuantos ninjas había y sus habilidades. Pero al menos tenían una ligera noción de que podrían encontrar.
Alcanzaron los límites de país del fuego a la tercera noche, lo cual alertó más a los hombres, al moverse por terreno desconocido. No parecía distinto a simple vista pero no sabían cómo se manejaba todo fuera del país en cuestión a ninjas. Decidieron descansar en unas salientes de roca, cerca de un rio donde se refrescaron. Montaron guardias en parejas, mientras otros descansaban pero nadie pudo dormir adecuadamente. Todos estaban alerta, aunque intentaron hacerlo como pudieron.
Neji activaba su byakugan cada determinado tiempo para revisar el área aunque no vio ningún movimiento extraño. No parecía que se hubieran dado cuenta de su presencia aún. Debían mantener el factor sorpresa como su ventaja, aunque estaban preparados ante cualquier eventualidad.
―Sabes que todo va a estar bien ¿cierto? ―Dejó salir Neji mientras Gai y Lee se alejaban para hacer su guardia.
―No lo sé ¿Por qué tú lo aseguras?
Tenten estaba bastante serena pero una pequeña parte de sí misma estaba asustada. No tanto por ella misma, porque sus recuerdos le permitían saber a qué se enfrentaba y lo que podía esperar del lugar donde iban. Sin embargo, temía por el resto del equipo. No le importaba que le sucediera a ella, sino a Lee, Gai o a Neji. Sabía de las grandes habilidades de cada uno y sabía que en este tiempo eran más fuertes, pero no podía evitar preocuparse.
―Yo me encargaré de que sea así. ― Hablo el Hyūga bastante seguro.
Buscó su mano y la sujetó en una ligera caricia, pasando los dedos por la palma de la experta en armas, que tenía callos por el uso de las herramientas de acero.
De esta forma tranquila llegó la mañana, todos consumieron unas barras energéticas, porque no pudieron comer nada más. Necesitaban toda la energía posible, debido a la distancia recorrida y que habían entrado al terreno inexplorado pronto llegarían al objetivo. Algo que tenía un poco alterada a Tenten, movía los ojos por todos lados pensando que alguien saldría de algún lado y habría un ataque sorpresa.
Neji fue consciente de esa inquietud, él mismo tenía activado el byakugan mientras avanzaban, mirando hacia todos lados. Su error aquel día hace tres años había sido descuidar el perímetro por no controlar sus sentimientos, por lo cual no había visto que el enemigo estaba más cerca de lo que pensaban. En ese momento no dejaría que algo así se repitiera. Sin embargo, parpadeó descansando un momento sus ojos de la resequedad. Y justo esa fracción de segundos bastó para que al abrirlos viera a enemigos casi encima suyo, a dos metros de chocar con ellos.
― ¡A la derecha! ―Gritó alertando a todo el equipo.
En ese instante aparecieron dos hombres con vestimenta oscura. Neji no se detuvo a frenar o a dudar nada, arremetió contra el más cercano, dándole con la palma en el pecho y con la otra mano sujetando su rostro con fuerza, haciéndolo caer del árbol hasta que alcanzaron el suelo en un golpe sordo. Antes de llegar al suelo ya había dado su último latido.
Por lo que su mirada viajó hacia atrás para ver al otro enemigo, quien había atrapado Lee y lo había dejado inconsciente.
Todo había pasado en cinco segundos, ese tiempo les llevó erradicar a los enemigos. Sabían que en este punto el factor tiempo era lo más importante. Si les brindaban un solo segundo más podrían dar alerta a más ninjas y que tengan el tiempo suficiente para escapar.
Tenten observó al Hyūga levantarse irguiendo la espalda y mirando a su alrededor en busca de alguien más. Sabía que aquel hombre había muerto desde el momento que Neji lo había tocado. Pero estaba sorprendida de su velocidad de reacción, eso era algo que sabía que hacían Anbu. Tan letal que no notabas cuando estabas muerto. Además que no dudaban de asesinar a quien se le atravesaba, algo que un ninja común no haría. Ellos tenían la orden de vencer o capturar, el asesinar era su última opción. La raíz parecía que fuese su primera opción. La simple imagen de Neji con su atuendo Anbu y la presencia que transmitía era muy diferente.
―Tenemos que movernos, o seremos percibidos por el enemigo.
Se movieron con rapidez por los árboles, Neji estaba mucho más atento a su alrededor. Esos ninjas parecía que habían salido de la nada, solo había pestañeado. Eso le generaba una sensación extraña. Estaba junto a Tenten, con un miedo recurrente. La kunoichi había sido su marioneta durante mucho tiempo, ahora que no estaba bajo su control y no podían usarla, muy seguramente quisieran deshacerse de ella. Esa sensación de que si descuidaba un instante podrían arrebatarle a Tenten lo ponía nervioso.
Frenaron cuando un claro se abrió en el bosque, revelando una pequeña estructura de metal entrecubierta por arbustos y el tronco de un gran árbol. No parecía que hubiera nadie alrededor.
―Es ahí. ―Tenten habló sin que nadie se lo preguntara, confirmando que habían encontrado el lugar que querían.
Todos se miraron un instante y saltaron alcanzando el suelo. Se movieron con gran velocidad, irrumpiendo en el lugar por la puerta. Con un poco de suerte no serían notados hasta que estuvieran suficiente cerca.
La idea era permanecer juntos hasta que supieran a que se enfrentaban y que había en ese lugar específicamente. El enemigo tenía la ventaja de conocerlos sea por investigación o haberlos visto pelear en la invasión a Konoha. Sin embargo, ellos solo sabían un par de cosas que la misma Tenten les había dicho. No sabían quién era su líder y mucho menos para que quería el pergamino de las ocho puertas de Gai.
Caminaron con sigilo un par de pasos hasta que llegaron a un camino que se abría en tres pasillos. Justo cuando Gai abrió la boca para dar alguna orden al respecto, las paredes y el suelo comenzaron a temblar. En un súbito movimiento todo se deformo creando paredes entre ellos y el suelo cedió creando un agujero en el suelo, haciéndolos caer en la oscuridad.
Lee logró componerse y aterrizar en silencio cuando alcanzó al suelo, mirando a su alrededor y percatándose de que no estaba el resto de su equipo. Concluyendo que esos ninjas que habían detenido tiempo atrás de alguna forma que no lograba comprender, por el rápido ataque que habían tenido, habían alertado a la base. O tal vez habían sido detectados al llegar al claro y habían actuado conforme a eso. Aunque apoyaba más la primera situación.
Estaban en clara desventaja, ya no tenían el efecto sorpresa y ante eso, lo más inteligente que el enemigo había hecho era separarlos a todos, de esa forma podrían vencerlos más fácil. O eso era lo que pensaban. Lee sonrió divertido, no sabía contra que se enfrentaría pero había estado entrenando duro para cualquier cosa que viniera y que el enemigo se arrepintiera de subestimarlo.
Escuchó unos pasos acercándose y prontamente su vista captó a la persona que se acercaba, con una ligera sonrisa en los labios.
La mente de Lee sufrió un golpe de deja vú al ver al hombre enfrente suyo, mientras el tiempo se movía con rapidez por su cabeza hasta regresar al preciso momento donde lo había visto. Años atrás, en Getsugakure.
―Tú…
―Es bueno volver a verte, Lee-san.
Era imposible que aquel soldado con el que había hablado en Getsugakure estuviera ahí. Recordó cada una de las palabras que había compartido con él, en una lentitud agonizante, en un eco en su cabeza que se repetía una y otra vez sin parar.
¿Acaso… todo esto había iniciado en ese preciso momento, desde hace tanto tiempo atrás?.
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