Capitulo 34: Cúspide
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El complejo de metal se sacudió con gran violencia una y otra vez, los ninjas corrieron por los pasillos con un gesto contraído.
―Demonios, tenemos que salir de aquí antes de que esto se destruya.
Un hombre rubio con ojos rojos esquivó el techo que cayó enfrente suyo y saltando para pasar sobre un fragmento grande de tierra en el pasillo ¿Cómo demonios había llegado eso ahí? Todo esto estaba hecho de metal.
No se suponía que nada de eso debía suceder, sabían que los ninjas de Konoha venían y estaban preparados para eso. Pero todo esto había sido un revés que no habían anticipado. ¿Acaso Ushio se había confiado? Ese hombre despiadado no solía equivocarse, tal vez ni el mismo estaba consciente de las habilidades de esos ninjas. Junto a él había un par de sus compañeros. Los que eran mandados a aldeas pequeñas para traer carne fresca.
Habían logrado sobrevivir de los experimentos de Ushio y permanecido con él por miedo, más que por devoción. Por eso mismo al tener la oportunidad de huir, lo harían sin dudar.
Otro de sus compañeros salió de un pasillo lateral y se detuvo al verlos un poco y corrió a lado del ninja que encabezaba la formación.
― ¿Kinzoku? ¿Yoru? ¿Zuri? ―Venía de la dirección de donde estaban desarrollándose las peleas con esos ninjas.
El recién llegado negó con la cabeza y el líder de la formación hizo un sonido frustrado con la boca. El poder de aquellos ninjas eran tales que había derrotado a los más fuertes del complejo. Corrió más deprisa hasta que alcanzaron la salida justo en el momento que la entrada se derrumbó.
¿Con quién se supone que se había metido el viejo Ushio para terminar siendo masacrados?
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Su pierna llena de fibras musculares grotescas impactó en su rostro con una fuerza arrolladora, haciendo que saliera disparado hacia una de las paredes que aún seguían intactas. La pared cedió ante aquel impacto ocasionando un temblor colosal en toda la estructura de metal y terminando por ceder esa pared.
Ushio se acercó un par de pasos encontrando a la bestia de Konoha en el suelo boca abajo y soltó una risa maniática. Con su pie movió el rostro de Gai viendo como tenía los ojos en blanco y un gesto de impresión. Ese enfrentamiento se había terminado con su victoria.
Dio media vuelta, tomando el pergamino que había soltado en la pelea, tenía que mantenerlo seguro. Sabía que Gai no había ido solo, por lo que sus alumnos ahora estarían en el suelo de la misma forma patética que su maestro. Tal vez podría usarlos como objetos de pruebas para sus siguientes proyectos, entendía que había un Hyūga entre ellos. Podría obtener el secreto del Byakugan una vez que le sacara los ojos.
Un sonido lo alertó el tiempo suficiente para girar sobre sí mismo y recibir un golpe certero en su estómago colosal que se hundió entre sus fibras musculares, que no pudieron detener todo el daño infringido. Salió disparado hacia atrás, logrando frenar antes de alejarse lo suficiente.
―Vaya, vaya ¿sigues vivo?
Observó la imagen imponente de la bestia de Konoha de pie, a un par de metros con un aura rojo saliendo de su cuerpo, como chakra rojo, su piel más carmesí y las venas saltándose más prominentes. Ushio sonrió al entender lo que estaba contemplado, la octava puerta, la puerta de la muerte, había sido abierta. Dejando en claro que estaba apostando el resto de su vida para poder vencerlo. Aquella idea lo emocionó, por lo que él mismo abrió la puerta de la muerte.
El aura que emanaban ambos cuerpos chocaba por la intensidad y fuerza del poder, un grito salió de ambos contrincantes cuando se movieron con rapidez para arremeter contra el otro. Sus puños impactaron, seguido de una gran cantidad de patadas y golpes a una velocidad e impacto alucinante.
Gai intentaba esquivar cada uno de los golpes aunque algunos habían acertado, haciéndolo retroceder pero nuevamente se acercaba para proporcionar un sinfín de ataques. Sin embargo, Ushio no se desgastaba en esquivar los golpes, las fibras musculares parecían actuar como barreras que absorbían sus ataques, intentando absorber sus extremidades cuando chocaban contra la parte que intentaba afectar. A pesar de aquella desventaja había acertado a hacer daño mínimo en aquel cuerpo perfecto, eso era de alguna forma un avance, aunque necesitaría más si quería vencerlo.
Si no había forma de pasar a través de aquel escudo impenetrable, la bestia de Konoha entendió que debía descomponerlo. Giró dando una voltereta, tomando distancia de los ataques certeros y evaluando el panorama desde el aire. Súbitamente Ushio saltó para alcanzarlo, Gai sonrió porque era lo que necesitaba.
Acercó sus extremidades a su cuerpo, con los ojos en blanco y el chakra rojo brotando de su cuerpo. Movió su cuerpo hacia atrás, tomando vuelo de su mano derecha y la acercó con fuerza hacía el cuerpo que estaba flotando, a una distancia considerable.
―Issoku―El aire se condensó con una presión abrumadora, dirigiéndose a donde estaba Ushio, golpeándolo con la fuerza aplastante de un cañón de aire. A una velocidad impresionante, Gai travesó la habitación propinando un nuevo golpe con la misma intensidad. ―Nizoku― Repitió los mismos movimientos moviéndose por todo el cuarto y dirigiendo un nuevo golpe liberando la presión del aire. ― Sansoku. ―Ushio estaba atrapado en medio por el golpe de aire que llevaba de todos lados en un instante, tal que no le dejaba pensar. ―Yonsoku. ―Solo atinó a materializar una fibra gruesa de músculo en un intento de resistir. ―Gossoku.
Ese último ataque liberó una tormenta de aire tal que lo envió hacia el suelo, creando un agujero enorme, atravesando el metal y hundiéndose más abajo, en la tierra.
Gai aterrizó sintiendo las piernas débiles y arrodillándose mientras su respiración agitada buscaba salir por sus labios. Uno de sus ojos estaba cerrad por el esfuerzo que conllevaba y el daño presente en su cuerpo. A pesar de que había perfeccionado las puertas intentas para que al abrir la puerta de la muerte, no acabara su cuerpo carbonizado y fuera una muerte inminente, aún así había consecuencias relacionadas a las habilidades que usaría. Su cuerpo estaba llegando al límite, por no decir que el no poder moverse con total libertad en ese momento fuera su límite. Necesitaba un esfuerzo monumental para mover sus piernas con los musculas contraídos y desgarrados por el esfuerzo.
Su vista captó un movimiento e interpuso las manos al instante en que una masa amorfa de músculos se aproximó como una bala de cañon hacía él. Lo hizo retroceder, pero resistió en modo de defensa. Vio el pequeño rostro de Ushio emerger del pecho de aquella cosa, con una sonrisa desquiciada y la sangre saliendo de su boca. Necesitaba bloquearlo unos segundos, los suficientes para recuperarse y poder atacarlo. Era una competencia sobre quien retrocedía ante la fuerza empleada de empuje. De la nada un golpe acertó a su mejilla, haciéndolo replegar. Otro golpe llegó de la nada, alcanzando su cuerpo.
Se repitió la acción a pesar de tener apresados sus brazos, sorprendiéndose de cómo era posible eso. Finalmente se percató como extremidades salían de las fibras musculares y lo atacaban mientras sus brazos centrales eran retenidos por la bestia de Konoha. Aquellas extremidades no eran tan fuertes como las originales además de tener una apariencia grotesca.
―Guanjin
Los fuerzas de los golpes se potencializaron, generando daño en su cuerpo, por lo que intentó alejarse. Justo cuando saltó hacia atrás, de la nada Ushio había saltado en el aire encima de él y aterrizando con furia en la espalda de Maito drenando todo el aire de sus pulmones y hundiendo su cabeza en el metal.
Ushio saltó hacia atrás mirando el cuerpo inerte, la técnica que había desarrollado había salido mejor de lo que esperaba. Aquella mutación en su cuerpo era un efecto secundario al cual le había decidido sacar provecho, lo cual hacía a su cuerpo más poderoso e indestructible.
La bestia de Konoha había sido destruida.
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La mano masculina se cerraba con fuerza sobre la suya, lo cual la había sentir nerviosa. Y más por el sitio donde se encontraba. Cuando tuvieron que descender por un agujero en el metal, aquella unión se rompió.
Tenten se sintió más preparada para atacar, pero la calidez de aquel gesto se perdió con rapidez. Intentó concentrarse en saltar, hasta que alcanzaron el suelo. La mirada castaña barrió toda la estancia hasta que el color verde sostenida en la pared llamó su atención.
―Maldita sea. ―La kunoichi se quejó cuando el complejo tembló con fuerza y un pedazo se techo cayó.
Ambos se movieron a la par, esquivándolo antes de ser aplastados y corrieron hasta que se acercaron a la mancha verde que permanecía inmóvil en su sitio. La ninja medico se arrodilló a lado del cuerpo inerte, observándolo con gran detenimiento. Los ojos cerrados y su apariencia tan lamentable que parecía que era demasiado tarde. Tenten tragó saliva y miró hacia atrás observando a Neji que tenía la mirada fija en la figura de su mejor amigo, Rock Lee.
Tenten acercó las manos, tomando los hombros de su compañero de equipo. Bajó la cabeza frustrada y repentinamente lo sacudió con efusividad hacia adelante y hacia atrás, en un movimiento poco delicado.
― ¡Despierta, Rock Lee!
El cuerpo inconsciente se movió con violencia hasta que los ojos redondos y negros se abrieron, provocando un gesto doloroso cuando volvió a apoyarse en la pared después que la kunoichi terminó con aquel método de curación.
―Chicos, están bien.
Tenten sonrió aún arrodillada a su lado, levantando su pulgar imitando el gesto que él siempre solía hacer de forma positiva.
―Necesitarán más para vencer al equipo tres.
Se inclinó hacia el cuerpo malherido de Lee, evaluando las heridas que tenía y la gravedad. Colocó las manos encima, provocando una luz verde que fue cerrando la herida del hombro con rapidez y las demás lesiones menos mortales que tenía.
Con la fuerza volviendo a su cuerpo y apartar la nube espesa de dolor que llevaba su cabeza, Lee fue consciente de todo lo que lo rodeaba. Observó a la Kunoichi retroceder, pasar una mano en su frente, limpiando el sudor que antes había estado ahí.
― ¿Tenten? ―Señaló las líneas negras en su cuerpo.
¿Acaso eso era...? Cuando Tenten le confesó que estaba entrenando con Tsunade para convertirse en una ninja médico, no sabía la magnitud que tenía. Había practico con él para curar lesiones y cicatrices, a eso se debía el tiempo que pasaban juntos. Era consciente que los entrenamientos con la quinta Hokage eran tales que dejaban incapacitada a Tenten y por eso él debía interceder por ella con Neji, sin revelar nada.
Pero eso era mucho más de lo que pensaba. No es como que dudara que ella pudiera lograrlo más que cualquier otra Kunoichi, pero era una sorpresa agradable.
―Sí, necesitamos moverlos y encontrar a Gai, o podríamos llegar tarde.
Todo el complejo retumbó encima suya y finalmente sucedió lo que temían. Todo comenzó a derrumbarse con rapidez, por todas partes. Los tres ninjas se movieron velozmente, evitando ser alcanzados por la destrucción que pisaba sus talones y con una esperanza latente en sus cabezas.
De encontrar a su maestro vivo y con la llama de su juventud ardiendo más que nunca.
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Ushio contemplaba al genio del Taijutsu en el suelo inmóvil, desde hace casi un minuto. Lo cual dejaba en claro su victoria. Justo cuando iba a apartar su atención de aquel ninja, vio la mano de Gai moverse y frunció los labios, conmocionado por la resistencia que demostraba. Se había aferrado a las bestias de Konoha por su gran capacidad en el uso de taijutsu y que no se habían quedado atrás ante su nulo uso de ninjutsu y genjutsu. Su fuerza de voluntad era asombrosa, tal parecía que debía destruirla en totalidad hasta que no pudiera levantarse para poder terminar ese combate. Si tendría que romper hueso por hueso de su cuerpo para lograrlo, lo harían con todo gusto.
Lo vio incorporarse con gran lentitud, sin intentar detenerlo. A fin de cuentas quería seguir divirtiéndose y probar que lo había superado. No había copiado las habilidades establecidas de las ocho puertas, había desarrollado las suyas adicional de las demás modificaciones en su cuerpo.
Su propio cuerpo apenas y presentaba algunas lesiones, más que nada por los ataques de Gai, que por el desgaste que las puertas habían ocasionado. Sabía que las puertas traían una consecuencia a un cuerpo común, por eso mismo él había alterado sus células para reforzar esas deficiencias, como las fibras musculares y poder regenerativo y de réplica de huesos, además de poder manejarlos a su disposición, aunque no tanto como aquel Kekkei genkai que había escuchado en el país del fuego, aunque tenían el mismo principio. Había atrapado a uno de sus miembros y jugado con él un rato para analizar el secreto de aquella habilidad y una vez que los experimentos funcionaron lo suficiente bien, lo había usado en su cuerpo.
Gai se mantuvo con una rodilla en el suelo y el otro pie apoyado en el suelo. Su mano derecha ayudaba a mantenerse derecho en su postura mientras levantaba la mirada para ver a Ushio. El brazo izquierdo rodeaba su abdomen, en un intento de suprimir el dolor eclipsante que lo invadía, para mantener todo unido, se había roto varias costillas ante la caída de aquel hombre, como una bala de cañón. La sangre descendiendo por la parte derecha de su rostro, su ojo entrecerrado, con el rostro contraído por las descargas punzantes en su cuerpo. Tenía hemorragias internas, la fuerza escapando de entre sus dedos, le dolía respirar.
Escupió la sangre que tenía acumulada en la boca, respirando con profundidad pero teniendo cuidado para no lastimarse más. Posiblemente solo tendría oportunidad de una habilidad más antes que su cuerpo colapsara, tenía que elegir bien sus movimientos.
― ¿Seguirás aferrándote a lo inevitable? La pelea esta definitiva desde antes de empezar. ―Ushio vio como intentaba mantenerse estable. ―Te observé durante años y se de lo que eres capaz, por lo que busqué soluciones. No puedes contra mí.
Gai consideró que podía tener razón. Su cuerpo estaba dañado y ese hombre parecía apenas afectado por sus técnicas. Ni usando la serie completa de Sekizou había servido. Había una alternativa más, y usaría toda su fuerza de voluntad para poder moverse.
―Jamás se define una pelea hasta el último instante y yo estoy dispuesto a terminar con tu reinado de oscuridad.
Colocó ambas manos en el piso, mientras presionaba con fuerzas su dentadura y miraba con determinación a aquel hombre. La expulsión de su chakra movía el aire en lo que quedaba del lugar, materializando su color rojo y generando una presión fuerte a su alrededor. Su chakra carmesí siguió saliendo de su cuerpo hasta que comenzó a adquirir la apariencia de dragón de gran tamaño con ojos amarillos y grandes colmillos brindando un semblante furioso e imponente.
― ¡Ryou!
Con una velocidad asombrosa Gai desapareció de su posición, sorprendiendo a Ushio, lo vio acercándose hacía él con una figura colosal envolviéndolo. Sus movimientos eran tales que distorsionaba su periferia. Saltó en el aire cuando estaba muy cerca y expandió su pierna derecha para dar una única patada contundente.
― ¡Yagai!
Alcanzó el pecho de Ushio, sus fibras musculares reaccionaron protegiendo esa zona y reforzándola con huesos más blindados. Sin embargo, el golpe fue tal que se hundió con potencia entre las fibras, hasta alcanzar su cuerpo real y sus huesos que se fragmentaron por la violencia del ataque. Ushio se reclinó hacia adelante por el impacto, con los ojos saltados y escupiendo una gran cantidad de sangre. Adicional el poder de aquella técnica era tal que desató una explosión de tal magnitud que terminó derribando cada una de paredes.
Todo se sumió en silencio y sin ningún movimiento aparente. Solo el sonido del metal cayendo del cielo y el movimiento del suelo que estaba fragmentado.
Ushio estaba en el suelo, varios metros por debajo, boca arriba y sintiendo la tierra debajo de su cuerpo, no quedaba nada de la base que tanto había demorado en construir. Su cabeza se movió delicadamente hasta que vio a Gai en el suelo, sentado y apoyado en un árbol, intentando recuperar la compostura.
― ¿Todo esto por unas hojas marchitas? ―Ushio habló con la voz perdida. ―Juntos nosotros podríamos haber hecho mucho.
No obtuvo una respuesta, por lo que comenzó a incorporarse hasta que pudo sentarse.
―Ambos cuerpos están al límite, tú has llegado a tu límite con la utilización de las ocho puertas, está a punto de desmoronarse. ―Ushio se levantó con suma lentitud. ―Pero mi cuerpo modificado aún me permite seguir.
Por un momento Ushio pensó que Gai estaba muerto al no detectar ni un movimiento de su parte o tal vez había perdido el conocimiento. Sin embargo, luego de unos segundos lo vio moverse, levantando el rostro y revelando una sonrisa divertida pero forzada en su rostro. Ese pequeño gesto era suficientemente difícil por el dolor embriagador de su cuerpo.
―Estas equivocado, necesitas mucho más para romper mi voluntad.
Gai se levantó a la par que Ushio, con lentitud, motivado por la fuerza de su voluntad e ignorando el dolor crónico de cada partícula de su cuerpo. Se colocó en posición de pelea al ver a su contrincante acercándose hacia donde estaba con la furia resplandeciendo en su mirada oscura, como si estuviera cansado de jugar y de sus palabrerías.
―Saibanken― El poder restante que tenía lo concentró en mayoría en ese golpe final.
Su poder muscular y el óseo se fusionaron logrando que brazos aumentaran de tamaño y proporcionando un golpe fuerte al cuerpo malherido de la bestia de Konoha. Posteriormente siguió golpeándolo hasta que dejó de defenderse y lo vio caer al suelo. Pero esto no terminaría así. Lo tomó entre sus manos, sujetando sus piernas y arremetió contra su cuerpo con ayuda de sus manos, golpeando el cuerpo de Maito en el suelo del lado derecho, para después hacerlo del lado izquierdo, como si fuera un trapo viejo, un cascarón vacío. Cada vez lo hundía más y más en la tierra, sintiendo menos resistencia en cada ocasión, hasta que ya no la hubo.
Finalmente Ushio lo dejó en el suelo, esperando que eso fuera suficiente. Respiró profundamente, aún sentía su cuerpo afectado por la pelea que ese hombre le había dado. Él había acertado en tomar su poder y adueñarse de él. Todo había valido la pena, ya no era una persona débil e indefensa.
Podía hacer frente y lo había vencido, al ninja más fuerte del país del fuego en taijutsu.
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Se desplazaban con gran rapidez por los árboles, con sigilo y estando pendientes de su alrededor en todo momento. No sabían a quienes se enfrentarían, era una misión a ciegas, por lo que iban preparados para todo.
Udo Tanaka, miembro del escuadrón que lideraba Neji Hyūga aterrizó en un árbol, subiendo por su tronco y desplazándose de nuevo por el bosque. Su máscara de zorro cubría su rostro delgado y ojos sencillos. Seguido de cerca estaba Hideki Nazure, con su máscara de felino. Estaban cerca del punto donde se tenía registro que el equipo tres había ido.
Kakashi los había llamado, cuando regresaron de una misión, asignándoles que fueran a dar apoyo al equipo Gai. El Hokage y ellos sabían que el poder de ese equipo superaba con crecer a muchos otros. Si Kakashi pudiera confiar en alguien con los ojos cerrados, sería en Gai. Sin embargo, aquella situación era tan extraña que parecía que no lo dejaban tranquilo. Un poco de ayuda ante cualquier eventualidad no vendría mal.
Además que la razón principal era que no sabían contra quien se estaban enfrentando.
Ambos saltaron y justo cuando iban a aterrizar en una rama, todo el suelo se sacudió, balanceando con fuerza la vegetación. Lograron sujetarse de la rama, ascendiendo por el tronco más alto, para tener una noción de que había sido eso.
Hideki llegó antes a la punta y contempló anonadado el panorama que se abría a un kilómetro de distancia. Una nube de humo se consumía parte de los árboles y algunos comenzaron a caer como una consecuencia en cadena.
― ¿Pero qué demonios? ―Udo llegó a su lado, ambos subieron sus máscaras hasta que su rostro fue visible, para poder observar mejor la destrucción colosal.
Por un momento habían pensado que habían visto mal por la máscara, pero sin ella, la imagen seguía. Un estremecimiento recorrió ambos cuerpos, algo verdaderamente grande estaba sucediendo, algo muy malo. Un presentimiento crudo ante la visión.
Sin esperar descendieron de la cima, refugiándose en el espesor de los árboles y acelerando el paso, tenían que llegar pronto o todo terminaría muy mal. La tierra volvió a temblar descomunalmente y se detuvieron a esperar a que pasara antes de seguir su camino.
¿Contra quién o contra qué demonios se estaba enfrentando el equipo tres?Y algo más importante ¿seguían con vida?
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Se dio la vuelta listo para regresar y probar suerte en otro lugar para su nuevo refugio, pero el sonido de las piedras moviéndose en el suelo lo hizo voltear, abriendo en totalidad los ojos conmocionado por lo que estaba viendo.
― ¿Sabes? Esto demuestra que no has enfrentado a alguien como yo. ―Su voz sonó tan débil que por un momento Ushio pensó que no había escuchado bien.
―Solo dices estupideces, voy a aplastarte y luego seguiré con aquellas hojas podridas, haciéndolas mis sujetos de pruebas. ―Habló dominado por la rabia al ver que seguía levantándose, no podía ser posible, no a estas alturas cuando había usado su técnica más fuerte contra él. ―Mataré a cualquiera que intente ponerse en mi camino.
―No te atrevas a hablar mal de mis queridos alumnos. ―Una vez de pie levantó el rostro, con la mirada más decidida en ella.
Eso solamente hizo enfurecer más a Ushio, que lanzó un golpe tal que liberó una presión aplastante que hizo retroceder a Gai, pero que no menguo la mirada que tenía. Se tambaleaba en su lugar, con heridas visibles en su cuerpo, la sangre escurriendo por su rostro, los ojos entrecerrados por el dolor, una de sus piernas en una posición rara. A pesar de su imagen deplorable, una sonrisa determinante adornaba su rostro.
―Mis pupilos han regido sus vidas superando con creces sus propias fuerzas, cada día. Levantándose a pesar de las heridas, buscando seguir delante a pesar de todo. ―Una sonrisa cálida adornaba su rostro al hablar sobre ellos. ―Tú solo eres un falso ninja, en busca de una fuerza artificial que jamás entenderá que significa el trabajo duro y la voluntad. ―Escupió la sangre que se había acumulado en su boca, no podía sentir con claridad la fuerza de sus piernas. ―Tú serás detenido por el equipo tres, ¡su voluntad y la mía! ―Habló con tota la efusividad que le fue posible.
Ushio arremetió contra él, pero Gai logró poner su distancia, haciéndolo enfurecer más. No sabía cómo era posible que se siguiera moviendo ante la condición de su cuerpo. Volvió a acercarse hacía él, buscando acertar algún golpe. Gai se movió con maestría, esquivando cada ataque, con una sonrisa en sus labios.
Esa era una técnica que apenas había desarrollado, una técnica que estaba reservada para aquellos que no conocían sus límites y que harían cualquier cosa por proteger a los suyos, como su padre. Gai tomó distancia suficiente para poder concentrarse. El aura rojo de su cuerpo se incrementó abruptamente y adquirió un tono más oscuro, hasta que formó una figura descomunal de Hachiman. Su cuerpo rodeado por chakra que simulaba una armadura del dios de la guerra, unos cuernos sobresalientes del casco de su cabeza, su cuerpo más corpulento y su rostro endemoniado.
La realidad comenzó a fragmentarse a su alrededor, lo cual frenó el avance de Ushio que buscaba detener aquello que Gai intentaba. Pequeñas piedras frotaban a su alrededor y finalmente el tiempo se detuvo.
―Byakuga no ichi.
Era su técnica final, la perfección de la apertura de las ocho puertas, la evolución del Yagai, que le permitía ir más allá de los limites ya de por si sobre humanos. Golpeando una mayor cantidad de ocasiones al usuario sin que este pueda defenderse al verse afectado el curso del tiempo. Una habilidad que le había costado perfeccionarla diez años, hasta llevarla al cumbre de todo el taijutsu. Las desventajas era la cantidad de chakra que utilizaba y la presión que provocaba en su cuerpo, ahora mismo solo se sostenía por fuerza de voluntad, una determinación de proteger a sus alumnos. Un rugido salio de sus labios y sus labios se deformaron en su gesto de ira. Sus ojos se tornaron oscuros y su cabello se levantó.
De manera repentina, Gai se movió de su sitio, arremetiendo contra Ushio que antes de verse atrapado en esa distorsión del tiempo, había intentado reforzar su cuerpo, sin lograrlo por completo. Todo parecía moverse en cámara lenta, los golpes de Gai eran tales que acertaron en el cuerpo con una sucesión de golpes, patadas con una fuerza impactante, acertando al cuerpo como si fuera un objeto inerte. Además que de ellos brotaba fuego, creado por la fricción y poder de cada golpe con la presión del aire, generando una incineración interna en cada ataque.
Maito Gai acertó cada uno de sus golpes, casi atravesando el cuerpo enemigo al emplear una presión de choque al instante que su puño alcanzaba los músculos. Le dio una serie de patadas elevándolo en lo alto del cielo, moviéndose por todo el espacio acertando una y otra vez, de un Ushio indefenso que estaba en el centro, soportando cada uno de sus ataques y moviéndolo como si de un trapo viejo se tratara. Finalmente atinó una patada utilizando toda su fuerza y sintiendo como sus huesos cedían ante ese poder. Fue consciente de como los huesos del abdomen del cuerpo contrario se partían hasta astillarse. Las costillas perforando sus órganos y la sangre escurriendo de la herida, como si hubiera explotado desde adentro.
Con ese último ataque, se restableció el curso del tiempo. Ushio reaccionó sintiendo cada uno de los golpes, como si hubiera despertado de un trance. Su cuerpo despedazándose por dentro, como efecto dominó. Descendía por la tierra envuelto en las llamas provocadas por la intensidad y fuerza de cada uno de los golpes, moviéndose con tal rapidez hasta alcanzar la tierra como si se hubiera tratado de un meteorito.
Todo había sucedido en cinco segundos, cinco segundos que habían marcado un antes y un después en la pelea. Cinco segundos donde todo se había detenido y cuando su consciencia había regresado, había marcado el fin. Su cuerpo perfecto, el que tantos años había tardado en perfeccionar, una vez que alcanzó la tierra, hundiéndose en el suelo y formando un cráter de varios kilómetros, fue consumido por la incandescencias de la voluntad de Maito Gai, hasta que solo quedó un cuerpo marchito, sin rastros de vida, aquella que había sacrificado por intentar ser un ninja, sin importar a quien tuviera que destruir para poder lograrlo.
La bestia de Konoha aterrizó una vez que su transformación se perdió, sin ninguna fuerza en las piernas, por lo que se desplomó, boca arriba, con las manos extendidas mientras el chakra carmesí y aquella figura que lo rodeaba, desaparecía de su cuerpo, esfumándose en un segundo. Su piel presentaba quemaduras por la utilización de la octava puerta, además que podía asegurar que tenía casi todos los huesos de su cuerpo rotos y algunos atravesando algún órgano importante. No había un lugar en su cuerpo que no doliera, lo cual lo obligaba a quedarse quieto.
A pesar de eso, Gai sonrió satisfecho, observando el cielo azul que se alzaba con plenitud. Las aves apareciendo cuando todo se quedó en silencio, volando con total libertad e interpretando una dulce melodía. El aire sopló refrescando su cuerpo por el sudor que recorría su cuello y rostro.
En ese momento se preguntó si sus pupilos estarían bien, había hecho todo esto para protegerlos, realmente esperaban que pudieran volver y recuperar el tiempo perdido. El habría dado su vida por ellos una y otra vez sin dudar, eran todo lo que tenía. Ese hombre los había lastimado, tal vez de forma irreparable pero se había asegurado que eso no pasaría de nuevo. Tendrían una vida plena. Los latidos lentos de su corazón le indicaron que no le quedaba mucho tiempo, sus ojos pesaban demasiado y le costaba abrirlos entre cada pestañeo. Quería resistir un poco más, quería al menos quería verlos una vez más antes de...
Pensó en la última vez que habían estado los cuatro, en aquel restaurante, riendo y comiendo barbacoa. Rock Lee mirándolo con gran admiración y riendo sin reprimirse por sus palabras, siguiendo cada una de sus posturas de semental. Él ahora pondría en alto el renombre de los hombres de mallas verdes de Konoha. La imagen de Tenten riendo y cubriendo sus labios ante aquella escena que no dejaba de decir que era vergonzosa. Neji mirándola con total fascinación e intensidad como si estuviera viendo lo más preciado que tenía, sonriendo al verse contagiado por la risa femenina.
Atesoró ese momento mientras sus ojos se iban cerrando sin poder evitarlo. Necesitaba hacer tantas cosas, decir tantas cosas, vivir mucho más para verlos crecer, formar una familia y hacerlos avergonzarse más hasta que dejaran salir la llama de su juventud. Su pecho se agitó dolorosamente al saber que eso no sería posible. Pero no se arrepentía, jamás lo haría, si eso aseguraba que ellos pudieran ser las hojas verdes del futuro.
Escuchó un grito en la lejanía en el preciso momento en el cual su corazón se detuvo a la par que dio su última respiración, entregándose a la oscuridad del abismo.
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¡Hola queridos!
Siento demorar en traer el capitulo, me surgió trabajo y una comisión... por lo que necesitaba priorizar entre mis obligaciones. Pero al final les traje el termino de esta pelea. No saben el trabajo que fue poner cuatro peleas diferentes, enemigos y de mas, pero estoy conforme con el resultado.
De igual forma queria comunicar que la escaleta inicial de Gazes era de 35 capítulos, pero motivos de querer dejar todo perfecto y sin ningun hueco argumental, le he sumado un capitulo más. Es decir, la historia terminará en el capítulo 36, por lo que la siguiente semana por fin terminará esta larga historia.
Aclarando un par de cosas. No lo había dicho, pero el poder de las fibras musculares de Ushio esta basado en "Muscular" de Boku no hero y adicionando lo de los huesos de Kimimaru. Y si, siempre me dio cosa imaginar a Ushio de esa forma, no me gustó mucho escribir su pelea por que lo imaginaba todo grotesco jajaja pero se pudo.
Habilidades:
Sekizō y Yagai son habilidades canon de Gai que utiliza en la pelea contra Madara (Aquella donde el debio haber vencido a Madara). La primera consiste en una serie de golpes a distancia como golpes de cañón de presión y el Yagai es una patada muy fuerte.
Guanjin- Creación mia: Habilidad que consiste en crear manos de menos tamaño pero con gran fuerza para atacar si las extremidades principales estan siendo bloqueadas. Es una mutación.
Saibanken- Creación mia: Habilidad que consiste en hacer crecer alguna parte de su cuerpo con ayuda de sus fibras musculares para poder atacar brutalmente. Es algo similar al poder de Itsuka Kendo de BNH pero más grotesco.
Byakuga no ichi [Voluntad del sol de medianoche] Habilidad de mi creación- La habilidad maxima de Gai, donde altera el tiempo y el espacio congelandolo y atacando a su contrincante que se encuentra detenido por el avance normal del tiempo. Una vez que Gai termina de golpearlo el tiempo se reinicia y por eso llegan de pronto cada uno de los ataques. No hay escapatoria de esta habilidad y no puedes hacer nada para detenerla.
Aunque puede sonar un poco, demasiado, rara esta ultima habilidad, desde Yagai, que es canonica, te muestran que Gai podía afectar el curso del espacio/tiempo. Byakuga solo es una evolución más fuerte.
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