Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Scorpius no estaba del todo de buen humor, como bien lo había dicho Alex, había prometido una fiesta y eso era lo que haría, suponía que su amigo necesitaba dicha distracción, no era de los que tomaban tan literal aquel tipo de comentarios, así que comenzó con los preparativos, sería pequeña, y solo personas cercanas a ellos, así que por maldad y crueldad, invitó a Audrey McLaggen.
Apareció en la casa Lupin, con la pequeña bebé en brazos, plácidamente dormida, aun no la bautizaban, y anteriormente comprendía que todos estaban de luto por la "muerte de Lily", sin embargo, ahora que ella había vuelto más viva que antes, pues la pequeña Liv merecía ser bautizada, y no es que él quisiera verse ansioso, aquella niña era lo más cercano que iba a tener de una hija, principalmente, porque James no podía embarazarlo, por mucho que lo intentaran, y vaya que lo intentaban mucho.
—Me alegra que estén presentables cuando traigo a su hija –soltó Scorpius sonriendo de lado, al ver a Ted, saliendo de la cocina.
—Ah, bueno, digamos que te ofreciste de niñero por nada –se encogió de hombros.
—Vamos ¿cuánto más vas a seguir celando a Alex? –Sonrió –bueno, ya ni yo lo celo, y mira que hay más posibilidades entre él y James, que entre Lily y él –se encogió de hombros.
—A menos que tenga una vagina, y se llame Ginevra, no creo que haya posibilidades entre Alex y James.
— ¿Qué? –Cuestionó confundido Scorpius.
—A que a Alex le encanta Ginevra, y bueno, es guapísima, no hay duda de eso, pero… ella no tiene ojos para nadie más que no sea mi padrino –respondió dándole un trago a su botella de agua.
—Espera ¿cómo es que tú sabes quién le gusta a Alex?
—Quizás no sabía el pasado trágico de Alex, hasta que él nos contó aquella tarde, pero… sí que me enteré de su confesión de amor para con Ginny, digamos que aunque ella se sintió halagada, mi padrino no fue muy feliz por ello –se encogió de hombros.
—Claro, y si tienes esa información ¿por qué te pones celoso de verlo cerca de Lily? Tanto, como para pedirle a James que no lo invite tan seguido a las reuniones familiares, a partir de que te casaste con ella –sonrió.
—Que él no sienta nada por ella de esa manera, no significa que ella no sienta nada por él, y es ella la que elige si se queda conmigo o lucha por conquistar a Alexander.
—En eso tienes razón –suspiró –y bueno, ahora que ella volvió ¿cuándo bautizarán a Liv? –Cuestionó.
—Bueno, según mis planes, era llevarla hoy a casarnos, pero no quiso, discutimos un poco, por lo de Susan, y lo que pasó antes de los sucesos del abismo.
—Claro, Ted y, ¿ya le dijiste que no encontramos a Sebastian? –Cuestionó Scorpius, preocupado.
—No, estoy esperando a que se reponga un poco más, cómo pudiste ver, sigue un poco débil.
—Sí, y el ajetreado reencuentro que me supongo que le diste, no ayudó mucho ¿cierto?
—Cierto –admitió pensativo el metamorfomago.
—Tómalo con calma, disfruten el noviazgo que nunca pudieron tener.
—Dime ¿qué te dijo hace rato?
—Que te ama, pero incluso antes de que pasara lo que pasó, bueno, yo ya le había dicho que aclararan las cosas, una vez naciera su hijo, para evitar que su humor provocara un incendio de nuevo.
—Tienes razón, pero ahora, temo que ella quiera que me marche, y… no soporto la idea de tener que estar alejado de Liv.
La charla con Ted prosiguió más de lo que Scorpius esperaba, pero como había pedido ayuda de los elfos domésticos de su padre, no iba a preocuparse por lo que faltaba para la dichosa "fiesta" de Alex.
—Mira, mira, quién ha decidido deleitarnos con su presencia –se burló Scorpius al ver a Lily.
—Lo siento, me sentía un poco cansada –comentó bostezando –ven, pequeña Liv, tú y yo, no hemos pasado mucho tiempo juntas.
—Es cierto –admitió Scorpius, cediendo a la niña a los brazos de su madre.
—Estás un poco extraño, más de lo que normalmente eres ¿qué te pasa? –Cuestionó Lily.
—No es nada, es solo… que no puedo evitar ver a tu hija, y desear tener un hijo propio, ya sabes –se encogió de hombros.
—Bueno, es un poco complicado, al parecer, las balas de James son de salva –se burló Teddy.
—Como las tuyas –soltó Scorpius, irritado.
—Bueno, es reversible lo mío –sonrió.
—No has hablado con él al respecto ¿verdad? –Elevó una ceja Lily.
—Yo no, pero salió al tema, en una ocasión entre él y Alex, James dijo que él era consciente de que su gusto por mí, tenía consecuencias de naturaleza imposible, que tener hijos no era posible para nosotros dos y él estaba bien con eso.
—Pero no lo han hablado, si yo, con todo mi miedo al compromiso y mi aberración por tener una familia propia, mira en donde estoy…
—Él tiene miedo de ser padre –informó Scorpius –no es algo que él haya compartido abiertamente con alguien ¿saben? Pero le aterra, porque su poca habilidad emocional, tiene miedo a no saber qué hacer en un momento dado con un bebé, que no puede expresarse con palabras.
—Con Liv lo ha hecho bien hasta ahora –informó Ted.
—Pero es diferente con un hijo propio ¿no lo crees? –Se burló el rubio.
—En eso tienes razón –suspiró Ted.
—Cambiando de tema, haré una fiesta para Alex, no será algo muy grande, solo pocos conocidos, James no tarda en llegar –soltó, observando el reloj –así que los dejaré, tengo que ponerle sobre aviso, lo bueno es que es un hombre de hábito –sonrió.
Cuando Scorpius apareció en su apartamento, James ya estaba ahí, bastante tranquilo, quitándose su túnica de auror, y acomodándose los cabellos rebeldes, que le habían crecido un poco, aunque su uniforme estaba manchado con tierra, eso no le quitaba lo guapo que se veía, se quedó un momento en silencio, observando la espalda de su novio, desviándola un poco más hasta el trasero del chico, así que sonrió encantado con la vista que estaba teniendo.
Se sentía tan afortunado de que James estuviera con él, después de todo lo que habían tenido que pasar, estaban ahí, casi siete años después, en una relación sólida, que nada podría fracturar.
—Llegué –saludó Scorpius con una sonrisa.
—Hola, justo estaba pensando ¿qué pasaría, donde estarías? –Sonrió, caminando hasta él, para darle un suave beso en los labios.
—Bueno, me enteré que tu adorable hermanita, está viva, me hice cargo de Liv durante la mañana.
—Ya, ¿estás enojado porque no te dije lo de Lily? Ella me dijo que no le dijera a nadie, así que no lo hice.
—Descuida, tu hermana me dijo lo mismo, ya no quiero asesinarte, y Alex tampoco –sonrió emocionado –seguimos contigo, tan enamorados como siempre –le guiñó un ojo.
—Sigues bromeando con eso –negó James.
—Bueno, a papá le pareció una broma fabulosa cuando los presenté con mis abuelos.
—Aun creo que a tu abuelo, Lucius, no le agradó mucho que dijeras: Les presento a James, mi novio, y éste es Alex, el novio de mi novio.
—Somos una relación poli amorosa, a la que le va bien, porque no te acuestas con él, de lo contrario, ya estaría muerto y enterrado en el patio de la mansión Malfoy.
—Es muy extenso, sería complicado para los aurores encontrarlo.
—Mucho mejor, así, sin cuerpo, no hay delito ¿o sí? ¿Cómo pueden decir que Alex está muerto, si no está su cadáver? Por cierto tendremos una fiesta –sonrió.
—Estoy un poco agotado, no tengo ánimo de ir a ningún lado –comentó, acariciando la mejilla de Scorpius.
—Bueno, eso me parece bastante bien, porque la fiesta será aquí, ve a ducharte –lo golpeó en el trasero.
—No provoques nada que no puedas solucionar pronto –sonrió el castaño.
—Te ves tan sensual –admitió, acercándose a él –creo que podemos solucionarlo en tu ducha, vamos –le guiñó un ojo, para después sujetarlo de la mano y conducirlo al baño.
—X—
La música sonaba a un volumen bastante casual, así que todos podían estar charlando sin necesidad de gritar, de igual manera, podían pretender escuchar a su interlocutor mientras que en realidad, estaban prestando atención a la música de fondo, ese era el caso de James, la persona frente a él no la conocía, sin embargo se había acercado a su persona, para entablar una charla amena, si tan solo el castaño fuese un poco más normal.
Fue salvado cuando su mejor amigo se puso a su lado, y se incluyó a sí mismo en aquella charla, para que fuese ignorado, así que después de unos momentos apropiados, se disculpó y se alejó, rumbo a la cocina, que estaba libre, se recargó en la isla y suspiró, había sido un día bastante agotador, no tenía ganas de estar tratando de parecer un individuo normal, pero no se vio capaz de negarle aquello a su novio, ni a su mejor amigo.
—Te ves agotado –la voz de Ted lo hizo voltear.
—Día ajetreado –respondió intranquilo.
—Supongo que sigues obsesionado con tu búsqueda del tesoro ¿no es así? –Se burló.
—Le prometí a una persona que encontraría al monstruo que asesinó a su hija –informó en un tono seco.
—Bueno, sí, lo hiciste, diste con esa persona, James.
—Pero no pude encerrarlo en Azkaban, Sebastian Keller sigue prófugo, y todos parecen bastante tranquilos al respecto ¿y si vuelve a hacer algo como lo que le hizo a mi hermana?
—James…
—No, es que no lo entiendes, Edward, Lily tuvo suerte, sólo eso, tuvo suerte de que el producto de magia oscura no la matara, pero ¿te has puesto a pensar, cómo hubiese sido la historia si la hubiese consumido como a las otras chicas?
Ted se quedó callado, obviamente nunca se había puesto a pensar en aquello, porque hacía muy poco que se había enterado de lo que realmente estaba detrás del embarazo de su no esposa, si aquel bebé no hubiese sobrevivido, él nunca hubiese tenido la oportunidad de casarse con Lily —al menos creer que lo hizo—, no se hubiesen enamorado nunca, no tendría a la hija hermosa que tenía en ese momento, ni a la pelirroja hermosa enamorada de él.
—Es complicado, pero al menos pudiste cumplir un poco tu palabra, el sanador…
—Que se suicidó mientras estaba en custodia ¿crees que eso es realmente justicia? –Cuestionó el castaño.
—Sí –se encogió de hombros el metamorfomago.
—Lo dices como siempre, sin pensarlo bien ¿no es así?
—James…
—Ya sé lo que vas a decir, Ted, que soy un fenómeno sin emociones, un robot, sí, no comprendo bien las emociones y muchas veces no me interesa saberlo, pero puedo entender esto, que si yo tuviese una hija, y un imbécil, la profanara con magia oscura como ese sanador y Keller lo hicieron con tantas mujeres, que él esté muerto no me daría ni paz ni tranquilidad.
—Pues debería, porque está muerto, y ya no puede hacer más daño –rezongó Ted.
—Ah, claro, está muerto, pero se fue en sus términos, sin sufrir lo que esas chicas sufrieron, tan rápido como un pestañeo, ¿sabes cuándo sufrieron esas chicas al menos? Yo no tendría ni justicia ni paz.
Los dos se quedaron callados por un momento, ya que Scorpius entró bastante alegre, con un par de platos de botana vacíos, observó de un lado a otro, frunciendo el cejo.
—Estás enfadado ¿por qué? Es bastante difícil ponerte de ese modo.
—Solo está cansado por el trabajo ¿cierto? –Sonrió Ted, en dirección del castaño.
—Solo cansancio –asintió.
—Lo sé –el rubio avanzó hasta su novio y lo besó –aun así, accediste a la fiesta, eres un sol, amor.
—Una fiesta nunca cae mal, o eso dicen en el Departamento de Aurores –se encogió de hombros.
—Los hubiese invitado en ese caso.
—No, gracias a Merlín no lo hiciste –lo sujetó del hombro.
James salió de la cocina, dejando a los primos segundos solos, se miraron un momento, hasta que el rubio se cuadró, con aquella expresión de fastidio, tan característica de su rostro, cuando James no estaba cerca.
—Dime qué pasó entre ustedes.
—Me dijo que me ama –bromeó.
—Te creería, pero hace unas horas en la ducha –sonrió –dejo claro que soy el único en su vida.
—Me alegro que las cosas con ustedes vayan bien.
—No, no lo van, hay algo que le está pasando, pero no me dice, supongo que contigo se desahogó, así que dilo.
—Es solo trabajo –comentó tranquilo Ted –está estresado por trabajo, lo conoces bien, se estresa por tonterías, déjalo dormir doce horas y se le quitará el malhumor.
—Eso espero –admitió suspirando Scorpius –mientras tanto, vuelve a la fiesta, o juntaré a Lily y a Alex –le guiñó un ojo, saliendo.
Aquella idea, sin duda lo hizo ponerse en marcha, salió de la cocina, la sala estaba un poco repleta por los invitados de Scorpius y James, se tranquilizó al ver a la pelirroja charlando con su hermano, así que se llevó la botella de cerveza de mantequilla a la boca, dándole un trago largo.
El metamorfo observó a Lily que al parecer iba a seguir tomando distancia, lo sabía muy bien, después de su corta charla hacía unas horas, ella había ido directamente a dormir y cuando dio la hora para ir a aquella reunión, se arregló ella y a Liv, y estaba dispuesta a irse sin él.
Lily sonrió al ver a Elisheva llegar, que Scorpius la hubiese invitado, le agradó, significaba que había aprendido a tolerarla y dejar de verla como una amenaza.
—Hola, hola –sonrió la otra pelirroja, con un tono muy alegre.
—Hola, Shev –saludó James, besándola en la mejilla.
—Mmm, pero que bien hueles –acarició el cuello de su camisa –cada vez me convenzo más, de que Scorpius es el chico más afortunado por tenerte –le guiñó un ojo.
—Contrariamente a lo que pienso –informó el castaño –afortunado soy yo, por tenerlo a él, a mi lado.
—Ah –suspiró –dime ¿dónde puedo encontrar uno como tú? –Sonrió.
—Mamá ya no tendrá más hijos –informó James.
—Pero tengo una ligera idea de donde puedes encontrar a alguien, toma, James, cuida tu ahijada –le dio a la niña, tomó a Elisheva de la mano y cruzó la estancia con ella.
La más joven de las pelirrojas se aclaró la garganta, haciendo que Alex se disculpara y se girara hasta ellas, sus ojos fueron de inmediato a Lily, ignorando a la otra chica, no de forma deliberada.
—Hola, Alex, mira, sé que no se conocen, ella es mi amiga Elisheva, es sanadora en San Mungo.
—Ah –los ojos de Alex se posaron en la otra chica –mucho gusto, Alexander.
—Elisheva –sonrió.
—Ah, hay reunión –la voz de Ted sonó un poco incómoda, y su brazo se colocó en la cintura de Lily.
—Sí, es una fiesta –respondió Shev.
—En mi honor, por cierto –sonrió Alex, elevando un poco su botella de cerveza de mantequilla.
—Ah, no sé qué se celebre, pero en ese caso, felicidades –comentó Shev.
—Bueno, nosotros los dejamos charlar un poco a solas, conózcanse bien –les guiñó un ojo Lily, sujetó la mano de Ted y no le costó mucho que la siguiera, como un perrillo fiel.
