Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Scorpius observó con una ceja alzada en notable descontento lo que la organizadora le estaba mostrando, negó de forma suave haciendo que las manos de la joven bruja se trabaran y no lograra pasar de una muestra a otra con la misma agilidad y confianza con la que había comenzado a mostrar sus ideas y trabajos.
—No sé que le pasa últimamente a este país –comentó en un tono bajo y tranquilo el rubio –así como veo, tendré que ir a París o a Berlín en busca de algo… con más gusto.
—No, no es necesario –murmuró desesperada la joven –mire, tengo más muestras que usted y su esposa pueden…
—Ah, ¿parecemos una pareja? –La cuestionó dejando el muestrario en la mesa, la joven se quedó quieta por haber arruinado las cosas.
—Yo creo que mejor nos das cinco minutos para charlar –pidió Lily, dejando de caminar de un lado a otro, meciendo a Liv.
—Claro.
La bruja salió apresurada de la oficina, dejándolos solos, aun así, la mirada de Lily sobre su cuñado no funcionó, él seguía distraído refunfuñando al ver las demás muestras.
—Es en serio, no sé qué te pasa, estás todo el tiempo de mal humor, Scorpius.
—Estoy bien, es solo que esto es… de pésimo gusto, quizás debería iniciar mi propio negocio y mostrarles a estos ineptos como se trabaja.
—De eso estoy hablando, hacía años que no veía este lado tuyo, el agresivo y déspota Scorpius Malfoy, dime por favor que es una etapa nada más.
—No soy un maldito adolescente que está en esa etapa de rebeldía, Lily, por favor, compórtate como una adulta –gruñó.
La pelirroja se quedó sorprendida, no era lo que le había dicho, sino la manera en que lo expresó, suspiró cansada de tener que soportarlo, ella no era James que tenía una paciencia de santo al soportar a su novio con aquel humor.
—Ya te vas –soltó indignado.
—Claro que me voy, y no te preocupes, me encargaré del bautizo yo sola, o le pediré ayuda a Audrey, solo… está ahí el día del evento, o no, ya no sé ni mi importa si realmente quieres ser el padrino de Olive o no.
Scorpius puso los ojos en blanco, en cuanto la pelirroja abandonó el lugar, el rubio arrojó todo sobre la mesa al suelo, claro que estaba enfadado, y no podía —al menos todavía— entender la razón de aquellos sentimientos encontrados.
El enfado del rubio no se tranquilizó cuando llegó a casa y encontró a su novio sentado en el sofá, junto a su compañero de trabajo, jugando ajedrez mágico como si nada malo pasara en el mundo.
—Buenas noches –saludó en un tono seco.
—Buenas noches –regresó el saludo Kaplan.
—Hola, cariño –le sonrió James.
El castaño se puso de pie y llegó hasta él, para darle un suave beso en los labios, que no ayudó en nada con su mal genio, le sonrió de forma fría, pero era obvio que su novio no distinguiría aquella diferencia en su comportamiento, lo cual, lo afectó aún más.
— ¿Todo bien? –Preguntó Kaplan de la nada.
La mirada gris del rubio se posó en el moreno de ojos azules, que tenía una extraña expresión en su rostro, como si de alguna forma estuviese preocupado porque algo malo hubiese ocurrido, tragó saliva, si tan solo James pudiese ser así, todo sería diferente, pero no, nunca notaba los pequeños detalles en él, jamás, y jamás lo haría.
—No, absolutamente nada malo pasó.
—Por tu expresión, luces como si hubiese uno de tus peores días.
—Bueno, no encuentro nada de buen gusto para el bautizo de mi ahijada, así que sí, es un mal día, pero no de los peores –le sonrió divertido –no se preocupen por mí, sigan en su juego.
—No, creo que lo mejor es que me marche, para que ustedes puedan… bueno, hacer lo que sea que hacen cuando están solos.
—Ah, descuida también por eso –sacudió la mano Scorpius, con una expresión burlona –no hay nada interesante que hagamos desde hace mucho James y yo –se encogió de hombros.
—No te vayas, Alex no tarda en llegar –pidió James, con una amplia sonrisa dirigida a Kaplan.
—Gracias, pero en serio, tengo un par de cosas que hacer, tengan una noche entretenida, nos veremos mañana –se dirigió a James –y hasta luego –le sonrió a Scorpius.
El extraño humor de Scorpius desapareció gracias a un completo extraño que notó que algo no andaba para nada bien con él, pero su incomodidad regresó cuando James se acercó a él, cuestionando sobre lo que había dicho Kaplan.
—Estoy bien, solo cansado, iré a dormir, diviértete con Alex, hasta mañana, no me despiertes cuando te vayas.
Su novio no lo molestó ni cuando llegó a la cama ni cuando se fue a su trabajo por la mañana, así que Scorpius se quedó recostado viendo la almohada en la que había dormido James, estaba sintiéndose indiferente de nuevo, como cuando tenía un par de días con un interés amoroso cuando era joven, y no quería que eso le pasara, no de nuevo, no con James, lo amaba, sabía que lo amaba ¿o realmente había sido siempre un capricho tenerlo para él?
Se incorporó negando de forma efusiva, no, no podía ser un capricho, había estado locamente enamorado de él semanas atrás, creyendo que simplemente no podía tener suficiente de él, ¿era que simplemente ya había tenido suficiente del castaño?
Se tomó una de las más largas duchas que había tomado en días, quizás años, se arregló sin mucho entusiasmo y se dirigió a la casa de su padre, el hombre estaba sentado en uno de los sofás leyendo El Profeta, como siempre, había mejores diarios según Scorpius, pero la costumbre en su padre era demasiado arraigada como para que comenzara a experimentar.
—Me sorprende verte por aquí –habló Draco, bajando su ejemplar.
—Pues si yo no vengo, siempre puedes ir tú a visitarme, ¿no lo has pensado? –Elevó una ceja, con una sonrisa torcida.
—La última vez que decidí visitarte por decisión propia sin una invitación previa, tú y James estaban en su sala, teniendo relaciones, ¿tengo que recordártelo?
Scorpius soltó una risita. —Ya no tienes de qué preocuparte, supongo que como buena pareja, con el tiempo eso termina.
El chico observó negar a su padre, así que eso dijo más de lo que él hubiese deseado saber sobre sus padres, negó con una mueca de incomodidad y suspiró, llevándose la mano a la cabeza, para recargarse y ver a la nada.
—La verdad, no pensé que estuviesen teniendo problemas, él no ha mencionado nada las últimas veces que nos hemos visto.
—Se han estado viendo mucho últimamente, por lo que sé.
—Así es –admitió Draco, tranquilo –y tu novio es bastante transparente respecto a eso, así que… dime, ¿por qué él no sabe sobre sus problemas?
—Bueno, papá, James es… pues James, siempre en su mundo, su poca capacidad de percatarse de las cosas a su alrededor, bueno, le han hecho incapaz de darse cuenta de que cada vez… me siento más incómodo a su alrededor.
Scorpius tuvo toda la atención de su padre, que se movió en su asiento para quedar más frente a él, con el ceño fruncido, a pesar de la familia de James, su padre había logrado conectar mucho con él, se llevaban muy bien, tenían la mejor relación suegro-yerno que cualquiera pudiese querer.
—Necesito que me expliques eso –pidió Draco.
—M—
La Madriguera estaba más reluciente que nunca, Scorpius pudo notar otro piso irregular en el garaje del señor Weasley, suponía que su colección de artefactos muggles se estaba saliendo de control, solo esperaba que no estuviera hechizándolos, o su nieto y yerno se verían en la penosa necesidad de arrestarlo, aquella imagen le causó un poco de risa.
—Estás de buen humor –la voz de Albus lo hizo girar –y eso que Lily estaba diciéndole a Ted que últimamente estabas de un humor insoportable, ¿puedo saber la razón?
—Quizás que mi mejor amigo me abandonó a la nada –se cruzó de brazos, frunciendo el ceño, para después sonreír y abrazar al moreno.
—Yo sí trabajo, a diferencia de ti, que eres el mantenido de mi hermano –bromeó Albus.
—Eso está por cambiar –se encogió de hombros.
—Así que por fin planeas regresar a la Academia de Medimagos –comentó sorprendido.
Scorpius sonrió, por un momento pensó que haría algún comentario malintencionado como en el pasado, referenciando a que debería dejar a James, por primera vez hubiese medio atinado a la intención del rubio, que cada día pasaba más por su mente, pedirle un tiempo a su novio.
—Bueno, he estado buscando cosas para el bautizo de Liv, y no he encontrado nada digno, así que pensé en poner mi propio negocio de organización, algo con buena clase, digno de los Malfoy.
—Suena bien, te servirá para sacar tanta imaginación que tienes.
—Pensé que encontrarías algo negativo para decirme.
—Bueno, me pediste que fuera a terapia y eso hice –bromeó.
—Cierto.
La charla entre los dos chicos siguió como si nunca hubiesen dejado de verse por un tiempo, una vez que Scorpius le reclamó por entrometerse en su relación con James, su mejor amigo se hizo a un lado y por mucho que aún le incomodaba esa relación, había cambiado, para bien, al menos lo poco que podía verlo Scorpius.
— ¿Y ese quién demonios es? –Cuestionó Albus, entrecerrando los ojos.
Scorpius se giró para toparse con Alper Kaplan y James, que acababan de llegar junto con Harry Potter, los tres traían todavía el uniforme de auror, así que acababan de terminar su turno, el rubio se encogió de hombros y se giró hasta su amigo.
—El nuevo compañero de tu hermano, Alper Kaplan.
—Vaya, no sabía que habría alguien que se acoplara a trabajar con él, después de que ya sabes –se encogió de hombros.
—Tu padre se lo impuso, no se llevan bien –comentó.
Albus saludó a su hermano cuando se acercó hasta Scorpius y lo saludó con un beso un poco acalorado que fue bien correspondido por él por unos segundos, hasta que lo alejó aclarándose la garganta.
—Hola, Albus, me alegro que vinieras, te presento a Alper –sujetó al aludido del hombro, que no hizo nada, salvo saludar al mencionado –Alper, él es mi hermano menor, Albus.
—Mucho gusto, soy el nuevo compañero de Jamie –sonrió amable.
—Jamie, pensé que ustedes no se llevaban bien, principalmente porque a mi hermano le incomodan los cambios, o acoplarse a gente nueva.
—Tu hermano me cae bien –soltó Kaplan divertido –solucionamos nuestros problemas –informó –así que tu padre decidió que era momento de ser invitado a los eventos familiares.
—Genial, ya tienes dos amigos, James –soltó divertido Albus –y hablando de eso, ¿dónde está Alex?
—Ah, no –soltó Scorpius, incómodo –Alex es el oficial, parece que lo olvidas.
—Cierto –rió Albus.
—Bueno, si no les molesta, me robaré a mi novio unos momentos.
La mano de James se colocó en la espalda de Scorpius y lo atrajo a él, alejándose llevándolo un poco a fuerza, ya que quería quedarse charlando con Albus y Kaplan.
—Sigo sin conocer al famoso Alex –informó Kaplan, observando alrededor.
—Debe estar ocupado, es modelo en el mundo muggle –se encogió de hombros –aunque… no esperes mucho, no es la gran cosa, su único triunfo en la vida, es ser el mejor amigo de James –Kaplan lo observó frunciendo el cejo –no, él mismo lo dice, no me veas como si lo estuviese degradando o algo –se burló.
—Ya veo, es que como bromean sobre que ya sabes, es el otro novio de James –se encogió de hombros –por un momento pensé que entre esos tres había una relación de ese tipo.
— ¿En serio? –Albus soltó una carcajada divertida –vamos, sé que eres bastante nuevo, pero ¿ves a Scorpius como la clase de chico que compartiría a James? –Negó –compartiría todo o a cualquiera que no fuera a mi hermano, si se lleva tan bien con Alex y permite esa amistad, es porque el aludido es más heterosexual que la palabra, de lo contrario, ya hubiese condicionado esa relación.
—Ya veo –hizo un mohín –pensé que James…
—En serio, te hace falta conocer a mi hermano, demasiado –comentó Albus –observando a la pareja que se estaba besando de manera bastante pasional en el estanque.
—Normalmente leo bien a las personas, puedo decir que tú estás intentando fuertemente lucir como si tu propio hermano te agradara.
Albus observó al desconocido y frunció el cejo. —Se nota todavía, ¿eh? –Se burló.
—Aunque no sé por qué lo detestas tanto.
—James es un idiota en general, tiene una discapacidad social, no puede comprender su entorno, aun así, las personas se sienten atraída a él y no puede ver que en realidad, lo tratan así, porque lo quieren cerca, no lo comprenden, pero lo quieren.
—Y eso te molesta.
—James tiene todo lo que quiere, incluso lo que no, Scor era mi mejor amigo, solía detestar a mi hermano tanto como yo, todo el colegio lo creía tan genial y guapo, y eso nos desagradaba a ambos, que lo conocíamos mejor, aun así, logró conquistar a Scor, el chico más promiscuo que he conocido en toda mi vida, y míralos, tan enamorados a pesar de la diferencia de edad, de que James se dio el lujo de despreciarlo y tratarlo como un desperdicio.
—No sabía eso de Scorpius –comentó, dirigiendo su vista al rubio.
—Yo aún sigo preguntándome ¿por qué siguen juntos? Scorpius se suele aburrir rápido de las personas, sin importar cuan interesados estén en ellos, o qué tan bueno pueda ser el sexo con ellos.
—Está enamorado.
—Conozco a Scorpius mejor que nadie en el mundo –observó a Kaplan –y ese no es el chico de meses atrás, lees bien a las personas, dime ¿qué ves cuando lo observas?
Kaplan observó al rubio, que sonreía de forma forzada al castaño y observaba de reojo a su dirección, así que Kaplan negó, realmente estaba perdiendo interés en James, o eso es lo que se podía ver por encima de las cosas.
—Perdida de interés –aceptó el moreno.
—Ellos no tardan en separarse –aceptó Albus –y no será muy fácil para James, que a pesar de todo, realmente se enamoró de Scor.
—Aun así, para tu amigo, no es fácil ver a James con alguien más, sus celos explotaron al verlo conmigo –observó a Albus.
—Obviamente, James es solo de él, no importa nada, todos sabemos que James es demasiado inocente para ver más allá de las buenas intenciones, pero Scor tiene una mente perversa, él puede ver cuando alguien está interesado en James, y lo va a proteger sobre todo.
—Me suena a paranoia –argumentó –tu hermano me daba igual en ese momento, ahora, apenas, nos estamos cayendo bien –argumentó Kaplan.
