Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


La charla entre los recién conocidos cambió de tema, dejando la pareja de lado, enfocándose en gustos, pasatiempos y el resto de cosas, al parecer y a pesar de la forma en que intentaba comportarse, Albus Potter era bastante agradable, dejando de lado sus celos por sentirse a la sombra de su hermano y padre, a quien consideraba más talentosos y exitosos que él.

—Oye tú, traicionero –gritó alguien.

Albus y Kaplan se giraron en dirección del recién llegado, que tenía el ceño fruncido y observaba en dirección a la pareja del estanque.

—Te descuido cinco minutos y ya me estás siendo infiel.

Albus sujetó a Kaplan del brazo cuando intentó sacar su varita para evitar que el recién llegado intentara algo peligroso, la pareja simplemente sonrió, así que el tipo avanzó a grandes zancadas, y cuando estuvo a un par de pasos de distancia, se arrojó sobre el castaño que rió de forma divertida, siendo tacleado por completo y cayendo al piso, debajo del hombre recién llegado, que comenzó a alborotarle el cabello.

—Ese es Alex –informó Albus –su mejor amigo de… toda la vida.

—Bueno, ahora entiendo por qué todos piensan que hay una clase de trio entre ellos.

—Corrección, Alex es el novio de mi novio –informó Scorpius, llegando hasta ellos, un poco más relajado de lo que había estado junto a James minutos antes.

—Se ve que se llevan bastante bien –admitió Kaplan, observándolos un momento, ya que Alex, seguía sobre James, fingiendo llorar por lo mucho que lo había extrañado y lo solo que se había sentido.

La mirada azul de Kaplan se enfocó en Scorpius, que había estado observándolo, le sonrió al notar que era lo suficiente valiente como para no desviar la vista, a pesar de que había sido atrapado.

—Un hombre seguro de lo que tiene –argumentó Kaplan.

—No ha nacido el hombre que pueda rivalizar conmigo –le guiñó un ojo y le sonrió pícaramente.

—Ah, pero no hablemos de chicas, ¿no es así? –Se burló Albus, logrando que su amigo frunciera el cejo.

—James no puede ser perfecto, algún gran defecto tenía que tener, y ya que es guapo, bien dotado, bien formado, inteligente, bueno, tuvo que tenerlo en su lado heterosexual.

—Así que tu novio es bisexual –soltó sorprendido Kaplan.

—Pues sí –suspiró Scorpius –con cierta inclinación por los hombres.

—Aunque… Scorpius es el único chico que le hemos conocido, y que ha traído a casa como su novio, su gran amor antes de él, era una chica, y antes de esa chica, tuvo tres novias.

—Supongo que descubrió su lado bisexual contigo –observó a Scorpius.

—Bueno, tengo el don de confundir la heterosexualidad de algunos –comentó divertido –pero James se dejaba bastante bien besuquear por otros chicos en los pasillos de Hogwarts.

—Y por otras chicas ¿o no? –Cuestionó Albus.

—No, solo la innombrable, y muchos chicos, varones todos, le robaron besos en el colegio, fui testigo de un par –se encogió de hombros.

—Sí que era bastante popular –soltó divertido Kaplan.

—Es la fantasía de muchos –informó Scorpius –verlo es… un orgasmo visual –comentó, sin quitar los ojos de Kaplan y sonrió.

—La verdad, no podría decirte eso, lo mío son las chicas –se encogió de hombros –como la hermosa pelirroja que vimos en San Mungo el día que lo atacaron, es simplemente hermosa, y sensual.

Aquellas palabras lograron que el rostro de Scorpius se frunciera como si hubiese probado lo más agrio que existía en el mundo, pero se recuperó tan rápido como hizo la mueca.

—Yo pensaba eso de mi hermano –soltó Albus.

—Bueno, si te pones a pensar, creo que lo de él sigue siendo más las chicas –observó a Scorpius.

—Ah, en serio, eso piensas, porque realmente tiene una bonita cara heterosexual, pero en la intimidad –le sonrió.

—Bueno, no sé mucho de las relaciones homosexuales –admitió Kaplan –todo es más del lado del cliché, pero por lo que salió a la plática la última vez, a él nunca le han dado por el trasero –se encogió de hombros –así que eso te volvería a ti… la chica en la relación ¿o no es ese rol de los pasivos en la relación? –Cuestionó.

—Eres heterosexual, dijiste, ¿no, Kaplan? –Elevó una ceja enfadado Scorpius.

—Así es –aceptó.

—Entonces dime, desde tu lado hetero, ¿te ves a ti mismo dándole por el trasero a un chico? –Curioseo.

—Lo cierto es que no –admitió.

—Entonces no asumas que lo de él son más las mujeres, solo porque su rol en la cama es follar mi trasero, ¿te parezco muy femenino acaso?

Kaplan sonrió divertido, la verdad es que por la estructura muscular tanto de James como de Scorpius, ninguno pintaba en la categoría de gay, por lo bien formados y lo varoniles que lucían, y bueno, también era difícil adivinar quién era el pasivo de los dos, cuando sabías que eran pareja, y su comportamiento era todo, menos afeminado, de ninguno de los dos.

—No, no luces femenino –aceptó –solo estoy hablando desde el punto de vista cliché de los asuntos homo –aceptó –disculpa mi ignorancia, jamás había tenido un amigo gay, Jamie es el primero.

—Además, también podríamos ser versátiles, si yo quisiera.

—Ciertamente –aceptó Albus –no es como que mi hermano fuese tan… cerrado de mente, supongo que aun puedes proponérselo, desflorarlo tú a él, ya que él no pudo hacerlo contigo –bromeó Albus.

—Ahora que lo mencionas –se giró hasta los hombres que estaban platicando en el estanque –su trasero es bastante seductor, él ya me pertenece en su totalidad, más vale reclamar su trasero.

La charla se alargó y para tranquilidad de Kaplan, cambiaron de tema por otras cosas más agradables que traseros masculinos, pero sus ojos rara vez se apartaron de Scorpius, viéndolo bien, quizás no era femenino, ni sus rasgos ni su compleción, pero sí era bastante atractivo, era una belleza masculina en toda la extensión de las palabras.

—Es hora de comer –habló una bruja pelirroja.

—Por fin, abuela –soltó Scorpius con una sonrisa –estaba por comerme a su nieto.

Todos rieron por el comentario de Scorpius, al parecer, a nadie le parecía algo fuera de contexto o de mal gusto, salvo para él, que si bien no le incomodaba la sexualidad de su compañero, era algo raro ver algo así en su entorno.

James llegó hasta el rubio y lo besó de forma tan pasional, tan extraño en lo que siempre había imaginado de alguien como él, que siempre se veía tan tranquilo y sereno, en cambio en ese momento, estaba devorando al rubio en un apasionado beso, aunque la vista de Kaplan se quedó puesta en Scorpius, que abrió los ojos, observándolo a él directamente.

El chico de cabellos oscuros y ojos azules desvió la vista a otro lado, un tanto incómodo por el rumbo de los acontecimientos, sintió un golpe en el hombro, así que observó al chico asiático que le sonrió amablemente.

—Jamie me dijo que eres mi rival de amores –bromeó.

—No lo creo –respondió incómodo.

—Bueno, perdón, sé que eres nuevo, soy Alex, el mejor amigo de Jamie, nos llevamos tan bien que todos piensan que estamos de alguna forma enamorados, y lo estamos, pero no de forma amorosa-sexual, sino más fraternalmente.

—Ya, no tienes que darme explicaciones.

—Espero realmente que se vuelvan buenos amigos, él es simplemente genial.

—Ya lo sé, he estado trabajando con él, y no porque él tenga ciertas limitaciones con su entorno, significa que yo las tenga –contestó a la defensiva.

—Vaya, es la primera vez que me pasa, que mi mejor amigo le cae bien a alguien, y yo no, soy más popular que él.

—Al menos, eso es lo que piensas, ¿no?

—La verdad, es que no me interesa caerte bien –aceptó Alex, interceptando el avance de Kaplan, que era de su tamaño –solo voy a decirte esto una vez, eres listo, lo captarás a la primera, James es mi mejor amigo, es como mi hermano y lo más importante en mi vida, ¿comprendes? No me importaría terminar en Azkaban si se trata de defenderlo, así que… espero, por tu bien, que no intentes ni un poco, lastimarlo.

—Sabes –Kaplan acortó la distancia entre él y Alex, quedando a centímetros uno del otro –esta amenaza la debería hacer su novio, no tú, o sus padres, pero James no me interesa de esa forma, me cae bien, es mi compañero en el campo, así que cuidaré su espalda con mi vida –le sonrió –no necesito una clase de lealtad, menos de un imbécil que se dice ser su mejor amigo, y se burla de él.

Kaplan golpeó el hombro de Alex con el suyo y se dirigió hasta los demás que estaban tomando asiento para que pudieran servirles de comer, se sentó junto a James y una pelirroja que no reconoció.

—Alper –lo llamó James –ella es mi prima Rose, Rose, él es Alper Kaplan, mi nuevo compañero de trabajo.

—Ah, hola –saludó ella emocionada –nunca antes había conocido un compañero de James –le sonrió.

Kaplan se entretuvo hablando con Rose, la chica era un poco aburrida, pero estaba bonita, así que eso ayudó al chico a tener más concentración en ella que la que hubiese estado teniendo normalmente, además, era hija de Ron Weasley, y ahijada de Harry Potter, no quería averiguar lo que le pasaría si se atrevía a tratarla mal.

Después de un rato, el resto de la familia Weasley pareció interesarse en él así que comenzaron a interrogarlo, con lo mucho que le agradaba hablar de sus cosas.

—Ya, ya, déjenlo en paz –habló James –sujetándolo del hombro –van a asustarlo y no va a querer venir más, de por sí no quería venir.

—Ah, gracias por informarnos eso, cariño –sonrió Ginny Potter.

—De nada, mamá –sonrió James –pero en serio, no quiero que decida al final no ser mi amigo, porque crea que mi familia pregunta demasiado de su vida personal, ni siquiera me ha dicho a mí donde vive, si es que no vive en la oficina.

—No vivo en la oficina, James –soltó Kaplan, negando.

—Bueno, me voy y estás en la oficina, llego y sigues ahí, dime ¿qué quieres que piense?

—Pero a quién me recuerda –soltó Alex –aún recuerdo cuando tenía que obligarte a volver a tu apartamento porque te negabas a dejar de trabajar –soltó enfadado ante los recuerdos.

—Bueno, Alex, perdón por pedirte que fueras por él, sin contar a Scorpius, eres la única persona a quien le hace caso –soltó Ginny Potter divertida.

—Ni creas, mamá –soltó Scorpius –no hay ser humano aparte de él que lo hace hacer las cosas sin que chiste, ¿verdad?

James se encogió de hombros, soltando a Kaplan y observando su plato, así que Alper observó a Alex que había comenzado a reír divertido por lo que había dicho Scorpius y la señora Potter, como sí que los demás pensaran que podía dominarlo con un chasquido le complaciera.

—Creo que me iré, tengo cosas que hacer en mi apartamento, para que no pienses que vivo en la oficina.

—Bien, te acompaño a la chimenea –sonrió James.

—Vamos –asintió y se puso de pie –muchas gracias por invitarme, la comida fue deliciosa, señora Weasley, señora Potter.

Caminaron tranquilos hasta la casa, era bastante acogedora, y pequeña a comparación de lo que pensó, se preguntó cómo se las arreglarían los hombres de esa familia si se veían bastante larguiruchos.

—Un día invítame a tu casa –murmuró James, observándolo.

Kaplan suspiró. —No sé de donde viene esa necesidad tuya, pero bien, lo haré, un día que no estés tan ocupado con tu familia o con tu novio –sonrió.

—No quieres que vaya, mejor dicho.

—Bien, te invitaré a comer con tu novio en un día libre, ¿te parece esa idea? –Sonrió.

—Me encanta –admitió alegre.

Kaplan negó, estiró la mano para revolver el cabello de su compañero, pero se detuvo cuando Scorpius entró al lugar, le sonrió divertido, así que el chico se giró a tomar los polvos flu.

—Descansa, Alper –soltó Scorpius, recargándose en el umbral de la puerta, cruzando los brazos, para que el chico viera como sus bíceps crecían un poco más.

—Gracias, igual –respondió incómodo y apresurado.

Entró rápidamente a la chimenea y arrojó los polvos después de decir Ministerio de Magia, James abrió la boca ante lo que había dicho su nuevo amigo, y gruñó, lo había engañado diciéndole que iría a su casa, después le reclamaría por ello.

— ¿Quieres volver o vamos a casa? –Cuestionó James, intentando acercarse a su novio para besarlo.

—No, yo volveré con los demás es un buen ambiente, si quieres ve, tienes trabajo mañana, deberías descansar.

—La reunión va para la madrugada, Scor, quiero dormir contigo.

— ¿Con o junto? –Cuestionó.

—Quiero…

—Iré con los demás, hace mucho que no veo a Albus, no es justo que quieras que vuelva.

—Tienes razón, diviértete en ese caso –se acercó a besarlo, pero el rubio huyó al contacto.

—Descansa, dormiré en casa de Alex, allá puede seguir la fiesta.

—Bien –aceptó James, con un tono neutro.

Una vez que llegó a su apartamento y tomó una ducha, calmando su escozor mental por haber estado sucio todo el día, observó a su alrededor, todo estaba en silencio, aunque eso no le molestaba normalmente, sabía que Scorpius estaba ahí, en esa ocasión, no era así, así que se vistió casual y usó la red flu para ir al Ministerio.

Se sentó en su escritorio, se agachó por un par de pergaminos, y observó a Kaplan salir del cuarto con un café humeante en su mano izquierda.

—Ahora me sigues, ¿y tu reunión? –Cuestionó Kaplan.

—Mi novio se negó a volver conmigo, quería pasar un rato con Albus, hace mucho que no se ven –informó.

—Son mejores amigos, supongo –soltó el moreno.

—Sí, fragmenté esa amistad al enamorar a Scorpius y luego enamorándome de él –suspiró.

—Algo no anda bien contigo, ¿qué es?

Los ojos azules de James brillaron ante esa pregunta, normalmente a las personas no les importaba, salvo a su madre y a Alex, quienes habían estado insistentes ese día en saber que le ocurría, no tenía idea de porque decidió hablarlo con Kaplan y no con su mejor amigo y su madre.

—Creo que algo no anda bien con Scorpius, dime, tú eres normal, ¿notas algo que yo no?

—Bueno, deberías preguntarle a él, la comunicación es importante en las relaciones de pareja –se encogió de hombros.

—Él no va a decirme nada, aunque lo intente, va a querer que lo adivine por mi cuenta, y no lo lograré.

—Y quieres hacer trampa, haciendo que te diga lo que yo noto, ¿no? –le sonrió divertido.

—Bueno, ¿es tan malo? –Cuestionó desesperanzado.