Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenece
Advertencia: Este capitulo no tiene relacion con el anterior.
Este capitulo sigue la secuencia de los pares. NO ES KAWAHIMA.
Señorita
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La niña escucho como su madre le llamaba, obediente como siempre fue a su llamado en su habitación. La encontró sentada en su cama, su rostro se veía extraño, se veía preocupado y no pudo evitar pensar si había hecho algo malo. Se acerco a su madre y vio que una pantaleta estaba a un lado de esta encima de la cama.
―Me llamabas, mami ― su voz dulce de siempre oculto la curiosidad que la invadía en ese momento.
Hinata se quedo callada unos segundos, jugaba con sus dedos y miraba hacia los lados un poco nerviosa. La niña de ojos azules idénticos a los de su padre le miro intrigada, moría por saber.
―Veras Hima, este ― no quería permitirle a su cerebro imaginar las cosas que su madre podría decirle como que se divorciaría de su papa, maldito cerebro ya la había burlado y se lo había imaginado ― ¿recuerdas que en tus clases te han hablado de lo que es la menstruación?
La ultima palabra apenas fue audible para la niña, que se sintió un poco avergonzada mas por su madre que por ella misma y el tema.
― ¿La menstruación? ―pregunto asegurándose de haber escuchado la palabra correcta ―Sí, me hablaron de ella.
― ¿Sabes lo que es?
Hima avergonzada de que su mama le hable de sexualidad femenina como si tuviera unos cuatros años.
―Se produce cada 28 días cuando el ovulo no ha sido fecundado.
Hinata relajo su rostro constipado al parecer no sería tan difícil hablar del tema pues su nena era bastante inteligente.
― ¿y conoces el proceso físico que atraviesa la mujer?
―Sangran ―respondió obviamente
―Hima, estas en la edad de tener tu primera menstruación que podría suceder en cualquier momento y en cualquier lugar y quiero enseñarte a estar preparada ― ahora la sonrojada era ella mientras su madre le miraba y sonría dulcemente.
―De acuerdo ― menciono nerviosa no entendía porque se sentía incomoda por lo que seguía.
Su madre le mostro unos objetos que escondía detrás, un paquete de toallas y una tirilla de pastilla.
―La primera señal que deberías sentir es húmeda en tu ropa interior, aquí deberías comprobar que ha iniciado tu ciclo, vas asearte y colocar estas ― movió el paquete rosa ― ¿Sabes cómo hacerlo? ― cuestiono curiosa a la pequeña de diez años.
―Eso creo ―respondió bajito Himawari
―Te mostrare
Y procedió a enseñarle a la niña la forma correcta de colocar unas toallas y que no hubiera accidente, también le explico que podría ser muy probable que sintiera dolor y le mostro las pastillas, le explico que una sola bastaba y que estarían a su alcance en el botiquín que está en la cocina. Hinata respondió las dudas de su pequeña sobre ese tema que por más información que podía escuchar en la escuela o leer en internet no había nada como la enseñanza de una madre.
―Segura, pregunta lo que quieras, anda ― Hinata estaba frente a su hija, ambas sentadas en la cama de la pequeña.
―SÌ, ya entendí todo, gracias mamá ― y se lanzó abrazarla con fuerza.
Esa tarde resulto bien para ambas, Himawari sintió que había sido tratada como una niña grande por su madre y le había gustado. Semanas después tal como lo relato su madre su periodo le llego, por suerte sucedió mientras estaba en casa, y tal como su madre le había enseñado coloco el producto que usaría en esos días, horas después un dolor incomodo apareció, su madre le brindo la pastilla que anteriormente le había mostrado junto a un té de canela y el dolor desapareció. Ese día su madre le enseño a contar sus días para saber el día que sería su menstruación y le ayudo a marcar la próxima fecha.
Los siguientes meses ya se había acostumbrado al fenómeno natural de ser mujer, aunque en una ocasión tuvo unos inconvenientes mientras dormía, había manchado la pijama y parte de sus sabanas, Hinata le mostro unas nuevas toallas mucho mas grandes que la usaba para sus primeros días y en las noches. Había aprendido a manejar la situación en la escuela, en la casa, en lugares públicos y en las noches, cuando sea que hacía aparición la menstruación porque si conocía el día, pero no la hora exacta de su llegada.
Ese sábado su madre había recibido una llamada, su abuelo estaba en el hospital otra vez debido a su diabetes que en los últimos años estaba fuera de control a pesar de los costosos medicamentos y médicos para controlarla, en esa misma semana había sido trasladado en tres ocasiones. Su padre había llevado a su madre y dejado a ella y a sus hermanos solos. Ella tenia 12 años, sus hermanos 15 y 17 que podían cuidarse y cuidarla perfectamente, el detalle estaba en que le acababa de llegar su menstruación y no había de las toallas grandes que usaba en los primeros días. Pensó en varias formas de ingeniárselas y no tener que llamar a su madre que seguro estaría muy preocupada por la salud de su abuelo, aún era temprano y podría conseguirlas en la tienda, pero como lo haría, pensó en decirle a Boruto, pero este ya se había largado con sus amigos, Kawaki era su única opción, pero ni muerta, que vergüenza tener que pedirle que le consiga esas cosas, ¿Qué haría? Colocarse dos toallas normales, elaborar una con una toalla de tela o dormir tranquila y pedirle a Kawaki que la lleve a comprarlas. Sí, eso haría. Sintió un dolor en su vientre bajo en el lado izquierdo y fue por sus pastillas, le paso al bicolor por el lado y le vio mirando sin interés la tv tirado en el sofá, fue a la cocina, después de la pastilla, le diría y fin del asunto.
Estaba terminando de tomarse le pastilla cuando se pego tremendo susto que casi la hace arrojar el vaso, el mayor estaba recostado en el marco de la cocina y la observaba sospechosa.
― ¿Estas enferma? ¿Qué tomaste? ―pregunto serio y se acercó a la niña.
―Es un analgésico, mira ― le mostro las pastillas ―solo me duele la cabeza ―mintió por vergüenza, los chicos no entendían esas cosas.
El le vio desconfiado por su actuar nervioso, la vio mirar hacia los lados y jugar con el borde de su pijama. ―mientes, siempre haces esos movimientos con tus ojos y juegas con tus manos cuando estas mintiendo.
Se sorprendió del hábil chico, bueno por nada era el mayor.
―Me siento enferma ―dijo bajito ― eso es todo.
―Ve a la cama ―ordeno el babybrother
―Antes podríamos ir a la tienda, me urge comprar algo ―pidió en un susurro.
Él la vio extrañado ―dime lo que necesitas yo iré solo.
―quiero ir también, seré rápida lo prometo.
―He dicho que no, no saldrás así, no lo volveré a repetir Himawari ― sabía que se había enojado por que pocas veces la llamaba por su nombre.
―Está bien, espera aquí.
Resignada la chica abandono la cocina y volvió al rato con un pedazo de cartón que tenia el nombre del producto que necesitaba, se lo entrego a su hermano.
Kawaki vio el cartón y enarco una ceja esperando más indicaciones.
―Está en la sección de higiene intima femenina, necesito la versión morada que tiene una imagen de una mujer durmiendo, fíjate bien en la marca, me siento cómoda con estas ― él volvió a mirar el cartón con dudas y se marchó.
Una media hora más tarde la niña se encontraba en su habitación, sentía mucha vergüenza de verle la cara a su hermano y lo peor no entendía el por qué, se supone que era algo normal del ciclo natural de la vida de una mujer y que ellos deben estar al tanto de estas cosas. Unos toques en su puerta le avisaron que su pedido había llegado.
―déjalo en la entrada ―grito
Espero unos segundos y salió a buscar su encargo, sabiendo que su hermano se había ido a la sala o talvez a su habitación. Abrió la puerta sigilosa y encontró al chico mirándola con cara de ¿En serio?
― ¿Toallas sanitarias? No soy cavernícola Hima ― dijo calmadamente y le entrego la bolsa.
Lo vio perderse en el pasillo y ella entro rápido a su habitación, vio el interior de la bolsa, era exactamente lo que había enviado a comprar, las tomo y la arrojo a la cama con rabia, vio que en la bolsa había algo más, lo saco curiosa, era un chocolate en barra, junto a este estaba el pedazo de cartón que sirvió de guía al bicolor y un mensaje resaltaba en el.
"Sarada siempre compra chocolates en estos días, dice que ayuda"
Himawari sonrió, al parecer el chico no era tan ajeno al tema, Sarada era la novia de su hermano y estaba claro que lo había familiarizado con la situación.
Un año después ambos hermanos estaban viendo la película recién estrenada, Boruto estaba emocionado y cada vez siempre hacia sus comentarios fastidiando al mayor. Himawari apareció en la sala con cara de estarla pasando mal, su periodo había llegado y se había confiado o más bien se sentía haragana para pararse a tomar un calmante, dormito una hora, pero despertó con la horrible sensación en el vientre.
― ¿Qué te pasa Hima? ―pregunto Boruto preocupado de verla despierta a esas horas.
― ¿Necesitas tu pastilla? ―pregunto Kawaki mirándola a los ojos
Boruto estaba confundido, la niña asintió y el mayor de los tres fue a la cocina de inmediato. Luego de tomársela Hima iría a la cama para esperar el efecto bajo sus cobijas.
― ¿Necitas la versión morada? ― volvió a preguntar el mayor
Pero de que hablaban se preguntaba Boruto.
―No, gracias ―respondió la niña
―Conseguiré chocolates para ti mañana ―agrego su hermano guiñándole el ojo.
La niña hizo unas mímicas con su boca sacándole una sonrisa al bicolor "Eres mi hermano favorito"
Hola...
Este capitulo estaba rodeando mi mente desde que vi el cap de los hermanitos, y el pobre lobito blanco.
Ame a Kawaki del hermano mayor y siempre ayudando a Hima.
¿Qué opinan del hermano mayor?
Nos leemos luego.
prometiendo algún día corregir
Bye
BYE
