Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenece
Advertencia: Este capitulo no tiene relación con el anterior.
Este capitulo sigue la secuencia de los impares.
Advertencia: lime/lemon.
Let me love you
.
.
El verano había resultado aburrido para el por lo junto a Iwabe habían conseguido un empleo de verano con permiso de sus padres en una pizzería cercana que pagaba muy poco y ellos tenían que desempeñar distintos roles desde atención al cliente, ayudante de cocina, limpieza, cajeros o ponerse un disfraz de pizza para atraer clientes.
Iwabe había dicho que renunciaría desde que tuviera su paga en mano, que no soportaba que los trataran como esclavos, pero Kawaki dijo que sobreviviría esos dos meses, no por el dinero porque no era que le hacía mucha falta sino porque se aburria de estar en casa todo el día.
Desde aquella cita con la Uchiha ya había pasado una semana y no la había vuelto a ver a penas la chica respondía a sus mensajes. El "hola, quiero verte" fue respondido con un "no puedo, estoy ocupada" no le pareció raro pues cada quien tenía sus asuntos.
Naruto con frecuencia rodeaba al chico, le ponía conversaciones tontas, pero el bicolor sabia el tema que su padre quería hablarle, desde el día que Boruto había dicho que el y la chica tenían algo.
Kawaki había regresado de la pizzería cuando su padre le abordo nuevamente en su habitación.
― ¿Qué tal el trabajo? ―Pregunto Naruto invadiendo el espacio del chico.
―Es una porquería, pero me entretiene ― respondido seco
―Ya veo, sabes que no tienes que estar ahí, hay tiempo para entrarte en el programa de empleos de verano en la empresa ― sugirió el mayor
― ¡NO! No me gustan las caridades y lo sabes ― se quejó un poco por la insistencia del viejo.
―Ya, ya no te insisto más ― se sentó en la cama, el Bicolor vio que la conversación iría para largo ― Entonces, Sarada y tú ¿eh?
Y ahí estaba lo que el rubio había estado intentando hablarle por casi dos semanas.
―Sí ― respondió, negarlo ya era imposible ―No te atrevas a darme la famosa charla de hombre a hombre.
Naruto rio incomodo ― Se supone que es mi deber.
― sí, a mis 14, tengo 17 viejo sé como ponerme un condón ― las mejillas de Naruto se sonrojaron por la forma directa de hablar del chico.
Kawaki sonrió malicioso por la reacción de su padre.
―eso te deja claro que ya he tenido sexo, pero creo que quien si lo necesita es Boruto, deberías explicarle que masturbase tanto no es sano además él si necesitaría un mapa para encontrar el agu..
―Está bien ya entendí ― interrumpió Naruto para que ya no siguiera hablando ― como hermano mayor y experimentado, deberías aconsejarlo.
―Se supone que es tu deber ― uso sus mismas palabras. ― no pierdas tiempo viejo, Boruto ya consiguió novia, las abuelas jóvenes se ven lindas, pero los abuelos jóvenes ―hizo una mueca de asco.
― ¿abuelo? ― no entendió de inmediato ― Boruto ―llamo y salió en su búsqueda.
Kawaki rio orgulloso, Boruto se la debía por dejarlo expuesto con el viejo esa noche. Volvió a textear a la chica, pero no obtuvo respuesta, salió de su habitación y paso por la habitación de Boruto, la puerta estaba entreabierta y pudo ver la cara de Boruto roja como nunca antes y su cara de incomoda al ver como el viejo con un condón y el control de la tv y le enseñaba a colocarlo correctamente. Al regresar a su habitación el mensaje de "Vamos al cine este viernes" fue respondido por la azabache "no sé si podre, yo te aviso".
Kawaki arrugo el ceño, apenas era martes y ella no sabía si podría, que tan ocupada estaba la uchiha, le restó importancia y se fue a la cama y decidió no molestarla más.
Por fin era viernes y aunque no era el último día de trabajo de la semana, era quincena y eso significaba día de pago, al final de la jornada ambos adolescentes recibieron su paga y debían volver al día siguiente a su jornada.
― Viejo esto es una miseria ― dijo Iwabe pagando un six pack
― ¿y porque no se lo dices al viejo canoso? ― se quejó el bicolor ya harto de que Iwabe se esté quejando con él, como si él fuera recurso humano.
―se lo diré mañana.
― ¿volverás? ― Kawaki le miro divertido.
―Es una miseria, pero al menos nos dan pizza gratis.
―Eres un idiota, tuve que aguantar tus lloriqueos y quejas quince días ― le arrebato una de las cervezas y se sentó en la capota del carro del viejo de su amigo.
―ya, ya, bastardo imbécil ― comenzó a tomar la primera ― deberías tratarme mejor después del favor que te hice de cargar con tu cita del baile.
Habia pasado bastante de aquella noche, pero Iwabe lo tenia pendiente como aquel trapo para sacar al sol.
Kawaki casi le asesina con la mirada.
―Cita que no te pedí, ya deja de usarme para conseguir putas ― amenazo.
―a todo esto ¿Dónde te metiste…―pregunto con curiosidad su fiel socio? El bicolor solo se encogió de hombro. ―con la Uchiha?
Kawaki se sorprendió ¿tan obvio fue? Se pregunto.
―Te atrapé ― dijo tras verlo sorprendido ― vamos, no le quitaste el ojo de encima, fuiste a su mesa y vi cómo le susurraste algo en el oído y desaparecieron, no soy tan idiota ¿cuéntame?
―No te voy a contar nada ― se termino la lata de cerveza de un trago y eructo fuertemente.
―Veo que te ha dejado con ganas, estás viendo el teléfono cada 2 minutos ¿Esperas un mensaje de ella?
Kawaki siguió callado tomando.
― vamos imbécil, ya dime, me lo debes por distraer a esa chica ― refiriéndose otra vez a la chica, Kawaki rodo los ojos ― nunca lo imagine, o sea es bonita, pero no tu tipo además creía que ella y tu hermano ¡ya sabes!
―Lo único que te diré, es que lo que sea que pase entre nosotros no te importa y te agradecería que mantengas la boca cerrada ― Advirtió en un tono calmado.
― ¡Ay! Que pesado ―se quejó Iwabe
Y él sabía que Kawaki era así, existían más rumores del chico que cosas dichas por su boca, rumores que él tampoco le interesaba desmentir o afirmar porque siempre le importo una mierda lo que inventaban de él.
Kawaki esperaba que la chica le escribiera si iban a ir al cine o no, pero ni un mensaje de ella había tenido desde el martes, ¡que se vaya a la mierda! Pensó, no le iba a estar rogando para verse.
Se estaban tomando las últimas dos del six pack mientras hablaban tonterías de que hacer pues ya habían acabado la secundaria. Iwabe ya era mayor por dos años y apenas había aprobado, después que conoció al bicolor la vida escolar con trampas le fue mejor.
"quiero verte ahora, pasare por ti"
Se había desesperado y le volvió a escribir a la chica.
―Nunca te había visto tan ansioso por un cu… ― una mirada de advertencia de Kawaki paro en seco a Iwabe ―no me digas que aún no han ― fue interrumpido otra vez
―Iwabe ― advirtió para que no siguiera queriendo saber.
―ya, ya sé que es tu asunto, pero mírate esa chica aun no te abre las piernas y te tiene como drogadicto en abstinencia, no me quiero imaginar como seria después.
―Suficiente, me largo ― el bicolor se bajó de la capota y se dispuso a caminar en dirección a su casa, le costaría caminar unos minutos y varias cuadras.
Iwabe se subió a su carro y lo siguió. La notificación de un mensaje de Sarada lo detuvo.
"no puedo salir, estoy sola en casa"
―Lo siento, Bro, ya no voy a mencionar nada más lo prometo ― Iwabe le dio alcance ― ven déjame llevarte idiota.
Kawaki se subió, le pidió a Iwabe parar por unas hamburguesas.
― Ahora eres vegetariano ¿para qué le sacas la carne? ― Kawaki no respondió y guardo la carne que le había sacado.
―Dobla aquí ― indico el Bicolor ― detente cerca de ese árbol
― ¿Qué hacemos aquí? ― Iwabe curioso miro a todos lados.
Kawaki observaba la casa, las luces de la parte de arriba estaban encendidas, había dos cámaras al frente. Siguió observando hasta que Por fin encontró un punto ciego y bajo.
― sígueme― se acercaron a la pared trasera de la casa ― vas a distraer al perro, para que yo pueda entrar sin que me detecten.
― ¡¿Qué?! Eso es allanamiento ¿Quién vive aquí?
―baja la voz imbécil, te quedaras distrayendo al perro hasta que esté dentro ¿entiendes? Luego te puedes ir.
cuando estuvieron cerca de donde el perro estaba amarrado se detuvieron y el perro empezó a ladrar. Una mujer se asomó por las cortinas de la sala y ambos chicos se agacharon.
―perro tonto ― dijo la mujer al ver que no había nada sospechoso.
―Ahora ― dio la orden Kawaki e Iwabe le lanzo el primer trozo y así como habían previsto el can se distrajo comiendo la carne.
Kawaki se fue a la parte trasera y saltó las paredes y empezó a treparse hacia una ventana, la única que ubico abierta. Se metió a la habitación fácilmente ante la vista de Iwabe que ya había lanzado tres trozos al perro.
Había entrado a una habitación, la observo sin interés y salió al pasillo en busca de su objetivo. Había entrado a lo que era el baño, intentado en dos que estaban cerradas con seguro por dentro, entonces escucho ruidos en una habitación, fue directo a esa, giro el pomo, pero también cerrada, sabía que ella estaba en esa, pero cuando iba a tocar la chica abrió la puerta y casi grita del susto. Kawaki le tapó la boca, la empujo dentro y cerro rápidamente la puerta.
― ¿Qué estás haciendo aquí? ― Sarada no lo podía creer.
―Dijiste que estabas sola. Quise hacerte compañía ― se burló un poco.
― ¿Cómo entraste? Porque no estoy del todo sola hay una mujer en la sala que contrato mi madre ― no entendía aun como es que el paso por la sala, subió las escaleras y la mujer no se percató.
―No estas grande para una niñera ― siguió burlándose.
Se fue acercando a ella lentamente ― entre por una ventana, hubiese entrado por la tuya, pero no sabía cuál era, será para la próxima.
La acorralo entre la puerta y el.
― ¿próxima? Tienes que irte o me meterás en problemas. ―susurro bajito al estar pegados a la puerta.
― ¿Por qué has estado evitándome? ― dijo mirándola seriamente directo a sus ojos negros. ― ¿hice algo mal? Pensé que ya todo estaba dicho.
―he estado ocupada ― respondió simple evitando la mirada del chico.
― ¿Entonces estamos bien? ― pregunto muy cerca de su boca y ella pudo sentir el olor alcohol. Sarada asintió y el tomo su cara con una mano ― ¡Demuéstralo! y me iré.
Demando, ella sabía a qué se refería y lo beso. El llevo ambas manos a la cintura de la chica y la pego más a su cuerpo caliente y deseoso. Sarada olvido por un momento todo a su alrededor y se entregó a esa pasión, paso sus manos por la cabeza del chico mientras los besos se hacían más profundos. El acaricio su cuerpo por encima de ese pijama, toco sus curvas, su espalda y amaso su trasero.
No verse durante casi tres semanas había favorecido, sarada se mostraba más entregada al momento, a los besos y caricias. La mano del chico viajo hacia su vientre y fue subiendo colándose bajo su blusa y tocando sus senos por encima de su brasier. Al sentir el atrevido toque se separó de él, ambos tenían sus ojos brillosos de la excitación que provoco esos besos.
― ¡Relájate! ― pidió él y volvió sobre ella y sus labios.
Aun sin despegar sus labios la giro y la guio a torpes pasos hacia la cama, sarada se sentó, pero se separó de inmediato.
―tranquila, no estamos haciendo nada malo.
―No puedo hacerlo ― confeso la chica nerviosa.
― ¿hacer qué? ― el la miro juguetón y se acercó a su oído ― vamos a llevar las cosas con calma, se lo que hago confía en mí ― el aliento caliente en su oído fue tan placentero que le obligó a cerrar los ojos.
El la recostó suavemente, atrapo ambas manos de la chica con una sola mano y las llevo encima de la cabeza de la chica. Bajo la mirada de ella le toco los senos con la mano libre, se los amaso por encima del brasier, con habilidad saco uno y llevo sus labios a el.
―no, espera… ― protesto sarada, pero no siguió al sentir la boca húmeda de su amante besar su seno.
Con la punta de su lengua recorrió su pezón enrocado y erecto en círculos y ella se removió excitada bajo de él. Volvió a usar toda su boca para chupar el seno de la menor, al rato soltó ese e hizo lo mismo con el otro.
Dios que bien se sentía pensó la chica, que nunca había experimentado algo así. Él volvió a sus labios y aprovechó que ella estaba distraída y coló una de sus manos bajo el pijama.
―Detente ― le exigió en un susurro.
―shhhuuu, prometo que te gustara ― y por encima de sus pantys paso su mano como reacción Sarada cerro sus piernas.
―se una niña buena y abre las piernas Sarada ― susurró a su oído nuevamente.
Con su mano se ayudó a empujar las piernas y separarlas e ir directo al punto. Metió la mano por su ropa interior y toco su sexo caliente y húmedo por el momento. Un gemido involuntario casi sale de la boca de la chica al sentir ese toque.
― ¿alguna vez te han tocado aquí, Sarada? ― le vio colorada por la vergüenza y el placer.
Ella negó ― lo imagine, a todos nos gusta que nuestra pareja nos toque, ¿recuerdas cómo me tocaste aquella noche? Fue por encima de la ropa, pero me volviste loco y me dejaste un horrible dolor de huevos. ―Bromeo ― Ahora sé buena niña, y déjame acariciarte.
Introdujo más sus manos y separó los labios mayores de la anatomía de la chica exponiendo su clítoris, con sus dedos índice y mayor tocó aquel botón, no estaba tan lubricado así que Volvió a sacar su mano y chupo ambos dedos ensalivándolos bien, los ojos de Sarada querían salirse de sus cuencas de la sorpresa por la acción del chico. Los introdujo nuevamente y la chica sintió porque fue necesario humedecer los dedos, la sensación era exquisita, deliciosa y placentera.
Deslizo con más facilidad sus dedos por su clítoris hasta la entrada y ella resoplo para sustituir un gemido. Se concentro en el botón y al igual como hizo con su lengua en el pezón, con sus dedos masajeo en circulo aquel órgano erecto en su masividad. Sarada empezó a sentir pulsaciones dentro de su vagina y en su bajo vientre. Él atrapo sus labios un rato mientras con la otra mano masajeaba unos de sus senos desnudos. Siguió acariciándola abajo mas cuando la sintió respirar con agitación puso velocidad en el trabajo de sus dedos y le soltó los labios.
―Di que te vienes ― le exigió el chico aun en su tarea.
― ¡¿que?! ― dijo la chica como pudo.
―di "me corro, me vengo" como quieras, pero hazlo ― y se detuvo esperando su respuesta.
―No, es muy vergonzoso ― expreso sincera.
Kawaki volvió aumentar la velocidad sobre su botón y ella cerro los ojos al sentir el clímax. La sintió convulsionar varias veces y dejar salir el aire pesado. Saco los dedos empapados y brillosos y volvió a lamerlos. Se acerco a besarla, pero ella le esquivo sintiendo un poco de asco, kawaki le sostuvo firme la cabeza y la beso introduciendo la lengua y el sabor extraño llego su paladar.
él se tumbó al lado de ella, mientras ella se recuperaba. Luego de varios minutos se paró y anuncio que se iría.
― ¿me ayudas con el perro? ― le pidió dándole un beso en la mejilla.
Ella asintió y se levantó para bajar y llevar al perro lejos de la vista del bicolor. Lo entro a la casa un momento y el bicolor bajo por la ventana del cuarto de la chica.
―Espero, no me andes evitando, Uchiha ― pidió ― o tendré que venir allanarte.
―desde que des la vuelta voy a bloquearte ― el sonrió de lado.
Y desapareció por el portón.
Hola...
Siempre agradecer los comentarios, los FAV/ SEG
Disfruten.
prometiendo algún día corregir los errores e incoherencia me despido.
