Libro I: HeartGold

REALIDAD ILUSORIA (parte 1)

Jueves por la tarde, las clases de ese ya habían terminado, tan solo un día faltaba para que la primera semana de clases llegase a su fin. A unas cuadras lejos de la secundaria, N se encontraba hablando con Ghost mientras que ambas caminaban por la acera. La Mimikyu le contó a la Zoroark sobre todo lo que le había pasado ese día relativo a su situación con Wattson.

— ...Entiendo, así que, ¿Ya tienes pareja para el baile? — preguntó N, era mucha información para digerir, sin duda Ghost había tenido un día agitado en la escuela.

— ¡Sí! — contestó feliz Ghost — Y, ¿Tú ya tienes pareja para el baile? — le devolvió la pregunta.

— No iré — dijo N firme y segura — La asistencia no es obligatoria y menos mal para mí, porque odio ese tipo de eventos — confesó, tomando por sorpresa a Ghost.

— Yo pensé que era obligatorio ir — dijo con toda honestidad la Mimikyu.

— Nos lo dijeron el primer día de clases, te estás quedando sorda por escuchar música tan fuerte, hadita — dijo burlándose N.

— ¿A quién llamas "hadita"? — dijo Ghost en tono burlón también — Yo puedo matar dragones si me lo propongo — alardeó un poco.

— Honestamente no pareces una tipo hada — opinó N — Tú no entras en esa descripción de "la niña linda y empalagosa que viste solo de rosa" como las demás hadas — se explicó.

— No todas somos así — aclaró Ghost.

— En especial tú — dijo N mirándola — Yo te veo más como una Pokémon tipo fantasma y siniestro — declaró N.

— Ojalá lo fuera, eso sería genial — dijo Ghost sonriendo.

N y Ghost ya estaban cerca de la estación del metro que la Mimikyu acostumbraba tomar para llegar a su casa en Ciudad Iris.

— Oh, por cierto, mañana voy a ir a buscar algún vestido para ponerme para el baile, supongo que no querrás — iba a preguntarle algo a N, pero ella se adelantó y le respondió de inmediato.

— No — ella ya veía venir la pregunta de "¿No querrás acompañarme?" — Lo siento, pero no me gustan esas cosas y yo no sería precisamente la mejor compañía en una tienda de vestidos — se explicó la Zoroark.

— Lo imaginaba — dijo riendo la Mimikyu.

— Bueno ya vete a tu casa, por lo que me contaste aún te espera un largo camino, no quiero que empiece a anochecer y aún no llegues a tu casa — dijo N despidiéndose.

— Nos vemos mañana en la escuela — se despidió Ghost agitando el brazo mientras se retiraba.

A N aún le quedaba un poco de trayecto para llegar a su casa, ella vivía a las afueras de Ciudad Cerezo, misma donde se encontraba ubicada la secundaria HeartGold y dado a que ella había encaminado a Ghost hasta la estación del metro, estaba un poco más retirada de su casa de lo que lo estaría de haber tomado su ruta normal de todos los días. N caminó hasta su casa sola, aunque no había tomado la ruta de siempre, ella conocía el camino a la perfección, solo tardaría un poco más de lo normal en llegar a casa.

A N no le interesaba destacar en nada realmente, aunque nunca pasaba desapercibida, sino todo lo contrario, el hecho de ser una Pokémon variocolor le garantizaba ser el foco de atención de cualquier lugar al que ella iba, pues no era cosa de todos los días encontrarse a un Pokémon shiny. N era catalogada como una de las chicas más bonitas de toda su escuela, solo por sus colores diferentes a los de cualquier otro Zoroark. La peor parte de todo es que el mundo entero parecía solo tener 2 formas de verla, como una chica linda solo por cómo se veía o como una chica problemática solo por cómo actuaba, esas definiciones realmente no describían su forma de ser, ella era realmente una Pokémon muy protectora y fiel, aunque tenía dificultades mostrando sus sentimientos, quizá por ser de tipo siniestro puro, mejor optando por reprimir dichos sentimientos y mantenerlos ocultos al mundo.

En el transcurso a su casa, aquella Zoroark pasó por una pequeña plaza donde se encontraba lo que parecía ser una familia de Pokémons, una Loppuny, un Lucario y un pequeño Riolu, probablemente el hijo de ellos dos, que estaba jugando en el patio de juegos de la plaza, ver eso le dio un fuerte sentimiento de tristeza, ella vivía sola con su padre, nunca tuvo la oportunidad de siquiera conocer a su madre, ya que lamentablemente ella había fallecido poco después de que N saliera del huevo. De inmediato, la tipo siniestro tomó su celular y vio la única foto que ella tenía de su mamá, ver esa foto de alguna manera de daba paz y tranquilidad, siempre que estaba atravesando por una situación difícil miraba esa foto, pensando que si su mamá viviera no le gustaría ver a su hija triste.


La Zoroark llegó a su casa a las 4 PM, fue recibida por su padre, otro "Zoroark" (aunque no shiny) llamado Ghetsis, quien se encontraba en su estudio, trabajando en su laptop.

— Perdón por la demora, tomé otro camino esta vez — dijo mientras entraba al estudio de su papá.

— N, ¿Qué tal la escuela? — preguntó su padre mientras cerraba la laptop para hablar con su hija.

— Aburrida, tengo mejores cosas que hacer — dijo mientras lo saludaba chocando el puño, un saludo que ellos acostumbraban hacer todos los días.

— No la dejes — aconsejó, levantándose de su escritorio — Podrías terminar como yo — dijo Ghetsis.

— Qué más quisiera — aludió N — Eres tu propio jefe — respondió sonriendo levemente.

— Solo porque nadie más quiere ser mi jefe — respondió el "Zoroark" macho. Él era el autor de una saga de libros de terror y suspenso llamados "Black & White", no eran precisamente reconocidos a nivel mundial, pero sus ventas eran suficientes para poder mantener a su hija y llevar comida a la mesa todos los días, pese a la buena recepción de sus obras, Ghetsis prefería permanecer en el anonimato, siempre escribiendo bajo el seudónimo de "Plasma".

N entró a la cocina buscando algo para comer y miró a la mesa, al parecer su papá había pedido comida a domicilio, sin embargo, la bolsa donde había llegado la comida seguía cerrada e intacta, aún con el ticket de compra pegado a ella. La Zororak fue a la sala donde se encontraba su papá con unas hojas en mano, solo para regañarlo.

— Por lo que veo, aún no has comido nada — le reclamó — Sabes que tu especie necesita más nutrientes que el resto de Pokémons, sobre todo si usas Transformación por mucho tiempo — le recordó a su padre, preocupada por él.

— No quería empezar sin ti — le respondió Ghetsis a su hija.

— ¿Y si llegaba a casa a las 3 de la mañana? — preguntó algo molesta.

— ¿Me está regañando mi propia hija? — se defendió en tono burlón.

— Así es — respondió N sonando menos molesta — Ahora, deja eso y come algo o voy a vender tu vieja máquina de escribir — amenazó en broma.

— Tu mamá también solía regañarme cuando me la pasaba trabajando y no comía nada en todo el día — dijo Ghetsis señalando esa similitud que N tenía con su madre.

— Lo sé y es por eso que yo también lo hago — dijo N subiendo las escaleras.

N subió al piso de arriba para arrojar su mochila a su cuarto, ella tenía algunas tareas pendientes, pero prefería dejarlas de lado, por ahora solo quería comer algo y descansar un poco. La Zoroark bajó a la cocina donde su papá ya había recalentado la comida. Ahora su padre había adoptado la forma de un Emboar.

— ¿Por qué el cambio? — preguntó extrañada N.

— Pedí curri picante para comer y todo el mundo sabe que la comida picante sabe mejor si eres un Pokémon tipo fuego — explicó Ghetsis.

— ¿Sabes?, A veces quisiera poder cambiar de forma como tú lo haces — dijo N mientras se servía un plato de curri.

— Claro que puedes — dijo Ghetsis — Tus ilusiones están mejorando, cada vez son más convincentes — agregó sonando orgulloso.

— Gracias papá, pero... No es lo mismo a lo que tú haces — dijo N avergonzada.

— Exacto, es mucho más impresionante que lo que hago yo, tú puedes convertir cualquier cosa que imagines en una realidad, en cambio yo solo cambio de forma, es lo único que sé — comentó Ghetsis — Tu madre estaría orgullosa — agregó.

— A veces desearía que ella estuviera con nosotros — dijo N en tono melancólico.

— No pienses eso, ella... Ella está aquí con nosotros — dijo levantándole mucho el animo a su hija.

Ghetsis era un Pokémon que mantenía un carácter optimista y amable, rara vez pensando demasiado las cosas, siempre creyendo que los problemas se solucionan eventualmente, él había criado solo a su hija desde su nacimiento, ambos teniendo una relación padre e hija muy fuerte, preocupándose mucho el uno por el otro.

Para las 5 PM, ambos Pokémon habían terminado de comer, N subió a su cuarto, se recostó en su cama, cansada y abrió su PokéDex en su teléfono, era de todos los días esperar que por lo menos unos 10 Pokémon que no conocía le enviaran una solicitud de amistad, el motivo no era otro más que por el simple hecho de ser una Zoroark variocolor, entre esos Pokémon se encontraban otros Shiny, un Umbreon y un Gyarados, ambos chicos eran sus compañeros de clase de la secundaria, solo por eso N las aceptó, preguntándose si es que ellos dos pasaban por la misma situación que ella, de ser el centro de atención solo por sus colores diferentes a los de otros Pokémon de su especie. El tiempo voló, para cuando N miró el reloj ya habían pasado 2 horas, siendo ya las 7 de la noche, la tipo siniestro tomó su mochila y se dispuso a terminar sus tareas pendientes antes que perdiera más tiempo... O antes que perdiera el interés en terminarlas.

N acostumbraba siempre hacer tarea en su cuarto, en un pequeño escritorio que ella tenía en la esquina mismo donde tenía su computadora. Con pluma y cuaderno en mano, la Zoroark comenzó con las tareas más fáciles primero para después para las más difíciles, fue así como la última tarea que le faltaba por hacer era la de su clase de matemáticas aplicadas a los combates Pokémon, sin duda la tarea más tediosa que ella tenía que hacer ese día.

— A ver entonces... Si el ataque es del mismo tipo de Pokémon que lo lanza toma un valor de... 1.5 — pensó en voz alta N mientras hacía cálculos en su cuaderno — Si el ataque es de tipo diferente... El valor es de 1, eso lo multiplicas por la efectividad... Ya me cansé — se quejó frunciendo el ceño. En eso su papá abrió la puerta del cuarto.

— Hija ya me voy a la cama, procura no desvelarte haciendo tarea — dijo su padre y N se rio un poco.

— ¿De qué hablas? Apenas son las como 8 — dijo N creyendo que no era tan tarde.

— Ya son las 11 PM — la corrigió.

— ¿Qué? — preguntó sorprendida — Me tardé mucho más de lo que pensé — dijo mirando la hora en su computadora, donde tenía la misma foto de fondo de pantalla que en su teléfono, la foto de su mamá, una Zoroark no shiny. Ghetsis vio la computadora, prestándole especial atención a aquella foto, recordando el día exacto en que él le tomó esa foto a su, en ese entonces, pareja.

— Te pareces tanto a ella — dijo Ghetsis mirando a su hija, sonaba muy orgulloso.

— ¿Cómo era ella exactamente? — preguntó N mirando la foto en su computadora, ella jamás había conocido a su madre, lo poco que sabía de ella era lo que su papá le había contado.

— Ella era... Algo silenciosa y fría, sin embargo, bajo su exterior indiferente, era bastante amable, odiaba los combates Pokémon... Ella simplemente no podía hacerle daño a nadie, al menos no daño físico — agregó, Ghetsis ya se estaba poniendo demasiado sentimental, no era muy propio de él ponerse tan melancólico así de la nada.

— Ya veo... Realmente me parezco a ella — dijo la Zoroark ligeramente asombrada.

— Hija, yo... Me he cuidado solo desde que tengo 18 — dijo de improviso mientras se sentaba en la cama, dejando a su hija confundida — Nunca encajé en ningún lugar, ni siquiera con los de mi especie... Pero tu madre, ella y yo éramos inseparables, era el amor de mi vida — continuó, dejando a N con aún más dudas.

— No entiendo, ¿Por qué me estás contando todo esto de repente? — preguntó N, dejando de lado todo lo que estaba haciendo para ponerle total atención a su papá.

— Lo que quiero decir es: Sé que ha sido muy difícil para ti el no tener a tu mamá... Y que no solemos hablar mucho sobre lo que pasó con ella — dijo el "Zoroark" en un tono deprimido.

— Papá, está bien, no hace falta que hablemos del tema — dijo N preocupada por ver a su papá así.

— No, no lo está — dijo Ghetsis — Yo quisiera poder cambiar eso, pero no puedo... — se lamentó. No era normal que su padre se pusiera así de sentimental de la nada y mucho menos que sacara ese tipo de temas de conversación. Ghetsis usó Transformación para dejar su forma de Zoroark y regresó a su apariencia original, tomando la forma de una figura amorfa color azul, pues Ghetsis era realmente un Ditto variocolor

— Papá, ¿Qué pasa? Tu nunca estás así de sentimental — le preguntó N algo preocupada, no era muy común que su papá estuviera en su forma de Ditto, él normalmente se la pasaba convertido en un Zoroark o en algún otro Pokémon y casi nunca mostraba su verdadera apariencia.

— Hija, a lo largo de mi vida muchos Pokémon me han rechazado solo por ser un Ditto... Por tantos rumores que existen sobre mi especie, por la "profesión" a la que se dedican muchos Ditto en el mundo y creo que sabes bien a que me refiero — dijo su padre.

— S-Si... — dijo N algo incomoda, pues sabía que su papá se refería a que muchos Ditto se dedicaban a la prostitución debido a que podían tomar la apariencia de cualquier Pokémon.

— A lo que voy es... Cuando tu madre me vio como lo que soy realmente, como un Ditto, a ella jamás le importó — dijo Ghetsis en tono melancólico — Y cuando te vio nacer y vio que naciste shiny al igual que yo... Ella se puso muy feliz de verte — mencionó, sonaba menos triste y más orgulloso ahora.

N sonrió al escuchar eso, le daba mucha alegría escuchar cosas sobre su mamá, así sentía que la conocía más, aunque ella ya no estuviera viva.

— Ella siempre dijo que tú le dabas una "paz tan natural" — mencionó su padre — Es por eso que te llamas "Natural", ella te nombró así, aunque yo siempre le dije que era un nombre terrible — dijo riendo.

— Y lo es — dijo N también riendo, a ella no le gustaba realmente su nombre, prefería su apodo de "N" ella creía que sonaba bastante elegante y misterioso, por eso le gustaba tanto que la llamasen así.

El Ditto miró la vieja y desgastada mochila de su hija tirada en el piso de su cuarto, era la misma mochila que ella había llevado durante toda su primaria, de cuando aún vivían en la región de Unova.

— Creo que ya necesitas una nueva mochila — dijo Ghetsis aún como un Ditto, saltando de la cama de su hija (debido a su tamañito) para después ir a su cuarto.

— Esa mochila está bien, no necesito una nueva — la Zoroark intentó replicar, pero su padre ya estaba en su cuarto, poco después volvió con una mochila tipo portafolios color marrón, no parecía ser nueva pero tampoco parecía desgastada, como si tuviera poco o nada de uso.

— Este portafolios era de tu mamá, lo compró cuando tenía más o menos tu edad— confesó el Ditto, que a decir verdad se veía gracioso cargando una mochila más grande que él — ¿Y para que querría una chica de 13 años un portafolios? — preguntó de buen humor.

— No lo sé — dijo N mirando el portafolios, era más grande que la mochila que ella ya usaba y tambíen parecía tener más zippers y bolsas.

— Adivina quién se lo vendió — dijo el Ditto — Fui yo, así nos conocimos — recordó felizmente.

— Pero no puedo aceptarlo, tú la tenías guardada por algo, como una manera de recordar a mi mamá — N intentó rechazar ese regalo, pues sentía que no lo merecía.

— Ella habría querido que lo conservaras — dijo firme y seguro su papá — Pensaba dártelo en tu cumpleaños, pero creo que ahora es mejor momento — confesó el Ditto.

— Gracias papá — agradeció N de todo corazón, podría ser un detalle muy pequeño pero el simple hecho de tener algo que le perteneció a su madre la hacía sentir grandiosa.

— Bueno yo... Te dejo par que termines con tus tareas — dijo Ghetsis, aún en su forma de Ditto mientras se retiraba del cuarto de su hija.

— Papá — N lo detuvo a medio camino, levantándose para después tomarlo en brazos y abrazar a su padre, dado a la enorme diferencia de tamaño entre Ghetsis y su hija pareciera que N estaba abrazando un peluche — Eres el mejor — dijo llorosa, normalmente N reprimía sus sentimientos y emociones, pero ahora... Simplemente los dejó fluir libres mientras abrazaba a su padre.

Ya para las 12 PM, Ghetsis ya estaba dormido, N había terminado finalmente su tarea de matemáticas, cansada, se dejó caer en su cama, miró una última vez PokéDex en su celular y vio que tenía un mensaje de uno de sus compañeros de la clase de Ligosofía (la clase elemental de tipo sinestro), era un Houndoom llamado Ignis Kane, a quien N ya le había rechazado su invitación para el baile de bienvenida de la escuela... Varias veces, él era muy persistente, pero afortunadamente no estaba en el mismo grupo de N y solo tenía que soportarlo durante una hora en la clase de tipo siniestro.

[12:21p.m.] Ignis: Estas despierta?

[12:25p.m.] N Harmony: ¿Qué quieres?

[12:26p.m.] Ignis: Tranquila, solo quiero un favor

N frunció el ceño, si Ignis necesitaba que ella le hiciera un favor no podía ser buena señal.

[12:26p.m.] N Harmony: Mañana me lo pides, estoy cansada.

[12:27p.m.] Ignis: ;)

"¿Qué podrá querer ese idiota?" pensaba N mientras se recostaba en su cama y dejaba su celular cargando, sea lo que sea no podía ser bueno si es que alguien como Ignis quería un favor y específicamente de ella.

(Esta historia continuará...).