Libro II: SoulSilver
(RE)ENCONTRAR EL CAMINO (parte 1)
Ese lunes por la mañana, cierto Meowstic macho llegaba a la escuela, no era un día como cualquier otro, el tipo psíquico puro estaba preparado para una ocasión especial, en su mano llevaba un regalo envuelto para alguien muy importante para él.
Will Wright era el nombre de aquel Meowstic macho, era alguien bastante calmado, recto y sereno, demostrando que se preocupaba profundamente por aquellos que consideraba sus amigos, siendo alguien muy condescendiente. Esperaba pacientemente a que a la escuela llegara cierta Pokémon que era muy especial para él, pero en su lugar, un Weavile salvaje apareció.
— Hola Will ¿Y ese regalo? — saludó y preguntó aquel Weavile llamado Casey Jones, él había sido buen amigo de Will desde primaria, pese a que eran de tipos elementales contrarios, ahora tenían la fortuna de continuar su amistad en la misma secundaria y mismo grupo (el 1-A), inclusive ambos quedando dentro del Consejo Estudiantil, como participantes sin mucha contribución al mismo, pero igualmente miembros.
— Es para Millia, hoy es mi aniversario — dijo el Meowstic macho.
— Es verdad — recordó — ¿De cuánto ya? ¿Un siglo? — bromeó el tipo siniestro/hielo.
— No exageres, solo son 3 años — dijo Will como si 3 años de relación fueran poco tiempo.
— Pues, felicidades amigo — dijo Casey — A este paso, supongo que me tocará ser su padrino de bodas — bromeó de nuevo.
— Al menos alguien me quiere lo suficiente como para soportarme por 3 años — pensó Will en voz alta mientras guardaba el regalo en su mochila para que su novia no lo viera si se aparecía de repente.
— Presumido, mi relación más duradera hasta la fecha ha sido de 2 meses solamente — dijo el Weavile riendo.
— ¿No conociste a nadie en el baile del viernes? — preguntó el tipo psíquico, pues él no había ido a dicho baile, pero su amigo Weavile sí.
— Conocí a algunas chicas, pero, creo que estoy mejor solo, al menos por ahora — contestó Casey — Las relaciones amorosas son demasiado problemáticas, agresivas y exigentes, a veces incluso que me dan miedo — agregó el tipo siniestro/hielo.
Esas palabras dejaron pensativo a Will, ese Meowstic era del tipo de Pokémon que se detenían a pensar demasiado las cosas, a veces causándole dolores de cabeza por sobre pensar todo siempre y darle demasiadas vueltas a asuntos sin mucha importancia, pero no tenía tiempo para eso, pues a la escuela SoulSilver había llegado la tan esperada Pokémon especial para Will, se trataba de una Meowstic igual a él, solo que del género opuesto, ella había sido su novia desde hace 3 años ya.
— Es Millia, mejor los dejo solos — dijo Casey antes que la Meowstic llegara, él no quería estar de mal tercio entre los dos tortolos.
— Okay, nos vemos luego en clases, amigo — se despidió Will para luego acercarse a Millia.
Millia y Will eran, según muchos, una de las mejores parejas de la secundaria, y obviamente la más duradera. Su historia comenzó cuando sus madres, amigas desde siempre, tuvieron huevos casi al mismo tiempo, y una vez que nacieron sus hijos, no pudieron evitar hacerlos crecer a la par, teniendo ambos mucho tiempo de conocerse. En uno de los cumpleaños de Millia, cuando estos aún eran unos Espurr, recibió de regalo una pequeña rosa por parte de Will. Desde ese día, ambos Espurr jugaban a la casita, a la mamá y el papá, etc. Ya en sus últimos años de primaria, formalizaron un poco más su relación, solo para experimentar cómo se sentía, pero poco después terminaron genuinamente enamorados uno del otro, incluso tras sus evoluciones.
— Hola Millia, feliz aniversario — dijo Will abrazando a su novia, claro que antes se cercioró que no hubiera profesores viéndolos.
— Feliz aniversario Will — contestó la Meowstic hembra.
El Meowstic macho sacó de su mochila el regalo que tenía preparado para su novia y se lo entregó.
— Toma, sé que te va a gustar — dijo Will bastante contento.
— ¿Qué es? — preguntó Millia.
— Ábrelo tu misma — animó el Meowstic macho.
Millia le quitó la envoltura al regalo, el mismo era una copia recién comprada de "Black V White", la quinta (y más reciente) entrega en la serie de novelas de terror y suspenso llamadas "Black & White", mismas que tanto le gustaba leer a Millia, las novelas eran escritas por un Pokémon que utilizaba el nombre de "Plasma", dicho autor siempre había permanecido en el anonimato, jamás mostrando su rostro, ni siquiera revelando su especie al público.
— Es perfecto — dijo la Meowstic hembra viendo el regalo que le habían dado — Me conoces muy bien — comentó alegre — ¿Cómo lo conseguiste? Escuché que aún no lo tienen aquí en la región de Johto — se sorprendió.
— Por internet — explicó Will — No iba a darme por vencido al no encontrarlo aquí en Johto, son 3 años, tenía que ser algo especial — dijo él.
— Yo también tengo algo para ti, cierra los ojos — pidió ella.
Millia sacó un regalo de su mochila también y se lo puso en la muñeca a su novio.
— Listo, puedes abrir los ojos — dijo Millia.
El regalo de ella para él, era un reloj plateado de 3 manecillas que desprendía seriedad y elegancia.
— Porque un gran abogado siempre es puntual — comentó la Meowstic hembra sonriendo.
— Vamos, me faltan años para ser abogado, solo estoy en primer año de secundaria — dijo Will algo apenado, pero sonriendo, admirando su nuevo reloj — Nunca voy a quitármelo, gracias preciosa — agradeció el Meowstic macho.
— Mira atentamente el reloj — señaló Millia, pues su regalo tenía un detalle más.
El reloj tenía escrito en la base metálica una leyenda que decía "Más que en minutos, mido el tiempo en momentos increíbles".
— Debió costarte una fortuna, no puedo creer que lo compraras — se sorprendió Will.
— Lo agarré en oferta por internet, costó mucho menos de lo que imaginas — dijo Millia.
Millia Edgeworth era una Pokémon sensata e inteligente, aunque pudiendo llegar a ser grosera si se la provoca, siempre siguiendo todas las reglas al pie de la letra (prueba de eso era la manera en que usaba su uniforme escolar, perfectamente abotonado, planchado y limpio), mostrando desprecio a cualquiera que las desobedeciera, sin embargo, tenía un fuerte sentido de lo correcto e incorrecto.
Poco tiempo después, el timbre de la escuela sonó y los alumnos entraron a la misma.
— Debo ir a clases, nos vemos luego — dijo Will despidiéndose y tomando otro camino, pues él y ella estaban en grupos distintos por primera vez en sus vidas (él era del grupo 1-A, y ella del 1-D).
Las primeras clases del día se fueron relativamente rápido, durante la hora del almuerzo, el grupo de amigos de Will se encontraba en la cafetería comiendo en la misma mesa de siempre.
Los 3 amigos de Will (el Weavile llamado Casey Jones, el Raboot de nombre Hot Rod y el Banette llamado Noir Deviltoy) habían sido espectadores de primera fila de su relación con aquella Meowstic hembra, y aunque a veces entre bromas le decían que si él se descuidaba le terminarían robando a su novia, en realidad ellos se sentían "responsables" de asegurar la felicidad de la pareja y como "responsables", tenían que hablar de la gran ocasión del día.
— Will ¿Qué tal todo con Millia? — preguntó Casey comiendo su almuerzo.
— Todo cool — dijo el Meowstic macho, luego sus amigos lo miraron algo incrédulos.
— ¿Cómo que "todo cool"? — interrogó su amigo Hot Rod.
— Ya saben, todo cool — dijo Will — Le di su regalo, le gustó, ella me dio este reloj, me gustó también — el tipo psíquico contestó calmado.
— Sabes, me preocupa un poco esto — mencionó Noir de repente — Es tu aniversario de 3 años siendo novio de Millia y actúas como si nada — dijo aquel Banette.
— Sí me importa — contestó Will — Es solo que sé cómo controlar mis emociones, no voy a estar bailando de la felicidad o a estar todo nervioso solo por eso — presumió ligeramente ese Meowstic macho.
— Increíble, que suerte la tuya — dijo Hot Rod con un poco de celos de su amigo.
— No es para tanto — Will trató de minimizar la situación.
— ¿3 años con la misma chica no te parece "para tanto"? — preguntó Noir haciendo comillas con los dedos.
— Eh... — el tipo psíquico no sabía que responder.
— Aunque — señaló Casey — No pareces tan feliz — dijo aquel Weavile de improviso, su amigo Meowstic después arqueó las cejas.
— Es cierto — Hot Rod le dio la razón — Cualquiera en tu lugar estaría tan feliz como si hubiera ganado la lotería Pokémon — mencionó ese Raboot.
— Solo son 3 años — volvió a decir Will — No me malinterpreten, me siento muy feliz, pero no me entusiasma tanto como creen — comentó con honestidad ese tipo psíquico.
— Podrá ser que... — dijo el Banette ahí presente — ¿Te aburriste de Millia? — preguntó Noir pensando en esa posibilidad aunque fuera la más mínima.
— No, no es eso — Will trató de negarlo — Es solo que, ya estamos en perfecto equilibrio, las cosas son "simplemente felices" y ya, funcionan tal como están — se explicó lo mejor que pudo.
— Me parece que sí te aburriste un poco — dijo Casey sonando algo cruel y frío, quizá por su combinación de tipos siniestro/hielo
— ¿Y si ella se aburrió de ti? — preguntó Noir extendiendo demasiado su idea.
— Claro que no — el Meowstic macho nuevamente intentó negarlo — Aún quiero a Millia y ella a mi — dijo él — Es solo que ya ni siquiera peleamos por nada, es como si "el final feliz" fuera lo aburrido — dijo ya explicándose un poco mejor.
— Aunque — Hot Rod levantó el dedo para hablar — Hay solo una cosa que no entiendo aún... — dijo él, sus amigos ya sabían que hacer.
— ¡¿POR QUÉ DIABLOS ESTÁS AQUÍ CON NOSOTROS Y NO CON TU NOVIA SI ES SU ANIVERSARIO DE 3 AÑOS?! ¡¿ESTÁS LOCO?! — gritaron todos los Pokémon en la mesa cómicamente, en perfecta sincronía (todos menos Will obviamente).
— B-Bueno... Es que ella está con sus amigas y... — Will se detuvo al ver a sus amigos mirarlo con ojos decepcionados — ¡N-No me miren así! — dijo él.
— ¿Qué vamos a hacer contigo? — preguntó Casey cruzado de brazos y cerrando los ojos.
— Son 3 años, Will — recordó Hot Rod — No puedes tomarlo a la ligera — dijo el Raboot.
— Tienes que hacer algo más que solo darle un regalo — dijo Noir — Invítala a comer a algún lado, no sé, a un café o algo por el estilo — recomendó el Banette.
— Está bien, está bien — dijo el Meowstic macho finalmente — Voy a invitarla a un café saliendo de clases — suspiró — Suponiendo que no me ocupe mucho con lo del Consejo Estudiantil hoy... — suplicó a que no fuera así.
Aunque los 4 Pokémon tenían poco o nada en común en la superficie (como compartir tipos elementales, líneas evolutivas o región de proveniencia), muy en el fondo los 4 eran grandes complementos los unos de los otros, Will era el sensato, Casey el despreocupado, Hot Rod era el valiente y Noir el problemático. Will y Casey estaban en el grupo 1-A, mientras que Hot Rod y Noir estaban en el 1-D.
Will tal vez era demasiado tranquilo con su relación, para él 3 años de noviazgo no eran la gran cosa, aunque eso le hizo recordar lo mucho que Millia lo quería a él, ella era la primera en estar ahí para apoyarlo, siempre cariñosa con él, sobre todo en los malos ratos cuando realmente la necesitaba, pero... Sus amigos, consejeros amorosos y muy seguramente futuros padrinos de boda ya le habían despertado a Will una nueva preocupación, ¿Y si Millia estaba aburrida de él, y solamente seguía siendo su novia por "compromiso"? O peor, ¿Y si él ya estaba aburrido de esa relación que tanto había durado ya? El pobre Meowstic macho no pudo evitar pensar en ello por el resto del día. Aparte de aquel suceso nada particularmente emocionante pasó ese lunes por la mañana.
Los chicos regresaron a clases luego del almuerzo. Unas horas más tarde y dieron las 2PM, hora de salida para muchos alumnos, no para los del Consejo Estudiantil lamentablemente... Pues ellos tenían todavía cosas pendientes que arreglar en la sala de conferencias de la escuela.
— Gracias por su asistencia nuevamente — dijo Celebi cordialmente — Es... La misma de siempre, tenemos que dejar todos estos documentos firmados y sellados para más tardar el miércoles — comentó repartiendo las hojas y unos sellos entre sus compañeros — Se tratan de los presupuestos de los equipos de Poké-Ball, más precisamente para los uniformes que la escuela mandará a hacer para los integrantes del club — explicó la presidenta estudiantil.
Eso aparentaba ir para largo... Mientras que Will estaba en esa junta del consejo, Millia se encontraba afuera de la secundaria esperándolo como solía hacerlo a diario desde que él entró en el Consejo Estudiantil, cosa que lo hacía sentir querido, pero a la vez culpable, sobre todo sumando todos los pensamientos dudosos que ese pobre Meowstic macho sentía en ese momento.
Afortunadamente, y dado a que estaban todos en el consejo, incluidos vocales, acabaron con el papeleo más rápido de lo que tenían pensado, durando esa reunión solo 40 minutos, aun así, Will salió disparado de la sala de eventos de la escuela, no quería hacer esperar más a su novia, mucho menos el día de su aniversario de 3 años.
El pobre Meowstic macho iba tan apresurado que sin darse cuenta, derribó a alguien justo al doblar por un pasillo, cayendo ambos Pokémon al piso debido al impacto.
— Oye, ten más cuidado — dijo una voz que resultaba dulce, se trataba de una chica, una Liepard más precisamente.
— Perdón, tenía prisa — dijo Will ayudando a aquella Liepard a ponerse de pie nuevamente, ella tenía en la mano un estuche para guardar una guitarra, implicando que formaba parte del Club de Música de la escuela.
— Lo entiendo, pero fíjate bien por donde vas, tengas prisa o no — reiteró esa tipo siniestro puro sacudiéndose un poco el polvo de su uniforme.
— Lo lamento de nuevo — se disculpó Will — ¿Te dolió? — se preocupó un poco.
— No, descuida — dijo la Liepard tranquilamente — Puedo parecer delicada, pero soporto más que una simple caída — comentó de buen humor.
— ¿Y tú guitarra? — preguntó Will, odiaría tener que reponer el dinero por los gastos de una guitarra rota...
— Estamos bien, te preocupas demasiado — dijo ella.
Will entonces se fijó en las orejas de esa Liepard, tenía tantos aretes y piercings que pareciera que si se perforaba de nuevo las ojeras se le fueran a caer.
— Eh... — dudó el Meowstic macho — Sí sabes que los aretes están prohibidos en la escuela, ¿Verdad? — preguntó él.
— Sí — afirmó esa Liepard — Es por eso que son falsos — comentó quitándose uno de tantos aretes que tenía.
— ¡Ah! — se sorprendió Will, de igual forma estaba en contra del reglamento de la secundaria usar aretes falsos — Ya veo... Así que eran falsos — repitió nervioso, pero no sabía por qué de repente se sentía de esa forma frente a ella.
— ¿Qué? ¿Eres del Consejo Estudiantil y le dirás a la directora Lugia? — preguntó riendo la Pokémon de tipo siniestro.
— Bueno, sí soy del consejo, pero no soy un chismoso — dijo el Meowstic.
— Menos mal — agradeció la Liepard — Quisiera que fueran reales — dijo refiriéndose a los aretes que tenía — Pero mis papás no me dejarán perforarme hasta la preparatoria — agregó.
— No me gustan mucho las perforaciones... — admitió Will, de hecho ni le gustaban en absoluto.
— Te verías bien con una — comentó la Liepard sonando algo coqueta.
Hubo un pequeño silencio incomodo en el que ninguno de los dos Pokémon dijo nada, solo se miraron a los ojos, aquella Liepard era un poco más alta que Will, pero se notaba que eran de la misma edad aproximadamente, o por lo menos que los dos estaban en primer año apenas.
— Oye, emm... Hay alguien esperándome afuera — dijo Will un poco incomodo.
— Entonces date prisa, no hagas esperar a una chica — comentó la Liepard bastante confiada.
— ¿Cómo sabes que...? — dudó el Meowstic, pues esa chica había dado en el clavo.
— No estarías tan apresurado si no fuera una hembra quien te espera afuera ¿O sí? — preguntó la Liepard para probar su punto.
— Supongo que tienes razón — comentó el tipo psíquico retirándose todavía nervioso.
Will se puso en marcha, se sentía extraño, esa chica le había parecido realmente agradable, no la conocía de ningún lado, pero en el poco tiempo que pudo hablar con ella, le pareció una Pokémon muy linda.
"¡¿Qué cosas estoy pensando?!" se preguntó el Meowstic macho a sí mismo mientras caminaba. "¡Yo ya tengo novia y la quiero mucho!" pensaba para intentar deshacerse de las emociones que sentía, pero era inútil, su corazón estaba dudando en ese momento. 3 minutos hablando con esa Liepard fueron suficiente para ponerlo en ese estado, tenía que hacer algo al respecto, pues Millia era otra Meowstic igual a él, una tipo psíquico que podría leer sus pensamientos y, que sin duda, se sentiría devastada al enterarse de ello. "¿Será que lo que viví 3 años con Millia, lo experimenté de nuevo en 3 minutos con esa Liepard?" Will se estaba excediendo con sus pensamientos que ya rozaban lo irracional, los nervios y las dudas estaban tomando lo mejor de él, su cabeza no paraba de darle vueltas a aquella Pokémon con la que recién se había topado, se sentía culpable, pero no entendía el por qué.
Finalmente, Will salió por la puerta principal de la escuela, ahí se encontraba Millia sentada en una de las tantas bancas que había afuera de la secundaria, bajo la sombra de un árbol, leyendo el libro que justamente él le había regalado por su aniversario esa mañana, se veía tan hermosa como siempre, pero, el Meowstic macho no podía dejar sus dudas de lado ahora que solo habían incrementado por la repentina aparición de esa Liepard con la que se tropezó, él solo tomó valor y se acercó a su novia.
— Hola amor, ¿Cómo te fue? — preguntó Millia dulcemente, haciendo que Will sintiera un flechazo hiriente en el corazón.
— B-Bastante bien, terminamos antes de tiempo — dijo Will un poco nervioso — Veo que ya comenzaste el libro que te regalé — comentó el Meowstic macho para tratar disimular.
— Me lo regalaste por nuestro aniversario, obviamente iba a comenzar a leerlo tan pronto como me fuera posible — dijo la Meowstic hembra sonriendo, haciendo que su novio sintiera ahora 3 flechazos en el corazón, si antes él se sentía culpable, ahora se sentía peor...
(Esta historia continuará...).
