Libro II: SoulSilver

(RE)ENCONTRAR EL CAMINO (parte 2)

Ambos Meowstic se encontraban en un pequeño café de Ciudad Iris, solos ellos dos sentados en una pequeña mesa redonda, disfrutando su tiempo a solas en su día especial, nunca habían ido a ese lugar, pero el ambiente era muy agradable, los dos consideraban muy seriamente la idea de comenzar a frecuentar ese local más seguido.

— Te amo — dijo Will mirando a los ojos a Millia.

— ¿En verdad me amas? — preguntó ella algo escéptica — Son palabras muy fuertes, aún después de 3 años — dijo la Meowstic hembra desde el otro lado de la mesa.

— Claro que sí, te amo — dijo el Meowstic macho dudando un poco de sus palabras, ni él mismo podía creer lo que estaba diciendo.

— Yo también te amo — ella le respondió sonriente tomando su mano.

Ambos Pokémon de tipo psíquico continuaron con su cita en aquel café, Will entonces supo que esos 3 años con Millia no habían sido en vano, quizá el sueño de ambas de sus madres de verlos juntos para toda la vida no era tan descabellado, claro que él seguía teniendo sus dudas, pero por el momento solo quería disfrutar del momento con su novia.


Luego de su cita, Will volvió a su casa a las 7PM, antes de la puesta de sol, que era su tiempo limite para llegar a casa, ahí lo recibieron sus padres, una pareja de Meowstics, quienes habían estado felizmente casados desde los 22 años. De cierta manera, Will se imaginaba que Millia y él podrían terminar así como sus padres si las cosas salían bien entre los dos.

Una vez en su hogar, Will se sentó en la mesa para cenar con sus papás.

— Y dime hijo — habló su mamá — ¿Todo va bien con Millia? — preguntó la Meowstic hembra.

— Sí mamá, no te preocupes, nos la pasamos bien juntos durante el día — respondió Will — Le di su regalo y ella el mío, todo salió bien — dijo algo cansado.

— Déjalo en paz, ya mucho tiene con la secundaria y su trabajo en el consejo de su escuela — le dijo su padre a su madre.

— Solo me cercioraba que él hiciera lo correcto, es todo — contestó la mamá de Will — No iba a permitir que arruinara sus 3 años de relación con Millia — dijo ella.

— ¿Arruinarlos? — preguntó el Meowstic macho más grande — Oye mi hijo sabe cómo tratar a una dama — lo defendió su papá.

— Tranquila mamá, todo está bien entre Millia y yo — aclaró Will.

— Pues me alegra — respondió su mamá — Ella es la única chica para ti, si la pierdes, se acabó todo — dijo sonando algo histérica y hasta desagradable.

— ¿Cómo que la única chica para mí? — preguntó Will dejando que sus emociones lo consumieran.

— Llevan ya 3 años juntos, y aún más tiempo de conocerse — comenzó su mamá — Si la pierdes, ya nunca más encontrarás a alguien como ella — dijo sonando cada vez más insoportable, eso era raro, la mamá de Will no era así realmente — Y dudo que encuentres a alguien que pueda darte todo lo que ella, además que nunca has salido con otras chicas — terminó, pero, sorpresivamente esas ultimas palabas resonaron en la cabeza de Will, casi como si de eco se tratase, parecía que su mamá las estuviera repitiendo una y otra vez hasta el cansancio, definitivamente algo andaba mal ahí, pero de repente...


Will se cayó de la cama, golpeando su cara contra el piso, ese golpe lo despertó, afortunadamente. "Solo fue un sueño..." pensó aliviado. El Meowstic macho se levantó del piso y miró la hora en un reloj despertador que tenía en el mueble al lado de su cama, eran las 5:55AM, solo faltaban 5 minutos para las 6AM, así que desactivó la alarma y comenzó a prepararse para ir a la escuela, se puso su uniforme y el reloj que le había regalado Millia apenas ayer. Era tan solo martes de la semana y Will ya se sentía vencido. Sentía que se había enamorado a primera vista de una Liepard con la que se tropezó apenas ayer, prueba de ello era que esa Pokémon no dejaba de aparecer en sus pensamientos, su nerviosismo frente a ella y todas las emociones que sentía desde su pequeño encuentro. Y por si fuera poco, sentía dudas respecto a su relación con Millia, si realmente quería continuarla por querer estar junto a ella o solamente lo hacía por compromiso, justo por eso fue que tuvo esa pesadilla, donde incluso sus padres le recalcaban esos sentimientos de duda.


Durante la hora del almuerzo, en la cafetería, Will les contó a sus amigos sobre su encuentro con esa Liepard misteriosa el día anterior, y como solo 3 minutos hablando con ella fueron suficiente para hacerlo dudar sobre su relación con Millia.

— ...Así que después me despedí de ella y me fui, pero nunca me dijo ni su nombre ni su grupo — terminó de explicar el Meowstic.

— Entonces, dices que conociste a una Liepard, es linda, pero no te interesa — recapituló Hot Rod — ¿Entonces de qué te preocupas? — peguntó el Raboot.

— No lo sé, creo que quizá esté empezando a sentir algo por ella — explicó Will — De verdad estoy confundido... — dijo cabizbaja el Meowstic.

— Por favor, Will — dijo Noir — Estamos en una edad donde nos "enamoramos" de cualquier Pokémon que nos hable bonito — comentó el Banette, él sabía muy bien de lo que hablaba, pues cada semana él tenía un "amor platónico" que no pasaba de un simple flechazo.

— No puedes dejar a Millia solo por una chica con la que hablaste por 3 minutos — dijo Casey algo molesto — Te verías como un grandísimo idiota — el Weavile tenía razón, pero tal vez se pasó un poco.

— Lo sé, lo sé, solo espero ya no verla de nuevo... — dijo Will — ¡A-A la Liepard me refiero...! — aclaró nervioso, no quería ser malinterpretado.

Will se sentía como un traidor, estaba teniendo sentimientos hacia otra chica, teniendo una novia, no sabía cómo podría mirar a Millia a los ojos ahora. Quizá la falta de experiencia le hacía creer que sentía algo por aquella Liepard desconocida, pero por el momento solo esperaba poder olvidarse de ella lo más pronto posible.

El asunto se quedó así durante el resto del almuerzo, pronto terminaron las clases y sonó el timbre de salida. Esa tarde el Consejo Estudiantil no estaría ocupado con nada, sorpresivamente. Así que Will tendría tiempo libre en la tarde, tiempo que aprovecharía para ver a su amigo Hot Rod en su entrenamiento del Club de Poké-Ball de su escuela. El Meowstic macho entró por la puerta principal del gimnasio de su escuela, un edificio enorme que albergaba una cancha para jugar Poké-Ball y para llevarse a cabo combates ahí, también era el edificio donde se tenía la piscina para el Club de Natación de la secundaria. Mientras Will entraba, miró como 2 Eeveelution hembras salían del edificio, más precisamente una Espeon y una Glaceon.

— Eso fue... Sencillo, mucho más sencillo de lo que esperaba — dijo Velvet caminando.

— Te dije que vendría a preguntar personalmente si tu podrías entrar al Club de Natación, mujer — dijo Aurora presumiendo un poco — Ahora es cuando más necesitas esforzarte y dar todo de ti para pasar la prueba de admisión — la alentó mientras se retiraban, indicando que todo les había salido bien a esas dos Eeveelution, ahora Velvet solo tendría que presentar una ligera prueba para decidir si se ganaría un puesto en el Club o no, solo un pequeño test de habilidad, cuanto tiempo podría aguantar la respiración bajo del agua, cuanto tiempo tardaba en darle una vuelta a la piscina de la escuela, cosas así, para las cuales tenía una semana para prepararse.

"¿La vicepresidenta Velvet quiere unirse a un Club aun siendo participe del Consejo Estudiantil? Que gran voluntad" pensó Will mientras veía retirarse a ambas de sus compañeras del consejo, aquel Meowstic estaba tan distraído que sin fijarse, una Liepard salvaje se le apareció en frente.

— ¡AH! — se sorprendió al tenerla frente a él literalmente a solo centímetros de su rostro.

— Tu de nuevo, no estarás siguiéndome, ¿O sí? — preguntó la Liepard desconfiando un poco.

— No, no, solo iba al gimnasio de la escuela para ver la práctica del Club de Poké-Ball, mi amigo es el capitán del equipo, vengo a verlo cada que tengo la oportunidad — explicó Will.

— Yo también venía para algo relacionado con ese club, pero solo porque uno de sus miembros me debía dinero — explicó la Liepard.

— Es curioso, no esperaba volver a verte — dijo el Meowstic macho.

— Yo tampoco, no desde que me derribaste ayer mientras corrías — bromeó ella.

— Te pido una disculpa de nuevo, eh... — él se detuvo porque se dio cuenta que desconocía el nombre de aquella Liepard.

— Selina — se presentó ella — Ya sé que es un nombre ridículo, pero le gustó a mi mamá — explicó la Liepard.

— No está tan mal — dijo Will — He oído peores nombres, créeme — comentó riendo — ¡Oh! P-Por cierto, me llamo Will Wright — se presentó también él, a destiempo, pero igual lo hizo.

— Will el Meowstic, suena lindo — coqueteó ella.

— Me... Me pareces una chica agradable y todo eso, pero... — dijo Will trabándose un poco debido a los nervios — Actualmente estoy en una relación y... — explicó el Meowstic macho.

— Le eres fiel a tu chica, eso me agrada — dijo Selina — ¿Cuánto tiempo llevan juntos? — preguntó de buen humor, aún para una tipo siniestro pura como ella.

— Emmm... Llevamos 3 años — dijo Will incomodo.

— ¿3 años? No cualquiera aguantaría tanto tiempo — expresó Selina — Para que hayan durado tanto juntos, debieron haber empezado a salir desde primaria, entonces nunca has estado con nadie más en toda tu vida, me imagino — comentó ella.

— ¿Eso que tendría de malo? — dudó el Meowstic macho.

Entre los Pokémon era algo común que, por instinto natural, supieran si una relación iba a ser duradera o no, así que no era precisamente frecuente que un Pokémon tuviera muchas parejas a lo largo de su vida.

— Bueno, nunca has tenido la oportunidad de conocer nada diferente, podrías arrepentirte después, claro que, no pasa en todos los casos — se explicó la tipo siniestro.

Casi como si de una cruel broma del destino se tratase, Millia abrió la puerta principal del gimnasio momentos después, encontrando a su novio Meowstic hablando con esa Liepard.

— Will ¿Quién es ella? — preguntó Millia, ella no era muy celosa, pero desconocía a esa Liepard.

— La conozco desde ayer, me tropecé con ella de salida y justo ahora me volví a ver por mera curiosidad — explicó Will algo alarmado, aunque estaba diciendo la verdad y nada más que la verdad.

— ¿Ella es tu novia de la que me hablaste? — preguntó Selina, metiendo sin querer en problemas al Meowstic macho.

— Sí, ella es mi novia, Millia Edgeworth — dijo el Meowstic macho un poco incomodo.

— Es un placer conocerte, tienes a un gran chico aquí, felicidades por los 3 años — dijo la Liepard retirándose de ahí.

Millia miró a Will con unos ojos penetrantes, como si quisiera matarlo con la mirada, esa Meowstic hembra era muy sensata estando calmada, pero llegaba a ser grosera si se enojaba.

La pareja de Meowstics entró al gimnasio, justo a la cancha donde el equipo de Poké-Ball se encontraba practicando sus lanzamientos con las Super-Ball. Ambos tipo psíquico se sentaron en las gradas, ahí había algunos otros alumnos presentes, aunque no demasiados.

Los minutos pasaban y Will no podía dejar de pensar en su "problemita", cosa que de inmediato notó su novia Millia.

— ¿Qué ocurre, amor? — preguntó la Meowstic hembra, aunque ya sabía que estaba pasando, y no porque fuera una tipo psíquico, sino porque ella no era distraída.

El Meowstic macho no dijo ni una palaba, no iba a mentirle a su novia, pero tampoco iba a decirle la verdad.

— Creo que a ti te gusta esa Liepard — dijo la Meowstic hembra sonando disgustada.

— N-No, yo... No es así — dijo Will sin saber que responderle exactamente.

— La decisión es tuya — dijo ella cruelmente, aunque triste — No puedo estar con alguien que no quiere estar conmigo — la Meowstic hembra tenía los ojos llorosos, pero la mirada enojada.

Entonces Millia se levantó y se fue del gimnasio de la escuela, dejando solo al pobre de Will sentado en las gradas, el Meowstic macho realmente quería ir detrás de la hembra, pero entendía que con sus emociones tan mezcladas como estaban y con su novia tan alterada como estaba, era mejor dejarla sola un momento, quizá si hablaba con ella ahora solo lograría agraviar más las cosas.

El entrenamiento continuó y se terminó hasta a las 4PM, el Mewostic macho y el Raboot salían del gimnasio de la escuela. Caminando al lado de su amigo, Will esperaba algo de apoyo moral, pero todo lo que recibió fue un codazo por parte de su amigo en la nuca.

— ¡Ouch! — se quejó — ¿Por qué fue eso? — reclamó Will sobando la zona que le habían golpeado.

— Para ser un tipo psíquico, eres muy tonto a veces, lo vi todo, estás mal — dijo Hot Rod — Decídete ya, o la una o la otra, pero no las dos — le regañó aquel Raboot.

Hot Rod tenía razón, Will debía tener sus ideas en claro, así llegó a casa y fue a su cuarto a dormir, realmente lo necesitaba...


Al día siguiente, miércoles, mitad de semana, Will estaba buscando a su novia por toda la escuela, pero ella no parecía estar en ningun lado, el Meowstic comenzaba a sospechar que probablemente ella hubiera faltado a clases ese día, tan alarmado estaba que descuidó un poco su apariencia personal, pues tenía el saco de su uniforme abierto, cuando él acostumbraba usarlo perfectamente abotonado.

No fue sino hasta que se encontró con ella en la clase de Neuropsicología (clase elemental de tipo psíquico), que confirmó que, efectivamente, Millia si había asistido a clases. Pero en las dos horas que tuvieron de esa clase (por ser ambos Pokémon de tipo psíquico puro), la Meowstic hembra parecía ignorarlo completamente, comenzando este a sentirse culpable a más no poder...

De repente Will se dio cuenta, por más que lo dudara, aún sentía algo por Millia, su culpa y la sensación de pesadumbre al ver que ella lo ignoraba eran prueba suficiente para él, ahora más que nunca no podía dejarla, ella nunca lo abandonó, jamás dejó de estar a su lado, ni en las buenas ni en las malas. Si él quería "experimentar algo nuevo", tendría que abandonar a Millia, y justo después de haberle dicho que la amaba, justo después de lo que había sido su aniversario de 3 años, no quería lastimarla así. Todo había estado de maravilla hace apenas unos días, el Meowstic macho no podía evitar preguntarse ¿Cómo es que terminó en una situación así? Sus amigos no encontraban ni una chica con la cual salir, y él tenía, no solo una novia con la que había durado ya 3 años de relación, sino una nueva "crush" que no salía de su cabeza, tal vez era su presencia rebelde pero cautivadora, quizá era el hecho de "ser alguien nueva" en la vida de Will, pero Selena le quitaba el sueño por las noches a ese Meowstic, y ni siquiera conocía del todo bien a esa Liepard...

"¡O la una o la otra, pero no las dos!" se gritó Will mentalmente a sí mismo para motivarse a encontrar una respuesta a sus problemas, pero necesitaba algo más, una señal, que justamente llegó cuando estaba en su momento de mayor silencio. El Meowstic escuchaba las manecillas del reloj que llevaba puesto en su muñeca izquierda, reloj el cual le había regalado Millia con tanto cariño por su aniversario, ahí estaba su señal, ahora sabía que debía hacer, así que esperó a que el almuerzo llegara para tener 30 minutos muy buenos en los que se podría encontrar con Millia para aclarar todo de una vez.

Ya en el almuerzo, Millia estaba sola sentada en una banca al aire libre en la explanada de la escuela, era el único punto en la secundaria donde se podía estar al cielo abierto, pues la escuela era un edificio cerrado. La Meowstic hembra se encontraba leyendo el mismo libro que Will le había regalado en su aniversario justo el lunes, eso era una buena señal. Will la había encontrado luego de unos 15 minutos buscándola sin descanso. Así que el Meowstic macho se armó de valor y se acercó a ella, sin embargo, al verlo acercarse, ella se levantó de la banca y comenzó a retirarse de ahí, pero él la empezó a seguir desesperado, no quería perderla así.

— Millia discúlpame, no quería lastimarte, no sabes lo mucho que lamento todo esto — dijo el Meowstic macho suplicando mientras caminaba detrás de ella, pero la Meowstic hembra no parecía prestarle atención, ni siquiera lo volteaba a ver, solo continuaba leyendo y caminando — Te amo, por favor perdóname — rogó él.

Entonces la Meowstic hembra se detuvo en seco, cerró el libro casi violentamente y se dio la vuelta para hablar con el Meowstic macho.

— Sabes — suspiró — A veces Hot Rod me parece lindo, es por eso que te acompaño a verlo a sus entrenamientos de Poké-Ball, aunque ese deporte no me gusta — confesó la Meowstic, esa era su pequeña venganza — Pero nunca me viste detrás de él, ¿O sí? — preguntó en tono autoritario.

Will estaba boquiabierto, pero en el fondo sabía que se lo merecía.

— Entiendo que quisieras conocer algo nuevo, pero se suponía que me amabas — dijo Millia algo fría y distante con él.

— Aún te amo, siempre te he amado — dijo Will arrepentido.

— Supongo que si estás aquí es porque me elegiste a mí, ¿No? — preguntó ella siendo un poco menos distante esta vez, pero se le notaba enojada todavía.

— No quería perderte solo por curiosidad — el Meowstic macho ya estaba más seguro de sus palabras.

Hubo un silencio incomodo mientras que ella le abotonaba el saco del uniforme a él, pues le causaba algo de conflicto verlo así, iba contra las reglas de vestimenta de la escuela después de todo.

— Aún tienes el reloj — dijo ella terminando de abrocharle los botones del saco y mirando a su muñeca.

— Y tu aún tienes el libro — contestó él sonrojado.

— Will — dijo Millia — Te amo, así de estúpido y despistado que eres, te amo — dijo ella siendo un poco grosera, pero quien podía culparla.

— Cuando dije que te amaba, lo dije con total honestidad — dijo Will — Si lo nuestro no terminó antes, es porque, aún en los malos momentos, siempre me hiciste feliz — continuó — Yo solo quiero hacerte igual de feliz a ti — el Meowstic macho estaba ya bastante serio.

Luego ambos Pokémon se abrazaron instintivamente al mismo tiempo, como si sus mentes fueran una sola.

— ¿Acabamos de pelearnos? — preguntó Millia recobrando el buen humor.

— Eso creo — dijo Will — ¿Hace cuanto que no peleábamos? — preguntó el Meowstic macho riendo.

— 1 año más o menos — respondió la Meowstic hembra.

Al final del día, los dos Pokémon tipo psíquico sabía que mantener una relación no era sencillo, y mucho menos mantenerla "interesante", pero eso solo era un pequeño obstáculo, una mala experiencia, que, al final, solo fortaleció sus vínculos aún más.

(Esta historia continuará...).


NOTA: ¡Hey! ¿Qué tal queridos lectores? Soy Chris, espero estén pasando un buen día, yo seguramente lo estoy haciendo, disfruté mucho escribiendo estos capítulos más recientes del fic. Como siempre los animo a dejar sus opiniones y comentarios con una Review, ¿Qué opinan de la resolución que tuvieron estos 2 Meowstics? ¿Qué les pareció el capítulo? No olviden que es gracias a todo su apoyo que sigo escribiendo el fanfic. Yo soy Chris Cafeína y como siempre, nos leeremos en el futuro. ;)

PD. La moraleja del día es: la curiosidad casi mata al Meowstic (chiste feo).