Especial de Navidad
FIESTAS, PLANES Y ALGO MÁS
Era un lunes de una semana a mediados de diciembre en la secundaria HeartGold, hace pocos días que había comenzado a nevar en la región de Johto, ya se podía sentir el frío y el ambiente navideño en el aire, todos los Pokémon tenían al menos 1 motivo para esperar con ansias a que llegara la Navidad, ya sea por las vacaciones de diciembre, por el clima frío que resultaba agradable, especialmente para los tipo hielo, o por la rica comida de las fiestas, las reuniones familiares, el espíritu de paz que abundaba en el ambiente, los regalos, o por los regalos, y por qué no, por los regalos también.
Noctis acababa de llegar a la escuela, el Umbreon Variocolor tenía una chamarra delgada de color negro por encima de su uniforme escolar, solamente eso lo defendía del frío que estaba haciendo esa mañana, frío que lo estaba poniendo de mal humor. Cuando de repente, un Vaporeon salvaje apareció, mismo que estaba un poco mejor abrigado, pues tenía un abrigo largo de color turquesa y una bufanda azul marino.
— Hola Noct — Oasis y saludó a su amigo con amabilidad.
— Hola Oasis — respondió Noctis desganado, como irritado.
— Vaya humorcito que traes, Noct — dijo Oasis por la actitud de su mejor amigo.
— Es por el frío, se me congelan hasta los pensamientos, no tengo ganas ni de moverme — dijo Noctis.
— Sabes que no sentirías tanto frío si usaras ropa más abrigada — comentó el Vaporeon al ver como su amigo tenía solamente una chamarra delgada para abrigarse del frío.
— Sabes que no me gusta la ropa demasiado gruesa, con esta chamarra está bien — recordó el Umbreon Shiny.
— Es la misma de siempre contigo, Noct — dijo Lighting, quien ya había alcanzado a los dos Eeveelution macho — Supongo que algunos Pokémon no cambian aún después de evolucionar — la tipo eléctrico igualmente venía preparada para el frío, vestía con una chaqueta marrón y un gorro de estambre con patrón de una Poké-Ball, además de un pantalón escolar en lugar de la falda de siempre (pues en temporada de otoño e invierno se les permitía a las alumnas hembras en la escuela HeartGold llevar así su uniforme) quizá a esa Jolteon también le molestaba un poco el frío, pero adoraba pasar las festividades con su familia.
Entonces una Sylveon se les acercó a los 3, la tipo hada tenía puesto un abrigo de lana color rosa, además de una bufanda blanca que parecía tejida a mano e igualmente el pantalón de su uniforme en lugar de la falda.
— Hola chicos — saludó Cherry tranquila.
Los 3 Eeveelution respondieron a su saludo y continuaron caminando para entrar a la escuela, ahora con ella acompañándolos.
— ¿Ya tienen listos sus propósitos de Año Nuevo? — preguntó Cherry para tener un tema de conversación con sus amigos.
— Yo ya — respondió Oasis — Llegar a las nacionales del Club de Natación es uno de mis propósitos, quizá conseguir una novia también, no sé — comentó el Vaporeon sonriendo.
— ¿Le pedirás a Santa que Ignea te ame para siempre, eh Oasis? — preguntó Lighting bromeando un poco y dándole golpecitos en el codo a su primo.
— Oye, a Santa no se le pueden pedir cosas egoístas como el amor de alguien más — dijo Cherry hablando en serio.
Los 3 Eeveelution se miraron entre ellos un poco extrañados.
Santa Claus era, según el mito, un Pokémon misterioso, quizá legendario incluso, que hacía juguetes en el polo norte para los Pokémon que se habían portado bien durante el año y los entregaba a las 00:00h del día 25 de diciembre, dicho Pokémon podía aparecer en los hogares de los niños buenos entrando por la chimenea o incluso teletransportándose en caso de que la casa no tuviera una, otra parte de la leyenda decía que Santa podía cambiar a la apariencia de cualquier otro Pokémon, tal cual como los Ditto hacían (cosa que facilitaba enormemente a los padres el disfrazarse de Santa para celebrar Navidad con sus hijos, pues este al no tener una "forma definida", literalmente podía ser un Pokémon de cualquier especie). El mito de Santa era la clase de cosas que uno creía cuando niño, pero Cherry todavía creía firmemente en su existencia, su madre nunca intentó persuadirla para convencerle de lo contrario, y aunque lo hubiera intentado, no hubiera tenido éxito.
— ¿De verdad todavía crees en Santa, Cherry? — preguntó Oasis.
— ¿Todavía? — dudó la Sylveon — Por supuesto — afirmó sonriente.
En eso, 2 gemelas Ninetales pasaron junto a los Eeveelution, escuchando un poco de su conversación, a lo que la Ninetales de forma Alola no pudo evitar responder al comentario de su amiga Cherry.
— Cherry, ¿De verdad sigues creyendo en Santa tú también? — preguntó Frost sonriendo levemente. Aquella Ninetales de tipo hielo/hada tenía solamente un suéter amarillo cubriéndola del frío, obviamente al ser una tipo hielo las bajas temperaturas poco o nada le afectaban, pero eso sí, el frío le empañaba los lentes a cada momento.
— Pues, claro — respondió Cherry — ¿Dijiste "también"? — preguntó la Sylveon con estrellitas en los ojos.
— Sí, me da un poco de pena admitirlo, pero... Yo... También sigo creyendo en Santa todavía — dijo Frost algo temerosa, bajando la voz de poco a poco para asegurarse que solo su amiga Cherry la escuchara.
— ¡Entonces considérate parte de mi equipo! — dijo Cherry abrazando con un solo brazo a su amiga, dejando a todos con una incógnita.
— ¿Equipo? — preguntó Flare para hacerse notar un poco, la Ninetales de Kanto tenía puesta una chamarra "estilo universitario" color rojo y guantes de lana color negro.
— ¿E-Equipo de qué? — dudó Frost.
— Un equipo para atrapar a Santa y demostrarle a todo el mundo que sí existe — dijo Cherry muy seria.
— ¡¿EHH!? — dudaron todos los Pokémon que la escucharon al mismo tiempo, como en coro.
Cherry entonces pensó en aquella Navidad en la que había visto a Santa con sus propios ojos, incluso quedándose quieta mirando a la nada mientras recordaba.
FLASHBACK
Una pequeña Eevee abrió los ojos a la mitad de la noche, había tenido una pesadilla, así que asustada fue hasta la cocina de su casa para tomar un poco de agua y volver a la cama (en aquel entonces todavía no vivía en los apartamentos donde ahora sí residía). La Eevee tomó su vaso con agua y ya más calmada regresó a su habitación, pero en el camino, pudo verlo, en la sala de estar había un Glaceon algo regordete, con ropajes rojos y con barbas blancas, el mismo estaba dejando regalos debajo del árbol de Navidad que habían puesto los papás de la niña y entonces salió volando por la chimenea tan pronto como cruzó miradas con Cherry, la Eevee lo siguió y vio por la ventana que el Pokémon parecía estar saltando de chimenea en chimenea por todo el vecindario nevado en el que ella vivía en ese entonces, ese Glaceon volaba entre chispas, incluso parecía cambiar su apariencia con cada casa que visitaba, como su de un Ditto se tratase. La pequeña Eevee miraba asombrada ese espectáculo por la ventana de la sala, para después prestarle atención al pino de Navidad, Cherry revisó los regalos que había en él, pero no los abrió, todavía no era el momento, aunque de una de las medias colgadas pudo sacar un pequeño peluche de un Espeon, mismo que atesoró por años hasta que lo perdió en la última mudanza, como un recordatorio de la noche en que vio a ese tan enigmático Pokémon.
FIN DEL FLASHBACK
— Ehhh... Cherry, ¿Estás segura que ese Glaceon que viste no era tu papá disfrazado de Santa? — preguntó Lighting algo confundida, pues a esa edad ya era algo "raro" seguir creyendo en Santa, por lo general, al evolucionar, muchos Pokémon dejaban de creer en esas cosas.
— Segura — contestó Cherry sonriendo — Mi papá es un Espeon, y nadie en mi familia es un Glaceon, además, ya saben que Santa puede cambiar de forma como lo hacen los Ditto, es imposible que ese Glaceon que vi esa noche no fuera Santa — explicó la Sylveon mientras caminaba.
— ¿Y si todo fue un sueño? — reiteró Lighting.
— No creo, justo antes de verlo tuve una pesadilla — argumentó Cherry.
— Quizá fue un sueño dentro de otro sueño — dijo la Jolteon — Ya sabes cómo en la película de — justo en ese momento Cherry completó lo que ella iba a decir.
— Inception — dijeron Cherry y Lighting al mismo tiempo para luego reír por la coincidencia de haber dicho lo mismo.
— Puede que haya sido un sueño dentro de otro sueño, pero no me quedaré de brazos cruzados hasta demostrar que Santa en verdad existe — dijo la Sylveon muy decidida, con cierto brillo en sus ojos.
— En ese caso cuenta conmigo — dijo Frost un poco menos emocionada que su amiga Sylveon, pero igualmente sonriente.
Todos los ahí presentes (menos las dos chicas que sí creían en Santa) se miraron entre ellos, esa sí que sería una Navidad para recordar, especialmente por aquellas dos Pokémon hembras que seguían creyendo en el mito de Santa. Aunque alguien rompió el silencio, alguien que nadie esperaba que hiciera una pregunta.
— ¿Entonces Santa te trajo un Espeon de peluche esa Navidad? — preguntó Noctis, haciendo que Cherry lo mirara con una sonrisa, aunque ella no sabía que él le preguntaría eso con un proposito en mente.
— Claro, sé que tuvo que ser Santa porque ni a mi mamá ni a mi papá les había pedido ese peluche — afirmó la Syleon.
— ¿Y todavía lo tienes? — dijo el Umbreon Shiny.
— Lamentablemente no — dijo Cherry — Lo perdí en la última mudanza y jamás lo volví a ver, ese peluche me gustaba mucho, era como de este tamañito — explicó juntando sus manos para dar la idea del tamaño que era — Y tenía ojos de botones, era muy bonito, me gustaba mucho — comentó la Sylveon con cierta melancolía.
En toda la escuela HeartGold había pegados volantes sobre las nuevas actividades navideñas que tenían programadas para el viernes, día en el que no habría clases como tal, sino que habría una especie de "festival navideño" en la escuela, en dicho día los alumnos podrían ir vestidos en ropa cómoda y no en uniforme, además que la puerta de la secundaria estaría abierta todo el día, por lo que se podía entrar y salir de ella a voluntad y disfrutar de las tantas actividades que se tenían preparadas para ese día. Habría algunos eventos del Club de Música donde tocarían villancicos, la exposición de arte del Club de Dibujo, el Club de Repostería haría una venta de dulces y galletas navideñas para recaudar fondos, el Club de Teatro tendría una pequeña obra de temática navideña el viernes de esa semana, pero el plato fuerte era sin duda, la actividad del "Santa Secreto", una actividad ya popular en todas las escuelas en esas fechas, donde los alumnos se entregarían regalos entre sí sin saber de quien se trataba el remitente.
A Cherry le había tocado ser el Santa cierto Pokémon de tipo siniestro que era muy especial para ella, Noctis, la Sylveon no podría sentirse más feliz, era como si todo jugara a su favor. Aunque la pregunta era ¿Qué podía regalarle a un Pokémon como Noctis?
"¿Rosas? No, esas se regalan en San Valentín, no en Navidad" pensó Cherry. "¿Quizá ropa? ¿Pero de que talla es Noctis? ¿Además que tipo de ropa le gustará?" se preguntó la Sylveon mientras tomaba nota en la primera clase del día.
Durante el almuerzo, el trio de Lycanroc de Alola estaban en las oficinas de la escuela, pues a Rock y a Roll les faltaban 5 horas de servicio comunitario para alcanzar el mínimo exigido por la escuela, los dos Lycanroc machos estaban en la dirección de la escuela buscando una manera de conseguir esas 5 horas restantes, no eran los únicos alumnos ahí, de hecho la fila era tan larga que se salía de la oficina, la espera era tal que Roxanne decidió mejor esperarlos afuera, debían pensar en algo rápido, pues no querían perder vacaciones de invierno por hacer servicio comunitario atrasado. Pasaron unos minutos, la fila avanzó y los dos tipo roca llegaron al escritorio de la secretaria de la escuela, lastimosamente ya se habían ocupado los trabajos "buenos", quedando solo los peores disponibles.
— Entonces ¿Qué elegimos? — preguntó Roll algo desanimado mirando la lista de deberes que podían hacer para ganar esas 5 horas. El tipo roca usaba una sudadera negra, tampoco era de esos Pokémon a los que el frío les afectara mucho, todo lo contrario de hecho.
— Limpiar los baños de la escuela, limpiar las canaletas, quitar la nieve de la escuela —leyó Rock no muy convencido, él tenía una sudadera idéntica a la de su amigo, solo que de color marrón, ambos Lycanroc se miraron, ninguno quería hacer esas cosas.
— Disculpe, ¿Cuándo llegarán más trabajos? — le peguntó amablemente el Lycanroc crepuscular a la secretaria.
— Me temo que son todos los trabajos de servicio comunitario que quedan disponibles para el resto del año, solo lo que hay en la lista — dijo la secretaria, una Delcattty.
Eso había sentenciado a los dos tipo roca, no había otra salida, hasta que...
— Aunque, siempre está la otra opción — dijo la Delcatty, tomando por sorpresa a ambos Lycanroc.
— ¿Cuál es? — preguntó el Lycanroc nocturno.
— Pueden ayudar a alguno de los clubs de la escuela en una de sus actividades, aunque tendrán que hablarlo con los respectivos profesores o tutores a cargo de dicho club — explicó la secretaria.
— Ayudar a algún club... — pensó Roll, el Lycanroc crepuscular.
— Ya saben, ayudar con la exposición de arte del Club de Dibujo, o con la venta de galletas de Navidad del Club de Repostería, por ejemplo — propuso varias ideas la Delcatty.
Rock y Roll se miraron nuevamente, trabajar voluntariamente en algún club para tener esas 5 horas que les faltaban era una idea mucho mejor que cualquiera de los trabajos que quedaban por hacer, ahora solo faltaba encontrar algún club que requiriera ayuda.
Ya afuera de las oficinas, 20 minutos del receso habían sido desperdiciados.
— ¿Cómo les fue? — preguntó Roxxane, la Lycanroc diurna tenía un abrigo color negro un poco grande para ella, pues era de su padre, quien no la dejaba salir con solo una chamarra delgada encima.
— Ya sabemos que podemos hacer — dijo Roll — Pero no sabemos dónde exactamente — comentó rascándose la cabeza.
— ¿Huh? ¿A qué te refieres? — dudó la Lycanroc diurna.
— Vamos a ayudar en algún club de la escuela que lo necesite — explicó Rock — Pero no sabemos cuál de todos los clubes podría necesitar voluntarios, tenemos que preguntar — dijo el Lycanroc nocturno.
— Podrían ayudarles a los del Club de Teatro con la obra de Navidad — propuso Roxanne, pero.
— No nos dejarán, no están dejando ni que entren alumnos a ver los ensayos, quieren que la obra sea un secreto para todos antes del estreno — explicó Rock.
— Entonces — dijo Roxanne dejando la duda en el aire.
— ¿Entonces? — dudaron los dos Lycanroc macho.
— Pueden ayudarles a los del Club de Dibujo con su exposición de arte — dijo la Lycanroc diurna — Así tienen sus 5 horas de servicio que les quedan, y Roll tiene un "pretexto" para ver a Frost, que le ayudes con la exposición le resultará un detalle muy bonito seguramente — comentó Roxanne sonriendo.
— Gran idea, todos salimos ganando, es perfecto, Roll — dijo el Lycanroc nocturno mirando a su amigo crepuscular — Así, cuando acabe la exposición, atacas — dijo Rock no siendo claro en absoluto con sus palabras.
— ¿A-Atacar? — cuestionó el Lycanroc crepuscular ligeramente asustado.
— Ya sabes, un "te amo, ahora bésame" — explicó Rock.
— No, no, no, no — lo detuvo Roxanne, para alivio de Roll — No puede solamente decir eso, tiene que ser una escena más romántica, quizá darle algún regalo después de la exposición de arte, o invitarle un café — agregó la Lycanroc diurna — ¡OH! Sí, has eso, invítala a salir luego de la exposición, será este jueves, acabando la expo, la invitas a salir y "atacas" — dijo la tipo roca toda ilusionada.
— ¿No se vería muy raro que yo... — no terminó su pregunta, pues sus amigos le estaban mirando con unos ojos de "really?".
— Por favor, llevas saliendo con Frost casi desde el baile de bienvenida que hubo a inicio de semestre — detalló Rock.
— Sí, pero quiero "ir lento" con ella — dijo Roll.
— Bueno, pero entiendes la idea — dijo Roxanne — Además te estamos ayudando sin pedirte nada a cambio — agregó — Aunque si me quieren hacer la madrina de bodas cuando se casen en un futuro, no me enojaría — comentó riendo aquella Lycanroc diurna.
Al acabar las clases del lunes, Flare caminó a su casa sin compañía de su gemela Frost, pues ella iría a casa de Cherry para discutir "el plan de demostrar la existencia de Santa", pero sí iba acompañada del Arcanine con el que tanto se peleaba antes de "su trato".
— Entonces dime, Pyro — habló Flare — ¿Tengo que obsequiarte algo por Navidad? — preguntó tranquila la Ninetales de tipo fuego.
— ¿Y esa pregunta? — dudó el Arcanine, él no usaba ropa muy abrigada, solo una chaqueta delgada y ya, pues no era para nada friolento.
— Solo quiero saber, ahora que somos, tú sabes... "Eso" — dado a que el romance le daba asco a Flare, no se atrevía a decir la palabra "novios".
— ¿Ahora que somos qué cosa? — preguntó Pyro para molestar un poco a Flare.
— Ya sabes, "eso" — Flare continuaba sin decirlo.
— No sé a qué te refieres — bromeó Pyro.
— ¡N-Novios, ahora que somos novios! — dijo Flare finalmente, decir eso le costó, prueba de esto era su ligero sonrojo.
— Ya lo sabía, solo quería que lo dijeras — comentó Pyro riendo, a lo que Flare le dio un pequeño empujoncito amistoso — Respecto a tu pregunta, no hace falta que me regales nada si no puedes, no quiero que gastes tu dinero en mi — afirmó el Arcanine.
— Pero no quiero que tú me regales algo y luego yo no tener nada que darte — dijo Flare ligeramente sentimental, para luego despedirse de su novio y tomar un camino distinto para llegar a su casa.
Ya su casa, Flare notó a una visita inesperada, pues su padre, el Ninetales de Alola llamado Snow, estaba en la sala durmiendo en el sillón.
— ¡Papá! — dijo emocionada y de inmediato corrió a abrazarlo, tomándolo por sorpresa.
— ¿Quien...? ¡Oh Flare! — saludó su papá despertando — Perdona que me quedara dormido, tuve un largo viaje desde Alola hasta acá, apenas llegué y tu mamá quiso comprar algo especial para la comida, intenté decirle que no era necesario, pero ya la conoces — dijo el Ninetales de Alola.
— ¿Qué haces aquí tan temprano? — preguntó la Ninetales de tipo fuego.
— Son casi las 3PM, ni tan temprano — comentó Snow jugando.
— Sabes que me refería a la fecha — dijo Flare riendo — Pensé que tus vacaciones eran a finales de diciembre — comentó la Ninetales de Kanto.
— Me dieron más vacaciones en el trabajo porque ya tengo 20 años laburando ahí — narró su padre, era un Ninetales forma Alola divertido y un poco infantil para su edad, pero un gran padre y esposo después de todo — ¿Oye y tu hermana Frost? — preguntó sorprendido de no ver a sus dos hijas juntas.
— Fue a casa de una amiga suya — explicó Flare con orgullo, pues su hermana de a poco estaba aprendiendo a abrirse más con otros Pokémon y dejar de lado su timidez.
En otra parte de la Ciudad Cerezo, en el edificio donde vivía Cherry, ella y Frost entraban a su apartamento.
— Así que aquí vives — dijo Frost.
— Síp, apartamento número 700, cuando quieras visitarme eres bienvenida — dijo la Sylveon abriendo la puerta con su copia de la llave.
Dentro estaban la madre de Cherry y su hermanita pequeña.
— Hola mamá, volví, traje a una amiga de la escuela, ella es Frost — dijo Cherry saludando a su madre.
— B-Buenas tardes, señora — saludó Frost tímida como siempre.
— Buenas — regresó sonriente el saludo la Leafeon madre de Cherry — Cualquier amiga de Cherry es bienvenida en mi casa — dijo alegre.
— G-Gracias — sonrió Frost.
— ¡Hermana volviste! — dijo la Eevee abrazando a su hermana mayor.
— Hola pequeña — respondió la Sylveon.
— Frost, ella es mi hermanita Sugar — las presentó — Salúdala, Sugar — dijo Cherry.
— Hola "Fost" — dijo Sugar sin poder pronunciar bien el nombre de aquella Ninetales.
— ¡AWWW! — exclamó la Ninetales de Alola — ¡Pero si eres la cosita más tierna que yo he visto jamás! ¿Puedes decir mi nombre de nuevo? Andaaa — dijo Frost hincándose para abrazar fuerte a Sugar
"¿Dónde quedó la Frost tímida a la que le daba miedo hasta su propia sombra?" pensó Cherry, esa Sylveon nunca había visto a su amiga Frost comportarse así de feliz y emocionada, hasta parecía otra Pokémon.
— Frost, te llevas muy bien con los niños por lo que veo — dijo Cherry.
— A-Algo así — dijo Frost avergonzada, regresando a su personalidad "normal" — Pasa que yo siempre he querido una hermanita o hermanito menor — explicó la Ninetales forma Alola — ...Aunque en teoría soy la mayor, Flare no es precisamente una hermana menor para mi — agregó.
— ¿Tu eres la mayor? — preguntó la Sylveon bastante sorprendida.
— S-Sí — respondió apenada la Ninetales de tipo hielo/hada — Pero solo por un par de minutos... — explicó.
— Ohhh ya veo — dijo Cherry sin salir de su asombro.
— E-Entonces, ¿Cuál es tu plan? — preguntó Frost.
— Sencillo, la noche del 24 filmaremos a Santa mientras deja los regalos en nuestras casas, es por eso que mientras más seamos en el equipo, mejor — dijo Cherry — De momento solo somos tú y yo, yo grabaré en mi casa y tú en la tuya, pero necesitamos más Pokémon en el equipo — explicó la Sylveon.
— ¿Van a grabar a Santa cuando venga en Navidad? — por obvias razones, esa Eevee todavía creía en Santa.
— ¡Exacto! — respondió Cherry — Sin importar que se acabe todo el almacenamiento en mi teléfono, voy a encontrar pruebas de su existencia — dijo la Sylveon sonando muy orgullosa.
— ¿Pero eso no las pondría en la lista negra? — dudó inocentemente la Eevee.
— No, porque lo hacemos por el bien de él, hoy en día no muchos Pokémon creen en Santa, es por eso que ahora más que nunca debemos demostrar que sí es real — explicó Cherry con un brillo en sus ojos.
— ¿Entonces les puedo ayudar? — preguntó Sugar brincando de la emoción.
— Nop, te tienes que dormir temprano, sobre todo en Nochebuena — dijo la Sylveon con autoridad de hermana mayor.
— Cherry, creo que... — dijo su madre, pero se detuvo, aquella Leafeon iba a decirle "Creo que ya eres demasiado grande para seguir creyendo en Santa", pero el brillo en los ojos de su hija mayor le hizo desistir — Creo que a Santa le gustaría permanecer en el anonimato, ¿No te parece? — preguntó Berry improvisando.
— Probablemente, pero eso no evitará que demostremos que es real — dijo Cherry.
— ¿Así que nuestro "plan" es dejar nuestros celulares grabando en la noche antes de Navidad para así captar a Santa? — preguntó Frost para asegurarse que había entendido bien.
— Básicamente — dijo Cherry orgullosa, como si fuera el plan más elaborado del mundo...
— ¿Y tú me vas a regalar una memoria con espacio para mi celular? — preguntó Frost jugando.
Aprovechando que ya estaban ahí, ambas amigas hicieron tarea juntas y de paso comieron en casa de Cherry, aunque un poco antes del atardecer, Frost debía regresar a su casa, así que la Ninetales forma Alola se fue apenas dieron las 5PM.
Al día siguiente, después de acabar las clases de ese martes, mientras su madre adornada el árbol de Navidad, Frost estaba en el comedor de su casa escribiendo unas cosas en una hoja de su cuaderno a la par que hacía tarea, terminando le ayudaría a su mamá con lo del pino. En la cocina justo al lado, emanaba un delicioso aroma, pues su papá y su hermana Flare estaban haciendo galletas de Navidad.
— Frost, las galletas ya están listas, ven a probarlas, catadora — dijo Flare sonriendo.
— Voy — Frost se levantó de la mesa del comedor y fue a la cocina a tomar una galleta.
En la cocina, Snow tenía puesto un delantal de cocina que ya estaba algo sucio por la mezcla de las galletas.
— Que bien huelen — comentó Frost.
— Gracias — dijo su padre — Es la primera vez en mucho tiempo que horneo galletas para Navidad, ya estoy algo oxidado, así que dime Frost, ¿Qué te parecen? — preguntó el Ninetales de Alola.
— No has perdido el toque — dijo la otra Ninetales de Alola mientras comía una galleta con forma de copo de nieve — Es una de las mejores partes de la Navidad, eso y que vengas a vernos — todas las Navidades y en vacaciones de verano, su padre iba a visitarlas y se quedaba unos días en la casa para pasar tiempo con su familia y descansar de tanto trabajar en la región de Alola.
— Me da gusto que te gusten — dijo Snow jugando, para luego comer una galleta él también — Así que, Frost, ¿Invitarás a tu novio a casa a cenar para Navidad? — preguntó el Ninetales de Alola riéndose.
— ¡¿Q-Q-Q-Quien te dijo que...?! — preguntó Frost apenada, tan roja como le era posible, pero luego recordó que estaba hablando con su padre, obviamente él sería el primer Pokémon en saber si ella tenía un novio o no — P-Perdona por no decirte antes que tenía novio... — comentó aun sonrojada.
— No tienes que sentirte avergonzada — dijo Snow sonriendo con cariño — De hecho me siento muy orgulloso que sientas más confianza en ti misma cada día, recuerdo que en un inicio odiabas la secundaria porque te tenías que separar de Flare para tomar clases diferente a ella y no hablabas con nadie más, pero ahora tienes amigas y hasta un chico que te gusta, estás siguiendo mi consejo de conocer a más Pokémon, no hay nada que me hiciera sentir más orgulloso ahora mismo — comentó abrazando a su hija.
— Todo es gracias a tu apoyo, papá — dijo Frost todavía abrazando a su padre — Gracias por todo — comentó tranquila.
— ¿Entonces cuando voy a conocerlo? — preguntó Snow sonriente — Solo sé que es un Lycanroc crepuscular — dijo el Ninetales de Alola, a lo que su hija se sonrojó de nuevo — Y sé que el novio de Flare es un Arcanine, parece que ustedes dos son de esas que solo salen con Pokémon de su misma región — dijo riendo.
Flare sintió curiosidad por lo que su hermana estaba escribiendo en la hoja que tenía apartada del resto de cuadernos en la mesa y aprovechó el ligero descuido de Frost para tomar el papel y leerlo.
"Querido Santa, te agradezco por lo que me obsequiaste el año pasado, sé que ya soy un poco grande para pedirte cosas o para creer en ti, pero este año te quiero pedir un hermanito o hermanita menor, ya se lo pedí a mis papás pero no quieren, si puedes te lo agradecería enormemente, aunque con ver a mi papá esta Navidad ya es suficiente para mí, también te pido que ayudes a mis nuevas amigas de la secundaria, a Cherry que está muy nerviosa por lo de la obra de teatro, a Ghost que, seguramente está en la lista negra, pero es una buena chica, y a mi hermana Flare que por algún motivo dejó de creer en ti, muchas gracias y feliz Navidad".
Flare dejó aquel papel donde estaba antes que Frost se diera cuenta que lo había tomado, esa carta la había conmovido.
— F-Flare estás... ¿Llorando? — se preocupó Frost al ver a su hermana.
— No estoy llorando ¿Cómo crees? — dijo Flare tapándose la cara con la mano, esperando que su hermana gemela no le hiciera más preguntas — Es que corté unas cebollas en la cocina — se excusó torpemente la Ninetales de Kanto.
— ¿Estabas cortando cebollas? — preguntó Frost — ¿Para las galletas de Navidad? ¿Las galletas que me comí tenían cebolla? — dudó inclinando la cabeza.
— E-Es una nueva receta que papá vio en internet, casi ni se nota el sabor a cebolla ¿No? — eso no era convencible en absoluto.
En la sala, Flare aprovechó para hablar en privado con su mamá al respecto de la carta que Frost había escrito.
— Oye ma, emmm — dijo Flare, para luego proceder a explicarle lo de la carta de Frost para Santa.
Dado a que Frost se llevaba mejor con su mamá Flaming, una Ninetales de Kanto, ella era la mejor opción para hablar sobre ese tema.
— ¿Así que Frost hasta le escribió una carta a Santa este año también, eh? — dijo Flaming en voz baja, aunque sonriendo, pues era de todas las Navidades que ella le escribiera una carta a Santa — Es una lástima que yo no puedo darles un hermanito aunque quisiera porque, bueno... — la Ninetales de Kanto más grande no sabía ni cómo decirle a su hija que ella físicamente ya no podía tener más hijos, por "motivos" — Te lo explico cuando entres a prepa — prometió riendo.
— ¿Por qué hasta prepa? — preguntó Flare sin saber a qué se refería su mamá, ella aún tenía mucha inocencia.
— Nos desviamos del tema — dijo Flaming para ahorrarse explicaciones — Por una parte, creo que es muy tierno que tu hermana mayor aún crea en Santa, me causa un orgullo, no sé por qué, pero es cierto que ya está algo grandecita para seguir creyendo en Santa — comentó su madre.
— No lo sé, Frost se ve tan feliz, y Cherry también — comentó su hija — Fue horrible para mí que se me arruinara la ilusión de creer en Santa, no quisiera que ellas dos pasen por lo mismo, pero es cierto que deben dejar de creer en algún momento... — dijo Flare.
El motivo por el que Flare había dejado de creer en Santa era porque, a los 9 años y aun siendo una Vulpix, en la madrugada antes de la Navidad de ese año, ella pudo ver a sus papás dejando los regalos en el pino cuando se despertó para ir por un vaso de agua.
— Quizá aún no sea la hora que sepan la verdad — opinó Flaming — Respecto a Frost y a su amiga, deja que ellas dos lo descubran por sí solas, eventualmente lo sabrán, tu solo no le digas nada a tu hermana, ¿Sí? — pidió la Ninetales de Kanto con una sonrisa de lo más cálida, ella era de tipo fuego puro después de todo.
En eso, una Ninetales de Alola salvaje apareció.
— Ya terminé mi tarea, ¿En qué puedo ayudarte mamá? — preguntó Frost.
— Las luces que teníamos del año pasado dejaron de funcionar, ¿Podrían ir ustedes dos a comprar más a la Tienda Pokémon? — preguntó la madre de ambas amablemente, a lo que sus dos hijas accedieron.
Ambas gemelas Ninetales salieron a la tienda con dinero que su madre les había dado, no estaba tan lejos, así que llegaron y se retiraron en menos de 10 minutos, comprando las luces de Navidad que faltaban para decorar el árbol, de camino a la casa, Frost aprovechó para meter la carta que le había escrito a Santa en un buzón público.
— ¿Una carta para Santa? ¿Qué le vas a pedir esta Navidad? — preguntó Flare para disimular el hecho que ella ya sabía lo que decía dicha carta porque ya la había leído.
— Si te lo digo, ya no se cumplirá — dijo Frost sonriendo.
— Ni que fuera un deseo de cumpleaños — respondió la Ninetales de Kanto riendo.
— No, pero a Santa le molestaría que tu supieras lo que le pedí, sería como leer la correspondencia de otros — contestó la Ninetales de Alola — Aunque sé que tu ya no crees en Santa... — dijo Frost.
Flare no contestó a eso, para ella era un tanto raro que su gemela, que técnicamente era mayor que ella, aún creyera en Santa como si fuera una niña pequeña, pero muy en el fondo sabía que ese sentimiento de inocencia caracterizaba a su hermana Frost desde el día en que salió del cascarón.
— Flare — dijo Frost, tomando por sorpresa a su hermana.
— Dime — contestó la Ninetales de Kanto.
— Todavía no sé el motivo por el que estabas llorando hace poco, sé que lo de las cebollas era una mentira para evitar explicármelo, pero si alguna vez quieres hablarlo, puedes confiar plenamente en mí, somos hermanas después de todo — dijo la Ninetales de Alola sonriendo, Flare por su parte sintió como si le clavaran flechas en el corazón. "¡ES DEMASIADA DULZURA, NO PUEDO!" pensó la Ninetales de tipo fuego.
El miércoles Cherry y Noctis caminaban fuera de la escuela, las clases recién habían acabado, aún hacía frío, aunque no tanto como en la mañana, aun así Noctis solo tenía puesta una chamarra delgada, por lo que estaba temblando ligeramente al caminar, y aunque él intentaba ocultarlo, Cherry se percató que ese Umbreon Shiny tenía frío
— Oye Noct, ten — dijo Cherry quitándose la bufanda blanca que tenía y poniéndosela en el cuello a Noctis.
Noctis encontró ese gesto muy adorable, la bufanda de Cherry estaba muy tibia.
— Gracias Cherry... — dijo el Umbreon Variocolor algo tímido, intentando ocultar su sonrojo desviando la mirada — ¿No sientes frío tu? — preguntó Noctis.
— Descuida, no soy muy friolenta — contestó Cherry sonriendo — Además no me falta mucho para llegar a mi casa, solo no te la vayas a quedar porque es la única bufanda que tengo — agregó riendo.
— Claro — es lo único que se le ocurrió decir a Noctis, pues estaba todavía ligeramente avergonzado.
Unos segundos de calma más tarde, Noctis rompió el silencio esta vez.
— Entonces ¿Cómo van con la obra de Navidad, Cherry? — preguntó el Umbreon Shiny, pues, al contrario de los ensayos para el musical que habían hecho a inicios de curso, ahora ya no tenían permitido tener público durante los ensayos de la obra de Navidad que el Club de Teatro estaba preparando para el viernes de esa semana, querían que fuera una completa sorpresa para todos.
— No puedo comentar nada hasta que llegue mi abogado — dijo la Sylveon riéndose, tampoco a los alumnos del club se les permitía hablar con nadie sobre los detalles de la obra — Tendrás que verla tú mismo, Noct, ya me dieron el boleto de cortesía en primera fila — informó ella.
— ¿Y a quien se lo darás? — preguntó Noctis.
— ¿No es obvio? — dijo Cherry entregándole dicho boleto a Noctis — A ti, porque te has portado muy bien conmigo este año, considéralo como tu regalo de Navidad anticipado — comentó la Sylveon sonriendo.
Cualquier alumno podía ir a ver la obra por supuesto, el boleto solo costaba 20 Pokécuartos, pero los boletos en primera fila no estaban a la venta, solo se les daba 1 boleto de cortesía a cada miembro del club, quienes tenían el "privilegio" de regalárselo a quien quisieran para así darles el tan codiciado lugar en primera fila.
— Gracias, Cherry, yo, eh... No sé qué decir — comentó el Umbreon Shiny sonrojándose ligeramente por ese gesto tan bonito — Ahí estaré, lo prometo — dijo Noctis sonriendo levemente, aunque era una sonrisa genuina.
El jueves era el último día "real" de clases, pues el viernes sería más un día festivo en la escuela. Ese último día de clases pasó sin pena ni gloria, los profesores no dejaron mucha tarea, no hubo mucho movimiento durante el día, fue un día bastante promedio afortunadamente.
Finalmente llegó el viernes y con él, el Festival Navideño en la escuela. El mismo comenzó desde temprano, uno de los primeros eventos era la obra del Club de Teatro, Cherry entró al vestidor que compartía con Lighting y las otras chicas del club.
— Te ves nerviosa hoy, estrella — dijo Lighting riendo mientras se vestía como su personaje.
— Bueno, espero a alguien muy especial en primera fila — respondió Cherry arreglándose también, ella interpretaba a la protagonista.
El teatro de a poco se estaba llenando tanto de alumnos y profesores, incluso había boleteros en la entrada del teatro de la escuela para dar las indicaciones, el evento estaba muy bien planeado.
Cherry contaba con la aparición de cierto Umbreon Variocolor en la primera fila, pues el jueves por la tarde, ella le había entregado su boleto de cortesía que le habían regalado por ser miembro del club, así que no podía esperar a ver a Noctis en el público.
El título de la obra era "Nuestra última Navidad", la trama era bastante sencilla, trataba de la última Navidad que pasarían juntos una familia de Pokémons, pues sus personajes tendrían distintos caminos e incluso partirían a distintas regiones para seguir sus vidas allá. No era un musical, a diferencia de la obra anterior que habían preparado, pues querían hacer algo distinto y de menor duración, como siempre, no era una obra demasiado compleja ni elaborada, aunque tendría de duración 2 horas, se había mantenido como un secreto para todos los demás alumnos, secreto que los miembros de Club de Teatro tenían muy bien guardado.
Noctis despertó relativamente tarde, la noche anterior se había desvelado, cosa que no era propia de él, pues acostumbraba siempre dormir y despertar temprano, pero la noche anterior estuvo ocupado preparando un regalo especial. Viendo la hora que era, el Umbreon Shiny tomó sus cosas (entre ellas el boleto para la obra y el regalo que había preparado la noche anterior, motivo de su desvelo) y salió corriendo de su casa, llegaría unos minutos tarde a la escuela, pero seguramente llegaría, la obra era a las 7AM. El Umbreon Shiny entró corriendo por la entrada principal (misma que durante todo el festival navideño de ese viernes se mantendría abierta) y continuó rumbo al teatro de la secundaria, finalmente llegó al teatro algo agitado por haber corrido una distancia considerable y sin descansos, llegó unos 10 minutos tarde, ya empezada la obra, las puertas del teatro estaban cerradas, así que en el recibidor se encontró con un boletero, quien no era otro que su compañera de clase de Ligosofía (la clase de tipo siniestro) Luna la Absol.
— Noctis, ¿Qué se te ofrece? — lo reconoció y dijo la Absol en tono frío, digno de su especie, ella venía vestida de camisa blanca, chaleco negro y corbata de moño, el evento quizá era "pequeño" pero los boleteros así debían vestir, ella no tenía relación alguna con el Club de Teatro, pero por ayudarles en el evento le liberarían unas horas de servicio comunitario que tenía atrasadas.
— Yo vine a ver la obra — explicó Noctis mostrando su boleto.
— Lo siento Noctis — dijo Luna — Nadie puede entrar cuando la puerta se ha cerrado, eso nos dijeron a todos, no puedo dejarte entrar — explicó la Absol.
La expresión en el rostro de Noctis se tornó algo frustrada al escuchar eso.
— Escucha, Cherry es amiga mía, ella quería que viniera a la obra — dijo el Umbreon Shiny empezando a perder la paciencia.
— No puedo dejarte pasar, llegaste tarde — reprochó Luna.
— Por 10 minutos — increpó Noctis.
— Aunque fuera por 1 minuto, no puedo dejarte pasar — volvió a decir la Absol.
— 10 minutos, Luna, hablamos de 10 minutos — dijo Noctis empezando a enfurecerse.
— Escucha, estoy aquí metida en este estúpido traje de camarera perdiendo mi tiempo estando de pie, muriéndome de frío, todo para que me liberen 3 miseras horas de servicio comunitario, cuando todavía tengo que pagar otras 8, y para colmo, ni siquiera puedo ver la obra, ¿Crees que la pasas mal? Mírame a mi — Luna también podía enojarse tanto como Noctis — Si por llegar tarde no pudiste ver la obra de tu amiga con derechos, crush, novia o lo que sea, no es problema mío sino tuyo — comentó la Absol en un tono desagradable.
Noctis se resignó y se retiró de ahí dándose por vencido, ya hablaría con Cherry al respecto.
La obra empezó como siempre, el telón se abrió, un par de minutos de introducción a los personajes, presentación de la historia, entre otras escenas. No fue sino hasta que entró a escena que Cherry pudo comenzar a "buscar" a Noctis en el público, lamentablemente no estaba, el suyo era el único asiento en toda la primera fila que estaba vacío, el único... La Sylveon no podía hacer nada al respecto, no podía salirse del personaje, así que usó toda esa frustración y tristeza para "potenciar" su actuación, como le habían recomendado que hiciera en caso de sentir emociones fuertes durante la obra, por lo que su número salió perfecto, aún más las escenas donde el personaje de Cherry mostraba melancolía y remordimiento.
Durante la presentación de la obra, Cherry solo pudo pensar en Noctis. Al terminar con la misma, luego de la venia grupal y la ovación final, se cerró el telón, todo había salido a la perfección, o bueno, casi todo...
Al acabar la obra, los alumnos salían del teatro, algunos se quedaban a tomar fotos de los actores y platicar con ellos, finalmente Noctis pudo entrar al teatro para buscar a Cherry, encontrando en su lugar a Lighting.
— Noct ¿Qué pasó? No te vi en primera fila, pensé que Cherry te había dado el boleto — lo interrogó la Jolteon.
— Después te explico, ¿Dónde está Cherry? — preguntó el Umbreon Shiny preocupado.
— En el camerino de mujeres, no creo que quiera hablar contigo, la vi muy triste — dijo Lighting.
— No voy a hablar con ella, solo voy a darle un regalo — dijo Noctis con regalo dicho en mano.
— Te vas a perder, el teatro es un laberinto, yo te guio — ofreció la Jolteon.
Frente a la puerta del camerino de mujeres, Lighting entró primero, y tras unos segundos, Cherry salió.
— Noctis, hasta que te veo... — dijo la Sylveon con un tono de voz impropio de ella, sin esa felicidad que la caracterizaba al hablar.
— Escucha, no soy bueno con las palabras — comenzó Noctis — Pero mi madre siempre me ha dicho que un buen gesto dice más que mil palabras — en eso Cherry le interrumpió.
— Un buen gesto habría sido ver la obra como prometiste — dijo Cherry de brazos cruzados — El tuyo era el único asiento vacío en la primera fila, el único, Noctis — comentó ella sonando en extremo decepcionada.
— Lo sé, lo siento, solo... — Noctis no sabía que más decirle a Cherry, verla así le rompía el corazón, más al saber que no pudo mantener la promesa que le hizo, así que, en su desesperación, le entregó el regalo que tenía para ella, el mismo estaba envuelto en una pequeña caja.
— No, no... Un regalo no arregla una promesa rota, lo siento Noctis — dijo Cherry devolviéndole la caja, pero por su puesto el Umbreon Variocolor no iba a aceptar un "no" por respuesta.
— Por favor Cherry, solo abre la caja — imploró Noctis.
La Sylveon quitó el moño de la caja, la abrió y sacó de ella el regalo de Noctis, de inmediato cambiando su expresión a una de asombro.
— Noct... — que Cherry lo llamara así era una buena señal — E-Esto es... — dijo ella impactada al ver el regalo de Noctis, era un peluche de Espeon tal como ella le había descrito el viejo peluche que tuvo años atrás, mismo tamaño, mismos ojos de botón, era un detalle hermoso que la devolvía a la noche cuando ella juró ver a Santa con sus propios ojos.
— Perdona si no es idéntico — se disculpó — Lo hice lo mejor que pude, pero me terminé cosiendo hasta las manos — dijo Noctis mostrando que en su mano derecha tenía una bandita adhesiva para sus heridas en cada uno de sus dedos.
— ¿E-Estás bien? — se preocupó Cherry al ver la mano de Noctis así, ella no sabía que él se había desvelado, aprendido a coser e incluso que se había lastimado con tal de darle un peluche de Espeon a ella para Navidad, ese había sido un sacrificio que Cherry encontraba muy muy tierno de parte de Noctis.
— Estoy bien, estoy bien — respondió el Umbreon Shiny, aliviando a su amiga.
— ¿Entonces eres mi Santa secreto? — preguntó Cherry.
— No, en el intercambio me tocó darle un regalo a Wasp, el Scizor el salón — explicó Noctis — Este regalo te lo quería dar yo a ti por ser tan buena conmigo siempre — dijo el Umbreon Variocolor, para luego ser abrazado fuertemente por su amiga.
Ninguno de los dos Eeveelution dijo una palabra, eran innecesarias después de todo, solo había un silencio reconfortante entre ambos, habían hecho las paces, a Cherry ya no le importaba el que Noctis no hubiera podido ver la obra, entendía el enorme sacrificio que él hizo con tal de regalarle ese gesto. El silencio se prolongó hasta que Noctis escuchó un pequeño sollozo por parte de Cherry.
— Cherry, ¿Estás llorando? — se preocupó el Umbreon Shiny.
— Son lágrimas de felicidad — explicó la Sylveon — Perdona, es solo que... Esto, es, esto, es lo más, es — Cherry no podía ni expresar en palabras lo mucho que ese gesto significaba para ella — Es lo más bonito que hayas hecho tu por mí — dijo finalmente.
— No es nada realmente — dijo Noctis, él también estaba muy contento, pero a su modo.
— Yo también tengo algo para ti, espera, ya te lo traigo — dijo Cherry entrando de nuevo al camerino de mujeres, donde tenía sus cosas en una mochila, al poco tiempo la Sylveon regresó y le entregó una caja de regalo a Noctis — Toma, espero que te guste — la caja de regalo era un poco grande, pero liviana.
El umbreon Shiny abrió la caja y dentro había una bufanda de lana tejida a mano de color azul, similar al tono de azul de los aros en el cuerpo de Noctis.
— Es perfecta, me encanta — dijo él mientras se ponía la bufanda alrededor del cuello — ¿La hiciste tu? — preguntó sonriendo.
— Ehhhh... No realmente — confesó la Sylveon — La hizo mi mamá — dijo con una sonrisa — Tuve la idea el miércoles cuando íbamos por la calle y te presté mi bufanda para el frío — agregó Cherry.
— ¿Entonces me perdonas que no haya visto la obra? — preguntó Noctis.
— Claro, no hay nada que perdonarte — dijo Cherry sonriendo mientras abrazaba a aquel Umbreon Shiny — Noct y yo nos peleamos y nos reconciliarnos, como si fuéramos novios — la Sylveon soltó una pequeña risita, pero...
— Eh... — Noctis desvió la mirada mientras su cara se ponía más roja que un tomate.
— ¡¿L-Lo dije o lo pensé?! — gritó Cherry igualmente roja a más no poder.
— Lo dijiste — respondió el Umbreon Variocolor — Pero fueron palabras muy bonitas — dijo Noctis besando en la frente a Cherry, quien se sonrojó más todavía.
En otra parte de la escuela, se tenían desplegados los dibujos y pinturas de la exposición de arte navideño del Club de Dibujo, los 2 Lycanroc macho previamente habían hablado y llegado a un acuerdo con el profesor a cargo del Club de Dibujo, así ambos accedieron a ayudarles a montar todo lo necesario para la exposición y posteriormente ayudar a quitar y guardar todo cuando se terminara la misma. El trabajo fue sencillo, llenando así sus 5 horas restantes de servicio comunitario y Roll tenía una excusa para ver a Frost.
La exposición de arte duró casi todo el día, hasta que el festival de Navidad se acabó, Rock y Roll guardaron todos los restiradores y demás parafernalia que se había usado, además de guardar todos los dibujos y pinturas cuidadosamente en el salón de arte de la escuela, por lo que tardaron un poco más en salir que el resto de alumnos de la escuela.
— Para la próxima hagan sus horas de servicio con antelación — los regañó Roxanne, quien como buena amiga les esperó hasta el último momento, aunque hiciera frío.
— O acepten cualquier otro trabajo que sea menos exigente — dijo Frost preocupada por ambos.
— Lo que importa es que ya terminamos con esto, tenemos nuestras ultimas 5 horas de servicio y ya salimos de vacaciones — dijo Rock aliviado mientras los 4 Pokémon caminaban afuera de la escuela.
— Rock, recuerda que me prometiste que me ayudarías a adornar el árbol de Navidad de mi casa — le dijo Roxanne, obviamente era una mentira para que ellos dos pudieran dejar solos a Roll y a Frost.
— ¿Lo hice? — preguntó torpemente el Lycanroc nocturno, para luego recibir un golpe con el codo por parte de la Lycanroc diurna — ¡Ouch! D-Digo, sí lo hice... — dijo Rock.
— ¿Quieren ayuda con eso? — se ofreció Roll, pero inmediatamente fue rechazado.
— No, no, no, ustedes dos adelante, sigan con lo suyo, Rock y yo nos vamos — dijo Roxanne tirando de la mano al Lycanroc nocturno mientras se lo llevaba lejos.
Ya solos, el Lycanroc crepuscular y la Ninetales de Alola continuaban caminando por la acera, había sido un día agitado para los dos, pero la habían pasado bien después de todo. Poco tiempo después pasaron por la Ruta 30, donde estaban las tiendas comerciales de Ciudad Cerezo, la calle entera estaba decorada con luces y adornos Navideños que le daban la mejor de las apariencias a lo que normalmente era una Ruta cualquiera, sobre todo por los pequeños ramos de muérdagos ubicados en algunos de los postes de luz y arcos que rodeaban ciertas partes de la Ruta.
— ¿S-Si conoces la tradición del muérdago en Navidad, Roll...? — preguntó Frost apenas gesticulando su pregunta debido a los nervios.
— Claro, las parejas se besan... Debajo de un muérdago — contestó igualmente nervioso aquel Lycanroc crepuscular mirando arriba suyo.
Ambos Pokémon estaban justo bajo un ramo de muérdago, así que por qué no, tener un pequeño momento romántico entre ellos, los dos, casi instintivamente, se acercaron poco a poco a sus caras, estaban nerviosos, pero se sentían a gusto, pero de repente...
El teléfono de Frost sonó y ella, por vergüenza y miedo, empujó a Roll a la nieve.
— ¡L-Lo siento! ¿E-Estás bien? — preguntó preocupada.
— Sí, estoy bien, caí en la nieve suavecita — dijo el Lycanroc crepuscular riendo.
Frost le ayudó a ponerse de pie y sacudirle la nieve de la ropa, luego se apresuró a contestar la llamada, pues ya había sonado mucho.
— ¿Hola? — contestó la Ninetales de Alola — Sí, ya salí, ¿Estás en la casa? — preguntó — Claro, no no nada, ¿Puedo? — dijo todavía hablando por teléfono — ¡Gracias mamá! — agradeció y después colgó la llamada y miró avergonzada a Roll — ¡P-Perdona por arruinar lo que pudo ser nuestro primer beso...! — dijo Frost inclinando la cabeza.
— ¿Ya te había dicho que te vez muy tierna cuando te pones nerviosa? — dijo Roll abrazando a Frost con cariño para calmarla — ¿Qué te dijo tu mamá? — preguntó.
— A-Ah, ella me dijo que podía invitarte a la cena de Navidad — contestó Frost — S-Solo si quieres... — aclaró para no pasar malentendidos.
— Ahí estaré — dijo Roll con una sonrisa.
Frost entonces le dio un beso a Roll en la mejilla, realmente eso había sido muy tierno, pero la parejita no estaba sola.
— ¿Ves? Roll sabe lo que hace — dijo Rock, el Lycanroc nocturno estaba escondido atrás de varios otros Pokémon.
— Bueno, ya le conseguimos una novia a él, ahora solo tenemos que conseguirte una novia a ti — dijo Roxanne, quien igualmente estaba escondida entre la multitud de Pokémon.
— ¿D-De que hablas? Yo si quiero me consigo una novia mañana — dijo Rock ligeramente disgustado.
Faltando pocos días para Navidad, el resto de días fueron completamente tranquilos, sin nada particular para destacar, salvo por la cena Navideña de la familia Hazard, misma a la que tanto Pyro y Roll estaban invitados.
El Arcanine fue el primero en esperar frente a la puerta de la casa de Flare y Frost. Poco tiempo después se le unió el Lycanroc crepuscular. Ninguno de ellos dos habían intercambiado una palabra antes, así que el momento era un poco incomodo.
— Bueno... Supongo que no soy el único que va a conocer a los papás de su novia — dijo Roll ligeramente incómodo — No me da valor para tocar el timbre — confesó el tipo roca.
— Ahora o nunca — bromeó Pyro, para después tocar el timbre — Oye ¿No vine demasiado formal? — preguntó el Arcanine, no iba vestido elegante, pero cuanto menos venía arreglado.
— No, no, para nada — respondió Roll, quien solamente se había puesto el primer suéter que encontró limpio en su casa...
— Menos mal — dijo Pyro — ¿Cómo crees que sean "los suegris"? — preguntó el Arcanine.
— Espero que no sean del tipo de papás que odian a los novios de sus hijas y que nunca están conformes con nada — dijo el Lycanroc crepuscular riendo nervioso.
Poco tiempo después se abrió la puerta.
— Hola muchachos, ustedes deben ser Pyro y Roll, pasen, la cena casi está lista — los recibió la madre de las dos gemelas Ninetales.
Ambos Pokémon entraron con cierto temor a la casa.
Poco tiempo después, la cena iba de maravilla, la madre de Flare y Frost parecía haber "aceptado" a los dos Pokémon con mucha calma, incluso siendo bastante amable con los dos muchachos. La cena continuó con suma tranquilidad, la comida era exquisita, el ambiente muy agradable, el papá de las dos Ninetales les hacía preguntas a los dos chicos...
— Y díganme, muchachos, ¿Han besado a mis hijas? — preguntó Snow tranquilamente mientras comía.
— ¡PAPÁ! — reclamaron juntas las dos gemelas Ninetales.
— Solo preguntaba — dijo su padre riendo.
— ¡V-Voy por más servilletas a la cocina! — dijo Flare para no tener que pasar vergüenza.
— ¡T-Te acompaño! — Frost la siguió.
Ante la escena, el Ninetales de Alola solo reía al ver la reacción de sus dos hijas, mientras los dos Pokémon invitados se miraban nerviosos, como preguntándose si responder a esa pregunta era la opción más adecuada.
— Pero ya, en serio — dijo Snow cambiando drásticamente su tono de voz — ¿Lo han hecho? — preguntó el Ninetales de Alola con una mirada atemorizante.
— ¡N-NO SEÑOR! — gritaron abrazados los dos Pokémon.
— ¡Pues me alegra! — sonrió Snow — Aunque si quisieran hacerlo, tienen mi aprobación, parecen buenos muchachos — dijo en un tono confianzudo — Y ¿Piensan tener hijos en un futuro? — preguntó, no sé si jugando o si lo decía en serio...
— ¡PAPÁ! — gritaron desde la cocina sus dos hijas.
La cena familiar terminó finalmente, para fortuna de Pyro y Roll, no solo habían conocido a "los suegros" sino que les habían dado un pequeño regalo de Navidad a sus intereses amorosos, Pyro le regaló a Flare una Banda Focus para los entrenamientos del Club de Poké-Ball en la escuela, mientras que Roll le regaló a Frost un suéter azul con patrón de copos de nieve.
En Nochebuena y justo antes de irse a dormir, Frost puso su teléfono grabando en la sala de la casa, definitivamente grabar 8 horas de noche consumiría un montón de espacio... Pero ya se había dispuesto a comprobar la existencia de Santa, así que no se podía echar para atrás, una vez puesta la "cámara de seguridad", la Ninetales de Alola también escondió en el armario de su casa un plato con galletas que había hecho su papá y un vaso de leche para Santa, que mejor prueba que un plato con migajas y el vaso vacío cuando nadie, solo ella, sabían que había escondido dicha ofrenda para Santa.
Al día siguiente, la Navidad se celebró en familia como de costumbre, había villancicos, regalos, pirotecnia, buena comida y muchos momentos felices con la familia y otros seres queridos. Ya un poco más avanzado el día, a eso de las 2PM, Cherry fue a casa de Frost para revisar juntas las grabaciones, en la entrada pudo ver al padre de ambas Ninetales apaleando nieve.
— Hola señor, feliz Navidad — dijo Cherry sonriendo.
— Gracias, igualmente — le respondió Snow — Tu debes ser Cherry, entra, Frost está en su cuarto — dijo con mucha amabilidad, pues sabía que esa Sylveon había sido la primera chica en hablarle a su hija Frost durante los primeros días de secundaria.
Ya en la habitación de Flare y Frost, Cherry saludó a su amiga de tipo hielo/hada.
— Frost, feliz Navidad — dijo abrazándola.
— Feliz Navidad, Cherry — respondió Frost.
— ¿Y tu hermana? — preguntó la Sylveon, le era raro ver a las dos gemelas Ninetales separadas.
— Se fue desde temprano a casa de su novio, el Arcanine de nuestro salón — explicó la Ninetales de Alola.
— Siempre supe que ella y Pyro se peleaban tanto por algo — comentó la Sylveon — En fin ¡Es el momento de la verdad! — dijo Cherry bastante emocionada.
— Muy bien, hagámoslo — en el fondo Frost estaba tan ansiosa como su amiga por ver las grabaciones que habían tomado.
En la computadora de Frost, reprodujeron el primer video, aquel que Cherry había grabado, lo pasó rápido, varias horas de video en tan solo 10 minutos, 10 minutos donde no se vio nada en absoluto, de inmediato Cherry se desanimó un poco.
— Q-Quizá lo estamos viendo muy rápido, puede que Santa se mueva más rápido que un Jolteon, ya sabes... Él recorre el mundo entero en una noche y así... — Cherry estaba desesperada en ese momento — ¡Todas esas horas grabando, mi pobre teléfono se quedó sin almacenamiento solo para no ver nada! — gritó Cherry.
— Aún queda mi video... — Frost intentó alentar a su amiga lo mejor que pudo.
La Ninetales de Alola reprodujo el segundo video que tenían, de nuevo, no había absolutamente nada fuera de lo común en esa grabación, desalentando enormemente a ambas chicas.
— Cherry... — dijo Frost triste sin saber exactamente que decirle — Quizá no fue a nuestras casas porque ya no somos niñas pequeñas, no sé... — pensó.
En eso, la tipo hielo/hada recordó las galletas y el vaso de leche que había dejado en el armario de la casa, mismo donde acostumbraban guardar cosas viejas y que no solían abrir mucho, mucho menos para Navidad. Frost corrió a ver el armario, Cherry la siguió. Ambas amigas abrieron el armario lentamente, dentro encontraron el plato con migajas de galletas y el vaso de leche vacío, eso era una buena señal. Pero había algo que les llamaba la atención, pues en el mismo armario había dos cartas.
— ¿Son tus cartas para Santa? — preguntó Cherry con los sobres en mano.
— No, mi carta la dejé en el buzón hace días — respondió Frost.
— ¡M-Mira! — dijo la Sylveon — ¡Los sobres tienen nuestro nombre en el remitente! — exclamó sorprendida.
— ¡E-Es verdad...! — se sorprendió la Ninetales de Alola.
"Cherry, gracias por creer en mí todo este tiempo, siempre has sido una niña buena, incluso tras tu evolución, lamento mucho que no se cumpliera tu deseo de ser una Espeon, pero me alegra ver que sigues siendo tan feliz a pesar de ello, pero debes dejar de intentar demostrar mi existencia y de perseguirme, debo permanecer en el anonimato después de todo".
Santa"
"PD. Cuida mucho a Noctis, él camina en la delgada línea entre la lista de Pokémon buenos y la lista negra. Ho ho"
Eso decía una carta.
"Frost, tu fe es incluso más fuerte de lo que crees, eres una niña muy buena, si impedí que me atraparan es porque los niños deben creer en mí por la ilusión, no por pruebas reales, es un modo de hacerlos fuertes, aunque la ilusión con el tiempo se vaya".
Santa"
"PD. No creas que tu hermana Flare dejó de creer en mí porque odie la Navidad, ella solo dejó de creer en mí porque ya era su hora, si tú todavía crees en mí es porque eres diferente, cuida mucho de tu hermana"
— S-Santa... Es... — dijo Frost boquiabierta.
— ¡Es real! — gritó Cherry bastante emocionada, abrazando a su amiga en señal de victoria — ¿Sabes lo que significan estas cartas? — preguntó la Sylveon apenas conteniendo las ganas de saltar.
— ¿Qué significan? — preguntó la Ninetales de Alola, todavía siendo abrazada por su amiga.
— ¡Aquí tenemos la evidencia suficiente para demostrar que Santa es real! — dijo Cherry mientras sonreía.
— ¡E-Es verdad! Con estas cartas todos tendrán que creernos — Forst cayó en cuenta, era perfecto, con eso ya podían probarle al mundo entero que Santa sí existía, pero...
De pronto ambas amigas miraron a las cartas que tenían en mano, las hojas estaban completamente en blanco, ni rastro había de lo que estaba escrito en ellas hace poco.
Sin embargo, tanto Frost como Cherry lucían tranquilas, incluso felices, no dijeron nada, pero el brillo en sus ojos, esa ilusión no había desaparecido después de todo.
(Este especial terminó...). A menos que.
En la fiscalía de Johto, se llevaba a cabo un juicio sin precedentes, la región de Johto contra Cherry Mountain, por el caso de... ¿Demostrar la existencia de Santa sin su consentimiento?
— Su señoría, ¿Cómo es posible que mi cliente sea juzgada si lo único que hizo fue demostrar la existencia de Santa? — preguntó Frost, en un traje de abogado de color azul, con corbata roja.
— Tengo una orden firmada por usted misma, abogada Hazard, donde afirma que usted y la acusada Mountain filmaron a Santa sin su consentimiento — respondió el juez, un Charizard con mucha presencia.
— Damas y caballeros del jurado, todos sabemos que los niños deben seguir creyendo en Santa, lo necesitan más que nunca, lo que mi compañera Cherry Mountain y yo hicimos solo fue demostrar lo mucho que la existencia de Santa significa para el mundo, no pueden proceder los cargos en nuestra contra de acuerdo al código penal 038 sección A de la Constitución — afirmó la Ninetales de Alola.
Con eso dicho, ambas Pokémon salieron del juzgado sin muchos problemas.
— Entiendo, gracias — dijo Frost colgando una llamada — Cherry, buenas noticias, evitamos los problemas legales por ahora — afirmó la tipo hielo/hada.
— No puedo creerlo señorita Hazard, que buena noticia — dijo Cherry aliviada — ¿Cómo hizo todo esto? — preguntó la Sylveon sorprendida.
— Soy una muy buena abogada — presumió ella ligeramente, hasta que...
Eran las 4 de la madrugada, la Ninetales de Alola abría los ojos con dificultad, ya no estaba en los jurados, sino en su habitación, en su cama, al lado de su Nintendo DS, mismo que seguía encendido.
"Me quedé dormida jugando Ace Attorney otra vez, con razón tuve ese sueño tan raro" pensó Frost para luego apagar la consola y dormir nuevamente.
NOTA: ¡Hola a todos! ¡Felices fiestas! Espero la estén pasando de maravilla en esta época del año, lamento mucho haberme tardado tanto con el especial de Navidad, pero ya saben, en estas fechas es cuando uno anda más ocupado que nunca (larga historia). Lamento informarles que los acontecimientos en este capítulo no son canon, tal como en el especial de Halloween, pero nadie les quita la experiencia de haberlo leído, en fin, cuéntenme todo lo que opinan del capítulo, saben que adoro leer sus Reviews, intento mejorar y ustedes son quienes más me motivan a hacerlo, así que no se vayan sin dejar un comentario. No me queda sino desearles a todos una feliz Navidad y un Año Nuevo bastante positivo a todos ustedes, les agradezco que hayan dado un seguimiento a este pequeño fanfic durante el año y espero de corazón seguir leyéndolos en este 2022 y que sigan apoyando mi historia que cada vez crece más y más gracias a todos ustedes. Yo soy Chris Cafeína y como siempre, nos leeremos en el futuro. ;)
PD. El fanfic se tomará un "pequeño descanso" hasta año nuevo, pero los recibiré este 2022 con un capítulo especial de inicio de año, no daré más detalles para mantener la sorpresa, ciao.
