Nota rápida antes de comenzar.
En verdad lamento mi ausencia durante estos meses, sé que los he dejado mucho tiempo sin darle un seguimiento a esta pequeña historia, quizá muchos ya ni la seguirán leyendo y no los culpo. No quiero hacerles muy largo el motivo de mi ausencia, seré directo con ustedes, a inicios de este año 2022 murió una persona que era muy importante para mí y para toda mi familia, aún estamos recuperándonos del duelo. No me sentía motivado para nada en absoluto, pero la verdad se siente bien continuar algo que empecé yo mismo y pienso terminar esta historia en algún futuro no muy lejano espero. Si estás leyendo esto te lo agradezco de todo corazón y perdóname por haberte hecho esperar tanto.
Sin más que decir de mi parte, empecemos con el capítulo.
Libro II SoulSilver
ASUNTOS FAMILIARES
Era una mañana de sábado muy tranquila, el aire estaba limpio, el sol brillaba, cierta Pokémon Legendaria abría sus ojos con dificultad mientras despertaba, sus problemas para dormir siempre le cobraban factura en las mañanas. La misma se estiró un poco y miró la hora en un reloj despertador que había al lado de su cama.
— Cielos, voy tarde — dijo Celebi dándose cuenta de la hora que era, 8:00 AM, precisamente tarde no era, pero para ella sí.
Celebi se levantó de su inmensa cama con dosel blanco y salió de su habitación, la misma era enorme, demasiado para un solo Pokémon, el piso era de mármol, había un candelabro de cristal colgando del centro de la recamara, era muy ostentosa para los gustos de Celebi. Ella bajó las escaleras desde su cuarto hasta el salón principal de la casa para encontrar a su madre Lugia.
— Buen día, madre — saludó Celebi con ese tono de tranquilidad y elegancia que ella como legendaria debía tener.
— Celebi, llegas 5 minutos tarde — reprochó su madre sonando ligeramente decepcionada — La puntualidad es uno de los pilares que forman a un gran Pokémon — recordó Lugia — Si algún día aspiras a llegar al puesto de primera ministra, debes comenzar a formar tus hábitos desde ahora — dijo finalmente la otra Pokémon Legendaria.
Celebi no dijo una palabra, solo desvió la mirada con una expresión de tristeza en su rostro.
— ¿Por qué no empezamos con la lección de hoy? — dijo Lugia, entonces su hija y ella se sentaron en el estudio de la casa, mismo que utilizaba Lugia como una oficina.
Desde que era pequeña, Celebi tenía unos cursos intensivos en casa impartidos por su familia, su padre Ho-Oh, sus 3 hermanos adoptivos Suicune, Raikou y Entei, y por supuesto, por su madre Lugia. En dichas lecciones se le inculcaba algo de mitología de Pokémon Legendarios, su rol en el mundo, que papel debía jugar ella en un futuro, como controlar su inmenso poder para viajar en el tiempo, entre otras cosas. Claro que, en este punto de su vida, Celebi solo vivía con su madre Lugia, sus papás estaban divorciados desde hace poco más de 1 año (de hecho aún seguían ocupados con algunos procesos legales) y sus hermanos adoptivos ya eran adultos que tenían sus propias vidas y vivían en otras ciudades de Johto.
— Lección de hoy: Celebi, ¿Qué crees que diferencia a un Pokémon Legendario del resto de Pokémon? — preguntó Lugia.
— ¿Su enorme poder? — dijo Celebi no muy segura de su respuesta.
— "Nuestro" — la corrigió Lugia — Debes decir "nuestro", tú también eres una legendaria y como tal deberás asumir tu rol en el mundo Pokémon cuando llegue tu momento — explicó su madre — Pero no es solo el poder, Celebi, sino su importancia en el curso natural de las cosas, eso es lo que he querido que entiendas todos estos años — dijo Lugia.
Celebi se quedó en silencio, ese sábado solo se había despertado para que su madre la regañara sin siquiera haberle dicho un "buenos días"...
— Escucha, nosotros los legendarios somo casi deidades, has de entender perfectamente que no puedes llevar una vida "más terrenal", por decirlo de un modo, por ahora está bien que vayas a la escuela, que termines tus estudios, que tengas otras responsabilidades, pero recuerda que tú eres la próxima Guardiana del Encinar — dijo Lugia — Yo me retiraré en unos años y el Bosque Ilex, el bosque más importante para la región de Johto, quedará bajo tu protección — terminó ella.
Muchos Pokémon soñaban en su infancia con convertirse en Pokémon Legendarios, un enorme poder, un estatus por sobre los demás, una presencia inigualable, ¿Había algo mejor? Pero la vida de los legendarios distaba mucho de lo que parecía a simple vista.
El ser un Pokémon Legendario en este mundo implicaba una enorme responsabilidad desde el momento en que llegaban al mundo, pues cada legendario tenía su propio propósito que cumplir, desde manejar fuerzas tan complejas como el espacio y tiempo, proteger ambientes y ecosistemas completos, brindarle al resto de Pokémon emociones e ideales positivos, o incluso mover astros celestes como la tierra y el sol, no había Pokémon Legendario que no naciera ya con una misión que cumplir. Y el propósito que tenía Celebi no solo era proteger el santuario del bosque Ilex, sino proteger el futuro brillante y esperanzador, una carga demasiado grande para una chica de 13 años...
Luego de una hora de lecciones con su madre Lugia, las dos finalmente tuvieron tiempo para almorzar algo, claro que la mesa de la cocina era demasiado grande para ellas dos solas, Celebi no pudo evitar recordar aquellos días en que la mesa de su cocina estaba más "viva", con sus 3 hermanos y su papá también presentes, eran días más bellos, más simples para ella.
FLASHBACK
Una pequeña Celebi de no más de 5 años jugaba con su papá Ho-Oh en el enorme salón principal de su casa, él la cargaba entre sus alas para levantarla en el aire con alegría mientras ella le contaba con ansias dignas de un niño que quería ser cuando fuera grande.
— ¡Y cuando sea la primera ministra, la tristeza será ilegal en Johto! — dijo Celebi con la emoción y alegría que caracterizan a una niña pequeña de su edad, llena de sueños y esperanzas, inocente sobre todo.
— Vaya, ¿Así que esa es tu nueva orden como primera ministra? ¿Harás ilegal la tristeza en Johto? — dijo Ho-Oh riendo — ¿Qué hay de las demás regiones? Ahí la tristeza seguirá siendo legal ¿No? — preguntó su padre sonriendo.
— No, porqueee... — dijo la pequeña Celebi pensando que responder — Porque la ley será universal y nadie en el mundo mundial podrá estar triste nunca más, y ningun Pokémon podrá estar triste cuando la tristeza sea ilegal — contestó riendo la Pokémon Legendaria, aún en brazos de su papá.
Poco después Lugia entró a la sala de estar, recién la habían elegido como directora de la secundaria SoulSilver y ese puesto, aunque la enorgullecía, le daba muchos dolores de cabeza y estrés, emociones que no podía evitar expresar cuando llegaba a casa.
— Hola, mamá — saludó la pequeña Celebi abrazando a Lugia de una pierna debido a la diferencia de tamaños.
— Ho-Oh, ¿Por qué Celebi no está tomando sus clases? — preguntó Lugia reclamándole a su, en ese entonces, esposo.
— Eh... Hija, ¿Por qué no vas a jugar con tus hermanos un rato? — pidió Ho-Oh a Celebi, no quería que su hija pequeña lo viera discutir con su mamá.
— ¡Claro! — dijo la tipo psíquico/planta retirándose del lugar.
Ya a solas, los dos padres de la niña podían hablar sin problemas, o bueno... Con problemas, pero al menos sin que Celebi los viera.
— Ya tomó su lección del día, déjala que se divierta un poco — contestó Ho-Oh sin elevar la voz.
— ¿Tan rápido? — dudó Lugia — No te creo que haya terminado con todas las lecciones que debe llevar a diario — dijo la Pokémon tipo psíquico/volador en un tono desafiante.
— Tiene 4 años, Lugia, no está bien que se enfoque tanto en esas cosas, déjala disfrutar un poco de su vida — argumentó el tipo fuego/volador, iniciando un pequeño conflicto con su esposa.
— Sí, tiene 4 años, Ho-Oh — contestó Lugia — Pero la niña ya sabe hablar perfectamente, puede leer muy fluido, escribir sin problemas, tiene un coeficiente intelectual de 251, es ahora que su cerebro apenas se está formando que debemos apoyarla con su educación más que nunca — explicó ella perdiendo un poco la paciencia, simplemente no entendía por qué su esposo no podía ver las cosas de la manera en que ella lo hacía.
— Tienes que dejar de ser tan estricta con ella, Lugia — dijo Ho-Oh enojándose un poco, aunque todavía sin elevar la voz — No recuerdo que fueras así con Suicune, Raikou o Entei — muy en el fondo, Ho-Oh sabía que Lugia no consideraba a ellos 3 como sus hijos legítimos, pues eran adoptados luego que Ho-Oh los salvara de un edificio en llamas cuando ellos tenían unos 10 años, y se hiciera tutor legal de los 3, pero con Celebi era otro caso, pues ella sí que era hija biológica tanto de Ho-Oh como de Lugia, y esa diferencia se notaba, Lugia parecía querer o procurar más a Celebi que a cualquiera de los otros 3 "Perros Legendarios", sin embargo Ho-Oh, siendo el padre cariñoso que era, no hacía distinción entre ninguno de los 4.
— Porque ellos no son mis hijos, no como Celebi — dijo Lugia a secas, por fortuna nadie además de Ho-Oh la estaba escuchando.
El Pokémon tipo fuego/volador se quedó en silencio por un momento, él ya sabía que su esposa Lugia pensaba así, ¿Pero escuchar esas palabras viniendo de ella misma? Eso le rompió el corazón, simplemente no sabía que responder.
— Entiendo... — dijo apenas Ho-Oh — Quizá no serán tus hijos, pero ellos 3 sí te consideran su madre — argumentó molesto — Desde el día que yo los traje a casa, desde el día en que te conocieron, ellos ya te consideraban su madre — le recordó, Ho-Oh tenía un nudo en la garganta, ahogando todo el rencor que sentía para intentar mantener la discusión lo más silenciosa posible y no llamar mucho la atención.
La discusión continuó, aunque ambos padres estaban seguros que nadie los estaba escuchando, pues la casa era bastante grande, lo que ninguno de los dos legendarios sabían es que su hija Celebi estaba escuchando toda su discusión desde el otro lado de la puerta, triste, la pequeña Pokémon Legendaria lloraba en silencio para no llamar la atención de nadie, ella no entendía por qué sus padres peleaban tanto, a veces hasta se sentía que era la culpable de ello aunque no fuese así, además que le rompía el corazón haber escuchado que su propia madre no consideraba como hijos al resto de sus hermanos, a los que Celebi les tenía tanto aprecio y estima. Para evitar que sus hermanos mayores sintieran lo mismo que ella, desde ese día, Celebi se guardó para sí misma todo lo que había escuchado por parte de sus padres, no quería que ni Suicune, ni Raikou, ni Entei sintieran lo que ella, para sus 4 años de edad, Celebi ya pensaba casi como una adulta, anteponiendo la felicidad de otros por sobre la propia, cargando con esos sentimientos para que otros no tuvieran que hacerlo.
FIN DEL FLASHBACK
Aquellos eran buenos tiempos, cuando sus 3 hermanos aún vivían en su casa con ella, cuando sus padres estaban casados y cuando el insomnio no era tan frecuente en la pobre Celebi, cuando sus ojos no tenían esas marcas negras alrededor que no eran otra cosa que severas ojeras tan marcadas que incluso podrían ser confundidas con maquillaje.
El resto del sábado Celebi estuvo ocupada firmando unos documentos que le habían quedado pendientes del consejo estudiantil de la secundaria, pues ella como presidenta del mismo, tenía trabajo incluso en fines de semana. Apenas teniendo tiempo para sí misma...
La Pokémon tipo psíquico/planta se encontraba en su habitación, trabajando en un no tan pequeño escritorio que tenía, mismo que se veía incluso más profesional (y costoso) que el que tenían la mayoría de profesores en su escuela.
— ¿Debería aprobar la solicitud de fundación del club de teatro que tanto piden...? — se preguntó Celebi a sí misma con unos documentos en mano, se trataban de varias peticiones para las fundaciones y aperturas de nuevos clubes para la escuela SoulSilver, claro que, tratándose de la secundaria que era, no podía permitirse aprobar cualquier solicitud que le llegaba, ya había rechazado la del club de magia por no tener fundamentos sólidos para el mismo, también rechazó la solicitud para abrir un club de corte y confección porque la escuela no tenía máquinas de costura con las cuales trabajar, pero una constante siempre había sido abrir un club de teatro, muchos alumnos ya habían juntado firmas para la apertura del mismo, Celebi no entendía por qué era tan popular la propuesta, aunque quizá HeartGold tenía algo que ver con todo eso, pues sus obras de teatro eran exhibidas incluso en salones de eventos profesionales a lo largo de la región de Johto.
Repentinamente, Lugia entró a la habitación de Celebi con un teléfono en mano.
— Celebi, es para ti — dijo Lugia.
— ¿Quién es? — preguntó Celebi tomando el teléfono.
— Es tu abuelo Arceus — contestó Lugia, pues ella era una de las tantas hijas que tenía Arceus.
— ¿P-Por qué quiere hablar conmigo? — preguntó Celebi alarmándose un poco, era raro que su abuelo quisiera hablar con ella precisamente.
— No lo hagas esperar y contesta — le dijo Lugia.
— ¿Bueno? — dijo Celebi solo para ser corregida por su madre Lugia con la mirada — D-Digo... Saludos, abuelo Arceus, ¿A qué debo esta grata sorpresa? — preguntó Celebi con un poco más de modales — No, no es mal momento en absoluto — dijo — ¿Mew? ¿Cuántos días va a...? Oh, ya veo, sí, no, no hay problema, claro, entiendo — contestó nerviosa — Gracias abuelo Arceus, mis saludos a Giratina — así Celebi cortó la llamada.
Arceus era EL Pokémon Legendario por excelencia, era uno de los más poderosos entre la gran mayoría de legendarios, y era padre de muchos otros Pokémon que eran reconocidos mundialmente, como Dialga y Palkia, Lugia, Regigigas, entre muchos más. Él también era nada menos que el presidente de la región de una de las más grandes empresas a nivel mundial, un Pokémon ocupado y de familia numerosa y que, aún a sus 50 años todavía cuidaba de su hija más pequeña: Mew. Ella era el motivo de la llamada que había tenido con Celebi.
— Cómo te contó mi padre Arceus, mi hermana Mew se quedará unos días con nosotras en la región de Johto — dijo Lugia.
— Pero no entendí muy bien el por qué — dijo Celebi.
— Como sabrás, Celebi, mi hermana Mew es la hija más pequeña de mi padre Arceus — dijo Lugia con seriedad — ¿Recuerdas tu lección de ayer? ¿Sobre qué pasa con las futuras generaciones de Pokémon Legendarios? — preguntó ella.
— Sí, las generaciones futuras tienden a superar a las antiguas en cuestiones de poder — recitó Celebi.
— Exactamente, ya que Mew es la menor, cuando ella crezca, seguramente será la más poderosa Pokémon Legendaria, o sino una de las más fuertes, sabes perfectamente que durante su nacimiento hubo bastantes complicaciones, y hasta el día de hoy le continúan haciendo varios análisis médicos a ella para intentar descubrir el porqué de su enorme poder psíquico y por si eso no fuera suficiente, para su corta edad Mew se ha registrado con el mayor QI de todos los miembros de la familia Origin en generaciones, incluso mayor que el de mi padre Arceus — comentó Lugia.
— Eso lo entiendo — dijo Celebi — Pero, ¿Dónde entro yo en todo esto? ¿Qué clase de problema podría estar pasando Mew que solo yo pueda resolver? — preguntó la tipo planta/psíquico.
— Aunque Mew técnicamente sea tu tía, tú eres mayor que ella por un par de meses, Celebi, tienes una edad próxima a la suya — recordó Lugia.
Celebi asintió con la cabeza mientras escuchaba a su madre hablar.
— El "problema" por el que pasa Mew es que, ella no sabe cómo relacionarse bien con los demás Pokémon, algo que si no se soluciona pronto, le afectará mucho a futuro, más aún como Pokémon Legendaria, y como la hija menor del presidente del Consorcio Origin, ella debe hacer relaciones públicas, conocer el modo de vida de los Pokémon no legendarios, pues heredará tarde que temprano el puesto de su padre, es por eso que Mew necesita ser más abierta con los demás, tú sabes que ella es algo torpe al ser sociable, es por eso que mi padre Arceus quiere enviarla unos días contigo para que le ayudes a superar eso, debes entender que, como heredera de la Casa Origin, Mew debe mantener los más altos estándares sociales — explicó Lugia.
— ¿Entonces le voy a enseñar modales...? — dijo Celebi sin entender.
— ... — Lugia no dijo una palabra, pero su mirada penetrante lo decía todo.
Fundado por la famosa familia Origin, el Consorcio Origin ha sido una de las principales empresas en la región de Sinnoh y en el mundo Pokémon desde hace años, siendo el señor Arceus actualmente su presidente.
— ¿Pero por qué necesariamente yo? — preguntó Celebi, ella simplemente no podía lidiar con más responsabilidades a este punto, por más egoísta que eso sonara.
Lugia suspiró para intentar calmarse.
— Eres facilmente la miembro de la familia con la que Mew mejor se lleva, y tú lo has visto, en Navidades y reuniones familiares siempre se la pasa a tu lado por ejemplo, incluso cuando eran más pequeñas recuerdo que ustedes dos solían jugar juntas en casa de mi padre Arceus — señaló Lugia.
— Pero hay otros nietos en la familia que tienen casi la misma edad que Mew además de mi — dijo Celebi sintiendo que fuera injusto que solamente le encomendaran esa tarea a ella — ¿Qué hay de mi primo Jirachi? — preguntó.
— Está durmiendo durante otro milenio — respondió Lugia.
— ¿Y mi prima Diancie? — preguntó Celebi.
— Ocupada con asuntos de la realeza en Kalos — le respondió Lugia.
— ¿Mespirit? ¿Azelf? ¿Uxie? — Celebi se quedaba sin opciones...
— Ninguno de ellos está disponible — contestó su madre.
"Claro que sí... Mis primos pueden dormir durante milenios, jugar a ser princesas, o evadir sus responsabilidades enteramente, pero yo tengo que sufrir de insomnio, lidiar con el divorcio de mis padres, con el maldito consejo estudiantil y encima encargarme de Mew..." pensó Celebi, ella podía pensar a veces cosas o palabras que nunca diría bajo ninguna circunstancia, pero no recordó que estaba frente a una Pokémon Legendaria de tipo psíquico.
— Celebi, sabes que puedo leer tus pensamientos... — dijo Lugia, a lo que Celebi se exaltó por el miedo.
— ¡L-Lo siento madre...! — se disculpó asustada Celebi ante su mamá.
Lugia suspiró nuevamente, aunque ahora parecía menos molesta, incluso se le veía comprensiva con su hija, pues esta la abrazó sin más.
— Sé que has pasado por mucho estos años y eso es culpa mía — dijo Lugia aun abrazando a Celebi — Lamento mucho que tengas que cargar con un enorme peso sobre tus hombros a tan temprana edad, realmente lo lamento hija — continuó su madre — Ya suficiente tienes con todo el trabajo y la presión que implica ser la presidenta del consejo estudiantil de la escuela y la responsabilidad de ser la próxima Guardiana el Encinar, pero si mi padre Arceus te confió esta tarea a ti precisamente, es porque él ve en ti un potencial que tú no puedes ver todavía, Celebi — dijo Lugia en un tono de voz mucho más "suave" del que ella acostumbraba hablar.
— Gracias madre... Simplemente gracias — dijo Celebi con calma, finalmente teniendo un momento dulce con su mamá después de quien sabe cuánto tiempo.
— Puedes con esto, eso lo sé — afirmó Lugia — Además, eres la sobrina favorita de mi hermana Mew, para ella eres más como una hermana que como una sobrina — dijo ella sonriendo, levantando así el animo a su hija.
— Y entonces, ¿Cuándo vendrá Mew? — preguntó Celebi.
— Ella ya debería estar tomando un vuelo para Johto, puede que llegue el lunes por la noche — comentó Lugia.
El domingo fue más de lo mismo para Celebi, firmar documentos, revisar propuestas y solicitudes para todo tipo de clubes y eventos para la escuela, con suerte tuvo un poco de tiempo libre durante la noche justo antes de dormir, mismo tiempo que aprovechó para leer un poco, bueno, un mucho...
— Sublime... — dijo Celebi para sí misma, ella estaba sentada en su cama con una lampara de noche encendida, pues ya era muy tarde, recién había terminado de leer el quinto libro de la saga "Black & White", saga de libros que adoraba — El final es aún mejor cuando ya lo leíste dos veces — pues ese libro Celebi ya lo había terminado una vez — Pero creo que ya debería dormir un poco — dijo Celebi apagando la lampara al lado de su enorme cama, solo para luego mirar el reloj y darse cuenta que eran las 5AM... — ¡A-Ah! ¿Ya es de día? Esto no me gusta... — se arrepintió rotundamente, lo que había sido una pequeña lectura, le había tomado toda la noche, y lo peor de todo, apenas era lunes y ella tenía escuela...
Sin muchas más opciones, Celebi se levantó de la cama y se propuso a alistarse para ir a la escuela, como presidenta estudiantil e hija de la directora, ella tenía que llegar más temprano que el resto de estudiantes.
Ya en la escuela, Celebi tenía la obligación de saludar a los alumnos y profesores que entraban por la puerta principal, era algo rutinario y que realmente no le causaba molestias, aunque, los Pokémon que entraban (alumnos y profesores por igual) parecían responderle con más temor que alegría.
— Buen día — saludó Celebi a un grupo de Pokémon que entraba a la escuela.
— ¡B-Buen día, presidenta Celebi! — saludaron los 3 al mismo tiempo haciendo una reverencia, en sus voces había cierta expresión de miedo mezclado con respeto.
"Todos me saludan como si fuera una dictadora..." pensó Celebi.
Esa era la reacción que generaba Celebi en muchos (por no decir que en todos) los Pokémon con los que hablaba. Pese a su estatus social como Pokémon Legendaria, quienes no solo eran temidos sino respetados por su enorme poder, Celebi era una chica como cualquier otra muy en el fondo, tenía gustos simples como leer, era linda y amable con los demás, soñadora, adoraba pasar tiempo con su padre Ho-Oh y su madre Lugia, pero su mismo estatus como legendaria le impedía hacer o tener montón de cosas, no podía tener amistades tan facilmente, no podía tener cuentas en ninguna red social para evitar que su información personal se hiciera pública, no podía ir a fiestas, pijamadas, ni siquiera salir con amigos, no podía enamorarse de Pokémon "comunes", pues los legendarios solo se casaban entre ellos para mantener "el linaje" (claro que no todos los legendarios eran familiares, motivo por el cual los matrimonios arreglados no eran cosa rara entre ellos).
Como era inicio de semana, todos los alumnos se dirigieron al gimnasio de la escuela para la ceremonia de todos los lunes, misma donde Celebi, al ser la presidenta estudiantil, tenía que dar un discurso rutinario. La Legendaria estaba detrás de un atril con un micrófono, detrás de ella se encontraban sentados los otros miembros del Consejo Estudiantil de SoulSilver.
— Estoy segura que, a este punto, ya estarán acostumbrados al nuevo semestre y a las modalidades de la escuela — dijo Celebi frente a todos los alumnos y profesores presentes.
— ¿Qué darán de comer en la cafetería hoy? — se preguntó Aurora a sí misma, pues la pobre Glaceon había olvidado su lunch en casa...
— Aurora — la silenció Velvet susurrando.
— No se confíen demasiado, recuerden estudiar bastante y dar siempre su mejor esfuerzo — continuó Celebi mientras seguía conteniendo las enormes ganas de bostezar frente al micrófono — Espero verlos a todos graduarse en un futuro no muy lejano, entonces... — dijo Celebi, a lo que todos los alumnos alzaron sus puños al aire para el "saludo" oficial de la secundaria.
— ¡Arriba las alas plateadas! — gritaron todos los alumnos al unísono, aunque algunos hablaron más motivados que otros, porque claro, era lunes...
Con la ceremonia rutinaria concluida, el resto del lunes fue más de lo mismo para Celebi, clases, trabajo del Consejo Estudiantil, papeleo, tarea... Hasta la hora del almuerzo, donde la Legendaria fue a sentarse a comer sola durante el almuerzo, solo que ella no comía en la cafetería con el resto de alumnos, sino en la sala de profesores, algo que Celebi encontraba extraño, como si se le diera un mejor trato a ella solo por su posición como legendaria, pues hasta donde ella sabía, el anterior presidente estudiantil no comía en la sala de profesores. Celebi se encontraba perdida en sus pensamientos mientras permanecía inmóvil mirando su almuerzo con la mirada en la nada absoluta, como si estuviera en "modo stand by", hasta que alguien la sacó de su trance.
— Buen día, señorita Celebi — saludó muy formalmente el profesor Lancelot, un Gallade que impartía la clase de Estadísticas de Combate.
Celebi no respondió inmediatamente, estaba demasiado metida en sus pensamientos, luchando por permanecer despierta, hasta que un segundo más tarde, finalmente volvió en sí.
— ¡A-Ah! — reaccionó Celebi — Buen día, profesor Lancelot — dijo algo nerviosa.
— Se ve cansada, señorita Celebi — dijo el profesor Gallade.
— Por favor, profesor, soy alumna suya, creo que decirme "señorita Celebi" y hablarme de "usted" es demasiada formalidad — dijo Celebi esperando no haber sonado muy grosera con el profesor.
— Quizá lo sea, pero además de ser una legendaria, usted es la presidenta de la escuela, debo tratarla con el debido respeto — argumentó el maestro Lancelot con la caballerosidad que caracterizaba a su especie.
Celebi forzó una sonrisa para intentar disimular su cansancio.
— Usted no ha dormido bien últimamente, ¿Cierto, señorita Celebi? — preguntó el Gallade.
— ¿Se me nota mucho? — preguntó la tipo psíquico/planta.
— Lamento decirlo, pero sí, luce cansada, distraída — afirmó el tipo psíquico/lucha.
— Me desvelé anoche — dijo Celebi — Mejor dicho, no dormí nada anoche, literalmente nada — corrigió.
— ¿Tarea? — preguntó el profesor Lancelot.
— Un libro, de hecho... — dijo Celebi algo apenada de que ese fuera el motivo de su desvelo.
— Debió haber sido un gran libro si no durmió nada anoche por estar leyéndolo, señorita Celebi — reconoció el Gallade — No es malo tener sus pasatiempos, pero recuerde que mucho de algo bueno termina siendo malo — aconsejó el profesor.
— Es la última vez que me pasa, lo prometo — dijo Celebi frotando sus ojos para evitar quedarse dormida.
Tiempo después, ya había acabado el almuerzo, unas horas tarde se habían acabado las clases del día, todos los alumnos se retiraban aliviados ese desabrido lunes por la tarde, todos excepto Celebi, quien se dirigía a la "oficina" del Consejo Estudiantil o mejor dicho la sala de eventos de la escuela. Pero antes debía pasar por fuera del gimnasio de la escuela para llegar a la sala de eventos.
Mientras caminaba, Celebi miró de reojo a un montón de Pokémon afuera del gimnasio, pero le restó importancia.
"Estoy tan cansada que siento que si dejo de caminar voy a quedarme dormida en el piso... ¿Seré muy joven todavía para empezar a depender del café para mantenerme despierta...?" pensó Celebi mientras pensaba escuchar que alguien la llamaba, y en efecto así era.
Detrás de ella estaban un Raboot macho y una Pikachu hembra con cierta marca en forma de corazón en su cola, al parecer los dos tenían rato intentando llamar su atención, solo que Celebi no los había notado debido a su enorme cansancio.
"¡Estúpido Jirachi...! Y pensar que ahora él está a gusto dormido y yo no..." se quejó Celebi en sus pensamientos.
— Presidenta — dijeron ambos alumnos al mismo tiempo, logrando llamar su atención.
Celebi se detuvo en seco y miró atrás suyo.
— ¿Huh? — dudó ella mientras caía en cuenta de lo que estaba pasando — B-Buen día ¿Qué ocurre? — preguntó Celebi medio bostezando.
— Escuche, los del Club de Combates son unos pesados — se quejó el inicial de tipo fuego de Galar.
— Mentira, esos son los del Club de Poké-Ball — dijo la Pikachu agresivamente.
— Deja de mentir — dijo el tipo fuego, mirándola con ojos desafiantes.
— ¡Mira quien habla! — la Pikachu elevó la voz para ponerse al "tú por tú" con aquel Raboot.
— ¡Nosotros llegamos antes, el que es primero en tiempo es primero en derecho! — explicó el tipo fuego puro.
— ¿Quieres pelear, maldito? — dijo la tipo eléctrico, pareciera que ambos se iban a agarrar a golpes.
Celebi no soportaba ver u oír a los Pokémon discutir entre sí, pues le recordaba a los traumas que había sufrido en su niñez cuando sus padres se peleaban y que por ello terminaron divorciándose. A todo eso se le sumaba el enorme agotamiento que tenía Celebi por no haber descansado absolutamente nada la noche anterior y...
— Ya fue suficiente — Celebi literalmente solo habló en su tono de voz normal, ni siquiera lo elevó ni un poco, pero aparentemente eso fue más que suficiente para intimidar a ambos Pokémon que discutían delante de ella, no solo Celebi era la presidenta del Consejo Estudiantil y la hija de la directora Lugia, alguien muy respetable dentro y fuera de la escuela, sino que una Pokémon Legendaria, formaba parte de un grupo de seres rebosantes de poder que podrían acabar con la existencia de Pokémon "comunes" con solo desearlo, esa combinación aterrorizó a esos dos alumnos como nunca.
— ¡L-LO SENTIMOS, PRESIDENTA CELEBI! — se disculparon de inmediato ambos Pokémon, haciendo una reverencia de rodillas frente a Celebi y toda la cosa — ¡POR FAVOR NO NOS MATE! — dijeron al mismo tiempo, aún atemorizados y de rodillas.
…
Celebi se sentía extraña, sin quererlo había asustado a esos dos pobres Pokémon, pero quien podía culparla, ese era el "estatus" que tenía todo Pokémon Legendario, eran temidos y respetados incluso por los más fuertes solo por tratarse de quienes eran.
— ¡N-N-No voy a...! — Celebi se puso nerviosa, no sabía que palabras usar para no intimidar más aun a los dos alumnos con quienes hablaba — ...N-No hagan eso... Levántense por favor... — dijo ella para que se levantaran, pues no había necesidad de que siguieran arrodillados así, había más alumnos mirando la escena y la pobre Celebi estaba más roja que verde en ese momento.
El Raboot macho y la Pikachu hembra se levantaron del piso, todavía se les notaba como temiendo por su vida.
— Los... — dijo la tipo psíquico/planta, luego suspiró para recobrar un poco la compostura — Los deportistas profesionales como ustedes de dan un apretón de manos antes y después de cada partido — Celebi entonces tomó las manos de ambos Pokémon y las unió para que se dieran un saludo de mano — Ahora díganme, ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó ella amablemente, no quería asustarlos de nuevo.
— C-Claro — dijeron ambos al mismo tiempo.
— Lo que pasa es que los de Poké-Ball debemos practicar para el campeonato que tenemos contra la secundaria Crystal el mes próximo — explicó el Raboot llamado Hot Rod.
— Pero nosotros tenemos que entrenar para las eliminatorias del Pokéathlon juvenil — dijo la Pikachu llamada Mika, ya a los dos se les veía más tranquilos.
— Así que no se han puesto de acuerdo sobre quien debería usar el gimnasio de la escuela para practicar hoy... Juraría que ese es problema de la administración de la escuela, no mío, pero... — pensó Celebi en voz alta, intentando encontrar una solución, hasta que por fin la encontró — ¿Por qué no toman turnos para usarlo y cambian todos los días? — preguntó la Legendaria amablemente.
— Bueno... — pensó el Raboot macho.
— Creo que eso podría funcionar — afirmó la Pikachu hembra.
— En fin, las damas primero, que tu equipo lo use por hoy — dijo Hot Rod siendo caballeroso, incluso su tono de voz había cambiado a uno más agradable.
— No, no, ustedes llegaron antes, tienes razón, tu equipo tiene el derecho a usarlo por hoy — le respondió Mika siendo igualmente cordial con ese chico con el que hace menos de 5 minutos se estaba peleando.
— Gracias — le sonrió el tipo fuego — Entonces hoy nosotros y mañana ustedes — dijo alegremente mientras el equipo de Poké-Ball entraba al gimnasio.
Celebi había logrado detener un conflicto mediante el uso de la palabra y nada más, quizá tuvo un poco que ver el hecho que ella era una Pokémon Legendaria, a los cuales casi nunca se les negaba nada dado a su estatus, pero aun así había hecho un grandioso trabajo resolviendo esa problemática con razonamiento, eso la hacía feliz, después de todo, un buen presidente estudiantil debía ser un solucionador de conflictos. Aunque el trabajo de presidenta del Consejo Estudiantil la estresaba muchísimo y no la dejaba dormir por las noches, igualmente la hacía muy feliz poder ayudar a los alumnos de su escuela.
— Que día... Me pregunto cómo le estará yendo a Mew — pensó Celebi en voz alta mientras miraba al cielo.
Mientras tanto, en un aeropuerto en la ruta 207, en la región de Sinnoh, una limosina llegaba a la entrada del mismo.
— Hemos llegado, señorita Mew — dijo su mayordomo, un Raichu llamado Joule, abriendo la puerta de la limosina para que esta bajara.
Mew puso un pie fuera del vehículo, entonces dio su primer paso afuera del mismo, solo para resbalarse y caer estrepitosamente de espaldas al piso.
— ¡AH! ¡SEÑORITA MEW! ¿SE ENCUENTRA BIEN? — se preocupó de inmediato su mayordomo Raichu.
— Me encuentro bien, el impacto del golpe no dejó lesión alguna en mi — dijo Mew sonriendo, muy a su modo de hablar, aunque la caída había sido ruidosa y bastante fuerte, la Legendaria no mostraba ni un solo signo de dolor, al contrario.
— ¡¿Quién fue el Pokémon responsable de lustrar este piso?! — preguntó Joule enojado — ¡Yo me encargaré personalmente de que sea despedido! — gritó aquel Raichu mientras ayudaba a Mew a levantarse.
— Te preocupas demasiado, mayordomo Joule, ya te informé de mi estatus actual, todo está en orden — lo calmó Mew. Ella tendía a llamar a los Pokémon por algún título antes de sus nombres.
— Tengo que preocuparme por usted, señorita Mew, usted es mi responsabilidad también — afirmó el mayordomo Raichu.
Joule había sido mayordomo de la familia Origin desde muy joven, incluso desde antes que Mew naciera, desde entonces, él la había protegido como era su deber, de cierto modo, él era como parte de la familia de Mew.
— Eh... Por seguridad, señorita Mew, camine más despacio a partir de ahora, por favor — pidió el Raichu.
Una de las características más notables de Mew es que era increíblemente torpe, tropezándose y cayendo constantemente mientras caminaba, aunque jamás presentaba lesiones o dolor incluso, pues como Pokémon Legendaria, tenía una resistencia al dolor mucho mayor a la de los Pokémon "comunes".
Poco después, Mew estaba haciendo fila para tomar el próximo vuelo a Johto.
— S-Señorita Mew ¿Qué está haciendo ahí? — preguntó Joule.
— Esperando mi lugar pacientemente en la fila — contestó Mew sonriendo — Así es como los Pokémon en su civilidad deben respetar la manera de la organización multitudinaria ¿Estoy en lo cierto? — preguntó ella con un rostro de duda genuina, ella tenía una manera muy "peculiar" de expresarse...
— P-Pero usted no tiene por qué esperar en la fila, señorita Mew... Tiene un asiento VIP en el vuelo — señaló su mayordomo.
— ¡Oh, muy bien! — dijo Mew sonriendo, para luego ignorar completamente las palabras de su mayordomo y continuar formada en la fila, claramente no había entendido lo que significaba tener un asiento VIP. Si bien Mew era extremadamente inteligente, era incapaz de concentrarse demasiado y carecía de sentido común.
— S-Señorita Mew, venga conmigo, por favor — dijo su mayordomo con una gota de sudor en la cabeza para luego llevarla a la puerta de los VIP para que ella no tuviera que esperar en una fila.
— ¡Noooo mayordomo Joule, mi lugar en la filaaaa! — dijo Mew cómicamente con los ojos llorosos.
De vuelta en la región de Johto, en Ciudad Iris, Lugia y Celebi recién llegaban a su casa luego de un duro día de trabajo para ambas. Eran las 6PM y Celebi no podía pensar en otra cosa que no fuera dormir, extrañaba tanto su cama como si no la hubiera visto en meses.
— Oh, ese auto, llegaron antes de lo previsto — comentó Lugia mirando una limosina que ya estaba en la entrada de la casa (Lugia y Celebi no vivían en una mansión precisamente, pero si era una casa demasiado grande y que ocupaba una gran porción de la cuadra).
Después de unos minutos sin respuesta, Lugia volvió a hablar.
— Celebi, recíbelos como es debido — indicó su madre.
— ¿Eh...? — dudó Celebi, el sueño que sentía en ese momento era más fuerte que su capacidad para prestar atención a su al rededor — ¡A-Ah! S-Si, voy... — dijo ella reaccionando.
Celebi bajó del auto, camino hasta la limosina donde el mayordomo Joule estaba bajando las maletas de Mew, dicha Pokémon Legendaria estaba por salir del auto, pero al tan solo su primer paso se tropezó, golpeándose de rostro al piso.
— ¡AHHH! ¡SEÑORITA MEW! — gritó cómicamente el Raichu mayordomo mientras soltaba las maletas y asistía a Mew, quien, de nuevo, no parecía afectada en lo más mínimo por el golpe — ¡¿Se encuentra bien?! — preguntó alarmado el tipo eléctrico.
— Sí, mayordomo Joule, estoy perfectamente — afirmó Mew para después mirar a Celebi acercándose para asistirla igualmente — ¡Hola sobrina Celebi! — dijo Mew agitando los brazos para llamar su atención, aunque estaban literalmente frente a frente.
— M-Mew... ¿Te encuentras bien? — preguntó Celebi asustada — Vaya golpe que te diste — dijo ayudándola a levantarse.
— Sí, estoy bien, sobrina Celebi, como sabrás, los Pokémon Legendarios poseemos una tolerancia al dolor mucho más avanzada a la de los Pokémon no legendarios, un ejemplo de esto es que si te pellizco aquí no deberías de sentir ningún estímulo doloroso — dijo Mew para proceder a pellizcar a su sobrina en el brazo, cosa que por supuesto le dolió.
— ¡AUCH! ¡Mew! — se quejó Celebi.
— ¿Huh? — se extrañó Mew — Que raro, no debiste haber sentido nada... Supongo que eso comprueba que Celebi no es una Pokémon Legendaria después de todo... — dijo Mew honestamente confundida.
— ¡C-Claro que lo soy, Mew! Pero me pellizcó otra Pokémon Legendaria, de haberme pellizcado un Pokémon común, no habría sentido nada — comentó Celebi ligeramente molesta.
— ¡Oh, claro! — se alegró Mew — Esa explicación tiene mucho más sentido — comentó sonriendo.
Celebi suspiró, había tenido un día difícil en la escuela y ahora esto... Pasar tiempo con Mew no era un problema, pero simplemente no tenía la mentalidad suficiente para eso ahora mismo.
— Saludos, Mew, saludos Joule — respondió Celebi con sueño — Les doy la bienvenida a — ahí Mew la interrumpió abrazándola por sorpresa.
— Han pasado exactamente 3 meses, 18 días y 9 horas con 48 minutos desde la última vez que nos vimos — recordó Mew alegre de ver a Celebi — ¿Cómo te encuentras, todo en orden, te noto ligeramente más delgada, has estado siguiendo una dieta balanceada? — Mew la bombardeó con muchas preguntas apenas la vio.
— Si, he estado bien... — dijo Celebi un poco desconcertada — Mew, bienvenida seas a mi — nuevamente Mew la interrumpió.
— No recurras a las formalidades, sobrina Celebi, estamos entre familia, creo que podemos hablar con mayor confianza, ¿No es así, mayordomo Joule? — dijo Mew bastante alegre de ver a su sobrina favorita, aunque literalmente tenía casi su misma edad.
— Eh... Claro... — continuó extrañada Celebi.
Lugia saludó a su hermana menor con solemnidad, como era debido.
— Bienvenida seas, hermana Mew — dijo Lugia, sin embargo...
— ¡Hermana Lugia! — dijo Mew abrazando a su hermana, o mejor dicho, tacleando a su hermana, aunque por poco no la derriba.
Mientras ambas hermanas legendarias charlaban, Celebi finalmente podía saludar a Joule, el mayordomo Raichu de su familia materna.
— Es un placer verla nuevamente, señorita Celebi — dijo el Raichu saludando con el mayor respeto posible.
— Lo mismo digo, Joule, ¿Cómo han estado las cosas en casa de mi abuelo Arceus? — preguntó Celebi para entablar una conversación.
— Bueno, mi señor Arceus aún está en proceso de decidir si la señorita Mew debería o no, asistir a la escuela de enseñanza media privada, la academia Masuda cómo tanto le insiste mi señora Giratina — informó el mayordomo Raichu.
Mew no entraba precisamente en el "arquetipo" de un Pokémon Legendario estoico e imponente, siendo más como una niña pequeña, era tierna, juguetona, curiosa, quedando fascinada incluso con las cosas más simples de la vida, como los arcoíris, pero con una mente tan poderosa que ni ella misma sabía el límite de sus capacidades.
Ya habiendo desempacado, Celebi guío a Mew hasta su recamara, normalmente le habrían ofrecido una habitación de huéspedes, de no ser porque Mew no soportaba dormir sola...
— Bienvenida seas a mis aposentos, Mew — dijo Celebi abriendo la puerta a su habitación mientras Mew y ella entraban.
— Sobrina Celebi, ¿Tienes que decir eso siempre que entro a tu cuarto? — dijo Mew riendo, solo para tropezar con la alfombra que cubría el piso de la recamara y caer de cara al piso.
— ¡AHHHH MEW! — gritó Celebi preocupada para después ayudarla a levantarse — ¿T-Te sientes bien? — preguntó entrando en panico.
— Perfectamente, la densidad y suavidad de tu alfombra amortiguó mi caída — dijo Mew sonriendo como si no hubiera pasado nada — Aunque fue la misma alfombra la que la ocasionó también — comentó Mew riendo.
— Mew... Perdóname la pregunta, pero... — dijo Celebi sin terminar de hablar.
— Es porque siempre uso calcetines de diferente par — respondió Mew mostrando que llevaba puesto un calcetín de rallas rosa y otro de rallas azul, dejando a Celebi completamente confundida.
Celebi justo estaba por preguntarle por qué Mew tenía esa tendencia tan grande a tropezarse y caerse casi a todo momento, pero tan pronto como la pregunta rondó su mente Mew parecía estar adelantada a la respuesta...
— ¡A-Ah! Lo siento, respondí a tu pregunta antes de darte el tiempo suficiente de formularla propiamente... Es que leí tu mente mientras pensabas en preguntarme eso, Giratina ya me ha dicho que no debo hacerlo, perdón, perdón, perdón — se disculpó Mew dándose ligeros golpes en ambos lados de la cabeza, parecía muy arrepentida por algo que realmente no tenía mucha importancia.
— No no no no no no... Eh... — Celebi no sabía cómo responder — Mew no te preocupes por eso, me ahorraste el trabajo de tener que preguntar, creo... — ella dijo lo mejor que le vino a la mente, claro que en su estado de cansancio actual y con 0 horas de sueño no podía pensar en mucho...
— ¿No estás enfadada conmigo, sobrina Celebi? — preguntó Mew.
— Para nada, Mew — respondió Celebi abrazando a Mew.
Esa había sido una interacción extraña cuanto menos... La mente de Mew era tan poderosa que ella podía "inconscientemente" leer la mente de otros Pokémon tan rápido como ellos tuvieran el más mínimo pensamiento, efectivamente, le hacía parecer a Mew que ella podía ver el futuro.
Unas horas más tarde, Celebi se encontraba terminando un proyecto de su clase de Crianza Pokémon I, sentada en su escritorio mientras Mew curioseaba por el enorme cuarto, aburrida.
— Sobrina Celebi, ¿Falta mucho tiempo para que termines con tu proyecto? — preguntó Mew tiernamente.
— Ehhh... Un poco, más o menos — dijo Celebi sin apartar la mirada de su cuaderno — Si estás aburrida, Mew, puedes tomar un libro de mi estantería, tengo muchos, alguno te debe interesar — aconsejó.
Entonces Mew tomó uno de los tantos libros en la colección de Celebi, un libro cualquiera, de inmediato se sentó en un pequeño banco que Celebi tenía en su dormitorio.
— "Pokémon Ranger: Sombras del alma" — Mew leyó en voz alta la portada del libro para después hojear sus páginas rápidamente con ayuda de su dedo pulgar, ni 5 segundos le tomó hacer eso y ya había leído el libro en su totalidad — ¡Qué final tan triste! — dijo Mew con lágrimas en los ojos — Sobrina Celebi — dijo Mew, olvidando el hecho que Celebi estaba en la misma habitación que ella...
— ¿S-Sí, Mew? — dijo Celebi desconcertada.
— Ya terminé de leer — dijo Mew como si fuera una niña pequeña.
— ¿Qué, el primer párrafo? — preguntó Celebi bromeando un poco.
— No, el libro completo — corrigió Mew.
— ¿Q-Qué? Eso no es... Eso no es posible — dijo Celebi.
— Pero si lo hice — dijo Mew.
Celebi dudaba de las palabras de Mew, era imposible que alguien hubiera leído un libro de casi 500 páginas en 5 segundos, ni siquiera un Pokémon Legendario de tipo psíquico lo habría logrado, aunque bueno, Mew no era una Pokémon Legendaria cualquiera...
— ¿Cuál de todos leíste, Mew? — preguntó Celebi prestando más atención a su invitada.
— "Pokémon Ranger: Sombras del alma" — respondió Mew.
— Entonces... ¿De qué ciudad viene el protagonista? — peguntó Celebi, como ella ya había leído ese libro, sabía la respuesta y que ese dato no se daba sino hasta muy avanzada la historia.
— El protagonista Helio viene de Villavera — respondió Mew, estaba en lo cierto.
Celebi se sorprendió, Mew le había dado la respuesta correcta, pero... ¿Y si Mew estaba haciendo trampa leyendo su mente sin que esta supiera?
— ¿No estás leyendo mi mente, verdad Mew? — preguntó Celebi entrecerrando los ojos con duda.
— No, no claro que no, sobrina Celebi — dijo Mew con una sinceridad muy enorme, además, ella no sabía mentir en absoluto...
— ¿Entonces realmente leíste todo el libro en 5 segundos? — preguntó Celebi todavía sin poder creerlo.
— Afirmativamente — dijo Mew sonriendo.
Esa no era una idea totalmente descabellada después de todo, Mew era una Pokémon Legendaria con muchos talentos, que leyera un libro de 500 páginas en 5 segundos no parecía algo fuera de las capacidades de Mew.
— Muy bien, Mew, entonces — dijo Celebi poniéndose de pie y caminando hasta su estantería de libros, tomó el primero que tenía al alcance — Ten, lee este libro de igual manera que leíste el anterior, muéstrame tu proceso — pidió Celebi dándole el libro a Mew.
— Perfecto — dijo Mew guiñando un ojo — Primero tomo el libro y con mi dedo pulgar recorro las páginas de esta manera — demostró ella — Y... No me gustó el final... — dijo cambiando su expresión completamente a una de desagrado.
"¿Leyó un libro de 600 páginas en segundos...! ¿Qué tan poderosa es la mente de Mew realmente...?" pensó Celebi, incluso ella estaba sorprendida pese a ser una Legendaria también.
— Eh... Mew, ¿Siempre has leido de esta forma? — preguntó Celebi.
— No siempre, solo desde que tengo 13 meses de nacida — respondió Mew.
"¡MEW APRENDIÓ A LEER A LOS 13 MESES! ¡A ESA EDAD YO NI SIQUIERA PODÍA HABLAR! Aunque bueno, casi ningún Pokémon habla a esa edad..." pensó Celebi.
— Yo ya hablaba a esa edad — dijo Mew sonriendo, había leído la mente de Celebi de nuevo.
— ¿Eh...? — dudó Celebi, no se esperaba que Mew estuviera leyendo sus pensamientos, después de todo, leer la mente de un Pokémon Legendario era una tarea titánica, incluso para otros Legendarios de tipo psíquico.
— Mew, piensa en un color — pidió Celebi.
— Ya, azul — respondió Mew inocentemente.
…
— No... Osea, no me lo digas... — dijo Celebi con una gota de sudor en la cabeza.
— Ahh — dijo Mew.
Celebi intentó lo más que pudo leer la mente de Mew, pero nada, no tenía ni la más mínima señal de éxito, no había absolutamente nada que ella pudiera percibir, como si la mente de Mew estuviera en un plano inalcanzable para los poderes psíquicos de Celebi.
— ¿Por qué no puedo leer tu mente? — preguntó Celebi.
— No tengo la respuesta, sobrina Celebi — dijo Mew cabizbaja — Ni siquiera mi papá Arceus puede — mencionó la pequeña.
Los ojos de Celebi casi se salieron de sus cuencas al escuchar eso, no podía creerlo, pero no había mucho que Celebi pudiera hacer al respecto, si ni siquiera el mismo Arceus podía leer la mente de Mew, entonces ningún Pokémon en existencia podría hacerlo...
— ...Eh... Mew, ¿No tienes sueño? — preguntó Celebi, ella quería dormir desesperadamente.
9:00PM y después de un día verdaderamente pesado para Celebi, la pobre estaba tan agotada que, si por ella fuera, se quedaría dormida por una semana completa... Mew se recostó a un lado de Celebi en a la enorme cama que esta tenía en su excéntrico dormitorio, luego del típico "buenas noches" Celebi finalmente cerró los ojos con una ligera sonrisa en su rostro, completamente lista para dormir como no lo había hecho la noche anterior, nada podría interrumpir su momento de paz, hasta que...
— … Sobrinita Celebi — dijo Mew en un tono de voz "chiple".
Celebi abrió los ojos con enojo y suspiró cansada.
— ¿Qué pasa Mew? — preguntó reacomodándose en la cama, frustrada, pensando que Mew le pediría algo como un vaso con agua o que le leyera un cuento antes de dormir, aunque claro, Mew podría leer dicho cuento en menos de 2 segundos ella sola...
— Gracias por todo, realmente ha sido un tiempo muy agradable el que he pasado en tu compañía, aunque solo hayan sido tres horas, seis minutos y veintidós segundos por hoy — dijo Mew hablando en esa forma tan extraña en que ella acostumbraba, pero sus palabras guardaban cierto amor y agradecimiento hacia Celebi.
Celebi sonrió levemente, pues estaba demasiado cansada y lo que más quería era dormir.
— No me agradezcas Mew, yo también disfruto mucho de tu compañía — dijo Celebi antes de dormir.
(Esta historia continuará... En el libro III: Extrañas Circunstancias).
NOTA: Hola de nuevo, ha pasado mucho tiempo realmente, no puedo dejar de expresarles mi gratitud por seguir leyendo este pequeño fanfic aún después de literalmente meses sin un capítulo nuevo, pero debo decirles que realmente se siente bien estar de vuelta, es bueno leerlos de nuevo, ustedes son los mejores, queridos lectores. No se preocupen por ponerse al día con la historia, de eso me encargo yo, en el próximo libro volveremos a HeartGold para más desventuras, Yo soy Chris Cafeína y como siempre, nos leeremos en el futuro. ;)
