El Que Olvida.
Ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas, decir jamás,
las aves pueden volver al nido,
pero las almas que se han querido
cuando se alejan no vuelven más.
"Nublos", Fernando Celada (fragmento).
—Hola, Bonney —saludó, como siempre, al entrar. No era que esperara alguna respuesta, simplemente era una costumbre arraigada de toda la vida: saludar al entrar a una habitación. Observó a la chica de cabello rosa sentada en la cama, con la vista fija en la ventana cerrada, como si viera a través de aquellas persianas marmoladas que evitaban el paso de la luz al interior.
Vivi Nefertiry iba todos los días a visitarla después del accidente, pasaba a verla antes de bajar a cuidar a Luffy, quien continuaba en terapia intensiva. Ellas dos nunca habían sido buenas amigas, de hecho si ponía a meditarlo a penas y se dirigían la palabra. Sus personalidades eran muy distintas, sin embargo la chica de cabello rosa se había hecho buena amiga (y rival) de Luffy gracias a su gusto exagerado por la comida y su similar apetito.
Cruzó la habitación y cambió las flores del florero, colocando el ramillete nuevo que Law le había pedido que le llevara, luego de tirar las flores rodeó la cama para abrir las persianas y retiró el plato (sin tocar) de comida. Suspiró hondo mientras lo observaba. Al igual que ella misma, la chica de cabello rosa había tenido heridas mínimas durante el accidente de auto en el que todos habían estado, sin embargo había visto como uno era decapitado.
—Hoy el día a estado muy cálido —comentó Vivi mientras se sentaba en el sofá frente a la cama—, pero creo que lloverá —la chica en la cama ni siquiera se inmuto, así que ella siguió hablando de trivialidades un rato más, hasta que finalmente fue hora de irse—. Iré a ver a Luffy otra vez —sonrió—, sé lo que piensas, soy una tonta porque nunca le he dicho lo que siento por él, debería decirlo para poder seguir adelante... tus consejos siempre me hacían sentir mal porque tenías razón, incluso ahora aunque yo sea quien me los digas —se acercó a la cama y le quitó algunos cabellos de la cara, echándoselos hacia atrás—. Law dice que Eusstas estará bien, que saldrá de esto —suspiró—, y estoy segura que tú también lo harás...
Vivi iba todos los días, sin falta a decir un montón de trivialidades, a hablarle de como mejoraban quienes habían quedado peor, a contarle a veces sus problemas, sus penas y sus reflexiones.
Vivi iba y hablaba, aunque le dijeran todos que ella no escuchaba, aunque no tuviera ni una respuesta, ni una mirada, ni un gesto, aunque su mirada estuviera siempre clavada en aquellas persianas, en aquella ventana, aunque estuviera siempre viendo, sin mirar nada.
Bonney salió de la diminuta regadera y se miró en el espejo de cuerpo completo que tenía pegado a la puerta del baño. Estaba desnuda. Observó su cuerpo y las pequeñas y esporádicas cicatrices que lo surcaban, en silencio, sin ninguna expresión, sin ninguna intención, antes de comenzar a secarse, antes de comenzar a vestirse. Era un día normal en su aburrida vida. El medio día había pasado hacía más de tres cuartos de hora y era momento de comenzar esa rutina automática que llamaba vida.
« Si alguien me dijera que se me está yendo la vida sin lograr "nada", le daría un certero golpe en la cara. » Pensó, absorta en aquel silencio imperturbable.
Suspiró luego de subirse las bragas y enredarse una toalla en el cabello. Normalmente pasaba los días sin que pensamientos ponzoñosos le llenaran la cabeza, generalmente podía andar por la vida sin detenerse a pensar en absolutamente nada, pero había otros días en los que sentía como si sus pies se hubiesen atorado en un charco de fango que comenzaba a jalar de ella, tratando de ahogarla en la porquería.
« No me he casado, no tengo hijos, nunca terminé una carrera y me dedicó a servir tragos en un bar. »
Salió desnuda sin pudor alguno, no tenía por qué sentirlo, estaba sola. El teléfono sonó, sacándola de su ensimismamiento—. ¿Diga? —su interlocutor le dio información que no esperaba. Después de unos cuantos sobresaltos, el desconcierto inicial y algunos improperios, colgó, terminó de vestirse y salió de su casa para tomar el autobús en la esquina.
Normalmente caminaba, a donde quiera que tuviera que ir, pero en aquella ocasión era menester llegar rápido a su destino.
«—Luego de aquel accidente de tránsito, salir adelante había sido una odisea —comenzó a pensar, luego de sentarse al fondo del vehículo, junto a la ventana y colocarse sus audífonos a todo volumen—. La gente pensaba que me había vuelto loca, pero creo que nunca me había sentido más cuerda antes.
No hablaba con nadie, no tenía nada que decirles.
No lloraba, no le veía el caso.
Supe que nuestros autos se llevaron la peor parte, pero no fueron los únicos en aquel accidente. Muchas personas murieron ese día, entre ellos Drake. Éramos amigos y él estaba enamorado de mí, y aunque no tenía pensado corresponderle, de verdad lo quería con todo el corazón... en aquel tiempo él era...»
—...el mejor amigo que he tenido en la vida —sonrió.
Estaban a punto de salir rumbo a un recreativo acuático. Era verano y el calor estaba insoportable.
—Está enamorado de ti —le recordó su hermano mayor, como si realmente hiciera falta recordárselo.
Drake era muchas cosas, pero no tímido. Desde el día que la había conocido le había dicho que le gustaba, y luego de un tiempo de conocerse le había confesado su amor—. Lo sé —respondió sin inmutarse, mientras continuaba cepillando su cabello. Él le agradaba, pero lo veía sólo como amigo, no sentía atracción por él, aunque realmente lo aprecia más de lo que era capaz de describir.
—No me gusta —gruñó el pelirrojo, haciéndola reír.
—No tiene que gustarte a ti, idiota —le señaló entre carcajadas, pudo decirle "a mí tampoco", pero realmente Drake le gustaba de maneras que no lograba comprender, quizá porque aún era muy joven, quizá porque le hacían falta experiencias, pero aquello realmente no le importaba.
— ¿Sientes algo por él? —inquirió, frunciendo el ceño con actitud enfadada. Como hermano mayor podía notar aquello, no sabía bien que era, pero sentía que necesitaba cuidar de su hermana.
— ¿A qué se debe tu actitud de hermano sobreprotector? —cuestionó ella, mirándolo al fin.
—Es mayor que tú —recalcó—, y es hombre —y él sabía muy bien lo que querían los hombres.
—Tú también lo eres —respondió ella de manera inocente, y el pelirrojo se estremeció por un escalofrió.
—Yo soy tu hermano —la cara de circunstancia que hizo el pelirrojo le sacó una fuerte carcajada a la chica—. ¡Que asco!
.
.
—Bonney... —La aludida se encontraba sentada a la orilla de la piscina, con los pies en el agua cuando el castaño se recargó en sus piernas, sacándola de su ensimismamiento—. Cásate conmigo —susurró él.
Ella miró al muchacho y sonrió, por alguna razón siempre conseguía hacerla sonreír—. Idiota, sólo tengo diecisiete años.
—Lo sé... —él la miraba con tanta intensidad, que ella sabía que no estaba bromeando.
—Ya habrá tiempo para pensar en esas cosas —respondió ella, lo quería demasiado para herirlo, así que en lugar de decirle que no, solía evadir el tema, siempre.
Él la miró con un grado de severidad que le puso la piel de gallina, pero esa extraña mirada apenas había durado unos segundos—. Tienes razón —sonrió ampliamente antes de que Kid llegara a estirarle una oreja para que se alejara de su hermana menor y luego comenzaran a discutir.
Aquella tarde de verano bebieron sodas frías y comieron hotdogs junto a la piscina, entre risas, bromas, planes y expectativas. Imaginando un futuro que no sabían que jamás iba a llegar... quizás algunos lo presentían, como se presiente una tormenta en las viejas fracturas, antes de que llegue, con una certeza escalofriante que prefieres ignorar.
—Hola —Law se sentía estúpido de hacer aquello, pero sentía que tenía que hacerlo, aunque no entendiera por qué. Tal como Vivi le había dicho, la chica no se movió—. Tú hermano está muy deprimido y no sé qué hacer —aquello realmente lo hacía sentir tonto—, pensé que tal vez tú...
—Pierdes el tiempo.
El ojigris se giró, tras un pequeño sobresalto—. ¿Por qué lo crees?
—Una de las personas más importantes para ella murió frente a sus ojos —explicó el rubio al tiempo que lo rodeaba para abrir las persianas—. ¿Tienes idea de qué es eso?
El ojigris recordó el accidente y todos los funerales antes de responder—. No, pero todos perdimos algo ese día.
Killer sonrió con ironía, metió las manos en sus bolsillos y se dejó caer en el sillón frente a la cama—. ¿Qué perdiste tú?
—Amigos.
—...
Law suspiró mientras pensaba que aquello realmente había sido una estupidez—. Eusstas está muy mal...
—Lo sé —lo interrumpió el rubio—, vengo de verlo.
—Temo por su vida, y no sé a quién pedirle ayuda.
El rubio le sonrió con algo de burla—. Pues no creo que ella te responda —señaló a la chica cuya vista seguía clavada en aquella ventana—. Kid no es de los que se rinden —le dijo, poniéndose de pie—, él es de los que se levantan y conquistan el mundo a pesar de todo —caminaba hacia la puerta mientras hablaba, pero se detuvo junto a Law y sujeto su hombro—. No temas por él, tocará fondo y luego saldrá a flote.
El ojigris escuchó la puerta cerrarse y sonreía. Sabía que el rubio lo había escuchado varias veces hablar de lo que le preocupaba Eusstas, sabía que lo había seguido a aquella habitación, y sabías (gracias a Vivi) que había merodeado aquel cuarto sin atreverse a entrar. Al igual que él, Killer no había sufrido un rasguño, pero Law sabía que las heridas físicas sanaban más rápido que las de la mente.
No había estado en el auto con ellos durante el accidente, pero sabía que Drake no había muerto durante el impacto, sino cuando iban a escapar, mientras intentaba sacar a la pelirosa del lugar. Nadie sabía con seguridad lo que había sucedido, pero si sabían que ella no había dejado de gritar hasta que los paramédicos la sedaron para llevarla al hospital. Suspiró al mirarla, completamente quieta, como si fuera una muñeca de trapo.
—Fui amante de Ace —dijo mientras se sentaba—. Casi dos años antes del accidente habíamos terminado. Me tomó mucho superarlo, pero puedo decirte que no lo habría logrado si no hubiera conocido a tu hermano —esperó un momento, pero ella ni siquiera se inmutó—. Aunque también vi morir a alguien, no me imaginó como te sientas...
Le habría gustado decir algo más, pero no tenía nada más que decir, así que sólo se quedó ahí observándola mirando hacia la nada con expresión vacía.
Levantó la vista para ver los nubarrones que se aproximaban. « Va a llover. » Pidió la bajada y descendió en el ajetreado centro de la ciudad. El edificio de departamentos donde vivía su hermano mayor se encontraba frente a la plaza cívica. Así que caminó sin mirar a nadie.
Killer le había llamado para decirle que Kid acababa de romper con Law. Su hermano mayor no era ningún llorica, y si habían terminado seguramente la decisión la había tomado él, sin embargo tomaba analgésicos controlados para el dolor del muñón y temían que tuviese una recaída en el alcohol y muriera de alguna intoxicación.
Bonney suspiró, cansada, mientras observaba el edificio frente a ella y se preguntaba que podría decir para animar a su hermano mayor, animar a la gente no era lo suyo, eso siempre lo hacía...
—... Drake, basta —pidió entre carcajadas mientras observaba al castaño explicando su plan ara la banda. Tenía grandes ideas y era demasiado positivo y eso era completamente lo opuesto a cómo eran los demás. Era difícil saber por qué había terminado siendo su amigo.
—Sólo digo que cuando nuestro éxito este consolidado estará bien que Kid cambie el giro —volvió a decir.
Acaban de terminar una tocada en un club nocturno donde siempre se presentaban bandas de rock pesado, y todo iba de maravilla hasta que el pelirrojo había concluido con algo romántico y mil veces más ligero de lo que tocaban. Si no fuera porque Killer podía seguirlo sin que se lo dijeran y hacer arreglos desde el bajo, aquello habría sonado como una balada.
—Es mi puta banda —gruñó el pelirrojo desde el fondo del lugar—, y puedo tocar lo que se me hinche en las bolas.
—No es tú puta banda, Eusstas —le encaró el castaño—, es NUESTRA banda.
—Tú ni siquiera tocas.
—Yo consigo los conciertos.
—Sólo eres un adorno.
—¡Kid! —Killer lo reprendió con una mirada y el pelirrojo se alejó, gruñendo maldiciones.
Drake suspiró largamente—. Escuchen, pelear ahora es ridículo —aquello se lo estaba diciendo más a si mismo que al resto—. Mañana leeremos los comentarios sobre la tocada y decidiremos qué hacer.
—Pues nadie nos abucheó —meditó la chica, alzándose de hombros—, quizá por el shock de escucharnos tocar esa mierda...
—¡Mi canción no es mierda!
—Ok —aceptó echándose el pelo atrás—. Esa cursilada.
—Tal vez no nos abuchearon porque les gusto —intervino el castaño antes que Kid estallara—. Quizás sea nuestro primer gran éxito.
—Quizás sea nuestro declive al fracaso —insistió ella.
—¡Claro que no! —volvió a sonreír él—. Esta banda no fracasará mientras yo la maneje.
—Tu seguridad me da ánimos —ironizó, aunque en el fondo verlo tan confiado si la hiciera sentir mejor.
—Eso es porque me amas.
Hubo una carcajada general y luego Kid lo golpeó en la cabeza. Comenzaron a discutir hasta que alguien carraspeó desde la puerta.
Todos quedaron en silencio y el ojigris les dio las buenas noches con una frialdad cortesía—. Esa última canción fue... diferente.
—Creo que mi hermano está enamorado.
Por alguna razón las mejillas del ojigris se tornaron rojas y su mirada se dirigió con intensidad al pelirrojo—. Eso es bastante... serio.
—Uno no escribe esas ridiculeces de otra manera —respondió Kid, olvidándose por completo que los demás seguían ahí.
—Claro... —el intruso desvió la mirada.
— ¿Qué opinas de la canción? —intervino Drake, tratando de disipar la tensión que comenzaba a formarse—. ¿Te gustó?
Law asintió mientras mordía su labio inferior—. Una hermosa analogía.
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Killer se estiró y bostezo como león mientras caminaban por el estacionamiento del bar.
—Nunca pensé que Kid pudiera ser romántico —comentó Bonney, sus dos amigos caminaban uno de cada lado a ella.
—Kid es como una tortuga —respondió Drake.
— ¿Una tortuga?
—Todo lo blando de él está dentro del caparazón —explicó el rubio.
—Es porque nuestros padres se divorciaron, ¿cierto? —ambos chicos asintieron. Ella era cuatro años menor que su hermano, así que no recordaba gran cosa de aquella época, pero seguro él lo recordaba todo.
Killer se despidió y se fue en su motocicleta mientras ella y Drake subían al auto compacto del castaño.
— ¿Nunca te ha incomodado que mi hermano sea gay? —cuestión viendo a su amigo del otro lado del auto, antes de subir.
—Nah —respondió mientras se abrochaba el cinturón de seguridad—.Es el hermano de mi futura esposa, debo ser tolerante.
Ella se rió—. Idiota, hablo en serio.
—No es algo que importe —se alzó de hombros—. ¿A ti te molesta?
—No, pero a veces pienso que es "muy macho" para ser gay.
—Como su hermana, deberías tratar de entender que quizás es así porque se culpó del divorcio de tus padres —ella frunció el ceño incrédula—, un niño gay en una familia disfuncional... —meditó mientras salían del estacionamiento—, seguro no fue fácil.
—Eres más comprensivo que yo.
Volvió a alzarse de hombros— Más bien soy muy analítico y observador.
—Modestia aparte —se sonrió ella.
—Por eso me amas.
—Puede ser —respondió ella, sin mirarlo. Quizás se lo hubiera mirado habría notado el rubor en sus mejillas y la sonrisa que iluminó su cara, pero no lo miró, miró una tienda de auto servicio y le suplicó por un par de hotdogs. Cenaron en el auto, bromeando, riendo, contando anécdotas, chistes, incoherencias y trivialidades.
Cuando estaban juntos el tiempo parecía no pasar.
El ascensor se detuvo en el piso de su hermano y suspiró antes de bajar. Tocó la puerta tres veces antes de gritarle a su hermano que abriera.
El pelirrojo lo hizo de muy mala gana—. ¿Qué mierda quieres?
—¿Terminaste con Law? —fue al grano, esa misma mañana le había llamado para decirle que fuera más comprensivo con el doctor y sus horarios de trabajo, y ahora resultaba que habían roto. No tenía idea de que había pasado, pero con lo idiota y machista que era a veces su hermano, se daba una idea de cómo podrían haber sido las cosas.
Kid se rió—. Los chismes vuelan.
La chica enjarró los brazos—. Kid, tú lo amas.
Él caminó hasta la sala y se dejó caer en un sofá, cruzando las piernas—. Él a mí no —explicó—, o al menos, no como yo quisiera.
Bonney suspiró. Atravesó aquella habitación y se sentó en uno frente a su hermano—. ¿Estás seguro?
Kid apretó los labios en una línea y asintió, y a ella lo único que se le ocurrió hacer fue abrazarlo de forma maternal...
Cuando le dieron el alta no llamó a sus padres, era mayor de edad y vivía sólo, así que lo que menos quería era tener a ese par encima culpándose el uno al otro por lo que había pasado. Le dieron el alta en la mañana, y estaba sólo, era época de exámenes y nadie lo acompañaba, y por lo que sabía su hermana también estaba sola.
—Hola —saludo al entrar en aquella oscura habitación. Rodeó la cama y se sentó junto a ella observando su rostro sin expresión y su mirada vacía. Ella giró el rostro y lo miró—. Los doctores dicen que estás loca —volvió a apartar la mirada y la fijó en las persianas cerradas—. Yo no creo que estés loca, creo que te diste cuenta de algo que todos sabíamos y que ya nunca podrás decirle a quien realmente esperaba oírlo.
Los ojos de la chica se aguaron, pero siguió mirando fijamente aquellas persianas.
—Aunque siendo sincero —suspiró—, estoy seguro que él muy arrogante lo sabía.
El auto se sacudió con violencia y el cristal del parabrisas se rompió arrojando cristales contra ellos. Ella cubrió su cara con ambos brazos y algunos cristales se incrustaron en ellos. Le dolió y emitió una queja mientras sentía como el auto frenaba y el conductor gritaba "¡Cúbranse!"
Sintió que alguien la jalaba y la protegía, mientras el sonido de autos derrapando le ponía la piel de gallina
— ¡Bonney, hay que salir de aquí antes que otro auto nos embista! —Le gritó mientras le desabrochaba el cinturón, él ya se había liberado—. Es peligroso permanecer en la zona de impacto.
—Me duele —dijo ella (refiriéndose a los cristales en su cuerpo) reteniendo un sollozo.
—Tranquila —abrió la puerta del auto. Todos alrededor estaban absortos entre ellos, percatándose únicamente en quien les importaba, pero él sabía que permanecer ahí era muy peligroso —, te llevaré al hospital y todo estará bien, ¿de acuerdo?
Bonney asintió y lo miró salir y tenderle la mano. Le dolían los brazos y el abdomen, y tenía otro cristal en la frente. Tomó su mano para salir, escuchó un impacto, gritos, el sonido de metal. Cerró los ojos aterrada, y al abrirlos Drake ya no tenía cabeza. Su corazón se detuvo y dejo de respirar hasta que le dolió el pecho y entonces comenzó a gritar. El cuerpo de él cayó de espaldas cuando lo soltó. Se sentó en cuclillas junto al auto mientras continuaba gritando, gritando de miedo, gritando de incredulidad, gritando de frustración, porque segundos antes él estaba tranquilizándola y tomándola de la mano. Gritaba de terror mientras apretaba su cabeza y se mecía adelante y atrás como si estuviera loca.
Nunca le dijo que era su mejor amigo, nunca le dijo que lo amaba, nunca le dijo lo importante que era para ella, nunca le dijo que no podía imaginar su vida sin él... nunca le dijo nada porque pensó que no hacía falta, porque pensó que siempre lo tendría, porque la muerte era algo tan lejano en su cabeza... su cabeza... dónde estaba su cabeza...
Estaba llorando, estaba gritando y estaba asustada. Estaba buscando la cabeza de su mejor amigo mientras se arrastraba por el asfalto para que no le pasara lo mismo que a él...
Los paramédicos llegaron y la levantaron para llevarla a la ambulancia y ella comenzó a forcejear y a golpearlos mientras gritaba: "su cabeza", una y otra vez.
Cuando la ataron a la camilla y comenzaron a subirla a la ambulancia la miró, tirada en medio de la calle mirando hacia ella...
—Era mi mejor amigo —dijo sin mirarlo, con la vista fija en aquellas persianas que eran del mismo color que las baquetas que le había regalado para tocar en aquel concierto.
—Lo sé...
—Me amaba —su voz se quebró.
—Lo sé.
—Si no hubiera tratado de sacarme, él estaría bien.
Kid suspiró. No era bueno para esas cosas y tenía la menor idea de que decirle para que se sintiera mejor, así que sólo la abrazó, con fuerza, con ternura... como sólo abraza un hermano mayor.
Killer llegó y hablaron de todo lo que pasaba. Kid les explicó que Law estaba enamorado de alguien más, aunque no les dijo de quién, y les prometió que no bebería por eso, así que finalmente por la noche llamaron a algunos de sus amigos, con quienes iban a reunirse para disculparse por no poderse presentar.
Salieron del departamento de Kid a las diez de la noche.
— ¿Cómo estás?
—Bien.
— ¿Quieres que te lleve? —preguntó el rubio, señalando su moto.
—Prefiero caminar.
—Entonces, caminemos juntos.
Bonney lo miró en silencio y recordó como él y Drake caminaban siempre a su lado, cuidando de ella. Sonrió—. De acuerdo.
Finalmente entendía que él que muere no sufre, sufren los que se quedan, y que cuando una relación termina, no gana el que se va, sino el que olvida.
FIN
Hola, sólo quiero confesar que esta parte de la historia no iba a escribirla, pero mi propio luto me ha obligado a hacerlo. Creo que finalmente podré retomar algunos escritos, pero el luto es engañoso, cuando uno siente que ya supero algo, a veces de pronto duele más.
Gracias por seguir leyendome.
Saludos.
