Capítulo 3: Bienvenida de vuelta
Valerie Deanoff se apareció en la entrada de la imponente Mansión Malfoy. Al observar la grandiosa construcción una sonrisa cruzó sus labios mientras recuerdos de sus anteriores estadías en el lugar bailaron en su mente. Tener la conciencia de que esta vez se quedaría por tiempo indefinido en Londres le generó una calidez en el pecho como si el sol pegara directo en su piel.
Apenas dio un paso las reja de barrotes negros se movió, dándole la bienvenida. Una sonrisa maliciosa tomó forma en su rostro a medida que se acercó a la entrada de la mansión, expectante ante la cara de sorpresa de sus amigos cuando supieran que su regreso al país era definitivo.
En el portal de piedra y mármol el elfo domestico, Dobby, la esperaba con evidente ansiedad. — Señorita Deanoff ¡que gusto tenerla aquí!
— Hola Dobby, un gusto verte nuevamente, pero recuerda llamarme Valerie, por favor.
El elfo abrió los ojos y se tapó la boca con las manos — Dobby se disculpa. ¡Dobby siempre olvida que la señorita prefiere que le digan por su nombre!
— Ni se te ocurra castigarte — le interrumpió ella. — Me llego a enterar que te hiciste daño sin que te vea…
— ¡Dobby no hará eso! La señorita Valerie le ha dicho a Dobby que no puede hacerse daño cuando ella esté cerca.
Valerie asintió, conforme. De pronto, el elfo con un chasquido de sus dedos hizo desaparecer el pequeño bolso que cargaba en sus manos. — Su bolso estará en su habitación. Por favor, señorita Valerie, adelante. Dobby la llevará con los demás.
— ¿Los demás?
Las puertas del salón principal de la mansión se abrieron y Abraxas Malfoy observó como su querida Valerie Deanoff ingresó con una sonrisa altiva, la cual desapareció súbitamente al ver a los presentes el cual fue remplazado rápidamente por un gesto de sorpresa y satisfacción.
Abraxas sonrió complacido al notar su asombro. A su lado se encontraba Walburga Black, Albus Dumbledore, Harry Potter y Ginny Weasley.
— ¡Bienvenida! — dijo eufórica Ginny.
Valerie, llena de alegría, abrazó fuertemente a cada uno de sus amigos. — Que calurosa bienvenida — dijo tras saludar a todos y tomó asiento junto a Dumbledore. — Creí que solo estaría Abraxas y Walburga.
— Bueno… Las noticias viajan rápido — señaló Harry con una sonrisa.
— ¿Noticias? Ustedes sabían que vendría a su boda, les escribí una carta… — respondió Valerie sin entender.
— Se refiere a las otras noticias — dijo Dumbledore con una leve sonrisa juguetona, pero al notar que la vampira seguía sin entender, agregó — Digamos que Kingsley no pudo evitar decirnos que cierta Embajadora del Ministerio de Magia ha suspendido, temporalmente, su trabajo para regresar a Londres.
— ¡Se suponía que era una sorpresa! — se quejó la vampira cruzándose de brazos.
— Yo me enteré por Harry — señaló Ginny haciéndose la inocente.
— ¡A mi me contó Hermione! — dijo Harry.
— Yo supe por Abraxas — dijo Walburga con una sonrisa.
— Albus me dijo — señaló Abraxas encogiéndose de hombros y Valerie rodó los ojos.
De pronto, las puertas volvieron a abrirse y por ellas ingresó Draco Malfoy. Su pelo rubio se encontraba cortado por los costados de su cabeza mientras que la parte frontal y superior se la había dejado un poco más larga peinada hacia atrás. Sus facciones se habían alargado con los años dándole un aspecto más serio, pero a la vez, atractivo. Su piel, usualmente blanca, se encontraba más tostada tras sus largos días al sol en el desierto permitiendo que sus ojos grises resaltaran. — No he ni puesto un pie en la Mansión y ya hay alboroto — replicó en un falso quejido. — Ahora… ¿dónde se encuentra mi vampira favorita?
Valerie se regocijó de verlo — Soy la única vampira que conoces — replicó con sarcasmo.
— Y aun así eres mi favorita — volvió a decir el joven mago con una mueca altiva y se le acercó para abrazarla con fuerza. — Bienvenida de vuelta.
— ¡Draco! Que alegría verte, pensé que regresarías de Egipto justo para asistir a nuestra boda — dijo Ginny contenta de verlo.
— Ese era el plan inicial… Pero una pequeña carta de tu futuro marido me hizo cambiar de planes.
La vampira fulminó con la mirada a Harry — ¿También le contaste de la sorpresa, no es así? — El mago de anteojos se rascó la cabeza, sonrió de lado y se encogió de hombros.
Tras unas agradables horas, una exquisita comida y una buena conversación que permitió a la vampira estar al tanto de las vidas de sus amigos, la charla derivó al tan esperado acontecimiento del fin de semana.
— El tan ansiado evento del año… El matrimonio de Harry Potter y Ginny Weasley — mencionó Valerie con cierta ironía.
— Y el regreso de la primera y única vampira embajadora del Ministerio de Magia — replicó Ginny con una sonrisa ladina. — ¿Estás al tanto de la cantidad de noticias que surgirán ante tu repentino regreso? Y ni hablar del numero de periodistas que estarán en la entrada de nuestro matrimonio. — Harry resopló y Ginny se cruzó de brazos haciendo una mueca de cansancio con el rostro. — Si organizar un matrimonio ya es bastante agotador, tener que soportar a las brujas de la revista Corazón de Brujas va a ser que pierda los estribos… — suspiró. — Ni mi familia ni amigos se van a salvar de esto…
— Va a ser tema de conversación por varias semanas querida, espero ambos estén preparados — señaló Walburga con tranquilidad y cierto deje de cariño.
Valerie observó a su vieja amiga y una mueca de alegría llenó sus facciones. Los lazos y amistades se habían fortalecido y ampliado con los años. Tras la muerte de Sirius, Walburga se había hecho cargo de cuidar y educar a Harry lo mejor que pudo, siempre con el apoyo de Abraxas. Con los años, Harry dejó de verla como si fuera su abuela para convertirse en su figura materna.
En el último tiempo, Ginny se había ganado el cariño de Walburga y entre ambas se formó una relación de respeto y confianza muy fuerte. A su vez, Abraxas Malfoy y Albus Dumbledores se habían vuelto grandes colegas, Dumbledore continuaba como director de Hogwarts y Abraxas apoyaba financieramente en todos los aspectos que fueran necesarios. Lo que comenzó como meros acuerdos se convirtió rápidamente en una cercana amistad. La vampira se regocijó de ver que, después de todo, su presencia en el mundo mágico había tenido sus frutos y sus seres queridos habían fortalecido sus vínculos entre ellos pese a su larga ausencia.
— Prefiero tener que lidiar con los problemas de mi trabajo que con aquellos malditos periodistas…— señaló Harry, interrumpiendo los pensamientos de la vampira y se rascó la cabeza, frustrado.
— Por lo menos mi regreso a Inglaterra hará que las noticias no solo se enfoquen en ustedes — replicó Valerie con una pequeña sonrisa burlona.
— Si hubiera algún escandalo que llamara la atención de los medios podríamos descansar de su constantes seguimientos… La verdad nunca creí que debiera usar mis influencias para alejar a los periodistas que se aglomeraron a la entrada de la mansión — dijo Abraxas con un suspiro y Dumbledore sonrió, divertido.
— La cotilla van a ser los novios y los invitados — señaló Draco que sostenía un vaso con un poco de wisky tras la comida, habito que pareció heredar de su abuelo. — Sobre todo, los invitados y sus parejas.
— ¡Cierto! — Ginny saltó de su asiento, asustando a Harry en el proceso, y clavó sus ojos en la vampira — ¿Ya tienes pareja, verdad? — le preguntó súbitamente.
— Claro que si. Invitar una pareja fue lo primero que hice apenas recibí vuestro parte de matrimonio.
— ¿A quién invitaste? — le preguntó con una mirada picara Walburga.
— Será una sorpresa… — respondió la vampira con una mueca maliciosa.
— ¡Oh, vamos! No nos puedes dejar así — refunfuñó Ginny.
— Solo te diré que el escandalo que tanto necesitas… Lo voy a ocasionar yo…
Abraxas dejó escapar una fuerte carcajada — ¡No hubiera esperado menos de ti!
— Deberías haberme invitado a mi como pareja — señaló de pronto Draco regalándole una sonrisa altiva. — ¿Sabes la cantidad de miradas que hubiéramos atraído?
Vale dejó escapar un leve resoplido, divertida— ¿Y dejar que el ego de un Malfoy aumente? No, gracias — Draco y Abraxas hicieron un gesto forzado como si se hubieran sentido ofendidos.
— Draco ¿por qué no invitas a Hermione? Es mi dama de honor y tu eres uno de los mejores amigos del novio — dijo de pronto Ginny con una pequeña mueca alegre.
— No me parece una mala idea — agregó Walburga.
El rubio se rascó el mentón y luego se encogió de hombros — Creo que es una buena opción…
— Podrías escribirle una carta para decirle — mencionó Harry.
Draco puso cara de asco — ¿Una carta Potter? ¿Dónde está tu clase? — negó con la cabeza. — Iré mañana personalmente al Ministerio para invitarla, así es como un caballero hace las cosas — Abraxas sonrió complacido, su nieto continuaba enorgulleciéndolo y actuaba como un digno heredero de la familia Malfoy. — Ahora solo imagina… — comenzó a decir el rubio con una mueca maliciosa —. Draco Malfoy, el gran alquimista, con la subsecretaría del Ministerio de Magia ¿crees que sea más llamativo que tu y tu pareja? — le preguntó con burla a la vampira, el resto rodó los ojos y Valerie solo le sonrió con malicia —. Solo lo sabremos en el día del evento.
— Señor Ministro, el Director del Departamento de Transportes Mágicos, Ellis Coxwell, quisiera verlo — dijo su secretaria.
— ¿Podemos dejarlo para mañana? Ya estoy levemente atrasado para mi compromiso — respondió tranquilamente Kingsley.
— Me temo que ha insistido que se trata de un tema urgente… — le respondió la bruja con incomodidad.
Kingsley suspiró — De acuerdo, dígale que pase, pero que no tengo mucho tiempo — el ministro se giró y volvió a ingresar a su despacho, cansado. El día había sido largo y se había comprometido ir a comer con una vieja colega. Se dejó caer con lentitud en su cómoda y amplia silla tras su enorme escritorio mientras se acarició el rostro en un vano intento de quitarse la fatiga de sus facciones.
— Señor Ministro — un mago alto de anchos hombros, pelo rubio y grandes ojos azules ingresó al despacho. — Lamento la molestia…
— Señor Coxwell, no hay problema. Comprenderá que estoy corto de tiempo así que le pediré que vaya directo al grano.
— Una de mis empleadas ha desaparecido.
— ¿Desaparecido?
— Hoy no se ha presentado al trabajo.
— Señor Coxwell… No estará asumiendo que el repentino comportamiento de su empleada esta relacionado con las extrañas desapariciones que han ocurrido en los últimos días ¿o si? Que no haya asistido un día sin avisar puede que tenga alguna otra explicación razonable.
— Créame que pensé lo mismo,señor Ministro, pero mi secretaria fue a buscar a su compañera extrañada de su repentina ausencia. Ella me ha confirmado que su casa está vacía, sin indicios que nuestra empleada haya estado ahí en las últimas horas, y lo único que encontró fueron las llaves de la puerta tiradas en la entrada del edificio. Nadie a tenido noticias de ella y no hay rastros de que se hubiera retirado a otra parte.
— Señor Coxwell, comprendo su aprensión… Sin embargo, deberá entender que no puedo asumir que una bruja que trabaja en el Ministerio ha desaparecido solo porque lleva un día sin aparecer, los casos anteriores han tenido un tiempo un poco más extensos sin tener noticias de ellos…
— Señor Ministro… No estoy haciendo conjeturas sin argumentos, al contrario, tengo una prueba muy importante la cual usted debe ver de inmediato — Kingsley alzó una ceja intrigado ante la seguridad en las palabras del mago. Antes de que pudiera agregar algo, Coxwell continuó — Mi secretaria es hija de muggles y, tal vez en un acto levemente paranoico, con el fin de saber que si su compañera se mandó a cambiar ,sin decirle a nadie, se le ocurrió la singular idea de revisar las cámaras de seguridad del recinto.
— ¿Cámaras de seguridad? — preguntó Kingsley extrañado.
— Son unos apartos que le permite a los muggles grabar hechos y después poder verlos reiteradas veces… Es como si un mago tomara una foto de un lugar especifico a una hora determinada para luego revisar todas las acciones ocurridas durante ese lapso de tiempo — el Ministro asintió, sorprendido, sin embargo un mal presentimiento comenzó a surgir en su pecho.
— Usted debería ver esto… — Coxwell sacó un extraño aparato de su capa, un cuadrado negro con una especie de ¿manzana? Su mano tocó el cuadrado y una imagen apareció en el. — Me acaban de enseñar a usar este aparto… Los muggles le llaman ipad…¿Creo? — volvió a deslizar sus dedos en el particular objeto y se lo entregó a Kingsley, quien anonadado vio como la imagen cobraba vida. Frente a sus ojos observó como la imagen le mostró una pequeña calle de la ciudad de Londres llena de esas particulares maquinas muggles con ruedas. De pronto, una joven mujer avanzó por la vía, parecía caminar con cierta tensión y observaba a su alrededor constantemente. Finalmente llegó a la entrada del edificio de color naranja que se mostraba en la pantalla cuando, súbitamente, dos encapuchados aparecieron a unos cuantos metros de la construcción. Fue entonces que la imagen, segundos después, mostró como un tercer encapuchado se manifestó detrás de la mujer. No fue como si hubiera aparecido en el lugar como lo haría un mago corriente, sino que emergió desde las sombras del lugar tan rápidamente que Kingsley parpadeó varias veces sorprendido. La mujer se giró y en menos de un segundo desapareció junto con el encapuchado.
El ministro tuvo que obligarse a respirar para poder pensar con calma ante la tensión que lo llenó… Había una nueva bruja desaparecida en la lista, o como el mago frente a él le corrigió, alguien había secuestrado a una empleada del Ministerio de Magia: Amber Balson.
— ¿Debo notificarle al señor Potter? Tal vez sea necesario desplegar a los aurores — le preguntó su secretaria al enterarse del asunto.
— No.
— ¡Pero señor Ministro, no puede ocultarle esta información a Potter…! — comenzó a reclamar Coxwell.
— No pretendo ocultar nada — le interrumpió Kinglsey. — Pero el joven Potter se casará este fin de semana,así que le dejaré por lo menos estos días libres sin tantas obligaciones. Eso no significa que nos vayamos a quedar de brazos cruzados — agregó ante el rostro molesto del Director de del Departamento de Transportes Mágicos y miró a su secretaria. — Llame al Departamento de Investigadores de Magia Sin Calificar y también traiga a la brigada de Análisis de Espacios y Terrenos Mágicos, quiero un grupo altamente calificado investigando el lugar donde la señorita Balson desapareció, cualquier rastro de magia o pista que puedan encontrar la quiero en mi escritorio lo antes posible ¿quedó claro? Antes de tomar cualquier decisión precipitada y desplegar a los aurores debemos saber perfectamente a que nos estamos enfrentando.
— ¿Enfrentando? — no pudo evitar cuestionarle su secretaria, nerviosa.
Kinglsey alzó una ceja — Alguien está secuestrando miembros del mundo mágico, lo que claramente no es un acto común y quien lo esté haciendo es definitivamente un enemigo para el Ministerio de Magia y los residentes de Inglaterra.
Bien entrada la noche, Abraxas Malfoy se apareció en la mitad de una calle cerca de la estación de trenes Victoria. A su alrededor, varios edificios se alzaban sobre él, mientras avanzó hasta detenerse frente a uno bastante lujoso de color rojo.
De pronto, un crujido lo hizo girar el rostro y observó como Dumbledore caminó tranquilamente hacia él.
— Abraxas.
— Albus — le respondió el mago con una leve inclinación de cabeza.
— Sigo sin comprender que tan importante es este asunto como para que hayas tenido que citarme a estas horas en este lugar… Estuve en tu mansión unas horas atrás.
Abraxas observó su entorno con atención y luego le respondió — Porque preferí que estuviéramos los dos solos — Dumbledore simplemente asintió, sin cuestionarle. — Por aquí. — El mago guió el director hacia el pórtico del edifico, empujo la puerta y subió las escaleras hasta llegar a una puerta con el numero 22 A.
— ¿Este no es el departamento que le compraste a Valerie hace unos años? — preguntó extrañado Dumbledore.
— Si, fue un regalo de Walburga y mio. Queríamos que tuviera un hogar en Londres para que no siempre tuviera que avisarnos que se hospedaría en nuestras casas. En el último tiempo no lo ha utilizado, pero Walburga y yo nos preocupamos de mantenerlo limpio y ordenado… — Dumbledore sonrió ligeramente. — Cuando recibí la noticia que Valerie regresaría a Londres envíe a Dobby a limpiar el lugar, sin embargo… Necesito que alguien más vea lo que encontré… Valerie todavía no ha puesto un pie aquí y lo que veas a continuación no quiero se lo cuentes ¿de acuerdo?
Antes de que Albus pudiera preguntar de qué estaba hablando, Abraxas giró la perilla y abrió la puerta.
— ¿Qué es esto? — dijo asombrado Dumbledore al ver el suelo del vestíbulo cubierto por un sin fin de flores negras.
— Rosas negras… Es un tipo de flor mágica, que no existe en el mundo muggle… No sé qué hacen aquí.
— ¿Y qué significan? — preguntó Albus frunciendo el ceño, aquello no le dio buena espina.
— Según mis investigaciones, pueden simbolizar la separación, muerte o tristeza… Sin embargo, también pueden representar amor verdadero y eterno, o incluso simbolizar una promesa que va más allá de lo físico, algo espiritual… — ambos magos se quedaron en silencio, muy extrañados y sin saber bien en qué pensar. — Eso no es todo… Alguien las dejó avpropósito acá, especialmente para Valerie— dijo de pronto Abraxas.
— ¿Estás seguro que están destinadas a ella? Si no ha usado el departamento por mucho tiempo, podrían ser para ti…
— Son para Valerie…Encontré esto atado a una de las rosas — le extendió un pequeño pedazo de papel con una pulcra caligrafía. Dumbledore la observó con atención y por un lado del pequeño pergamino leyó: "Estoy esperando por ti, pequeña".
Dio vuelta el papel y leyó, pasmado, las siguientes palabras: "Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él"*.
Aquel particular mensaje terminaba con una pequeña firma que simbolizaba una "A".
¡Hola! ¿Qué les pareció el capítulo?
Las cosas están por ponerse peligrosaaaas. ¿Quién habrá enviado las misteriosas rosas? ¿Están listos para asistir al matrimonio?
Como siempre, espero con ansías sus comentarios que me hacen mis días más entretenidos! También, ya está disponible las fotos de como sería nuestro Harry Potter adulto joven en en mi instagram. Cuando aparezcan personajes nuevos podrán conocerlossss, no falta mucho!
Espero hayan disfrutado ese capítulo y como siempre nos veremos el lunes con nuevo capítulo!
Los quiere,
Florence!
*Cita: Apocalipsis 12:9
*Apocalipsis 12:9
