Capítulo 5: Ataque al Ministerio

La oscuridad reinó en el amplio pasillo de madera pulida negra del Ministerio de Magia. El techo azul con incrustaciones de brillantes y símbolos de oro se movieron de manera continua iluminando tenuemente las paredes de cada lado que contenían paneles de madera oscura brillante acompañados de variadas chimeneas doradas fijas en ellos, lo que daba paso a un amplio atrio.

En una de las chimeneas apagadas aparecieron llamas verdes y de ellas emergieron diez personas, todas con capas negras como la noche que cubrían sus rostros. Dos figuras del conjunto avanzaron con pasos firmes hacia el centro del enorme, uno de los encapuchados era bastante alto y de espalda ancha, mientras que el otro era de estatura más baja y delgado. Ambos detuvieron sus pasos ante la Fuente de la Hermandad Mágica, la cual contenía las estatuas de oro de un mago, una bruja, un centauro, un duende y un elfo doméstico.

Los dos encapuchados, que parecían liderar el grupo, se quedaron unos segundos observando la enorme fuente hasta que el más bajo chasqueó la lengua, se quitó la capucha de la cabeza y dejó ver la cara de una mujer. Su cabello era largo y rojo el cual estaba suelto, excepto por la parte frontal amarrada hacia atrás que revelaba un rostro frío de facciones finas, labios carnosos con una nariz pequeña y delgada. Era el rostro de Basilea Nacht, una mujer lobo y la alfa del clan Grimfang. Había algo poderoso en ella, tal vez fuera su compostura o tal vez era simplemente su reputación de ser una mujer fría e inteligente, sin remordimientos. Sin embargo, los hombres lobos tendían a enorgullecerse de conocerla o simplemente complacerla pues su ira era respetada y temida por igual.

Los inteligentes ojos color rojos observaron con asco la fuente frente a ella — Los magos son demasiados ostentosos… Ni siquiera reconocen a los hombres lobos como sus pares.

El encapuchado a su lado dejó escapar un gruñido, divertido. Con un movimiento rápido se quitó la capucha y la tiró al suelo, movió sus hombros hacia adelante y atrás, estiró su cuello de derecha a izquierda y dejó escapar un silbido, ansioso. Tenía el pelo de color negro, largas rastas colgaban sobre su rostro cincelado y vivido que le llegaban hasta sus hombros. Una barba delgada complementaba su nariz y mentón,mientras que su piel oscura hacia brillar sus estrechos ojos amarillos. Su nombre era Donovan Haggletooh, la mano derecha de Basilea, el beta de la manada. Había algo diferente en él respecto a la mujer a su lado, quizás fuera su sonrisa divertida o la confianza que irradiaba ya que parecía un hombre con más humor, pero igual de peligroso que la mujer lobo.

Donovan vestía una chaqueta café, gruesa y peluda por dentro que le colgaba hasta sus rodillas, las mangas eran estrechas llegando hasta justo por encima de sus manos y el delgado borde blanco de estas hacia resaltar sus enormes manos. Debajo de la chaqueta abierta traía una polera blanca con escote triangular que dejaba ver su enorme y bien formado pecho, seguido de unos pantalones negros que escondían unas fuertes piernas.

— Me sorprende que hayan incluido a un elfo domestico cuando los tienen como esclavos — replicó Donovan con sarcasmo observando con atención la fuente.

— La hipocresía de algunos demuestra la idiotez de otros… — le respondió Basilea con desagrado.

— ¿Y si destruimos la fuente a modo de recuerdo? — le ofreció Donovan con malicia.

La mujer lobo rodó los ojos y negó con la cabeza con una leve sonrisa en sus labios. Dirigió una leve ojeada a los otros encapuchados que se mantuvieron detrás de ella y después giró el rostro hacia Donovan — ¿Ya sabes cuales son tus instrucciones?

— No necesitas repetírmelo, querida mía — le respondió el hombre lobo con una mueca altiva dejando ver sus blancos dientes y colmillos.

Ella asintió, observó nuevamente a los encapuchados y con un movimiento de cabeza les indició que avanzaran, mientras Donovan y ella marcaron el paso.

— Donovan, ve con dos de los hombres hacia los archivos, el resto… — comenzó a ordenar Basilea, pero una grave y penetrante voz le interrumpió — Vaya, vaya, vaya… La alfa y el beta de Grimfang… ¿Qué hacen los lideres de su clan tan lejos de su territorio? — los presentes detuvieron sus pasos, sobresaltados.

Entre las sombras del atrio apareció una singular figura de atuendos oscuros. Vestía unos pantalones negros y en la parte superior traía puesto una camisa negra, sobre ella descansaba una levita del mismo color con cola de golondrina. En su pecho la levita se cerraba en una pequeña chaqueta de tres broches plateados y las mangas tenían una gruesa linea que rodeaba la muñeca de color rojo.

Donovan gruñió cuando las pocas luces revelaron el rostro del recién llegado — Razvan… — murmuró Basilea, sus facciones se adornaron de evidente repulsión.

El recién llegado sonrió maliciosamente — ¿Que negocios te traen a Londres, Natch? No pensé que fuéramos a encontrarnos y menos en este lugar — su pregunta sonó ligera, sin embargo no pudo controlar la mueca burlona que se formó en su rostro al notar el desagrado de los hombres lobo ante su presencia.

— Podríamos hacerte la misma pregunta… — escupió Donovan con desprecio, sin embargo Basilea alzó una mano para callarlo. — Nuestros negocios son asuntos correspondientes a nuestra especie, no veo razón para entregar una explicación y menos a ti. No te concierne y menos te importa.

Razvan dejó escapar una suave carcajada, sorprendiendo todavía más al hombre y mujer lobo, no era una risa de diversión sino aquella que escondía una evidente y creciente rabia. — Oh, por supuesto que me concierne Basilea — dijo el nombre de la mujer lobo con lentitud y cierto tono amenazante. — Me concierne, porque en este momento tu presencia en el Ministerio de Magia de Gran Bretaña es debido a las ordenes que haz recibido de mi enemigo.

— ¡Esas son acusaciones falsas! — replicó Donovan rápidamente.

— No tenemos ni hemos tenido relación alguna con vuestro enemigo — respondió Basilea con calma.

Razvan volvió a reír, esta vez entre dientes — Lobos… — escupió con desagrado. — Podría llegar a creerles, de verdad… Si no fuera porque los hombres que los acompañan apestan a él…

Basilea y Donovan se quedaron como piedra. ¿Lo sabía? ¿Realmente el olor los había revelado? — No tienes pruebas, vampiro… — le gruñió el hombre lobo.

— No tenemos tiempo para esto, Donovan — le dijo su alfa con el ceño fruncido sabiéndose acorralada. Clavó sus ojos rojos sobre las orbes también rojas del vampiro. Su posición cambió por una leve inclinación en sus piernas, lista para atacar. — Pareces olvidar con quién estás tratando Razvan…

El vampiro, Razvan, les sonrió con maldad y dejó ver su colmillos mientras sus ojos brillaron, expectantes — Y tu pareces olvidar quién es mi maestro… — detrás de él las sombras se movieron dando paso a seis hombres más… Y el caos se desató.


Reiterados golpes en la puerta volvieron a resonar.

— ¡Ya voy! — gritó Valerie fastidiada. A su velocidad inhumana se puso ropa cómoda y fue a abrirle a quien seguía tocando la puerta de manera insistente. ¿Acaso no podía descansar tranquila? Era bastante temprano para que alguien, un día domingo, estuviera en su casa y justo tras el matrimonio de Harry y Ginny.

Con un resoplido frustrado la vampira bajó su hechizo escudo del departamento, abrió la puerta y alzó una ceja extrañada, en el pasillo se encontraba el Ministro de Magia Kingsley, Hermione, Ron y Luna.

— Buenos días Valerie, lamentamos la hora y nuestra repentina visita — dijo Kingsley con tranquilidad y una leve mueca incomoda.

— No hay problema, por favor, adelante — la vampira dio un paso atrás invitándolos a pasar con un movimiento de su mano, mientras que con la otra sostuvo la puerta. Los magos y brujas ingresaron a su lujosos departamento, la decoración era simple, pero con clase, obra de Walburga y Abraxas cuando le regalaron el lugar amoblado. El departamento era amplio, la sala de estar y comedor estaban conectados y en una esquina se encontraba una pulcra cocina americana. Un largo pasillo en el medio dirigía a las restantes habitaciones, sin embargo los recién llegados se dirigieron a los lujosos sillones de la sala de estar y tomaron asiento.

— ¿Alguien quiere un café? — preguntó Valerie.

— Yo por favor — le respondió Ron tras dejarse caer en un sillón como si fuera un saco de papas. La vampira rió entre dientes al notar las ojeras negras y el rostro cansado del pelirrojo, estaba claro que no había logrado dormir muchas horas.

— Que sean dos, por favor — añadió Luna con una sonrisa soñadora.

Valerie se movió y en menos de un parpadeo tuvo frente a sus invitados una bandeja con agua caliente, tazas, azúcar y café. Los magos y brujas pusieron una expresión divertida ya acostumbrados a la velocidad inhumana que poseía Valerie.

— Entonces… ¿a qué debo el honor? — les preguntó la vampira tomando asiento frente a ellos.

— Lamentamos tener que interrumpir tu domingo, pero ha ocurrido algo importante — comenzó a decir Hermione, su postura era recta y entrelazó sus dedos apoyando sus manos en sus piernas cruzadas.

Kingsley suspiró — Hoy en la madrugada hemos recibido un ataque a las instalaciones del Ministerio de Magia — la vampira abrió los ojos, pasmada. — Creemos que…

— ¡Lobita! ¿No tendrás por casualidad un pedazo de carne o algo que un hombre lobo hambriento como yo pueda comer…? — Fenrir Greyback caminó por el pasillo y apareció en la sala de estar, traía el pelo mojado y una de sus manos sostenía una toalla con la cual se estaba frotando la cabeza. Vestía solamente unos boxers negros apretados que dejaban poco a la imaginación permitiendo ver sus robustas y peludas piernas, su amplio pecho acompañado de unos solidos pectorales, seguido de la leve silueta de sus abdominales como también sus grandes y musculosos brazos. El hombre lobo se detuvo abruptamente, inclinó la cabeza hacia un lado y levantó una ceja curioso y divertido ante la estupefacción de los recién llegados. — Lobita, no sabía que tendríamos visitas — ronroneó y observó a la vampira con una sonrisa juguetona. — De haber sabido me hubiera vestido… — Valerie rodó los ojos. Greyback, sin inmutarse, se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y sacó una caja de leche de la cual bebió directamente, sin importarle las miradas que los magos y la bruja le dirigían.

Ron tenía el rostro rojo, observó reiteradas veces entre la vampira y el hombre lobo apuntándolos con los dedos, intentando comprender la escena. Hermione tenía los ojos como platos y desvió su mirada del bien formado cuerpo de Greyback intentando ocultar su sonrojo, en cambio Luna solo observó la escena con una mueca divertida.

Kinglsey carraspeó para llamar la atención y olvidar la interrupción — Como iba diciendo… Hoy en la madrugada sufrimos un ataque en varios partes del Ministerio, sin embargo, dada la hora del hecho no tenemos ningún herido, solamente ciertas instalaciones destruidas. Draco Malfoy ya se encuentra en el lugar analizando los rastros apoyado por Dumbledore mientras que el señor Malfoy y la señora Black están indagando las intenciones detrás del incidente.

— Pareces tener todo cubierto, Kingsley — señaló Valerie cruzándose de brazos. — Sin embargo, eso no explica el por qué de su visita…

— Según nuestras suposiciones, un grupo de personas ingresó al Ministerio aunque no sabemos si tuvieron una discusión entre ellos o apareció alguien más… El hecho es que se desató una pequeña batalla en el atrio mientras que varias oficinas y departamentos fueron destruidos. Creemos que los infiltrados estaban buscando información de algo y alguien… — le explicó Ron tras beber varios sorbos de café.

— El Departamento de Investigadores de Magia Sin Calificar ha estado trabajando en el lugar y descubrió rastros de magia, está claro que hubo magos involucrados, sin embargo… — Kingsley se quedó en silencio unos segundos.

— Sin embargo, hay evidencias de una pelea entre personas que no usaron magia… Hay señales y marcas que parecen provenir de hombres lobos — explicó Luna.

— Esperen, esperen… ¿Hombres lobos atacando el Ministerio de Magia? — replicó Greyback que estaba apoyado en el mueble de la cocina escuchando la conversación. — Eso casi improbable ¿estamos hablando de un lobo solitario o de un grupo de hombres lobos? — Fenrir caminó hacia los sillones y tomó asiento al lado de la vampira, pasó un brazo tras su cuello y la abrazó pegando sus cuerpos. Valerie puso los ojos en blanco y el hombre lobo le dedicó una sonrisa burlona.

— Según mis observaciones, eran dos hombres lobos, pero también estuvo presente otra persona que tampoco usó magia… No tengo la seguridad todavía para afirmar que ese tercero es un mago u otra criatura mágica.

Las facciones de Greyback se pusieron serias — No tengo registro de lobos solitarios en Gran Bretaña, excepto Lupin, el resto de los hombres lobos forman parte de los tres clanes que hay en el territorio, incluyendo el mio… Aun así, dos lobos atacando el Ministerio de Magia es además de improbable, bastante sospechoso, dudo que hayan actuado por cuenta propia.

— ¿Por qué estas tan seguro de eso? — le preguntó interesado Ron. — En el Departamento de Aurores tenemos actualizados los datos de los clanes en Gran Bretaña y hasta ahora los alfa han negado cualquier relación con el hecho, tu beta también negó tu participación — añadió. — ¿Cómo puedes estar seguro que dos hombres lobos no pueden haber actuado por cuenta propia?

— No es usual que lo hagan… A demás ¿por qué dos lobos atacarían el Ministerio de Magia por cuenta propia? No contarían con apoyo de nadie si tuvieran que enfrentarse a varios magos y brujas. Solo lobos pertenecientes a un clan cometerían una locura como esta…

— ¿Tienen alguna teoría de qué estaban buscando? — preguntó Valerie con seriedad.

— No hemos podido identificar específicamente lo que estaban buscando… Su intrusión fue en varios archivos de manera simultanea, pero creemos que eso solo fue una especie de distracción para que no descubriéramos lo que realmente querían encontrar. De todas formas, hay dos cosas en las que se detuvieron bastante y creemos que su busqueda está relacionada con ello… — comenzó a decir Ron. Valerie alzó una ceja, esperando a que continuara.

— Los intrusos ingresaron a la sala de los Archivos Generales y se detuvieron mucho tiempo en la sección de los Objetos Milenarios y Legendarios Mágicos como también… Indagaron toda la información relacionada al trabajo y vida de la vampira Valerie Deanoff — le explicó Kingsley.

Fenrir observó a la vampira, extrañado y Valerie frunció el ceño — Esperen… ¿Me están diciendo que hombres lobos ingresaron al Ministerio, tuvieron una pelea y al mismo tiempo estuvieron buscando información de algún objeto mágico e información sobre mi — los magos y brujas asintieron. — No tiene sentido…

— ¿Por qué no tiene sentido? — le cuestionó Hermione.

— Es absurdo que hombres lobos busquen información sobre mi cuando no tengo relación alguna con ningún clan, solo he tenido meras conversaciones con lobos, pero fue hace siglos. No conozco a otro hombre lobo, de manera personal, excepto Fenrir — los magos y brujas se miraron entre si y la vampira bufó molesta. — ¿Hay algo más, no es cierto? Algo están ocultando — señaló ella y Greyback dejó escapar un gruñido.

Hermione suspiró — Este no es el único incidente que nos preocupa… Han ocurrido misteriosas desapariciones de muggles en el último mes, sin embargo en las últimas semanas magos y brujas en Londres han desaparecido sin dejar rastro… Pese a nuestras investigaciones no hemos logrado obtener pista alguna de dónde pueden estar… Hace pocos días obtuvimos la prueba de que no son simples desapariciones, sino que alguien está secuestrando, de manera aleatorio, a magos y brujas, pero no hemos sido capaces de dar con los responsables.

— Pero me imagino que tendrán alguna teoría de quienes pueden ser los culpables ¿o no? — señaló la vampira.

Hermione asintió — Creemos que los responsables son ex mortifagos…

— No — le cortó la vampira. — Los mortifagos fueron encarcelados y no hay señales que…

— Lobita… — le interrumpió Greyback con tono preocupado — ¿Hace cuanto que no lees las noticias? — Valerie le observó extrañada ¿qué tenía eso que ver? El hombre lobo le dedicó una mirada de sorpresa — Valerie… hubo una fuga de ex mortifagos hace dos meses.

La vampira se quedó como piedra. ¿De qué demonios estaba hablando? Observó los rostros serios de los magos y brujas y supo que Greyback decía la verdad. Inhaló y exhaló reiteradas veces para mantener la calma — ¿Por qué nadie me dijo nada de esto? — su voz sonó grave y con evidente molestia.

Hermione se apretó las manos, nerviosa, pero Ron se le adelantó — Pensamos que habías leído las noticias… Estuvimos muy ocupados arreglando el desastre que quedó en ese momento y todos pensamos que, de saber del hecho, nos dirías algo… Como no tuvimos noticias tuyas, varios creímos que no querías tener nada que ver con el tema porque te podía traer recuerdos dolorosos.

Valerie se masajeó el rostro, frustrada — Lo entiendo. No puedo criticar que no me hayan contactado cuando con suerte he puesto pie en Inglaterra por varios meses, sin embargo… — chasqueó la lengua, ofuscada y Greyback le acarició el hombro para darle ánimo. — ¿Quiénes escaparon?

Kingsley suspiró — Hubo un motín, organizado por los padres de Draco Malfoy… Ahora bien, tienes que entender que en los últimos años presos se comenzó a crear una división entre los ex mortifagos… Estaban aquellos que continuaban esperando el regreso de Voldemort y otros que optaron por odiarlo. La pequeña revolución organizada por Lucius y Narcissa no funcionó, lo que se desencadenó una pelea entre estos dos bandos, hasta que Narcissa Malfoy realizó un tenebroso maleficio y su celda explotó. Dicha detonación permitió que todos pudieran escapar, excepto Narcissa pereció en el lugar. Desde entonces no hemos logrado dar con el paradero de ninguno de ellos, pero sabemos perfectamente como quedaron divididos los grupos, ya que… Algunos no solo comenzaron a odiar a Voldemort, sino también a ti por ser capaz de vencerlo y hacerlo ver débil — Valerie bufó, molesta. — Rodolphus y Rabastan Lestrange, Evan Rosier, Dolohov y Yaxley fueron los únicos que se mantuvieron fieles a Voldemort, nuestras teorías apuntan a que no se encuentran en Inglaterra, sino que en cualquier parte de Europa buscando cualquier rastro de su señor.

— Como si fueran a encontrar algo que yo no pude — siseó la vampira y Greyback la pegó aun más a su cuerpo, sabiendo que el tema de Tom Riddle era algo sensible para ella.

— En cambio, Lucius Malfoy, Avery, los hermanos Carrow, Macnair y Rookwood son nuestra principal línea de sospechosos, creemos que su odio por ti y Voldemort los ha llevado a buscar aliados peligrosos… Aun que no hemos podido establecer con claridad cuales son sus planes, pero todo apunta que son los responsables — finalizó Kingsley con un suspiro. — Necesito de toda la ayuda que pueda obtener para solucionar este asunto y la ausencia de Potter por su luna de miel no nos beneficia…

— Necesitamos de tu ayuda, Valerie… — le dijo Hermione.

La vampira giró el rostro y le dedicó una mirada siniestra al hombre lobo — ¿Qué te parece si vamos a cazar unos cuantos mortifagos? — Greyback al ver los ojos de Valerie volverse más oscuros le gruñió y sonrió dejando ver sus colmillos — Estoy a tus ordenes, mi pequeña loba.


¡Hola! Lo prometido es deuda, perdón no haber subido capítulo ayer, realmente estaba agotada y no me dio la energía para poder publicar. De todas formas ¿qué les pareció el capítulo? ¡Tenemos personajes nuevos! Jejeje

¿Serán buenos o malos? ¿Cuáles son sus teorías? Como siempre estaré expectante a sus comentarios.

También, dado que subí dos capítulos la semana pasada tengo ¡los dos mejores comentarios de la semana! ¡Felicitaciones a nobody1880 y feli_daffun ! Sus comentarios destacados están publicados en mi instagram, están muy chistosos y certeros jajaja

Al mismo tiempo, estén atentos en la semana que estaré subiendo información de los nuevos personajes que acaban de aparecer en instagram y puedan saber un poco más de ellos.

Espero que hayan disfrutado del capítulo y nos veremos, como siempre, el próximo lunesss!

Buena semana,

Los quiere,

Florence!