Capítulo 6: Amigos en peligro
En los Archivos Generales del Ministerio, una enorme sala ovalada de cuatro pisos, Walburga y Abraxas continuaron su análisis de todos los pergaminos y papeles que habían sido revisados tras el extraño ataque a las instalaciones del Ministerio de Magia. La estancia era amplia, llena de diversas estanterías repartidas por los cuatros pisos atiborradas de libros, carpetas y archivadores de siglos anteriores. El lugar había sido hechizado para poder soportar y guardar toda la información desde la fundación del Ministerio de Magia en Gran Bretaña y el acceso a lugar estaba permitido a ciertas autoridades del mundo mágico. En el primer piso, justo en medio de la sala ovalada Abraxas y Walburga esparcieron todos las carpetas y archivos que estaban estudiando en una vasta mesa de madera oscura, mientras que a su alrededor varias de las diversas estanterías yacían en el suelo destruidas. El escenario de estrago se repetía en varías partes del Ministerio, pero en la sala de los Archivos Generales parecía que la batallaba librada había sido más intensa que en el resto de las instalaciones.
Repentinamente, un escalofrío recorrió la espalda de Walburga y Abraxas le dedicó una mirada de preocupación — ¿Todo bien?
La bruja suspiró, cansada — Creo que ya estoy un poco vieja para estas cosas — se quejó con un leve tono sarcástico. — El misterio y la acción ya no me llaman como antes — Abraxas dejó escapar un resoplido, divertido. — Sin embargo — la voz de la bruja sonó más severa. — Toda esta situación me está dando un muy mal presentimiento… ¿Hombres lobos atacando el Ministerio? Es demasiado extraño… Pero, sobre todo me preocupa Valerie, nada bueno puede venir de alguien que busque información sobre ella de esta forma.
Abraxas exhaló largamente — Lo sé… Sin embargo, sacar conclusiones precipitadas no nos servirá de nada. Me tiene más inquieto qué era lo que estaban buscando en los archivos de los los Objetos Milenarios y Legendarios Mágicos.
Walburga frunció el ceño y comenzó a repasar los pergaminos que tenía en la mesa con rapidez, tenia que haber algo ahí que pudiera revelar todo el misterio de los recientes acontecimientos. — De entre toda la información que los atacantes revisaron… ¿Hay alguna sección, carpeta o tema que hable de objetos mágicos que estén relacionados a criaturas mágicas?
— No lo sé… — le respondió Abraxas alzando una ceja. — ¿Por qué, que tienes en mente?
Walburga se rascó el mentón con fuerza, acción que usualmente hacia de manera inconsciente cuando estaba perdida en sus pensamientos — No puede ser que quién haya ingresado a los Archivos Generales buscara información sobre Valerie y sobre Objetos Mágicos Milenarios lo haya hecho por que si, es una coincidencia demasiado sospechosa — la bruja rebuscó en uno de los archivadores el índice de los distintos temas y las subdivisiones que había sobre los distintos objetos milenarios y legendarios mágicos.
— ¿Crees que estaban buscando algún objeto mágico que pueda dañar a criaturas como Valerie? — le preguntó Abraxas comprendiendo parte de su linea de pensamiento.
— No necesariamente dañar… De lo poco que he leído, el Ministerio no necesariamente guarda este tipo de objetos, sino también ha recopilado información sobre ellos, su procedencia y los poderes o efectos que pueden causar. Estoy segura de que debe haber algo aquí relacionado con criaturas mágicas… Solo debemos indagar bien que tipo de objeto puede ser.
Lo que mago y bruja no sabían era que su conversación estaba siendo escuchada por dos figuras escondidas en el lugar.
Tras media hora de intensa lectura las puertas de la sala se abrieron con fuerza y un sonriente Fenrir Greyback ingresó con las manos en los bolsillos, sobre sus hombros descansaba una larga chaqueta café que llegaba hasta sus pantorrillas.
— Menuda forma de comenzar un día domingo ¿no creen? — dijo el hombre lobo a modo de saludo. Estrechó la firme mano que Abraxas le extendió para luego tomar la muñeca de Walburga y besar la palma de su mano, ella simplemente rodó los ojos y le regaló un bufido de diversión.
— No pensé que Kinglsey iba a solicitar tu presencia, pulgoso — señaló Abraxas retomando el pergamino que estaba estudiando.
Fenrir rió entre dientes, odiaba que lo llamaran pulgoso, pero sabía que el mago no lo hacía de forma despectiva, la mala costumbre la adoptó gracias a Valerie. Aun así, los viejos amigos de la vampira habían obtenido su absoluto respeto durante los años, por lo que sabia que Abraxas usaba ese apodo a modo de confianza. — No necesariamente… Digamos que Valerie y yo fuimos invadidos por Kingsley y sus jóvenes subordinados hace unas pocas horas. No creo que hayan estado esperando mi presencia, sin embargo aquí estoy.
Abraxas y Walburga no se sorprendieron al percatarse que el hombre lobo pasó la noche en casa de la vampira, ambos solían pasar tiempo con él y pese a el comportamiento osado y a veces fuera de lugar de Greyback sabían que era un hombre respetuoso y un fiel amigo, a demás de que confiaban plenamente en el criterio de su vieja amiga.
— ¿Vienes a apoyar nuestra investigación? — le preguntó con ironía la bruja e hizo un gesto con la cabeza señalando a la pila de pergaminos que todavía quedaban pendientes.
Greyback bufó — Mmmm… Creo que mejor ofreceré mi ayuda a estudiar el lugar de la batalla… Ya saben, como supuestamente alguien de mi especie realizó el ataque.
— ¿Suelen los hombres lobo hacer este tipo de acciones? — le preguntó Abraxas con genuino interés.
— No y eso es lo extraño — le respondió el hombre lobo cruzándose de brazos. — Quiero ver si logro comprobar mi teoría… Kingsley y Weasley piensan que fueron dos lobos solitarios, pero no me calza que dos lobos sin manda decidan atacar el Ministerio de Magia por cuenta. Además contaban con apoyo y lobos retraídos no se aliarían con cualquiera.
— Es un buen punto — dijo Abraxas, asintiendo.
— ¿Y Valerie donde está? — le aprovechó de preguntar Walburga.
— Dividimos tareas — comenzó a explicar Fenrir. — Se ha enterado de los últimos acontecimientos y fue con Weasley y Granger a estudiar el lugar donde una bruja desapareció. Tengo entendido que lograron obtener la prueba de que ciertos encapuchados ha estado secuestrando magos y brujas en los últimos días.
Walburga estaba por decir algo cuando, súbitamente, un rugido sobrenatural resonó en la sala. Antes de que Abraxas y Walburga pudieran reaccionar, Greyback los empujó lejos de la mesa, cuando segundos después una figura vestida en una capucha negra cayó sobre él.
A lo lejos, en el cuarto piso de la sala ovalada, una silueta de penetrantes ojos rojos observó a la bruja y al mago que analizaban los distintos pergaminos esparcidos sobre la mesa. Las orbes color sangre recorrieron el lugar detenidamente a la espera de encontrar a las otras criaturas que, según sospechaba, también se escondía en el lugar.
Repentinamente, las pesadas puertas de madera se abrieron y por ellas ingresó un hombre alto con una cabellera larga hasta los hombros y una larga chaqueta café, quien fue recibido cordialmente por el mago y la bruja. La silueta de ojos rojos, escondida en las sombras, inhaló aire profundamente y su cuerpo se tensó inmediatamente. El hombre que acababa de entrar era un hombre lobo, no le quedó duda, pero desprendía otro olor, muy leve, el dejo inconfundible de una persona: Valerie Deanoff.
¡Ese hombre lobo olía a ella! ¡ESE HOMBRE LOBO NO PODÍA ESTAR CERCA DE SU VAMPIRA!
Un rugido sobrenatural escapó de su boca, revelando sus largos colmillos blancos y se lanzó en picada hacia el primer piso.
Fenrir Greyback escuchó el bramido y vio como una oscura figura se abalanzó desde el cuarto piso contra él. Sin dudarlo, empujó a Abraxas y a Walburga lo más lejos que pudo y recibió un golpe en el pecho que lo estampó contra la estantería más cercana. Un débil quejido escapó de sus labios al sentir las astillas de madera enterrarse en su piel, parpadeó reiteradas veces para enfocar la vista en la figura que tenía enfrente: un encapuchado de ropas negras.
El encubierto no le prestó atención a Walburga y Abraxas sino que simplemente se arrojó contra Greyback sin darle tiempo a recuperarse, pero este último se agachó segundos antes y esquivó el golpe que iba en dirección a su rostro, rodó por el suelo para alejarse del mueble y se puso de pie respirando con dificultad. Su espalda le ardía y sintió la sangre descender por su columna. Comprendió inmediatamente que su atacante no era un mago, un humano no sería capaz de moverse a esa velocidad ni proferir golpes tan desmesurados. A su vez, ese tipo de ataque no correspondía a alguien de su especie ¿podría ser que fuera un vampiro?
Sorpresivamente el encapuchado volvió a lanzarse contra él y logró eludir su golpe que paso a centímetros de su pecho, en esos cortos segundos Greyback pudo notar unas orbes rojas llenas de odio clavas en él.
"Vaya suerte la mía, tenía que ser un jodido vampiro".
— ¡Salgan de aquí! — les gritó el hombre lobo a Abraxas y Walburga cuando los vio ponerse de pie, pero en ese pequeño momento que utilizó para hablar la figura de ropas negras lo agarró del cuello y lo estampó contra el suelo. Un gemido de dolor emergió de la boca del hombre lobo, pero su nuevo enemigo parecía no conocer la piedad, lo alzó como si no pesara nada y lo empujó contra la pared con su mano alrededor de su garganta.
El hombre lobo no se dejó asustar fácilmente, aulló con fuerza y dejó que su bestia interior resurgiera con fuerza. Su ojos se volvieron completamente negros, sus colmillos se alargaron y sus uñas se estiraron convirtiéndose en gruesas garras. Con dos simples manotazos atacó el rostro de su adversario, quien de la sorpresa lo soltó. Greyback aprovechó el descuido y le propinó una patada en el estomago que lo arrojó lejos de él. El encapuchado cayó al suelo de espaldas un par de metros, pero con ágil movimiento se impulsó con sus piernas sobre sus hombros para patear en el aire y, empujado por sus manos, se puso de pie como si nada hubiera pasado.
Greyback, sin embargo, se quedó quieto atento a los movimientos del extraño, si algo había aprendido con Valerie es que nunca se debía atacar primero a un vampiro: "Siempre hay una razón de por medio en caso que seas atacado por un vampiro, intenta averiguar sus acciones primero antes de pelear contra uno" le había dicho ella. El encapuchado observó al hombre lobo con atención y soltó bufido de maliciosa diversión — No es tu primera vez enfrentando a un vampiro ¿no es así? No estarías tan tranquilo si así lo fuera — señaló la postura tranquila y calculada de Geyback.
El hombre lobo le regaló una sonrisa orgullosa — Dicen que si tu primera pelea con un vampiro no te mata, te hace más fuerte.
— Reconozco que eres más hábil de lo que esperaba — con un movimiento de su mano el hombre se quitó la capucha y dejó ver tres gruesas heridas en su rostro que comenzaron a curarse lentamente. — Haré esta pregunta solo una vez y por tu bien espero que la respondas… ¿Dónde está Valerie?
— No sé de quién estas hablando — le respondió Greyback encogiéndose de hombros con una falsa mueca de inocencia.
El vampiro le dedicó una penetrante mirada de aversión — No te servirá de nada mentir, estúpido perro… ¡Hueles a ella! ¡Dime dónde está!
Fenrir frunció el ceño y tensó levemente los músculos, aquel vampiro debía conocer bastante bien a Valerie para poder reconocer la débil esencia que su cuerpo cargaba tras pasar la noche en su hogar y ello le dio un mal presentimiento. — ¿Sabes cómo huele? ¿Qué clase de sicópata eres? — se quejó con ironía el hombre lobo. Necesitaba ganar tiempo al ver como Abraxas arrastraba a Walburga lejos del lugar e iba a buscar ayuda, pues ambos, sin lograr comprender quien era el enemigo se dieron cuenta rápidamente que no era humano y que no eran rivales para él.
— Te mataré maldito perro — le amenazó furioso el vampiro obligando a Greyback a regresar su atención a su nuevo enemigo.
El hombre lobo volvió a encogerse de hombros — Si lo haces nunca obtendrás la respuesta a tu pregunta.
— ¡DIME DÓNDE ESTÁ VALERIE!
— Lo lamento, pero la ubicación de mi loba es un secreto que me llevaré a la tumba.
— ¿Loba?¡¿LOBA?! ¿Acaso crees que puedes ofender e insultar a Valerie Deanoff llamándola tu loba? — el vampiro se abalanzó contra él sin que pudiera preverlo y le golpeó el estomago haciendo que chocara contra la pared, quitándole el aire. El hombre lobo se dejó caer sobre sus rodillas y llevó una mano a su estomago mientras que escupía sangre por la boca, inhaló débilmente en un intento de recuperarse de semejante golpe, aquel vampiro era extremadamente fuerte. Este ultimo se quedó de pie frente a él, mirándolo con desprecio.
— No importa cuanto me golpes, no te diré nada — le dijo Fenrir respirando con dificultad y un hilo de sangre descendió por su mentón.
— No necesito golpearte para que hables, tengo otros métodos y de todas formas voy a matarte…
Greyback rió entre dientes — Hazlo y créeme que tendrás peores problemas — el vampiro lo observó incrédulo. — Vas a tener a una vampira furiosa rompiendo cada uno de tus huesos de manera lenta y tortuosa — y le dedicó una mirada llena de seguridad y cero atisbo de miedo.
— ¿Tanta estima crees que una vampira como ella puede tenerlo a un hombre lobo como tú? Eres solo un maldito perro, jamás le serías leal a una persona que no sea de tu propia especie… Los perros hambrientos nunca son leales.
— ¿Y quién dijo que Valerie no me da de comer? — se mofó el hombre lobo, desafiándolo con la mirada.
El vampiro notó que el hombre frente a sus pies no era alguien fácil de asustar, tal vez debía cambiar su táctica — Tal vez que no necesito matarte todavía… Conozco una mejor forma para hacerte hablar.
— ¿Dejarme ir y que nos olvidemos del asunto? — preguntó Greyback con sarcasmo.
El vampiro le regaló una sonrisa maligna — No… Te llevaré con mi maestro — y con un simple movimiento le golpeó el rostro dejándolo inconsciente, lo cargó sobre su hombro como si fuera de pluma y desapareció del lugar en un abrir y cerrar de ojos.
Abraxas pudo ver la escena cuando logró que el resto ingresara a apoyarlo, pero ya era demasiado tarde, aquel misterioso encapuchado se había llevado a Fenrir Greyback.
— ¿Traen alguna noticia? — Basilea y Donovan inclinaron las cabezas al ingresar al enorme salón con decoraciones de estilo victoriano. La puesta de sol ingresaba por las amplias ventanas dejando varios rincones del lugar en sombras.
— ¿Y bien? — volvió a preguntarles la mujer que estaba frente a ellos. Tenía el cabello corto, negro como la noche y ondulado del cual se podía apreciar un rostro bello, pero de facciones serias. Sus penetrantes ojos rojos parecían brillar en contraste a su oscura piel mientras observaba, con evidente desagrado, a la mujer y hombre lobo frente a ella. Su nombre era Clementina Korzha, una vampira asesina conocida entre los de su propia especie, y pese a su cuerpo delgado su gélida mirada evidenciaba su poder. Vestía unos pantalones negros, un cinturón con hebilla dorada sobresalía en su cadera mientras que sobre su pecho traía puesta una chaqueta de mangas cortas también negra y debajo de esta una camisa de tela roja. Sin embargo, lo más llamativo de su atuendo eran sus guanteletes negros de acero, las lineas verticales terminaban en un triángulo y la parte de los dedos en vez de ser redonda, tomaban una forma puntiaguda asemejándose a garras.
Detrás de Clementina, de pie cerca de la ventana, se encontraba la imponente figura de un hombre que observaba el atardecer sin tener intenciones de participar en la conversación.
— El Ministro de Magia a desplegado a sus subordinados para analizar los sucesos de nuestro ingreso al Ministerio — respondió Donovan. — Han logrado averiguar que dos hombres lobos estuvieron presentes en el lugar — Clementina chasqueó la lengua con fastidio.
— No podrán atribuir el ataque hacia nosotros, eso está claro — añadió Basilea con seguridad. — De todas formas, acabamos de presenciar dos hechos importantes — la vampira alzó una ceja a la espera de sus palabras. — Fenrir Greyback ha sido secuestrado, parece que la esencia de Valerie Deanoff alteró al vampiro que también se escondía en el lugar y quiso obtener información de su ubicación. — Clementina se cruzó de brazos, sorprendida por el peculiar suceso y les dijo — No podríamos haber previsto esto, pero de todas formas es mejor eso a que vuestra presencia hubiera sido descubierta. ¿Cuál es el otro hecho?
Basilea y Donovan se miraron entre ellos y la mujer lobo habló — El mago, Abraxas Malfoy y la bruja, Walburga Black, estaban en los Archivos Generales estudiando todos los textos y pergaminos que fueron sacados del lugar… Hemos sobrestimado la inteligencia de ambos, es muy probable que den con el objeto que estamos buscando, o darán con él en muy poco tiempo.
— ¡Podrían haber sido más discretos al indagar en los Archivos Generales! — bramó Clementina furiosa.
— Que Razvan apareciera en el lugar no formaba parte del objetivo, hicimos lo que pudimos bajo las circunstancias — replicó Donovan apretando los puños.
— ¡Era obvio que una simple tarea como esta era demasiado para unos estúpidos perros como ustedes!
— Si era tan simple ¿por qué no te ofreciste a realizarla? — se mofó Basilea.
La vampira estaba por responderles algún comentario mordaz, cuando el hombre tras ella se giró y su voz grave resonó en la habitación — Clementina, querida… Suficiente — su tono fue tranquilo, pero la amenaza en sus palabras era evidente. La nombrada bajó la cabeza y puso su puño en el pecho haciendo una leve inclinación — Como ordene, mi señor…
La maligna y maliciosa mirada de orbes rojas del hombre se clavó en la mujer y hombre lobo — No es necesaria la enemistad, al fin y al cabo estamos trabajando en esto juntos — cruzó sus brazos tras su espalda. — ¿Están seguros que Black y Malfoy lograrán averiguar cual es el artefacto que estamos buscando? — Basilea y Donovan asintieron sin dudar. El hombre dejó escapar un suspiro cansado — Tendremos que hacer algunos cambios en los planes… No tenía intenciones de hacer algo como esto, hará que Valerie tome mayor atención a los hechos, pero parece que no me queda otra opción.
— ¿Tiene alguna idea en mente, mi señor? — le preguntó Clementina con una mueca maliciosa.
La mirada peligrosa pareció apagarse y su rostro se tornó serio al mirar a la vampira — Así es.
— ¿Necesita de nuestra ayuda, señor? — le preguntó con respeto Donovan.
Él les sonrió altivamente — Necesitaré de alguna distracción, estoy seguro que podrán hacer eso ¿verdad? — mujer y hombre lobo asintieron con rapidez.
— ¿Y usted que hará mi señor? — no pudo evitar preguntarle Clementina.
El hombre se giró, observó nuevamente a través de la venta como el sol se escondía y su mirada se oscureció — Tendré que pegarle una visita a cierto mago y bruja…
¡Y como buen lunes, aquí esta el capítulo! Intenté que tuviera mucha acción y misterio, creo que lo logré jajaja
¿Qué les pareció? ¿Qué creen que le ocurrirá a nuestro querido Fenrir? ¿Quién será ese misterioso hombre? Como siempre estoy expectante a sus comentarios y teorías.
Ahora, como todo lunes, tenemos ¡el comentario de la semana! ¡Felicitaciones a itzelAV ! Tu comentario está publicado en instagram, la verdad es que está muuuy divertido jajaja
Para los que no vieron, ya está disponible la presentación de los nuevos personajes: Basilea y Donovan. Proximamente, durante la semana, conocerán un poco más del nuevo personaje Clementina.
Espero hayan disfrutado del capítulo y como siempre nos veremos el próximo lunes! Buena semana!
Los quiere,
Florence!
