Capítulo 7: El mensaje del enemigo

Valerie arremetió contra el enorme podio de madera profiriendo un rugido enfurecido, sus colmillos brillaron con la luz del lugar y sus ojos se tornaron de color rojo oscuro.

— Valerie… Agradecería si no destruyeras lo que queda en buen estado, ya hemos tenido suficientes estragos en el último tiempo — le dijo Kingsley con un suspiro cansado.

Hermione observó anonadada la tranquilidad que el mago emitió ante la ira de la vampira. Si bien era su amiga, verla enojada no era una acción usual y menos un hecho agradable, más bien sentía que era una experiencia terrorífica. A su lado, Ron tenía el rostro tenso y serio, mientras que Draco miró a Valerie con sus facciones arrugadas por la preocupación.

La vampira bufó, frustrada, pero inhaló profundamente para controlar su creciente ira — Lo lamento — dijo como respuesta, pese a que fuera una evidente mentira. — ¿Han podido averiguar algo sobre quién secuestro a Fenrir?

Kingsley negó con la cabeza, abatido. — Lamentablemente no… Solo sabemos que no fue un mago, nadie podría haberlo vencido tan rápidamente, nuestras sospechas están relacionadas con los supuestos hombres lobos que atacaron el Ministerio.

Valerie simplemente gruñió y apretó los puños. Hermione pudo asumir la frustración que se removía en su cuerpo, aun así, todos sabían que Greyback era un hombre lobo poderoso y no podrían matarlo fácilmente, aun que dudaba que ese pensamiento dejara tranquila a su amiga.

Sin embargo, lo que más ira le ocasionaba a la vampira era el hecho que, nuevamente, ella era una de las principales razones por las que uno de sus seres queridos era atacado.

Por otra parte, Walburga y Abraxas se habían retirado a la Mansión Malfoy tras asegurarle a Valerie y Draco que ambos estaban en perfectas condiciones, gracias a Greyback. Tanto el rubio como la vampira estaban más que agradecidos con que el hombre lobo los hubiera protegido de cierta forma, lo que hizo que la ansiedad de Valerie por saber dónde se encontraba aumentara ampliamente.

Hermione reparó en la frustración y preocupación en los ojos de la vampira, para luego suspirar al ver como se apoyó contra la pared y se cruzó de brazos, abatida. Se había pasado toda la noche buscando pistas y revisando la ciudad en busca de su peludo amigo, sin éxito.

Actualmente, la bruja se encontraba con la vampira y los demás en el vestíbulo del Ministerio de Magia, la frustración de los presentes era palpable, pero las orbes de Valerie revelaban la culpa que carcomía su mente, sintiéndose responsable por lo ocurrido.

Hermione caminó hacia Ron y Kingsley para hablar con ellos, cuando el sonido de unos apresurados pasos irrumpieron en el lugar. — ¡Señor Ministro, señor Ministro! — Ellito River, un joven mago de túnicas azules y pelo negro corrió hacia el grupo agitando los brazos.

— Señor River ¿qué ocurre? — le preguntó el Ministro al ver sus facciones tensas.

— El Callejon… El Ca… — respiró un par de veces para recuperar el aire — ¡El Callejon Diagon está siendo atacado! ¡Hay dos hombres lobos destruyendo todo a su paso!

Antes de que Kinglsey pudiera dar alguna orden, Valerie gruñió furiosa y con un fuerte crujido desapareció del lugar.

— ¡Valerie espera! — gritó Hermione.

— Malfoy, Weasley, Granger id al Callejon de inmediato, intenten contener y proteger a todos los que puedan — ordenó el Ministro. Draco no dudo ni un segundo y se desvaneció con un chasquido. Ron estaba por replicar, pero Kingsley agregó — Me encargaré de juntar a los aurores y los enviaré de inmediato ¡vayan ahora!


El fuego de la chimenea crepitó mientras Abraxas observó su enorme jardín por la ventana de su mansión, sosteniendo un vaso de wisky en su mano. Walburga, por su parte, tenía los brazos apoyados sobre una mesa y el ceño fruncido mientras continuaba leyendo el pergamino que tenía en frente. Esparcidos sobre la mesa se encontraban varias carpetas y pergaminos, una pluma y tinta descansaban cerca de la bruja que a medida que leía anotaba aspectos que consideraba importantes. Cada cuanto revisaba el índice de cada carpeta que sacaba y tachaba los capítulos que ya había revisado, sin embargo parecía que a pesar de su riguroso estudio no lograba dar con la información que buscaba… Aun que bien, tampoco tenia claro qué era exactamente lo que estaba buscando.

— Walburga… Deberías descansar — le dijo su viejo amigo al examinar sus agotadas facciones . — Haz estado toda la noche en ello…

La bruja negó con la cabeza. Abraxas exhaló lentamente, conocía lo testaruda que podía llegar a ser esa mujer. — No puedo descansar. Estoy segura que el secuestro de Greyback no fue una coincidencia…

— ¿Crees que llevarse a Fenrir fue algo premeditado? — le cuestionó el mago cruzándose de brazos.

— No lo sé con seguridad… Su atacante le preguntó reiteradas veces dónde estaba Valerie, pero parecía fuera de si. Tengo la sensación de que toda esa situación no fue planeada, sin embargo…

— Que haya aparecido justo en ese momento no puede ser coincidencia — le interrumpió Abraxas y tragó en seco, sin gustarle el sentido que estaba tomando la conversación.

— Alguien nos estaba observando, Abraxas — le dijo la bruja con seguridad. — Y si estábamos siendo observados significa que nuestra investigación va por el camino correcto… Quienes sean los culpables de todo esto, quieren asegurarse que no averigüemos lo que estaban buscando.

— Todo esto tiene muy mala pinta — susurró el mago apretando los puños.

— Y por lo mismo no puedo detenerme. No ahora cuando se que estoy cerca de encontrar algo… Lo presiento…

— Entonces continuemos — el mago se bebió de un sorbo el contenido de su vaso y caminó hacia la mesa, tomó otra gran carpeta llena de papeles y se sentó a estudiarlas. — Entre los dos resolveremos este misterio — Walburga le regaló una sonrisa afilada y ambos se pusieron manos a la obra.

Tras largas horas de lectura el sol descendió del cielo, sin embargo ni bruja ni mago se detuvieron a descansar. cruzaron una que otra palabra a medida que estudiaban los pergaminos, pero no parecían dar con nada que pudiera responder a sus preguntas. Dobby les llevó comida y agua al notar que no abandonaron el salón durante todo el día.

Walburga suspiró cansada y se rascó el rostro, guardó el texto que había terminado de leer y sacó otro pergamino del montón que tenía a su lado. Tomó el grueso libro que contenía un largo índice para ver cual sería el siguiente capítulo que le tocaría: "Reliquias y objetos de los Dioses". Desenrolló el antiguo manuscrito y sus ojos vagaron rápidamente por la introducción.

"En las leyendas de Gran Bretaña, hay historias ficticias como también aquellas que hablan efectivamente de objetos mágicos reales, esta sección corresponde a artefactos mágicos que han sido atribuidos a los Dioses.

Antiguamente, se creía en la existencia de reliquias, objetos o armas mágicas provenientes de alguna deidad. Una amplia gama de artefactos mágicos se ha destacado en los mitos, capaces de otorgar poderes a quienes los manejan, como también la habilidad de realizar cosas denominadas imposibles. Desafortunadamente, varios de estos artefactos se han perdido con el tiempo o fueron escondidos para que cayeran en las manos equivocadas. No está claro si el Ministerio ha podido encontrar todas las reliquias o si hay más escondidos bajo las piedras o dentro de tumbas antiguas.

El origen de estos artefactos se ha investigado durante los siglos. Algunos creen que fueron obsequios de oscuros señores demoniacos, otros que fueron creados por magos poderosos y peligrosos, e incluso hay quienes dicen que han sido parte de este mundo desde el principio. La lista a continuación recopila aquellos artefactos que han sido relacionados a un Dios, ya sea un ser superior que lo creó o bien se lo entregó a un ser humano en algún momento del pasado. Sin embargo, no hay pruebas de esto verdaderamente fueran construidos por alguna deidad, por lo que la siguiente lista incluye objetos que poseen ese tipo de origen mítico".

La bruja pasó la vista por la larga lista de reliquias anotadas hasta que dio con un capítulo que llamó su atención.

ARTEFACTOS OBTENIDOS POR DIOS, CAPÍTULO 2: ARMAS DE LA LEYENDA ARTÚRICA

Extracto: "Y fue entonces que las armas sagradas que Dios le dio fueron: Rhongomiant su lanza, Caledfwlch una espada, y Carnwennan su daga".

ESTADO DE LAS ARMAS:

Rhongomiant: estado desconocido, no se tiene información de que efectivamente haya existido.

Caledfwlch: destruida el año 1907.

Carnwennan: ACTIVA. UBICACIÓN DESCONOCIDA.

Walburga se percató que dicha arma tenía una sección especifica para ella, detalle que ya había visto en otras ocasiones cuando se describían aquellas reliquias que eran reales y tuvieron repercusiones en el mundo mágico.

CARNWENNAN: conocida también como la "pequeña empuñadura blanca".

La daga Carnwennan formó parte de las armas sagradas que Dios le dio al rey Arturo.

La espada Excálibur no es la única arma asociada con Arturo, ni siquiera la única espada. La tradición galesa menciona también su daga Carnwennan, la cual aparece por primera vez en Culhwch y Olwen, un cuento gales, donde se dice que Arturo la usó para cortar por la mitad a la Bruja Negra.

Estudios han atribuido dos fuertes teorías al poder que posee la daga:

La primera, es que esta fue usada para asesinar a Morgana le Fay, la poderosa bruja hermanastra del Rey Arturo y enemiga del mago Merlín.

La segunda, se atribuye a que fue un obsequio de un demonio a una bruja, pero luego fue usada en su contra en la época de la quema de brujas.

Ambas teorías apuntan a que la daga ha derramado y albergado la muerte de poderosas brujas en circunstancias oscuras, lo que le ha otorgado la necesidad de derramar más sangre.

Extracto obtenido del diario de Merlín: "El arma al contener la muerte de poderosas brujas le otorga a su portador la capacidad de matar a quien sea que él desee, no importa cuál sea ni que tanto poder tenga, Carnwennan es capaz de extinguir a cualquier criatura, sea humano, mágico e incluso fantasma.

Ante la corrupción de un objeto sagrado como este y el peligro que conlleva, la daga fue escondida por el mismo Rey Arturo para que no cayera en las manos equivocadas.

Solo la sangre robada de una bruja blanca o una bruja sin alma y luego derramada sobre el arma activará su poder, permitiéndole a su portador destruir a quién quiera. Entre más sangre derrame más poderosa se volverá la daga, hasta que llegue el día en que pueda aniquilar hasta los mismos dioses".

— ARTEFACTO CATALOGADO COMO PELIGROSO POR EL MAGO MERLÍN. —

— UBICACIÓN DESCONOCIDA.—

¿Podría ser…? ¿Podría ser esta daga lo que estuvieran buscando? Walburga tragó en seco, dejó de lado el pergamino para tomar rápidamente su pluma y anotar el nombre del arma para no olvidarlo cuando figura de un hombre al lado de la ventana la detuvo.

— Abraxas Malfoy y Walburga Black — ambos se pusieron de pie, varita en mano. Entremedio de las sombras y cerca del ventanal pudieron ver la silueta de un imponente hombre, sin embargo su rostro se encontraba oculto en la oscuridad. Una fría risa resonó en la habitación — Sus instintos son bastante afilados para vuestra edad… — dijo el hombre ante sus rápidos movimientos.

— ¿Qué quieres? — le preguntó de forma amenazante Abraxas.

— ¿No preguntarás quién soy? — se mofó la figura.

— Un hombre que ingresa a mi hogar sin ser invitado y que revela su presencia desde las sombras, con el rostro escondido por la oscuridad, no merece que se le pregunte el nombre ni el origen, solo sus intenciones — respondió con seriedad el mago.

Para sorpresa suya y la de Walburga el hombre dejó escapar una carcajada, no era una risa alegre sino más bien de sorpresa y tenebroso deleite. — Había escuchado de la aristocracia de la familia Malfoy… Pensé que era una exageración, sin embargo veo que le haces el honor a los rumores. — Chasqueó la lengua divertido y se movió entre las sombras todavía sin permitir que la luz revelara sus facciones. — Tengo de admitir que he subestimado vuestra inteligencia y capacidades, pero al fin y al cabo no podían ser personas mediocres si son los mejores amigos de Valerie… No, son bastantes astutos, demasiado para su propio bien.

— Lo tomaríamos como un cumplido, pero no suena como uno — replicó con ironía Abraxas.

— Tu presencia aquí esta relacionada con el ataque al Ministerio ¿no es cierto? — le cuestionó Walburga sin miramientos y con el ceño fruncido.

— Demasiado astuta, señora Black…

— Si, tal vez demasiado astuta para mi propio bien — se mofó ella. — Haz venido a impedir que averigüemos la reliquia que estaban buscando ¿verdad?

— Hay ciertos detalles que es mejor mantener ocultos — respondió el hombre con cierto placer ante la ágil mente de la bruja y se relamió los labios. ¿Tan fácil le había sido sacar aquellas conclusiones? Interesante…

— No importa cuanto quieras ocultarlo, si no lo descubrimos nosotros de seguro Valerie lo hará — replicó Abraxas con una mueca de orgullo.

— Ah… Cuanta pasión y entrega que hay en sus palabras señor Malfoy… ¿Tanto cariño le han tomado a una vampira como ella? ¿Quién lo hubiera pensado? — mago y bruja lo miraron con odio. — No pretendo burlarme de vuestra relación, además, estoy completamente de acuerdo con su afirmación… Conozco bien la inteligencia y las capacidades de Valerie, pero entre más pueda retrasar lo inevitable, mejor.

— ¿Haz venido a matarnos? — le preguntó Walburga.

Otra tenebrosa carcajada escapó de los labios del hombre, dio unos pasos y permitió que la luz de la chimenea revelara parte de su rostro. Las llamas brillaron en sus orbes rojas y su maliciosa sonrisa dejó ver dos largos colmillos.

— Vampiro — susurró Abraxas apretando más su varita.

— ¿Quién ha dicho que quiero matarlos? — dudó el vampiro con diversión. Walburga y Abraxas tensaron sus cuerpos ante su penetrante mirada, aquel hombre era un cazador, uno peligroso y ellos se habían convertido rápidamente en sus presas. — Aun que, es una opción que no he desechado completamente.

— ¿Te gusta jugar con tus presas antes de comerlas? — bufó Abraxas con molestia.

El vampiro les regaló una mueca macabra — Tal vez si… De todas formas, matarlos despertaría la ira de Valerie y conozco bien lo implacable que puede llegar a ser… Por lo que no creo que sea el mejor plan de acción.

— ¿A qué haz venido entonces? — le interrogó Walburga. — ¿A advertirnos?

— Las advertencias son solo un juego de palabras, señora Black. Son una acción patética de aquellos que creen tener poder sobre otros, cuando en realidad apelan al miedo para evitar algo… Y al final, el miedo puede ser beneficioso como traicionero, sin embargo no todas las criaturas toleran vivir por siempre en el miedo. Aquellos como yo, que poseemos el poder, nos limitamos a entregar un mensaje, uno claro y sencillo… — se relamió los labios, con regocijo. — Tal vez no tenga que matarlos, pero eso no significa que no pueda hacerlos sufrir, después de todo… ¿qué clase de mensaje quiero dejarle a mi querida Valerie a través del daño que aplique en vuestros cuerpos?


Fenrir Greyback abrió los ojos con lentitud ¿dónde se encontraba? La oscuridad fue su primera respuesta y cerró sus párpados cuando un fuerte dolor de cabeza lo atacó. Intentó tocarse el rostro, pero fue entonces que notó que tenía las manos extendidas por sobre su cabeza, ambas muñecas atadas a unas esposas de metal mientras que largas cadenas subían hasta lo que supuso era el techo. Sus piernas estaban dobladas en un frío suelo de piedra y solo unos tenues rayos de luz ingresaban al lugar por las rendijas de una puerta frente a él.

"Debo estar en algún tipo calabozo".

Los recuerdos de su pelea con el extraño vampiro volvieron a su mente y el hombre lobo maldijo en voz baja. Trató de ponerse de pie, tarea que le fue bastante difícil, pero que tras unos extenuantes minutos logró cumplirla. El silencio, el frío y la oscuridad parecían ser su única compañía. ¿Cuanto tiempo llevaba en este lugar? No tenía como saberlo.

Movió sus cansados brazos y forcejeó con las esposas, pero el malestar en su cuerpo le hizo notar la falta de fuerza que poseía en aquellos momentos.

— Así que… Fenrir Greyback. Mago proveniente de una familia de sangre pura, estudiaste en Hogwarts siendo miembro de la casa de slytherin y tras salir de la escuela fuiste mordido por un licántropo. Tu ferocidad y fuerza te hicieron destacar rápidamente, y fuiste aceptado en un clan pese a no haber nacido como un hombre lobo de manera natural. Como si eso no fuera suficiente, lograste convertirte en el alfa de tu manada, aun que actualmente sueles pasar bastante tiempo en el mundo de los magos en vez de estar con los de tu especie. Tu clan es el único que se ha aventurado a acercarse a los humanos y te haz convertido en un exponente de tu raza, en especial por la amistad que haz entablado con la conocido vampira Valerie Deanoff — una voz resonó en la oscuridad y repentinamente Greyback notó las antorchas que colgaban a su alrededor cuando éstas se prendieron por si mismas. Las llamas iluminaron la estancia, una especie de celda cuadrada de piedra y apoyado en una de las paredes, con los brazos cruzados, se encontraba el mismo hombre de ropas negras que lo había secuestrado.

— Veo que alguien se pegó el tiempo de conocer mis antecedentes… — se burló el hombre lobo.

— Siempre estudio a mis presas — le respondió el vampiro con un gesto burlón.

— Si sabes tanto de mi… ¿Tendré el privilegio de por lo menos conocer el nombre de mi enemigo?

El vampiro se quedó en silencio unos segundos, meditando la respuesta, cosa que Greyback dudaba que fuera a acceder, pero para su sorpresa el vampiro se retiró la capucha del rostro y le sonrió altivamente — Soy Razvan Becali…

— Diría que es un placer conocerte, pero sabrías que te estaría mintiendo — dijo el hombre lobo con una mueca divertida.

— Eres un hombre lobo peculiar Greyback… Te voy a conceder eso. No he conocido muchas personas que puedan desenvolverse de manera tan tranquila en este tipo de situaciones, sin embarg, creo que no estas dimensionando el peligro en el que te encuentras.

— Por el contrario, tengo más que claro mi posición y las desventajas que presento en estos momentos, pero ello no significa que vaya a suplicar piedad.

Razvan se le acercó con una sonrisa igual de afilada que un cuchillo — Hagamos esto más… llevadero. ¿Dime dónde está Valerie?

— No — el vampiro gruñió ante su respuesta y sin que lo esperara le asestó un puñetazo en el estomago. Greyback ahogó un gemido de dolor y cayó de rodillas al suelo, sus brazos se quejaron al estar atados, pero él se limitó en intentar recuperar el aire.

— ¿Vamos ha hacerlo por las buenas o por las malas?

— ¿Ahora harás el papel del policía bueno y el del policía malo? — le preguntó con debilidad Fenrir. Razvan alzó una ceja, confundido. — Ya sabes… Esas historias o películas que ven los muggles donde los policías… Bah…. Olvídalo — rió entre dientes a pesar del dolor.

— Si sigues así, dudo que te vayan a quedar energías para seguir bromeando. Lo preguntaré por ultima vez perro — y su tono sonó tan tenebroso que Greyback no dudó de sus palabras. — ¿Dónde está Valerie?

— ¿Realmente crees que voy a decírtelo? ¿Para qué? ¿Para que puedas matarla o hacerla sufrir?

Razvan abrió los ojos, sin embargo no parecía enojado, más bien descolocado y ofendido — ¿Matarla? ¿Por qué querría matarla?

— Si no vas a matarla — comenzó a decir el hombre lobo aun cuando no creía en lo más mínimo cualquier palabra que el vampiro le digiera. — Tampoco voy a permitir que le hagas daño, ya es suficiente con que hayas tenido que robar información sobre ella, me sorprende que no sepas a estas alturas en que parte del mundo se encuentra.

— ¿Para qué voy a robar información sobre ella cuando la conozco perfectamente? — Razvan se cruzó de brazos y su semblante se puso serio. A Greyback aquella calma le dio un muy mal presentimiento, estaba navegando aguas peligrosas. — ¿Tu atacaste el Ministerio, no es así?

— Para un perro como tú, es fácil confundir los hechos…

Fenrir abrió los ojos y una teoría cruzó por su mente rápidamente — Fuiste tu quien peleó con los hombres lobos… Querías impedir que ingresaran al Ministerio… ¿Estás protegiéndola?

Razvan apretó los puños. — Estás tentando tu suerte perro…

— No estás negando mi pregunta. ¿Estás preocupado por ella, no es cierto?

— ¿Preocupado? — el cuerpo del vampiro se tensó por completo, agarró del cuello a Greyback y acercó su rostro al de él, sus orbes rojas destilando odio — Algunas personas como Valerie simplemente nacen con la tragedia en su sangre… Pero esta vez, haré lo que sea para evitar que otra desdicha vuelva a tocarla, aun si con eso me gano su odio eterno por tener que matarte.

El hombre lobo abrió los ojos estupefacto ¿quién era este vampiro y que relación guardaba con Valerie? Estaba por decir algo cuando repentinamente la puerta de la celda se abrió con fuerza y otro encapuchado ingresó por ella. — Señor… — dijo el hombre con una leve inclinación de cabeza.

— Humano ¿qué haces acá? He ordenado no ser interrumpido — gruñió el vampiro y Fenrir intentó ver el rostro del recién llegado, su voz le sonaba sumamente familiar.

— Lo lamento, señor, pero… ¿Greyback? — el encapuchado abrió los ojos anonadado al ver al hombre lobo.

— Antonin Dolohov… — susurró él en respuesta, desconcertado .

— Dolohov — el vampiro dijo el nombre del ex mortifago con una amenazante lentitud. — Ya que haz osado interrumpir mis planes dejaré una cosa muy clara. Nadie debe saber que Greyback está aquí ¿quedó claro?

— Pero señor Becali… Su…

—Ni siquiera mi maestro ¿entendiste? O bien beberé de tu sangre hasta matarte o te convertiré en vampiro a la fuerza.

Dolohov agachó la cabeza y negó — No mi señor, no será necesario, mis labios estarán sellados — Greyback se extrañó del terror que invadió al mago con la ultima amenaza ¿convertirlo en un vampiro a la fuerza? ¿Qué consecuencia podría traer eso que aterró tanto el ex mortifago?

— ¿A qué haz venido, entonces? — le preguntó el vampiro.

— Tengo noticias que creí usted querría saber esto cuanto antes… — antes de que Razvan pudiera llevarle la contra Dolohv continuó — Ha habido un ataque en el Callejon Diagon, fueron los mismos hombres lobos que estuvieron en el Ministerio, pero esta vez la vampira estuvo presente.

Razvan, que no se había dado cuenta que todavía sostenía a Greyback lo soltó tirándolo al suelo. — Valerie… — susurró y clavó sus orbes rojas en el mago — ¿Ella está bien? —

— Nuestro informante ha confirmado que salió vencedora, los hombres lobos tuvieron que escapar al no ser capaces de vencerla.

Razvan quiso dejar escapar una pequeña sonrisa maliciosa, pero sus facciones se endurecieron al lanzar la siguiente pregunta — ¿Está mi maestro al tanto de estos hechos?

— Si… Sin embargo eso no es todo… — añadió con cierto temor el hombre. — Ha ocurrido otro incidente — Razvan apretó los puños y Fenrir tensó el cuerpo, ambos inquietos de lo que fueran a escuchar. — Abraxas Malfoy y Walburga Black han sido atacados… No sabemos la gravedad de sus heridas.

— ¿Atacados? — Razvan quedó pasmado unos segundos, pero se recompuso con rapidez. — Agredir a los magos y brujas cercanos a Valerie no era parte del plan… — susurró para si mismo, furioso — ¿Mi maestro lo sabía no es cierto? — Dolohov asintió.

Fenrir dejó caer el peso de su cuerpo, derrotado — Abraxas… Walburga… — levantó el rostro y clavó sus oscuros ojos en las orbes rojas del vampiro — Si realmente te preocupa Valerie… Esto va a destruir parte de su cordura y no descansará hasta dar con el responsable aun si eso la termina matando.


Gritos, explosiones, polvos y hechizos resonaron en las calles del Callejón Diagon mientras Draco, Hermione, Ron y Kingsley, junto a un grupo de aurores, protegían a los presentes de los encapuchados. Valerie, por su parte, gruñió nuevamente hacia el hombre y mujer lobo que respiraban con dificultad, e inquirió la pregunta que ya les había hecho anteriormente — ¿Dónde esta Fenrir?

Basilea le dedicó una mueca burlona — Tal vez si lo cuidaras mejor este tipo de cosas no le pasaría a tu querido perro — pero cuando la mujer lobo dejó escapar aquellas palabras de su boca no se percató que había firmado su completa y absoluta derrota.

Valerie rugió fuera de control, enormes llamas de fuego se manifestaron a su alrededor y la tierra tembló. Donovan y Basilea abrieron los ojos aterrados, repentinamente el suelo bajo sus pies se resquebrajó y emergió una ola de fuego que envolvió el cuerpo de la mujer lobo. El bramido de sufrimiento retumbó en el lugar dejando a todos helados.

— ¡BASILEA! — gritó Donovan aterrado, mientras el cuerpo de su alfa se retorció en el suelo. De pronto, las llamas se apagaron como si nunca hubieran existido y Donovan despegó sus ojos de la mujer lobo para encontrarse cara a cara con la vampira. Ella lo tomó del rostro y le azotó la cara contra el piso — ¿¡DÓNDE ESTA FENRIR GREYBACK!?

Donovan escupió sangre y sintió varios de los huesos de su cara quebrarse por el impacto. Fue despegado del suelo con un simple movimiento mientras hilos de sangre corrían por sus facciones, sin embargo, pese a el dolor el hombre lobo aprovechó su oportunidad y golpeó con una patada el pecho de Valerie con las pocas fuerzas que le quedaban. La vampira salió volando un par de metros, lo que aumentó aun más su ira y provocó que más llamas emergieran a su alrededor.

El hombre lobo se acercó lo más rápido que pudo hacia su alfa que intentaba ponerse de pie, pese a las graves quemaduras que llenaban su cuerpo — Tenemos que retirarnos — dijo él.

— Un lobo jamás abandona una batalla — susurró Basilea.

— ¡No somos rivales para ella! — bramó Donovan y sin esperar replica alguna cargó el maltratado cuerpo de Basilea sobre su hombro y desapareció del lugar.

La mujer lobo pudo ver como Valerie se puso de pie, sin embargo, captó como sus piernas amenazaron con fallarle y las llamas temblaron como si fueran a extinguirse, pero la vampira logró controlar aquel desliz y se alzó cuando sus enemigos desaparecieron del lugar.

Basilea atisbó un dejo de debilidad en la vampira y se prometió a si misma que haría todo lo posible por aprovechar esa oportunidad la próxima vez que la enfrentara.


Valerie respiró con dificultad al sentir como su pecho se apretó con fuerza, escuchó como gritaban su nombre, pero no les prestó atención demasiado preocupada por el dolor que acometió contra sus extremidades. Se dejó caer de rodillas mientras inhaló y exhaló agitada. Aquello no podía estar ocurriendo, no ahora…

"Sangre… Necesito de su sangre". Se agarró la cabeza angustiada. De todas las cosas que podían ocurrir en esos momentos esta era sin dudas la peor. Sus energías y posiblemente sus poderes estaban menguando. ¿Cuanto tiempo le quedaba para acabar todas fuerzas? No lo sabía ni tenía como averiguarlo, sin embargo su mayor problema yacía en que lo único que podría restablecer su energía era y sería siempre la sangre de su creador…

Unos cálidos brazos la sacaron de su estupor cuando Draco la abrazó, preocupado por ella. Le acarició la nuca con suavidad ante la ira e impotencia que embriagaban sus oscuros ojos.

— Vamos a encontrarlo Valerie… Greyback es un hueso duro de roer, no podrán con él tan fácilmente — la vampira enterró su rostro en el pecho del mago, envolviendo con sus brazos su espalda, juntando más sus cuerpos.

— ¿Por que…? — susurró ella con la voz tensa. — ¿Por qué mi amistad le hace daño a los que quiero…?

Draco la separó de su pecho y le sostuvo el rostro con determinación — Tu no le haz hecho daño a nadie ¿quedó claro? Hay un enemigo dando vueltas por aquí que busca perjudicar a quien se le cruce por el camino, hoy eres tu, mañana podría ser otro. Nada de esto es tu culpa y aun que lo fuese ¿crees que dejaríamos de estar a tu lado por eso? Tu amistad no es solo eso, es un privilegio que pocos pueden obtener y regocijate de saber que tus amigos, o por lo menos yo te puedo asegurar que jamás, y grábalo en tu cabeza Valerie, jamás te abandonaremos por más daños, peleas o batallas que tengamos que enfrentar juntos. Jamás.

La vampira clavó sus ojos en los grisaceos del joven rubio y le sonrió con timidez, Draco le devolvió una cálida mueca llena de cariño. Antes de que Valerie pudiera decir algo, su muñeca comenzó a arder con fuerza. Ahogó un gemido de sorpresa ante el estupor del joven mago.

— ¿Qué ocurre? ¿Estás herida?

Valerie negó y se arremangó la camisa revelando el lazo de Andrómeda que quemaba su piel, aquello solo significaba una cosa: Walburga estaba en peligro.


¡Buen lunes! ¿Qué les ha parecido el capítulo! Hasta yo me entusiasme al escribirlo, creo que le puse mucha acción y tensión de una ¿no creen?

Ahora, como buen lunes y todos deben saber... ¡Tenemos el comentario de la semana! Felicitaciones a hyunnie-kawaiidess tu comentarios ya está disponible en instagram, (y vaya que te haz salvado jajajaj).

¡Como siempre estoy expectante a sus teorías y comentarios! Espero que les haya gustado este capítulo y pronto se revelará más sobre Razvan y el misterioso hombre de las sombras... Jejeje

Nos veremos el próximo lunes (si logro tener algo antes lo subiré, pero no puedo prometer nada todavía snif.. snif).

Que tengan linda semana!

Los quiere,

Florence!