Capítulo 14: Remordimientos y temores
— No tengo nada que hablar contigo en este momento, Riddle — le respondió Valerie con un leve gruñido. ¿Por qué ahora? ¿Tenía que ser justo este el momento en que se topara con Tom a solas?
— ¿Nada de qué hablar? ¿De verdad? — le increpó con sarcasmo.
— ¿Qué parte es la que no entiendes? Te dije que no tengo nada que hablar contigo, ya me quedó clara tu postura y lo que piensas así que desaparece de mi vista — le escupió ella con molestia, levantó la espalda para mostrarse firme e intentó avanzar, pero Tom le cortó el paso.
— ¿De qué postura hablas? No tienes como saber lo que pienso ni…
— No necesito saberlo, tus acciones han dejado todo claro.
— ¿Mis acciones? ¿Crees que eres la única que puede recriminar las decisiones que tomó…? — pero Valerie dejó de escucharlo, ya no podía más con la situación que se estaba desarrollando ante ella. Primero Vladimir, su presencia, sus caricias, su preocupación, el temor que ella tenía de creer que todo era una actuación para castigarla por haberlo abandonado. La necesidad que cada segundo aumentaba más por querer beber su sangre… Y ahora Riddle. El humano que amó, el hombre que no dejó de buscar por años para saber que estaba vivo, aquel amor al cual no quiso rendirse, sin embargo ahora era él quién creía tener el derecho de exigir que hablen. ¿Hablar de qué? La desesperación se convirtió en dolor y el dolor en rabia que desbordó por cada partícula de su cuerpo.
— ¡DIEZ AÑOS! — le gritó la vampira. — ¡Diez malditos años pasé buscándote! ¿Y sabes lo más irónico de todo? Es que yo creía que habías desaparecido, que de alguna forma algo te había ocurrido, pero en realidad siempre supiste que estuve buscándote. ¿Es eso lo que querías escuchar? ¿Querías regocijarte al verme perder los días, los meses, incluso los años mientras intentaba encontrarte? ¿Te hizo sentirte mejor? ¿Te dio más poder? ¡No necesito hablar nada contigo porque ya perdí suficiente tiempo en ti! Y jamás, escucha bien mis palabras, jamás te lo perdonaré.
— ¿¡Y qué se supone que debía hacer!? ¿Volver a tus brazos y quedarme en ellos como si nada hubiera pasado? — le recriminó Riddle con sarcasmo.
— Tuviste mil ocasiones para tomar una decisión o para hacer algo respecto, pero al final no hiciste nada, de la misma forma que cuando te salvé la vida ante el basilisco. Tuviste la oportunidad de crear un camino diferente, pero preferiste la vía oscura.
— ¿Realmente me vas a recriminar eso? ¿Qué pretendías que hiciera tras tu supuesta muerte? ¿Continuar con mi vida como si nada hubiera pasado? ¡Quería casarme contigo, maldita sea! ¿Por qué reprochas mis decisiones cuando ni siquiera estuviste ahí?
Valerie apretó los puños ante la mención de la idea de casarse, sintió el peso del anillo de Riddle colgando de su cuello y agradeció internamente que estuviera bajo su ropa.
— Podrías haber vivido una mejor vida… Haber construido un mejor camino… Teníamos planes de cambiar el mundo para bien, convertirnos en personas respetadas y admiradas, sin embargo pese a la oportunidad que te di, elegiste el camino incorrecto — dijo la vampira con voz cansada.
Riddle negó con la cabeza y se frotó el rostro, furioso — ¿Planes juntos? Era un joven ingenuo que decidió establecer una relación con una mujer que resultó ser una vampira.
— Podrás ser muchas cosas, Tom, pero jamás fuiste ingenuo… — le replicó Valerie con ironía.
— ¿Y cuando planeabas decirme que eras una chupasangre, una inmortal a demás de ser una bruja? ¿O acaso tus maravillosos planes de ir por el camino del bien no consideraban ese importante detalle?
— No sabía lo que iba a hacer respecto a eso, no era una decisión que tuviera tomada, pero la idea era vivir el momento y descubrirlo en el camino.
— ¿De verdad piensas que voy a creer semejante mentira? ¡Solo te importaba llevarme por el camino que tu considerabas el adecuado, no por el que ambos pudimos haber construido!
— ¡Tenía miedo! — le gritó ella y Riddle abrió ojos sorprendido. — Miedo a perderte, temor a que tu codicia por la inmortalidad te alejara de lo que podría ser un mejor futuro, que perdieras el rumbo… Pero sobre todo, tenia miedo a que me usaras, que me vieras como un objeto para conseguir tus ambiciones en vez de una persona.
El mago respiró hondo un par de veces, aclarando sus pensamientos — Sabías en lo que te estabas metiendo desde el inicio, tu miedo no es una excusa. Nunca respetaste mis decisiones, sabiendo perfectamente quién era y cómo era yo, y cuando regresaste de tu supuesta muerte lo único que hiciste fue ponerte en mi contra sin dudarlo. Jamás me diste la oportunidad de tomar otra decisiones que no fueran las tuyas. ¡Y como si fuera poco finalmente me quitaste mi magia y me dejaste encerrado en Azkaban! De no ser por tu querido esposo — añadió con tono burlesco — No tendría mis capacidades mágicas de vuelta… Y aun cuando recuperarlas me costó mi orgullo y poner mi existencia en servicio del rey de los vampiros, lo haría de nuevo con total de recuperar lo que me quitaste.
Valerie dejó caer los hombros, agotada física como mentalmente, cualquier atisbo de emoción se borró de su rostro y su mirada por más que estuviera vacía era dura. Riddle sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando se percató del cambio, nunca había visto a la vampira con tanta indiferencia y seriedad, como si tenerlo al frente no le produjera nada más que un simple estorbo.
— Debí haberte matado. Desde el momento en que viaje en el tiempo para cambiar el pasado te perdoné la vida para que pudieras crear un mejor camino … Y después cuando nos enfrentamos en Hogwarts también te perdoné la vida, pero creo que me equivoqué. Debí haberte matado desde el momento en que cruzamos miradas.
— Tal vez debiste haberlo hecho ¿por qué no lo haces ahora, entonces? — le respondió mordazmente el mago.
— La muerte sería como un regalo para alguien como tu — Riddle se quedó como piedra. — Ya no mereces otra oportunidad, sino que simplemente vivir una vida de sufrimiento. Que lo que queda de tu existencia sea siendo un simple sirviente de un hombre más poderoso que tu, tal vez así comprendas lo que se siente ser usado, que alguien tenga planes sobre ti porque no eres más que un peón, así como quisiste hacer conmigo.
La vampira avanzó por el pasillo con tranquilidad y el mago no hizo ademán de querer detenerla, pero ella se paró a su lado sin que ambos se miraran y agregó con suavidad — Estaba tan enamorada de ti en un punto que habría abandonado el mundo entero por ti — y tras ello abandonó el pasillo dejándolo solo.
Tom Riddle quiso negar con todo su ser que aquellas palabras lograron afectarlo, pero sabía que era mentira. El estallido de un dolor desgarrador latió a través de su cabeza, su respiración se volvió pesada y difícil, como si sus propios pulmones no quisieran recibir más aire. ¿Por qué la vampira todavía era capaz de producir tales efectos en su cuerpo?
Su cabeza se sentía pesada, la ira, el dolor y la confusión parecían azotar su espalda sin piedad mientras sentía un que un leve mareo comenzaba a golpear su mente. Intentó con todas sus fuerzas bloquear el sufrimiento que caló hasta sus huesos, cualquiera fuera la forma de detener la sensación agonizante que lo consumía, pero sus capacidades eran incapaces de hacerle frente a su propias emociones.
En ese momento, se dio cuenta que tenía dos opciones: o aceptar que el dolor que estaba experimentando era porque todavía sentía algo por Valerie o simplemente enterrar las emociones que lo embriagaban y culpaba a Vladimir de que la vampira volviera a aparecer en su camino para arruinar su existencia.
Sus extremidades se quejaron, anhelando una cama donde descansar, un buen trago o simplemente algún sitio donde poder estar en paz, pero convenció a si mismo que aquel no era el momento para ello. En ese momento, lo único que importaba era seguir adelante e ignorar el dolor.
Draco caminó por el pasillo en silencio, había sido el último en abandonar el salón esperando a que Valerie regresara, pero el cansancio pareció ganarle la batalla por lo que decidió retirarse a dormir. De pronto, la luz que emergió de una puerta semi abierta llamó su atención; si no se equivocaba aquella era la habitación de Hermione. ¿Qué estaría haciendo todavía despierta?
Sin pensarlo estiró el puño para golpear la puerta, pero se detuvo a último momento, meditando si debía molestarla a esas horas.
"Tal vez este descansando o se le quedó la luz prendida".
El rubio frunció el ceño poco convencido con su propio juicio, estaba por dar media vuelta cuando repentinamente la puerta se abrió y Hermione emergió tras ella, varita en mano.
— ¡Draco! — se llevó una mano al pecho y respiró hondo. — Menudo susto me haz dado. Vi una sombra acercarse a mi puerta y quedarse ahí parada… Pensé que… — sacudió el cuerpo con un escalofrío. — En fin ¿qué haces aquí? ¿Necesitas algo?
Hermione vestía simplemente una polera de mangas largas, con el símbolo del equipo de quidditch de gryffindor, que le llegaba hasta los muslos. Cuando se movió, el rubio vio que debajo traía puestos unos pantalones cortos también de color rojo. Aquel pijama dejaba ver sus largas y torneada piernas que, ante la poca luz que salia de la habitación, las hacían lucir suaves y atractivas. Malfoy tuvo que desviar la vista rápidamente ya que sino no podríar quitar sus ojos del cuerpo de la bruja. ¿Cómo podía verse tan atractiva con un atuendo tan simple?
"Aun que el verde le quedaría mucho mejor".
Draco sacudió la cabeza cuando se percató que Hermione se le quedó mirando con una ceja alzada, esperando una respuesta.
"¿Qué fue lo que me preguntó?"
El rubio parpadeó varias veces ¿desde cuando que la presencia de Hermione lo dejaba sin poder hilar sus propios pensamientos? Se relamió los labios divertido consigo mismo.
— Perdona, ¿qué dijiste?
Hermione río por lo bajo — Parece que estás cansado… Te pregunté si necesitabas algo.
— No. Solo iba camino a mi habitación y me llamó la atención ver tu luz prendida a estas horas — respondió Draco recobrando su característica seguridad y postura relajada. Ya después meditaría a que se debía su leve fascinación por ver a Granger en un simple pijama.
— Ah — Hermione suspiró y le regaló una sonrisa tímida. — No es nada importante… Simplemente no podía quedarme dormida, estoy preocupada por Valerie, espero le haya ido bien con Abraxas y Walburga.
Draco exhaló con fatiga — Hermione…
— Oh, disculpa Draco, no quiero llenarte de más preocupaciones, yo creo que…
— Ten fe en ella — le interrumpió el rubio. — Estoy seguro que si ese tal Vladimir no hace lo que ella quiere, le pateará el trasero — Hermione dejó escapar una suave carcajada y él también sonrió, ambos observando el rostro del otro.
Con agilidad, Draco golpeó suavemente la nariz de Hermione con uno de sus dedos en un gesto juguetón — Relajate, Granger, todo va a estar bien — pronunció su apellido de forma burlona y la bruja bajó la vista, nerviosa y asintió.
— Eso espero — susurró ella.
Draco captó el sonrojo que cruzó las mejillas de la bruja y un fuego se meció en su pecho, deleitándose con ser el causante — Venga, es hora de dormir.
La bruja parpadeó un par de veces y cayó en la cuenta que estaba frente al mago vestida en su pijama y abrió los ojos, levemente cohibida. Tomó el mango de la puerta con fuerza — Si, toda la razón. Buenas noches Draco.
Sin embargo, antes de que pudiera cerrar la puerta con leve rapidez, el rubio se le acercó y al ser más alto que ella le depositó un beso en la frente con suavidad — Que descanses.
Hermione tragó en seco observando la espalda de Draco Malfoy desaparecer por el pasillo. Ahora si que no tenia oportunidad de conciliar el sueño con las mariposas que revoloteaban en su estomago.
En una amplia habitación del primer piso de la mansión, con un enorme ventanal donde la luz de la luna se adentraba mientras las sutiles luces de las velas iluminaban un hermoso piano de cola de color blanco que parecía brillar en la oscuridad de la noche. Vladimir se encontraba sentado apaciblemente en el taburete doble de cuero negro. Sus manos recorrían las teclas de manera superficial mientras la melodía que parecía tocar se reproducía en su mente.
Sus tranquilos y pacíficos movimientos se vieron interrumpidos cuando la puerta del cuarto se abrió con violencia y Tom Riddle ingresó tras ella. El rey de los vampiros exhaló lentamente, pero se mantuvo sentado hasta que el mago detuvo sus pies en la mitad de la habitación mirando su espalda.
— Dado que estoy de buen humor, haré caso omiso a tu repentina e innecesaria aparición — replicó Vladimir con un tono serio. — ¿Qué quieres Riddle? — no se movió de su sitio, pero un aura negra se esparció a su alrededor.
Riddle, ya acostumbrado a la energía que destilaba el vampiro no se alteró cuando sintió su poder rodear su cuerpo — ¿Por qué está ella aquí?
Vladimir alzó una ceja y chasqueó la lengua con una mueca perversa — No recuerdo haberte dado la capacidad para cuestionar mis acciones y menos que preguntaras por ellas — continuó dándole la espalda mientras sus manos acariciaron las teclas del piano. — Tras diez largos años ¿por qué se te ocurre preguntar qué hace ella acá?
— Es parte de tus planes ¿no es así?
El vampiro se giró para estudiar al mafo y la oscuridad que lo rodeaba pareció oscurecer la habitación — Recuperar a mi reina ha sido parte de mi plan hace siglos, humano. Tu fuiste una pequeña piedra que se cruzó en el camino.
Riddle hizo caso omiso a la burla en las palabras de Vladimir — ¿Recuperar a tu reina? ¿Todo esto es por eso? No veo que ella tenga muchas intenciones de regresar a tus brazos — replicó mordaz. — Además, no puedes pasar por alto que ella sintió algo por mi — para su sorpresa el vampiro dejó escapar una leve carcajada, pero no de alegría sino una bastante sombría.
— Tu bien lo dijiste Riddle, ella sintió. Puede que Valerie haya estado enamorada de ti, incluso que tu propia sangre la haya llamado poderosamente en el pasado, pero las cosas han cambiado. La unión que yo mantengo con ella es más fuerte de lo que podrías llegar a imaginar, por lo que no albergaría esperanzas.
— ¿Por qué no? ¿Crees que puedo ganarte y ser yo quien se quede con Valerie? — se burló el mago con una sonrisa altiva.
Vladimir se puso de pie, enfurecido, sus colmillos se alargaron y su mirada brilló con tanto odio que hasta las sombras temblaron — ¡Ella no es un objeto!
De pronto, una voz fuerte, rasposa y cargada en odio resonó con fuerza — ¡Mi Lilith! ¡Mía!
Riddle agitó la cabeza confundido sin lograr comprender si aquella voz había sonado en la habitación o solo en su cabeza, sus odios zumbaban por la fuerza de sus palabras. ¿Lilith? ¿Era eso un nombre? Se percató que Vladimir se sostuvo la cabeza con una mano mientras una leve expresión de dolor cruzó su rostro, sacudió la cabeza alejando su repentina confusión y sus ojos se clavaron en él destilando repulsión.
Repentinamente, un dolor sordo comenzó a surgir en el pecho de Riddle para luego extenderse por todo su cuerpo. ¿Qué le estaba ocurriendo? Se sintió débil y sudor empezó a cubrir cada centímetro de su piel mientras sus manos temblaron fuera de control. Sus extremidades se quejaron y rogaron porque encontrara alivio al dolor infernal que lo estaba consumiendo. Inhaló profundamente, queriendo desviar su atención del dolor para que fuera más fácil manejarlo hasta que se percató que, inconscientemente, se había acuclillado y Vladimir se le había acercado.
El vampiro tenía su mirada clavada en el mago y sus facciones tensas cargadas de desprecio parecían aumentar la tortura de Riddle.
— Que te quede claro que Valerie no es una cosa que puedas andar luciendo como si te perteneciera — el mago dejó caer las rodillas y su espalda tembló con fuerza. — Es por eso que jamás comprenderás lo que me une a ella. Es mi reina, mi esposa, mi vida. No importa cuanto me tome, ella volverá a mi y cuando lo haga será porque ella así lo desea, yo no tomo las cosas a la fuerza.
Riddle resopló, tragó en seco con dificultad y dejó caer el pecho contra el suelo para que el frío calmara sus temblores — ¿Todo lo que estás haciendo es para recuperarla solo a ella? ¿Qué pasó con tu enemigo? — gimió.
Una malvada risa emergió del vampiro — Humanos… Ella es parte vital de mis planes, es la reina de los vampiros y puede que haya olvidado su lugar, pero pronto lo recordará. En la batalla que se viene es el arma perfecta, no necesito mucho más.
El mago quiso replicar, pero Vladimir posó uno de sus pies sobre su mano derecha — Que Valerie este aquí no va a cambiar tu trato. Continuas siendo mi sirviente, Tom y como tal recibirás el trato que mereces según como le respondas a tu amo — pisó con fuerza y quebró los dedos de Riddle con facilidad mientras un aullido de dolor repercutió en las paredes de la habitación.
La luna comenzó a alejarse para, de a poco, dar paso al retorno del sol, momento en el cual Razvan vio a Valerie caminar hacia el pequeño invernadero de vidrio que se encontraba en el jardín de la mansión. La estructura era de color negra con amplios vidrios y terminaba en un techo puntiagudo semejante a la parte superior de un candelabro.
El interior del invernadero contenía un suelo de piedra, tres pulidos sillones y sobre el techo cruzaba una enorme planta llena de rosas. Una pequeña mesa en el centro cargaba una hermosa tetera de porcelana que parecía estar lista siempre que alguien ingresara al lugar.
El vampiro vio como Valerie tomó asiento en el sillón más amplio y estudió las rosas atención. Adivinando el semblante de melancolía que cargaban sus facciones, decidió acercarse para acompañarla.
— Mi reina — dijo a modo de saludo y realizó una pequeña reverencia anunciando su llegada.
Valerie bajó el rostro para mirarlo y le dedicó una débil sonrisa — Razvan… — se masaejó los ojos. — Sabes que no es necesario que me llames así si estamos a solas — el vampiro le regaló una sonrisa cómplice y sin vergüenza tomó asiento a su lado como si fueran viejos colegas.
— ¿Alguna razón en particular por la que te encuentres dando vueltas por aquí?
— Mis propios pensamientos no me dejan tranquila — susurró ella apretándose las manos con nerviosismo. — Ha sido una noche intensa.
— Ni me lo digas — replicó Razvan con ironía intentando sacarle una leve sonrisa a la vampira, sin tener éxito.
— Es solo que… — pero la vampira calló las palabras que iban a salir de sus labios.
— ¿Es solo qué, Valerie? Sabes que si quieres hablar estaré feliz de escucharte.
La vampira le sonrió con debilidad con una mueca de agradecimiento — Lo sé… — ambos se quedaron en silencio unos minutos. — Es solo que estoy descolocada. No pensé que volvería a verlo y menos a ti. Todos estos años pensé que él…— tragó en seco y cambio de tema. — Los últimos acontecimientos me tienen muy agotada.
— Pues entonces deberías ir a descansar, un sueño es exactamente lo que necesitas para recuperar tus energías.
Valerie respiró con pesadumbre — No puedo dormir…
Razvan suspiró — Se que a veces nuestros pensamientos no nos dejan conciliar el sueño, pero ya verás que si lo intentas el cansancio te dejará…
— No he dormido hace siglos, Razvan — le interrumpió ella y el vampiro abrió los ojos aterrado. — Cuando me alejé de Vladimir e intenté romper el lazo nunca más tuve la capacidad de conciliar el sueño.
— ¿Haz estado despierta todo este tiempo? — le cuestionó él, pasmado, sin dar crédito a sus palabras. Ella asintió.
Razvan apretó los puños y se puso de pie mirando intensamente a Valerie a los ojos — Todo este tiempo… Haz pasado siglos sin descansar ¿cómo es… cómo es posible que sigas viva? Tus energías debieron de estar al limite.
— Me he alimentado de lo que he podido.
— Pero no te es suficiente ¿verdad?
— No había tenido problemas hasta que fui atacada por el basilisco — el vampiro tensó el cuerpo, furioso.
— De haber estado contigo nada de eso hubiera ocurrido — siseó él. — ¿Qué hizo aquella bestia contigo?
— Agotó mis poderes al máximo… — Razvan iba a replicar, pero Valerie continuó. — Tu y yo sabemos que tanto mi vida como la de Vladimir dependen del otro. Estoy segura que él sintió cuando fui atacada por el basilisco, las pocas energías que me quedaban casi se me agotaron, hasta que él apareció.
— ¿Él?
— Albus me explicó que él apareció en el lugar y dejó caer su sangre en mi tumba. De no haber sido por ese acto, dudo que haya podido despertar del letargo que llenó mi cuerpo. Desde entonces, la energía he tenido ha sido gracias a ello.
— Hasta ahora — le replicó Razvan con el ceño fruncido, la vampira bajó la vista como si quisiera negar lo innegable. — Ambos te vimos, Valerie. No sueles perder el control de tus poderes con tanta facilidad como lo hiciste en el hospital y la escena de debilidad que dejaste ver es razón más que suficiente para que hasta tu misma sepas que tu cuerpo se está quedando sin energía.
Nuevamente, ambos se quedaron en silencio unos segundos. La vampira rehusó mirar al pelirrojo que todavía se mantenía en pie, meditando sus siguientes palabras.
— Valerie — dijo él. Volvió a tomar asiento junto a ella y sujetó sus manos con delicadeza — Debes beber de su sangre. Estoy seguro que con eso podrás….
— No puedo — murmuró ella con debilidad, interrumpiéndolo
— Claro que puedes — afirmó Razvan con las facciones arrugadas por la molestia. — Él también debe de necesitar de tu sangre ¿no lo entiendes? Ambos se necesitan mutuamente, así ha sido siempre y lo sigue siendo hasta ahora.
— No puedo — la voz de la vampira sonó apagada.
— ¿Por qué no puedes? — el vampiro le apretó las manos con leve fuerza y ella levantó la vista para encontrarse con sus ojos rojos llenos de preocupación y leve fastidio. — ¿Qué es realmente lo que te impide beber de su sangre?
Valerie apretó su garganta, incomoda y le susurró — Porque tengo miedo.
Razvan quedó mudo de la sorpresa. Sus ojos se abrieron, pasmados y su boca se abrió para decir algo, pero ninguna palabra logró emerger de ella.
— Tengo miedo de beber de su sangre y saber que me odia — le explicó ella con débiles susurros mientras sangre se acumuló en sus ojos y sus hombros temblaron levemente. — Que todo lo que está haciendo ahora, sus acciones y su forma de tratarme, es una mera actuación para después darme el castigo que merezco por haberlo abandonado.
Razvan le acarició las manos con ternura — ¿De verdad crees que él te odia?
— ¡Rompí nuestro lazo! — le gritó Valerie acongojada. — O parte de el ¿entiendes lo que eso significa? — El vampiro no supo como responder a eso. — Tu lo conoces casi tan bien como yo. Sabes que Vladimir por más que esté tranquilo puede estar maquinando cualquier plan y yo… — la vampira se ahogó con su propia respiración y rompió a llorar. — Puedo soportar que me odie, de verdad que puedo. Pero no quiero tenerlo cerca, no quiero que me abrace y que me diga que me extrañó, que está dichoso de verme nuevamente, que me trate bien cuando en realidad debería odiarme. ¡Él debería odiarme por lo que le hice!
Razvan no dudó en abrazarla sin importarle la sangre que caía de sus ojos y se escurrió por su rostro — ¿Estás seguro de lo que dices? ¿O es porque te es más fácil vivir sabiendo que te odia por la decisión que tomaste, en vez de la posibilidad de que te haya perdonado y tu tengas que aceptar que tal vez tomaste la decisión incorrecta?
Las lágrimas nublaron la vista de la vampira — Ya no soy su esposa, ni tu reina, solo soy una vampira muy rota — su voz se quebró en las últimas palabras y dejó escapar un débil sollozo.
— Eso no es verdad — Razvan se separó de ella, acunó su rostro entre sus manos y con ambos pulgares le limpió las lágrimas rojas que descansaban en sus mejillas. — Eres la mujer más fuerte que conozco y esto no va a impedir que salgas adelante. Podrás haber roto cierta parte de tu lazo con Vladimir, pero continuas siendo mi reina. Mi voto de servidumbre hacia ti sigue en pie. No me alejes, Valerie, estoy aquí para ayudarte. — La vampira notó el ruego en aquellas orbes rojas. — Sabes que Vladimir es mi rey, pero mi lealtad y mi misión principal siempre será velar por tu seguridad primero y él lo sabe. No me apartes de nuevo, por favor. ¿Qué sentido tiene servirte si no me dejas cumplir con mi labor? Tienes que entender que cuando abandonaste a Vladimir y renunciaste a Rumanía, ello no solo lo afectó a él, sino también a todo el reino.
— Es por que debe odiarme. Él debe…
— Lo que el deba o no deba hacer dependerá solo de él. Tu lo conoces, no es ni será jamás una buena persona como lo son tus amigos humanos. Ni tu ni yo lo somos tampoco, pero velamos por los nuestros — río suavemente. — Él es el rey de los vampiros y tu eres su reina, su esposa, su compañera, eres lo que nadie será jamás porque eres la única que puede portar y beber su sangre.
Valerie gimió afligida — No puedo volver a beber su sangre. Sabes que si lo hago no solo yo podré ver lo que piensa, sino que él también podrá ver lo que pienso.
— ¿No quieres que vea tu miedo, verdad? — ella asintió. En parte era por eso, pero por otro lado tenía razones mucho más profundas para querer ocultar todo lo que pasaba por su cabeza.
Razvan suspiró y le soltó el rostro con suavidad — Valerie, por ahora no es necesario que le des más vueltas al asunto. Lo primordial es encontrar a Azriel y evitar que ataque el mundo mágico que con tanto esmero haz protegido.
La vampira respiró hondo varias veces, se secó las lágrimas y asintió — Tienes razón.
— Lo sé — Razvan le regaló una sonrisa socarrona. — También sé que no soy la mejor persona para levantar ánimos — Valerie iba a contradecir sus palabras, pero él continuó — Sin embargo, creo conocer a alguien que me puede ayudar con eso — Valerie frunció el ceño, extrañada, mientras el vampiro hizo un gesto con la mano y entre las sombras apareció una figura que se acercó al invernadero.
— Hola mi lobita ¿me extrañaste?
¡Habemus capítulo! Ufff ayer no que pasó con wattpad que no me dejó subir, pero aquí esta lo prometidoooo.
Ahora, tengo que destacar ¡el comentario de la semana! Dado que la vez pasada no lo pulique hoy tendremos doble jejej. Fue una decisión dificil, tengo que decir que cada día tiene mejores comentarios y son muy buenos (leo cada uno, se los juro y trato de responderlos todos jajaja) Bueno, para no darme más vueltas las seleccionadas fueron... ¡ pazdiangelo y evil_queen_az ! Sus comentarios ya están en instagram (muy chistosos pasen a verlos).
Como siempre, espero ansiosa sus comentarios ¿qué les pareció el capítulo? Les cuento que ahora las cosas se podrán complicadas y se viene la acción. También, estén atentas porque pronto publicaré y presentaré a un personaje importante por instagram (redoble de tambores...) a nuestro querido Vladimir! ¿Quién ya quiere conocerlo?
Sin más que agregar nos veremos el próximo jueves con un nuevo capítulo, gracias por su apoyo y espera.
Los quiere,
Florence!
PD: que tengan lindo fin de semana!
