Capítulo 17: La contienda es desigual, parte I


El amplio vestíbulo del Ministerio de Magia era un campo de batalla, el polvo ondeaba el ambiente mientras los cuerpos de varios aurores yacían en el suelo heridos o incluso muertos. Fue entonces que los jóvenes magos y brujas, junto a Valerie, Razvan y Fenrir aparecieron en el lugar con un fuerte crujido, listos para el ataque.

Su repentina llegada hizo que los intrusos detuvieran sus movimientos y los observaran con ojos amenazantes. Todos vestían largas capas negras que no dejaban ver sus rostros sumado a la poca luz que iluminaba la estancia.

— Vaya… Vaya… El mismísimo Fenrir Greyback — dijo una voz suave con tono malvado.

De entre los encapuchados emergió una figura menuda y más delgada que no tenia la capucha puesta. Las pocas luces que quedaban en el lugar permitieron ver un pelo rojo junto a un rostro frío de facciones finas que contenía unos labios carnosos que sonreían de manera burlona.

— Basilea… — Greyback pronunció el nombre de la mujer con evidente desprecio. — ¿Tan bajo haz caído como para tener que hacer algo como esto?

— ¿Me hablarás a mi de caer bajo cuando pasas tu tiempo junto a una vampira? — la mujer lobo levantó una ceja y le dedicó una mueca altiva. — Ah… Creo que alguien estará muy feliz de verte ¿no es cierto mi querido? — Basilea miró hacia el grupo de encapuchados y la figura más alta se acercó a ella. La tenue luz reveló un hombre de pelo negro con largas rastras, que colgaban sobre su rostro cincelado, las cuales le llegaban hasta los hombros, acompañado de una delgada barba. Su piel oscura hizo brillar sus estrechos ojos amarillos que miraron con arrogancia a Greyback.

— Donovan — esta vez un gruñido acompañó las palabras de Fenrir quien parecía a punto de perder los estribos.

— Ha pasado tiempo desde la ultima vez que nos vimos, Greyback — le dijo el hombre lobo con sarcasmo.

— Y veo que trajiste compañía — se burló Basilea observando a los jóvenes magos y brujas hasta que su mirada se detuvo en Valerie y Razvan. — Ah… Claro, como no olvidar a los vampiros.

— Veo que la paliza que les di la ultima vez no sirvió como amenaza — replicó Valerie con seriedad y los jóvenes magos y brujas la observaron intrigados por el desprecio que llenó sus facciones.

— No hacemos caso a las amenazas de seres como ustedes — le respondió Donovan con ira.

— Es una lastima… Si eso no es suficiente no tendré más remedio que matarlos — añadió la vampira y les dedicó una sonrisa perversa. Una débil aura oscura pareció rodearla y con aquella mueca su presencia se volvió casi tan parecida como a la de Vladimir. Harry, Ron, Draco, Hermione y Ginny abrieron los ojos anonadados ante ante el cambio y un leve escalofrío recorrió sus extremidades. Razvan, por su parte, miró de reojo a la vampira con una expresión de orgullo al notar como, levemente, la reina de los vampiros resurgía en ella.

— Donovan es mio — gruñió repentinamente Greyback obligando a que las miradas se clavaran en él.

El otro hombre lobo rió entre dientes y se cruzó de brazos sin parecer sorprendido — ¿Todavía me guardas rencor?

El resto de los presentes observaron la interacción sin comprender el trasfondo de la conversación. Basilea, se percató de la extrañeza en el rostro de sus enemigos y sonrió con maldad.

— ¿Nunca se han preguntado por qué un hombre lobo tan poderoso como Greyback pasa tan poco tiempo con los suyos? — señaló la mujer lobo de manera burlona.

Valerie se percató como Fenrir apretó los puños y su mirada irradió un odio tan profundo como jamás había visto en él.

— ¿No les haz contado? — Basilea dejó escapar una carcajada y abrió los brazos de manera triunfante. — Fenrir Greyback es el alfa de su manada ¿por qué entonces no está con ellos? Es bastante sencillo… — Donovan puso un semblante de deleite mientras la mujer lobo habló. — Hace veinte años, mi querido beta, Donovan asesinó a la pareja de Greyback — un silencio sepulcral cayó sobre todos. — Sin embargo, no sé que es peor… Que su pareja haya sido asesinada o que con su muerte se percatara que ella jamás fue su verdadera compañera… ¿Qué te da más vergüenza, Greyback? ¿Saber que estuviste con una mujer que no era la pareja que la madre luna te había destinado? ¿O saber que, pese a ser el lobo más poderoso de tu manada, no fuiste capaz de salvar su patética existencia mientras rogaba por piedad?

No fue necesario ninguna palabra de respuesta pues sin dudarlo Greyback se lanzó contra Basilea con un gruñido cargado en odio y dolor, lo que desató el caos en el lugar.


Gritos, hechizos, piedras y explosiones resonaron con fuerza en el amplio vestíbulo del Ministerio de Magia.

Draco Malfoy esquivó un maleficio con agilidad y atacó al encapuchado que se lanzó contra él, mientras Ron le protegió la espalda de los ataques que volaban por los aires. Ambos magos usaron todas sus habilidades para frenar al enemigo, pero de manera extraña este parecía tener una velocidad inhumana y esquivaba sus encantamientos con facilidad.

— ¿Qué ocurre Malfoy? ¿No eres tan hábil como pensabas? — se burló el encapuchado.

El rubio frunció el ceño, aquella voz le era familiar. Para su sorpresa, su atacante se detuvo abruptamente, se quedó a unos metros de distancia frente a él y se quitó la capucha revelando su rostro; Lucius Malfoy le dedicó una sonrisa burlona y sus orbes, ahora rojas, lo miraron con odio.

Draco abrió los ojos aterrado, el hombre frente a él ya no era humano. Ron y Draco se miraron fugazmente con el ceño fruncido y la preocupación escrita en sus rostros.

— ¿Irás corriendo a llorar donde tu abuelo? — se burló Lucius con el rostro crispado por la locura y la maldad.

— ¿Tuviste que convertirte en un vampiro para poder enfrentarte a nosotros? ¿Tan bajo caíste? — se burló Draco.

Lucius le gruñió, furioso — ¡Silencio escoria! — sin dudarlo se lanzó sobre él, pero Ron fue más rápido y logró crear un escudo que detuvo al ahora vampiro rubio.

— Eres patético, siempre lo fuiste y siempre lo serás — le escupió Draco con odio examinado el cuerpo de quien era su progenitor. — Nunca fuiste digno de ser un Malfoy.

— ¡Te mataré! ¡Te mataré de una vez por todas!

Draco y Ron abrieron los ojos aterrados cuando Lucius volvió a arremeter contra ellos con un aura asesina a su alrededor, sin embargo a mitad de camino un haz de luz blanca vertical apareció en medio y empujó al vampiro lejos de los jóvenes. La luz desapareció acompañado de un fuerte estruendo del cual emergió, con su inigualable porte aristocrático, Abraxas Malfoy, seguido de Luna Lovegood.

— ¡Abuelo!

— ¡Luna! — gritó Ron anonadado mientras la bruja le lanzó una de sus usuales sonrisas tranquilizadoras.

Abraxas miró de reojo a a su nieto para asegurarse que estuviera bien y luego clavó sus orbes oscuras en la figura de su hijo.

— Hola padre… Tiempo sin vernos — una espantosa carcajada escapó de los labios de Lucius dejando ver sus largos colmillos.

— No soy tu padre, dejaste de ser reconocido como un Malfoy el día que decidiste abandonar a Draco — Abraxas sacó su varita con agilidad. — Ni se te ocurra ponerle un pelo encima a mi nieto.

Nuevamente Lucius dejó salir una fuerte risa — ¡Solo mirate! Eres un viejo decrépito, no podrás contra mi nuevo poder.

Abraxas no se alteró ante las palabras burlonas, simplemente levantó una ceja y le dedicó una mirada de decepción — Te apoyas demasiado en lo que te haz convertido y haz dejado de lado el desarrollo de tus propias habilidades. ¿De verdad te consideras más fuerte cuando ya existen vampiros superiores a ti?

— No son más que escorias, tu y todos los que te rodean son ahora un eslabón más bajo en la cadena alimenticia… Los humanos son débiles y patéticos…

— Tus ataques verbales continúan siendo igual de pobres que siempre — le interrumpió Abraxas con un tono de aburrimiento.

Lucius frunció el ceño, furioso y se quedó con las palabras en la poca. Chasqueó la lengua con irritación y luego sonrió de manera macabra — Serás mi cena, padre…

— Lo dudo.

Lucius se abalanzó de manera depredadora contra Abraxas, Draco y Ron gritaron, pero Luna fue más rápida y lanzó un hechizo que golpeó al vampiro en el pecho y lo detuvo en el aire dejándolo congelado.

Abraxas giró el rostro para observar a la bruja — Agradezco su ayuda, señorita Lovegood, pero agradecería que me dejara batallar por mi cuenta. — Luna lo estudió por unos segundos, sonrió y asintió. — Sería un honor que pueda cuidar del señor Weasley y de mi nieto, si no es mucha la molestia.

— Sería un placer, señor Malfoy — le respondió la bruja todavía sonriendo, agitó su varita y Lucius cayó al suelo estrepitosamente.

— Maldita bruja ¡me las pagarás! — bramó el vampiro.

— Tu oponente soy yo, no lo olvides — exclamó Abraxas con desagrado.

— ¡Acabaré contigo fácilmente! — Lucius atacó nuevamente a su padre a una velocidad inhumana, sin embargo Abraxas hizo brotar de su varita un particular látigo negro y golpeó al vampiro de lleno en el hombro.

Nuevamente, Lucius cayó al suelo y de su hombro emergió un humo negro mientras aulló de dolor.

— Estaba expectante de poner en práctica lo que Valerie me enseñó — dijo Abraxas con una sonrisa orgullosa. Lucius rugió, iracundo y se puso de pie sujetándose el hombro con dolor. — No eres rival para mi, Lucius. Aprendí y entrené con alguien mucho más poderoso que tu — la mirada de Abraxas se desvió hacia una de las esquinas del vestíbulo donde Valerie rugió con ira y era apoyada por Razvan. El mago sonrió con orgullo al verla y devolvió la vista hacia la criatura que alguna vez fue su hijo.

— La magia no afecta a los vampiros — siseó Lucius contrariado, sin comprender bien porque su herida no cerraba y el humo negro continuaba emergiendo de ella.

Abraxas rió entre dientes — La magia permite hacer muchas cosas… Como conjurar un látigo bañado en agua bendita ¿o acaso no sabías que los vampiros son vulnerables a los objetos sagrados?

El vampiro rugió y con los colmillos al aire volvió a arremeter contra Abraxas, quien ya estaba preparado. En un particular movimiento de varita hizo aparecer diez largas cruces de un metro de longitud. Todas eran de una hoja metálica grande con una punta tan afilada como una navaja en la parte final. Las cruces salieron volando hacia Lucius y se enterraron en sus brazos, pecho, estomago, muslos y piernas.

Lucius cayó de rodillas al suelo a dos metros de su padre, respiró con dificultad mientras la sangre corrió de cada parte de su cuerpo donde las cruces habían perforado su piel.

— ¡Asombroso! — no pudo evitar exclamar Ron con los ojos abiertos por la sorpresa.

El vampiro gruñió enseñando los colmillos y para sorpresa de todos se arrancó las cruces del pecho y de los brazos, una por una para luego ponerse de pie lentamente.

— No negaré… — tosió y escupió sangre por los labios. — No negaré que he sobrestimado tu capacidad, padre.

— No me llames padre — siseó furioso, Abraxas.

Lucius rió, pese al gesto de dolor que cruzó su rostro — Puedo apreciar que alguien sabe…— carraspeó — Alguien sabe pelear contra un vampiro, pero ¿sabrá el resto como enfrentarse a los demás? ¿¡Creen que soy el único que se ha convertido!?

Ron, Draco, Luna y Abraxas quedaron pasmados y vieron como el resto de los encapuchados revelaron sus rostros: Avery, los hermanos Carrow, Macnair y Rookwood rugieron revelando sus colmillos blancos ante la tenue luz.

— ¡No podrán contra nosotros! — bramó Lucius con una sonrisa maniática.

Inesperadamente otro haz de luz blanca apareció en el vestíbulo y cercano a donde se encontraba Hermione, Harry y Ginny emergió, magistral e imponentemente Albus Dumbledore, seguido de Kingsley Shacklebolt.

A su vez, frente a Lucius apareció otro haz de luz, esta vez de color, negro, del cual emergieron también figuras encapuchadas. La principal de las figuras dio dos pasos y se quitó la capucha revelando un rostro serio, de pelo ordenado, piel pulcra y sin barba con una mirada cargada en poder, dominio y autoridad: el mismísimo Tom Marvolo Riddle.


¡Hola! ¿Qué les pareció el nuevo capítulo? La verdad que es lo que se viene es bastante interesante y me ha costado escribir lo que tengo en mente, por lo que espero que les haya gustado.

Como siempre estoy expectante a sus comentarios y no se preocupen habrá capítulo nuevo muy pronto jijij ahí seleccionaré los mejores comentarios que hoy no alcancé a seleccionarlos (perdon!).

A todo esto... ¿ya conocieron a nuestra versión de Vladimir? ¿Qué opinan? ¡Está en mi instagram y por lo menos a mi... me fascinaaaaaaa!

Les deseo un lindo fin de semana y nos veremossss... ¡El lunes!

Los quiere,

Florence!