Capítulo 21: La ira del monarca
Lo que alguna fue un amplio vestíbulo del Ministerio, actualmente se había convertido en un campo de batalla plagado en sangre, destrucción y muerte. El brillo del fuego desolador que brotó del suelo era el nuevo color que irrumpió la oscuridad del lugar.
El aire que normalmente rebosaba en magia y vida, se había tornado rojo por el fuego acompañado de un espeso ambiente parecido a un humo lo suficientemente fuerte como para hacer temblar de miedo incluso a los más valientes. Sin embargo, toda esta oscura atmósfera provino de una sola figura: Vladimir Dragevi.
Los nosferatus restantes se lanzaron contra él, pero con simple movimiento de su mano una ola de fuego los incineró en un instante. En menos de un segundo las restantes criaturas fueron convertidas en nada menos que cenizas.
Vladimir miró el montículo de cenizas y se quedó unos segundos en una especie de trance. Sus facciones se tornaron serias y se quedó con la mirada perdida en suelo para luego murmurar — Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás — su voz sonó levemente mecanizada, como si la frase no le perteneciera.
Fue entonces en que levantó sus orbes rojas y las clavó en Basilea. En aquel momento, pareció como si recobrara la cordura y la ira volvió a emerger en su rostro.
— Te mataré — no era una pregunta ni una afirmación. Las palabras salieron de su boca con tanta seriedad dejando en claro que aquellas palabras eran un hecho.
Sin vacilar, arremetió contra la mujer lobo, pero antes de que pudiera llegar a tocarla Donovan se le interpuso.
El hombre lobo esperó el brutal choque contra el cuerpo del vampiro, sin embargo aquello nunca ocurrió. Extrañado, abrió los ojos que había cerrado inconscientemente, para encontrarse cara a cara con Vladimir que se había detenido a escasos centímetros suyo.
Sin decir nada, Vladimir lo cogió del cuello como si no pesara nada y lo azotó contra el suelo dos veces. Donovan aulló del dolor e intentó, vanamente, amortiguar el choque contra el suelo con sus brazos, sin embargo la fuerza del vampiro era superior a las suyas. La segunda vez que quiso usar sus manos para protegerse del golpe los huesos de sus brazos se quebraron como si fueran meras ramas secas.
Despojado de sus fuerzas y con ambos brazos colgando, el rey de los vampiros lo levantó por sobre su cabeza con su brazo estirado.
Sorprendentemente, Donovan todavía continuaba consciente y observó al vampiro con desprecio — Vete al infierno maldito vampiro — le escupió con odio.
Para su sorpresa y horror, Vladimir le regaló una sonrisa perversa — Sé que hay un lugar realmente especial en el infierno para mi… Y se llama trono.
De su mano libre brotó una llama de fuego que se esparció por sus dedos hasta su palma, la cual colocó sobre la parte izquierda del rostro de Donovan. El hombre lobo aulló de dolor y retorció su cuerpo con desesperación mientras un putrefacto olor a quemado se esparció por el lugar. Al mismo tiempo, un círculo de fuego rodeó a Vladimir impidiendo que alguien se le acercara, lo que otorgó todo el tiempo que quiso para torturar a Donovan.
Tras largos minutos, el rey de los vampiros finalmente soltó al hombre lobo y lo arrojó lejos de él. El enorme cuerpo del licántropo cayó al suelo y se quedó inmóvil en él.
Basilea observó el cuerpo de su beta aterrada, ¿estaba muerto? No tenía como saberlo.
Sin saber que hacer, la mujer lobo observó a Vladimir fugazmente y tragó en seco al admitir que su poder y capacidades eran nada comparados con los del vampiro.
Vladimir, por su parte, no se sentía conforme. Parecía fuera de si mismo, incontrolable, como una bestia enajenada y colmada en deseos de sangre imposible de detener cuando, repentinamente, dos delgados y débiles brazos rodearon su pecho y sintió un cuerpo apoyarse contra su espalda.
El rey de los vampiros se quedó congelado por unos segundos, sin comprender como un ser vivo había logrado acercarse a él cuando todo a su alrededor era un caos y sus llamas quemaban todo a su paso. ¿Quién había cruzado su impenetrable muralla de destrucción para…?
— Vlad…
Vladimir abrió los ojos sorprendido y tensó sus extremidades. El caos que lo rodeaba se detuvo y sus llamas se apaciguaron inmediatamente. Rápidamente se giró sobre sus talones y se encontró cara a cara con Valerie. Su rostro estaba crispado por el dolor y el agotamiento, sus facciones estaban llenas de sangre al igual que su ropa mientras que la herida en su cuello continuaba abierta pese a los débiles intentos de su cuerpo por regenerarse.
El olor de su sangre golpeó fuertemente al rey de los vampiros y tuvo que controlar el deseo de saborear aquel liquido vital que lo llamó con tanta insistencia.
— Por favor basta… Es suficiente — susurró Valerie con la voz rasposa y evidente esfuerzo.
La sed e ira del vampiro se apaciguaron con rapidez ante el ruego en la voz de la vampira, pero repentinamente su cuerpo perdió fuerzas y amenazó con caer. Ágilmente, Vladimir la sostuvo de la cintura y ella enterró su rostro en su pecho, donde pudo sentir su respiración débil y entrecortada.
— Vlad… Llevame a casa por favor…
El pecho del vampiro sufrió una fuerte presión al escuchar sus palabras y su sangre bailó en su interior. Sin dudarlo la levantó del suelo y la cargó con suavidad. La cabeza de Valerie quedó sobre su pecho y ella, inconscientemente, pareció acurrucarse contra él, cerró los ojos y respiró con dificultad en una postura que evidenció su dolor, pero que también reflejó que se sentía segura en aquellos brazos.
Vladimir la observó por unos segundos y resopló conforme. Así era como era y debía ser. Ella era su reina, su mujer, su mundo y él velaría siempre por su seguridad y protección. Porque era en sus brazos donde ella debía buscar el confort, la seguridad y el refugio que necesitara.
Sin más, abandonó el lugar con rapidez ante la atenta mirada, cargada de preocupación, de Tom Riddle.
— ¡Silencio! — bramó Walburga.
El caos reinaba en la entrada Mansión Lestrange cuando Valerie arribó en brazos de Vladimir, seguidos de un silencioso Riddle.
Ante lo sucedido, los daños y la batalla nadie tenía idea de que había ocurrido con ella, y la preocupación por la vampira aumentó cuando Razvan llegó junto con Harry y Draco, pero sin ella. Eran muchos los heridos y Dumbledore junto a Kingsley habían tenido que asistir a los aurores y trabajadores del Ministerio que fueron derivados a San Mungo con urgencia.
Sin embargo, el grito de la bruja dejó al resto de los presentes en la mansión mudos y anonadados.
Walburga, para sorpresa de todos, se acercó a Vladimir. Razvan quiso advertirle que no lo hiciera, pero la bruja avanzó con cautela y el vampiro pelirrojo quedó sorprendido por ello, era evidente que Walburga había leído la actitud amenazante que el rey de los vampiros transmitía.
A la bruja no había pasado por alto como el rey de los vampiros sujetó a su vieja amiga en una clara posición de protección mientras estudiaba su entorno con atención, como si creyera que alguien fuera a hacerle daño.
— Señor Dragavei — dijo Walburga tranquilidad y educación para no alterarlo, ya que parecía un animal a punto de atacar a quien fuera que le acercara. — Yo me encargaré de cuidarla — el rey de los vampiros clavó sus orbes rojas sobre ella con molestia, pero la bruja no se inmutó. — Señor Dragavei…
Vladimir gruñió y pegó a la vampira más contra su cuerpo.
— Vladimir… — pronunció su nombre con un poco más de seriedad. — Valerie necesita reposo y hemos de curar sus heridas lo antes posible. Cuidaré de ella con mi vida, lo sabes… — murmuró Walburga observando al vampiro con determinación.
Vladimir estudió a la mujer y no vio nada en su mirada que le indicara que estuviera mintiendo. Notó que inconscientemente Walburga se llevó una de sus manos hacia su muñeca donde descansaba su lazo de Andrómeda. Supuso que el lazo debía estar ejerciendo alguna presión contra su piel, notificándole que la portadora del otro lazo estaba sufriendo.
Con un largo suspiro, Vladimir asintió y despegó lentamente a la vampira de su pecho. Walburga inclinó la cabeza a modo de agradecimiento y con agilidad agitó su varita para levitar el cuerpo de su amiga y llevarla a su habitación.
— Abraxas — fue lo único que dijo la bruja antes de abandonar el lugar.
El aludido giró su rostro hacia Vladimir y ambos hombre se observaron unos segundos hasta que el vampiro asintió levemente. Con una inclinación de cabeza, Abraxas abandonó al resto para seguir a su vieja amiga, pues era sabido que el señor Malfoy era un mago muy hábil en pociones sanadoras.
El resto de los presentes se quedó en silencio por unos segundos, mirando de soloyazo a Vladimir que tenía la mirada perdida por donde se habían llevado a Valerie.
Segundos después, volviendo en si, el rey de los vampiros apretó los puños y tensó la mandíbula, para luego girar y clavar sus orbes rojas sobre Razvan, quien estaba de pie al lado de Draco y Harry.
El vampiro pelirrojo se percató de la mirada asesina que su rey le lanzó y avanzó tres pasos frente a los magos, cuando repentinamente Vladimir se movió en un abrir y cerrar de ojos.
En menos de un segundo, para asombro y horror de los presentes, Razvan ahogó un gemido de dolor mientras la mano de Vladimir se enterró en su abdomen y perforó su piel, dejándole una profunda y brutal herida de la cual brotó un charco de sangre.
Razvan cayó de rodillas sujetándose el vientre con la respiración agitada — Mi… mi señor… — tartamudeó.
La sangre corrió por los dedos del rey de los vampiros y delgadas gotas descendieron al suelo, pero él pareció inmune a ese detalle. Al mismo tiempo, el resto esperó ver su semblante cargado en ira como si estuviera fuera de si, sin embargo Vladimir observó a Razvan con una mirada fría y una calculada calma que lo hizo ver aun más peligroso de lo que era.
— Tu deber era protegerla.
— Estaba haciendo eso… — intentó responder Razvan con gran esfuerzo, pero para terror de los demás y con un ágil movimiento el rey de los vampiros le azotó el rostro. Razvan cayó de lado sobre su hombro sujetándose la cara y gimió de dolor.
— Era tu maldito deber — murmuró con lentitud Vladimir mientras el resto de los magos y brujas tragaron en seco, asustados.
— Ella… Ella me… — susurró el pelirrojo con temblores en su voz.
Vladimir levantó su mano dispuesto a volver a golpearlo, cuando para su sorpresa Razvan alzó el rostro para mirarlo a los ojos. Tenía el labio roto y una ceja cortada, pero la determinación en su mirada era evidente — Yo no quería… Ella me lo ordenó — apretó los dientes ante el dolor que lo consumía, pero logró emitir aquellas palabras con convicción.
— ¿Te lo ordenó? ¿Y tu decidiste que lo que ella quería era la mejor decisión? — bramó Vladimir con peligroso sarcasmo.
— No… — Razvan respiró hondo y continuó. — Fue una orden de sangre, mi señor. Usted sabe que no puedo negarme, aunque hubiera querido — tosió y se apretó el abdomen que no dejaba de sangrar.
Vladimir quedó pasmado unos segundos y la sorpresa que emergió en su rostro fue más que evidente.
— ¿Una orden de…? Ella… — balbuceó.
— Ella todavía puede hacerlo, mi señor — susurró Razvan con una leve mueca de orgullo y alegría, a pesar de la sangre que descendió por su abdomen y manchó su ropa.
Los magos y brujas observaron horrorizados al pelirrojo, ¿cómo podía sonreír en una situación como esa? Sin embargo, estaba claro que todos ansiaban saber qué era exactamente de lo que estaban hablando.
La postura amenazante de Vladimir se relajó y estudió a Razvan con atención — ¿Realmente lo hizo? ¿Ella… ella?
— Si, mi señor — le respondió el vampiro con seguridad aun con el rostro tenso por el dolor. — Usted sabe que no habría abandonado a la reina, por más que ella me lo hubiera rogado, fue una orden de sangre.
El rey de los vampiros desvió la mirada hacia algún punto perdido y dejó caer los hombros, sorprendido. Sus facciones se suavizaron y un brillo esperanzador brotó en sus ojos — Si Valerie es capaz de hacerlo, entonces… Eso significa…
— Significa que puede que vuestro lazo con ella todavía pueda recuperarse, mi señor.
Una pequeña sonrisa cruzó los labio de Vladimir, ilusionado, y murmuró más para si mismo — No todo está perdido, todavía tengo esperanzas.
— ¿Qué demonios…? ¡Valerie fue atacada y ustedes acá sonriendo como si no hubiera ocurrido nada! — bramó una voz interrumpiéndolos.
Tom Riddle no lo soportaba. Si bien no sabía lo que una orden de sangre podía significaba, odió la expresión que cruzó el rostro de Vladimir. ¿Qué demonios era ese brillo esperanzador que apareció en sus orbes rojas? ¿Cómo podía sonreír cuando Valerie estaba herida? ¿Qué clase de monstruo era para estar alegre en aquellas circunstancias?
Observó que Razvan también sonrió con orgullo y sintió como su pecho ardió en ira. ¿No se suponía que Razvan iba a velar por la seguridad de su reina? ¿Por qué entonces le sonreía a Vladimir tras lo ocurrido? Riddle tensó su espalda y apretó sus puños, mientras sentía su sangre hervir.
Los despreciaba a ambos con todo su ser, pero sobre todo odiaba todo lo que era y representaba Vladimir Dragevi y sin poder contener la furia que se agitó en su interior les gritó a los dos — ¿Qué demonios…? ¡Valerie fue atacada y ustedes acá sonriendo como si no hubiera ocurrido nada!
Vladimir clavó sus ojos sobre el mago, como si recién recordara que había más gente a su alrededor y su semblante cambió inmediatamente. El desprecio y la ira que apareció en su rostro fue aun mayor que la que lo invadió contra Razvan.
— ¡Tu! — la postura del rey de los vampiros se volvió peligrosa y amenazante. Ya no había en él aquella actitud fría y calculada, sino una evidente reacción de ira y descontrol. Riddle tragó en seco, pero mantuvo el semblante serio sin dejarse amedrentar.
— ¡Por tu culpa ella salió herida!
— Yo no… — quiso refutar el mago.
— ¡Si no hubiera saltado a salvarte, serías tu el que hubiera salido herido y no ella! — bramó Vladimir iracundo acercándose a él.
— ¡Yo no la obligue ni le pedí que lo hiciera! — le gritó Riddle encolerizado.
Vladimir continuó avanzando hacia él — ¿Estás cuestionando sus acciones? — le preguntó de manera peligrosa. — ¿Tan poco te importa lo que ella haga por ti o lo que le pudo haber ocurrido? Ella quiso salvarte, aun cuando no mereces ni su perdón y mucho menos su sacrificio.
¿Quién se creía que era él para juzgarlo? La pregunta hizo que la ira en sus venas quemara aun más su cuerpo y le dedicó una clara mirada de aversión — Si por mi fuera, ¡hubiera recibido feliz esa mordida en su lugar! — le gritó colérico.
— Eso puede arreglarse fácilmente — le respondió Vladimir con una sonrisa sádica. Con un ágil movimiento acortó la distancia que los separaba, tomó del cuello al mago y en menos de un parpadeo clavó sus colmillos en su cuello.
Riddle se retorció en un inútil intento por librarse, pero para asombro de todos no emitió gritos de dolor. Se mordió los labios con fuerza y se rehusó a dejar escapar cualquier sonido de su boca. Sangre comenzó a emanar de sus labios cuando sus propios dientes perforaron su piel por el esfuerzo. Vladimir, por su parte, no dio signos de querer soltarlo y clavó sus colmillos con mayor fuerza lo que obligó al mago a agitarse con mayor desesperación.
— ¡BASTA!
Un encantamiento salió volando contra el pecho de Vladimir y lo separó de Riddle.
El cuerpo del mago cayó al suelo estruendosamente, sus manos viajaron inmediatamente al lugar donde lo habían mordido y su rostro se contrajo por el dolor mientras intentó ponerse de pie con claro esfuerzo. Al mismo tiempo, Vladimir que había chocado contra la pared cayó de rodillas, pero no dudo en levantarse rápidamente con el rostro crispado por la ira e intentó arremeter contra Riddle nuevamente, sin embargo el cuerpo y la varita en alto de Harry Potter se lo impidieron.
— Es suficiente — dijo el mago de anteojos con seguridad. Razvan y Ginny lo observaron asombrados por su valentía.
— Por tu propio bien, muevete Potter — le amenazó Vladimir.
— No.
— Potter… — el tono del rey de los vampiros se endureció aun más.
— No — Vladimir estaba por perder la cordura cuando Harry continuó hablando — Porque si hubieras sido tú en vez de Riddle, Valerie habría hecho lo mismo por salvarte.
El rey de los vampiros se quedó como piedra ante sus palabras y lo estudió pasmado, como si no fuera capaz de asimilar lo que había escuchado.
— Tu eres el rey de los vampiros y pese a que hubiera esperado un comportamiento más digno, solo quiero evidenciar que de ésta forma no vamos a resolver nada. Lo importante ahora es que Valerie está siendo atendida por sus amigos, por lo que nosotros deberíamos enfocarnos en cómo hacerle frente a nuestro enemigo que ya nos dejó en claro la ventaja que posee sobre nosotros.
Harry bajó lentamente su varita, pero no por eso se confió de la aparente calma de Vladimir — Que ambos se ataquen mutuamente no ayudará en nada a Valerie — añadió. Luego se peinó el pelo y se rascó la barba dejando escapar un largo suspiro.
Segundos después, de manera natural y para estupor del resto se acercó a Vladimir y apoyó su mano en su hombro — Sabes que ella jamás te perdonará si lo matas — le susurró.
Para sorpresa del mago, el rey de los vampiros comenzó a reír entre dientes — Eres una persona muy peculiar, joven Potter… No sé si demasiado estúpido o muy valiente.
— Me lo han dicho bastante seguido — replicó Harry encogiéndose de hombros.
De pronto, Vladimir clavó su mirada en Tom y toda alegría se esfumó de su semblante — Agradece que Potter piensa bien sus palabras antes de actuar — chasqueó la lengua y estiró su cuello hacia ambos lados como si lo estuviera relajando sus músculos para luego añadir — Tu vida se ha extendido por una noche más Riddle, yo que tu pensaría bien tus siguientes acciones… No contarás siempre con la ayuda del resto — y sin más abandonó el vestíbulo.
¿Cómo ibamos a terminar este 2020 sin otro capitulo?
Espero que les haya gustado, como siempre espero sus comentarios con ansías. ¿Alguna idea de que podría llegar a ocurrir?
En esta ocasión, me gustaría mencionar los comentarios destacados que ya están disponibles en mi instagram. ¡Felicitaciones nina-chan04 y a luvrenu !
Solamente me queda agradecerles por la compañía, los mensajes, los comentarios y toda la buena onda que me han entregado a mi y a la historia. Se que lo digo muchas veces, pero sin ustedes no tendría la motivación de escribir.
¡Les deseo que pasen un increíble año nuevo! Y que este 2021 se venga increíble, lleno de buenas cosas.
Nos veremos la próxima semana con un nuevo capítulo lleno de sorpresas jijij
Los quiere,
Florence!
