Capitulo cuatro

-¿Prefieres atención de público o ordenar los libros nuevos en los estantes?- preguntó Sesshomaru.

-¡Atención de público está bien!- respondió Rin, recordando lo que Kagome y Shiori le dijeron sobre la poca paciencia de su compañero.

Era su primer día como voluntaria en la biblioteca y, aunque Rin iba con la mejor de las disposiciones para poder ayudar, se arrepintió casi en seguida: había tantas reglas e indicaciones que estaba segura que tendrían que darle un manual para que pudiera recordarlo todo, pero Sesshomaru no lucía como alguien que quisiera repetir las explicaciones.

-Bien, te mostraré cómo se hace y luego podrás hacerlo tú sola mientras yo me encargo de ordenar... de todas formas, no viene mucha gente por aquí.

-¡Sí!

Rin se había sentado sobre el mostrador, junto a la computadora y frente a Sesshomaru, pero él rápidamente la sujetó de la muñeca y la obligó a bajar.

-¡Oye! ¿Qué estás...?

-Está prohibido sentarse en el mostrador- la regañó a lo que ella frunció el ceño-, se supone que eres encargada de la biblioteca y debes predicar con el ejemplo. Si quieres sentarte, ve por una silla.

-¡Sí, mi general!

Rin llevo la mano a su frente en una imitación a un saludo militar que había visto en las películas y se dirigió rápidamente a buscar una silla para sentarse a su lado. Sesshomaru, por su parte suspiró preocupado, ya que algo le decía que mantener a la biblioteca en orden con esa chica ahí, iba a costarle un poco.

De pronto, un chico de primer año que usaba anteojos y lucía bastante nervioso se acercó al mostrador. Rin le miró con una sonrisa, mientras Sesshomaru le observó exasperado.

-Bu...buenos días.

-¡Hola!- respondió Rin.

-Buenos días- Sesshomaru apenas alzó la mirada del libro que estaba leyendo.

-Quiero un libro.- declaró el chico, armándose de coraje y valentía.

-Presta atención, después tienes que hacerlo tú...- le susurró Sesshomaru a Rin antes de dirigirse al chico- Claro, estamos en la biblioteca: no sería lógico si quisieras comer aquí- luego mirando al chico de forma amenazante añadió- está prohibido comer aquí... ¿Qué libro quieres?

-Esto... yo...- Rin se dio cuenta de que Sesshomaru había comenzado a tamborilear sus dedos sobre la mesa- no recuerdo, pero... ¡es un libro azul!

Sesshomaru fulminó a aquel sujeto idiota, no podía encontrar un libro con una descripción tan estúpida y así se lo hizo saber.

-No está el libro aquí. - sentenció antes de volver a estudiar.

-¡Imposible!- exclamó el chico comenzando a sudar frío en cuanto Sesshomaru le miró alzando una ceja- Yo... quiero decir... el maestro dijo que estaba, yo...

-¿Para qué asignatura es?- intentó ayudar Rin, viendo que Sesshomaru parecía a punto de lanzarlo por una de las ventanas.

-Literatura, yo... ¡el profesor dijo que era una historia de amor!

-¿Tienes idea de cuántas historias de amor hay en una biblioteca?- inquirió Sesshomaru, apoyando su brazo con fuerza sobre el mostrador. - Ningún dato es útil para el ordenador así que no esperes que comience a buscar...

-¡Pero es una historia de amor y tiene portada azul!- razonó Rin aún sonriendo-, quizás... ¡sí podemos encontrarlo! ¿No recuerdas nada más? ¡quizás sea un manga!...

-No, no es manga... es... ¡medieval! sí... lo escribieron en la época feudal...

-¿Feudalismo japonés o europeo?

La pregunta de Sesshomaru desarmó la confianza de aquel joven estudiante. Por esas cosas odiaba ir a la biblioteca: el encargado siempre le miraba como si fuese un estúpido y se sentía muy juzgado ante eso.

-Yo... no lo sé.

-¿Sabes qué?... Mejor vete de aquí...

-¡Sí, señor!

El chico se fue corriendo de regreso por donde había llegado, al tiempo que Rin miraba todo con la boca un poco entreabierta y Sesshomaru continuaba leyendo su libro tranquilamente.

-¿No se supone que debemos ayudarles a encontrar los libros?- quiso saber Rin.

-Si no dicen cosas útiles, no.

-Pero... ¡tú estás leyendo un libro de color azul!

-Efectivamente: "Abelardo y Eloisa"

-Esa es una historia de amor de la edad media- Rin miró a Sesshomaru sin comprenderlo.

-Así parece... ¿En primero están leyendo este libro?

-Esto...- Rin bajó la mirada, ya que aún no revisaba los libros que debía leer ese mes- no lo sé...

-Ponte a leer.- Sesshomaru abrió el libro en su primera página para que Rin comenzara a estudiar- No será bien visto que la encargada de la biblioteca esté por reprobar sus asignaturas.

-¡No voy a reprobar!- protestó Rin mirándole de reojo un tanto enfadada- Es mi primera semana, no puedes decir esas cosas tan horribles.

-No grites: estamos en una biblioteca.

-¡Pero si estamos solos!- Rin no lo podía creer: él era demasiado estricto e intuía que en la danza era igual- Creo que mientras no llegue nadie más, puedo hablar todo lo que yo quiera.

-Iré a ordenar los libros nuevos- Sesshomaru hizo el ademán de levantarse, pero Rin hizo hacia atrás su silla, con el objetivo de impedirle el paso-... ¿qué sucede?

-Hay que almorzar.

-Si quieres comer eres libre de hacerlo, pero prefiero ordenar los libros antes de que debamos ir al club.

-Comamos primero, luego puedo ayudarte a ordenar los libros- argumentó Rin mientras sacaba el bento que su cuñada le había preparado- ¡Así terminaremos más rápido y yo no comeré sola!

-Bueno.

Sesshomaru puso a calentar un poco de agua en el hervidor al tiempo que de su mochila sacaba uno de los ramen instantáneos que había tomado de su cocina. Sabía que su madrastra le había dejado almuerzo, pero no había alcanzado a empacarlo y tenía una obsesión con no llegar tarde a la escuela.

-¿Qué es eso?- preguntó Rin con los ojos muy abiertos.

-Almuerzo.

-No puedes comer eso- el chico hizo rodar sus ojos, ya que había escuchado aquello cientos de veces antes-, mejor ven: podemos compartir el mío.

Rin ya había dividido la mitad de su almuerzo el que tenía forma de dos ositos, al tiempo que Sesshomaru no sabía bien qué pensar: no era normal que una perfecta desconocida se preocupara por su alimentación y así se lo hizo saber.

-No debes hacer esto: no está bien que le regales tu almuerzo a los demás; tienes que comer para estudiar y ensayar en el club.

-¡Tu también! Además... yo pronto estaré a dieta, así que no importa si comienzo a comer menos desde ahora.

Sesshomaru no pudo evitar preocuparse por sus palabras, sobre todo considerando que algunas chicas seguían molestando a Rin por su peso. No quería que ella pusiera en riesgo su salud por una mentira llena de crueldad y envidia.

-Si es por lo que te dijo Kagura, no debes hacerlo: tu cuerpo es... adecuado...

Una capa de rubor cubrió las mejillas de ambos ante la mención del cuerpo de la joven, pero Rin decidió ignorarlo y continuar hablando con naturalidad.

-¡Ya lo sé! Solo... intento que no se sienta culpable por compartir mi almuerzo.

-Gracias.

Rin sonrió al ver que había ganado y dividiendo su comida, le entregó un osito de arroz a Sesshomaru con la misma cantidad de pescados y verduras que tenía el suyo. No tenían más platos, por lo que él había acercado su silla para estar más cerca de la porción que le habían dado de la caja.

-¿Está rico?

El chico solo asintió. La verdad es que era mucho mejor que comer las cosas instantáneas que llevaban meses en la despensa de su casa, pero no le gustaba haber dejado a Rin con la mitad de su almuerzo, sin embargo, no se le ocurrían muchas formas de remediarlo.

-¿Estás segura de que no quieres comer algo más?

-No, es suficiente para mí, pero si tú tienes hambre puedo ordenar mientras vas a la cafetería.

El orden en la biblioteca era por categorías y luego por apellido del autor y aunque Rin sugirió cambiarlo por nombre de la obra, Sesshomaru no parecía muy dispuesto a ceder ante la costumbre de su propio orden.

-¡¿Sabes a quién te pareces?!- exclamó Rin de pronto, interrumpiendo el silencio mientras le entregaba un libro a Sesshomaru para que lo pusiera en la parte más alta del mueble.

-No.

-¡Te pareces al tipo guapo de la serie americana en que el empleado de una librería es un psicópata y asesina a sus novias!

-¿ Me parezco al asesino?

-¡Es que le gustaba mucho leer y trabajaba en una librería!...- Rin meditó un instante- Aunque quizás no: él no conocía a ninguna chica hermosa con la que practicara ballet.

-¿Crees que pareces una chica hermosa o te refieres a alguien del club de danza?

Rin entrecerró los ojos cuando recordó que él parecía tener algo con la chica de cabello rojizo que le daba un poco de miedo. Decidió dejar el tema porque no quería tener problemas con nadie y menos por ser algo entrometida.

Después de terminar el turno, había llegado el momento de acudir al club de danza, por lo que Rin se alistó en el baño y salió una vez que ya estuvo preparada.

Cuando llegó al lugar de ensayo, Sesshomaru ya estaba ahí y aunque Rin le dedicó una sonrisa, decidió sentarse a elongar con unas chicas de segndo año que parecían amables.

-Entonces Rin, ¿qué se siente bailar con Taisho? - le preguntó una de ellas mientras se ataba las cintas de las zapatillas.

-Nada... es... un buen compañero hasta el momento.

-¿Pero no crees que es muy guapo?

-No sé, no pienso mucho sobre esas cosas... Si ustedes lo encuentran atractivo, está bien para mí.

-Si no te gusta, ¿entonces por qué eres voluntaria en la biblioteca?

-Porque me dijeron que necesitaban gente.

-Yo creo que es guapo, pero no para hablar con él.- opinó una de las chicas mientras las demás asentían- Es muy engreído y a nadie le gusta ese tipo de gente.

-Concuerdo contigo; pero yo iría más lejos: mi hermana universitaria tiene una relación de sexo casual y yo creo que Taisho será así en el futuro: nadie podría tener una relación con alguien como él.

-Sesshomaru no es malo- murmuró Rin en voz muy baja-, a veces puede ser amable.

Las chicas compartieron una breve mirada entre sí antes de ponerse de pie para comenzar a realizar ejercicios sobre la barra. Rin, por su parte, las miró sin entender qué había hecho mal: sabía que la mitad de las chicas de la escuela tenía un enamoramiento con Sesshomaru, pero ella fue honesta al decir que se había ofrecido como voluntaria en la biblioteca porque se lo habían pedido incluso antes de conocer al joven. Además, él sí le parecía guapo, pero no entendía porqué eso debía significar un cambio en su comportamiento de siempre, pensó que las chicas en la ciudad se comportan de forma extraña cuando les gusta alguien y le pareció gracioso que algo así sucediera.

El ensayo comenzó y otra vez Sesshomaru y Rin tuvieron problemas en el lanzamiento de la cinta. Esta vez el joven se la había lanzado con tanta fuerza que había terminado golpeando a Rin en la frente, quien le miró con el ceño muy fruncido.

-Sesshomaru, no es bueno que juegues baseball con tu compañera durante mi clase; el club de deportes aún recibe solicitantes si es que están pensando en abandonarme.- les corrigió la maestra para acudir a ayudarles con su ubicación- Intenta lanzar más suavemente, con más gracia y no hacia la cabeza de ella. Rin, deja que la cinta caiga hacia tus manos: no te pongas nerviosa por agarrarla a tiempo. Si Sesshomaru lanza bien, todo va a fluir naturalmente.

El joven entrecerró los ojos tanto hacia la maestra como a su compañera, en partes iguales. No le gustaban las correcciones, ya que después de todo, era campeón nacional y estaba seguro de que el problema era Rin, porque se dijo que se había acostumbrado a bailar con chicas un poco más altas que ella.

-Rin, ponte un paso más atrás.

-¡Sí!

La chica obedeció mirando a su compañero atentamente y cerrando uno de sus ojos en caso de que la cinta volviera a darle en la cabeza, mas esta vez cayó directamente en sus manos.

-¡La atrape!- exclamó Rin muy satisfecha- ¡Lánzala dos veces más para avanzar con la coreografía!

Poco a poco lograron coordinarse y ponerse de acuerdo en la primera parte de la coreografía. Sin embargo, cuando las manos de Sesshomaru sujetaron por primera vez la cintura de Rin, sus ojos se encontraron y las mejillas de ambos se tiñeron de rosa al tiempo que apartaban la mirada.

-Todos han hecho un muy buen trabajo el día de hoy- exclamó la profesora al finalizar la clase-. Mañana nos dedicaremos a repasar el minuto de coreografía que, ya deben saber, y el lunes continuaremos avanzando... Koga, Kagura van a quedarse a limpiar después de que sus compañeros se marchen.

Los aludidos se miraron de reojo antes de cruzar los brazos en clara muestra de ofuscación. Todos sabían que era el castigo por pelear mucho y no ensayar los pasos enseñados en el día para la coreografía, ya que Kagura seguía teniendo una muy mala actitud hacia Koga quien no dejaba de gritarle que se concentrara.

Una vez que Rin salió del teatro, no pudo evitar chocar con Kohaku, quien se sonrojó en cuanto la joven estrelló su frente en su pecho.

-¡Kohaku! ¡¿Qué haces aquí?!

-Nada, quiero decir, estaba pasando para alimentar a la tortuga del club de biología y vi que el club de danza aún estaba en la escuela y pensé que estarías por aquí.

-¡¿Tienen una tortuga?! ¡Qué genial! Con Katsumi, mi sobrinita, estamos pensando pedirle a mi hermano que nos deje tener un perro o un gato, ¿Cómo se llama la tortuga?

-Se llama "Lechuga"- Rin no pudo evitar comenzar a reír debido a ese nombre- ¡Tenía el nombre de antes! Supongo que lo hicieron para no olvidar qué es lo que le gusta comer.

-Bueno, ¡tengo que reconocer que es muy ingenioso!

-¡Y es muy divertida!...- Rin recargó el peso sobre una de sus piernas para escucharle un poco más cómoda- ¿Te estoy aburriendo?

-¡No! Es que como es casi de noche, tengo algo de frío y quiero cambiarme de ropa.

-¡Cierto!... Esto... ¿quieres que te acompañe a casa? Está oscureciendo y creo que me queda de camino a la mía.

-¡Claro! Si vamos en la misma dirección yo no tengo problema.- Rin le sonrió de una forma que al joven le pareció muy cálida- Voy a cambiarme de ropa, tú por mientras puedes alimentar a la tortuga.

-Es una buena idea...

Una vez que ambos estuvieron listos, comenzaron a caminar lentamente hacia una de las calles aledañas. Kohaku no sabía bien sobre qué hablar con Rin: sabía que tenían que resolver lo relativo al trabajo de historia o que podrían conversar sobre la salida en grupo del día viernes, pero tampoco quería presionarla al respecto.

-¡Me dieron permiso para ir el viernes al karaoke!- exclamó Rin sonriendo con el objetivo de llenar un poco el silencio.

-¿De verdad?

-Sí, pero debo estar en casa temprano- se apresuró en explicar la chica-, porque tengo asuntos familiares que resolver.

-Si quieres puedo acompañarte a casa ese día.

-¡No te preocupes! Creo que mi hermano puede recogerme.

-¿Cómo estuvo tu primer día en la biblioteca? ¿Taisho te dio mucho trabajo?

-La verdad es que no- Rin suspiró un tanto desanimada-: él aún cree que estoy en entrenamiento y es cierto, considerando que solo le ayudaré dos días a la semana.

-No le hagas mucho caso: Taisho es una persona con la que es difícil llevarse bien.

-No espero que nos llevemos bien y él me dijo que tampoco quería ser mi amigo- se apresuró en aclarar Rin-, solo quiere que podamos ganar una competencia en ballet y que no le estorbe en la biblioteca.

-No estorbas, Rin. Él es la persona que es desagradable.

-Supongo que ser campeón nacional en algo tan difícil como el ballet, te vuelve una persona con un gran ego y un tanto desagradable hacia los demás- pensó Rin en voz alta-, pero no considero que ha sido malo conmigo.

-¿Te parece que mañana almorcemos juntos?- preguntó Kohaku mientras llegaban a una plaza en la que el camino se dividía en varias calles.- Así podremos avanzar un poco en el trabajo de historia.

-¡Sí, es una gran idea!- Rin sacó de su mochila la agenda rosa para anotar aquella actividad- Yo tengo que seguir derecho por esta calle, ¿tu por dónde vas?

-Por la que está al lado... nos vemos mañana, Rin.

-¡Sí! ¡Muchas gracias por acompañarme cerca de casa!


Aquel día, su madre había llegado temprano a casa y Sesshomaru comprobó que se estaba esforzando por preparar la cena, por lo que se decidió a ayudarla.

-Hoy ¿cómo estuvo tu día, hijo?

-Bien.

-Estaba pensando y creo que estaría bien que dejaras el voluntariado en la biblioteca de la preparatoria- comentó Irasue mientras probaba la sopa-, así podrás tener más tiempo para los ensayos: hablé con Sakura y podrá darte clases privadas.

-No.

-¿Por qué no?

-Soy casi el único voluntario- comentó el joven apretando el cuchillo con el que estaba picando cebollín- y la chica que ha comenzado a ayudarme aún no está capacitada para estar sola.

-Pero hijo, eso no es tu problema: debes enfocarte en tu carrera y...

-¡Madre!- Sesshomaru golpeó la mesa con su puño- Yo no voy a tener ninguna carrera en el ballet: el acuerdo al que ambos llegamos la última vez, es que si logro ganar las nacionales en mi solo y en pareja, podré ir a la universidad.

-¿De verdad vas a abandonarlo todo en lo más alto de tu carrera?- Irasue no podía creerlo y sus ojos se volvieron brillantes por la rabia- ¡¿De verdad vas a pagarme así?!

-No quiero discutir con usted.

El joven había decidido abandonar la habitación. Ya no sentía hambre y solo quería refugiarse en su cuarto o salir a dar una vuelta por el barrio y ver si es que lograba encontrarse con su padre. De haber sabido que iba a pelear con su madre, habría ido a cenar a la casa de su medio hermano.

-Tú... ¡Me lo debes, Sesshomaru!- el aludido se dio media vuelta para enfrentar la mirada fría de la mujer- Me lo debes y no permito que lo olvides, tienes que hacerlo, Sesshomaru, ¡tienes que seguir bailando!


nota autora: hola!!!!Espero que estén súper bien y les agradezco por leerLes cuento que quizás me ausente unos días por mis exámenes, pero trataré de estar al pendiente :)