Capitulo seis
Una vez en el restaurante, Rin no dejaba de hablar sobre las cosas que hacía en su pueblo natal. Sesshomaru no dejaba de escuchar cosas sobre el equipo de porristas, los salones de clase y lo bonito que era el pueblo: ella tenía tanto poder descriptivo que incluso era capaz de imaginar los lugares de los que ella le hablaba; era algo que le parecía realmente impresionante.
-Rin.
-¿Qué sucede?
-Se te va a enfriar tu comida.
-¡Es cierto!- ella le dedicó una sonrisa antes de comenzar a comer un poco más rápido- Es que no me gusta el silencio y tú no hablas demasiado...
-Estamos comiendo, no hay mucho de qué hablar.
Rin bajó la mirada un instante antes de atreverse a mirarle a los ojos.
-¿Siempre es así?
-¿Así cómo?
-Tan callado cuando hace algo divertido.
-Comer no es algo divertido- comentó el joven antes de cortar la conexión entre sus miradas-, es solo algo que hay que hacer para continuar viviendo, es algo solamente funcional.
-¿No te divierte comer con amigos?
-No tengo amigos.
Rin miró a Sesshomaru mientras él sujetaba algunos fideos con sus palillos. Le pareció que él era alguien solitario y que no parecía confiar fácilmente en las personas, también era algunos años mayor que ella y, aunque su cuñada le había advertido que no debía confiar fácilmente en los chicos de último año, él no parecía tener malas intenciones, por lo que decidió dejarse llevar por su instinto.
-¡Yo quiero ser tu amiga!
Sesshomaru miró a la joven, dejando de comer de inmediato y sin saber qué responder ante eso. No era bueno conversando y sus habilidades sociales eran muy escasas, por lo que no conseguía encontrar respuestas apropiadas.
-No sé como funciona eso.
-No es muy difícil- Rin sonrió antes de beber de su jugo-: solo debes ser tú mismo y dejar que las cosas fluyan.
-No creo que sea conveniente.
-¿Por qué no? Si quieres ganar el campeonato nacional, será más fácil si te llevas bien conmigo, además es divertido tener amigos y ¡piensa que podrás ir a Osaka en vacaciones y puedo recomendarte lugares que visitar!
-A mi madre no le gusta vacacionar en el país, prefiere ir al extranjero.
Rin se ruborizó un instante antes de asentir tímidamente.
-Suelo olvidar que tienes mucho dinero y que en la escuela todos también lo tienen...¡pero no importa! Un día puedes querer ir a mi pueblo natal y mis consejos serán útiles.
-Yo no sé bien cómo tratar a los amigos.
-No te preocupes por eso, no es distinto a lo que haces usualmente- Rin comenzó a prestarle atención a su comida-, así como eres, es muy agradable.
Sesshomaru guardó silencio. Aquello era muy nuevo para él, ya que estaba seguro que la única persona que consideraba que él era agradable, era su padre.
Después de comer, Rin le acompañó hacia la tienda de mascotas. La chica estaba alucinada mirando los acuarios y la jaula de los conejos, mientras él terminaba de elegir el calcio que necesitaba.
-¿Qué es eso?- quiso saber Rin, mirando por sobre su hombro.
-Calcio.
-¿Para qué es?
-Para que mi iguana lo consuma.
-¡¿Tienes una iguana?!- Sesshomaru observó de reojo la emoción repentina en la joven mientras ella brincaba muy feliz por alguna razón desconocida- ¡¿Tiene fotos?! ¡¿Puedo verla?! ¡¿La llevará un día a la escuela?!
-Creo que tengo fotos de Jaken en el celular...
Sesshomaru miró a Rin por sobre la pantalla del teléfono: le preocupaba que esa chica loca fuera a romper su móvil o a arrojarlo en alguna pecera por accidente, pero algo le decía que ella no lo iba a dejar en paz hasta que no viera a la verde criatura.
-¡Que adorable!- exclamó Rin- Es muy lindo y tiene cara de ser muy listo, ¿por qué decidió adoptar una iguana?
-La encontré hace como 2 o 3 meses,en la calle, media mordida por perros, la llevé al zoológico y dijeron que no era de ahí, pero que era macho e inofensivo así que podría conservarlo de mascota, eso es todo.
-¡Eres muy buena persona!
-No sé.
-¡Claro que sí!... ¿Ahora a dónde vamos?
-Al museo de arte.
-¡Me encanta esa parte del itinerario!
Desde la tienda de mascotas hasta el museo de arte, el camino era de casi 15 minutos en tiempos normales, pero con la chica que le acompañaba, Sesshomaru se tardó casi media hora, porque Rin se detenía en las tiendas de recuerdos, quería fotografiarse con algunas esculturas que había cerca de la plaza y se entretuvo conversando con el dueño de un perro gran danés que insistía en colocar su cabeza bajo la mano de la joven para que le acariciara y también se tomó su tiempo para tener fotografías con el gran perro.
Como resultado, llegaron al museo cuando éste se encontraba cerrado y Rin miró a su nuevo amigo con un puchero en los labios.
-¿Fue mi culpa?- preguntó la joven mirando con pena el cartel de cerrado.
Sesshomaru guardó un par de minutos de silencio: si le decía que sí, estaba seguro de que ella iba a comenzar a llorar y no quería que estuviera triste, después de que Rin, aquel día, había sido la definición perfecta de felicidad.
-No te preocupes, puedo venir otro día.
-¿De verdad?
-Sí.
-¿Y puedo venir también? Es que quiero ver lo que hay dentro.
-Si es lo que quieres...
-¡Muchas gracias! Definitivamente vendré contigo, conoces lugares demasiado divertidos.
-Solo fuimos a la librería y a la tienda de mascotas, no es gran cosa.
-Para mí sí lo fue...
-Esto... yo ahora debo regresar a mi casa- anunció el joven después de unos minutos de silencio-, ¿sabes cómo regresar?
-Tengo que ir a este lugar- Rin se acercó para mostrarle en el mapa un paradero-, ¿me ayudas a llegar?
-Sí.
Sesshomaru comenzó a caminar en dirección al metro, al tiempo que Rin se le adelantaba para mirar algo que le había llamado la atención.
Mientras viajaban en silencio, Rin se dedicó a revisar sus fotografías y a elegir aquellas que iba a mostrarle a su padre y a sus amigas. La chica no era consciente de la hora ni de que Sesshomaru la miraba sonreír, confundido porque a pesar del cambio en sus planes, se lo había pasado bien.
-Rin.
-Diga.
Mientras subían las escaleras para salir del metro, Sesshomaru pensó que era importante que ella supiera su metodología de ensayos.
-Debes dormir bien desde hoy, no quiero que mañana debamos descansar más de lo necesario: es importante avanzar en la coreografía.
-Sí lo sé...
-También debes almorzar ligero mañana.
-No debes preocuparte, tú también debes comer bien: si no tienes fuerza para levantarme, no te perdonaré si me lesiono...-Rin guardó silencio antes de sujetar a Sesshomaru por el brazo, obligarle a detenerse y a mirarle a los ojos- yo me encargaré del almuerzo mañana, porque no confío en sus comidas instantáneas.
-Pero...
-¡Nada! No voy a dejar que coma porquerías.
En aquel instante, mientras Sesshomaru miraba a Rin a los ojos, pudo verlo: la belleza de la que tanto hablaba su hermano menor y que antes no había querido notar. Era la primera vez que pensaba que alguien era bonita y no pudo evitar sentirse nervioso en aquel momento.
-¡Rin!
La joven abrió los ojos preocupada antes de soltarle y retroceder un par de pasos instintivamente ante la mención de su nombre.
-Haru, hermano, hola.
-¿Dónde estabas? - le preguntó un hombre vestido con traje y corbata- Pensé que te había sucedido algo, ¿por qué estás llegando desde el metro si se suponía que ibas a estar cerca de aquí?
-Esto... hubo un cambio de planes y...-Rin notó que su hermano alzaba una ceja mientras miraba a Sesshomaru- mejor te explico en casa...
-Sube al auto y despídete de tu amigo.
Rin asintió y se subió al automóvil antes de despedirse de Sesshomaru apresuradamente. Su hermano nunca se enojaba, pero era cierto que no le gustaba esperar y que no le había avisado del cambio de planes.
-¿Estás enojado conmigo?- preguntó ella en cuanto el auto se puso en marcha.
-No, pero ¿quién era él y por qué salieron a solas?
Rin se ruborizó. No había querido pensar en que la situación se parecía mucho a una cita en todo el día. Que su hermano le preguntara eso de aquella forma, le hacía sentir un poco de vergüenza.
-Es solo mi compañero en el club de danza.
-¿Crees que se asustó?- quiso saber Haru mientras mantenía su vista fija en el camino- Me esforcé mucho en parecer un hermano mayor estricto, ¿crees que se lo creyó?
Rin comenzó a reír antes de apoyar la cabeza sobre el hombro de su hermano mayor.
-¡Seguramente se asustó mucho!
-Yo... sé que estás en una edad compleja en la que puede que sientas mucha curiosidad por tu compañero de danza y...
-¿Curiosidad?- Rin abrió los ojos preocupada- ¿Qué insinúas con eso?
-Que es normal que... sientas o pienses algunas cosas incómodas cuando estás con él, ya sabes...
-¡No! ¡Yo no sé nada!- Rin podía sentir sus mejillas ardiendo- Solo sé que imaginas cosas que no son y que son incómodas.
-No te enfades.
-No me enfado, solo... no digas estas cosas frente a papá porque se puede molestar con nosotros.
-Es cierto... papá no quiere que tengas novio todavía, así que no le diremos que saliste con alguien que puede pretenderte, a solas.
-¡Tan molesto! Sesshomaru ni siquiera me gusta y él es muy tímido todo el tiempo- pensó Rin en voz alta-: no hay forma de que seamos novios, además él ni siquiera quiere ser mi amigo y...yo...- Rin bajó la mirada a su falda un instante- creo que le gusta una chica mayor que es mala conmigo...
-Entonces es un idiota y ya no me agrada. - su hermano la miró de reojo antes de doblar en una esquina- No puede ser muy inteligente si actúa de esa forma.
Rin alzó levemente los hombros, dando por terminado aquel tema. Prefería pensar en otras cosas, como el hecho de que pronto iba a hablar con su padre.
Cuando llegaron a la casa, lo primero que vieron fue a la pequeña Katsumi hablando muy contenta por el teléfono.
-¡Aquí está! ¡La tía Rin ya está aquí!
La niña se acercó a Rin para entregarle el teléfono. Rin sonrió en cuanto lo tomó y comenzó a hablar por teléfono.
-¡Papi! ¡¿Cómo estás?!- exclamó de inmediato mientras se sentaba sobre el sillón- ¿Es muy duro el trabajo?
-Está todo bien, pequeña, ¿cómo te ha ido a ti en la escuela nueva?
-¡Bien! Las clases son más difíciles y nos dejan mucha tarea, pero yo creo que me irá bien.
-Me alegra, ¿escogiste alguna especialidad interesante? Unos amigos dijeron que la especialidad es importante para la universidad.
-Esto... yo... escogí psicología...
-Rin...
-¡Es muy interesante!
-¡Es inútil! - la chica mordió su labio inferior antes de bajar la mirada- Rin, podrías haber escogido cualquier otra especialidad ¿por qué desperdiciar tus años de preparatoria en algo tan tonto? ¡¿Es que no te das cuenta que tanto tu hermano como yo estamos trabajando mucho para pagar esa escuela?! No puedo creer que estés desperdiciando tu oportunidad.
-Pero... papá, yo escogí psicología porque me interesa y porque si no llego a dedicarme a la danza, esa es mi segunda opción.
-No vas a dedicarte a la danza, Rin y tampoco voy a dejar que trabajes con locos... no puedo creer que me mato trabajando para que tú desperdicies el dinero de esa forma.- la voz de su padre sonaba muy molesta- Yo... mejor déjame hablar con tu hermano.
-Pero papi...
-Dame con tu hermano, después hablamos.
Rin le entregó el teléfono a Haru mientras ella abrazaba sus rodillas sobre el sillón y su cuñada le abrazaba por sobre los hombros.
-No te preocupes, Rin, ya verás que todo va a salir bien.
-Pero...
-Tranquila, Haru logrará que se calme y no vuelva a regañarte.- Rin se apoyó sobre el hombro de la chica- No llores, todo va a salir bien.
-Yo... yo creo que papá en realidad me odia.
-¿Por qué dices eso?- Akira limpió las lágrimas del rostro de Rin- No he visto a nadie querer más a su hija que a tu padre, no puedes creer eso solo después de una pelea.
-Es que... yo... al final es mi culpa que mi mamá se muriera- sollozó la joven entre lágrimas-: si yo no hubiera nacido, ella aún seguiría aquí y papá no se sentiría decepcionado de mí.
-Rin, eso no es verdad: eres una niña tan alegre, no es justo que te castigues a ti misma pensando esas cosas. Tu hermano, tu padre, Katsumi y yo te adoramos y no nos gusta que digas o pienses esas cosas...
-¡Lo siento!
Hola!!!
estoy de vuelta n.n sé que este capítulo es más corto pero es para darle continuidad a la historia c: espero que estén súper bien y nos leemos pronto!!!!
