Capitulo diez
Los días pasaban para Rin entre ensayos de ballet, voluntariado en la biblioteca y mucho estudio que no estaba dando los frutos esperados. El control de lectura de un "Tranvía llamado deseo" había sido para ella lo más difícil que había experimentado en su vida y cuando dos semanas más tarde el profesor entregó los resultados, se dio cuenta de que había fracasado.
Desanimada, la joven acudió a la biblioteca para devolver el libro que Sesshomaru le había prestado. Su plan era dejarlo en el mostrador, ya que no tenía ganas de hablar de la prueba y regresar a su salón de clases.
-¿Ya tuviste el control de lectura?- le preguntó Sesshomaru mientras revisaba algo en el ordenador.
-Así es...
-¿Cómo te fue?
Rin hizo un puchero antes de sentarse frente a su amigo y apoyar su mano sobre su mejilla.
-Me fue horrible: solo obtuve un 40% y no me alcanza para aprobar... ¡y eso que estudié mucho!: leí el libro y le pedí a mi abuela que me contara la película de Vivien Leigh y Marlon Brando.
-¿Basaste tu estudio en los recuerdos de una película vieja?
-¡También leí el libro!
-A ver, dame el control...- Rin le entregó la prueba para que él la leyera y mientras lo hacía, Sesshomaru no pudo evitar reír por lo que tuvo que toser para disimular un poco- Pero Rin, ¿Qué tipo de respuesta es ésta?
-¿Cúal?
-"Explique qué representa el trozo de carne en la primera escena entre Stella y Stanley" y tu respuesta fue que él tiene hambre y quiere que su esposa le cocine...
-¿Qué otro significado puede haber? ¡Solo tiene hambre y ya!
-Rin, no es tan literal: se supone que la carne representa la relación entre ellos.
-¿Qué? ¿Por qué? ¡Que raro!
-Porque es una relación basada en los instintos: representa que su relación es más carnal o sexual que emocional.
Rin se ruborizó de inmediato al tiempo que asentía.
-Los americanos escriben cosas muy extrañas... yo sigo sin verle lo romántico a la carne cruda...- Rin recuperó su control para revisar su respuesta- ¡pero mira! El profesor me puso 2 puntos por intentarlo...
-¿Tienes literatura con Kirinmaru?
-Sí, es un buen profesor ¡he aprendido mucho!... Aunque parece que eso no se nota en mis calificaciones...
Kirinmaru era conocido en la preparatoria por no regalar puntaje y ser muy exigente, por lo que a Sesshomaru le parecía muy extraño que le hubiese dado a Rin dos puntos por una respuesta que en realidad era incorrecta.
-Es raro que te diera puntaje por esa respuesta tan... peculiar... Rin, ¿el profesor no te ha dicho nada raro? o...¿no te ha prestado más atención de lo normal?
-No...- Rin le miró confundida ya que no entendía porqué le estaba haciendo esas preguntas tan raras- es igual de amable con todos... ¡quizás solo pensó que era una respuesta ocurrente!
Sesshomaru asintió en silencio. No quería asustar a Rin, pero se dijo que iba a estar atento a lo que hiciera o dijera ese profesor a sus compañeras, después de todo, era posible que su pareja de danza no se diera cuenta si es que algo iba por un rumbo poco apropiado con aquel hombre.
-Como sea... vine a devolver tu libro, ¡ya me voy!
-¡Espera!- Sesshomaru tomó su mano antes de que ella pudiera irse- ¿no quieres que te ayude a estudiar? No es por ofender, pero sospecho que no te debe haber ido muy bien en las otras asignaturas.
-No es necesario: Kohaku y Shiori van a organizar un grupo de estudio, son los mejores de la clase y van a ayudarme a estudiar con sus apuntes.
Si bien, era cierto que no estaban enfadados entre sí, era un hecho que desde que Sesshomaru le había reclamado, Rin había puesto algo de distancia entre ambos: solo se veían para los ensayos de danza y hablaban sobre la coreografía para la presentación en la competencia. Ella no había vuelto a decir que eran amigos y parecía ser mucho más cercana a los chicos de primer año que antes, ya que Shiori y Kohaku estaban en la mayoría de sus planes.
De alguna manera, Sesshomaru sabía que había arruinado las cosas y, aunque siguió los consejos de su hermano menor de intentar ser amable con ella, las cosas no volvían a ser como antes.
-Hola, hijo- su padre estaba en casa, preparando la cena, cuando él llegó - ¿cómo van los ensayos de ballet?
-Hola, bien... ¿Solo estás tú aquí?
-Pensé que podríamos pasar tiempo juntos, ya sabes, como padre e hijo.
-Claro.
Sesshomaru se dedicó a poner la mesa y ayudar a su padre en silencio en la preparación de la cena. No tenía mucho de qué hablar con él y el silencio nunca le había incomodado.
-¿Sabes en qué estaba pensando?- quiso saber su padre a lo que él negó con la cabeza- En que este viernes van a dar una película muy buena en el cine y es abril así que los cerezos en flor se ven muy bonitos.
Sesshomaru recibió los boletos mientras se preguntaba qué demonios le pasaba a su padre.
-¿Quieres que vaya al cine contigo?
-¡Claro que no! Es para que invites a algún amigo o a tu compañera de ballet...- al ver el rostro disgustado de su hijo Toga decidió cambiar de tema- ¿Ya han decidido con qué se presentarán en los nacionales?
-Comenzamos a ensayar Romeo y Julieta.
-¡Gran elección! Recuerdo que te la enseñé en el piano cuando eras pequeño, ¿te acuerdas?
-Si.
-Si no estás muy ocupado con los ensayos, puedes invitarla al cine o a casa el domingo: nosotros no vamos a estar y ya sabes... para mejorar su interpretación, aunque estoy seguro de que tu madre debe saber más de esas cosas que yo.
-En realidad, no es necesario que nos llevemos bien: hay bailarines en compañías famosas que ni siquiera hablan el mismo idioma...
-¿Te puedo decir algo sin que te molestes?- Sesshomaru asintió antes de tomar asiento para escuchar a su padre- Sé que no haz logrado hacer amigos y que tuviste un año difícil con los rumores que inventó la chica que antes bailaba contigo, pero no te niegues a la oportunidad de hacer una nueva amiga.
-No me interesa tener amigos: yo estoy bien así.
-A todos les gusta tener un amigo... no tengo nada contra la iguana, pero me gustaría que Jaken no fuera el ser vivo más cercano a ti.
A Sesshomaru le molestaba que se metieran en sus asuntos. Sin embargo, guardó las entradas para el cine en su mochila: no descartaba ir a ver la película después de clases, aunque no esperaba ir con nadie. Si era honesto, su única opción era Rin, pero sospechaba que ella podría estar ocupada ese día.
El día viernes, Rin estaba sentada frente al ordenador del mostrador buscando información para una tarea, mientras Sesshomaru paseaba frente a ella, sujetando nervioso los tickets en su bolsillo.
-Si sigues paseando así, se va a crear un agujero en el suelo- murmuró Rin mirándole de reojo-...¿Ocurre algo?
-No.
Sesshomaru continúo con el paseo, sintiéndose más nervioso que antes de que ella hubiese hablado.
-¿Estás seguro?
-Sí, es solo... ¿quieres acompañarme a un lugar?
-¡Claro!- Rin de inmediato cerró su cuaderno para guardar sus cosas y ponerse de pie, ya que todo era mejor a tener que estudiar.
Caminaron en silencio durante todo el camino al cine y hasta que él no llegó al frontis del establecimiento, Rin no se dio por enterada de que iban a ver una película: había pensado que iban por algún libro o algo de la escuela.
-¿Querías que te acompañara a ver una película en el cine? - Rin le miró sorprendida.
-Sí, mi papá me compró entradas, no tenía con quien venir y éramos casi los únicos en la escuela.
-Es cierto... ¡Hace mucho no veo algo en el cine!- Rin brincó emocionada mientras se acercaba a ver los estrenos- ¿qué película es?
-No sé, mi padre dijo que era un gran estreno.
-Esperemos que sea muy buena...¡voy por palomitas y ya vengo!
La primera media hora de la película mostraba la historia de una ciudad donde los protagonistas se gustan y quedan para reencontrarse en la plaza en la primera nevada. Rin se sentía entusiasmada mientras comía palomitas de maíz, ya que la película era muy bonita y romántica.
Sin embargo, todo cambió cuando el día de la nieve unos zombies comenzaron a atacar y devorar a los habitantes de la ciudad, causando que los protagonistas deban luchas por sus vidas.
Rin se encogió en su asiento mientras temblaba y decidía que ya no quería comer nada más ante las escenas sangrientas de canibalismo y desolación. Miró a Sesshomaru en una escena en especial horrible y le sorprendió que pudiese estar tan tranquilo: mientras una chica se comía las tripas o el intestino de un pobre desdichado, el joven a su lado comía palomitas como si nada estuviese sucediendo y bebía de su vaso; ¿es que acaso tenía los nervios de acero o no estaba viendo la misma película que ella?
Por un momento, Rin pensó en levantarse de su butaca e ir a ver alguna otra cosa: había una película de princesas que estaba esperando a ver con Katsumi, pero no quería dejar a Sesshomaru solo, ya que después de todo, la había invitado pudiendo ir con su hermano menor o con la chica que le gustaba.
Una vez que la película terminó, Rin fue la primera en ponerse de pie: odió cada segundo del ataque zombie y no pudo evitar preguntarse por qué Sesshomaru la llevaba a ver cosas tan horribles si se suponía que eran amigos.
-Rin, ¿te sientes bien? ¿Quieres comer algo?- preguntó Sesshomaru a lo que la joven negó con la cabeza- Estás muy pálida...
-Aún estás enfadado conmigo...- concluyó ella frunciendo el ceño- ¡no es justo! ¡ya han pasado como tres semanas y he ensayado mucho! Sé que aun nos falta más de la mitad de la coreografía, pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo por hacer los pasos bien.
-¿Por qué dices eso?
-Porque vinimos a ver una película horrible...- Rin cruzó los brazos sobre el pecho- Por esto no podré volver a comer salsa de tomate o comida de color rojo... ¡Tendré pesadillas toda la noche por todo lo que ví!
Sesshomaru miró a Rin de reojo, ya que él en realidad sí se había divertido.
-¿No te gustó la película?- preguntó él a lo que ella negó con la cabeza- Yo creo que fue muy divertida, sobre todo después de la primera media hora...
-La primera media hora fue lo único que me gustó...
En ese instante, Sesshomaru se dio cuenta de que no había sido lo mejor hacerle caso a los consejos de su padre, ya que Rin parecía algo disgustada.
-Yo... no sabía que la película era de terror ni que era tan sangrienta.
-No importa... Gracias por invitarme, aunque creo que mañana en nuestro ensayo estaré cayéndome de sueño.
-¿Qué vas a hacer el domingo?
-El domingo...- Rin intentó hacer memoria para recordar si es que tenía algunos planes- iba a quedarme en casa para ensayar mi solo y jugar con mi sobrina, ¿por qué?
-Porque estaba pensando en que puedes dormir mañana hasta tarde y podemos ensayar en casa de mi padre: tiene una sala de ensayos con un piano para cuando voy por vacaciones y creo que no va a estar el fin de semana en casa.
-Voy a aceptar porque aun tengo el estómago apretado y el corazón me late muy rápido.
Mientras caminaban, Rin ni siquiera notó los cerezos ni sus flores que creaban nubes de color rosa. Estaba demasiado nerviosa y daba brincos cada vez que alguien pasaba por su lado o un automóvil tocaba la bocina. Estaba segura de que ver una película de terror le pasaría factura durante la noche.
Efectivamente, aquella jornada Rin no durmió absolutamente nada: las escenas más horribles de la película se repetían en su cabeza cada vez que ella cerraba los ojos, por lo que decidió dejar de dar vueltas en la cama y comenzar a revisar sus mensajes pendientes. Se quedó hablando con una de sus amigas de Osaka y con Kohaku hasta muy tarde. Había acordado salir con el chico para ver un templo, pero aún no lograban coordinar una fecha adecuada: había demasiadas cosas que hacer en la escuela y muy poco tiempo. Finalmente, decidieron comer pizza con el resto de sus amigos después de que cada uno terminara las actividades de sus clubes.
Durante el desayuno, su cuñada la miró de reojo cuando les comentó que al día siguiente iría a casa de su compañero a ensayar.
-Pero... ¡no es justo!- protestó Katsumi mientras tomaba un poco de arroz- Los domingos son los días de jugar con Katsumi, ¿tía Rin, no le puedes decir a tu amigo que ese día estás ocupada?
-Katsumi, tu tía tiene muchas responsabilidades- explicó su cuñada mientras sentaba a la niña en su regazo-: ya sabes que el ballet no es fácil y además tiene que estudiar mucho, no seas mala con ella, ¿está bien?
-Bueno... ¡pero tiene que llevarme!
-Katsumi...
-Me parece buena idea- apuntó Haru mirando orgulloso a su hija-: de esa manera, nos aseguramos que no sea una excusa para hacer otro tipo de cosas.
-Nos vamos a reunir a ensayar- murmuró Rin sujetando sus palillos-, ¿qué otra cosa más podemos hacer?
-Es muy temprano para hablar sobre ello... vas a ir con Katsumi y ella me va a contar todo lo que hagan, ¿verdad princesa?
-¡Sí, papi!
El día domingo, cuando Rin llegó a la dirección acordada con su sobrina, solo esperaba que su compañero de danza no se molestara con ella: después de todo, no le había avisado que iba a ir con la niña y sospechaba que ella comenzaría a ser una molestia en el momento en que la acosara el aburrimiento. En cuanto Sesshomaru abrió miró a Rin sin comprender que demonios estaba haciendo con una niña pequeña.
-¡Hola!- exclamo Rin con una gran sonrisa- Esto... traje a mi sobrinita, se llama Katsumi... espero que no te moleste...
Sesshomaru evaluó a la niña en silencio: era pequeña, calculaba que de unos 4 o 5 años, usaba un vestido rosa y un par de coletas a ambos lados de su cara, mientras parecía analizar todo con sus grandes ojos.
-Supongo que no...
-Katsumi es muy buena niña - explicó la joven- y se portará muy bien, ¿verdad?- la pequeña asintió-... ¿dónde puedo cambiarme para comenzar el ensayo?
Mientras Rin se cambiaba de ropa, Sesshomaru se quedó en compañía de la niña. Para Katsumi, el chico que aguardaba a su lado, era alguien muy alto como un edificio, aburrido porque no hablaba y que le intimidaba mucho... con razón su papi decía que era un idiota y podía concluir que su papá no se equivocaba.
-Esto... en la sala hay televisión- dijo Sesshomaru intentando hablar con la niña-, puedes ver caricaturas si quieres...
-Los domingos no veo televisión.
-Comprendo...
Sesshomaru miró sus manos, nervioso, ya que sin lugar a dudas, hablar con niños pequeños no era algo que quisiera hacer o algo en lo que fuera bueno. Su papá habría jugado con la niña y se la habría ganado en menos de cinco minutos, pero él no había heredado aquellas características que ahora parecían tan útiles.
Finalmente, Rin le indicó a la niña que jugara en el patio, a la sombra de un árbol, con sus muñecas mientras ellos ensayaban. La sala de ensayos le pareció a la chica tan amplia, que podría haber sido parte de un teatro.
-¡Es muy genial!- Rin miró a su alrededor los espejos y el piano acomodado en una esquina- Nunca conocí a alguien que tuviese una sala de ensayo en su casa...
-Papá la habilitó para que viniera a visitarle y pudiera practicar cómodamente, además aquí él puede tocar el piano tranquilamente.
-¿Tu papá sabe tocar el piano?
-Sí, ahora enseña música en un conservatorio.
-¡¿Tú sabes tocar el piano?!- quiso saber Rin mirándole muy entusiasmada.
-Un poco...
-¡¿Puedes tocar la música de mi solo?!- preguntó Rin brincando emocionada- ¡Por favor, por favor, por favor! Es el solo de Julieta en la fiesta. Nunca he ensayado con música en vivo, pero me imagino que debe ser maravilloso.
Sesshomaru asintió antes de sentarse frente al piano. No tocaba música hace mucho tiempo, pero quería intentarlo para enmendar el error que había cometido con la película: Rin le había comentado que había dormido muy poco y que ni siquiera pudo terminar su tarea el día anterior porque tenía sueño.
Mientras ensayaba, Rin podía sentir su corazón latir más rápido a medida que ejecutaba los pasos y en cada grand jeté pensaba que no iba a lograr llegar a tiempo para lo que ocurriría después. Tenía que reconocer que la melodía del piano era realmente muy emocionante .
-¡¿Lo hice bien?!- quiso saber Rin una vez que terminó de bailar.
-No vi mucho, estaba leyendo la partitura.
-¡Cierto!- Rin se acercó a Sesshomaru para sentarse a su lado frente al piano- ¿Me enseñas a tocar? ¿Es muy difícil?
-No...- Sesshomaru cubrió las manos de Rin con las suyas para que pudiera tocar una melodía.
Ella estaba sonriendo, mirando atentamente como sus manos guiadas se movían a lo largo del piano y pensando en que saber música debía ser algo realmente maravilloso.
Sesshomaru, por su parte, se encontraba absorto en la contemplación de Rin: pensaba que ella era muy hermosa, ya que sus ojos brillaban, su sonrisa era contagiosa y sus faccionesle hacían lucir adorable.
No supo en qué minuto se inclinó hacia ella, solo se dio cuenta cuando Rin le miró a los ojos. Él aún sostenía las manos de la joven y siguió haciéndolo incluso cuando se atrevió a acariciar suavemente los labios de ella con los suyos.
Rin contuvo la respiración al tiempo que apretaba las manos de Sesshomaru de forma instintiva. Era su primer beso y ella no sabía por qué estaba sucediendo ni tampoco que significaba. Solo sabía que se sentía muy nerviosa y que aquello definitivamente no estaba en los planes que había hecho aquella mañana.
La joven estuvo a punto de cerrar los ojos ya que había visto que eso hacían las personas en las películas románticas, pero no lo hizo debido a una peculiar intervención.
-¿Qué están haciendo?- era la voz de Katsumi quien observaba la escena con sus ojos grandes llenos de mucha curiosidad.
