Capitulo once

-¿Por qué nadie responde?- insistió Katsumi- ¡Katsumi quiere saber qué están haciendo!

-¡Nada!- respondieron ambos al unísono.

-Eso no parece ballet.

-Es solo... Sesshomaru me estaba enseñando a tocar el piano- respondió Rin antes de avanzar y agacharse frente a la niña-, pero soy muy mala y ya vamos a retomar con el ballet.

-¿Me puedo quedar aquí?- quiso saber Katsumi antes de abrazarse al cuello de Rin- ¡Prometo no hacer ruido!

-Esto...

-¡Por favor! Ya me aburrí de jugar con mis muñecas...

Rin aceptó y sentó a la niña frente al piano. Su corazón aún latía muy rápido y no se atrevía a mirar a Sesshomaru porque era demasiado incómodo. Quería preguntar porqué la había besado, pero con la niña delante no podía hacer algo así.

Si antes del beso la coreografía era incómoda, debido a la constante proximidad, después de aquel evento, ninguno de los dos lograba concentrarse: Rin llegaba tarde a los levantamientos y Sesshomaru perdía la cuenta por lo que no lograba estar seguro de en qué parte de la coreografía se encontraba.

Finalmente, decidieron parar con el ensayo, ya que podía ser peligroso para Rin si Sesshomaru se adelantaba en bajarla de algún levantamiento o no se encontraba concentrado en sostenerla apropiadamente. Ambos evitaron mirarse durante la despedida, pero Rin era consciente de que su cara era la definición perfecta del color rojo.

-¡Nos vemos mañana!- exclamó ella antes de dedicarle una breve reverencia- Gracias por invitarme a ensayar.

-Claro... espero que lleguen bien a casa.

-¡Sí!... Katsumi, dí adiós...

La niña se despidió de Sesshomaru con la mano antes de tomar la de su tía y comenzar a caminar hacia su casa.

Durante todo el camino a casa, Rin recordó la suave presión de los labios de Sesshomaru sobre los suyos. No podía negar que había sido agradable y que la experiencia se había sentido bien, pero no lograba asimilar que ese había sido su primer beso.

Lo peor de todo, era que como nunca había tenido novio, no sabía cómo interpretar lo que había sucedido. Tampoco podía preguntarle a sus amigas de la preparatoria porque iban a preguntar detalles que ella desconocía y podía propagarse un rumor en la escuela, lo que podría causarle muchos problemas.

Finalmente, decidió que iba a contarle a Mika, una de sus amigas cercanas de Osaka. Ella tampoco había tenido nunca una relación amorosa, pero tenía una hermana mayor en la universidad que la guiaba en aquellos complicados asuntos.

Aquella noche, mediante una videollamada, Rin le contó a su amiga con lujo de detalles todo lo que había sucedido. Mika la escuchaba con mucha atención mientras comía algunas patatas fritas.

-Que extraño...- pensó Mika en voz alta- nadie besa a otra persona sin pedirle salir primero... ¿estás segura de que él no es extranjero?

-No que yo sepa...

-¿No te pidió ser su novia en algún momento?- Rin negó con la cabeza rápidamente- Es que... mi hermana Nao dice que si un chico te besa en la primera cita es un playboy y no quiere nada serio contigo...

-¿Un playboy?

-¡No lo sé! Quizás piensa que eres más fácil- se aventuró Mika mientras Rin observaba la pantalla con mucha pena-: eres menor que él y puede tocarte bastante porque eres su pareja de baile; tal vez piensa que puede seducirte y que no será difícil besarte.

-Pero... él nunca me ha insinuado nada y cuando bailamos juntos es muy educado conmigo...

-Quizás hace lo mismo con todas sus parejas de baile: ¿no nos dijiste que la chica que antes bailaba con él era mala contigo?

Rin bajó la mirada pensando que lo que decía su amiga sí tenía sentido: había podido percibir que entre Sesshomaru y Kagura había algo, como los resquicios de una atracción y le daba miedo estar en medio de emociones tan peligrosas.

Pero no podía creer que Sesshomaru estuviese intentando ligar con ella, no le parecía plausible que él pudiera fingir tan bien su torpeza... pero si solo lo hacía por jugar, entonces no podía evitar sentirse muy triste, porque ella de verdad disfrutaba de ser su amiga.

- ¿Qué puedo hacer?- preguntó Rin intentando disimular su tristeza- Era agradable ser su amiga, pero no quiero que piense esas cosas de mí... Yo... pensaba hablar con él sobre el beso...

-¡No hagas eso!- exclamo su amiga abriendo los ojos preocupada- ¡Pensará que el beso fue importante para ti! Lo que tienes que hacer es actuar indiferente y demostrar que eres una chica genial.

Rin asintió al tiempo que se preguntaba si iba a poder fingir indiferencia cuando en realidad se moría de ganas de saber qué intenciones escondía Sesshomaru.

Por su parte, Rin se sentía muy confundida: quizás Mika se equivocaba y en realidad, él sí la quería de verdad y tal vez Sesshomaru le preguntaría si quería ser su novia. Si Rin era honesta, no le molestaba la idea porque era divertido salir con el joven y en realidad sí se había encariñado mucho con él.

Ella no sabía si le gustaba o no, solo podía reconocer que él era una persona agradable y que sí le parecía muy atractivo. Además, le pareció que su primer beso había sido muy tierno, mejor que lo que Rin tantas veces se había imaginado al leer los mangas que le gustaban.

Al día siguiente, Rin se levantó más temprano que de costumbre: tenía la esperanza de que Sesshomaru iba a hablar con ella para que fueran novios. Si era así, él podría convertirse en su primer amor y no podía evitar sentirse emocionada ante ello.

Mientras se peinaba, Rin escogió el lazo de color rojo que había sido de su mamá y deseó con todo corazón que esta vez pudiera darle mucha suerte.

-Mamá, por favor ayúdame hoy- murmuró Rin mirando una foto de aquella mujer que nunca conoció, pero que sabía que la quería mucho-, espero que sea un gran día y que Sesshomaru sea muy bueno conmigo.

Había llegado tan temprano a la preparatoria que ésta aún no abría y, mientras esperaba, comenzó a caminar frente a la reja.

-Rin...

Su corazón comenzó a latir mucho más rápido en cuanto escuchó la voz de Sesshomaru. Rápidamente se acercó a él y le miró a los ojos atentamente.

-¡Hola! Hoy haz llegado muy temprano a la escuela...

-Sí, no podía dormir bien...- confesó él desviando un segundo la mirada para no mirar a Rin demasiado tiempo porque se veía hermosa- yo... quería hablar contigo...

-¡Claro! -Rin sonrió una vez más- Podemos hablar ahora...

Se acercaron a una plaza que quedaba cerca de la escuela y se sentaron en una banca que se encontraba bajo un árbol que seguía rosa por los cerezos en flor.

-¿Qué querías decirme?- Rin se sentía entusiasmada por la conversación, segura de que las cosas iban a salir bien.

Sesshomaru asintió, al tiempo que se armaba de valor para decir lo que había estado ensayando desde la noche anterior.

-Rin, tu... tienes que saber algo...

-¿Qué cosa?- la joven buscó su mirada, expectante a lo que fuera a decir.

-Probablemente no lo sabes, pero... desde que te conozco yo...- la esperanza de Rin estaba creciendo fuertemente en su interior- creo que eres... tolerable...

-¿Tolerable?- Rin parpadeó confundida porque eso no era lo que ella había estado esperando.

-Sí...Yo... no suelo tener amigos o aceptar la cercanía de los demás fácilmente, pero... tú no eres tan desagradable como los demás...

-Gracias... supongo...

Rin se sentía decepcionada, ya que eso no era lo que ella se esperaba a escuchar.

-Por eso, sé que cometí un error ayer- continúo Sesshomaru sin notar la confusión en la joven-, yo... no quiero que las cosas cambien...

-¿Eh?... Pero...

-Aunque eres muy... peculiar... creo que este mes en que haz estado cerca, ha sido bastante divertido... por eso no quiero que te alejes por el error que cometí ayer...

-¡Yo no voy a alejarme!- exclamó Rin de inmediato-... sigo pensando que somos amigos y ... no va a cambiar, salvo que quiera que lo haga...

-Eso es bueno... gracias por no enfadarte y disculparme...

-Claro...

-Incluso creo que es bueno: desconozco si debemos besarnos en la presentación de la competencia, pero será menos incómodo si tomamos lo que sucedió como una especie de práctica.

Rin frunció el ceño. ¿Cómo que el beso había sido un ensayo? Era su primer beso en la vida y aunque alguien más la besara con intención, ya no ocuparía aquel lugar tan importante. Para ella no había sido una simple práctica: había sido especial.

-Yo... ¿puedo preguntar algo?- quiso saber Rin.

-Claro...

-¿Por qué me besó?- ella temía a la respuesta, pero pensó que si iban a seguir siendo amigos tenía que saberlo.

Sesshomaru se sintió avergonzado, ya que sabía que una pregunta incómoda podría producirse, pero no estaba preparado para entregar una respuesta.

-Lo siento, Rin... no quiero que las cosas sean incómodas para ti.

-¡No es incómodo! Yo... solo sentí curiosidad porque fue mi primer beso, pero... supongo que no es algo tan importante...

-Debes estar molesta conmigo por lo que sucedió...

-¡Está todo bien!- afirmó ella dedicándole una gran sonrisa- No me siento ofendida o algo por el estilo; sé que somos buenos amigos y como dije, era solo curiosidad.

-Bien.

-Creo que ya debemos ir a clases- Rin se levantó- y será raro si nos ven llegar juntos, ¿quieres que me vaya primero?

-Bueno.

-¡Nos vemos en el ensayo!

Rin se alejó corriendo después de despedirse de Sesshomaru con la mano, mientras él se quedó bajo el árbol examinando una pequeña flor que se había desprendido del árbol.

Él estaba completamente seguro de que lo que había dicho no era lo que había estado ensayando durante la noche: dijo todo mal, fue torpe y se comportó como si el beso no hubiera sido importante, cuando en realidad no podía evitar que su corazón latiera un poco más rápido de lo normal las veces que las imágenes y las sensaciones se repetían en su memoria.

-Sesshomaru, ¿qué haces aquí?- era la molesta voz de su hermano menor- ¿estás faltando a clases a propósito?

-No.

-¿Entonces?

-Estaba hablando con Rin.

-Ya veo...- Inuyasha le miró con una sonrisa que él no supo interpretar mientras se sentaba en la banca- ¿sabes una cosa? Ayer cuando llegué y revisé con papá las cámaras de seguridad vimos que había alguien muy parecido a tí besando a una chica que lucía como Rin.

Sesshomaru miró a su hermano tan enfadado, que Inuyasha tuvo que ponerse de pie por precaución, ya que corría el riesgo de recibir algún golpe.

-No te entrometas en mis asuntos, Inuyasha...

-¡Oye! No es mi culpa que olvidaras las cámaras- se justificó el joven alzando sus manos-, pero tengo que decir que lo del piano fue una jugada maestra... ¡incluso papá se emocionó mucho al verlo!

-No me interesa.

Sesshomaru se puso de pie para dirigirse a la preparatoria mientras Inuyasha comenzaba a seguirle.

-¿Entonces ahora eres novio de Rin?

-No.

-¿Por qué no?- Inuyasha parpadeó sin comprender aquella nueva información- ¿Me estás diciendo que la besaste sin pedirle que saliera contigo? Déjame decir que para no tener experiencias reales con chicas, eres bastante promiscuo: primero Kagura, ahora Rin, ¿quién será después?

-No entiendo cuál es el punto de todo esto.

-Que ella debe pensar que eres un mujeriego, ¡lo que está muy lejos de la realidad porque eres virgen!

-Rin no piensa eso.

-¿Cómo sabes?- insistió Inuyasha- ¿Ahora lees la mente?

-Ya le pedí disculpas, porque creo que cometí un error.

Inuyasha suspiró dándose por vencido con el tema. Comenzaba a creer que su hermano era más idiota de lo que era tolerable para alguien de su edad, pero se dijo que no era su asunto y que su papá tendría que resolver como ayudarlo.

-Creo que estás destinado a no tener más compañía que tú lagartija.

-Es una iguana.

Sesshomaru decidió que ya había tenido suficiente de aquella relación familiar y que si seguía perdiendo la mañana con él, iba a llegar muy tarde a la escuela.

Rin, en cambio, estaba muy aburrida en su clase de literatura. Estaba tratando de tomar apuntes, pero no lograba concentrarse, porque aún no conseguía comprender la forma de actuar de Sesshomaru.

Por una parte, él le parecía muy tierno y agradable porque era su amigo, pero por otro lado, era cierto que Mika podía tener razón, sobre todo porque él no le había pedido salir formalmente y se conocían hace muy poco tiempo...

-¡Tan confuso!...- suspiró la joven inclinándose sobre sus apuntes, pero parpadeando avergonzada al notar las miradas molestas de sus compañeros porque había murmurado demasiado alto.

-Señorita Kikuchi, ¿qué es lo que es tan confuso?- preguntó el maestro mirándola fijamente.

-¿Eh?...-Rin miró por primera vez a la pizarra y se percató de que no tenía idea de qué iba la clase- Esto... yo...

-Les aconsejo a todos que no sigan el ejemplo de su compañera nueva- anunció el profesor Kirinmaru mientras todos miraban a Rin-: siempre está distraída, nunca toma apuntes de las cosas importantes y su primer control de lectura me hace dudar sobre la calidad a la que aspira esta institución.

Rin se puso muy roja ante aquella atención indeseada.

-Yo... ¡lo siento mucho, profesor!

Durante el resto de la clase, Rin se mantuvo con la cabeza gacha mientras trataba de anotar lo que decía su profesor, a pesar de que le costó mucho concentrarse y tuvo que tener cuidado en limpiar las lágrimas de su cara sin que nadie se diera cuenta. Nunca ningún profesor la había tratado de esa forma y se sentía muy triste porque la expusieran como un mal ejemplo para sus compañeros.

Una vez que sonó el timbre indicando que la hora de literatura había llegado a su fin, Rin guardó su cuaderno en la mochila y tomó un jugo en caja para beberlo durante el receso.

-Kikuchi, acompáñeme...- le pidió el profesor, causando el murmullo curioso de sus compañeros.

Rin le siguió muy preocupada, pensando en que quizás se había metido en problemas por interrumpir la clase de su profesor, quien se detuvo justo frente al salón de maestros.

-¿Está todo bien, Kikuchi? - le preguntó sin más rodeos.

-Sí...

Rin le miró confundida, porque estaba segura de que la iba a regañar.

-Revisé el expediente con tus datos personales y en tu antigua escuela eras una alumna brillante: tenías buenas calificaciones y recomendaciones de tus profesores, pero aquí tu rendimiento ha bajado considerablemente, ¿tienes problemas con tus compañeros o sucede algo en casa?

-No, es solo que no me acostumbro aquí del todo, ¡pero sé que con el tiempo todo va a salir bien!

-Kikuchi, como tu maestro creo que es mi deber ayudar en tu situación y creo que necesitas clases privadas de nivelación.

Rin no lo entendía: ¿por qué todo el mundo insistía con darle clases privadas? Tanto Sesshomaru como su maestro querían que tuviera tutorías y para ella ya era muy agotador tener que estudiar todos los días y preocuparse de ensayar danza clásica.

-Yo... se lo agradezco mucho, profesor, pero tendría que hablar con mi hermano sobre ello.

-Habla con tu familia, pero creo que deberías considerarlo por tus calificaciones.

-¡Sí! Muchas gracias...

En realidad, Rin ya tenía muchas cosas en que pensar, por lo que no le prestó demasiada atención a las palabras de su profesor. Sólo se conformaba con saber qué demonios había en la cabeza de su compañero de danza.

-¿Qué quería el profesor?- preguntó Shiori cuando ella regresó a su salón.

-Me preguntó si tengo problemas para adaptarme aquí- comentó Rin mientras buscaba su cuaderno para la siguiente asignatura- y dijo que podía darme clases particulares de nivelación porque mis calificaciones no han sido muy buenas.

-No te preocupes, Rin, ¡te ayudaré a estudiar y tus calificaciones volverán a ser muy buenas!

-Eso espero...- Rin miró a la chica con mucha preocupación- mi papá no va a estar feliz si sabe que he fallado en todas mis asignaturas.

-¡No digas eso!- exclamó Shiori riendo- Te fue muy bien en deportes y en arte...

-Es verdad... ¡tengo asignaturas destacadas!

Así que se sentirá orgulloso cuando vaya a verle en vacaciones y vea que ya subí todas mis calificaciones.

-Rin... ¿puedo preguntar algo?- quiso saber Shiori, pensando en que quizás podría ser impertinente.

-¡Claro!

-¿Por qué no vives con tus papás?

-Oh, eso...es porque mi papá es pescador en Osaka y pensó que sería bueno para mí recibir educación en Tokio: él quiere que estudie enfermería en una buena universidad.

-¿Y tu mamá?

-Oh, bueno... mi mamá murió, así que en realidad solo la he visto por fotografía...

-¡Oh Rin! ¡Lo siento mucho! No pensé que fuera por algo así, yo... fui muy imprudente...

-¡No te preocupes!- Rin tomó su mano antes de sonreír- No me siento ofendida ni mucho menos, así que todo está bien.

-Bueno... ¿puedo preguntar otra cosa?- Rin asintió- ¿Qué hay entre Kohaku y tu?

Rin parpadeó algo sorprendida por la dirección de su pregunta.

-Somos buenos amigos y me esta ayudando a estudiar algunos días, ¿por qué lo preguntas?

-Porque tu le gustas desde que llegaste...- susurró Shiori en voz muy baja- ¿realmente no te das cuenta de eso?

Rin miró de reojo hacia donde el chico hablaba con sus amigos.

-Yo... no creo que le guste: él solo es muy amable y fue la primera persona que fue linda conmigo aquí, pero... no he notado nada extraño en él.

-Yo solo digo lo que veo...

-¡Yo creo que te equivocas!

La chica no quería que su cabeza se llenara de otros problemas: ya tenía suficiente con intentar comprender a Sesshomaru como para ahora sumar más cosas.

Durante el ensayo, Rin pudo notar que se había instalado cierta distancia entre ellos, ya que bailaban mayoritariamente en completo silencio y solo hablaban para darse instrucciones mutuamente.

De pronto, mientras terminaban de ejecutar el primer minuto de la coreografía, Sesshomaru notó unas pequeñas gotas de sangre en la tela rosa de las zapatillas de punta de su compañera.

-Rin... detente.

-¿Qué ocurre?

-Estás sangrando, ¿no te duelen los pies?- la joven negó con la cabeza-...Quítate las zapatillas antes de que te causes más daño...

-Pero hay que ensayar y ya estamos retrasados con la coreografía...

-No importa...- Sesshomaru tomó a Rin de la mano para que se sentara a descansar- No seguiremos ensayando por hoy.

-Yo estoy segura de que no es nada grave.

Rin desató las cintas de sus zapatillas para sentir la primera oleada de dolor punzante en los dedos de sus pies: la uña se le había encarnado y causado una herida que comenzó a sangrar, pero si debía ser honesta, antes de verla ni siquiera le dolía.

Sesshomaru se sentó frente a ella al tiempo que buscaba en el bolso de la joven los instrumentos para el cuidado de los pies que, pensaba, ella debía tener.

-¿Puedes tratar la uña tú o prefieres que lo haga yo?

Rin se quedó en silencio al tiempo que veía a su compañero sostener con mucha decisión un trozo de tela rosa con desinfectante.

-¿Por qué harías algo así?- Rin alejó su pie de las proximidades de Sesshomaru para evitar que hiciera algo doloroso- Mi pie está bien y en realidad si no lo hubiera mencionado, podría seguir bailando como si nada...

-Rin, eso ya está sangrando y si no haces nada se va a infectar... No puedes ser tan descuidada con tus pies, ¿Cómo planeas bailar así?

-Si curas mi dedo, ¿me va a doler?

La forma en que Rin miró a Sesshomaru a los ojos, hizo que algo en él se sintiera un poco más cálido. Ella parecía realmente asustada y le miraba como si toda su vida dependiera de lo que él podría hacer con su pie.

-Sí, pero me imagino que va a doler más si se queda como está.

Rin asintió antes de extender su pie tímidamente y cerrar sus ojos con mucha fuerza. Era cierto que normalmente sus pies dolían por todo el peso que debía soportar en la punta de sus dedos, pero no solía causarse heridas sangrantes a menudo.

Sesshomaru, por su parte, también estaba acostumbrado a las lesiones, pero no a un nivel tan doloroso como el de Rin: él no debía usar zapatillas de punta, por lo que sus pies no sufrían a tal extremo, pero cuando era pequeño solía tener esguinces y torceduras.

Rápidamente, él limpió la herida de la sangre, tomó las pequeñas pinzas para levantar la uña un poco y colocar una pequeña almohadilla para evitar que volviera a enterrarse en la piel. No sabía si cortar o no la uña, ya que podría generarle a la joven más dolor, por lo que optó por vendar su dedo y dejar lo demás a un profesional.

-Ya está. No corté la uña porque creo que si lo hago yo, puede ser más dañino...

-Sí... muchas gracias...

-Creo que tenemos que pedirle a la profesora permiso para que puedas irte más temprano, además tendrás que cambiar tus zapatillas.

La maestra les dio permiso a ambos para retirarse, aunque Sesshomaru no parecía muy convencido: le habría gustado quedarse a ensayar un poco más, pero su solo estaba listo y como el campeón nacional vigente, no le preocupaba demasiado como sí lo hacía la categoría de parejas.

Mientras avanzaban ya fuera de la escuela, Rin caminaba lentamente porque aún sentía una pequeña molestia en su pie, pero no quería darle a ello demasiada importancia.

Sesshomaru notó que ella comenzaba a retrasarse, ya que comenzaba a tomar descansos más a menudo y parecía cansada. Con un suspiro apoyó una de sus rodillas en el camino y se detuvo frente a ella.

-Sube antes de que cambie de idea...

-¿Eh?...- Rin le miró confundida al tiempo que su corazón comenzaba a latir a toda velocidad- Yo estoy bien, ya estamos cerca de mi casa y... hacer esto ahora será muy raro...

-Siempre dices que somos amigos: no debería ser raro entonces...

Rin accedió a que Sesshomaru la cargara sobre su espalda mientras en su cabeza no dejaba de repetirse el instante de su primer beso. No sabía por qué, pero que él fuera así de tierno con ella, le hacía sentir feliz, cálida como en un día de verano y le confundía enormemente, ya que no dejaba de pensar en lo que él beso podría significar para él.