Capitulo doce
Mientras Sesshomaru avanzaba cargando a Rin en su espalda, pudo notar que ella le miraba de reojo: parecía que quería preguntar algo, pero no se animaba a decir nada.
-Si quieres preguntar algo, puedes hacerlo...
-Sí, pero no es pregunta...- se animó Rin ya que no sabía como comenzar- es que... creo que nos equivocamos de calle porque nunca he visto esta parte de la ciudad...
-No puede ser.
Sesshomaru bajó a Rin al tiempo que intentaba obtener la ubicación de la preparatoria de su celular: estaban a 20 minutos de la escuela, pero la calle de Rin no aparecía en el mapa.
-¿Estás segura de que se llama así?
-Sí:- Rin buscó en su agenda de cosas importantes- aquí está la dirección de casa.
-Es un pasaje, no una calle. Por eso no aparece en el mapa de mi teléfono.
Sesshomaru cerró los ojos para evitar sentirse tan enfadado. Le pidió a Rin que volviera a su espalda y comenzó a caminar hacia la dirección indicada. La sensación de sentir su respiración sobre su cuello le produjo un leve cosquilleo en el estómago que aumentó cuando notó que ella se estaba quedando dormida.
No quiso despertarla, pero dedujo que ya habían llegado cuando vió a la niña pequeña que Rin había llevado sentada sobre el pasto a la entrada de la casa. Sesshomaru no sabía por qué, pero intuía que esa pequeña le odiaba, porque en cuanto le vió comenzó a gritar:
-¡Mami, mira! ¡Es Rin llegando con el chico al que vimos ayer!
-¡¿De verdad?!- una mujer de cabello negro y apariencia amable se asomó a mirar, aunque su semblante se volvió preocupado en cuanto vio a los chicos- ¿Qué le pasó a Rin?
-Tiene un problema en su pie.- respondió Sesshomaru aún cargando a la chica.
-Oh, comprendo... ¡muchas gracias por traerla! Yo me encargaré de ver su pie...- la mujer se acercó a Rin para hablarle muy suavemente- Oye, Rin, no seas perezosa, tu compañero no es un lugar para dormir...
La chica se despertó lentamente para bajar de donde estaba tan cómoda una vez que se dio cuenta a lo que su cuñada se refería. Sin lugar a dudas, la situación era la más vergonzosa de su vida.
-Yo... ¡lo siento!- exclamó Rin de inmediato, disculpándose por lo que había sucedido.
-No te preocupes. Yo me voy a casa.
-¿Por qué no te quedas a cenar?- preguntó la cuñada de Rin mientras cargaba a la niña- Así podemos agradecerte apropiadamente que trajeras a Rin, además si son amigos de la preparatoria no hay ningún problema.
-Yo...
-Vamos, seguramente en tu casa lo entenderán y solo será un momento. Podemos llevarte en el auto una vez que hayas comido, me imagino que traer a Rin cargando hasta aquí debió ser cansador.
-Bueno... gracias.
Una vez dentro de la casa, Sesshomaru se quedó en la sala esperando a que revisaran el pie de Rin. Pudo notar que la casa no era tan grande como la suya: las habitaciones eran pequeñas, la ventana daba vista a un pequeño patio, el comedor era separado de la cocina por un mueble y supuso que las escaleras del rincón llevaban hacia los cuartos de aquella peculiar familia.
-¿Eres un ladrón?- quiso saber Katsumi mirándolo de reojo.
-No.
-¿Entonces por qué miras toda la casa?
La niña se sentó frente a él para evaluarlo cuidadosamente. Katsumi se dijo que, sin lugar a dudas, él no era alguien divertido y que su tía Rin no tenía buenos gustos a la hora de hacer amigos.
-Yo... desconozco.
-¡¿Quieres jugar con Katsumi?!- la niña le tendió su muñeca mientras le miraba atentamente.
Sesshomaru no sabía que hacer: estaba seguro de que la niña iba a odiarle aún más si se negaba a jugar, pero también no tenía idea de cómo jugar con ella y se negaba a parecer un idiota.
-Katsumi, deja de acosar a nuestro invitado...- la madre cargó a su hija para alejarla de él- Lo siento, es un poco intensa cuando quiere conocer a alguien...
-¡Akira, voy a comenzar a preparar la cena!- exclamó Rin desde la cocina.
-Mejor ven aquí a ayudar a Katsumi con su tarea y yo me encargo de la cena... ¿hay algo que creas importante sobre tu amigo?
-¡Es alérgico a los camarones!- exclamó Rin de inmediato.
-De acuerdo, ¡anotado!
Rin salió de la cocina y se sentó en el suelo, frente a la mesa del salón para ayudar a su sobrina en sus deberes. La chica parecía estar bien, ya que sonreía como siempre.
-Rin, ¿Cómo está tu pie?
-¡Está muy bien! Gracias por preguntar: Akira es enfermera y me ayudó a cortar mi uña apropiadamente... solo tengo que proteger mi dedo bien para bailar y cuidar mis pies para que no les ocurra nada, ¡pero todo está bien ahora!
-Que bien.
-¿Quieres ayudarnos?...- le invitó Rin haciéndole espacio para que pudiera acomodarse junto a ellas en la mesa. Sin embargo, la niña frunció el ceño ante la idea- Katsumi, sonríe un poco: Sesshomaru es el mejor estudiante que conozco y sé que tendrás la mejor calificación si él nos ayuda...
-Bueno.
En cuanto Sesshomaru se sentó junto a Rin para ver el libro de actividades, la pequeña le miró de reojo y él podría jurar que incluso le dedicó un desprecio. Definitivamente, los niños pequeños no eran lo suyo.
-Mira las imágenes bien, Katsumi- le indicó Rin a la niña-, ¿cuál de ellas muestra un comportamiento amable con tus compañeros?
La niña meditó un par de segundos mientras observaba los dibujos.
-¿La niña que golpea a un niño en la cara?
Tanto Rin como Sesshomaru compartieron una breve mirada entre sí. Él se dijo que quizás el problema no radicaba en su poco talento con los niños, si no que en el carácter de Katsumi.
-Katsumi, dime una razón por la que sería buena idea golpear a tus compañeros.
-No sé, es que me gustó ese dibujo...
-Mira los dibujos con atención- Sesshomaru decidió interferir-, ¿En cual parece que tengan caras felices?
La niña miró las tres alternativas mientras pensaba en cuál podría ser la respuesta.
-¡El de al medio!
-¿Qué hacen en el de al medio?- insistió el joven.
-¡Están compartiendo comida!... ¡ya entiendo!: ¡Por eso están felices y es amable compartir comida!
-Esa es la respuesta, ahora puedes pintarlo.
-¡Sí!
-¡Tienes mucho talento!- aplaudió Rin una vez que terminaron de hacer la tarea de la niña y ella pudo irse a jugar- Cuando la ayudo a hacer sus tareas siempre tardamos casi una hora.
-Pero son tareas de preescolar...
-Sí, es que tengo trastorno de déficit atencional- confesó Rin antes de morder ligeramente su labio inferior- y creo que eso puede influir un poco...
Sesshomaru tardó más tiempo del que debía en asimilar aquella nueva información: si era honesto no tenía idea sobre aquel trastorno ni mucho menos de sus consecuencias, pero deducía que no podía ser nada grave ya que Rin parecía completamente normal.
-Lo siento, yo no quise ofenderte.
-¡No importa! -Rin le miró a los ojos antes de sonreír brevemente- Eres el único en la escuela que lo sabe, así que... espero que no se lo digas a nadie... la gente... no lo entiende bien y no quiero que piensen que soy tonta o algo por el estilo.
El joven asintió en silencio. De alguna manera, le hacía sentir importante que ella sintiera la confianza como para compartir con él aquel aspecto de su vida.
Cuando Haru, el hermano mayor de Rin, llegó a la casa y se hicieron las respectivas presentaciones, Sesshomaru notó que él se parecía mucho a Rin sobre todo en sus ojos de apariencia amable, pero que no dejaba de fruncir el ceño cuando le dirigía alguna mirada a él.
-Así que tú eres la pareja de baile de Rin...- murmuró Haru mientras le servía un trozo de carne a su hija. Se había sentado a la cabeza de la mesa junto a Sesshomaru y la pequeña Katsumi, por lo que evaluaba al muchacho en silencio- ¿en qué año vas?
-Voy en tercer año, señor.
-¿Qué están ensayando?
-"Romeo y Julieta"
-Interesante... ¿es muy difícil la coreografía?- Haru miró de reojo a Sesshomaru y a Rin mientras comía un poco de verduras- ¿Deben estar demasiado cerca?
-Hermano, no lo estás dejando comer...- interrumpió Rin- pero no debes preocuparte, porque la coreografía es muy bonita y apropiada para clasificar en la competencia.
Haru asintió en silencio, aunque no confiaba en aquel muchacho alto y de apariencia tímida: era demasiado callado, tenía modales refinados y solo bebía agua... Estaba seguro de que ese joven no encajaba de ninguna manera con su hermana pequeña, por lo que sintió un poco de ternura hacia ella: Rin estaba a punto de vivir su primera decepción amorosa, lo que le daba una noción de lo mucho que ella había crecido.
-¿Sabes lo que vi hoy mientras iba por Katsumi?- preguntó su esposa, a lo que él negó con la cabeza -¡Están dando una película de terror en el cine!- exclamó Akira entusiasmada- ¿Te acuerdas de que cuando me pediste ser tu novia me invitaste a ver una película de terror?
Rin comenzó a prestar atención a aquella conversación, ya que por alguna razón le interesaba saber lo que su cuñada estaba diciendo.
-¿Por qué invitaste a mami a una película de terror?- quiso saber Katsumi al tiempo que un trozo de carne huía de sus palillos.
-Ah, eso... era la excusa para poder abrazarla o tomarle la mano en las escenas más sangrientas.
La joven bailarina parpadeó consternada para después mirar disimuladamente a Sesshomaru, quien se sentía tan avergonzado que había decidido concentrar su atención en el pescado que estaba servido sobre la mesa. Su padre estaba detrás de eso y aunque intentaba entender porqué no fue más claro en su mensaje, no encontraba respuesta satisfactoria.
-Muchas gracias por la cena...- murmuró él mientras Rin le acompañaba a la puerta de su casa- nos vemos mañana.
-Sí...
-¿Puedo preguntar algo?- Rin asintió efusivamente- ¿Es normal que tu sobrina se pegue de esa forma al vidrio de la ventana?
Rin miró hacia la ventana que daba a la calle y vio a Katsumi con la frente y las manos apoyadas en el vidrio mientras les miraba fijamente.
-Probablemente mi hermano la envió para vigilarnos. ¡Katsumi es mejor que cualquier cámara de video!
-Supongo que a tu hermano no le agradé mucho que digamos.
-¡Tonterías!- Rin le miró con una sonrisa- A mi hermano le agradan todos mis amigos.
-Me miró feo durante toda la comida.
-Ah... eso...- Rin bajó la mirada antes de sonreír tímidamente- debe ser porque cree que me gustas o algo por el estilo...
Rin miró a Sesshomaru a los ojos mientras sus mejillas se ruborizaban otra vez al darse cuenta de que había sido demasiado honesta. Se mordió el labio inferior un instante mientras pensaba en cómo arreglar aquella situación.
-Yo... ¿te gusto?
Sesshomaru se sentía nervioso. No quería escuchar la respuesta a esa pregunta, ya que si ella decía que sí, entonces no sabría como actuar frente a ella sin sentirse todo un idiota.
- ¡¿Por qué lo preguntas tan directamente?!- Rin cubrió sus mejillas con sus manos- ¡Y estamos en mi casa! ¡Frente a mi sobrina! ¡Me niego a responder algo así!
-Pero Rin...
-No puedo responder ahora, yo... en realidad no lo sé... y... creo que tengo tarea qje hacer... ¡Nos vemos mañana! ¿está bien? ¡Buenas noches!
Rin regresó a su casa para dirigirse a su cuarto rápidamente y cerrar la puerta tras de sí. ¿Qué demonios había dicho? Si era honesta aquello era lo que sentía: no estaba segura de que pudiera gustarle alguien en tan poco tiempo y tampoco quería que él pensara que era alguien que no buscaba una relación seria.
Era confuso, porque no quería perder su amistad con Sesshomaru y tampoco sabía si amistad era todo lo que quería o buscaba ser alguien aún más especial en su vida. Rin solo sabía que lo que había ocurrido aquel día era todo lo contrario a lo que le había dicho su amiga antes.
Pasaron dos días desde que había hablado con Rin, cuando Shiori se encontraba pintando un árbol en el patio durante las horas del club de arte. Le gustaba mucho pintar aunque mientras lo hacía no podía dejar de pensar en Kohaku.
El chico le gustaba desde que eran compañeros de preescolar y aunque eran amigos, él nunca parecía gustar de ella: desde que le conocía había visto que se enamoraba de chicas lindas, delicadas, alegres y de apariencia tierna, por lo que Shiori había intentado ser ese tipo de chica, aunque no parecía tener prácticamente ningún resultado: él la ignoraba constantemente y estaba segura de que solo la veía como una compañera más o algo así.
-Shiori, debes corregir el color del cielo- le instruyó su maestra-, hoy no está nublado.
-Pero... cuando comencé la pintura si lo estaba.
-Pero hoy día no es así... corrige eso...
La chica suspiró ofuscada antes de comenzar a mezclar los colores que necesitaba, pero mientras lo hacía vio a Kohaku caminar junto a Kagura, la chica mayor que se había metido en problemas por un video y que ahora estaba en el club de biología. Ambos se sentaron en una banca, mientras Shiori se esforzaba en escuchar su conversación.
-¿Duelen mucho los tatuajes?
-Algo...- respondió Kagura sonriendo- es como... si te hicieran cosquillas, ¿ por qué? ¿Quieres hacerte uno?
-No lo sé... tengo que pensar bien qué dibujo hacerme...
-Yo me hice una flor de loto en la cadera, pero no porque me gusten las flores: me lo hice para joder a mis padres porque odian los tatuajes.
-¡¿Realmente te lo hiciste por eso?!
-Claro... así que no lo pienses demasiado: si te gusta algo, debes ir a por ello...
Shiori miró la escena de aquellos jóvenes, sentados particularmente juntos, con sus ojos llenos de lágrimas, ya que no podía entenderlo: toda su vida se había esforzado por ser una chica buena y agradable, mientras a Kohaku parecían gustarle ahora las chicas rudas y rebeldes ¡definitivamente no era justo!
La mente de la chica corría a velocidades increíbles, mientras llegaba a la única conclusión que le parecía posible: tendría que esforzarse por cambiar, ser agradable ante los ojos de Kohaku aunque aquello implicara dejar de ser una niña tonta y patética...
