Capitulo trece
Durante las veces que Rin y Sesshomaru ensayaban sus respectivas coreografías, no hablaban entre sí, ya que se acercaba la primera etapa de clasificación para la competencia nacional y ambos deseaban estar en la competencia individual: la primera para conocer como era la experiencia y el segundo para no perder su título.
Tampoco hablaban durante los ensayos en pareja, les preocupaba mucho el no clasificar o que sus compañeros del club pudieran presentar una coreografía mejor que la que ellos habían escogido. A Rin le preocupaba mucho pulir cada aspecto de la coreografía, ya que no quería arriesgarse a una descalificación porque no se esforzaba lo suficiente.
Sin embargo, tenían suficiente tiempo para conversar en la biblioteca: a pesar de que toda la escuela ya sabía que Rin estaba ayudando en aquel lugar, no muchos se arriesgaban a ir a estudiar, así que ambos tenían mucho tiempo a solas.
-¿Ya sabes a que universidad vas a postular?- quiso saber Rin mientras se asomaba por sobre el hombro de su compañero para ver los folletos.
-No.
-¿Por qué no?
-No es una decisión fácil.
-¡Es verdad!- reconoció ella- Pero la semana pasada estabas viendo cosas de una facultad de derecho y ahora además tienes folletos de medicina y literatura... si estudias literatura y te haces maestro como el señor Kirinmaru, no aterrorices a tus estudiantes, ¡intenta ser agradable para que te quieran mucho!
-Si estudio literatura no es para ser maestro.
-¿Entonces para qué?
-Para escribir.
-¡¿Te gusta escribir?! ¡¿De qué te gustaría escribir?! ¡¿Escribirías algo sobre mí?!
-Por supuesto que no...- Rin frunció el ceño ante aquella respuesta- aún no sé si postularé a ello, mucho menos sé si quiero escribir sobre ti.
La mayor parte del tiempo Rin se sentía muy tonta: había comenzado a creer que sí le gustaba su compañero de danza, porque solía disfrutar cada vez que él la tocaba en alguna parte de la pieza de ballet, pero estaba segura de que él la veía solo como alguien a quien debía tolerar, ya que normalmente Sesshomaru era muy frío y apático.
Rin intentaba controlar sus pensamientos, pero cada noche terminaba recordando su único beso con la sensación de frustración porque no habían vuelto a hablar sobre el tema y porque su inseguridad le decía que quizás a él no le había gustado tanto como a ella.
La chica veía a algunas parejas caminar cerca de la plaza y no podía evitar sentir un poco de envidia: las veces que Sesshomaru la tomaba de la mano era solamente para los pasos de la coreografía y nunca le había dicho algo tierno. En realidad, ella sabía que lo más sano era que fueran solo amigos, pero no era capaz de controlar sus propios sentimientos y de elegir a otra persona que sí pudiera gustarle.
Había comenzado a estudiar con Kohaku, era un gran amigo, pero no lograba verlo como algo más y aunque ahora comprendía mejor la materia, extrañaba a Shiori: la chica ya no almorzaba con ellos, se había cortado un poco el cabello y no estaba asistiendo al club de pintura, por lo que Rin no sabía qué hacía ella durante esas horas.
-¿Puedo preguntar algo?- murmuró Rin de pronto a lo que Sesshomaru asintió en silencio mientras escribía- Es que tengo una amiga de mi clase, es muy buena y amable, pero ahora está cambiada: ya no me habla tanto como antes, no estudia conmigo y tampoco quiere comer en el almuerzo conmigo... ¿crees que quizás hice algo para que se molestara? o ¿quizás no le agrado del todo?
-Es probable.
Rin parpadeó sorprendida ante esas palabras.
-¿De verdad lo crees?
Sesshomaru dejó de escribir para mirar a la joven: fruncía los labios mientras pensaba en la situación que acababa de plantear.
- Es imposible que te quiera todo el mundo.
-¿Eso qué significa?
-Que aunque te esfuerces en ser linda con todas las personas, es posible que no todos quieran ser tus amigos... por ejemplo, en cuanto llegaste al equipo de danza, Kagura trató de intimidarte aunque no hiciste nada en particular.
-Es verdad...- Rin frunció el ceño un instante- pero yo pensé que a Shiori sí le agradaba.
-Quizás solo está de mal humor o tiene problemas o algo por el estilo...
-¡Tienes razón!- exclamó Rin poniéndose de pie de un salto- ¡Es mi amiga y tiene problemas así que debo ir a ayudarla!
-Muy lindo, ¿pero lo puedes hacer sin gritar? Recuerda que estamos en la biblioteca...
-Lo siento.
Rin estuvo toda aquella tarde preparando galletas para Shiori: estaba segura de que con aquel gesto su nueva amiga iba a sentirse feliz y podría sentir esperanza en caso de que no quisiera contarle a nadie sus problemas.
Una vez que llegó a la preparatoria al día siguiente, Rin esperó a Shiori en el pasillo fuera de su salón de clases y en cuanto la vió llegar se acercó a ella con una sonrisa.
-¡Hola, Shiori!- exclamó Rin alegremente.
-Hola.
Shiori miró a Rin de reojo, no sabía porqué ella estaba tan feliz y, aunque sentía muchas ganas de hablar con ella, le daba vergüenza exponer sus sentimientos y las razones que tenía para haberse alejado.
-¡Mira, te hice galletas! Pensé que quizás podríamos compartirlas en el receso- Rin no dejaba de hablar ni de sonreír, entusiasmada por la nueva idea- ¡Me gustaría mucho hablar contigo y...!
En aquel instante, Shiori vio por el rabillo del ojo que Kohaku y Kagura caminaban juntos mientras conversaban con otros chicos del club de biología. Miró a Rin mientras hablaba y recordó cómo ella se quejó de que la ex bailarina del club de danza fue mala con ella en cuanto la conoció y pensó que quizás esa actitud agresiva e irreverente era lo que le gustaba a Kohaku de Kagura.
No quería lastimar a Rin, era una buena chica y era muy tierna, pero evaluando sus opciones solo podía intimidarla a ella: de sus compañeros de clase estaba segura que era la más débil de carácter, ya que era nueva y recién estaba formando sus amistades y si ya no le gustaba a Kohaku, entonces al chico no le importaría si Shiori la ofendía un poco. Después de todo, si quería parecerse a Kagura, lo mejor era comenzar a actuar como ella desde el principio.
-No me interesan tus galletas.
-¿No te gustan?- Rin se sintió un poco decepcionada- Si quieres podemos compartir otras cosas, no es necesario comer galletas, yo...
-¡¿No lo entiendes?!- Shiori arrojó las galletas que Rin sostenía entre sus manos al suelo, causando que la joven diera un brinco hacia atrás y que una serie de murmullos se propagaran por el pasillo- ¡No me interesa pasar el tiempo contigo!...-Rin parpadeó perpleja- Yo soy la mejor alumna de la clase, mientras tú eres tan mala estudiante que nadie quiere que te asignen como su compañera en los trabajos.
-¿De verdad piensas eso?
-Me da vergüenza que me vinculen contigo- aclaró Shiori apartando la mirada, porque ver a Rin totalmente humillada por su causa no era agradable-, así que es mejor que no vuelvas a dirigirme la palabra... de hecho, ni siquiera confío en que supieras leer la receta de las galletas...
Rin se quedó de pie mientras Shiori ingresaba al aula. La bailarina recogió las galletas del suelo y las guardó en su mochila, al tiempo que escuchaba a sus compañeros murmurar y reírse de ella.
-¿Qué crees que ocurrió?
-No lo sé, pero Shiori es la mejor de la clase y a Rin ya la ha regañado antes un maestro, quizás es malo hablar con ella.
-Tienes razón, después los maestros van a pensar que somos iguales a ella.
-Sí, como es bailarina y no quiere ir a la universidad, no le preocupan sus estudios.
Rin se mantuvo durante toda la clase en silencio, podía sentir las miradas de sus compañeros y aunque no quería llamar la atención de nadie, en cuanto se terminó la primera clase sintió que todos la miraban o se reían de ella por lo que había sucedido.
Rápidamente guardó sus cosas y salió del salón. No sabía bien dónde ir, pero se encontró a sí misma en el pasillo en que estaban las salas correspondientes a tercer año y, en cuanto divisó a Sesshomaru saliendo de una de las salas, se acercó de inmediato para que él pudiera verla.
-Rin... nunca vienes a verme aquí- Sesshomaru se sentía sorprendido y curioso por aquella extraña visita- ¿pasa algo?
La chica asintió mientras esperaba a que todos los chicos mayores salieran del aula para quedarse a conversar. Una vez que estuvieron solos, se sentaron sobre unas mesas vacías para que Rin pudiera contar entre lágrimas todo lo que había pasado en aquella primera hora de clases.
-No insistas más con ella...- concluyó el joven para ponerse de pie y borrar la pizarra con el borrador.
-¡Pero es la única amiga que tengo en primer año!
-No necesitas amigos así, Rin.
-Tal vez si estudio de forma más constante, ella piense que soy inteligente y quiera ser mi amiga otra vez.
-No se trata de eso: yo no tengo amigos, pero no me gustaría que me tratasen de esa forma.
-Reformula: no tienes más amigos, porque yo sí soy tu amiga- le corrigió Rin antes de suspirar con pesar- ¡y no te atrevas a decir que no somos amigos! Ya es suficiente rechazo social por un día.
Sesshomaru observó a Rin un momento: había estado llorando desde que comenzó a contar su historia y si era honesto no podía entender a las chicas de primer año, ya que la joven que tenía frente a sus ojos era muy buena, amable y divertida. Algo estaba mal con las chicas y lo sabía desde que él mismo se había vuelto popular entre ellas cuando en realidad no sabía como tratarlas.
-Rin...
-¿Qué ocurre?
-¿Quieres ser mi novia?
La chica se levantó tan rápido, que la mesa en que había estado sentada se cayó al suelo, causando un gran alboroto por el sonido estrepitoso. Mientras intentaba ordenar sus ideas, fue consciente de que su corazón estaba latiendo muy rápido y que su cara parecía roja y confundida.
-¡¿Qué me estás preguntando?! - exclamó ella sin ocultar su emoción- ¡¿Estás seguro de que no tienes fiebre?!
Rápidamente la chica comenzó a tocar la frente de su amigo para asegurarse de que su temperatura fuera normal.
-¿Qué estás haciendo?
-Me aseguro de que no estás enfermo.
-No lo estoy.
-¡¿Por qué me lo preguntas de pronto?! - Rin miró al joven a los ojos intentando determinar el significado de su mirada- ¡¿Es porque yo te gusto?! ¡Por eso me lo preguntaste esa noche en mi casa!
-Te lo pregunto porque así tendrás algo de qué hablar con tus compañeras de primero y porque no se atreverán a molestarte de nuevo.
-Esa no es una razón correcta para ser novios- protestó Rin antes de suspirar un instante- ¡pero muchas gracias! Supongo que aunque no lo digas, estás preocupado por mí.
-No quiero que te distraigas de la competencia.
-¡No lo haré! Solo...- Rin suspiró un instante- quería hablar sobre lo que sucedió porque me siento triste.
-¿Hay algo más que pueda hacer por ti?
Rin puso su dedo bajo su barbilla mientras pensaba: aquel día hacia un poco de frío y tenía muchas ganas de ir por chocolate caliente.
-¡Vamos por chocolate caliente!
-¿Te hará sentir mejor?- Rin asintió- Podemos ir después del ensayo.
-¡Gracias!... ¡Ahora tengo que ir a clases! Yo... ¡Lo siento! Te quité todo el receso...
-No importa.
-Bueno... ¡nos vemos!
Rin regresó a clases de mejor ánimo. Se sentía feliz de que Sesshomaru fuera tan buen amigo con ella, pero le causaba un poco de pesar, ya que como era mayor que ella, aquel año iba a graduarse y temía quedarse sin él durante segundo año, además sabía que tenía que tratar de estrechar lazos con las personas de su clase.
-Rin, ¿Cómo estás?- le preguntó Shippo cuando se preparaba para ir a almorzar.
-Bien, yo... creo que hice algo que molestó a Shiori, pero no sé que sea.
-Yo tampoco... intenté hablar con ella, pero no quiere decirme que le sucede: solo habla con Kohaku y algunas chicas de la clase.
-¡Quizás él sepa que sucede!
Sin embargo, Kohaku tampoco lograba encontrar explicación: Shiori nunca había sido desagradable con alguien antes y no entendía porqué había dicho cosas tan feas de Rin si hasta donde él sabía, estaban comenzando a ser amigas.
En cuanto Shiori ingresó al aula después de discutir con Rin, el joven decidió acercarse a ella para saber qué estaba sucediendo.
-Shiori, ¿qué pasa?- le preguntó sin rodeos- ¿ya no te agrada Rin?
-Yo... no quiero hablar sobre eso.
-Pero no es justo que digas esas cosas sobre ella: sabes que llegó algunas semanas después a la escuela y me imagino que es difícil vivir lejos de su familia.
-Eso no es mi problema.
-¿Qué te pasa? Tú no eres así.
La chica decidió quedarse en silencio, ya que no sabía qué responder ante ello: después de todo, no sabía quién era realmente; lo único que sabía era que nunca antes el chico que le gustaba le había prestado tanta atención hasta ese momento...
-Quizás ahora quiero ser de esta forma...
-Rin es mi amiga y no dejaré que la trates mal solo porque ahora te divierte hacerlo. Espero que no vuelvas a tratarla de esa forma, piensa que te lo estoy pidiendo amigablemente.
-No sabía que Rin era tan tímida como para necesitar representante para que la defienda... De todas formas, ella no debería temerme porque yo no le haré nada.
Durante los ensayos, la maestra del club de danza iba corrigiendo las posiciones de los bailarines, al tiempo que pensaba los solos para los chicos que aún no se decidían.
-Vamos a aumentar las horas de ensayo- anunció mientras un grupo bebía agua-: van a asistir al mínimo de clases que necesitan para aprobar, al menos hasta que sea la primera etapa de la competencia.
-Yo no voy a necesitar ensayos extra- anunció Sesshomaru-, yo me siento seguro con las coreografías que ya tenemos.
-Escucha, sé que te sientes seguro porque eres el campeón nacional vigente y porque Rin es una bailarina hermosa, pero eso no significa que tienes el éxito asegurado. Solo en este salón, todos los chicos quieren ganarte y si das por sentado tu triunfo, el más mínimo error acabará haciéndote perder: si no trabajas duro difícilmente puedas mantener tu lugar en el ranking.
-Sí.
No obstante, Sesshomaru se sentía frustrado: necesitaba asistir a clases con normalidad para no tener que estudiar tanto por las noches y poder dormir con normalidad. Si dedicaba más horas al ballet entonces ya no iba a poder estudiar lo suficiente para los exámenes de ingreso a la universidad y aquello le hacía sentir muy enfadado.
Mientras esperaba a que Rin terminara de guardar sus cosas, comenzó a resolver mentalmente la tarea de matemáticas que debería realizar durante la noche. Se dijo que tendría que modificar su método de estudio.
-¡Ya estoy lista!- exclamó Rin mientras se paraba a su lado-... ¿Qué haces?
-Estudiar, yo... no estoy seguro de aumentar las horas de ensayo.
-Yo creo que sí estaré en el club más tiempo- confesó Rin-, me siento mal con mis compañeros de clase y... no quiero que vuelvan a decir cosas de mí como en la mañana.
-Como era de esperarse, tus compañeros siguen siendo infantiles, pero tú tienes que ser más madura que ellos:- Sesshomaru guardó su libro en su mochila- Evitándoles no lograrás resolver nada: tienes que ir a clases.
-¡Sí voy a ir!, pero ¿sabes qué quiero hacer ahora? - Sesshomaru negó con la cabeza mientras la miraba atentamente- ¡Quiero la taza de chocolate más grande y espesa que exista! ¡Y me comeré todas las galletas que le preparé a Shiori!
-¿Aún las tienes?
-¡No iba a tirarlas! Me esforcé mucho en hacerlas.
Una vez en la chocolatería, Rin le pidió a la dueña del local una bandeja para poner en ella las galletas: algunas estaban rotas, pero aún se podían comer y eran perfectas para untar con el chocolate.
-Tenemos que hacer este tipo de cosas más seguido- murmuró ella mientras él bebía un poco de chocolate-, siento que es divertido cuando salimos juntos y podemos hablar de cosas no relacionadas con ballet o con el trabajo de la biblioteca.
-Sí, es agradable...
-¿Puedo hacer una pregunta? - Sesshomaru asintió- ¿Prometes responder con total sinceridad?...- el chico repitió el gesto, a lo que Rin suspiró- Esta mañana, ¿por qué me preguntaste si quería ser tu novia?
Ambos se quedaron en silencio, dejando que aquella pregunta flotara sobre el aire al tiempo que la música en la cafetería llenara, un poco, aquel espacio: "Lucky" de Jason Marz y Colbie Caillat ocupaba la mente del joven mientras él intentaba encontrar una respuesta.
-Fue por ayudarte.
-¿De verdad ese es el único motivo? Es que...- Rin bajó la mirada a su taza para revolver con la cuchara- He pensado en el beso y...
-Eso fue un error y lo sabes.
-¡No! ¡No lo sé!... Cuando cenaste en mi casa me preguntaste si me gustabas y yo no respondí, aún no lo sé, pero... creo que la mayor parte del tiempo sí lo haces... yo... me confunde cuando me das señales y luego te arrepientes o dices algo completamente diferente.
-Lo siento. No quise herirte.
-¿Eso es todo? -Rin frunció un instante el ceño.
-Sí, ¿esperas algo distinto?
La chica decidió beber su chocolate en silencio. Si antes la propuesta de noviazgo había encendido una pequeña luz de esperanza, ahora la actitud del chico terminaba por congelar todo: él ni siquiera se había percatado de que Rin había dicho que le gustaba y aunque aquella cita había sido su motivo para estar feliz durante ese día tan gris, la alegría se había esfumado.
-Rin.
-Dime...
El rostro de la joven se había tornado tan triste que ella no sentía ánimos de alzar la mirada.
-Es la primera vez que le gusto realmente a alguien...- susurró Sesshomaru tímidamente mientras ella se atrevía a mirarle un instante- yo, escribí algo para ti...
-¿De verdad?
Sesshomaru le extendió un trozo de papel, para que Rin lo leyera: en él había tan solo tres frases y aunque la joven lo intentaba, su contenido le parecía de lo más confuso:
Esta primavera en mi cabaña
Absolutamente nada
Absolutamente todo
-Esto... un haiku...- Rin leía una y otra vez aquella composición sin comprender qué tenía que ver la primavera y la cabaña con los sentimientos que antes había expuesto- ¿no puedes decirme lo que quieres decir directamente?
-Está escrito ahí.
-Sí... ¡pero no lo entiendo!- protestó Rin antes de hacer un puchero.
-¿No lo entiendes?- el chico parecía decepcionado-... quizás sea mejor así...- Sesshomaru dejó un par de billetes sobre la mesa antes de ponerse de pie- Yo tengo que ir a casa, nos vemos, Rin... si logras interpretar eso, podrás saber lo que intento decirte.
Rin pidió otra taza mientras buscaba información en sus apuntes de literatura, pero no había nada que pudiera ayudarla. Quizás si le preguntaba a Kohaku, pero no quería exponer su vida personal de aquella forma con alguien con quien había tenido una cita.
-¡No es justo!- protestó, ya cansada de leer y de intentar encontrar un significado al poema- ¡¿Quién se comunica con haikus hoy en día?!...
