Capitulo catorce
Sesshomaru llegó a casa sintiendo una emoción extraña en el pecho. Era la primera vez que una chica se le confesaba de verdad: antes otras compañeras de la escuela le habían dado chocolates por san Valentin o le habían escrito cartas, pero sabía que no era en serio porque no las conocía de verdad.
Sin embargo, con Rin todo era diferente, casi se atrevería a decir que ella hacía la situación especial y era raro que pudiera gustarle a alguien como ella.
A su vez, él había tratado de expresar sus sentimientos de la forma más adecuada posible y por ello, una vez que ella no había aceptado su propuesta de noviazgo, pensó en que era justo que Rin supiera lo especial que era para él y por eso se le ocurrió la idea del haiku... aunque considerando la reacción de la joven, comenzó a dudar de si era o no buena idea.
-¿Dónde estabas?- la voz de su padre llegó desde la terraza que daba al patio de su casa. El hombre fumaba un cigarrillo y le miraba con una sonrisa agradable- Tu madre llamó, dijo que hoy va a llegar tarde así que pensé en venir a prepararte la cena.
-Gracias.
-Tienes que comer bien, así que te dejé algo para que lleves de almuerzo mañana.
-Sí, gracias... padre, ¿puedo hacerle una pregunta?
El joven se había sentado frente a él, a lo que Touga apagó su cigarrillo.
-¡Claro! Pero si quieres fumar, no puedes hacerlo hasta los 21 años... tu madre me matará si sabe que tu capacidad física y pulmonar se ve afectada por mi causa.
-No es sobre eso y... yo ya fumo...
-¡¿Fumas?! ¡¿Desde cuando?!
-Desde el año pasado... no lo hago siempre, es para aliviar el estrés antes de las presentaciones.
-Vale, solo... no lo hagas a menudo, en realidad fumar no te hace ver tan genial como crees...- Touga guardó la cajetilla en el bolsillo- ¿Qué querías preguntarme?
-Es sobre Izayoi y tú... ¿cómo comenzaron su relación?
-Izayoi iba a buscar a su hermana a la academia en que yo daba clases de piano, comenzamos a conversar y luego íbamos por café... las cosas se dieron naturalmente a partir de eso...
-Oh... comprendo... ¿y con mamá? ¿cómo fue con mi madre?
-Bueno, a ella la conocí en la compañía nacional de ballet... pero fue distinto, porque tuve que preguntarle si quería ser mi novia antes de salir con ella... a todo esto... ¿por qué me lo estás preguntando?
-Curiosidad.
-¿Seguro que es solo curiosidad?- su padre entrecerró los ojos un momento.
-Claro.
-Oye, si quieres un consejo amoroso puedes pedírmelo directamente, ¿qué ocurre?
-Nada.
-Te gusta la chica con la que fuiste al cine, ¿verdad?
El joven parpadeó antes de atreverse a asentir lentamente, aunque no sabía si estaba haciendo lo correcto en confiar en él.
-¿Ella lo sabe?
-Debería saberlo...
-No tiene por qué saberlo, aunque te sorprenda las chicas no ven el futuro o los sentimientos si no se los dices.
-Le escribí un haiku.
-Un haiku...- Touga miró a su hijo de reojo: definitivamente el chico tenía una forma muy peculiar de hacer las cosas- ¿por qué no le dijiste la verdad directamente?
-Porque es incómodo hacerlo...
Touga suspiró. No quería presionar a su hijo, ya que intuía que él no quería hablar sobre el tema, sin embargo, no podía negar que se sentía contento: había pensado que su hijo mayor nunca iba a enamorarse o que no le gustaban las chicas... ni los chicos... ¡pero ahora incluso podía darse el lujo de soñar con una nueva nuera! Sin dudas, estaba siendo un muy buen día.
Sesshomaru, por su parte, no sabía si había hecho bien al escribirle a la joven un haiku... sobre todo si tomaba en consideración que Rin no había logrado subir mucho sus calificaciones en literatura... al menos, su orgullo podía permanecer intacto mientras averiguaba que era lo que sentía realmente por ella.
Rin, por su parte, había buscado información por Internet, le había preguntado a sus amigas de Osaka, revisó sus apuntes de clases y aún así, no conseguía resolver el misterio de aquel poema.
Pasó días de ensayos completos sintiéndose confundida, ya que su compañero no parecía querer darle ni una sola pista, por lo que comenzaba a sentir que nunca iba a lograr interpretar el poema.
Ya cansada de estudiar en la biblioteca cuando Sesshomaru no estaba y de buscar por Internet, decidió que su mejor alternativa era preguntar a su maestro de literatura. Por eso decidió ir un día a clases en lugar de acudir a los ensayos extra del club de danza.
Cuando llegó y se sentó en su lugar, pudo notar que sus compañeros la miraban con curiosidad. Hace varios días que no iba a clases, así que supuso que era extraño para ellos verla.
-¡Hola Rin!- Shippo se acercó a ella mientras ordenaba sus lápices.
-¡Hola!
-¿Haz estado ocupada con el club de danza?- le preguntó.
-Sí, tengo ensayos extras y estoy ensayando mucho para hacerlo bien en la competencia.
-Lo harás bien... ¿sabes si dan esa competencia por la televisión? -Rin negó con la cabeza un par de veces- Supongo que no podremos apoyarte en el concurso y perder clases por ello.
-No sé si avanzaré tantas etapas.- comentó la joven riendo un momento- Solo quiero participar y divertirme en la categoría individual.
-¿Y en el baile de parejas?
Rin le miró con el ceño fruncido.
-Sesshomaru quiere ganar así que espero que lo logremos, pero me preocupa mucho la interpretación: no quiero que nos descuenten puntaje porque nos vemos muy fríos en el baile.
-Pero ¿y si fingen ser novios por un tiempo?- le sugirió el chico- Así podrán mejorar su interpretación y no será tan raro, ¡es como en las series que ve mi mamá en casa!
-No creo que sea buena idea... ¿me puedes hacer un favor?
-¡Claro!
-¿Me puedes prestar tus apuntes? He faltado mucho a clases y tengo que estudiar para no reprobar...
-Después de clases te puedo prestar mis notas.
-¡Muchas gracias!
Rin comenzó a prestar atención a la clase, aunque no tenía idea de qué libro estaban hablando ni mucho menos que contenido se estaba analizando. Sin embargo, se esforzó mucho en ponerse al corriente y tener al menos buenos apuntes de aquella clase.
-Bien, eso ha sido todo por hoy... señorita Kikuchi, ¿puede quedarse unos minutos?
Rin asintió en silencio para acercarse al señor Kirinmaru una vez que todos sus compañeros se habían ido.
-Sé que estás en el club de danza- comenzó el maestro- y que están ensayando para una competencia nacional, pero tienes que cumplir con trabajos mínimos para aprobar literatura.
-¿Trabajos?
El profesor abrió su maletín para sacar una carpeta que rebozaba de apuntes y hojas que Rin supuso serían sus trabajos pendientes.
-Sí, aquí están los trabajos de los días que no haz venido a clases y las instrucciones de los ensayos que tendrás que entregar en el futuro. Mientras entregues todo a tiempo, no tendremos problemas.
-Claro... gracias, supongo...
-Si necesitas ayuda podemos coordinar sesiones privadas después de tus ensayos.
Rin le miró de reojo, ya que estaba terminando de ensayar a las 10 de la noche y, aunque sabía que tenía que hacer su tarea, no le parecía prudente reunirse con alguien a esa hora, además tenía que descansar, comer y jugar con su sobrina después de practicar.
-Yo... salgo muy tarde de mis ensayos... ¡pero si tengo una duda le escribiré un mail! ¡Muchas gracias!... ¡tengo una pregunta!
-¿Qué ocurre?
-Hace unos días un amigo me dio un haiku, pero no logro comprender qué significa, ¿Usted puede ayudarme?
-Claro...- Rin le extendió la hoja con el poema al tiempo que vigilaba atentamente la lectura de su profesor- ¿Quién te lo dió?
-Un amigo... ¿Por qué? ¿Dice algo malo?
Rin se sintió nerviosa, ya que quizás todas aquellas ideas que se había armado en su cabeza eran falsas.
-No significa nada.
-¿Cómo nada?
La joven sintió la decepción crecer en su corazón, porque no podía creer que había pasado tantos ideas intentado descifrar algo que no significaba nada realmente, además Sesshomaru tampoco parecía alguien que bromeara en situaciones serias.
-Nada, es algo que no tiene importancia- continuó su profesor mientras le entregaba el papel-: la persona que te lo entregó solamente estaba jugando contigo, no pierdas tiempo en estas cosas y concéntrate en tu trabajo pendiente.
-Sí, señor... gracias...
-Puedes ir con el chico de la biblioteca a buscar los libros para tus ensayos.
-¡Sí!... ¡Gracias!
Rin se alejó sintiéndose triste: no podía creer que Sesshomaru fuera tan cruel como para jugar con ella después de que le había dicho que le gustaba. Quizás ya no debía mantener sus ilusiones y tenía que concentrarse en cosas más importantes.
-¡Hola!- le saludó una vez que llegó a la biblioteca- Tengo una lista de libros para literatura y quiero pedirlos prestados.
-Claro, Rin...- Sesshomaru frunció el ceño en cuanto leyó el primer título: dudaba mucho de que "Lolita" formara parte de los libros recomendados para primer año- Rin...
-Dime.
-¿El señor Kirinmaru no te ha dicho nada extraño?- la joven negó con la cabeza antes de comenzar a beber de su jugo- Piensa un poco: quizás ha querido pasar tiempo contigo o te ha ofrecido ayuda en tus estudios o algo por el estilo...
-No ha dicho nada raro...aunque hoy... ¡hoy me dijo que podía darme clases privadas después de los ensayos! Pero yo no acepté porque tengo muchas cosas que hacer después de los ensayos.
-Rin, si ocurre algo que no sea normal o si dice o hace algo con lo que no te sientes cómoda, debes decírmelo, ¿está bien?
-Sí... pero no entiendo por qué debo decírtelo a ti y no a mi hermano o a mi tutor... se supone que solo somos compañeros de danza y en la biblioteca...
-¿Aún no resuelves el haiku?
-¡No! ¡Es muy difícil! - confesó Rin antes de hacer un puchero- Yo creo que en realidad no significa nada y que he estado perdiendo el tiempo.
-¿De verdad piensas eso?- Rin asintió una sola vez.
- Puedo darte otro... quizás algo un poco más fácil.
Rin le miró a los ojos antes de asentir efusivamente. Quería descubrir lo que significaba el haiku, por lo que pensó que quizás si Sesshomaru le entregaba uno más fácil entonces podría descifrarlo. El problema era que se equivocó estrepitosamente, ya que cuando recibió el trozo de papel, se dio cuenta de que era peor que el anterior:
Tu cabello huele a fuego
Tu piel a flores y sol.
Eres verano.
Rin comenzó a llorar en cuanto recibió el poema, sintiéndose muy mal por no poder comprender lo que Sesshomaru quería decirle.
-¿Por qué estás llorando?
-¡Porque no es justo! Dijiste que esta vez sería más sencillo- se quejó ella mientras se limpiaba las mejillas- ¡y esto no es sencillo!...
-Sí lo es, es realmente mucho más fácil que el anterior...
Sesshomaru no sabía que hacer, realmente no se esperaba que Rin comenzara a llorar ni que le mirara como si quisiera golpearlo. En silencio le ofreció un pañuelo y la miró mientras ella se sonaba la nariz con él.
-Eres muy cruel- murmuró ella un poco más calmada-: si no te gusto puedes decírmelo y rechazarme sin problemas, ¡pero no me hagas esto!
-¿Crees que no me gustas?
-Sí: nunca me lo haz dicho y solo hablas conmigo de ballet o de libros...- Rin bajó la mirada un momento- pero debiste decírmelo en el instante en que yo te dije lo que sentía; hacer lo de los poemas no es amable.
La conversación estaba dando un giro hacia un terreno que a Sesshomaru le hacía sentir muy nervioso. Sabía que tenía que hablar con ella, mas no se sentía seguro al respecto y aunque estaba haciéndola sufrir, no podía perder su orgullo de aquella forma.
-Rin.
-¿Qué sucede?
-¿Quieres que te explique los poemas?
Rin le miró aún más enfadada que antes.
-No.- la joven miró el pañuelo que tenía en su mano- Voy a lavar esto y te lo daré mañana, ¡pero no quiero que me expliques nada!
-Rin, yo... - el chico se atrevió a sujetar las mejillas de la muchacha entre sus manos y le obligó a mirarlo a los ojos- tú sí me gustas: por eso te dí los haikus y por eso me agrada que vengas a la biblioteca.
-¿Vas a preguntarme si quiero ser tu novia?
-Yo...- Sesshomaru inspiró para hacer aquella pregunta que nunca antes había realizado en su vida, pero se alejó de la joven en cuanto la puerta de la biblioteca se abrió de golpe- Puedo tener tus libros para la hora de almuerzo, los tengo que buscar y ahora estoy ocupado con los libros que me van a devolver.
Rin parpadeó confundida: ¿Qué tiene que ver los libros con los sentimientos de Sesshomaru? Pero en cuanto vio que había dos chicos detrás de ella esperando su turno para ser atendidos en la biblioteca, se dio cuenta de que la conversación ya se había terminado.
-Claro... vendré a la hora de almuerzo entonces...
Rin salió de aquella biblioteca con una sensación cálida en el pecho: estaba segura de que Sesshomaru sí iba a preguntarle si quería ser su novia y que tendría que ser paciente hasta la hora de almuerzo. Lo que la llevaba a su siguiente dilema: no tenía nada con qué arreglarse el cabello además de las cosas que usaba para el peinado de ballet y tampoco tenía brillo labial.
No podía salir de la escuela a conseguir sus cosas, pero sí esperaba lucir lo suficientemente bonita para al menos tomar una fotografía del recuerdo o algo por el estilo. Sería la primera vez que iba a ser novia de alguien, por lo que no estaba muy familiarizada con qué se debía hacer en aquel momento.
Kagura estaba revisando el formulario desde que lo había impreso en casa. Lo había llenado por entretenerse, pero ahora le intimidaba el tener que presentarse a la competencia nacional sin contar con el respaldo de una profesora o de un equipo: no sabía si enviar el formulario o no y aquello le estaba causando un fuerte dolor de estómago.
-¿Qué te ocurre?- quiso saber Kohaku mientras entraba al laboratorio- Hoy estás más callada que de costumbre, ¿está todo bien?
-Esta semana es el plazo para que los bailarines puedan inscribirse en la competencia nacional y...
-Quieres hacerlo, pero no quieres ir sin el apoyo de tu profesora.
-¡Exacto!- exclamó la joven antes de volver a mirar lo que había anotado- Además, mis padres me prohibieron hacer ballet en casa: salvé mis zapatillas de milagro y no quiero que me castiguen con algo peor.
-¿Te estás escuchando a tí misma? - Kohaku se acercó a ella y la sujetó por los hombros para mirarla a los ojos- ¿Desde cuando te importa lo que piensan tus padres? ¿No me dijiste que te habías hecho un tatuaje por joderlos?- la chica asintió en silencio- ¡Entonces haz ballet por la misma razón! Sé que la escuela está abierta hasta tarde, así que podrás quedarte a ensayar aquí...
-Estoy segura de que soy una pésima influencia para ti... ¿qué hay de ti? ¿ya vas a invitar a Rin a una nueva cita?
-No lo sé...- el chico se alejó antes de alzar levemente sus hombros- es muy linda persona y muy tierna, pero creo que no está interesada en mí, además... desde que Shiori fue mala con ella, no la he visto en clases.
-Ese tipo de chicas nunca muestra interés: si no la invitas otra vez, dudo mucho que tu relación con ella progrese, además...- Kagura comenzó a examinar su esmalte- debe sentirse intimidada por la chica que la humilló el otro día.
-¿Por Shiori?
-¡Claro! Es evidente que tu le gustas y que se ha puesto celosa de Rin.
-¡Sí que perdiste la cabeza!- Kohaku miró a la chica como si se hubiera vuelto loca- ¿Estás viendo muchos dramas escolares o algo por el estilo? Shiori es la mejor de la clase, está completamente decidida a ir a la mejor universidad y no está para nada interesada en citas o conocer chicos.
-Eres más tonto de lo que pensaba... con razón dicen que las chicas maduramos antes... Yo solo digo lo que veo, pero no es mi problema si decides no creerme...
-¿Por qué no vas a escanear eso?- quiso saber Kohaku- Así vas a tener algo mejor que hacer con tu tiempo libre que ver dramas de preparatoria donde no los hay.
Kagura frunció el ceño ligeramente, pero se dijo que lo que él hiciera no era su asunto. Su problema ahora era inscribirse en la competencia nacional, así que antes de que pudiera sentirse arrepentida, corrió a la biblioteca para ver si podía escanear las cosas que necesitaba.
-¡Hola!... Sesshomaru, ¿estás por aquí?... - ante el silencio frunció el ceño- ¿Tendrá clases a esta hora?
A raíz del silencio, Kagura decidió subir al segundo piso: en aquel lugar había viejos estantes llenos de libros viejos y polvo. Dudaba mucho de que su compañero estuviera en aquel lugar, pero tenía que escanear aquella hoja antes de que se sintiera arrepentida.
Sin embargo, mientras avanzaba entre los muebles, uno de ellos se desplomó ruidosamente sobre su pie, causando que su tobillo quedase atascado bajo unos trozos de tablas rotas y muy pesadas.
-¡Ayuda!- gritó la joven intentando sacar su pie de donde estaba- ¡Ayuda! ¡Sesshomaru! ¡Ayuda! ¡Me duele mucho el pie!
Sesshomaru llegó corriendo hasta el segundo piso de la biblioteca. Había escuchado el grito de la chica desde el primer piso y jamás se esperó ver a Kagura entre el polvo y las tablas.
-¡¿Qué estás haciendo aquí?!
-¡No me grites!- le reclamó ella con el ceño muy fruncido- Te estaba buscando para que me ayudaras a escanear algo.
-¿La sala de computación no estaba abierta?
-No lo sé, vine directo desde el club de biología... oye, ¿puedes ayudarme con mi pie? ¡La verdad es que me duele mucho y lo único que haces es hablar tonterías!
El chico se apresuró a levantar las tablas del pie de la joven, pero se dio cuenta que su extremidad descansaba en una posición completamente antinatural, casi como la de las películas de terror.
Sin cruzar palabra con ella, la cargó entre sus brazos para correr hacia la enfermería. Kagura se sentía tan confundida que ni siquiera era capaz de sentir dolor en el pie.
-¿Qué le pasó?- consultó la enfermera mientras atendía a algunos chicos que parecían haber vomitado todo su almuerzo.
-Tuvo un accidente en la biblioteca: los muebles devorados por las termitas se le cayeron encima.
-Eso se ve grave... Sesshomaru, ¿puedes llevar a tu compañera al hospital?- la enfermera vio entrar a otros chicos con dolor estomacal- Estoy un poco saturada ahora mismo y no tengo los implementos para atenderla aquí.
-Pero... yo tengo clases y...
-¡No te preocupes!- la enfermera escribió rápidamente un justificativo y se lo entregó- Con eso no tendrás problemas con tus maestros, además estás ayudando a una compañera y eso siempre es bueno.
Sesshomaru miró a Kagura completamente enfadado: por su culpa no iba a poder hablar con Rin y ni siquiera podía ir a explicarle por qué no iba a estar en la biblioteca en el momento que habían acordado.
-Voy a la biblioteca un momento y...
-Es mejor que lleves a Kagura de inmediato- insistió la enfermera-: sé que ambos bailan así que debes imaginarte lo terrible que puede ser una lesión de ese tipo si no se atiende a la brevedad. Si tienes que hacer algo en la biblioteca, yo me encargo.
-No. Debo resolverlo yo mismo...
Hola!!!!
Sé que tardé mucho en actualizar pero he tenido muchas cosas que hacer aunque sí estaré viniendo para poner al día la historia :3
les agradezco mucho por leer y nos vemos en un siguiente capítulo.
