—Básicamente, luego de llegar a la estación, Camila se percató que era muy tarde para que yo viniera hacia el castillo. Así que me aconsejó acompañarla a Sweet Apple Acres, asegurando que Applejack, y el resto de su familia, estaría aún despierta —explicó Eric.
—¡Y qué suerte que lo estábamos! —vociferó la granjera con mucho entusiasmo—. La emoción nos invadió a todos por completo, Applebloom y la abuela estaban cediendo ante el sueño, y la alegría que las invadió fue tanta, que parecían recién levantadas.
—Fast Ray, qué semental más amable. Todas las anécdotas que han contado sobre él, me incitan a conocerlo —expresó Rarity, en un tono calmado, pero alegre.
Spike, quien se encontraba sentado a la derecha de Eric, no evitó amargarse por lo escuchado. El pegaso, colocó su pata delantera derecha sobre su hombro izquierdo, y le otorgó una cálida sonrisa. El dragón, quien ahora había pegado un leve estirón, entendió que ponerse celoso, no era lo apropiado.
—A mí me sorprende que solamente hayan pasado tres años… yo pensaba que llevaría más tiempo—habló Fluttershy con su característico tono de voz.
—¡Es mejor eso, a que hayan pasado setenta años, y que ellos hubieran aparecido y nos vieran totalmente arrugadas! ¡O peor aún! ¡Que nos dejaran flores en nuestras tumbas! —habló con celeridad, Pinkie Pie.
—¡Pinkie! No seas tan exagerada… Por cierto...¿Tan poco piensas vivir? —preguntó Rainbow Dash, luego de haber degustado un poco de sus panqueques.
—¡Oh, bueno! ¡Muchas fiestas, y comida traen sus consecuencias! —respondió la rosada. Se llevó a la boca toda la pila de panqueques, y los ingirió sin masticar.
—Nunca en mi vida, me acostumbraré en mi totalidad a Pinkie Pie —afirmó Eric—. En fin, tres años, no es la gran cosa. ¡Ustedes casi no han cambiado! Bueno, exceptuando Twilight, ¡Ja!
—Quería preguntarte acerca de eso, ¿Cómo es que no te inmutaste al verme así, y saber que ahora soy princesa y tengo un castillo? —preguntó la alicornio, bastante intrigada.
—Fácil, mi buena Twilight —respondió el joven Stark. Abrió su forja, y y sacó una arrugada y mal tratada revista—. Esta revista me dio la mitad de las respuestas, y un tipo en el muelle de Manehattan, la otra mitad.
—¡¿Aún sigues conservando esa sucia revista?! —preguntó Camila, indignada.
—Gracias a esta belleza, querida hermana, obtuvimos respuestas. ¡Adórala! —contestó Eric, levantando el objeto para que todos lo adorasen.
Ella solamente arqueó su ceja izquierda. Eric, por su parte, le sacó la lengua. Algo que acostumbraban entre ellos.
—Por parte mía, de Spike, y de las chicas. ¡Estamos extremadamente felices de que hayan vuelto sanos y salvos! A pesar de que tuvieron que afrontar un largo viaje, aquí están. ¡Y ahora Ponyville será su nuevo hogar, y estaremos todos juntos!
Las chicas celebraron al unísono. Se levantaron de sus asientos, y se acercaron a los hermanos para abrazarlos, por supuesto, Spike no quedó fuera. Pero toda esa felicidad se vio interrumpida, cuando las cutie marks de Twilight y Rainbow Dash, brillaron.
—¡No ahora! —exclamó muy fastidiada, Rainbow Dash.
—Tendremos que dejar la celebración para después, Dash. El deber llama —expresó Twilight, luego de romper el abrazo.
—¿Ahora ustedes son una especie de heroínas? —preguntó burlonamente, Eric.
—Como princesa de la amistad, mi deber es repartir la amistad por todo el reino. Pero no lo hago sola, mis amigas están para ayudarme. No lo hacemos cuando nosotras queremos. Sino que en el centro del castillo, hay un mapa que nos indica a dónde hay un problema de amistad. Por lo general, dos portadoras son llamadas por el mapa, y solamente ocurrió una vez el ser llamadas la seis —relató Twilight—. ¡Te lo cuento luego! ¡Rainbow, vamos hacia el mapa!
La pegaso de melena multicolor, asintió, y acompañó a la alicornio. El resto de las chicas, observó a ambas yeguas partir, y una a una se levantaron de sus asientos para despedirse de ambos hermanos. Tenían un día por delante.
—Terrón de azúcar, ¿Vienes? —preguntó Applejack a su hermana adoptiva.
—¡Oh! Bueno, de hecho me quedaré con mi hermano en lo que queda del día. Quiero también ponerme al día con Twilight —contestó Camila.
—¡Ningún problema! Te esperamos para cenar, pues. Cuidate mucho...¡Y cuanto me alegra que estés de regreso! —abrazó calurosamente la granjera rubia.
Por supuesto, Camila regresó el abrazo, y ambas se despidieron. Acompañados por Spike, exploraron el castillo y sus diferentes habitaciones.
—Y esta podrá ser tu habitación, Eric. Es espaciosa, es lo único que puedo rescatar —observó el dragón.
—¡Oh, no, no! Para nada, no invadiré su hogar como hace tres años. Ahora que tengo el dinero suficiente, buscaré un nuevo hogar, ¡Y ahora es el momento perfecto! —vociferó Eric, muy alegre. Se alejó de Camila y Spike, quienes lo empezaron a seguir.
—¿Ahora mismo? ¡Pero si apenas ayer llegaste! —habló Spike.
—¿Y cuándo lo haré? No pienso apropiarme de su privacidad. Twilight y tú, tienen su espacio, yo buscaré el mío —respondió él.
Salieron del castillo a paso lento, Spike se ofreció a guiarlos a una oficina inmobiliaria que por ahí cerca se encontraba.
—Entonces, Spike. ¿Qué ocurre con Rarity? —indagó el joven Stark.
Su hermana, se encontraba unos pasos atrás de ellos, pero no evitó indignarse por la pregunta tan personal que su hermano le había hecho a Spike. Por supuesto, este último se sonrojó hasta las orejas.
—No tuve suerte, Eric. Sé que me aconsejaste que me declarara. Pero...¡No puedo! Temo arruinar mi amistad con ella —contestó él. Se rascó su nuca escamosa muy apenado.
—¡Pues qué bien que comienzas por ahí! Mañana te ayudaré con tu declaración. Y en diecisiete años, todos estaremos en tu boda —alegó con mucha confianza.
—Wow, eres un payaso, hermano —dijo Camila, incrédula.
Camila aceleró el paso, y se aproximó al crecido dragón. Con cariño, apoyó su pata delantera izquierda en el hombro derecho de él, y dijo:
—Escucha. Reprimir tus sentimientos, te hará muy mal con el pasar del tiempo, Spike. Eric es un payaso respecto al amor…
—¡Ey! ¡No te pases de lista! —expresó él. No evitó ofenderse con esas palabras.
—No estoy diciendo que tienes que hacerlo ahora, o mañana. Pero llevas mucho, pero mucho tiempo reprimiéndolos, y eso generará que Rarity se percate de tu enamoramiento, ¿Cómo? Te preguntarás —suspiró, tomó aire, y prosiguió—. Ay, cuando estás muy enamorado, y estás cerca de la persona, o en este caso, yegua que amas...tu amor se desborda, provocando acciones, palabras, o gestos, que te delatarían en el momento.
—Sí...mis acciones me delatan, ¡Todas lo saben! ¡Incluso Rarity! —declaró Spike.
Camila quedó confundida.
—Verás, Camila —comenzó a narrar. Hizo ademán de iniciar nuevamente la marcha—. Yo hace mucho tiempo, me volví codicioso, algo muy problemático en los dragones, ya que empiezan a agrupar y agrupar cosas, hasta convertirlas en sus tesoros. Lo que ocurrió conmigo, y seguramente a muchos otros, es que me volví un gigante...¡Y secuestré a Rarity!
Spike se había detenido, y adoptado una posición dramática. Eric y Camila intercambiaron una mirada cómplice.
—En fin...una gema en forma de corazón que le había regalado ese mismo día, me hizo entrar en razón. Los dos caímos del cielo, y en la desesperación de creer que iba a morir junto con ella, me le declaré. Ella me tapó la boca suavemente con uno de sus cascos, y su expresión dijo todo —terminó de narrar.
—¿Y exactamente qué reflejaba su expresión, Spike? —curioseó Eric.
—Fue algo difícil de deducir. Yo creo que se sentía halagada. Aun así nunca más volvió a tocar el tema, y yo ya no supe qué hacer —comentó el dragón de escamas violetas y placas verdes. Se encogió de hombros, algo apenado.
—Lamento haber tocado el tema, Spike —se disculpó el pegaso verde claro.
—¡No, no es necesario! ¡Me ayudó hablar de esto con ustedes! Me hace sentir mejor recibir opiniones de otros, Shining, Twilight, y el resto de las chicas, ya me dieron las suyas. ¡Allá está! La oficina de inmobiliaria.
—¡Perfecto! —vociferó Eric, se adelantó para entrar al lugar.
Camila, por su parte, se acercó nuevamente a Spike para hablarle:
—Si tienes alguna duda respecto al amor, no dudes en preguntarme. Y también en cualquier otra cosa —aconsejó la unicornio verde claro y melena rubia.
—¡Gracias! También me puede ayudar Cadence, aunque no me atrevo a preguntarle —respondió él.
—Cadence es alguien maravillosa, apenas la conozco, es verdad. Pero la respeto mucho. No deberías temer en preguntarle, dudo mucho que muerda —garantizó ella.
Spike asintió con una gran sonrisa, y esperaron a Eric afuera de la oficina.
—¡Buenos días! Necesito un agente inmobiliario —habló Eric.
Una yegua de mediana edad, notablemente aburrida de trabajar ahí, respondió indiferente a las palabras del pegaso:
—Señor, espere como todos los demás...será atendido a su debido tiempo…
Él se volteó, y las expresiones que penetraron su vista, le helaron la sangre. Los ponys presentes estaban indignados. Sin chistar, se sentó, y esperó, esperó varias horas.
—¡Siguiente! —dijo ahora un semental joven.
Eric se acercó, bastante cansado del aburrimiento. Con pesadez, habló:
—Me encantaría poder tener un agente inmobiliario. Estoy interesado en comprar una casa.
—Necesitaré nombre, apellido, y el resto de la documentación —respondió el empleado.
El cerebro de Eric solamente pudo procesar una pregunta:
—¿D-documentación?
—Necesito saber que es usted realmente. Al igual que su lugar de procedencia —aclaró el semental, sin quitar la mirada de su máquina de escribir.
—Caramba... ¡Me la he olvidado en casa! Volveré mañana… —alegó el joven Stark.
Salió del establecimiento, notablemente frustrado, para encontrarse con la sorpresa de que Camila y Spike habían desaparecido. Agotado mentalmente, retomó su camino al castillo, abrió lentamente la puerta y decidió buscar algo en su alforja, objeto que había dejado en el comedor. La puerta de la habitación se abrió, mostrando a una yegua joven edad, pelaje lila pálido y claro, crin y cola morado moderado con morado más claro, y aguamarina pálido grisáceo, y ojos morado azulados. Su cutie mark era una estrella morada y blanca, que dejaba dos estelas mágicas de color celeste y verde agua.
Se sorprendió al ver a Eric, y sin pensarlo lanzó una ráfaga mágica. Pero él fue cubierto instantáneamente por su característica armadura de nanotecnología. Se dio la vuelta, y analizó cuidadosamente a la yegua.
—¡Ah! ¿Copia barata de Twilight? ¿Cambiante en Canterlot? ¿Vuestra Twilight sabe que usáis su combinación de colores? —preguntó Eric sarcásticamente
—¡¿Cómo te atreves a usurpar el castillo de Twilight?! —exclamó la unicornio—. ¿Cómo sabes de ella?
—Señor, está concentrando una gran cantidad de energía en su cuerno. Recomiendo acción evasiva u ofensiva —aconsejó Tars.
—Optaré por la segunda… —respondió el pegaso.
Se colocó en dos patas sin problema alguno, desconcertando a la unicornio, y disparó con su pata delantera derecha, impactando en la unicornio, y provocando que saliera disparada al pasillo, haciéndole un moderado daño al haber impactado contra la pared. Cayó rendida, y adolorida.
—Más vale que te rindas, cambiante.
Eric transformó la pata delantera derecha de su armadura en un cañón sumamente letal. La yegua, solamente quedó desconcertada por las palabras.
—Yo... ¡Yo no soy una cambiante! —se excusó ella—. Soy amiga y alumna de Twilight.
—Y yo soy un alicornio ridículamente poderoso, que con tan solo parpadear te borra de la existencia —replicó él.
—Mi estimado Eric, tu ataque has de frenar. La verdad en sus palabras debes escuchar—dijo una voz muy conocida para el Stark.
Sin pensarlo, retiró su armadura, pero dejó un comunicador de nanotecnología en su oído izquierdo.
—¡Zecora! —exclamó él, para luego acercarse a gran velocidad y abrazarla.
—Tiempo para saludarnos y abrazarnos ya habremos de tener. Una disculpa le tienes que ofrecer—habló la cebra halagada por el gesto de su viejo amigo.
—Sí, tienes razón —respondió él. Rompió el abrazó, y se apartó de la cebra—. Comenzamos con la pata equivocada, ¿Cuál es tu nombre?
—Me llamo Starlight —contestó, ya reincorporada. Tronó algunos huesos de sus patas, como el cuello mismo—. Es verdad, comenzamos mal, Eric. Un gusto conocerte. Lamento haberme precipitado, hace meses tuvimos problemas con unos cambiantes que se hicieron pasar por Pinkie Pie para robar información del castillo, mi intuición me alertó de que eras uno intentando otra táctica de engaño.
—Pues, no puedo discutir contra eso. Twilight me contó sobre ellos en el pasado. Nunca vi a uno en acción, por ende había creído que eras uno intentando imitar a Twi. ¡Es que eres idéntica en apariencia! Hasta tu cutie mark se asemeja —observó el semental de pelaje verdoso.
—Eres el segundo que me confunde con ella. La primera fue Ember. Nunca te había oído mencionar por Twilight o las chicas. ¿Desde cuándo eres su amigo? —interrogó Starlight.
—Pues, desde hace tres años que soy amigo de ella, y las demás. Es razonable que no hablaran sobre mí o mi hermana…
—Espera, espera... ¿Tienes una hermana? —preguntó Starlight, intrigada.
—Sí. No sé dónde está ahora. Me había acompañado junto con Spike a la oficina de inmobiliaria. Resulta que ella y yo llegamos ayer a Equestria, así que necesito un nuevo hogar, no quiero usurpar el espacio de Twilight, Spike, y asumo que el tuyo —explicó él.
—Sí, yo vivo aquí...tres años de amistad, nunca escuché de ti, o tu hermana, apareces de la nada, te cubre un objeto extraño que dispara —razonó en voz alta la unicornio—Sí, ¡Tú no eres de por aquí!
—Descifrarlo no te ha costado. Tus habilidades de deducción sin duda han mejorado—afirmó Zecora acercándose a ambos. Abrazó con mucho afecto a Eric, quien sin problemas se lo devolvió.
—Mejor tomemos asiento —aconsejó Starlight. Se sentaron en las sillas del gran comedor—. No me falta razón para saber que vienes de otra dimensión. Twilight ha estado estudiando profundamente la teoría de otros mundos. Pero eran eso, teorías, ¡Hasta que tú te apareciste! Esa cosa que te pusiste, te delata...no hay nada que se asemeje a lo que he visto hoy…
—Con mucho gusto te contaré mi historia, Starlight. Pero ahora me preocupa más mi próximo destino. Cuando Twilight vuelva de su misión con Dash, nos pondremos cascos a la obra —explicó él. Se levantó, agarró su alforja.
—¡Oh! Así que por eso no la encontramos. Y yo que creía que salió a hacer unos recados. ¡En fin! Necesito pulir mi aspecto. Zecora, muchas gracias por todo —agradeció ella. Se levantó también, saludó a Eric, y se retiró de la habitación.
—Mucho gusto me da volver a verte, más debo preguntarte hasta donde con tanta prisa piensas moverte —preguntó la cebra, aún sentada.
—Sí, claro. Iré a la casa de Scootaloo. Hace tiempo le había dado un aparato para que sus alas se amoldaran y ella pudiera volar. Es indudable que ella jamás podrá despegar del suelo. Ayudarla es mi prioridad ahora que regresé.
—Acompañarte debo, ya que en la escuela se encuentra. El día escolar a su fin se adentra —rimó ella.
Se reincorporó y pasó al lado de Eric, haciéndole ademán de acompañarla.
—Zecora, ¿Sufriste alguna clase de accidente en el pasado que te hizo hablar así? Siempre me lo pregunté —curioseó Eric.
—Mí forma de hablar la adquirí por gusto propio. Sino te gusta cómo hablo, puedes elegir el camino del silencio —habló ella, sorprendiendo en el proceso al pegaso.
—Está bien, entendí, entendí. Ahora me resulta raro escucharte hablar sin rimar —observó Eric.
Abrió la puerta de la habitación, y dejó que Zecora pasara primero. Camino a la puerta principal, se toparon con un aura verde claro rodeándola, se abrió lentamente, mostrando dos figuras conocidas.
—¡Ah! Camila, Spike...gracias por abandonarme —recordó él.
—Sugerí ir a comer luego de que salieras de la oficina, pero Camila se emocionó por el mero hecho de escuchar la idea —se excusó el dragón—. ¡Hola Zecora!
—¡Je! Estaba hambrienta. ¡Zecora! —exclamó Camila muy contenta.
—Camila, Spike una gran felicidad por verlos siento. Pero a tu hermano y a mí en un apuro nos encuentro. Un día de estos te visitaré, Camila. Esta vieja cebra para eso no cavila—contestó la yegua. Le otorgó un abrazo cálido a Camila, y a Spike.
Cebra y semental se despidieron, para así continuar con su camino. Spike, por otro lado, decidió separarse de la joven Stark, para retirarse a sus aposentos. Ella solamente se quedó con la vaga idea de explorar un poco la biblioteca del castillo, e irse a Sweet Apple Acres. La escuela de Ponyville ya se alcanzaba a ver a la distancia, y varios potros salían del lugar, muchos se iban con amigos, por su cuenta, o sus padres los recibían. Eric y Zecora lograron divisar a las cutie mark crusaders, pero de pronto estas últimas se lanzaron a correr directo a ambos, no duraron en saltar sobre el joven Stark, y tumbarlo en el suelo terroso
—¡Eric! —exclamaron al unísono, mientras lo abrazaban con mucha fuerza
—¡H-hola! ¡Tanto tiempo sin vernos! —respondió él el saludo—. ¿Ya podrían quitarse de encima? No soy fan de la tierra…
Las tres potras hicieron caso sin chistar. Zecora lo ayudó a reincorporarse, una vez cumplida esta acción, las tres potrillas hablaron:
—¡Ya lo creo que llevamos tiempo sin vernos, Eric! —habló Sweetie Belle—. Cuando Apple Bloom nos contó sobre su regreso, la emoción nos invadió. ¡Vamos a poder hacer muchas cosas, Rarity, tú y yo! Ay, ¡Hay muchas cosas por contarles!
—¡Sí! ¡Eso es cierto...la más importante es esta! —habló Scootaloo.
Ellas procedieron a mostrar sus cutie marks, Eric quedó notablemente sorprendido.
—Me lo esperaba, pasaron tres años. Y ustedes han crecido bastante. Recuerdo que tenían ocho años la última vez que las vi, por ende ahora tienen once. ¡Así que sí! Me lo esperaba, es natural que adquieran esas cosas —explicó Eric, cambiando su notable asombro, por una expresión neutral.
—¡No te quieras hacer el listo, Eric! ¡Tu cara te ha delatado! —acusó la pequeña granjera al pegaso verde claro, quien no tuvo otra opción que rendirse.
—Sí…es verdad. Ustedes hacían todo lo necesario para conseguirlas. Me alegra saber que su esfuerzo haya valido la pena. ¿Exactamente qué representan? —indagó él.
Zecora, solamente observaba la conversación con una sonrisa en su rostro.
—Mi cutie mark representa mis habilidades con las zapamanzanas—contó Apple Bloom.
—La mía representa mi habilidad con el canto —relató Sweetie Belle.
—¡Y la mía mi afán por la velocidad! —exclamó Scootaloo. Pegó unos saltos mientras agitaba sus alas, producto de la emoción.
Eric observó con detalle las alas de la pegaso. Se llevó una grata sorpresa al ver que estas no habían cambiado.
Scoot, y el resto de las crusaders, habían pegado un pequeño estirón, y tenían el cabello más largo, Sweetie Bell, como era de esperarse para él, era quien más atención le daba a su look.
—Pequeña Apple Bloom, el tiempo de partir se acerca. La hora de aprender a hacer pociones te espera—dijo al fin la cebra.
—¡Oh, vamos Zecora! Ya no soy tan pequeña... ¡Pero es cierto, es hora de hacer pociones! —alegó ella con júbilo.
—Cada vez estoy más sorprendido. No creí que te gustara estar en ese ámbito —observó el pegaso de veinticuatro años.
—Pues han pasado muchas cosas, Sweetie lo dijo, hay bastante de que hablar. ¡Bueno, es hora de irme! ¡Nos veremos luego! —saludó ella, alejándose junto con Zecora en dirección al bosque Everfree.
—Debería ir ahora a casa, Rarity puede ponerse impaciente si no aparezco luego de clases. Hasta más tarde, Scoot —se despidió Sweetie Belle. Tomó una dirección contraria a la de Apple Bloom.
—Yo también tengo que irme, Eric. Lo mismo ocurre con mis tías si no llego después de la escuela —habló Scootaloo. Se dio media vuelta, y comenzó a caminar.
—Scootaloo. ¿Cómo están tus alas? —preguntó Eric a sus espaldas.
La pegaso se detuvo en seco, giró su cabeza noventa grados en dirección al pegaso, su expresión ahora cambió por completo. Se dio la vuelta totalmente y con la voz algo quebrada, dijo:
—Tiempo después de que te fueras, yo seguí probando el aparato. Pero Diamond Tiara y Silver Spoon me siguieron a mi casa un día, me vieron con el aparato en mi patio, y como mis tías habían vuelto a su hogar, y el custodio de turno no había aparecido...me sorprendieron. Estaban impresionadas, y sin pensarlo, a Diamond Tiara se le ocurrió quitármelo, presumiendo que al dárselo a su padre, su familia ganaría millones.
—Equivocada no estaba —expuso Eric. Scootaloo quedó confundida—. He construido eso con piezas muy limitadas, pero aun así es algo muy avanzado para la medicina de tu mundo. Y yo detesto cuando me roban las cosas. ¿Dónde vive el padre de esa tal Diamond Tiara?
—¡No, no! ¡No vayas! ¡Diamond Tiara me lo regresó cuando hicimos las paces! Pero estaba dañado. Creo que han hecho lo imposible para descubrir cómo funcionaba.
—¡Por ahí hubieras comenzado! Esa cosa vieja ya no la necesitamos. Aun así, es un alivio que haya regresado a tus cascos. Ahora, dejemos eso atrás y vayamos para tu casa —expuso el joven de veinticuatros años. Empezó a caminar a paso lento.
—¿Por qué quieres ir a mi casa…? —preguntó extremadamente confundida. Abrió los ojos como plato—. ¿Te gusta una de mis tías?
—¡¿Qué? ¡No! ¡¿Qué te pasa?! No me atraen las mayores. Solamente tengo un regalo para ti —aclaró él, tocando su alforja.
—¡UHHHH! ¡¿Es algo de tu mundo?! —curioseó muy emocionada la potra.
—En efecto. Prosigamos —ordenó él.
Mantuvieron una entretenida charla durante la ida. Scootaloo le platicó a Eric sobre sus hazañas con las chicas, y el cómo habían logrado obtener sus cutie marks, también le explicó quiénes eran Diamond Tiara y Silver Spoon, aclarando también quiénes eran sus figuras paternas. Al llegar, Scootaloo entró primero, Eric le aclaró que él no entraría hasta que sus tías le diesen el permiso.
Así fue, ambas yeguas lo recibieron con una sonrisa, y lo invitaron a pasar, le ofrecieron té y galletas al igual que hicieron con su sobrina.
—Estoy muy agradecido por esta merienda —agradeció muy satisfecho Eric.
—Y nosotras estamos muy agradecidas por la ayuda que le brindaste a nuestra sobrina. Es una pena que ese objeto se haya dañado. Cuando nos enteramos de lo sucedido, no hubo forma de contactarte. Scoot nos explicó que habías vuelto a tu hogar, y que no sabía dónde quedaba —confesó Aunt Holiday.
—Aun así ella no se ha rendido. ¡Y siempre intenta despegar del suelo! —vociferó la otra tía de Scootaloo, Lofty.
Scoot solamente se sonrojó, y bebió un poco de su té para ocultar su rubor.
—Me alegra mucho que ella siguiera esforzándose, y sí, vivo en las afueras de Equestria. Tuve que regresar para solucionar unos problemas en mi hogar antes de instalarme completamente en Ponyville. Además, esa cosa vieja ya no la necesitará más. He descubierto el problema de Scootaloo, y tengo la solución —explicó Eric. Coloco una gran sonrisa llena de confianza.
Las tres ponys quedaron totalmente desconcertadas. Eric se acomodó mejor en su asiento y dijo:
—De vuelta en mi hogar, me puse a investigar mejor la anatomía de los pegasos y la conexión que la columna tiene con las alas. Ven Scoot, necesito mostrarle algo a tus tías, tú eres la candidata para eso —dijo Eric a la potra.
Ella hizo caso sin dudar y se levantó. Ambos se alejaron un poco de la mesa, ambas yeguas adultas observaron con atención. Eric colocó sus cascos delanteros con delicadeza en la espalda de la pequeña.
—Ah, ¿Señor? Me da curiosidad el conocimiento que usted tiene. ¿Es doctor? —preguntó Holiday.
Eric miró al suelo unos segundos, pensó su respuesta y respondió:
—Estudié la carrera hace mucho tiempo, pero descubrí que no era mí afán ser doctor. Siempre quise seguir los pasos de mi papá. Y tuve que enfrentar muchos obstáculos por seguir ese destino, pero cuanto me alegra haberlo hecho.
—¿Cuál era la profesión de su papá? —consultó Lofty.
—¡Oh! Él es un inventor muy conocido de dónde vengo. Bien, pasaré a explicarles la situación de su sobrina —expuso él.
Aconsejó a Scootaloo levantar sus alas, y con delicadeza, empezó a tocar la espalda de la pequeña. Al hacer presión, las alas hacían ademán de estirarse un poco, objetivo que cumplía el antiguo aparato que le había construido a Scootaloo.
—Bien, logré quitarme la duda. Scootaloo presenta una escoliosis moderadamente avanzada en su vértebra principal, la cual es responsable de estar conectada con las alas. En sí, es la culpable de que estas últimas no se desarrollaran del todo bien, ya que no permitió que el calcio que un bebé adquiere en el vientre de su madre, llegase. Yo le hago esta pregunta, ¿La mamá de Scootaloo hacía movimientos muy fuertes a la hora de estar embarazada? —preguntó él, luego de haber dado su explicación. Ambas yeguas se miraron unos segundos.
—Los padres de Scootaloo son aventureros. Aunque le ordenaron a su mamá estar tranquila, ella por lo general hacía muchas cosas en el día, apenas se sentaba —respondió Lofty.
—¿E-ese fue el problema…? —preguntó Holiday muy apenada, tapándose su boca con su casco delantero derecho.
—El embarazo es una etapa muy delicada. No digo que la embarazada necesite estar sentada todo el día, pero moverse constantemente puede afectar el desarrollo. ¡Pero eso es un problema del pasado! —aseguró el muchacho. Se acercó a su alforja, y sacó de esta un estuche color negro. Dentro de esta misma había una jeringa con un líquido grisáceo.
Esto alarmó a las tías de Scootaloo. No por la jeringa, sino por el color del contenido.
—¡Espera, espera! ¿Planeas inyectarle ese líquido a Scoot? No sé si sea lo más conveniente —observó Holiday bastante alarmada.
—El color es...poco ortodoxo. Pero es el resultado de una ardua investigación. Probé esta cura específicamente con aves que tenían un mal desarrollo de nacimiento en sus alas. Fue complicado al principio, pero luego de...muchas pruebas se logró conseguir —aclaró Stark.
—No me convence el "fue complicado al principio" —habló Lofty. Miró fijamente a Eric—. ¿Exactamente qué es lo que hace?
—Este líquido está compuesto de calcio. Así es, están viendo al calcio en todo su esplendor. Cuando dije que fue complicado al principio, no es porqué las aves hayan muerto, sino que no logré que volaran. Lo que hará esto, es proporcionarle el calcio que no se le otorgó a Scootaloo en el vientre de su madre, además de corregir su vértebra —calmó Eric a las tías.
—¿Eso es acaso posible? —preguntó Holiday anonadada—. Ni siquiera la magia puede acomodar una vértebra, ¡O menos reparar una columna rota!
—De dónde vengo, la medicina está extremadamente avanzada, además recibí ayuda de mi hermana, quien me dio la idea de usar calcio —aclaró Eric—. Créanme, su sobrina está en buenos cascos.
—Yo le creo, Eric me ayudó mucho en el pasado. Él es alguien muy preparado, y no pondría en juego mi vida. ¿Volaré por los cielos tal y como hace Rainbow Dash? —preguntó Scootaloo muy esperanzada.
—¡Sí! Te lo garantizo, no dentro de dos meses o tres, pero pasado un año ya serás capaz —respondió él.
—Tienen que dejar que me coloque la inyección. ¿Por favor, sí? —rogó ella. Sus ojos se pusieron vidriosos, y colocó una expresión de cachorro triste.
Las dos yeguas se volvieron a mirar. Holiday miró a Scoot y dijo:
—Es mejor que Lofty y yo hablemos de esto con más profundidad. ¿Por qué no vas con Eric al patio?
—E-está bien, Tía… —respondió Scoot cabizbaja.
Pegaso y potra salieron al patio, mientras que Eric conservaba su típica seriedad, Scootaloo mantenía una leve tristeza.
—Tranquila, tus tías son comprensivas —habló Eric.
—¿Y si no me dejan…? ¡Ya sé, a escondidas! —respondió Scootaloo, recuperando su sonrisa.
—Grítalo más fuerte para que te escuchen. Y no, no haremos eso. Si su respuesta en negativa, lamentablemente no podré ayudarte —contestó Eric. La potra nuevamente volvió a estar cabizbaja.
—No me interesa si no vuelo, logré acostumbrarme a la velocidad que puedo alcanzar con mi monopatín, mi cutie mark representa ese don—replicó Scootaloo—. Pero todo el esfuerzo que tú dedicaste hacia mí...
—Scoot, calma. Esta vez yo no me llevo el crédito. Camila, ella hizo todo el trabajo, y yo solo aporté mi conocimiento con la anatomía de los pegasos —explicó Eric.
—¿Pero no habías estudiado medicina? ¿No que eras un súper genio? —preguntó incrédula la potra.
Eric lanzó una fuerte carcajada.
—Yo no soy un súper genio, solamente soy inteligente. Sí, sé construir armaduras de alta tecnología y me apaño bien en varias cosas. De hecho, admito que Twilight sí es una prodigio, y me supera por mucho —admitió el muchacho.
Scootaloo quedó aún más confundida. Eric la miró, y le otorgó una cálida sonrisa. Luego habló:
—Cuando Camila y yo éramos chicos, todo el mundo estaba fascinado con hijos de Tony Stark. De un momento a otro fuimos considerados prodigios, y es lo que mis papás creían. Pero Camila empezó a demostrar más avances mediante crecía, aprendía con velocidad, le entusiasmaban muchas cosas. Yo, por mi parte, quería seguir los pasos de mi papá, y me concentraba en hacer cosas de un chico normal. Cuando llegó la hora de ir a la primaria, Cami ya practicaba con el violín, la viola, y el clarinete, posteriormente aprendería a tocar el piano, violonchelo y otros instrumentos más que no recuerdo ahora. ¿Qué más? ¡Oh sí! Mediante fuimos creciendo, demostró una fascinación por la química, mamá empezó a contratar diferentes maestros de idioma, entre ellos, español, francés, italiano, japonés.
—¿Y tú, Eric? —preguntó la pequeña.
—A mí me iba excelente en la escuela, no tenía la súper inteligencia dotada de mi hermana, pero sí una inteligencia superior a la de alguien normal. En fin, me dedicaba a estudiar, y pasar el tiempo con mi papá. Camila cada vez mejoraba más, y tenía un futuro escrito. Pero todo eso se vio opacado cuando ambos llegamos al final de la primaria, nos peleábamos muy seguido, nos golpeábamos, ¡Y ella me daba una paliza! Aprendió Kung Fu para esa época. Yo ahora sé por qué ocurría eso, la causa era que al pasar tiempo con mi padre, fui adquiriendo una personalidad muy tóxica, y esta misma chocaba con la de mi hermana, por ende así crecimos...fui tan desgraciado...que en el secundario le opacaba sus logros, o le robaba sus inventos escolares, o cuando trabajábamos en equipo, yo me llevaba el crédito, y ella no podía defenderse por el mero hecho de que los profesores se decepcionaban por su "falta de desempeño" —explicó él.
Scootaloo asentía lentamente, mientras escuchaba cada palabra.
—Seguimos con nuestra rutina de ir a clases, pero ella empezó a dejar sus actividades externas. Solamente se quedó con el clarinete, y se preocupó por hacer su tarea. Vivía aislada de mi papá, de mi mamá, y de mí. Le había causado una depresión a mi hermana —terminó de narrar Eric.
—¿Q-qué ocurrió después? —preguntó muy intrigada ella.
—Eso es...un tema más para adultos, querida Scoot —habló el joven de veinticuatro años.
—¡Vamos, tengo once años! Soy lo suficientemente grande para entender cosas de adultos. No le diré a nadie, puedes confiar en mí —dijo ella. Apoyó su casco delantero derecho sobre el casco delantero izquierdo de Eric.
—Camila tuvo depresión clínica, por mi culpa. Un día ella solamente se recostó en las orillas del mar cercano a nuestro hogar, y quiso que la marea se la llevara. Mamá y papá la detuvieron a tiempo, por el mero hecho de que ella dijo que iría a nadar al mar, y no es fan del agua salada. Relativamente se curó rápido, pero nuestra relación quedó destruida. Fundamos una fábrica que vendería tecnología Stark creada por nosotros, nos mantuvimos juntos gracias a que mamá nos lo pidió, para que la familia no se destruyera más de lo que ya estaba, papá y ella se habían separado. Bueno, luego ocurrió todo lo que ocurrió en Equestria. Así que tú eres la única que conoce el otro lado de la moneda —Confesó Eric.
Scootaloo quedó anonadada por lo que había escuchado. De la nada, se levantó y le pegó en la misma pata donde había apoyado su casco.
—¡Oye! ¡¿Eso por qué?! —preguntó él incrédulo.
—Por lo que le hiciste a tu hermana. ¡Tener hermanos es algo único, y tienes que apreciarlos! Pero sé muy bien que ustedes están muy bien ahora —dijo Scootaloo. Se sentó nuevamente al lado de Eric.
—Me alegra mucho que sea feliz aquí. Y la apoyaré en lo que sea que quiera hacer, en vez de impedírselo —dijo Eric con una gran sonrisa en su rostro.
Las tías de Scoot abrieron la puerta del patio, e invitaron a pasar a ambos nuevamente. Los dos se sentaron en la mesa, y Lofty habló:
—Llegamos a un acuerdo. Dejaremos que se le coloque la inyección a nuestra sobrina, pero lo tendrá que hacer un profesional certificado. No es que no confiemos en usted, por supuesto.
Scootaloo miró preocupada a Eric, pero él mantuvo una expresión serena. El silencio invadió el lugar por unos diez segundos.
—Está bien. Será aplicada bajo la supervisión de un profesional. Hay tiempo, ¿Se podría ir ahora el hospital? —respondió él.
—Sí, supongo que sí. ¿Es recomendable ir ahora Lofty? —preguntó Holiday.
—Son la seis de la tarde, así que es recomendable ir ahora —contestó ella.
Todos se levantaron lentamente, las tías de Scoot se pusieron algunas prendas para cubrirse del fresco viento que se había levantado. Aconsejaron a su sobrina hacer lo mismo, pero se negó rotundamente. Eric, en medio del camino, le otorgó la inyección a una de las tías de Scoot, explicando que tenía que hacer algo, y que dejaba todo en cascos del doctor que las atendiese. Ellas prosiguieron normalmente su camino, tardando quince minutos en llegar al hospital de Ponyville, al entrar, se acercaron a una recepcionista, y preguntaron si había algún profesional libre que las pudiera recibir. Un doctor se acercó, era un pony terrestre de pelaje color cían, de cabello blanco y ojos del mismo color que su pelaje, su cutie mark era una máquina de rayos X.
—Estoy libre, Little Star. Yo los atenderé —dijo el doctor.
El pony terrestre, invitó a Lofty, Holiday y Scootaloo a su consultorio ubicado al final del pasillo que daba a la entrada. Se sentó en su escritorio, y preguntó la intención de la visita, pregunta que fue respondida por Holiday, quien le otorgó el estuche donde se encontraba la inyección bien preservada, luego de la explicación. El profesional quedó impresionado por el líquido que se encontraba en su interior, lo miró con detalle, y luego habló:
—Estoy tan desconcertado como ustedes, señoras. Actualmente hay un analista en el hospital, es un experto en lo que hace, por ende no tardará más de diez minutos —expuso el doctor. Se levantó de su silla y se dirigió hacia la puerta.
—Con mucho gusto lo esperaremos —habló Lofty. Miró a su sobrina, quien se encontraba algo acongojada—. Tranquila, Scooti, todo estará bien.
—Y-y-yo no puedo creerlo... ¡Esto es un avance cósmico para la medicina! Esas cosas que se encuentran en el líquido… —dijo el analista, que era un unicornio no mayor a veintidós años—. ¿Realmente tenemos…?
El doctor, bastante apenado, apoyó su pata derecha en el hombro izquierdo del analista. Asintió lentamente.
—Pues, los análisis han demostrado que todo es seguro, no hay ninguna sustancia peligrosa en el líquido. Básicamente está compuesto por una hoja llamada Talaja, una hoja curativa que solamente crece en el territorio de las cebras. En sí, estas hojas, con una gran pero gran preparación, puede convertirse en lo necesario para curar a alguien, en este caso, calcio —mintió el doctor a las tías de Scootaloo.
—Creo que al muchacho Eric se le olvidó explicar la parte más fundamental… —habló Lofty.
—Bien, si el contenido no presenta nada peligroso, no habrá problema alguno que Scootaloo se lo inyecte —dijo Holiday. Miró a su sobrina, le otorgó una cálida sonrisa.
Scootaloo, bastante feliz, se acomodó en la camilla de la habitación, el doctor desinfectó la zona, y con sumo cuidado, luego de escuchar las indicaciones de Lofty, administró la dosis en la zona central de la columna. Una vez concluido, se volvió a desinfectar la zona, y el profesional ayudó a la pequeña de once años a bajar. Luego de una leve conversación, las yeguas adultas con su sobrina abandonaron el edificio. Pasaron veinte minutos, el Doctor que las había atendido, junto con el analista, se encontraban dentro de un restaurante, conversaban de algunas anécdotas respecto al trabajo, de repente una figura se posicionó frente a ellos.
—Caballeros —saludó Eric. Se sentó al lado del analista.
—¡Bien! Ya te encuentras aquí —dijo el doctor—. Tal y como querías, logré convencer a las yeguas de que el líquido era seguro, y mi compañero se ahorrará las pruebas de su descubrimiento. Yo solamente te preguntaré esto, ¿Quién demonios eres?
—Un simple pegaso, eso soy. Ahora, pasemos al motivo de su visita a este restaurante —dijo Eric. Miró a sus alrededores, nadie miraba hacia su mesa.
Sacó de su alforja dos bolsas de cuero moderadamente llenas, se las entregó a ambos sementales, e hizo ademán de que las abrieran. Los dos se llevaron una increíble sorpresa.
—¿D-d-d-diamantes…? Esto… —dijo estupefacto el doctor.
—¡I-increíble! —dijo el joven analista.
—Así es, yo prometí una gran suma por su silencio respecto a la inyección, así que ahí está. Cada uno cuesta un millón de bits, procuré que fueran los mejores—Eric se levantó, y sin despedirse, se alejó de los anonadados sementales.
El joven Stark, bastante aliviado, se alejó del restaurante con dirección hacia el castillo de Twilight, eran las ocho de la noche, estaba agotado física y mentalmente. Al llegar, escuchó que unas fuertes risas provenían del comedor, intrigado se acercó, encontrándose a Starlight, una unicornio que desconocía, y a su hermana riéndose a carcajadas. Prefirió retirarse sin llamar la atención, en medio de su travesía por los pasillos, se encontró al joven Spike, quien tenía un camisón celeste.
—¡Oh! Spike, mi querido amigo, ¿Cómo estás? —preguntó Eric, muy alegre.
—¡Eric! No te veía hace rato. Estaba a punto de acomodarme para dormir —respondió Spike.
—Pero apenas son las ocho y media de la noche. De hecho, también estaba buscando un lugar para acomodarme —dijo el pegaso algo avergonzado.
Spike lanzó un gran bostezo.
—Estoy bastante cansado, además hay mucha energía en el castillo, Starlight logró congeniar bien con Camila, y Trixie también —explicó el joven dragón.
—¡Ah! Ese es su nombre...Trixie. Bueno, supongo que en otro momento la saludaré. Eh... ¿Tienes una cama más en tu cuarto…? —preguntó Stark.
—¡Oh, sí! Tu lugar para dormir. Creí que ya tendrías casa para estas horas, así que tu habitación no tiene nada. No tengo espacio en la mía, y tampoco hay una habitación para huéspedes. Twilight dejó muchos libros en las habitaciones restantes...Twilight, Twilight... ¡Claro! Ella no ha vuelto, puedes dormir en su cama —sugirió el dragón de placas verdes.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡No puedo dormir en su cama, es inapropiado! Además, eso es exceso de confianza. Dormiré mejor en uno de los tronos —explicó Eric, bastante alarmado.
—Okey...no puedo objetar nada con tu decisión porque la respeto. ¡Buenas noches, entonces! —se despidió su escamoso amigo.
—Buenas noches, Spike. Que duermas muy bien —se despidió el joven.
Se dieron un cálido abrazo, y tomaron direcciones opuestas. En dirección hacia el mapa y los tronos, el pegaso verde claro se encontró con su hermana, quien estaba muy alegre, demasiado.
—Camila… —habló Eric.
—¡Eric! ¡Te adoro hermano! ¡Te adoro tanto! —exclamó ella. Lo abrazó con fuerza.
—¡Camila! ¡¿Bebiste?! ¿Desde cuándo tú tomas alcohol? —preguntó muy sorprendido su hermano.
—¡Ohhhhh, no es alcohol…! ¡Trixie dijo que era el néctar de la felicidad, de vez en cuando lo bebe con Starlight! —explicó ella, aun abrazando a su hermano.
—Esa tal Trixie no es una compañía sana para ti, Camila. ¡Además la familia Apple te esperaba para cenar! —dijo Eric.
—¡Ellos no se van a enojaaarrrr! ¡Eres maloooo, malooo!
Eric la golpeó levemente en el cuello, y su hermana cayó inconsciente. La llevó a rastras hacia uno de los tronos, y la colocó suavemente en el que representaba a Fluttershy. Él se sentó en el que representaba a Pinkie Pie.
—Ay... ¡Qué día! Cuando tenga mi casa...me tomaré unas vacaciones...tal vez haya una buena playa para visitar... ¿Tendré que usar traje de baño…? —se decía a sí mismo Eric. Apoyó su cabeza en la mesa, y se durmió totalmente.
—Entonces, ¿Te quedarás en Sweet Apple Acres? ¿O partirás hacia otro lugar, caramelo? —preguntó Applejack a Camila.
—¡No, no! Me quedaré en la granja, me gusta vivir ahí con todos, ayudarlos... ¡Y sobre todo la comida de la abuela Smith! —respondió la unicornio.
—¡Engordarás! Aun así, mi comida es mucho más sabrosa —replicó la granjera de cabellos rubios.
—¡Eres una presumida! —acusó Camila a su mejor amiga.
—No por nada soy el elemento de la honestidad, terrón de azúcar —alegó ella. Le otorgó una sonrisa de oreja a oreja a la unicornio.
Camila se sonrojó hasta las orejas. De pronto empezó a sentir bastante calor.
—Ufff... ¿No tienes calor? Yo tengo bastante...pero no tengo mi cuerpo acalorado, y tampoco estoy traspirando… —trató de explicar Camila.
—Es normal sentir ese calor cuando estás con el pony que amas… —dijo Applejack inesperadamente.
—¿A qué te estás refiriendo, mi querida Jack? —preguntó Camila, desconcertada.
Applejack la besó apasionadamente en los labios, y la recostó sobre el suelo con delicadeza. Camila quedó anonadada, pero se rindió ante ese calor, que se convirtió en una sensación agradable. Las dos permanecieron unidas un largo rato, se separaron, y cuando Camila abrió los ojos, se encontró arriba suyo a Rarity, quien le estaba viendo con una mirada seductora.
—¿Rarity? ¿Pero…? ¿Applejack? —preguntó, aún más desconcertada.
—Tranquila, querida, seré muy suave contigo...también es mi primera vez haciendo esto —dijo Rarity con suavidad en sus palabras.
Empezó a besarla en el cuello, y bajó lentamente hasta su abdomen. Camila estaba extremadamente sonrojada, y el calor se hacía cada vez más grande, estaba prendida fuego. No pudo evitarlo, y con sus cascos delanteros, ayudó a Rarity a llegar a su feminidad, que ya se encontraba bastante lubricada.
—¡Ay...sí que sabes lo que haces, Rarity! —confesó la excitada joven Stark—. ¡Cuando quieras puedes empezar!
—Con gusto —dijo una nueva voz.
Ella abrió los ojos, y se encontró frente a su feminidad a Starlight, quien no dudó en empezar el trabajo. No tuvo tiempo de sorprenderse, ya que el estímulo que sintió la llevó nuevamente a su zona de placer. Este último crecía tan rápido, que no pudo evitar sentir un cosquilleo por todo su cuerpo, sabía lo que venía a continuación. Pero todo eso se vio interrumpido cuando una gran explosión impactó cerca de ella, se alarmó y buscó a Starlight, pero había desaparecido, y no muy lejos de ella, estaba Eric en su armadura, y apuntándole con su repulsor derecho.
—¿Eric? ¿Es el elemento lo que llevas colocado en el reactor de la armadura? —preguntó anonadada Camila, cerrando sus patas traseras para ocultar su feminidad.
—¡Así es! ¡Descubrí la forma de controlar su poder! El reactor de nanotecnología se fusionó con el elemento, ¡Soy más poderoso que la mismísima muerte! —explicó él. No tenía su casco puesto, por ende dejaba ver una gran sonrisa maníaca.
—El elemento...te poseyó. No eres tú, solamente es tu codicia reflejada en su estado más puro —habló su hermana.
—¡JA! No es codicia, ¡Es odio! —exclamó Eric, atrás de Camila. Ella se dio la vuelta, y recibió una cachetada de su hermano, que la obligó a escupir sangre acompañada de dos dientes—. Camila, casi haces que todo Equestria desaparezca, me causaste problemas desde que somos chicos, provocaste la separación de nuestros padres, y cortaste lazos con tu mejor amiga, ahora pretendes tener sexo con Starlight, Applejack o esa molesta de Rarity, ¡¿Para qué?! ¡¿Para demostrar que no te gustan los penes?!
Camila, que aún no se levantaba, recibió una fuerte patada biónica de su hermano, que la hizo retorcer de dolor y escupir aún más sangre. Quedó desplomada en el suelo, llorando en el proceso, mientras más sangre se escapaba de su nariz y boca.
—Ay, ay, ay... ¡Ahí está de nuevo la Camila llorona! ¿Vas a llorar hasta morirte? Bien, hazlo, siempre fuiste un estorbo para mí... ¡De hecho tuviste suerte de nacer! ¡No respirabas a la hora de haber salido del útero! —se burló Eric. Se río a carcajadas, para luego proporcionarle otra patada a su hermana, pero esta vez en sus costillas derechas—. ¡Te pegué tan fuerte que hasta aquí se escuchó la fractura!
Camila, se levantó con mucho esfuerzo, miró con furia a Eric. Sus ojos se pusieron blancos, de repente, empezaron a ser cubiertos por líneas celestes, doradas y azuladas, al punto de ser cubiertos por completo. Empezó a levitar, y todo a su alrededor empezó a destruirse, incluyendo la armadura de su hermano.
—¡¿Tú crees que tienes el poder del elemento?! ¡Estás muy equivocado! ¡El poder es latente en mí! ¡Soy la única que llegó a conocer todo sobre él! ¡Y tú no eres más que una insignificante hormiga! —dijo Camila. El poder incluso se había apoderado de su voz, reflejando ahora múltiples voces de hombres y mujeres.
Eric pasó de ser un pegaso, a una simple hormiga. Camila solamente lo pisó sin dudarlo. Mientras se regocijaba a causar de su poder, un fuerte brillo hizo gala de presencia, era la princesa Luna, quien había aparecido en el sueño de Camila muy alarmada.
Cuando logró divisar a Camila, notó que no era ella quien estaba al control.
—¡Más vale que te detengas en este instante! —exclamó la monarca de la noche.
—¡¿Te haces presente ante mí, princesa de la noche?! —preguntó Camila.
—Camila, sé que estás ahí. ¡Reacciona! —exclamó seriamente Luna.
—Camila no puede contestar ahora mismo. ¡Yo soy Infinitium! Esta joven, permitió que yo naciera al conectar sus sentimientos encontrados con el elemento —explicó él.
—¿Tú eres el poder del elemento? —preguntó anonadada la princesa Luna.
—Ciertamente. Tristemente, parte de mi poder aún se encuentra en esa piedra…
—Y estás intentando tomar control de Camila a través de sus sueños para apoderarte del elemento... ¡No fue difícil deducir el plan de un villano de pacotilla! ¡Siempre tienen la mala costumbre de apoderarse de algo y querer destruir todo a su paso! —exclamó Luna, con una sonrisa al final.
—Esta unicornio sufre por dentro, y como ella...muchos más. ¡Con su ayuda, ya nadie pasará tristeza! —dijo el elemento—. Yo mismo me encargaré de construir un universo mejor...no, no un universo, ¡Un multiverso mejor!
—Eres el típico genocida que dice querer lo mejor para todos, pero que detrás de su ideal hay destrucción, dolor y muerte —afirmó la princesa de la noche.
—¡Silencio! —exclamó Infinitium. Le lanzó una fuerte ráfaga de poder a Luna, pero ella ni se inmutó.
—Aquí no tienes poder, ni siquiera has tomado el control de Camila, solamente eres una vaga representación de lo que fuiste en el pasado —dijo Luna con serenidad—. Tú mismo lo has dicho, fuiste creado por los sentimientos encontrados de Camila, sentimientos que ya no existen.
Infinitium se miró así mismo, aún era Camila, pero sentía como él estaba desapareciendo poco a poco.
—Mi poder aún sigue dentro de ese elemento. Solamente es cuestión de esperar... ¡Y cuando eso ocurra…!
Un fuerte brillo lo hizo desaparecer por completo. Solamente quedó un pequeño rastro que Luna pisó con fuerza.
—Típico villano de cuentos —dijo para sí misma. Miró como Camila se encontraba recostada sobre el suelo, ligeramente aturdida.
—¿Q-qué pasó…? —preguntó la unicornio de rizos dorados. Miró hacia arriba, encontrándose con la monarca de la noche mirándola con una sonrisa en su rostro—. ¡Je…! Supongo que ahora me enteraré…
—¿Segura que ya no aparecerá más, princesa? Realmente me aterra enojarme mucho y que libere todo ese poder —expresó Camila.
—Te aseguro que ya no estás conectada con el elemento. Solamente eran residuos —respondió Luna con una voz muy suave. Ambas estaban sentadas frente a un lago, bajo la brillante luz de la Luna.
—Princesa, estoy angustiada, gracias a usted me enteré que me habían poseído, y ahí olvidé todo. Pero recuerdo muy bien lo que estaba ocurriendo antes, Applejack, Rarity, Starlight...y luego mi hermano poseído por ese poder, ¡Aunque sé muy bien que él no haría semejante estupidez! Pero lo primero...me angustia demasiado.
—¿Qué ocurría exactamente? —preguntó la alicornio. La observó con una cálida sonrisa.
—¿N-n-no estaba atenta usted? —preguntó Camila, muy sonrojada.
—No. Solamente recibí una alerta cuando tu hermano se manifestó. Vigilar los sueños de los ponys cuando no hay ningún peligro, va en contra de la privacidad personal... ¡Podría hacerlo! Pero me convertiría en alguien desagradable. Así que si me quieres confiar lo que estabas soñando, permanecerá conmigo —explicó la yegua de colores oscuros.
—Bueno, usted y yo somos yeguas, por ende, no habrá problema si no me ahorro los detalles, ¿Verdad? —preguntó Camila, algo apenada.
—Eres libre de decidir lo que me quieres contar —respondió la princesa, sin inmutarse por la vergüenza de la unicornio.
—Y después apareció Eric con el elemento en su armadura —terminó de explicar.
Luna, con leve rubor en sus mejillas, habló:
—Camila, estás transitando una etapa de tu vida, una etapa por la que todos pasamos, básicamente estás decidiendo si amar a los sementales, o a las yeguas —explicó Luna, recuperando su expresión neutral.
—¡¿Soy lesbiana?! —exclamó Camila extremadamente desesperada.
—¿Lesbiana? ¿Qué es eso? —preguntó muy confundida la alicornio.
—Mujeres a las que les gustan las mujeres —explicó Camila con celeridad.
—¿Las mujeres son las hembras de tu especie? —indagó Luna. Camila asintió con desesperación.
—¡¿Acaso aquí en Equestria castigan la homosexualidad?! ¡Pero a mí me gustan los hombres! ¡He estado enamorada de muchos, pero muchos varones! ¡¿Soy bisexual?! —habló sin parar Camila—. No, ya sé, es este cuerpo de pony, mis hormonas aún no se acostumbran al cambio, eso debe ser.
—Camila, la homosexualidad, como tú la defines, son conceptos propios de tu mundo. Aquí no hay definición para ningún tipo de amor. Acá, un semental puede amar a una yegua, como a un semental, un dragón, una dragona, lo mismo con las yeguas, no hay límites para el amor...no por nada hay una princesa del amor —explicó Luna. Lanzó una leve risa, que tapó con su casco derecho delantero.
—Sabe, princesa, debió ser lo que ingerí hoy, precisamente no era algo beneficioso para mi cuerpo. Y mi mente se volvió loca. ¡Eso fue! —aseguró Camila, con una gran sonrisa en su rostro.
Luna la miró, mantenía aún una gran sonrisa. Miró hacia el cielo estrellado, y habló:
—Cuando era muy joven, mi hermana Celestia había conseguido una pareja, y como en esa época Canterlot apenas era lo que es hoy, nuestra labor como princesas no usurpaba todo nuestro día. Relativamente, mi día a día era normal, solamente levantaba la luna a una hora específica, e iba a acostarme, para que cuando llegase el día próximo, lo disfrutara. Como explicaba antes, mi hermana adoraba a su pareja, y yo empezaba a anhelar una. Aunque parezca un cuento de hadas, un día se apareció un semental, era muy caballero, me trataba como si fuera una reina, su atención siempre se fijaba en mí. Celestia se enteró de esto, y mis celos nublaron mi día a día, logrando que hiciese caso omiso a sus advertencias sobre que ese semental era de desconfiar.
—¡Y usted siguió a su corazón! —habló Camila.
—Así es, joven Stark, seguí a mi corazón. Pero cuánto me arrepentí. Nos unimos en matrimonio, y él se convirtió en el príncipe de la noche. Mi hermana también se había casado, y esperaba a su primer hijo —explicó Luna, con mucha calma.
—¡Espere! ¿Celestia fue mamá? ¿Es mamá? —indagó con mucha curiosidad la unicornio de veinticuatro años.
—Lo fue. Muchas veces de hecho. Yo estaba muy feliz por mi vida de casada, pero este semental de mis sueños, empezó a mostrar su verdadero ser, al ser un príncipe, le correspondía una parte del poder en el reino...realmente los cambios que hizo...fueron nefastos. Gracias a él, muchos de nuestros súbditos empezaron a temer a la princesa de la noche, todos creían que yo daba las órdenes en secreto. Además, él había dejado de ser el caballero que tanto adoraba. En resumen, me divorcié, pero la mancha se quedó en el reino, y poco a poco nació la festividad llamada la "Noche de Nightmare" y yo era Nightmare Moon, festividad que pasó de generación en generación. Mi hermana tenía razón, y yo solo me cegué en mis celos hacia ella...cuando menos lo esperé, me convertí en lo que mis súbditos tanto temían —contó Luna, sus ojos estaban algo vidriosos. Camila se compadeció por ella—. Aunque no lo creas, mucho antes de convertirme en esa atrocidad, intenté conocer a otros sementales en la Gala del Galope, festividad que ocurre cada fin de año. En aquella época la entrada era gratis, y no como ahora que hay que pagar una fortuna para acceder...y solo los más privilegiados pueden entrar. Como decía, me aventuré a conocer a alguien nuevo, y mis ojos se posaron en una yegua, con la que congenié bastante bien, había tensión, pero tuvieron que pasar seis Galas del Galope, para atreverme a pasar la noche con alguien de mi mismo sexo, y esto se repitió en muchas Galas.
Camila quedó sorprendida por la confesión de la princesa Luna.
—Wow, princesa… —trató de decir Camila.
—Tú me confesaste algo muy íntimo, yo hice lo mismo. Sé muy bien que no se lo dirás a nadie. Retomando el tema que nos concierne, y como ya he dicho, creo que estás en proceso de descubrirte a ti misma, llevará tiempo, y mucho. Yo, por ejemplo, luego de esas aventuras, descubrí que los sementales aún me atraían, mi amor era para ambos sexos, aunque es algo que dejé de efectuar hace varios milenios —habló Luna, ya recuperada de su tristeza.
—Entonces usted es bisexual, princesa Luna —confirmó Camila—. Felicidades por salir del armario.
Luna quedó confundida con las palabras de la unicornio.
—Si es así como le dicen en tu mundo... ¿Gracias? —agradeció Luna. Sonrió mostrando sus dientes forzadamente.
—Y, muchas gracias por su consejo, princesa. Yo también le aconsejo que no deje de buscar el verdadero amor, debe estar por ahí afuera, ¡O todavía no nació! —aconsejó Camila. Luna soltó una gran carcajada, acción que alegró a la joven.
—Llámame Luna, ¿Sí? Excepto en presencia de otros —permitió la alicornio.
—¿O sea que somos amigas íntimas? —preguntó la unicornio de ojos castaños.
—¿Amigas íntimas? ¿Cómo funciona ese tipo de amistad? —curioseó Luna.
—Pues las amigas íntimas hacen reuniones en la casa de una o de la otra, pijamadas, se comparten secretos, hablan sobre chicos, o critican a alguien, o directamente salen a caminar, o a comer algo —explicó Camila, con mucho júbilo en su voz.
—Oh...al menos logramos compartir secretos, dudo mucho que podamos hacer las otras cosas… —alegó Luna, bastante sorprendida.
—Para mí, ya es suficiente que usted me considere su amiga —contestó Camila, se acercó a la monarca y la abrazó con calidez. Ella, por supuesto, lo devolvió.
—Es hora de que me retire, Camila. Espero y nos veamos pronto —habló ella, retomando poco a poco el vuelo, un fuerte brillo apareció atrás de ella y desapareció.
Camila, se quedó completamente sola, parecía ser que aún no era hora de despertar, ya se le ocurriría con qué soñar.
Camila empezó a abrir lentamente los parpados, le pesaban, y su vista era algo borrosa. Intentó incorporarse, gimió al sentir un leve dolor en su cuello, a causa de dormir sobre una superficie dura e inerte. Se cercioró dónde se encontraba, y logró ver a su hermano, quien tomaba un café. Frente suyo había uno también.
—Buenos días, Cami. Fue complicado, pero logré encontrar la cocina y hacernos un café. ¿Cómo dormiste? —preguntó su hermano, quien le dio un sorbo a su bebida.
—M-mal. Muy mal. Me duele demasiado la cabeza… —se quejó Camila. Agarró su taza de café caliente con sus dos cascos delanteros, y le dio un gran sorbo. Luego de terminar esta acción, se quedó mirando el contenido por varios segundos, sus ojos aún se encontraban entrecerrados.
—No debiste haber tomado ayer. Lo que te dio Trixie tenía un alto nivel de alcohol. Lo analicé hace una hora. Además, tú cuerpo es poco tolerante a este, ¿Te acuerdas hace tres años cuando querías ir a esos bares recomendados por Rarity? —preguntó Eric, sin quitarle la mirada.
Camila se tapó la boca con su casco delantero derecho. Quería contener las náuseas que ese recuerdo le había provocado.
—Lo sé. Por eso dejé la bebida por meses a causa de eso… ¿Qué hora es…? —preguntó Camila, con su voz algo dormida.
—Las cinco y media de la mañana. Nos acostamos muy temprano, es lógico que nos despertemos a estas horas. Tú me sorprendes de hecho, con la jaqueca que te dejó esa bebida, deberías estar desmayada. Ten más consideración la próxima vez. —observó su hermano.
—Eric... ¡Son las cinco y media de la mañana! ¡Perdón por querer vivir mi vida! —exclamó Camila, bastante fastidiada.
Eric abrió los ojos como platos. Recordó lo que le había confesado ayer a Scootaloo.
—Perdón, Camila, me excedí al intentar controlarte. Eso llevó a invadir tu espacio personal —se disculpó su hermano.
—Hermano, tranquilo —Camila se estiró y desperezó. Se llevó su casco delantero izquierdo a la cabeza. El movimiento brusco le había hecho doler—. Ya deja ese lado empalagoso tuyo. ¡Sé tú mismo! Es mejor eso que esa falsa personalidad abusiva.
—Tú sabes que quiero que seas muy feliz. Y no quiero interponerme en tu vida como lo hacía antes —explicó el pegaso. Terminó su café.
—Lo sé, lo sé. Me lo dijiste muchas veces. Pero terminas siendo empalagoso, Eric. Y como dije antes, tú no eres así. Claro que me gustaban los masajes en la espalda, el desayuno en la cama, el almuerzo y cena servidos. Pero, aunque no lo creas, adoro como eres tú, como lo eras cuando teníamos cuatro años, estúpido, torpe, y cariñoso —explicó ella.
—¡¿Qué te ocurre?! Tú eres la estúpida —recriminó Eric.
—¡Ese es el Eric que quería! Hace rato no lo escuchaba —respondió ella con una sonrisa al final.
Eric se río por la respuesta de su hermana. Luego la miró con una cálida sonrisa.
—Siempre te protegeré, ¿Sí? —dijo él.
—¡Lo sé! ¡Yo también! Pero evita ser empalagoso, ya perdí la cuenta de las veces que mantuvimos esta conversación —dijo Camila. Terminó su café—. Aunque esta vez es una excepción, me alivió el dolor de cabeza...creo que dejaré el alcohol…
—Bienvenida al lado luminoso de la fuerza, joven padawan —habló Eric. Con una gran sonrisa socarrona en su rostro.
—Cállate, idiota. Beber alcohol no te convierte en sith —respondió su hermana. Se levantó del trono, sin antes sacarle la lengua a su hermano—. ¿Sabes dónde puedo ducharme? Estoy asquerosa…
—Sí, súper asquerosa. Yo te guío —respondió él. Se levantó del trono, e hizo ademán a su hermana para que lo siguiese.
—Ya extraño al Eric empalagoso… —se dijo para sí misma.
—El mejor baño que me he dado… —confesó Camila, regresando lentamente al trono. Se sorprendió al ver a su hermano con una notebook.
—Sí. Fui a la Tierra a buscar una de mis computadoras. Necesitaba chequear algunas cosas. También mi celular —habló su hermano.
—Pero aquí no necesitas eso, ¿Vivirás encerrado con la tecnología incluso en un nuevo mundo, hermano? —preguntó Camila. Suspiró con pesadez.
—Realmente estoy muy apegado a la tecnología. ¡Siempre me gustó! Seguir los pasos de papá respecto al mundo de la tecnología siempre me fascinó. Sé que cuando tenía mi personalidad abusiva, también me encantaba...
—¡Eric, no tienes que aclarar siempre las diferencias entre tu otra personalidad y la actual! ¡Ya no eres así! ¡Sé que siempre te gustó la tecnología, seas un desgraciado o no! ¿Podrías dejar de sentirte culpable por al menos cinco minutos? —se quejó Camila.
—Ay...Si lo pones en esos términos, realmente soy molesto —respondió el pegaso. Se ocultó tras la pantalla del pc.
—Préstame tu celular, ¿Cómo haces para escribir con cascos? ¡¿O usar el mouse?! —preguntó Camila mientras recibía el móvil de su hermano.
—De hecho, no estoy usando nada de eso. La computadora tiene pantalla táctil, ¡Reacciona muy bien a los cascos! —respondió Eric, con suma alegría.
—¡Oh! ¡Sí, es verdad! —dijo ella examinando el celular—¿Y cómo tienes Wi-Fi aquí? ¿No deberías ponerle contraseña a tu celular? Cualquiera podría entrar.
—Acuérdate que logré una conexión entre esta dimensión y de la que venimos. Aquí nadie conoce el funcionamiento de un celular inteligente. Exceptuando tú, claro está. Pero eres mi hermana, así que no tengo problema con que lo uses —confesó el joven Stark
—Si así lo dices. ¿No tienes problema que busque pornografía? —preguntó ella con una ceja levantada, y una sonrisa socarrona.
—Haz lo que quieras. Pero ahórrate decírmelo —respondió Eric con indiferencia.
—Sí...no soy tan desalmada para buscar personas gimiendo falsamente y diciéndose que se aman cuando no —confesó ella. Dejó el móvil cerca de su hermano.
—Los actores porno nunca le dicen "te amo" al otro. Ellos saben que están trabajando. No haciendo el amor —admitió el joven de mechones castaños, sin quitar la vista de su pc.
—¡Ajá! ¡Te caché! ¡Alguien que vio pornografía diría eso! —vociferó su hermana.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡Lo leí en Wikipedia! —respondió su hermano notablemente alarmado.
—"Li lii in wikipidi" Sí, sí. Y yo soy una alicornio. Admite que te atrapé, pervertido.
Eric solamente ocultó su rubor detrás de la pantalla.
—¡Ay, es una broma! Es normal ver esas cosas —dijo Camila. Lanzó una pequeña risa. Su hermano se reincorporó de nuevo, mantenía su rubor, pero una sonrisa en su rostro—. En fin, ¿Qué estás haciendo en tu computadora?
—Estoy agrupando información de internet acerca de varias épocas, héroes, villanos, guerras. Más que nada para que Twilight lo estudie y no me moleste con preguntas y preguntas —explicó el pegaso verde claro.
—Sabes que aun así te hará muchas preguntas, ¿Verdad? —respondió su hermana.
—Sí...lo hará —se rindió el joven Stark. Suspiró con pesadez, miró hacia el techo y volvió su mirada a la pantalla—. Puedo lidiar con ella.
El sol se hacía presente en el claro cielo de Equestria, la rutina de muchos ya había comenzado. Spike se levantó, tardó una hora en acicalarse, y luego de prepararse un café, se dirigió hacia el centro del castillo, ya había escuchado voces provenir de allí. Al entrar al gran salón, se encontró con ambos hermanos, y Starlight, quien estaba estupefacta por el pc de Eric.
—Es un artefacto extraño. Agradezco que me quieras regalar uno, pero aún me cuesta asimilar que ustedes son de otro mundo —confesó Starlight, alejando el pc de su vista.
—Ningún problema. ¡Eh! Spike, ya te levantaste —dijo Eric observando y percatándose de la presencia del dragón.
—Buenos días. ¿Intentas que Starlight se familiarice con tu mundo, Eric? —preguntó el escamoso reptil, sentándose en su respectivo trono.
—En efecto, pero prefiere mantenerse alejada de todo eso. Pensé que sería más como Twilight —dijo él.
—Difiero bastante de Twilight en muchas cosas —respondió la unicornio de ojos morados azulados.
—Bien, me tengo que retirar por el momento. Tengo cosas que hacer afuera —habló el pegaso. Se levantó del trono que representaba a Pinkie Pie—. ¡Hasta la vista!
Los tres ahí presentes se despidieron al unísono. Starlight no tardó en sacarle conversación a Camila.
—¿Planeas regresar a la granja de los Apple? —preguntó su nueva amiga.
—Aún no. Realmente tengo deseos de platicar con Twilight y entregarle su regalo. Y supongo que también el de mi hermano —respondió ella.
—¡Qué precioso gesto! ¿Qué le regalaran? —curioseó ella.
—Pues, en mi mundo me tomé la molestia de aprender un poco acerca de diseño. Diseñé unas bufandas para todas, y también para la familia Apple, bufandas que les entregué antes de ayer por la noche. Y…Eric...le entregará a Twilight esa computadora con información de nuestro mundo, no pensó en nada para el resto de las chicas —explicó Camila, con notable desilusión en su voz y rostro respecto al regalo de su hermano.
Starlight no pudo evitar reír por la expresión de Camila. Ambas yeguas empezaron a platicar sobre sus ideales para el futuro. Mientras que la joven Stark planeaba iniciarse en el mundo de la moda, sin alejarse mucho del trabajo en la granja, la alumna de la princesa de la amistad mantenía el objetivo de mejorar en el ámbito de la magia a como diese lugar. Siguieron compartiendo bastantes anécdotas hasta que Starlight se percató de algo.
—Me preocupan mucho Twilight y Dash. Ya hace un día que están ausentes... ¿Les habrá tocado una difícil misión de amistad? —se preocupó ella.
—¡Estarán bien! —contestó de repente Spike, quien se encontraba leyendo un libro, y tomando su café—. Te apuesto a que estarán aquí en menos de lo que canta un gallo.
De la nada, alguien llamó a las puertas del castillo. Las yeguas miraron sorprendidas a Spike. Camila en seguida pensó, y habló:
—Espera, Twilight vive aquí, ¿Por qué tocaría la puerta? Es mejor abrir.
—Tal vez se olvidó las llaves —se excusó Spike. Fue ignorado por ambas yeguas.
—Te acompaño —habló Starlight. Acompañó a su amiga hacia la entrada del castillo.
Al llegar, la alumna de Twilight usó su magia para revelar al misterioso pony.
—¡Zecora! ¡No te esperaba aquí en lo más mínimo! —vociferó Camila. Abrazó con mucho afecto a la cebra.
—Visitarte dije que haría. Romper promesas no es algo a lo que jugaría—dijo ella, aceptando el abrazo de la unicornio de rizos dorados.
—Zecora, hola. Es un gusto volverte a ver —dijo Starlight, limitándose a saludar con su casco delantero izquierdo.
—Joven Starlight. Tu mentora puedo ser, más vergüenza de abrazarme sentir no has de deber —habló la cebra. Le sonrió, y abrazó con afecto. La joven unicornio no se negó en devolvérselo.
Spike aún seguía sentado en su trono, ahora leyendo un cómic de las Power Ponys, y tomando otro café. Aunque se había acicalado, sus ojos presentaban notables ojeras. Las tres yeguas se habían acomodado cerca de él, y empezado a platicar. Zecora, además de venir a visitar a Camila, aprovechó para aconsejar a Starlight acerca del entrenamiento que tenía que seguir. Stark, intrigada por la conversación que mantenían, interrumpió la charla preguntando:
—¿Exactamente por qué habías ido a entrenar con Zecora, Starlight? Me explicaste ayer que venías de estar días con ella. Perdón por interrumpir —se disculpó Camila, algo sonrojada.
—¡No interrumpes, no te preocupes! Twilight me envió al Bosque Everfree por dos semanas, más específicamente al hogar de Zecora, como parte de una misión de amistad. En ese lapso de tiempo, ella me sometió a un entrenamiento riguroso, ya que observó que dependía demasiado de mi magia. Me enseñó que no necesito constantemente de esta última para sobrevivir y enfrentar oponentes, si es que se diera la situación —habló Starlight.
—La magia en sí hace la vida de los unicornios mucho más fácil de conllevar. Hace tres años, cuando Twilight me estaba enseñando los principios básicos de esta arte, me ocurrió lo mismo que a ti, Starlight. Empleaba en cualquier cosa la magia, hasta que Applejack me detuvo y me aclaró que no es sano utilizar ese don para todo. Además, la granja necesitaba más casco de obra que poder mágico —explicó Camila.
—Es verdad, la vida es mucho más sencilla. Twilight intentó conmigo lo que Applejack contigo, pero fui bastante terca, e hice caso omiso. Llegué a causar varios problemas. ¡Pero Zecora arregló ese inconveniente! —dijo Starlight. Le sonrió a la cebra.
—Una guía solamente fui. El esfuerzo y dedicación salieron de ti—dijo la cebra de coplas rimadas.
Spike, aburrido de estar en ese entorno, se despidió de las yeguas. Se encaminó hacia la entrada, y cuando estaba a punto de abrir la gran puerta, esta se rodeó de un aura rosada. Twilight estaba de regreso, y en proceso de entrar en su hogar, golpeó a su ayudante.
—¡Ay! ¡Mi nariz! —se quejó Spike del dolor. Apaciguó este último con sus dos manos.
—¡Spike! ¡Perdón, perdón! No sabía que estabas aquí —se disculpó la alicornio.
—¡Pues la próxima vez abre con más cuidado la puerta! —vociferó el dragón. Twilight encogió las orejas por la repentina actitud de su hermano adoptivo—. Volveré más tarde.
La princesa de la amistad observó retirarse al crecido dragón. Cerró la puerta, y se adentró hacia el salón de los tronos, donde fue bien recibida.
—Le repito nuevamente, señor. Necesito su documento —habló una unicornio. Estaba notablemente cansada.
Eric solamente sacó de su alforja una bolsa marrón, bastante cargada. La abrió, y la yegua miró detenidamente.
—¿Usted espera que yo acepte el soborno…? —preguntó la empleada en voz baja. El pegaso solamente sonrió—. Sí, acepto. Avisaré a uno de nuestros empleados. Si me disculpa, iré a renunciar.
Cinco ponys detrás de Eric, al ver que la unicornio había abandonado su puesto, empezaron a quejarse. Cuando él se dio la vuelta en dirección a la sala de espera, se encontró en uno de los asientos a Spike, quien miraba bastante desanimado el suelo.
—Mi buen Spike, ¿Qué haces en la oficina de inmobiliaria? —indagó el pegaso.
—Vine porque estaba extremadamente aburrido en el castillo, y sabía que estaría aquí. Por cierto, Twilight arribó hace unos diez minutos —respondió él, sin quitar la mirada del suelo.
—¡Qué bien! Espero no se enoje cuando se entere que le faltan cuatro tazas… —dijo el joven Stark.
—¿Qué hiciste ahora…? No importa, son solo unas tazas…se reponen —habló Spike.
Stark se sentó a la izquierda del dragón, se estiró y preguntó:
—¿Rarity es el problema?
El crecido dragón lo miró con melancolía. Asintió lentamente. Eric suspiró y habló:
—Escucha, mi hermana y yo ya te platicamos sobre esto.
—Sí, dijo que tú eras un payaso respecto al amor, y que le preguntase a ella —respondió Spike.
—Sí, es verdad, soy un payaso respecto a esos temas. No soy capaz de percibir las señales o indirectas de las mujeres. ¡Pero yo dije que hoy te ayudaría! —aclaró el pegaso verde claro.
—Camila me aclaró que no es necesario que lo haga hoy o en estos días. Básicamente que me tome mi tiempo —alegó el ayudante número uno de Twilight.
—Así es, pero también aclaró que, si dejas pasar el tiempo, ella se dará cuenta de las señales. Sé que explicaste que ella sabe sobre esto, pero si no tomas cartas en el asunto, un día de estos ella afrontará la situación. Quedarás contra la espada y la pared —habló Eric. Miró hacia la puerta de salida, donde la yegua que lo atendió le agradeció con la mirada antes de salir—. Tendría que dejar de sobornar a los ponys…
—¿Tú me sugieres que me declare hoy? —indagó el dragón.
—Es una recomendación. Aunque si no funciona, siempre está Sweetie Belle —recomendó Eric.
—¿Ella? Es atenta, linda, y amable…
—¡Y tiene tu edad! Bueno, casi...—interrumpió Eric—. ¿No es algo ilegal que tú te enamores de una yegua adulta? Rarity ahora debe rondar por sus veintinueves años. Tú tienes, ¿Doce años…?
Spike, suspiró con mucha pesadez. Miró a Eric bastante fastidiado, y respondió:
—Es lógico que los dragones vivan más que cualquier otra criatura conocida. Como no hay muchos registros sobre dragones, todos mis conocidos creían no hace mucho que seguía siendo un bebé dragón. Pero se sabe ahora, gracias a Zecora, que alcancé la madurez. Mi cuerpo se estiró un poco, y aparenta de doce, pero mi mente es de alguien de dieciséis —explicó el reptil de placas verdes.
—Aun así, sigue siendo ilegal...para mí… —observó Eric.
—Los dragones somos totalmente diferentes a los ponys. Además, no hay límites para el amor —aclaró Spike.
Un semental se acercó hacia Eric. Explicó que sería su agente inmobiliario el día de hoy, y que le enseñaría los diferentes hogares disponibles en el pueblo. Sin perder más tiempo, salieron de la oficina, guiados por el empleado. Dragón y pegaso, continuaron su conversación.
—Tú empleas la excusa "no hay edad para el amor". Entonces, si yo aplico esa excusa, ¿Podría salir con Scootaloo? —preguntó Eric. Se arrepintió en su mente de usar ese ejemplo.
—¡¿Q-q-q-qué?! ¡Es una potra! —exclamó indignado el dragón de escamas moradas.
—¡Era un ejemplo! Consiste en que yo soy Rarity, y tú Scootaloo. Al menos están conscientes de que existe la pedofilia en este mundo, phew… —dijo Eric esto último en su mente.
—¡Te expliqué que los dragones son totalmente diferentes a los ponys! No puedes darme ese ejemplo...porque simplemente no aplica en mí. De aquí a tres años, mi mente será la de un dragón adulto, y mi cuerpo el de un adolescente... tal vez…
—Está bien. Siento haber planteado todo esto, cuando ayer dije que te ayudaría. ¡Así que haré eso! Conozco algún que otro método para conquistar mujeres, ¡Puede que funcione con yeguas! —vociferó Eric con emoción.
Spike se alegró mucho por la ayuda que su amigo le iba a brindar. Aún así tendrían que esperar, ya que habían arribado a una de las casas en venta, y faltaban otras cuatro, según el guía.
—Solamente cuatro casas disponibles en Ponyville, y ninguna es apropiada —se quejó Eric. Estaba sentado en la banca de un parque junto con Spike.
—¡¿Cómo que ninguna era apropiada?! ¡Eran mansiones! ¡No todo el mundo puede comprarse una mansión! ¡Y tú simplemente dices que no son "apropiadas"! No sé si eres peor que un unicornio de Canterlot… —recriminó el dragón de escamas moradas.
—Cuando visitamos cada una de las mansiones, ¿Observaste que cada una estaba amueblada? Sí, todo estaba bien cubierto para que el polvo no arruine nada —habló Eric. Observó a Spike, quien le devolvió la mirada. Asintió ante las palabras del joven.
—Bien, es una estrategia de marketing de la alta sociedad. Los dueños dejan todo amueblado, el semental o yegua que decide comprar el hogar, también compra todos los objetos del lugar. Ese dinero luego se va hacia los antiguos dueños, quienes aumentan su riqueza. Mientras que el incrédulo comprador, pierde una gran cantidad de la suya —explicó el pegaso verde claro, a su ahora sorprendido amigo.
—Infelices… —respondió Spike.
—¡Exacto! Aún me quedan los hogares convencionales. Son bastantes chicos para mí. ¡Ya veré qué hacer! —razonó Eric—. Bien, nuestros estómagos están llenos, así que podríamos enfocarnos en nuestro siguiente objetivo.
A Spike se le iluminó la cara. Su rostro reflejaba una gran sonrisa. A los pocos segundos se borró, y fue reemplazada por nervios.
—¿Q-q-q-qué te parece si lo dejamos para otro día? —preguntó Spike. Estaba extremadamente nervioso, su frente estaba muy traspirada.
—Como tú quieras. Me dejas libre el resto de la tarde. ¿Quieres venir conmigo a visitar a Fluttershy? —preguntó su amigo. Hizo ademán de levantarse.
Spike sintió como el tiempo se ralentizaba a su alrededor, todo iba a una velocidad aún más baja que la de un caracol. Frente a él vio pasar muchas imágenes, mismas que mostraban su futuro, él estaba acompañado por una yegua, pero esta misma solamente era una figura oscura. El dragón comprendió finalmente las señales de su cerebro, el futuro no estaba escrito, y esa yegua podría ser cualquiera. Luego todo volvió a la normalidad a su alrededor. Su amigo Eric, lo miraba con una sonrisa en su rostro. Spike, más relajado, se levantó, y accedió finalmente ir hacia la Boutique de Rarity.
—¿Tus métodos para conquistar mujeres consisten en invitarlas a cenar? —preguntó Spike—. Es lo más cliché en el libro.
—¡Un clásico que enamora! ¡Una rica cena, valor, y tendrás a la yegua de tus sueños en el altar! —aclaró Eric. Apoyó su casco delantero derecho sobre el hombro izquierdo del dragón—. Simplemente mira a Rarity a los ojos, y expresa en palabras lo que tu corazón dicte.
—Planeo invitarla a merendar a un lugar que conozco Tú tienes que estar cerca cuando se lo pida —aclaró Spike. Infló su pecho de aíre, y lo dejó escapar en un largo suspiro.
—Adelante, entonces —afirmó su amigo.
El ayudante número uno de la princesa Twilight, golpeó con delicadeza dos veces la puerta de la boutique. No hubo respuesta por un largo minuto. Esta vez Eric golpeó con más brusquedad, y una voz se oyó del otro lado.
—¡La Boutique está cerrada! ¡Por favor, retírese!
—Rarity, somos Spike y Eric. Hemos venido en son de paz a otorgarte un abrazo —habló el muchacho de crin castaña con un tono de voz bastante grave y burlón, imitando a un extraterrestre de película de ciencia ficción.
Spike solamente lo miró confundido. Stark solamente se encogió de hombros. Rarity abrió con celeridad la puerta, su crin estaba desprolija, y sus ojos estaban cansados.
—No quería que me vieran así, pero tampoco puedo ignorar a mis amigos. Pasen —invitó la diseñadora.
La Boutique estaba totalmente desordenada, había prendas completas e incompletas por doquier. Rarity se limitó a sentarse en su máquina de coser, bebió café directamente de su cafetera, misma que se encontraba cerca suyo hace unos momentos. Eric se acercó al oído derecho de Spike, y susurró:
—El entorno tiene mucha energía negativa. Rarity debe estar muy estresada. Deberías posponerlo, podría salir muy mal.
Spike razonó, pero volvió en sí cuando Rarity habló:
—Lamento que encuentren mi hogar en este estado tan lamentable. El día de ayer recibí a Photo Finish inesperadamente, me solicitó que creara un vestido único para ella. Lo necesita para la próxima semana, ya que asistirá a un importante evento en Manehattan... ¡Y si queda maravillada, me llevará con ella!
—La señorita Rarity siente devoción hacia esa pony. Aunque siento que se rebaja a chupar los cascos de otros por el mero hecho de encajar en la alta sociedad —dijo inesperadamente Tars en el oído de Eric. Este abrió los ojos como platos.
—¡Shh! —chitó Eric
—¿Disculpa? —preguntó Rarity, bastante confundida. Su expresión asustaba.
—¡Perdón! ¡Un mosquito que intentó picarme la oreja! —se excusó el pegaso. Una gota de sudor se abría paso por su mejilla.
—¡Oh! En fin, no podré atenderlos hoy. Dudo también que pueda hacerlo el resto de la semana. Realmente lo siento —se disculpó Rarity.
—¡No te preocupes! Otro día será —respondió Eric. Se acercó a su amiga y le dio un reconfortante abrazo. Spike hizo lo mismo.
Se retiraron, y cerraron la puerta con cuidado. Fueron directamente hacia el mismo parque en el que habían estado antes. Al sentarse en una banca, Spike dijo:
—Tenías razón, no era un buen momento. Hasta mi intuición me lo dijo. Intentaré nuevamente cuando esté desocupada —afirmó el joven dragón de placas verdes.
—Bien, me alegra que estés decidido. Tú y yo ahora tenemos la tarde libre, pensaba en visitar a Fluttershy, pero tengo una mejor idea —conversó el joven Stark de veinticuatro años.
—¿El spa de Ponyville…? —preguntó su amigo dragón.
Eric asintió con una gran sonrisa.
—¡No podría estar más de acuerdo! —afirmó Spike.
—¡Además tengo el suficiente dinero para solicitar el mejor servicio! —habló el pegaso.
Ambos entraron al establecimiento con gran entusiasmo.
—¡No puede ser que haya olvidado ir a cenar con los Apple! ¡Applejack dijo que me esperaría! ¡Soy una mala amiga! —se recriminó Camila. Golpeó su cabeza sobre la mesa, provocando que los utensilios que se encontraban ahí se sacudieran.
—¡Camila, por favor! Todas conocemos a Applejack, y sabemos muy bien que no se enojará por esa tontería —intentó Starlight tranquilizar a su amiga—. Si tan culpable te sientes, ve a cenar con ellos esta noche.
—Sí, tienes mucha razón Starlight. Es preferible que me retire. Solamente me encantaría poder despedirme de Twilight —se apenó Camila.
—Sí. Twilight últimamente ha estado extremadamente ocupada. Aquí, en Canterlot, en el Imperio de Cristal, en otros reinos en compañía de las princesas. Y ahora nuevamente en Canterlot —conversó Starlight. Agarró con su magia un vaso de agua que tenía cerca, bebió unos sorbos y luego prosiguió—, solamente espero que regrese para esta noche, necesita descansar urgentemente.
—Si no se entretiene haciéndole preguntas al pobre de mi hermano —respondió ella.
Ambas rieron. Starlight acompañó a Camila hacia la entrada del castillo para despedirla. Una vez ahí, se abrazaron con mucha fuerza, una vez se separaron, Starlight dijo:
—No te olvidas nada, ¿Verdad?
—Nope. Todo está en mi alforja —afirmó Camila, luego de revisar a detalle.
Se dieron nuevamente un abrazo, esta vez más corto. Camila abrió la gran puerta de entrada y se preparó para partir, pero no esperó encontrarse con un unicornio de aspecto extraño. Éste al verla, asintió cordialmente en señal de saludo.
—Hola. ¿Puedo ayudarlo señor? —preguntó Camila. Una Starlight curiosa se posicionó a su izquierda. Analizó en detalle al unicornio.
—Buenas tardes, disculpen que me presente a estas horas. ¿Twilight Sparkle se encuentra presente? —preguntó el unicornio.
—No, ella no se encuentra aquí —respondió seriamente Starlight. Posó su mirada en el extraño collar que el unicornio portaba—. Es muy raro ver a un unicornio de Equestria Oriental por estos lares, ¿Acaso tienes un problema de amistad?
El semental no difería mucho de los unicornios convencionales, solamente era un poco más alargado y flaco, y su cuerno era curvo y afilado. Su pelaje era de un tono naranja coquelicot, un tono muy fuerte y llamativo para un pony convencional.
Su crin mantenía una coloración azul fuego. Sus ojos presentaban el mismo color que su cabello, pero en una tonalidad más fuerte. No llevaba una cutie mark para sorpresa de Starlight.
Camila observó la actitud de su amiga. Ella estaba alerta por alguna razón. Observó el amuleto del unicornio, y quedó incrédula al presenciar que era un Amuleto del Alicornio de diferente color.
—Ay, espere señor. Olvidé algo en el castillo. Starlight, ¿Me ayudas? —preguntó Camila. Ocultó lo mejor que pudo sus nervios.
—¡Con mucho gusto esperaré! Espero la princesa Twilight regrese pronto —respondió con serenidad el unicornio. Su expresión era indiferente, y no retiraba su miraba de Starlight.
Ambas yeguas entraron al castillo. Cerraron con cuidado la puerta para no levantar sospechas. Suspiraron con pesadez y la yegua lila pálido y claro habló con celeridad:
—No hay duda alguna, ese semental es extremadamente peligroso. No sé cómo, pero tiene un Amuleto del Alicornio totalmente distinto al que usó Trixie en el pasado. Desprende un aura muy pesada para tener una actitud tan serena. Esas características y el amuleto...lo hacen totalmente impredecible.
—También sentí una energía pesada. No te preocupes. Yo me encargo de él —afirmó Camila, quitándose su alforja. Se colocó su parche de nanotecnología.
—No. Yo me encargaré de él. Tú ve en busca de Twilight —ordenó Starlight.
—Él busca a Twilight. ¿Es recomendable traerla? —preguntó Camila muy confundida.
—Yo me encargaré de quitarle el amuleto. Si su función es idéntica al otro amuleto usado por Trixie, solamente el portador podrá quitárselo. Intentaré derrotarlo, pero si no lo consigo, será idóneo tener a Twilight aquí —explicó la unicornio de rizos morados moderados.
—No es necesario que combatas, Starlight. ¡Puedo derrotarlo! —vociferó la joven Stark.
—Camila...un usuario mágico con ese artefacto en su poder, puede hacer lo que se le plazca. Si tú sales a la ofensiva sin ningún conocimiento sobre escudos mágicos… ¡Posiblemente te convierta en una lata de maíz! —habló Starlight. Estaba bastante nerviosa.
—Muy bien, Starlight. Haré lo que me pides —se rindió al fin Camila. Observó a su amiga, quien le devolvió una fría expresión que atravesó su corazón.
—Camila, hay una leve posibilidad de que sobreviva. Es bien sabido que un amuleto de esa magnitud rivaliza con el poder de Celestia... ¡O incluso lo supera! —habló Starlight, sin quitar su mirada de Camila—. A pesar de haberte conocido ayer, siento que eres mi mejor amiga de toda la vida junto con Trixie…y no sabes cuánto me alegra sentir esa sensación. ¡Ahora vete! El castillo tiene una salida trasera, el pasillo a la derecha de la escalera te llevará a ella. Corre muy lejos antes de despegar. Así evitarás que ese unicornio te descubra.
Camila la miró por unos segundos antes de abrazarla e irse. Starlight llenó su pecho de aire, y lo exhaló lentamente, reduciendo en el proceso sus nervios.
Abrió ambos portones. Su figura, ahora más imponente, se mostró ante el unicornio.
—Fingir ya no es una carta que juegue a mi favor —dijo el unicornio.
—Esa carta nunca te funcionó —respondió con indiferencia Starlight—. ¿Tienes un pasado sin resolver con Twilight? Lamento decirte que ella no se presentará para cumplir tu deseo de venganza.
—Permíteme presentarme. Mi nombre es "Cuerno veloz", unicornio de Equestria de Oriente como puedes presenciar, y exalumno de la princesa Celestia —confesó el semental.
Starlight quedó totalmente estupefacta al escuchar esas últimas palabras.
—No me ando con rodeos. Así que iré al grano. No me agrada el concepto de monologar, siempre crea desventaja… —dijo con indiferencia Cuerno Veloz. No quito en ningún momento la mirada de Starlight—. He venido aquí para desafiar a la Princesa de la Amistad, el por qué ella solamente lo sabrá. Pero sé perfectamente que tengo que pasar sobre su alumna. O sea, tú, Starlight.
Ella frunció el ceño. Su frente estaba traspirada a causa de los nervios que habían surgido a flote nuevamente.
—Te equivocas si crees que barrerás el suelo conmigo —respondió secamente la alumna de la princesa.
El sol de las cuatro de la tarde se hacía presente, trayendo su calidez al ambiente y los ponys. Muchos de estos se encontraban en las cercanías en una tarde de oseo, deberes o rutina. Esto por supuesto preocupó a Starlight.
—No necesariamente tendríamos que pelear. A unos metros hay muchos inocentes que saldrían heridos. Solamente ríndete, y avisa a tu maestra que aquí la espero. Tú sabes muy bien lo que llevo en el cuello, y tienes una gran desventaja —afirmó el semental de mechones azulados.
Starlight exhaló lentamente por la nariz, y abandonó su postura de batalla. Cuerno Veloz la observaba indiferente, no había adoptado ninguna pose, y su defensa era muy baja. Sin duda alguna, su serenidad estaba empezando a confundirla.
—¿Cómo es que sabes mi nombre? ¿Y dónde has conseguido ese amuleto? —preguntó la unicornio de rosa purpúreo.
—Investigué a todo villano que aterrorizó este reino en los últimos años. Sé que tú no aterrorizaste al reino en sí… ¡Pero esclavizaste a un pueblo…solamente porque tu amiguito Sunburst obtuvo su cutie mark antes de tiempo! ¡Solamente por eso hiciste sufrir a muchos ponys! Todos te habrán perdonado… y entiendo que has intentado cambiar y ser alguien mejor… ¡Es fantástico! Pero yo no perdono a alguien que siguió el camino del mal… —dijo Cuerno Veloz.
Starlight cargó rápidamente un hechizo en su cuerno, y se abalanzó hacia él. Se teletransportaron a una distancia considerable del suelo. Al llegar ahí, la alumna de Twilight se rodeó con su magia para volar. Cuerno Veloz apareció detrás de ella y le propinó una golpiza en la cara. Luego de ver que la yegua escupió sangre e intentó reincorporarse, dijo:
—Creo que estás muy acostumbrada a que en los duelos mágicos…solo se use magia. El nombre mismo lo dice. Pero nadie dijo nunca que estaba prohibido usar los cascos o algún otro artilugio para luchar —aclaró él.
Starlight, fingiendo estar adolorida y desorientada, cargó en su cuerno un fuerte brillo que cegó a Cuerno Veloz temporalmente. Cuando el disipó el brillo, se encontró con ocho Starlight dirigiéndose hacia él.
Se movió fugazmente, esquivando los rayos de las clones, intentando interceptar a la original. Pensó unos segundos, y su mente le otorgó una idea. No atacó a ninguna, y sin dudarlo se teletransportó mucho más arriba, apareciendo frente a la Starlight original.
—¡Presentía que el original siempre se queda arriba! —vociferó él.
Ella reaccionó rápidamente y arremetió con un cabezazo. Eso causó que la mandíbula abierta del semental se cerrase abruptamente y le causara un terrible dolor. La joven unicornio lanzó un potente rayo de magia, que lo mandó a volar a una distancia considerable. A unos metros de la batalla, una casa hecha de nubes sobrevolaba el hermoso cielo cristalino. Una familia común de pegasos disfrutaba de la tarde, la madre y el padre leían un libro mientras que sus dos hijos jugaban en el suelo esponjado. La paz se vio obstruida cuando una gran figura pasó frente a ellos y se detuvo en seco.
Cuerno Veloz miró a la desconcertada familia, el padre abrazó a sus hijos y miró desafiante al hechicero.
—¡Rápido! ¡Tienen que irse de aquí! ¡Un despiadado villano viene hacia aquí! —alertó el unicornio de oriente. La familia quedó anonadada—. No se preocupen, permanezcan juntos, los teletransportaré al suelo en un abrir y cerrar de ojos.
Rápidamente los rodeó con su magia, que mantenía una tonalidad celeste claro, se concentró y se preparó para efectuar el hechizo. Antes de hacerlo, la madre de los potros dijo:
—¡Muchas gracias!
Y así fueron alejados de la zona de batalla. Starlight, se acercó unos pasos de la entrada de la casa. Temía que tendría que enfrentarse a un hechicero que tenía como rehén a un pony, o en casos peores, a varios. Cuerno Veloz salió por la puerta de entrada, y con ayuda de su magia, acercó unas nubes para reparar el hoyo que había hecho. La alumna de Twilight no pudo atacar, estaba totalmente desconcertada de las acciones del semental.
—¡La familia está lejos de aquí y a salvo! Y su hogar intacto…deberíamos alejarnos para no destruirlo —sugirió el semental de pelaje naranja coquelicot.
Él se alejó del lugar. Starlight lo siguió, sin quitarle los ojos de encima. Llegaron a un lugar totalmente desierto en el cielo azul, no había ninguna nube, ningún pájaro, ninguna casa, y ningún pegaso sobrevolando la zona.
—Aquí se decidirá tu destino, Glimmer. Tú sabes muy bien que no puedes ganarme…pero aún así lo intentas, ¿Cuál es tu motivación? —indagó el semental de ojos azul.
—¡El bienestar de todas mis amigas! —respondió Starlight seriamente.
Cuerno Veloz colocó una expresión de sorpresa y alegría al escuchar esas palabras. Un fuerte viento sacudió la melena de ambos ponys. Le sonrió a Starlight, para luego decir:
—¡Starlight, Starlight! Exceptuando Twilight, el resto de los Elementos de la Armonía quedan totalmente excluidos. Ellas no han hecho nada para merecer un castigo. ¡Es verdad que se han dejado influenciar por Twilight, al punto de des petrificar al Amo del Caos! Pero todo eso puede cambiar a futuro…si hago entrar en razón a Twilight —explicó el semental.
—Tu plan es asesinar… —fue interrumpida.
—Mi plan no es asesinar a Twilight, ella no es ninguna villana. En cambio, tú…tengo que terminar el trabajo que tu mentora debió haber hecho desde un principio —especificó el semental de cabello azul fuego—. Todo este duelo solamente es un deleite para mí, ¡Hace tanto tiempo que no mantenía un duelo! Pero puedo acabar esto ahora mismo.
—Si tanto anhelas tener un duelo, ¿Por qué no te quitas el amuleto y luchas con tu verdadero poder mágico? ¿Acaso eres muy orgulloso? ¿O tienes miedo que te patee tu trasero oriental? —se mofó Starlight. Colocó una sonrisa burlona.
El solamente la miró con una ceja arqueada, mientras el viento soplaba con más intensidad, provocando un sonido ensordecedor. Algunas nubes empezaban a aparecer de a poco en las cercanías
—Tú eres muy buena para manipular a los ponys. A causa de eso, Twilight casi pierde contra ti en el pasado. ¡Pero esa táctica no funciona conmigo! ¡He enfrentado a muchos tipos malos que han intentado hacer lo mismo! Por suerte no existen ahora…—remarcó él esto último. Starlight se puso aún más nerviosa—. Escucha, Starlight. Yo era alguien muy orgulloso de mi poder, tal y como tú lo estás del tuyo. Pero tuve que aprender a desencadenarme de él. Este mismo error lo cometió la anterior portadora del amuleto.
—¿Renunciaste a tu orgullo para colocarte el amuleto y así poder jugar a ser el héroe sin que nadie te detenga? Eres patético. Solamente eres un pony maniático que asesina a todo ser que… ¡Para ti es un villano por haber cruzado la calle sin mirar! —remarcó Starlight. Estaba bastante enojada. Había acumulado mucha magia en su cuerno.
Él la miró. La decepción que sintió se vio reflejada en su rostro.
—Starlight. Te creía alguien más inteligente. Alguien que piensa las palabras antes de decirlas. Esa definición que has dado de mí, es totalmente errónea. Escupes palabras por escupir, porque sabes que esta batalla la tienes perdida —respondió Cuerno Veloz—. Yo no renuncié a mi orgullo porque adoraba la idea de hacerlo… ¡Renuncié porque me había quedado sin magia! Y tuve que recurrir a ayuda externa para recuperar mi poder.
Se quitó el Amuleto del Alicornio, acción que puso a Starlight alerta. Estaba preparada para quitárselo. Pero un fuerte calor invadió todo su ser. El semental, que mantenía unos colores muy fuertes para un pony convencional, empezó a expulsar vapor de todo su cuerpo. Miró a la ahora incrédula Starlight, y su cuerpo se prendió literalmente fuego, pero no era el típico fuego abrazador que te daba calor en las noches más frías de invierno. Era mágico, y extremadamente peligroso.
—Renunciar a mi orgullo, conllevó a recibir esta maldición… ¡El amuleto solamente obstruía este poder…! ¡Estás presenciando la pura magia en todo su esplendor! —gritó Cuerno Veloz.
Starlight sobrecargó su cuerno con un potente hechizo, y lo lanzó con todas sus fuerzas. El rayo tenía tan magnitud, que todos en Ponyville lograron divisarlo. La unicornio de pelaje rosa purpúreo pálido apenas podía mantenerse en el aire con la poca reserva de poder que le quedaba. Su expresión fue de total terror al ver como Cuerno Veloz se mantenía estoico en su lugar, con una mirada tan fría que podía congelar a la mismísima Nightmare Moon. Su cuerpo estaba rodeado de un aura rojo-naranja, su pelaje ahora era de un azul-magenta. Sus brillosos ojos azulados estaban rodeados por una pequeña aura naranja coquelicot. Su cabello literalmente había sido reemplazado por pura magia de una tonalidad aún más fuerte que la de sus ojos. Starlight estaba desgastada físicamente y mentalmente. Lo único que pudo hacer su rostro fue mostrar un tic en el ojo derecho.
—Ahora que lo veo bien, valió la pena otorgar mi talento especial por este poder. Y es mucho mejor eso, que quitárselo a alguien por la fuerza, ¿No lo crees Starlight? —preguntó el unicornio de Oriente. Ella solamente se limitó a mantener su vuelo—. Me sorprendes, realmente has intentado cambiar. Crees que soy el villano, y lo has demostrado intentando aniquilarme con ese enorme rayo. Realmente me quedé con ansias de ver todas tus técnicas, aunque pude ver tu máximo poder. No tendríamos que haber perdido tiempo hablando. Bajemos.
El ahora insuperable semental, agarró con su magia a la indefensa Starlight quien no pudo hacer más que rendirse. En un abrir y cerrar de ojos, ambos se encontraban en el castillo, que se encontraba totalmente desolado.
Veloz miró a sus alrededores, notablemente maravillado por el aspecto del lugar. Sin soltar a la yegua, exploró el recinto, remarcando las zonas que más le habían gustado. Incluso ojeó algunos libros de Twilight.
—Tu amiga está tardando bastante en traer a Twilight. ¿Habrá ocurrido un percance? Sí, Starlight, siempre supe que tu amiga se fue de aquí. Además, no es necesario ser un súper genio para deducirlo. Simplemente bastó ver que ella no estaba presente cuando decidiste enfrentarme —explicó Cuerno Veloz a una alucinada Starlight— ¡Ay! Starlight, no sé qué hacer contigo, me has dejado confundido con tus acciones. Debería haberte asesinado hace tiempo, ¡Pero aquí estás! Las lecciones de "amistad" que Twilight te trasmitió, increíblemente tuvieron un efecto en ti. Pero en lo más profundo de tu ser, sigues y seguirás siendo lo que eres, una villana. Porque, aunque intentes guiar a otros por el buen camino, tarde o temprano te traicionarán, ya que en su interior siguen conservando aún su maldad.
Starlight, cansada de escuchar hablar al unicornio, le escupió en la cara. Él simplemente usó la melena de la unicornio para limpiarse. Suspiró con pesadez y prosiguió.
—Aunque intentes negarlo, tu pasado te persigue. No puedes obviar lo que fuiste en el pasado, y temes volver a ser así. Por eso simplemente no puedes cambiar —terminó de explicar Cuerno Veloz. Analizaba la portada de un libro de hechizos.
—T-te e-equivocas. Twilight vio esperanza en mí, tal y como lo hizo con Trixie y Discord. ¡Todos hemos hecho el esfuerzo de cambiar! ¡Y lo hemos conseguido! ¡Tú solamente eres un pobre diablo que está encerrado en un mundo de fantasía, donde cree que todo se soluciona haciéndose el héroe! —contestó con ira la alumna de la Princesa de la Amistad. Se retorció en el aíre intentando zafarse.
—¡¿Y crees que dejar a los villanos que no pueden comprender el camino de la amistad encerrado s está bien?! ¡Ustedes son las que viven en un mundo de fantasía! ¡Creyendo que pueden lograr todo con abrazos, besos y mimos! ¡Pero noooo! ¡Tarde o temprano esos villanos escapan! ¡Y cuando menos lo esperen, una de ustedes caerá muerta! ¡MI TRABAJO ES EXTERMINAR A ESAS ALIMAÑAS PARA QUE NADA DE ESO OCURRA! —gritó Cuerno Veloz. Sacudió ferozmente a Starlight. Luego de sacudirla, se relajó y sentó en un sofá cercano—. Yo no estoy en contra de la amistad. No soy un antisocial que daba lástima, tenía varios amigos, ¡Y me encantaba conservar con ellos! Podría estar horas haciéndolo. Pero en este mundo, no puedes solucionar todo con la amistad, y rayitos de colores arcoíris.
Ella solamente lo miró. Su cara reflejaba desesperanza y desesperación. Él se levantó del cómodo sofá y se acercó a ella, aún seguía suspendida en el aire. El semental la admiró por unos segundos, miró a sus alrededores y dijo:
—Si un villano te hubiera atrapado, te habría hecho cosas horribles. En cambio, yo, haré algo corto y conciso. Me has caído muy bien, y tus acciones para demostrar que has cambiado me han dejado algo confuso. Como regalo, no te consideraré una villana como tal…aunque en el fondo lo seas… Sino una simple malhechora, así que no te asesinaré. Pero recibirás el castigo que suelo propiciar a los no catalogados como "villanos"
Giró a la unicornio hasta dejar su espalda al descubierto. Colocó su casco delantero derecho en el comienzo de la columna, y bajó lentamente hasta el medio. Starlight, bastante aterrorizada, intentó forcejar y usar su magia, pero fue en vano. Sintió un fulminante dolor por todo su cuerpo, para luego ya no sentir nada.
El semental se dirigió con la yegua algo consciente a la sala de descanso del castillo, la acomodó en un sofá bastante grande. Cuando terminó, volvió a su forma original y se colocó el amuleto. Salió del castillo para tomar aíre fresco y disfrutar el atardecer que comenzaba. Pasaron alrededor de cuatro minutos reloj, disfrutando el ocaso, escuchó un fuerte estruendo dentro del castillo.
Se apartó velozmente antes de que las puertas volaran en mil pedazos, y dejaran una gran polvareda en el transcurso, a la larga que se disipó, se dejó ver a una enfurecida Twilight.
—¡Un gusto, prince…!
Fue golpeado agresivamente por un rayo mágico de la alicornio, que lo lanzó a tres metros de distancia. Twilight, cegada por la furia, se abalanzó hacia él cargando un poderoso hechizo, asombrando al semental. Pero quedó totalmente suspendida en el aire, y divisó la causa. El poder de Cuerno Veloz la había congelado.
—Ahora sí. ¡Un gusto princesa, Twilight! Me gustaría que nos conociéramos —habló él finalmente.
Continuará.
