Twilight se encontraba totalmente suspendida en el aire, incapaz de mover sus músculos. Se rodeó con su propia magia y atravesó el campo mágico de Cuerno Veloz, batió sus alas para caer ligeramente al suelo. Este movimiento impresionó al unicornio.

—Era de esperarse de la alumna estrella de…

No pudo terminar de hablar. Salió disparado hacia las alturas por un hechizo que salió por debajo del suelo. Cuando intentó reincorporarse, sintió nuevamente un fuerte golpe, esta vez en la espalda, seguido de uno en el estómago. Cayó al suelo, impactando no muy lejos del castillo, una enfurecida Twilight se posicionó frente a él. Bastante adolorido, se incorporó, y se sacudió el polvo que tenía por todo su cuerpo, Twilight solamente se enfureció aún más por la indiferencia de Veloz. Con su magia lo agarró de sus cuatro patas y lo golpeó sin cesar contra el suelo. Camila, quien se había acercado a la zona de combate quedó anonadada con el arranque de ira que había sufrido su amiga. Veloz, ahora hundido en un pozo de tierra, con la nariz y boca llenas de sangre, se levantó y salió del agujero como si nada, escupió algo de sangre y se limpió la que tenía en sus fosas nasales. La alicornio, algo agotada por haber gastado la energía que la furia le había otorgado, lo observó con desdén.

—A pesar de haberme dado una paliza, Twilight. No puedo evitar sincerarme contigo. ¡Tus ataques son débiles! Me has golpeado en todo el cuerpo, me estrellaste contra el suelo… ¡Debería tener los huesos rotos! —vociferó Cuerno Veloz—. Celestia en vez de exprimir tu potencial mágico, te convirtió en un chiste con alas.

—Vienes a mi hogar…tienes la osadía de lastimar a mi alumna, insultas a mi mentora… ¡¿Y exiges un combate que te deje satisfecho?! ¡¿Qué clase de maniático eres?! —exclamó Twilight muy enfurecida.

—Diré esto —tomó aire—, Celestia…

Desapareció de la vista de Twilight en un abrir y cerrar de ojos. Camila, a unos pasos de la derecha de Twilight había disparado sus dos repulsores delanteros. Veloz se mantuvo en pie a unos metros de Twilight, su expresión reflejaba confusión, no se esperaba un ataque de esa magnitud.

—Dolió mucho más que los ataques de Twilight. ¡Sorprendente! ¡Antes de lidiar con la princesa, será un placer combatir contigo! —alegó Veloz. Colocó una gran sonrisa de satisfacción.

Señales altas de energía acumulándose en el objetivo. Recomiendo acción inmediata —habló la inteligencia artificial que ayudaba a Camila.

—Liz. Analiza detenidamente ese amuleto —ordenó Camila.

Liz escaneó a Veloz, una vez finalizado, hizo aparecer una figura virtual de él, remarcando en el centro el Amuleto del Alicornio que llevaba puesto.

Aquí tiene un análisis rápido en lo que termino de efectuar el otro. El amuleto irradia energía pura, lo que lo hace resistente a ataques mágicos —respondió ella.

—Ataques mágicos…No es un inconveniente para mí—dijo Camila. Sonrió.

Cuerno Veloz utilizó un hechizo que lo clonó ocho veces. Twilight se puso en guardia, pero sabía que ese no era su combate. Un gran brillo se hizo presente ante los clones, y cuando se disipó, estos habían salido al ataque. Camila, con ayuda de Liz analizó la situación y se preparó para lo que venía. Dos de ellos lanzaron dos potentes hechizos, los cuales se combinaron en uno más fuerte, la joven Stark hizo aparecer un escudo de nanotecnología que la protegió del inminente ataque. No dudó ningún instante y transformó su cuerno en una espada muy filosa, se abalanzó sobre los dos clones y les cortó la cabeza. Ambos desaparecieron al instante. Los seis restantes, y Veloz, se teletransportaron y crearon un círculo alrededor de ella, la agarraron con su magia y empezaron a forcejear.

¡Múltiples daños en la superficie! ¡Recomiendo acción evasiva! —vociferó Liz.

—¡Bengalas! —respondió Camila.

Acto seguido, de sus cuatro patas salieron múltiples bengalas que cegaron al enemigo. Sus cuatro patas se agrandaron y salió despegando a toda velocidad como de si un cohete se tratase, calcinando en el proceso a los clones. Cuerno Veloz, como era de esperarse, se cubrió totalmente. Observando la situación en el cielo, Liz le avisó a Camila que se acercaba un inminente ataque, rápidamente ella esquivó al mismísimo unicornio de oriente, quien había atacado por la espalda. Se posicionó frente a ella y dijo:

—Sin duda alguna…lo que tú portas es fuera de este mundo. Te seré honesto, empiezas a fastidiarme la paciencia…

Eres un sádico. Estás disfrutando la pelea. A quien se le está acabando la paciencia es a mí… ¡Por el simple hecho de no ver tus cenizas impregnadas en el suelo! —aclaró la unicornio de rizos dorados.

Veloz solamente la miró. Admiró en detalle su exoesqueleto mecánico.

He finalizado el análisis detallado del objeto. Encontré una vulnerabilidad accesible en el lado superior derecho. Recomiendo usar un rayo repulsor de protones para penetrar la débil defensa —confirmó Liz. Hizo aparecer el amuleto en pantalla, mostrando en concreto la zona vulnerable.

Camila disparó consecutivamente sus repulsores, obligando a Veloz a cubrirse. Hizo aparecer unos cuadrados cerca de todo su cuerpo, estos se activaron y empezaron a disparar un rayo continuo al escudo del unicornio, disminuyendo este último a nada. Veloz quedó desconcertado, y no pudo procesar lo ocurrido cuando fue gravemente sujetado por cuatro pulseras magnéticas, que apresaron sus cuatro patas y lo arrastraron a tierra. Cuando reaccionó a lo ocurrido, intentó usar su magia para zafarse, pero fue muy tarde, su cuerno había sido cubierto por nanotecnología. Camila descendió, y observó con desprecio a un humillado Cuerno Veloz.

Pensé que al auto denominarte "Cuerno Veloz" tu magia y sentidos serían más rápidos —dijo Camila con sarcasmo.

Twilight quedó totalmente anonada por las habilidades presenciadas de la joven humana convertida en unicornio. Pero no había tiempo para asombrarse, se acercó a su amiga y al prisionero.

—Admito totalmente la derrota. Aunque estoy desilusionado…y es porque esa muchacha no usó su magia, sino un aparato extraño que le brindó toda la ayuda posible. Si hubiera utilizado su don, habría perdido como Starlight…por el simple hecho de pensar en la amistad —habló Cuerno Veloz.

Camila anhelaba destruirle la cara con su armadura, pero Twilight simplemente la detuvo con su pata derecha, simplemente no valía la pena.

—Tengo razón en que son débiles… ¡Tienen la oportunidad de asesinarme! Y no la aprovechan… —suspiró con pesadez, y miró hacia el suelo—, ¿Cuántas oportunidades de oro habrán desaprovechado? Seguramente muchos villanos, que aún siguen vivos y presos, causarán problemas a futuro…

—Magical Gift, exalumno de Celestia junto con Sunset Shimmer. Robaste el Amuleto Celestial, objeto que sirve para desterrar la maldad del planeta… —confesó Twilight. Camila activó unos pequeños nanochips que se acercaron al amuleto. Empezaron a trabajar para desactivarlo.

—Supongo que no tengo que presentarme del todo, Twilight. ¡Me conoces bien! —respondió Magical—. Celestia te habrá contado muchas anécdotas y temores sobre mí.

—Eras un alumno brillante… ¡Con un don espectacular! Y desperdiciaste tu futuro cuando se te cruzó por el cerebro la errónea idea de quitarle la vida a ponys y yeguas, que según tú, considerabas "villanos". ¡¿Y ahora regresaste con el Amuleto en tu poder para cumplir tu cometido?! —explicó Twilight.

—Busqué el amuleto para así recuperar mi magia, la misma de la que Celestia me privó —empezó a hablar Veloz. Twilight no se esperó esto último. Los nanochips aún seguían trabajando y Camila no parecía prestar atención a la narración del unicornio—, sabía que ella ya no lo tenía más bajo su custodia, cuando leí la noticia de que una unicornio de pacotilla llamada Trixie invadió Ponyville con el Amuleto del Alicornio…entonces, ¿Por qué Celestia no le brindaría un poder que rivalice con ese amuleto a su alumna estrella? Porque no lo tenía. Es un hecho que los Amuletos brindan un plus de poder al usuario, Trixie no era más que una unicornio con magia de entretenimiento. Tú podrías haberle pateado el trasero con tu magia sin necesidad de haber usado el Amuleto Celestial… ¡Pero la yegua hizo unos truquitos mágicos, te destruyó el orgullo, te pateó el trasero y aisló el pueblo, esclavizando en el proceso a todos! Y tú luego usaste el poder de la amistad para derrotarla… ¡Pero la dejaste viva! ¿Cómo lo sé? Hace dos años la vi actuando en uno de sus espectáculos en un pueblo remoto. Celestia me envió a prisión en mi región de origen, no tuve oportunidad de defenderme…

—¡¿Y qué hay de los ponys que asesinaste sin piedad?! ¡Ellos también intentaron defenderse! Era de esperarse que Celestia no te perdonaría… —respondió Twilight.

Cuerno Veloz lanzó una fuerte carcajada. Cuando finalizó, miró directamente a la cara de una enfurecida, pero desconcertada Twilight.

—Celestia fue tu mentora, una segunda madre, una amiga. Para mí, ella fue un ejemplo a seguir —miró al cielo despejado, observó pasar a dos aves de plumaje rojo, se las veía muy felices—. Twilight, Celestia nunca fue la alicornio que tú crees que es ahora.

—Obviamente, se tuvo que adaptar a las muchas épocas que vivió —respondió ella con frialdad y sin quitarle la vista de encima.

—Oh, me has mal entendido. Celestia y Luna eran muy respetadas en épocas anteriores. Ambas con solo mirarte, eran capaces de helarte la sangre, nada de besos, abrazos y amor… ¡Se respetaban! Pero cuando hacías algo para conspirar en contra de Equestria, todo el reino se congelaba totalmente, porque Celestia tomaría cartas en el asunto…a veces lo hacía Luna…pero ella se encargaba de otras cosas —confesó Veloz con gran júbilo en su voz. Esto último llamó la atención de Camila—. La Princesa del Día tenía métodos únicos para castigar a los villanos. Primero anunciaba a todo el reino que el procesamiento del sujeto se realizaría en un día específico, básicamente invitaba a todos en el reino a asistir al evento…

Twilight no podía creer lo que escuchaba, sabía que lo que él diría a continuación sería aún peor.

—…llegaba el día, y todo Canterlot estaba lleno de ponys de diferentes lugares. Todos compartían algo en común, ¡Querían justicia! Las condenas variaban por raza y acciones cometidas… —fue interrumpido por una horrorizada Twilight.

—¡Cállate! ¡No quiero oírte! —gritó la alicornio lavanda.

—Los condenados luchaban por su vida. ¡Los unicornios eran despojados de su cuerno y enviados a unas minas extremadamente peligrosas, pero con ricos recursos! En ese lugar, la codicia y la supervivencia jugaban un papel fundamental. ¡Los pegasos recibían un corte en los ligamentos de sus alas, lo que les impedía volver a volar! Eran enviados a un laberinto de nubes, en donde al finalizarlo, si es que podían, se les obligaba a bajar a tierra…Pero como no podían usar sus alas… ¡De alguna forma se las tendrían que arreglar! Los ponys terrestres sufrían la peor parte, iban directamente al Tártaro, donde se cree que un ser de gran poder y maldad los hacía pasar por diferentes pruebas. Si todos ellos lograban salir con vida, se ganaban su libertad. En los tres casos que mencioné, no hay registro alguno de supervivencia —terminó de explicar Veloz.

La joven alicornio quedó totalmente desconcertada. Sudaba, y su frente estaba empapada, se pasó su casco derecho delantero por esta última para secar todo rastro de traspiración. Miró al suelo, no podía creer lo que había escuchado.

"¡¿Así impartía justicia Celestia?! ¡¿La misma Celestia que me acogió bajo sus alas y tutela fue una soberana fría que decidía sobre la vida de los demás?! Esto no puede ser… ¡¿Luna también?! A pesar de haber estado encerrada mil años en la Luna y ser alguien atrapada en el tiempo, no muestra indicios de ser alguien cruel…solamente fría…claro, no se puede saber con exactitud porque son otros tiempos, y Celestia le habrá explicado cómo funciona el mundo moderno…"

—Cuando Celestia nos acogió a Sunset y a mí, nos entrenó para fortalecer nuestro gran potencial, nos otorgó conocimientos que no se podrían encontrar en ningún rincón de Equestria. Fuimos entrenados física y mentalmente… ¡Fuimos preparados para confrontar a la vida y a todo lo que nos obstruyera! Pero mientras el tiempo pasaba, y Sunset y yo seguíamos entrenando y estudiando, ella simplemente cambió. Se volvió muy cariñosa, nos preparaba el desayuno, recibía con una gran sonrisa a embajadores o empresarios de otras partes de Equestria, incluso si estos estaban furiosos, ella simplemente estaba feliz. Inauguró una escuela para potros súper dotados de Canterlot…Antes ella compartía sus conocimientos con potros que REALMENTE lo merecían —hizo una larga pausa. Nadie habló—. Celestia sabía que su hermana pronto regresaría de la Luna, en el fondo estaba destrozada por haberla mandado a ese astro. Recuerdo que Celestia empezó a estudiar el concepto de la amistad entre Sunset y yo…supongo que quería usar esos conocimientos para ayudar a su hermana cuando ésta arribase al planeta. ¡Eso la volvió débil! —exclamó él con furia y desdén. El repentino cambio en el tono de voz de Veloz, alarmó a ambas yeguas—. ¡¿Qué la hizo pensar que hablar con su hermana y compartir lindos recuerdos la harían regresar en sí?! ¡La amistad la debilitó al punto de ya no ser capaz de usar su magia como se debe! Celestia la hubiera derrotado si no hubiera confiado en un simple concepto estúpido y abstracto. El plan le falló y recurrió a los elementos y a su alumna estrella para derrotar a su hermana…y me da vergüenza admitir que ese plan le funcionó…que unas simples potras coloridas derrotaran a una alicornio de miles de años que participó en grandes batallas y brindó grandes victorias. ¡¿Ustedes creen que ayudaron a Luna?! Solamente reprimieron su maldad en el interior. Chrysalis siempre fue una piedra en el zapato para Celestia y Luna, siempre se lograba escapar con ayuda de sus subordinados. Pero Celestia le pateaba el trasero a diestra y siniestra… ¡Ella sola! Y con Luna… ¡Oh, la humillación era peor! Pero cuando esa maldita cucaracha invadió Canterlot, bastó un simple rayo para derrotar a la Princesa del Día… ¿Y quién para ayudarla? ¡Seis simples yeguas! Inclusive tienen al Amo del Caos viviendo en este pueblo…y Celestia no se inmuta…

Camila retiró su casco y habló:

—¿Y cuál es el desenlace de tu historia? ¿Qué quieres vengarte de Celestia porque ya no es la princesa que adoras? Qué pena. No estoy a favor de lo que hacía ella en el pasado con los prisioneros, básicamente dejarlos a su suerte. Pero eso no implica que tú hayas asesinado a sangre fría a muchos ladrones, asesinos… ¡Sí, son unos bastardos! ¡Merecen la muerte, en especial los últimos! Pero no eres quién para decidir sobre la vida de los demás, incluso Celestia o algún otro príncipe o princesa. Por eso existen instituciones para rehabilitar a esas basuras…al menos así colaborarán en algo a futuro —habló Camila. Twilight la miró, y se tranquilizó con las palabras de su amiga. Veloz simplemente la observó.

—¿Y los asesinos sí tienen el derecho de asesinar y vivir para contarlo? —preguntó él. Nadie respondió—. Claro, lo sospechaba.

Los nanochips terminaron de trabajar y el elemento fue retirado. Cuerno Veloz se alarmó por lo acontecido. Twilight rápidamente lo alejó de él una vez hubo caído al suelo y lo teletransportó a un lugar seguro. Ambas yeguas estaban relativamente más tranquilas al saber que habían contenido al enemigo.

—Pero… ¿Cómo retiraste el amuleto…? Solamente el portador puede hacerlo… —preguntó un desconcertado Veloz. Su cara reflejaba terror.

—Detrás de la magia, siempre hay ciencia. El amuleto lo habrá creado un ser poderoso, pero debió estudiar mucho los conceptos científicos que aplicaría para su creación —respondió Camila, sin inmutarse por la reacción del unicornio.

Él quedó tieso como una piedra, su expresión reflejaba terror. Cuando Twilight iba a abrir la boca para formular sus palabras, una sonrisa cínica proveniente del semental la detuvo por completo.

—¿Sabes…? Ese amuleto reconoció que yo era alguien de buen corazón…después de todo eso es lo que lo diferencia del Amuleto del Alicornio —Cuerno Veloz se resistía a liberar su poder. Camila y Twilight estaban muy alarmadas por la situación que rodeaba al unicornio—. Aun así, entraba en conflicto con esta magia maldita que invade todo mi ser.

Las pulseras magnéticas que retenían al semental se estaban derritiendo por completo. La princesa reaccionó y encerró a Veloz dentro de una burbuja rosada. Camila se colocó nuevamente su casco y levantó su pata delantera izquierda.

—De alguna…forma logró contener todo ese gran poder y reconocerlo como si de mi verdadera magia se tratase…permitiéndome usarlo y ser un pony normal nuevamente. Pero la verdad, es que sin el dichoso Amuleto Celestial…mi poder…o mejor dicho, esta maldición…me consumirá por completo y se convertirá en un ser de magia pura…magia pura pensante y capaz de provocar una catástrofe —terminó de decir. Se incorporó, y abrió los ojos, dejando mostrar al fin su verdadero poder. La onda explosiva de magia fue de tal magnitud, que destruyó el poderoso hechizo de Twilight y arrasó con ella y su amiga. Un gran temblor se sintió en el pueblo, asustando a todos en el proceso—¡¿No es irónico que use maldad para impartir mi justicia sobre ti, Twilight?! Supongo…que mis tornillos se desajustaron…

Camila, que se había recuperado del golpe, se levantó y salió volando en dirección al semental. Se detuvo frente a él abruptamente y sus dos cascos se transformaron en pesados martillos que golpearon fuertemente al unicornio. Éste último salió disparado e impactó con una de las paredes del castillo de Twilight. Ella generó un par de alas que la ayudaron a propulsarse con más velocidad, generó dos espadas en sus dos cascos delanteros y se dirigió al enemigo. Cuerno Veloz se reincorporó rápidamente y arremetió el ataque de Camila con un potente látigo mágico, que cortó sus espadas en el proceso. La unicornio de mechones rubios no se lo pensó dos veces y agarró a Veloz, se propulsó a toda velocidad hacia el cielo. La fuerza que ella había usado era tal que ni él podía zafarse, estaba empezando a quedarse sin aire, y sabía a dónde se dirigía su enemiga. En un movimiento desesperado, logró hacer una explosión de magia que lo liberó de los cascos de Camila. Ésta última recibió graves daños en su armadura, perdiendo el casco y la consciencia en el momento. Toda la armadura se reconstruyó y Liz habló:

¡Señorita! ¡Despierte…! ¡Camila!

La joven Stark de veinticuatro años reaccionó a doce pies de altura. Activó sus propulsores y se mantuvo en el aire, analizando la situación. Esta vez Liz no pudo ayudarla a predecir los movimientos de Magical y fue golpeada por un poderoso rayo mágico en su espalda, cayendo fuertemente al suelo. Twilight estaba tan impresionada y al mismo tiempo desconcertada, que no se podía mover de su lugar.

—E-e-envía el vídeo a Eric… ¡Ahora! —ordenó Camila a su ayudante.

Magical apareció al frente de la yegua levitando. Su expresión era tan fría como la Antártida. Stark lanzó un rayo mágico mezclado con la energía de la armadura, él se defendió del ataque para luego presenciar cómo la unicornio se acercaba con una cuchilla en su casco delantero derecho. Antes de que atacara, detuvo las dos patas delanteras del semental con su nanotecnología y le propinó un fuerte golpe con un guantelete pesado generado en su casco delantero izquierdo. Veloz se vio fastidiado por el dolor y la perseverancia de Camila. Quebró la cuchilla con su magia y le disparó directamente en el pecho.

¡Múltiples contusiones detectadas en las patas! ¡Fractura de tres costillas derechas detectadas! ¡Parche de nanotecnología dañado al 40%! ¡R-r-r-recomiendo retirada…! —vociferó Liz, fallando en el proceso.

El impacto en el pecho había dejado el reactor al descubierto, y la armadura ya no era capaz de regenerarse rápidamente. Veloz se teletransportó al frente de ella, y antes de que la joven pudiera hacer un movimiento evasivo, recibió un fuerte impacto mágico en todo su cuerpo. La armadura se destrozó parcialmente y dejó varias partes del cuerpo de Camila al descubierto. Para rematar, Magical apuñaló a la unicornio con su propia cuchilla en el abdomen. Twilight gritó su nombre horrorizada y saltó al ataque.

—¡Hasta que decides luchar! —exclamó Magical con regocijo.

La pelea entre ambos había comenzado. La magnitud de la pelea mágica era tal, que todos en el pueblo podían presenciarla. Camila, habiendo perdido bastante sangre, se cicatrizó la herida en su zona abdominal con lo que le quedaba de armadura. Miró el collar con el Infinitium en él, lo tocó y pensó. Pero desistió.

—Liz…—habló.

Señorita, conserve sus energías mientras la armadura se reconstruye poco a poco. El Nodo RT está dañado al 40% y tiene tres costillas rotas. Una vez finalice el armado de la armadura, la sacaré de aquí —explicó su asistente.

—Sé que mi hermano vendrá en nuestra ayuda —dijo Camila. Hizo presión en la herida para soportar el dolor.

Las ondas de choques mágicas se veían por todo el cielo cristalino. Todos en el pueblo estaban maravillados por lo que veían sus ojos. Twilight y Magical chocaron por una última vez antes de detenerse. La alicornio lavanda estaba algo agitada, mientras que el unicornio no presentaba signos de cansancio.

—Naturalmente esperaba que mantuvieras un calentamiento conmigo. Yo jamás probé el máximo potencial de este poder…pero de alguna otra forma, sé que soy muy fuerte… ¡Y que tú no tienes posibilidades de derrotarme! Pero yo vine aquí a demostrar mi punto. A demostrarte que Celestia es alguien débil… ¿Y cómo haré eso si ella no está presente? Derrotando, a quien en el pasado era su alumna estrella, y ahora es la Princesa de la Amistad. Te demostraré que tu magia de la amistad no es nada fuerte comparada con la verdadera justicia —dijo Cuerno Veloz. Colocó una mueca de pura satisfacción.

—No tienes por qué seguir el antiguo ideal de Celestia, Magical. Tú eres alguien que usa la razón, piensa, ¿Es esto lo que quieres? ¿Acabar con la vida de muchos ponys…? ¿Decidir si seguirán vivos o no…? —preguntó Twilight. Su voz reflejaba desesperanza hacia Veloz. Él la observó con detenimiento, suspiró.

—Hay algo más que no te he dicho sobre Celestia, Twilight… Ella fue…una gran mentora para mí, eso ya lo sabes. Pero hay algo más. Yo no adquirí el papel de héroe por cuenta propia, Celestia me ordenó impartir justicia en su nombre…era básicamente el guardián…—miró a sus costados algo apenado, y prosiguió—. Esto ocurrió a mis quince años, era joven, fuerte e ingenuo. Yo la admiraba, y hacía todo lo posible para impresionarla y verla feliz. Pero como mencioné, ella había empezado a cambiar drásticamente su comportamiento. Sunset descubrió mi secreto y se lo reveló a Celestia. Yo sabía que mi maestra se comportaba extraño hace mucho tiempo…pero en todo ese lapso jamás me recriminó las acciones que yo efectuaba en su nombre. Ese día, cuando mi excompañera me delató, ella fingió estar impresionada por mis acciones. Me acusó de cometer acciones ilícitas y me despojó de mi magia y libertad a una edad muy temprana. ¡Celestia fue una hipócrita! Me usó…luego pretendió que no sabía nada y se deshizo de mí como si fuera basura. Pero jamás perdí el sentido de la justicia en mi corazón.

Twiligh no sabía qué decir. Estaba confundida, ya no comprendía a Veloz. Lo miró con compasión y habló:

—Magical, tú eres presa de ese pasado. Lo que Celestia te hizo supera cualquier límite, pero ella se equivocó como cualquier pony…y tú también puedes aceptar que estuviste mal con las acciones ejecutadas. Aún tienes oportunidad de redimirte…Te seré honesta, no te puedo dejar marchar libremente luego de lo que le hiciste a Starlight y Camila…pero en prisión podrás pensar con más claridad, ¡Y tal vez arreglar las cosas con la princesa! —explicó la alicornio lavanda. Colocó una sonrisa algo débil.

Él abrió los ojos por la impresión causada tras escuchar las palabras de la Princesa de la Amistad. De pronto su rostro cambió a una expresión de furia desenfrenada. Se teletransportó hacia la alicornio, sorprendiéndola en el acto. La agarró de sus alas con su magia y la lanzó hacia el suelo con mucha fuerza e ira. Ella impactó sana y salva, gracias a que se había protegido con un escudo de magia, pero esa sensación no le duró al ver cómo este último se desfragmentaba a causa del choque de un rayo mágico del enemigo. Quedó totalmente paralizada en el suelo, con la pata delantera derecha de Magical haciéndole presión en su cuello. Ella lo miró aterrorizada.

—¡¿Crees que tus palabras me importan?! ¡Celestia me motivó a seguir un ideal que ella también respetaba! Pero cuando decidió cambiar su aspiración, le importó un comino destruir la mía. Entonces me encargaré de invertir los papeles y ser YO quien destruya el suyo —reveló él. Hizo más presión en el cuello de la alicornio. Twilight sentía cómo se escapaba el aire de sus pulmones.

—Yo creí…que no asesinabas a los…que no eran…villanos —alcanzó a decir Twilight.

Él reaccionó en sí, y quitó rápidamente su pata de la yegua. Ella empezó a toser aún recostada en el pasto. Magical miró sus dos cascos delanteros, estaba avergonzado.

—Yo…no pretendía excederme a ese punto. Tú no mereces la muerte, Twilight Sparkle. Pero…no me iré de aquí hasta demostrar mi punto de vista —cargó un poderoso ataque en su cuerno. Twilight aún no se incorporaba del todo, y estaba mareada por la cantidad de aire que había perdido. Esperó un impacto que nunca llegó.

Cuerno Veloz había sido arremetido por un par de rayos repulsores. Twilight divisó a su izquierda a Eric, quien había arribado a la batalla.

¡Levántate Twilight, tenemos que ganar esta batalla! Estoy al tanto de lo ocurrido aquí, gracias a Camila—dijo el semental de veinticuatro años.

La yegua color lavanda hizo caso sin chistar y se incorporó nuevamente. Se teletransportó al lado del pegaso verde claro. Se llevó su casco delantero izquierdo a la frente y empezó a frotarlo en esta última. Intentó apaciguar el dolor de cabeza que le había generado la falta de aire

¿Algún plan? No puedo analizar su estilo de combate, tiene hechizos muy variados. Los ataques convencionales no funcionarán del todo con él…Camila es el ejemplo —confesó Eric sin quitar su vista de Magical, quien los miraba a ambos fijamente.

—Como dicen en tu mundo, tengo un as bajo la manga. Es una habilidad mágica que vengo intentando controlar hace muchos años, incluso antes de arribar a Ponyville. Celestia me enseñó lo necesario, pero ni siquiera ella puede usarla del todo bien —develó la yegua. Ya se encontraba mejor, se puso en guardia.

Espero que funcione, porque si pierdes…dudo mucho que pueda confrontar a ese sujeto por casco propio…Incluso él le daría batalla al mismísimo Doom… —habló Eric.

Magical se elevó en el aire y lanzó un poderoso rayo de magia. Stark devolvió el ataque disparando un poderoso rayo repulsor por medio de sus cañones de protones. El unicornio no pudo contrarrestar el movimiento y salió disparado hacia quien sabe dónde. Twilight aprovechó esta oportunidad para cerrar los ojos y concentrarse. Respiró profundamente y exhaló lentamente mientras su magia la empezaba a rodear. Su cabello empezó a ondear con lentitud, pero al mismo tiempo con elegancia, su pelaje perdió su característico color lavanda y pasó a tener un tono magenta, producto de la magia que recorría todo su cuerpo. Eric quedó maravillado ante tal muestra de poder. Cuando la alicornio hubo abierto sus ojos, sus pupilas pasaron a tener el mismo color magenta que su cuerpo.

Eric, el poder que desprende la Señorita Sparkle…llega a niveles inmensurables, al punto que mi capacidad neuronal no es capaz de dar un análisis concreto —explicó Tars.

—Al menos teoriza —respondió el semental.

No hay teoría posible. Pensé en compararla con alguna de las gemas del infinito…pero las capacidades de estas piedras jamás fueron comprobadas, y S.H.I.E.L.D confidenció cualquier dato sobre ellas —contestó la inteligencia artificial. Hizo aparecer la gemas y el logo de S.H.I.E.L.D

—Eric… ¿Podrás seguirme el ritmo? —preguntó Twilight seriamente. Su expresión era severa, pero indiferente al mismo tiempo. Sus ojos penetraban la mirada del muchacho, quien se quedó helado por unos milisegundos.

—S- ¡Sí! Adelante —contestó él regresando a la realidad.

Magical se posicionó frente a ellos nuevamente. Observó el nuevo poder de Twilight, y no pudo evitar abrir la boca del asombro. La cerró, y dejó que una sonrisa seguida de una mueca pintara su cara.

—¡Hmmm! El Estado más allá de la Magia, una habilidad que haría que un simple mortal entrara en coma al presenciarla —expresó él.

Eh…Yo sigo aquí, estoy intacto. No sufro de ninguna hemorragia interna —aseguró Eric burlonamente.

—Tu impertinencia al presentarte a esta batalla es de temer. No expreso compasión ante ti, pero deberías renunciar o terminarás como esa yegua de ahí —planteó Magical Gift, señalando a Camila—. Tienes veinte segundos para retirarte, de lo contrario, me veré en la necesidad de quebrarte tus patas.

Eric pensó detenidamente, se quitó su casco para develar su expresión bromista. Se colocó otra vez su máscara y activó unas granadas de protones que se generaron en su lomo. Las disparó rápidamente y se dirigieron hacia el enemigo. Cuerno Veloz esta vez no se protegió y se teletransportó múltiples veces ante la vista de Eric, confundiéndolo. Twilight se colocó frente a él y generó un escudo, que usó para impactar al semental, al instante lo agarró y lo lanzó por los aires, disparándole un potente rayo mágico, que él esquivó por los pelos, de hecho, unos mechones se le desprendieron. Magical Gift sabía que esta sería una batalla bastante complicada, por ende decidió usar lo mejor de su arsenal.

Generó con su cuerno una espada mágica muy filosa, capaz de cortar hectáreas enteras de árboles, voló haciendo múltiples movimientos erróneos en dirección a Twilight, ella decidió contraatacar lanzando rayos mágicos que provocaron que Veloz se entorpeciera esquivándolos. Estando distraído, Eric reaccionó y se lanzó a máxima velocidad, generó dos espadas en ambos cascos delanteros y se empeñó en cortar alguna extremidad del unicornio. Lo único que logró fue cortarle la mitad de la cola antes de recibir una onda de choque mágica por parte de Veloz.

No hay posibilidad alguna de impacto —avisó Tars.

—Me di cuenta —respondió el hijo varón de Tony Stark.

Recomiendo el uso del pulso de presión —dijo Tars.

Eric transformó sus patas delanteras en dos rectángulos alargados con un núcleo en el centro. Esperó que Twilight terminase de atacar al enemigo, y a una distancia cercana atacó. El pulsó chocó en el cuerpo del distraído semental, él sintió cómo todos sus órganos internos se quejaban. No pudo más que lanzar un alarido de dolor.

Es una buena oportunidad para usar el choque electromagnético —aconsejó la inteligencia.

Sin dudar, generó alrededor suyo cuatro cañones de protones. Cada uno se unió con su gemelo y empezaron a girar. Hizo señal a Twilight para que se protegiera, señal que obedeció al instante. De un momento para otro, los cañones de protones, ahora cañones de choque electromagnético, lanzaron una onda eléctrica muy poderosa que impactó en Magical. Su cuerpo se retorció por completo, y el grito de agonía que soltó sorprendió a la alicornio. Eric no se detenía, y el semental, además de sentir cómo sus órganos, corazón, pulmones, incluso el cerebro, se comprimían, también experimentaba un pulsante dolor en el exterior.

—Signos vitales críticos —confirmó Tars.

Eric detuvo totalmente el ataque, el unicornio perdió la estabilidad y empezó a caer al suelo a gran velocidad, Twilight lo retuvo con su magia y ayudó a que no impactara de lleno contra la superficie. Eric aterrizó cerca de ellos y dijo:

Te concedo el golpe de gracia.

Su amiga clavó su vista en la de él, era tan fría que el pegaso sintió como si estuviera en la misma Antártida sin nada para protegerse del frío glacial.

—Esa no es la opción correcta. Celestia creía que asesinar a los sementales, yeguas o criaturas que ejercían el mal, purificaría el reino y traería paz. Algo que inconscientemente traspasó a Magical Gift, y le sirvió para inculcarlo al respecto. Él asesinó en su nombre protegiendo un ideal que ni la misma Celestia consideraba factible en ese entonces, y cuando las acciones perpetuadas por él llegaron a sus oídos en boca de Sunset, se comportó hipócritamente e ignoró a su aprendiz.

¿Y a qué quieres llegar? No acepto que Celestia erradicara a cada ser que se opusiera a la paz. Pero cuando una amenaza potencial aparece, lo correcto es exterminarla. ¡Y él es una amenaza potencial! —replicó su amigo.

—Efectuar tal acción solamente me convertiría en una pony igual o peor que Veloz. Todo el mundo tiene la posibilidad de redimirse y pensar mejor las cosas, tal y como Celestia, Luna, Discord, y Starlight hicieron —terminó de explicar Twilight.

—Deberías escuchar a tu amigo…Twilight…razón no le falta —dijo Magical Gift.

Generó rápidamente una espada de magia en su cuerno, y se incorporó en dirección al cuello de la alicornio. Con suma facilidad, Twilight esquivó el ataque. Él estaba exhausto y adolorido, respiraba con mucha pesadez. Eric levantó su pata delantera izquierda y disparó un rayo continuo, Magical esquivó el ataque y salió volando hacia el firmamento.

—Agh…cuernito oriental es bastante resistente aún…—observó Camila en la lejanía. Intentó levantarse, pero sus tres costillas rotas se lo impidieron—. M-m-maldita sea…

Twilight. La cordura abandonó a ese tipo. ¡Tienes que pensar en algo! —afirmó el pegaso verde claro. Retomó vuelo.

Ella, con insensibilidad, asintió. Atisbó al semental que se dirigía a toda velocidad hacia su presencia, se preparó y recibió un impacto mágico. La explosión mandó a volar a Eric y sacudió a Camila. Twilight había detenido al semental solamente con un escudo. Estremecido, se clonó ocho veces nuevamente, pero solamente para que todos saliesen disparados hacia diferentes direcciones y fuesen alcanzados por rayos violetas provenientes de la Princesa de la Amistad. Magical Gift inhalaba y exhalaba con fatiga, el ataque de Eric y la insistencia de Twilight lo habían agotado considerablemente.

—¡Je! Si tú no supieras utilizar ese estado, y tu amigo no hubiese interferido, te habría derrotado con mucha facilidad —verbalizó el unicornio de oriente.

—¿No habías venido aquí a demostrar que soy débil…? Parece ser que la situación se te salió de los cascos, al punto de querer asesinarme y embarrar tu ideal —conversó Twilight con frialdad.

Veloz entró en estado de shock. Otra vez se había orillado a intentar asesinar a la alicornio. Su ojo izquierdo presentaba un tic constante, y Eric se había situado unos pasos detrás de su espalda. Magical Gift creía que su poder era abismal, pero la realidad lo golpeó completamente al recordar que la maldición absorbía su vitalidad y poco a poco lo debilitaba. Imprevistamente un calor aplastante empezó a rodear al semental, a tal punto que Eric empezó a traspirar dentro de su armadura.

¡Niveles críticos de magia! —advirtió Tars a Eric.

¡¿Por qué mejor no te refrescas?! —voceó el pegaso. Lanzó nieve carbónica hacia el unicornio, cubriéndolo parcialmente.

Twilight estaba totalmente alerta, pero al mismo tiempo respiraba con dificultad. El contenido que cubría el cuerpo de Veloz se derritió como si nada, y cuando la princesa estuvo a punto de atacar para prevenir lo peor, el semental se prendió fuego. Estaba totalmente impregnado de magia calorífica, un poder que calcinó el suelo hasta dejarlo fundido, tal era la magnitud del calor, que la armadura de Eric empezó a fallar interna y externamente. La alicornio estaba totalmente sudada, sus ojos entrecerrados y muy agitada.

Veloz directamente levantó sus dos patas delanteras y expulsó fuego hacia la yegua, movimiento que esquivó con dificultad. Se alejó de la zona y subió hacia el firmamento, donde se recuperó parcialmente, ya que se sentía algo agotada.

Si continúas usando esta armadura, las posibilidades de que termines en una tumba son altas—expresó Tars.

—No es momento para tus consejos fraternales, Tars —respondió él. Se acercó a su hermana, quien observó como Magical seguía a Twilight—. Camila, requiero el Infinitium.

—Eric… ¿Qué…planeas…? —preguntó con dificultad ella.

—No planeo dejar a Twilight sola en esto. Me percaté que no está a su 100%. Se le debe estar dificultando mantener ese poder, su presión sanguínea es alta, y tiene el corazón acelerado —contó su hermano.

Camila le otorgó el Infinitium con ayuda de su magia, su hermano lo agarró con ambos cascos delanteros y especificó el portal hacia la Tierra. Rápidamente él desapareció de este mundo.

—Espero sea considerado y me traiga morfina… —habló Camila en su mente.

Twilight se encontraba cara a cara contra Magical Gift. Él no mostraba indicios de mantener una conversación, estaba dispuesto a derrotar a su enemiga alada.

—Magical, detente en este instante. No…

Se tuvo que cubrir para contrarrestar el poderoso ataque mágico irradiado de calor del unicornio oriental. A pesar de estar usando el Estado más allá de la Magia, el hechizo que estaba repeliendo le causaba complicaciones, y poco a poco su escudo se resquebrajaba. El calor que invadía su físico, provocaba un mayor cansancio del que ya originaba el estado, este último, empezaba a mostrar indicios de desactivarse. Por ende decidió teletransportarse a una distancia segura, no sin antes agarrar a Camila en el transcurso. Mientras esto ocurría, un portal se hizo presente cerca de Veloz, y de él salió una armadura de gama totalmente azulada, mantenía el característico tono metálico parcialmente en su pecho y espalda, brazos y piernas. Magical quedó desconcertado.

Vamos a ver si la "Mata Pasiones" te refresca —proclamó Eric con un deje de burla en su voz.

Veloz simplemente se encogió de hombros y atacó. Eric recibió el ataque de lleno. En la lejanía, una agotada Twilight y una herida Camila observaban el combate, la alicornio exhaló lentamente y el poder que la rodeaba regresó gradualmente a su cuerno, recuperando su aspecto en el lapso.

—Twilight… ¿Estás bien? —preguntó la joven Stark, notablemente preocupada por Twilight. Apoyó su casco derecho delantero sobre la pata izquierda delantera de la princesa como muestra de afecto e interés.

—Sí. No me gustó la idea de abandonar la batalla, pero si no lo hacía, el Estado más allá de la Magia habría abandonado mi cuerpo abruptamente y causado un terrible dolor. Necesito descansar. Es la segunda vez que uso este poder prolongadamente. Naturalmente me deja exhausta, pero no creí que Magical fuera tan obstinado para prolongar el enfrentamiento —declaró la alicornio lavanda—. Necesito cinco minutos y estaré bien. ¿Tú te encuentras bien?

—¡Unas costillas rotas! Pero nada grave —respondió con entusiasmo la rubia. Un fuerte dolor la apuñaló—. Aunque no me debería mover mucho.

—Espero Eric esté bien… —dijo Twi. Miró el combate con un deje de preocupación.

—Estará bien. Está controlando la armadura remotamente. La "Mata Pasiones" fue construida especialmente para incendios forestales, y el análisis sísmico en el interior de volcanes activos —elucidó Camila. Estaba sentada manteniendo apoyada su pata delantera izquierda en sus costillas derechas quebradas.

Eric agarró la cara del unicornio y la estrelló contra el suelo. Empezó a volar en línea recta con el rostro de su enemigo aún en la superficie.

¡¿Podrías colaborar y quedar inconsciente?! —expresó el pegaso.

Magical agarró con su magia el brazo mecánico que lo sujetaba y lo arrancó. Un mensaje crítico apareció en la cara de Eric.

—No es necesario que me avises —se quejó Eric—. Envía refacciones.

Un portal se abrió nuevamente y piezas para reemplazar el brazo faltante se acoplaron. Magical atacó con un potente rayo calorífico que no afectó al armazón que tenía en frente. Quedó perplejo y recibió un energético puñetazo en su rostro.

—¡AHGG! ¡Desgraciado! —se quejó el unicornio oriental.

—Magical entró en un estado de ira pura. Aunque los ataques que lanza se pueden catalogar mágicos, es solamente calor mezclado con algo de magia. Son poderosos, sí…pero no deja de ser simplemente un arrebato de ira que pronto se le acabará —observó Twilight.

Eric levantó sus dos brazos y disparó dos chorros de agua a una presión elevadísima. Magical salió expulsado, sintiendo un gran dolor en todo su cuerpo, de manera simultánea, un espeso vapor se escapó de él. Lanzó un alarido de dolor y sufrimiento, su rostro reflejó una rabia tan intensa como los rayos del Sol. Sobrecargó su cuerno y disparó una potente ráfaga que golpeó la armadura. Un mensaje de desconexión apareció en el rostro de Eric.

—¿Cuánto te había llevado construir esa armadura? —preguntó su amigo Roberto, quien se encontraba a su lado. El joven Stark se fastidió con la pregunta.

Veloz aplastó el casco de la "Mata Pasiones". Estaba levemente desilusionado al percatarse que la armadura era un simple títere. Empezó a buscar a Twilight.

—¡Oh, vamos! ¡Esa armadura era la más resistente de todas! —Vociferó Camila indignada.

—Pues…creo que ese último ataque fue magia pura. Hechizo que no soportó la armadura—contestó Twilight. Magical la seguía buscando—. Detrás de la cascada estaremos seguras. Dentro de poco seré capaz de activar el Estado más allá de la Magia. En tres minutos…creo…

—Es bastante conveniente que tengas una cascada cerca de tu castillo…—examinó la unicornio de veinticuatro años.

—Ya estaba mucho antes de que el Árbol de la Armonía generase el castillo. En verano, cuando tocaban días agobiantes, este lago se llenaba de ponys. Después de que mi nuevo hogar apareciera, dejaron de asistir. Creo que no querían que yo me enojase y me sintiera invadida —narró Twilight, mientras vigilaba y evitaba que Magical las encontrase.

—Tiene sentido, ahora este lugar es de tu propiedad —expuso su amiga.

—Discrepo totalmente. No soy quién para reclamar este ambiente natural, los ponyvillenses tienen el derecho a divertirse aquí si quieren… —objetó Twilight.

La entrada que conectaba Equestria con la Tierra se abrió. Dejó mostrar dos figuras que cayeron del firmamento al suelo. Magical, aún en su estado de furia pura, se dirigió hacia las dos siluetas, pero fue recibido por un potente ataque por parte de ambas. Quedó incrustado en una roca.

No es tan peligroso como creía, Eric.

Roberto, por amor a Celestia, no te confíes —contestó el pegaso.

—Después nos acongojamos por los ponyvillenses… ¡Eric trajo compañía! —dijo Camila con regocijo.

Ella se emocionó al ver al compañero de su hermano, tanto que las costillas rotas le pasaron factura nuevamente. Roberto conservaba su aspecto humano y portaba el mark 33, versión mejorada que construyó Eric referenciándose del mark 40 "escopeta" de su padre. El color y diseño difería totalmente del implementado por Tony. Era poco robusta, pero compensaba la falta de protección con un buen arsenal, una gran velocidad y rápidos repulsores. Su coloración exhibía un verde un poco más claro que el musgo en sus miembros superiores e inferiores, los laterales estaban cubiertos por verde petróleo, y su torso se cernía entre ambos colores. Eric, en cambio portaba una armadura unicornio, totalmente hecha para un pony. El Reactor Arc comenzaba en el cuerno y bajaba diagonalmente hacia el pecho, donde se unía con una figura geométrica rectangular que completaba el reactor. El color de la armadura era bastante peculiar, ya que sus patas traseras, su lomo y estomago eran totalmente azul noche, a la vez que sus laterales eran dorados. La parte frontal era completamente dorada, así mismo sus costados eran azul noche. Su casco era azul noche, mientras que la máscara era dorada. Eric se comunicó con su amigo a través de la conexión que le brindaba la armadura.

—Está cegado por la ira. Así que pretenderemos atacar frontalmente. Cuando él se trague el cebo y nos ataque, nos separamos y lo embestimos por sus laterales —reveló Eric el plan—. A la cuenta de tres… ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!

Ambos volaron en línea recta hacia Magical Gift, crédulamente él tragó el cebo y atacó con un poderosísimo rayo mágico de calor. Humano y pegaso reaccionaron y se separaron para propinar un fuerte ataque en sus costados, Roberto usó su mejor arsenal, y Eric lanzó un poderosísimo rayo mágico azul y dorado. El semental de oriente logró generar un escudo, pero se desfragmentó en el momento. Cayó abatido. Roberto y Eric se elevaron al cielo para dar una estocada final.

—¡No! ¡Eso sí que no! —gritó Twilight.

Salió volando en dirección a Veloz, proceso que aprovechó para activar el Estado más allá de la Magia. Cubrió al abatido unicornio del ataque de ambos amigos. El pegaso y su amigo aterrizaron cerca de ella, generaron un estruendoso ruido.

Quítate. No soy misericordioso con las cucarachas. Y si defiendes a una, te colocas en mi zona de tiro —advirtió Roberto a Twilight. Sacó dos pequeños misiles de sus muñecas y apuntó al semental y la yegua.

Twilight. No empecemos nuevamente con esto, ¡Mira cómo se ha puesto ese sujeto! ¡Si lo dejamos vivo, causará destrozos! —afirmó Eric.

—Pues adelante, atácame—permitió Twilight indiferentemente—. Y te juro que no dudaré en responder.

Eric hizo una señal a su amigo. Roberto lo observó, y tras unos segundos de dudar, bajó los brazos. Twilight deshizo el escudo y se acercó al agotado unicornio.

—Magical. Entiendo que estés dolido por todo lo que has pasado. Es horrible que el pony que adoras e idolatras te dé la espalda. He vivido esa experiencia con mi propio hermano cuando descubrí en el día de su boda que su amada prometida no era ella en realidad —confesó Twilight. Le extendió el casco a Cuerno Veloz, quien había vuelto en sí—. Ríndete, y prometo ayudarte a solucionar tus problemas. Cuando seas procesado por la Ley, te aseguro que podrás volver a ser un héroe con un ideal propio.

El semental se movió un poco e intentó levantarse, pero volvió a quedar inmóvil.

Tal vez le pegamos muy fuerte… —opinó Roberto.

Una vez más Magical se movió, pero mientras iba incorporándose, lanzó una maníaca risa que alarmó a ambos muchachos, pero que no inmutó a Twilight. Cuando hubo finalizado de levantarse, abrió sus ojos para revelar que estaban enteramente blancos. Una voz demoníaca combinada con la voz de Magical habló:

—¡Palabras hermosas provenientes de una dulce voz! Lastimosamente, Magical Gift ya no es dueño de su cuerpo y alma, por lo cual no pudo escucharte.

Roberto acometió sin dudarlo al poseído unicornio con sus veloces repulsores. Logró asestar cada uno de ellos arrastrándolo unos metros lejos de Twilight. Activó su armamento de hombreras y lanzó diez pequeños pero mortales misiles que impactaron en él. Inició el vuelo y se acercó a Cuerno Veloz a una velocidad súper sónica, propinándole una patada en su pecho que lo arrojó hacia el pueblo. Muchos pueblerinos se asustaron al escuchar el impacto en una de las casas.

¡Roberto! ¡Nunca más vuelvas a precipitarte de esa manera! —regañó Eric. Se acercó a Twilight—. Twilight… ¿Ahora ves por qué era necesario acabar con él…? Si nos hubieras dejado dar el golpe de gracia…

—¿…Qué? ¿Estaríamos celebrando la muerte de Magical? ¿Eso es lo que quieres, Eric? —preguntó la alicornio con total frialdad—. En el pasado me has narrado muchas historias de villanos que mueren por cumplir su objetivo en tu mundo. Pero esto es Equestria, no la Tierra. Si quieres ayudarme a salvar a Magical, bien. Pero si pretendes asesinarlo, es mejor que te retires y no interfieras en mi batalla… ¡Porque si no te acusaré de asesinato a sangre fría, e irás a prisión!

Twilight expresó su disconformidad con Eric colocando una expresión totalmente seria e imperturbable. Se elevó al cielo para dirigirse a la zona del choque. Roberto se colocó al lado de su amigo.

—¿Entonces…? —curioseó él.

—Es mejor dejarla culminar su batalla. No puedo discutir con una Twilight…que ni siquiera es ella… —contestó el pegaso. Tars detectó los signos vitales de Camila en la cercanía—. Vayamos a ayudar a mi hermana, está herida.

Llegaron a la cascada en seguida, donde la unicornio los recibió con una sonrisa.

—¡Vaya, Eric! ¿Así que así luce el modelo alicornio? Te tardaste en presumirlo —observó ella con suma felicidad.

—Es un prototipo. No logré combinarla con la nanotecnología. Ahora no hay tiempo para hablar de armaduras, traje morfina —respondió él.

Los ponys que habitaban el hogar destruido salieron ilesos por poco. El poseído semental esperaba con ansias a la alicornio mientras sacudía el polvo de sus patas. Twilight llegó abruptamente y agarró a Veloz, lo impulsó hacia el cielo, pero él corrompió la magia de la princesa, obligándola a soltarlo. Ahora era ella la sujetada, pero se zafó velozmente, y disparó potentes rayos de magia que adquirieron una forma filosa. La entidad se sorprendió ante tal ataque y se protegió, pero su hechizo intercesor se despedazó, y recibió directamente la estocada. Se sentía mareado, débil y sin ganas de luchar.

—¿Q-q-qué me has hecho…? —preguntó la entidad.

—Hechizo absorbente de poder. Drena al usuario de sus dotes mágicos temporalmente —respondió Twilight.

—Hay algo que tienes que saber sobre mí… Mientras tenga un cuerpo vivo… ¡Mi magia es ilimitada! —exclamó. Expulsó las cuchillas mágicas de su cuerpo—. No podrás detenerme con un hechizo tan… ¿Eh?

Twilight había desaparecido, seguidamente exhibió su ser a unos metros de distancia, cargando un poderosísimo ataque en su cuerno, tal era la magnitud, que una bola de poder se había formado. Magical Gift no se contuvo y expulsó todo su poder latente, acumuló una monstruosa cantidad de energía y disparó en respuesta a la yegua. Ambos poderes chocaron e hicieron temblar todo el pueblo, en consecuente, todas las ventanas de los hogares se hicieron añicos. La combinación de poderes era monstruosa, al punto de visualizarse desde Canterlot, en Ponyville todos se refugiaban y esperanzaban de que Twilight ganase. En efecto, el poder rosado estaba adquiriendo terreno y arremetiendo con el poder rojo-naranja de un Veloz poseído. La entidad se estaba esforzando al máximo para contrarrestar el ataque de su enemigo, pero el esfuerzo era inútil. No pasó ni medio minuto, cuando el rayo mágico de Twilight destrozó al opuesto e impactó en el semental. A pesar de que el cuerpo de Magical recibió un ataque de una magnitud abismal, estaba totalmente ileso. Twilight aterrizó frente a él, y cuando el ser quiso atacar, fue abruptamente congelado.

—Ahora entiendo tu función. Eres un parásito que le otorga energía constante al usuario, a cambio, te alimentas de su poder para así completar tu maduración y salir del huésped —observó Twilight. Empezaba a respirar con dificultad—. Se acabó, hasta aquí llegas.

Twilight hizo brillar su cuerno, lo acercó al congelado cuerpo, y cuando hizo contacto, el ser empezó a gritar desesperadamente intentando desligarse de Magical Gift. Un fuerte brillo cegó el entorno y a los ponys que presenciaban la escena. Cuerno Veloz empezó a abrir lentamente los ojos, para encontrarse con una Twilight que reflejaba impotencia, pero que mantenía su fría mirada aún sin tener el Estado más allá de la Magia activado.

—Esta batalla sin sentido finalizó, Magical. Tu deseo de demostrar tu punto respecto a Celestia y a mí, conllevó a que Ponyville casi terminara en las ruinas. ¿Así es cómo quieres que todos te vean? ¿Como un villano en vez de un héroe que salvó vidas…? —preguntó Twilight bastante indignada.

Veloz tosió y escupió sangre. Se incorporó lentamente, y cuando estuvo totalmente en pie, expresó una mirada que revelaba una débil sonrisa y confianza.

—Yo jamás fui un héroe para nadie. Para estas…basuras…simplemente soy un villano derrotado por el bien. ¿Tú creías que me adoraban en Canterlot? ¿Que era el pony enmascarado que enamoraba a las adolescentes? Simplemente purificaba el mal a nombre de Celestia…simplemente…simplemente me rindo —reveló Magical Gift.

Twilight solamente lo miró.

—Esa maldición que tienes, no es más que un parásito consumidor de poder. Magia antigua que se escapa de mis conocimientos. Lo mejor que pude hacer es retenerla para siempre en tu cuerpo, no se escapará jamás…no tomará posesión de ti jamás…pero morirás con ella sin la posibilidad de recuperar tu verdadera magia —contó la alicornio lavanda. Bloqueó el cuerno del semental con su magia.

Él le otorgó una cálida sonrisa. Fue agarrado con la magia de la princesa y llevado a las cercanías del castillo, donde se encontró con los aliados de la yegua.

—Twilight… ¡Estás bien! —dijo un emocionado Spike—. Eric me dijo que me quedase en el Spa, pero cuando las ventanas estallaron y todos se alocaron, escapé de ahí.

Twilight simplemente abrazó a su hermanito.

—Me legra tanto que estés bien —habló ella—. Ahora, nuestro primordial objetivo es contactar con Celestia. ¿Podrías enviarle una carta?

—¡Con gusto! —respondió el dragón.

Eric y Camila, con un apenado Roberto se acercaron. Twilight abrazó a su amiga, quien había sido inyectada con una fuerte dosis de morfina para aliviar su dolor. Entretanto, Eric le entregó una sonrisa, gesto que ella agradeció con la mirada.

—Lamento…eh…Lamento mucho lo que le dije…Princesa Twilight Sparkle… —se disculpó Roberto. Se arrodilló ante ella. Twilight se ruborizó levemente.

—No tienes porqué arrodillarte y disculparte. La situación por la que estábamos pasando simplemente nos sacó de sí —alegó la joven princesa.

—¿Princesa Twilight Sparkle? ¡Wow, qué galán! —expresó Eric.

—¡Maldito bromista de cuarta! ¡Me dijiste que era una figura extremadamente importante y que tenía que mostrar respecto absoluto! —respondió su amigo bastante enojado e indignado.

—Ah, sí…bueno, lo es…pero exageré un poquito —argumentó Eric.

Camila se acercó a una exhausta Twilight, y preguntó:

—¿Se irá directamente a prisión o…?

—¿Al Tártaro? No. Irá directamente a prisión a cumplir la condena…no sé si perpetua. Lo que sí sé, es que Celestia y él tienen un pasado que arreglar. Si lo analizamos a detalle, fue Celestia quien desencadenó estos sucesos a futuro —aseguró una cansada Twilight. En seguida recordó a su alumna herida—. ¡Starlight!

—Tranquila, está a salvo, créeme. Ahora necesita total descanso, luego podrás hablar con ella —tranquilizó Camila a la alicornio.

Una media hora transcurrió, lapso de tiempo en el que las chicas fueron arribando para recibir respuestas de lo que había acontecido. Unos quince minutos más tarde, seis guardias unicornios totalmente armados, llegaron a escena, esposaron a Veloz mágicamente y reemplazaron el bloqueo mágico de Twilight en su cuerno, por un objeto encantando metalizado. La princesa se acercó por última vez al semental de oriente, cuando iba a formular unas palabras, se quedó callada al reparar de la sonrisa triunfadora que él poseía.

—Procederemos a trasladarlo, princesa —dijo un guardia.

Los seis guardias saludaron militarmente a Twilight y se retiraron del lugar. Las chicas se acercaron a la alicornio para demostrarle afecto luego de un día muy exhaustivo.

—Bueno, me retiro, Eric —habló Roberto, mientras presenciaba la conmovedora escena—. Lo que estoy viendo ya me empalagó.

—Te acostumbras —habló su amigo—. ¿Y qué te parece Equestria?

—Eh…N-n-o estaba del todo preparado para hacer este viaje dimensional, ver ponys coloridos y presenciar tu forma… pony…—explicó Roberto. Miró fijamente a Eric, expresó con su rostro una sonrisa sincera—. Pero me alegra mucho haberte ayudado.

Su amigo le devolvió una sonrisa.

—¡Mmm! ¡Más vale que te cuides, Robertin! —expresó el pegaso verde claro. Abrió un portal para que su mejor amigo retornase a la Tierra.

—¡Ah! Eric…Significa que ahora… ¿Eres zoofílico? —curioseó él.

Stark quedó tan estupefacto por la pregunta, que se detuvo en seco. Su mirada quedó totalmente perdida. Reaccionó y recuperó su andar y pensamientos.

—Nope. Porque soy totalmente un pony, no un humano. En el caso de que fuera humano, y me acostase con una yegua… ¡Sí sería zoofílico! Pero aún no me acosté con nadie —clarificó Eric. Se acomodó el cabello luego de la explicación. Subió y bajó varias veces sus cejas para presumir de su respuesta.

—Bien —respondió Roberto. Antes de cruzar el portal, se dio media vuelta—. Pero tu alma es humana, y te gusta estar con ponys… ¡Por ende eres zoofílico!

Cruzó rápidamente hacia la Tierra dejando a su amigo sin tiempo para responder.

—Pfff. Hijo de perra… —habló Eric para sus adentros.

Todos empezaron a ingresar al castillo, la noche ya se hacía presente y una gran incertidumbre invadió a Spike.

—Eh… ¿Qué hacemos con la entrada? —preguntó el dragón, quien señaló las inexistentes puertas del castillo.

Twilight lanzó un gran bostezo, de sus ojos brotaron un par de lágrimas. Se acercó a la entrada y con su magia empezó a reagrupar los pequeños trozos de las puertas, así estuvo por un minuto y medio. Cuando finalizó, decidió continuar la marcha con todos, quienes la esperaron.

—Respecto a Starlight, Twi. Ella se encuentra muy bien, analicé su espalda y ninguna vértebra fue quebrada. Cuerno Veloz, increíblemente hizo presión en un nervio específico que conectó con el resto del sistema nervioso. Ahora se encuentra descansando, mañana posiblemente pueda recuperar sus articulaciones, pero tendrá que quedarse en cama. Creo que pasado mañana podrá recuperar su andar, aunque bastante limitado. Y la semana que viene estará totalmente recuperada —explicó Eric con detalle.

Recibió un fuerte abrazo por parte de la alicornio. Él, bastante reconfortado, respondió el afecto. Las siguientes tres horas fueron de pura relajación, donde todos intercambiaron preguntas, respuestas, y dudas. Llegadas las nueve de la noche, las chicas decidieron retirarse a sus respectivos hogares.

—Me retiro con Applejack, Eric, ¡Cuídate! —abrazó Camila a su hermano.

—¡Espera! —contestó él luego de romper la afectuosa unión—. No te puedes ir aún, ¡Tengo que administrarte otra dosis de morfina, y hacer un constante seguimiento del estado de tus costillas hasta que sanen! ¡Y eso tardará meses!

—Claro…me había olvidado… ¡La morfina hizo un buen trabajo! ¡Ya sé! ¿No tienes la inyección de calcio que le administraste a Scootaloo? —indagó Camila con suma curiosidad.

Eric reaccionó con una gran sonrisa y respondió:

—¡Pues le administré una dosis! ¡Pero recuerdo que trajimos dos más!

—¡Oh, bien! ¡Supongo que ahora soy vidente! Inconscientemente suponía que esto me pasaría —alegó con mucho orgullo su hermana.

—Ajá, sí… —contestó su hermano sin prestar mucha atención a esas palabras.

Applejack esperó afuera del castillo a su hermana adoptiva, mientras ella se inyectaba la cura. Twilight hacía compañía a ambos hermanos en el comedor del lugar, estaba que se caía de sueño.

—¡Ah…! Bien… —habló Camila. Bostezó—. Dios, me olvidé del efecto secundario del sueño. Mejor ir a casa rápidamente.

—¡Muy bien! ¡Iré contigo entonces! —aseguró su hermano de veinticuatro años.

A Twilight se le levantaron las orejas, sus ojos se abrieron completamente y el sueño se disipó. Se levantó rápidamente tirando la silla en el transcurso.

—Eric. No tienes por qué irte, ¡Aquí hay muchas habitaciones! Con gusto podrías quedarte en una…y vivir aquí… —explicó Twilight, bastante temerosa por la respuesta de su amigo.

—Twilight, no quiero ser invasivo como hace tres años. Ya tienes a Starlight aquí, y creo que a Trixie, si cuenta que viva pegada al castillo. Además, quiero conseguir mi propio hogar aquí en Ponyville —avaló él.

—No quiero ser mal educada contigo, hermanito… ¡Pfff, nah! ¡No tengo problema! Escucha, puedes venir a la granja, pero hasta que consigas un nuevo hogar, literalmente estarías "siendo invasivo". Así que, por amor a Dios, acepta la propuesta de Twilight —propuso su hermana de mechones rubios y largos.

—¡No serás ninguna carga! ¡Me encantará tenerte aquí! —expuso su amiga alada.

—S-supongo que puedo quedarme… —aceptó finalmente Eric. Twilight hizo todo lo posible para evitar festejar.

—Bien. Entonces te llevaré a tu habitación, tenemos una preparada —dijo Twilight. Eric y ella se despidieron de Camila, quien retomó el rumbo para encontrarse con Applejack.

En medio del trayecto, Eric recordó:

—Spike me dijo ayer que tenía una habitación. Pero según palabras de él, no fue preparada porque creyó que ya tendría mi propio hogar.

Twilight paró de caminar y pensó. La habitación no estaba preparada, y las otras ocupadas por sus cosas. Su cerebro exhausto solo pudo otorgarle una idea.

—Mi habitación tiene una cama de dos plazas. Es lo mejor que te puedo ofrecer. Que hayas dormido en uno de los tronos me hace sentir tan culpable. ¡Te debió doler el cuello! —intentó convencer la muchacha a su amigo.

—¡No, no, no! No es apropiado que tú y yo durmamos en la misma cama. No por el mero hecho de que me desagrade, pero no es correcto. ¿Nos tienes sábanas guardadas? Las colocaré en el suelo y dormiré ahí —aseguró Stark.

—Sí, tengo. ¡Ah, pero qué tonta! Mi cerebro ya no me da más y no se me ocurrió antes. Cuando Luna tuvo problemas con el Tantabus, una entidad que ella creó para torturarse en sus sueños por haberse convertido en Nightmare Moon, las chicas se quedaron en mi habitación con camas que les proporcioné. ¡Te daré una para que duermas! Mañana ya tendrás tu habitación —reveló Twilight muy entusiasmada.

—Gracias, Twi. A pesar de que estás agotada, aún me ayudas. ¡Tú dime dónde se encuentra la cama y la traeré con mi armadura! Aunque… ¿Por qué no llevarla a mi habitación? No me preocupa que no esté decorada—habló Eric.

—Oh… ¡Es un tramo bastante alejado…! ¡Y tú y yo estamos agotados! ¡Mejor mañana! —intentó convencer la alicornio a su amigo. Eric se encogió de hombros y aceptó.

Se ayudaron mutuamente para llevar la cama, ya que Twilight no quería que Eric usara la armadura, que era incordiosa y ruidosa. Colocaron entre ambos las sábanas y la manta. Twilight se acordó que había quitado las sábanas de su cama el día anterior, a causa de su sueño húmedo. Eric, devolviendo el favor, le hizo totalmente la cama mientras ella decidía tomarse una ducha y lavarse los dientes.

—Bien armada y perfumada. ¡Realmente duermes como una reina! —observó Eric.

Twilight, quien salió de su baño personal con los dientes lavados, alegó:

—Entonces tú dormirás como un príncipe.

Ambos se acomodaron en sus respectivos lugares.

—¡Ah! —gimió Eric muy contento. Se estiró y acomodó su almohada—. ¡Hace rato anhelaba sentir el suave abrazo de una manta!

Twilight lanzó un bostezo bastante largo y perezoso, y se acomodó. Por haberse puesto nuevamente en movimiento, aún le quedaba un poco de energía extra.

—Emmmm, ¿Eric? ¿No te dormiste? —preguntó ella.

—No, admiraba el techo de la habitación y gozaba haciendo angelitos —contestó.

—Me quería disculpar por lo que te dije hoy respecto a culparte por asesinato a sangre fría. No era yo, ese estado reprime todo sentimiento, y solamente permite dejar fluir los pensamientos. Algunos no fueron muy claros para mí —se excusó la muchacha. Eric no respondió al momento, simplemente un silencio invadió la habitación.

—Twilight, yo te disculpo. Sé perfectamente que no eras totalmente tú en esos momentos, pero tu ideal de guiar a los villanos por el buen camino sí se mantuvo intacto, aunque siento que con ese estado se agravó un poco. En mi mundo, sí dejábamos presos a muchos villanos. Pero si alguno escapaba y provocaba un desastre aún peor que el anterior, simplemente por odio o venganza…no había otra opción que acabar con su vida. Mediante fui creciendo, estuve rodeado de muchos héroes que inconscientemente me inculcaron que las amenazas siempre hay que exterminarlas. A pesar de que Veloz dejó intacta a Starlight y no asesinó a nadie, la amenaza que su poder desprendía era atroz. Y sé que duele…pero muchos héroes se han topado con enemigos que ni siquiera querían hacer daño a la gente, pero su poder incontrolable se los impedía. Te haré una pregunta. Si Starlight sufría un daño irreversible en su columna y jamás volvía a caminar, o siquiera hablar o usar su magia, o peor…moría… ¿Tú hubieras dejado vivir a Magical Gift? —indagó seriamente el muchacho. Se sentó en su cama para mirar fijamente a su amiga.

Twilight desvió la mirada hacia muchos lados, sus pupilas iban y venían mientras formulaba una respuesta. Pero se detuvo y fijó otra vez sus ojos con los de Eric. Asintió lentamente.

—Tú y yo jamás estaremos de acuerdo en este tema, pero aun así te diré esto con todo mi corazón Twilight, porque te quiero mucho. Habrá situaciones en que nunca pero nunca de los nunca podrás convencer al villano de seguir el buen camino. Y no habrá otra opción que acabar con su vida —afirmó el joven Stark. La mirada de Twilight era desconcertante. El silencio volvió a invadir la habitación.

—Se me han presentado esas situaciones, mismas que pude afrontar con la ayuda de mis amigas y Spike. Gracias al esfuerzo y la amistad, Luna, Trixie, Discord y Starlight no estarían presentes en nuestras vidas. Puede ser que haya fallado a la hora de convencer a Tirek en su momento, y ahora a Magical… ¡Pero sé que algún día ambos recapacitarán! —respondió al fin Twilight. Esta vez Eric desvió la mirada, asintió varias veces intentando procesar lo escuchado.

—Tal y como te dije, nunca estaremos de acuerdo en esto —objetó su amigo—. Pero en algo sí estoy de acuerdo, y es que siempre podrás contar con mi ayuda en una batalla, Twilight.

A ella le cambió totalmente la cara. Le colocó una débil pero cálida sonrisa a Eric, gesto que ya decía todo.

—Buenas noches, Eric. Te quiero mucho —se despidió Twilight.

—Igualmente, Twilita —respondió él.

A pesar de la conversación amarga que tuvieron, no pudo evitar sonrojarse por lo recién oído.

Me encuentro cómodamente leyendo uno de mis géneros literarios favoritos, un policial, llamado "Sangre en el Pasillo". Ay, cómo me deleito con la descripción de escenarios y personajes, me siento dentro de la historia, y a veces me imagino siendo la compañera del Detective "Galère éblouissante. ¡Cómo lo adoro! La galera, su saco naranja y ponánico central que lo caracteriza, ¡Me enamora y derrite mi corazón! Oigo que tocan la puerta de mi habitación, interrumpiendo el desenlace que leí cientos de veces.

—Adelante —respondo mientras cierro el libro y lo colo en mi mesa de noche.

Eric abre lentamente la puerta y entra cuidadosamente. Observo que está preocupado por algo, así que lo invito a sentarse al lado mío.

—Te veo preocupado, ¿Estás bien? ¿Rainbow Dash te desafió a algo nuevamente? —indago muy curiosa. Él simplemente me mira, parece estar formulando sus palabras. Abre y cierra varias veces sus fauces, hasta que finalmente decide expresarse.

—Hace tiempo pienso, Twi… que tú y yo nos conocemos hace bastante y pasamos por muchas cosas —me dice—. Y realmente siento que tenemos una gran amistad y conexión… ¡Es como si nos conociéramos desde la escuela!

—El sentimiento es mutuo, Eric —respondo. Su rostro sigue reflejando incertidumbre, lo cual me preocupa—. ¿Estás bien? Creo que hay algo que te preocupa mucho, Eric. Puedes decirme lo que sea —le aclaro. Apoyo uno de mis cascos en su espalda, y lo froto cariñosamente con intención de motivarlo.

—¿Yo fui tu único mejor amigo de género masculino? —me pregunta. La pregunta me atrapa desprevenida, pero en seguida formulo una respuesta.

—Shining Armor, a pesar de ser mi hermano, lo considero mi mejor amigo. Es que él estuvo para mí en todo momento…—suspiro y continúo —Pero tú eres mi mejor amigo dimensional, único en su esplendor. Así que yo que tú, no me preocuparía —concluyo. Lo abrazo con muchas fuerzas para reconfortarlo.

—No, no. Eso a mí no me preocupa. Es que... adoro que tú y yo tengamos una gran amistad, pero, ¡Me encantaría llevar esa relación más allá! —me revela Eric. Quedo estupefacta, tanto que no puedo romper el abrazo. Nos quedamos así por unos quince segundos, donde nadie dice nada. Lentamente rompo la unión y lo miro fijamente a la cara, estaba totalmente sonrojado.

—Yo jamás creí que me verías con esos ojos. Pensé que… eras más propenso a enamorarte de Applejack o Dash —asumo con mucha vergüenza. Siento cómo mis mejillas son invadidas por un leve rubor, que poco a poco se va agrandando.

—Twilita, escucha. Yo sé que te me declaraste hace tres años en la biblioteca, una indirecta muy bien elaborada por cierto, no cualquiera podría captarla. Bien, yo decidí ignorar tus palabras haciéndome el distraído y alegando otra cosa, no podía corresponderte esos sentimientos o rechazarlos. Equestria, ustedes…la relación reconstruida con Camila, ¡Eran cosas nuevas para mí! —deja de hablar para recuperar aliento. Desvía su mirada de la mía y la fija en el suelo—. Cuando nos enteramos que nos quedaríamos unos meses más, me alegré porque tenía la oportunidad de conocerte más, pero solamente llegué a tener un gran sentimiento de amistad contigo, por ende me fui de Equestria sin responder a tu declaración. En mis tiempos libres, pensaba tus palabras, disfrutaba del libro que me habías regalado y recordaba los buenos momentos que tú y yo habíamos pasado. Cuando retomé el camino hacia esta dimensión junto con mi hermana, decidí intentar responder a tus sentimientos, pero no sentía que fuera a ser natural. Pero este último tiempo, logré conectar contigo totalmente…y…bueno… ¿Querrías ser mi novia? —me pregunta. Quedo totalmente helada por sus palabras, pero la sensación no es desagradable, más bien, mi cerebro se congela, e inevitablemente todo mi cuerpo. Mis mejillas están muy rojas, es una calidez muy agradable. Tengo que responder.

—¿Sin haber pasado por varias citas? ¿Simplemente quieres iniciar una relación de la nada? —pregunto con dificultad, mi cerebro de a poco está recuperando su función.

—Mira, ya nos conocemos mucho, no hay necesidad de pasar por varias citas, podemos saltearnos todo eso, y pasar directamente al paso que sigue después del anterior —me dilucida. Él agarra mis cascos delanteros con suma delicadeza. Sus ojos penetran los míos totalmente, y poco a poco su boca se va acercando a la mía. ¡Ay, ya sé lo que viene! ¡Y lo anhelo con toda mi alma! Nuestros labios hacen contacto suavemente, y siento cómo millones de fuegos artificiales explotan dentro de mi boca, ¡Es una sensación extraordinaria! Aunque en las novelas, las descripciones de los besos están muy bien detalladas, al punto que te hacen sentir un efecto similar, ¿A quién quiero deludir? ¡Esto es mucho mejor que un párrafo bien escrito! Continuamos así por varios segundos, hasta que nos separamos. Sus ojos aún penetran los míos, y viceversa.

—Mmmm... Nadie antes me había hecho sentir tan relajada… ¡Y Rarity lo ha intentando llevándome al Spa y pagando múltiples tratamientos! —explico a Eric, quien se siente halagado-

—Twilight, ¿Fue tu primer beso? —me pregunta. Asiento sin dudar.

—¡Oh! ¡Pues qué bien me siento de haberte otorgado esa experiencia! —se alegra mi… ¿Novio? ¿Exactamente qué somos? Decido preguntar.

—Con este beso, ¿Oficialmente damos iniciada nuestra relación como pareja?

—¡Creo que así se inicia formalmente una relación! —contesta él con mucho júbilo.

Me emociono tanto, que extiendo mis patas delanteras y lo abrazo. No tarda ni un milisegundo en corresponderlo. Tal es mi emoción, que decido besarlo otra vez, pero sin la delicadeza de la anterior vez. Nos rendimos ante la gravedad y caemos en merced de la cama, donde él queda arriba y yo abajo. Continuamos besándonos por cortos períodos de tiempo, para después reanudar la acción. Poco a poco, la pasión que sentimos al besarnos, se hace cada vez más grande en nuestro interior, al punto que llego a sentir algo en mis patas traseras. Eric corta el lazo que mantiene unido a nuestros labios. Observo que está rojo como un tomate y mantiene una sonrisa nerviosa. Intento mirar qué es lo que me molesta, hasta que él se levanta un poco y me deja presenciarlo.

—Oh. Supongo que era de esperarse esta natural reacción del cuerpo —observo con detalle. Esta vez lo beso con delicadeza, y una vez dejo de hacerlo, le concedo total permiso para continuar con el siguiente paso. Eric se queda estático por unos segundos, me mira dudoso. Pero cuando le coloco una sonrisa afectuosa, él desiste y se prepara. Su miembro masculino hace contacto con mi miembro femenino, ¡La sensación que experimento es…! ¡No hay palabra alguna para describirla! ¡El fuego que siento es muy ardiente!

—¡Ah…! —gimió Twilight. Su cuerpo se retorció del placer, y se relajó al instante.

La joven alicornio empezó a abrir los ojos lentamente, la oscuridad invadía en su totalidad la habitación. Se sentó en la cama, y cuando se iba a desperezar, notó que sus cascos delanteros estaban mojados. Se asustó al recordar que Eric había dormido en su habitación esa noche, pero vio la cama del pegaso tendida. Pero no fue necesario para aliviar a la yegua.

—¡No, no! ¡¿Y si lo estuve haciendo mucho tiempo?! ¡¿Y si lo incomodé?! ¡¿Por qué lo hice de nuevo?! —habló para sí misma. Con su magia abrió las cortinas, y destapó con prisa la sabana y cobija, solamente para encontrarse con una mancha que la dejó boquiabierta—¡¿Sangre?! ¡Por Celestia!

Twilight salió asustada de su cama de dos plazas. Con celeridad se dirigió a su baño para hacerse un chequeo. No encontró nada fuera de lo normal, pero empezó a sentir un leve dolor en su vulva luego de unos minutos. Una cálida ducha relajó sus nervios, pensó varios casos hipotéticos respecto a la ausencia de Eric.

—Él no hubiera tenido tiempo para armar su cama al escucharme. Tal vez tuvo sueño ligero y se levantó muy temprano. O tal vez…no, eso no. ¡O simplemente madrugó! —pensó profundamente la joven yegua.

El dolor en su vulva no se había agravado, pero la incomodidad era persistente. Twilight no podía creer que masturbarse la había lastimado. Esta vez agarró sus sábanas junto con la cobija, esta última para encubrir la gran mancha roja. Llevó todo hacia el lavadero de su hogar, donde se encontró con sus sábanas manchadas de su anterior sueño húmedo esperando a ser lavadas.

—Hmmmm. —se quejó ella. Suspiró y procedió a lavar todas las telas.

Media hora después, se encaminó hacia la entrada del castillo con el objetivo de ir hacia una clínica ginecológica. Cuando pasó por el comedor, se encontró con Eric tomando un café.

—Eric, hola… —saludó Twilight, estaba bastante incomoda.

—¡Twilight! ¿Cómo dormiste? ¿Te sientes más descansada? —contestó el pegaso. Estaba muy feliz de ver a su amiga. Twilight colocó su mejor rostro para ocultar la incomodidad que su cuerpo le estaba provocando.

—Sí, dormí muy bien. ¿Tú? —preguntó ella.

—¡No dormía tan bien desde que dejé mi mundo! No es por despreciar la hospitalidad de los Apple, pero aquella noche no dormí en una cama exactamente…aunque ciertamente era mejor que dormir en uno de los tronos —declaró Eric. Dio un gran sorbo a su café.

—Me alegra bastante. Espera, ¿Acaso eso es una computadora? —curioseó la alicornio.

—¡Pensé que nunca repararías en ello! Es increíble que reconocieras una a pesar de la descripción vaga que te di hace tres años —registró el pegaso—. ¡Ven! Esta computadora es totalmente tuya.

—¡¿En serio?! ¡No puedo creerlo! —exclamó Twilight totalmente emocionada. El regocijo que sentía le había ayudado a olvidar el leve dolor e incomodidad, pero sabía que no podía quedarse a perder el tiempo—. Eric, escucha. Tengo que ir a hacer una cosa, ¡Nos veremos después!

—¿Quieres que te acompañe? Ya estoy terminando mi café —sugirió el pegaso verde claro.

—¡No! —gritó Twilight en la lejanía. Eric se encogió de hombros y siguió disfrutando su bebida.

Ella decidió volar hacia la clínica, no toleraba la idea de caminar hasta allá con un dolor fastidiándole la mañana. Durante el vuelo, presenció cómo los ponyvillenses reinstalaban las ventanas de sus hogares o negocios. No tardó en arribar al lugar, el cual se encontraba ubicado estratégicamente con vista al pueblo, increíblemente las ventanas no sufrieron daño alguno. El sol de las ocho de la mañana rodeaba la entrada del establecimiento, ocasionando que Twilight se cubriera parte de la cara con su pata delantera izquierda. Entró, y se encontró con la desgracia de esperar a ser llamada, había muchas yeguas con turno ya programado.

—Ay…por Celestia y Luna… —se disgustó la joven yegua lavanda. Se sentó, e intentando ignorar la incomodad que su entrepierna le generaba, leyó una revista con las noticias del día.

"El día de ayer, Ponyville y todos sus pueblerinos sufrieron un gran susto. ¿La causa? Un poderoso unicornio con intenciones de sembrar el caos. Pero no se salió con la suya. ¡Ya que, si perturbas la paz de Ponyville, te metes con la Princesa de la Amistad! ¡Ella confrontó al enemigo y lo derrotó luego de una prolongada y exhaustiva batalla…!"

—Maldito intento de título amarillista… —dijo Twilight en sus adentros. Con desdén dejó nuevamente la revista en su lugar.

Miró hacia la nada, y así estuvo por media hora. Cada vez que se movía, el dolor se agudizaba por unos segundos. Una ginecóloga que pasaba por la sala de espera, vio a la princesa de la amistad mirando hacia la nada. Se acercó lentamente, y con su casco delantero derecho, movió a la alicornio para traerla nuevamente a la realidad.

—Princesa Twilight, un gusto conocerla. ¿Le apetecería un café de la máquina? Se ve que esperar su turno la está aburriendo —preguntó la profesional.

—El gusto es mío. De hecho, vine a pedir un turno, pero todo está muy lento. Apenas dos yeguas fueron llamadas —expuso una irritaba Twilight.

La ginecóloga, era una pony terrestre de pelaje color mantequilla, cabello de coloración amarillo crema y ojos del mismo tono que su cuerpo. Su cutie mark no era visible al estar portando la bata correspondiente a su profesión.

—Qué descaro por parte de las recepcionistas al no percatarse que hay una princesa presente. Venga, princesa Twilight, la guiaré a mi consultorio —invitó la pony terrestre.

—¿Pero no tiene sesión con algunas de estas yeguas? —indagó Twilight. Se levantó de su asiento.

—Mi primer paciente del día recién vendrá a las tres de la tarde, por eso estoy totalmente libre. La mayoría de las yeguas siempre reservan turno a la mañana, porque quieren tener el resto del día libre. Esto provoca que mis compañeras de trabajo acaben agobiadas y se tomen un descanso de diez minutos, lo que inevitablemente genera retrasos. ¡Y seguramente ocurre en otras clínicas! —susurró la empleada profesional—. Ahora sígame que la guiaré hacia mi consultorio.

Se adentraron en un pasillo rodeado de puertas con grabados numéricos que aclaraban qué consultorio era. Llegaron al dispensario uno G, la pony terrestre abrió la puerta e invitó a la alicornio lavanda a pasar. La terrestre dejó su café en su escritorio y se acomodó en su silla de trabajo.

—Algo que se me olvidó decirle. Soy la ginecóloga Butter Cream. Comenzaré con hacerle unas preguntas —afirmó ella—. ¿Mantuvo relaciones sexuales últimamente?

—Jamás, de hecho… —contestó Twilight muy avergonzada. La doctora con su libreta ya abierta, escribió.

—¿Tu ciclo estral no se hizo presente el año pasado? A causa de esto, ¿Se generó dolor en tu vulva, hinchazón o sangrado?

—No. Controlo a la perfección mi ciclo estral. Pero hoy tuve un pequeño problema respecto a lo último que mencionó. —respondió Twilight un poco más relajada.

—Lo que le ocurrió, señorita Sparkle, es muy normal. Pero tendré que hacerle un chequeo general. Por favor, colóquese la bata que le daré—dijo Butter Cream. Se levantó de su silla, y le otorgó a Twilight una bata.

La pony terrestre salió del consultorio mientras Twilight se cambiaba. La joven alicornio aprovechó para sentarse en la camilla que tenía ahí cerca. Butter regresó al instante acompañada de una enfermera unicornio. A Twilight le invadió una gran incertidumbre. La joven enfermera le explicó que necesitaba pesarla, medir su frecuencia cardíaca y su tensión arterial. Cuando se finalizó este chequeo, la ginecóloga exploró detalladamente el cuello, el corazón, los pulmones y el vientre. Minutos más tarde, Butter le solicitó a la princesa que se recostara en la camilla con las patas traseras flexionadas y separadas, y que las apoyara en los estribos del objeto, agarró un espéculo y empezó a examinar.

—¿Exactamente qué tengo, doctora? —preguntó Twilight muy preocupada. Butter Cream escribía en su anotador.

—Una hinchazón en la vulva, producto de que su himen se rompiera —contestó Butter. Dejó de anotar, cerró su libreta y miró fijamente a Twilight, quien estaba anonadada.

—Pero yo…pero…pero nunca tuve relaciones sexuales, ¿Cómo es posible siquiera…? —indagó Twilight bastante desconcertada.

—Hay muchas causas para que el himen se afloje y se rompa, princesa. Entrenar constantemente y estirar luego de la rutina de ejercicio, clases de yoga, estrés…este último es un caso especial porque no está del todo comprobado, pero es una posibilidad. ¡Y muchos ejemplos más que no vienen al caso! —reveló la pony terrestre.

—Últimamente estuve muy pero muy estresada, pero no pensaba en complacerme. Pero repentinamente en las noches, cuando duermo, mi cuerpo cobra vida… —contó Twilight bastante apenada.

—No tiene por qué acongojarse, Princesa Twilight. ¡Es muy normal que el cuerpo reaccione de esa manera! ¡Está buscando alivio! Ahora, bien. Usted al estar muy ocupada, en movimiento, estresada, pudo provocar que su himen se aflojara. Cuando se afloja y desprende, en normal que ocurra un sangrado, pero no una hinchazón. Este último factor pudo haberse manifestado a causa de un orgasmo muy fuerte, y el himen al estar flojo y desprenderse con mucha fuerza, no ayudó.

—Cuanto me alivian sus palabras doctora —manifestó Twilight muy contenta. Butter le sonrió cálidamente.

—Aún me falta decirle algo más. Le daré un antibiótico que ayudará en su desinflamación —dilucidó ella.

La pony de mechones amarillo crema se levantó de su asiento y se acercó a un armario totalmente blanco. Lo abrió e inspeccionó unos segundos para luego dar con lo que buscaba. Se lo entregó a Twilight.

—Desinfarmalor. Tome una píldora dos veces al día cada siete horas. Su aseguradora cubre los gastos —aclaró Butter.

—¿A-a-aseguradora…? —preguntó Twilight totalmente incrédula.

Butter Cream no se esperó esas palabras. Se sentó nuevamente.

—¿Usted me está queriendo decir que no tiene una aseguradora? ¿Nunca fue en su adolescencia al ginecólogo? —interrogó la profesional.

—No. Jamás. Mi mamá no lo creía necesario. Soy una yegua muy sana —manifestó la yegua alada.

—Es normal, las yeguas esperan a experimentar cuando llega el ciclo estral, ergo no sienten la necesidad de hacerse chequear. Cuando una adolescente asiste por primera vez, se crea una aseguradora para cubrir medicamentos o tratamientos especiales —tomó un sorbo de su café, sintió un gran disgusto al percatarse que estaba frío, continuó—. Pero como usted jamás se hizo un chequeo hasta ahora, y no tiene aseguradora. Lamentablemente tendrá que pagar ese medicamento… y el chequeo…

La sonrisa de Twilight se borró por completo. Preguntó el coste, a sabiendas de que le darían una respuesta totalmente amarga:

—¿Cuánto cuesta?

Butter, luego de hacer una cuenta matemática, respondió:

—Seis mil setecientos bits.

A Twilight se le cayeron totalmente las orejas. Tanta fue la angustia, que sintió a su corazón y cerebro gritar. Luego del shock, explicó que iría en busca del dinero para pagarle.

—A mí no me tiene que pagar, princesa. Tiene que acercarse a la recepción, y también podrá preguntar por el seguro. ¡Aquí mismo podrá hacer el trámite! —pormenorizó la doctora terrestre.

Twilight asintió repetidas veces. Lanzó un suspiro y dijo:

—Gracias nuevamente por despejar mi temor.

—Y gracias a usted por ser mi paciente. Oh, casi lo olvido. Si logra obtener un seguro, acérquese nuevamente a mi consultorio para asignarle un nuevo turno. Estimo que tendrá que hacerse un chequeo cada dos meses. Como nunca los hizo en su adolescencia, es necesario hacer un seguimiento. ¡Nos vemos! —se despidió Butter Cream luego de dar su explicación. Se alejó de Twilight con la idea de buscar más café.

Twilight, dejando ingresar su mal humor a su cabeza, se teletransportó al castillo, específicamente al comedor. Encontró a Eric leyendo un libro.

—Hola Twilight —saludó Eric sin inmutarse. Twilight se sentó a su lado—. Fui a visitar a Starlight junto con Spike y Trixie en estas horas que estuviste ausente. Se encuentra muy bien, aunque tiene fiebre. Aún así, puede mover sus extremidades, tal y como te había dicho. La maga de pacotilla, y Spike, se encargarán de cuidarla.

A Twilight no le importó la palabra peyorativa que usó Eric para referirse a Trixie. Aunque la había perdonado y aceptó totalmente la amistad que tenía con Starlight, en lo más profundo de su mente, donde los malos pensamientos se encerraban para nunca salir, se encontraba uno que estaba totalmente de acuerdo en que ella era una maga sin talento. Inevitablemente estaba de acuerdo con Eric.

—¿Puedo pedirte un favor? —preguntó la yegua alada lavanda.

—Estoy libre, supongo que puedo ayudarte —respondió Eric burlonamente. Su amiga simplemente lo miró algo desanimada.

—¿Me podrías prestar seis mil setecientos bits? —preguntó ella sin cautela. Se encogió de hombros, cerró los ojos y bajó las orejas esperando una respuesta desalentadora. El pegaso siguió leyendo el libro.

—Sí, por supuesto. No es problema alguno, Twilita. ¿Te involucraste en negocios que no debías y ahora le debes dinero a un jefe de la mafia? —indagó él. Ocultó su cara detrás del libro y río fuertemente. Twilight, feliz, le pegó suavemente en su hombro izquierdo—. He dejado los baúles en la sala del mapa, abre uno y agarra lo que necesites.

—¡Gracias, Eric! ¡Eres un tesoro! Literalmente… —contestó ella muy jubilosa. Emprendió la caminata hacia el salón del mapa. Al abrir uno, se anonadó al ver la inmensa cantidad de bits, pero agarró lo justo y necesario para cerrar esa trampa de oro.

Se teletransportó nuevamente a la clínica, dónde se acercó a la recepción para otorgar el pago de su chequeo y solicitar el seguro. Por suerte, al ser la Princesa de la Amistad, recibió este último totalmente gratis. Una vez finalizado el proceso burocrático, se reencontró con Butter Cream en su correspondiente consultorio. La pony terrestre intercambió algunas palabras con la alicornio, y le reservó un turno, se despidieron y cada una siguió su camino. Twilight regresó muy feliz al castillo, aún sentía el leve dolor, pero fue disminuyendo luego de ingerir el medicamento.

—¿Starlight? —preguntó Twilight luego de tocar la puerta de la habitación de su alumna.

—Adelante —respondió la joven unicornio con una voz algo ronca.

Twilight ingresó a la alcoba. No evitó soltar unas lágrimas y una débil sonrisa al ver a su amiga. Estaba algo débil producto de la fiebre. Se sentó en el borde derecho de la cama, con cuidado abrazó a Starlight. Con mucho cariño, ella se lo correspondió.

—Twilight, no acabaste con él, ¿Cierto? —preguntó Starlight.

Ella respondió negativamente moviendo la cabeza para ambos lados.

—Al enterarme de lo que te hizo, quise vengarte a toda costa… ¡Realmente tuve el impulso…pero…! —intentó justificar la princesa.

—No hubieras sido la Twilight que conozco. Si tú asesinaras a tus enemigos, dudo mucho que Celestia te convirtiera en princesa. Luna, Trixie, Discord, y yo no estaríamos aquí si ese fuera el escenario. Aunque creo que asesinar al Amo del Caos sería un problema…es un mal necesario... —concibió su alumna número uno—. Cuando me recupere, comenzaré a entrenar arduamente para alcanzarte. Al creer que tú y yo estábamos al mismo nivel, imaginé que necesitaríamos a Celestia o Luna… ¡O ambas, para derrotarlo! ¡Pero sin duda alguna tu fuerza es extraordinaria!

Starlight golpeó suavemente con su casco delantero derecho, el hombro derecho de Twilight.

—Starlight. Cuerno Veloz era un oponente más allá de lo imaginado. Sin el Estado más allá de la Magia…no le habría tocado ni un mechón de su melena.

—¡¿El Estado más allá de la Magia?! ¡Esa magia ancestral es un mito…! ¡¿Cómo es siquiera posible?! —preguntó Starlight totalmente estupefacta. Intentó incorporarse en su cama, pero su cuerpo se lo impidió rotundamente.

Su maestra la miró. Suspiró y habló:

—Créeme, te iba a revelar este poder algún día. Pero hasta ayer, no era capaz de activarlo…Y solamente usé la forma imperfecta… ¡Ni siquiera Star Swirl pudo perfeccionar este estado! ¡Y él es el creador! Además, no es un poder ancestral, es el potencial de un unicornio liberado parcialmente. Te daré un ejemplo. Tú y yo tenemos una gran capacidad para usar la magia, pero en términos de Star Swirl, es una capacidad básica. Desligándonos de los sentimientos, y permitiéndonos ser uno con la magia, es como se llega al Estado más allá de la Magia.

Starlight colocó una sonrisa engreída.

—Entonces… ¡Nos fortaleceremos aún más para superar esa barrera y perfeccionar ese estado! No voy a permitir nuevamente que un don nadie me supere, y que tú tengas que salvarme el pellejo.

Twilight lanzó una débil carcajada.

—Estás mucho más presumida de lo habitual, Starlight —observó su maestra.

Twilight, mucho más aliviada de su dolor, y más relajada, caminaba por los pasillos de su hogar. Dio con la habitación de Eric, la cual estaba abierta. Entró y se impactó por la escena que iba a suceder.

—¡Eric, no! ¡¿Qué haces?! —preguntó ella totalmente estupefacta.

Él, con ayuda de un gran mazo, estaba a punto de destruir la pared derecha de cristal de su alcoba. Algo más que impresionó a Twilight, fue que su amigo estaba en su forma humana.

—¡Twilight! Disculpa, estaba en medio de la remodelación, ¿No te importa que tire esta pared abajo? La otra habitación está desocupada —expuso el muchacho.

—¡Claro que me importa! ¡Es parte de mi hogar lo que estás destruyendo! ¡Y sin mi permiso! —entró Twilight en cólera. Retiró el mazo de las manos de Eric con su magia.

—Twilight, Twilight, Twilight, tranquilízate, sé que es descortés de mi parte hacer esto…

—¡Descortés no es la palabra que yo utilizaría! —interrumpió ella.

—Okey, escucha, sé que te enojarías por esto, así que decidí pagarte —confesó Eric—. Tengo planeado destruir las paredes que conectan las cinco habitaciones continuas, por ende, lo que te daré a cambio, son novecientos mil bits. ¿Estás de acuerdo…?

Twilight soltó el mazo. Lo miró totalmente indignada.

—No puede ser que estés intentado sobornarme… ¡Eric, tú me conoces! ¡Simplemente con consultarme bastaba! El castillo es inmenso, tiene muchas habitaciones en desuso. No hubiera tenido ninguna objeción. ¡Pero hacerlo a mis espaldas…! —gritó ella. Una vena había aparecido en frente.

—Está bien, está bien. No es necesario que explotes en ira. Me equivoqué totalmente. ¿Me dejarás expandir mi cuarto…? —inquirió el joven Stark. Estaba apenado. Twilight se retiró sin decir palabra alguna. Eric se acercó a la entrada de la puerta—. ¡Twilight, Twilight! ¡Podemos hablar de esto, no es necesario ignorar al otro pony…bueno…humano esta vez!

Eric se encaminó hacia la biblioteca, donde encontró a una mal humorada Twilight sentada en un sofá rojo. Tomaba un café, y leía un libro. Él, siendo aún humano, se sentó en un sofá apartado y empezó a chocar sus dedos índices buscando la forma de romper el silencio.

—Me siento bastante mal por haberte hecho enojar, ¿Hay alguna forma de compensar lo que hice…? —habló él sin mirarla. Twilight siguió leyendo. De pronto recordó la computadora para ella.

Se levantó abruptamente, y con celeridad desapareció de la biblioteca. Regresó tres minutos después con el artefacto en sus manos.

—Mira, Twilight, esta es la computadora que quería otorgarte. Me olvidé por completo —dijo él. Ella apartó la mirada del libro—. Tiene mucha, pero mucha información respecto a mi mundo. Desde historia, biología, matemática, física, química, aeronáutica, filosofía. ¡Y mucho más! Pero para que accedas a esa información, tendrás que aprender a usar la computadora por tu cuenta, ¡Ese es mi reto para ti! La pantalla reacciona muy bien al casco. Pero también podrás usar el mouse, ¡Ya que tienes magia!

Eric levantó la mirada, su amiga alada ya no estaba más sentada en el sofá. Apareció de la nada al lado suyo.

—¡Uhhhhhh! ¿Puedo empezar ahora? —preguntó Twilight. Bajó sus orejas, como si de una súplica se tratase. Eric con mucho gusto se la entregó—. No olvidé tus acciones, Eric. Pero con éste hermoso regalo, ya no estoy tan enojada.

—¿S-significa que puedo ampliar mi habitación? —preguntó Eric con temor.

Twilight agarró la computadora con su magia, se llevó su casco delantero izquierdo al mentón y pensó. Respondió luego de varios segundos.

—Está bien. Te dejaré hacerlo. Con la condición de que regreses a tu forma de pegaso, y no uses tu armadura de nanotecnología para ayudarte —reveló ella con una sonrisa.

—¡No! ¡Es imposible para mí! ¡No sé usar un mazo con estos cascos! ¡Tardaré eones! —replicó él, totalmente indignado.

—Ay, qué lástima. ¿No hay ningún héroe por aquí que te pueda ayudar? —preguntó ella burlescamente. Se retiró mofándose cariñosamente del pegaso.

—Mmmmm. Supongo que requeriré de ayuda —pensó Eric. Se acomodó en el sofá, y cerró los ojos.

Twilight cerró la portátil, estaba angustiada porque no había sabido usar ni el bloc de notas. Anhelaba explorar toda esa valiosa información, tanto que pensó en desistir del reto y pedir ayuda a Eric. Sintió ansiedad repentinamente. Sin duda alguna, Twilight dejó algo sin revolver, y necesitaba quitárselo de encima para relajarse totalmente, y tal vez así poder explorar mejor la computadora. Cuando abrió la puerta de su habitación, dos armaduras humanoides pasaron frente a ella. El susto de la alicornio fue tal, que se cayó de espaldas al suelo. Eric se posicionó frente a la puerta y dijo:

—Dijiste que no podía usar mi armadura de nanotecnología y mi forma humana. Por ende, le solicité ayuda a Tars. ¡Él, muy cortésmente aceptó!

No es así, señorita. Me amenazó con desactivarme. Solicito que me salve —respondió Tars a través de una armadura que se paró a un costado de la puerta.

Eric ahuyentó a su ayudante. Ayudó a Twilight a reincorporarse.

—Debí haber pensado mejor las condiciones —admitió Twilight con un casco en su frente. Con una sonrisa en su rostro, movió la cabeza hacia ambos lados—. Sé libre de usar a Tars. ¡Pero la próxima que necesites ampliar algo, no te será muy fácil!

—¡Ja! ¡Espera a que ocurra, primero! —contestó él.

Twilight se detuvo en el comedor para chequear su alforja. Recibió la visita de Spike, quien había estado desaparecido todo el día. Ella miró a su hermanito y ayudante número uno, lo que vio la preocupó totalmente. Los ojos del dragón estaban sin brillo y una infelicidad lo abrumaba. Twilight le concedió un acogedor abrazo que él respondió con mucha fuerza.

—¿Quieres ir conmigo a Canterlot? —preguntó su hermana mayor.

Con la voz entrecortada, él respondió:

—S-s-s-sí. M-m-me encantaría.

La alicornio lavanda acercó a su hermanito y se teletransportó rápidamente a la estación de tren. A continuación, solicitó dos boletos rumbo a Canterlot.

—¡Próximo tren dentro de quince minutos! —informó el guarda.

Twilight y Spike esperaron sentados en una de las bancas de la estación. La princesa le concedió un libro al dragón para que se entretuviera, ya que él no daba las de hablar. La alicornio empezó a sentir un leve dolor en su vulva nuevamente, sin pensarlo, abrió su alforja, agarró la caja con el medicamento adentro y extrajo una pastilla. La ingirió con celeridad, pero no pudo evitar que Spike preguntase.

—¿Estás bien, Twilight? —indagó él con un deje de inquietud.

—Dolor muscular por lo acontecido ayer. Nada de qué preocuparse —contestó ella encogiéndose de hombros. El dragón continuó leyendo.

La formación llegó a tiempo. Todos los pasajeros presentaron sus boletos, subieron y se relajaron mientras se dirigían hacia Canterlot. El espacio que rodeaba a Twilight y Spike era bastante denso. El dragón se había cansado de leer, y simplemente admiraba el verde paisaje que atravesaba su vista. Su hermana mayor adoptiva estaba bastante inquieta, por ende, decidió romper el silencio con una pregunta que hizo llorar levemente a su hermano:

—¿Fue muy cortante su respuesta…?

—N-n-no. Fue muy cálida. Usó las palabras más suaves. Pero aun así, rompieron mi corazón e ilusiones —arguyó Spike. Se limpió con sus manos las lágrimas de cocodrilo que habían empezado a brotar de sus ojos.

Twilight extendió sus cascos y dijo:

—Ven aquí.

El dragón saltó de su asiento y terminó en cascos de la alicornio. Se desahogó en su pecho durante todo el viaje. Twilight simplemente acarició con ternura la primera placa verde de la cabeza de su hermanito. Llegaron a Canterlot, y emprendieron viaje hacia el castillo.

—¿Mucho mejor…? —curioseó ella.

—Sí. Estoy mejor, lo necesitaba. Gracias —habló él. Abrazó con celeridad a Twilight y rompió el afecto.

—Si necesitas hablarlo… —empezó a hablar Twilight.

—Puedo contar contigo, lo sé —terminó Spike de completar la oración—. ¿Exactamente por qué estamos en Canterlot? ¿Una misión diplomática? ¿Merienda con las princesas?

—Nada de eso, Spike. Tengo que hablar seriamente con Celestia —confesó ella.

—Obviaste el "princesa". Es muy serio, ¿Verdad? —indagó el dragón de escamas purpuras.

Ella asintió. Llegaron a las puertas del enorme lugar. Dos yeguas que estaban de guardia recibieron a la Princesa de la Amistad, una se acercó y dijo:

—Princesa Twilight. Bienvenida. La Princesa Celestia presintió que usted arribaría el día de hoy. De ser el caso, usted debería ser guiada hacia el salón del trono.

—Está bien —respondió secamente ella. Avanzó detrás de la guardia. Spike procedió a seguirla, pero fue detenido por la otra guardia.

—Sin compañía —dijo firmemente.

El joven dragón vio como su hermana se alejaba mientras las puertas se cerraban. No tendría más opción que esperar su regreso. Twilight, por su parte, caminaba detrás de la guardia. Su expresión no delataba ni la más mínima emoción. Las puertas del salón del trono se abrieron, y delataron a una firme, e inexpresiva Celestia sentada en su trono.

—La Princesa de la Amistad ante usted, princesa Celestia —anunció la guardia. Sin decir nada más, se retiró y cerró las puertas.

Celestia suspiró y miró a sus alrededores algo desconcertada, en el fondo sabía que esto ocurriría luego de enterarse de la llegada de Magical al Castillo, y por otro lado, deseaba que esto no hubiese ocurrido. Se levantó y empezó a caminar en dirección a su alumna.

—Me hubiese gustado que conocieras mi pasado en otras circunstancias…y en boca mía… —habló Celestia.

—La situación no se presentó, lamentablemente. Celestia, para mí… ¡Todo esto es un flechazo en mi corazón! Te consideraba mi segunda madre. Pero el hecho de que me hayas ocultado el cómo eras realmente… y escuchar las horribles cosas que le hacías a esos ponys… —expresó Twilight. Varias lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.

—Twilight, ¡Yo cambié! ¡Cambié para el bien de mis súbditos! —respondió Celestia. Se empezó a quebrar poco a poco, algo que Twilight nunca había visto en ella—. Los tiempos antes de que tú existieras, eran muy, pero muy difíciles. Gobernar era muy complicado, y Luna y yo no podíamos ser unas princesas tiernas y bondadosas… ¡Equestria estaba llena de maldad! ¡¿Entiendes lo que eso significa?! ¡Por donde tú fueras, algo malo podría pasar! ¡Nosotras poco a poco empezamos a erradicar la maldad que ni el mismísimo Star Swirl junto a los pilares pudieron del todo! Cuando ellos desaparecieron, todo el peso recayó en nosotras. Las tres tribus de ponys habían acordado la paz, pero aún así había diferencias notables, los Windigos no habían desaparecido del todo en algunas ubicaciones de Equestria, muchos pueblos se estaban empezado a instalar, la construcción del castillo había comenzado, y con eso, Canterlot… ¡Evitar que Discord escapara de su prisión a causa de la discordia que había en la mayoría del reino! Muertes, enfermedades, necesidad de trabajo. ¡¿Te imaginas siquiera el estrés que Luna y yo sufríamos?! ¡¿Puedes acaso imaginarlo?!

—No…no puedo imaginarme una dictadura fascista. Entiendo que tu deber era confrontar a la maldad… Pero no así. ¡Las tres tribus de ponys confiaban que tendrían paz de ahora en más bajo la protección de dos alicornios! Pero simplemente ustedes demostraron tener un casco de hierro —dijo Twilight. Celestia quedó totalmente indignada—. Sé perfectamente que cambiaste…pero…

Twilight recibió una cachetada por parte de Celestia.

—Tienes… ¡¿Tienes la osadía de escupir esas palabras en mi cara?! ¡¿Insinúas que llevé a cabo una dictadura fascista?! ¡¿Acaso escuchas tus palabras, Twilight Sparkle?! —Exclamó en cólera Celestia. Twilight se asustó por completo—. Magical te habrá contado parte de mi pasado, sí. ¡Pero esas deducciones a las que tú llegaste son totalmente erradas! Lamento decirte que la historia de las tres tribus es una falacia, historia creada para contentar a mis súbditos y que no sepan la verdadera. Las comandantes jamás quedaron atrapadas, y sus ayudantes jamás derrotaron a los Windigos con el poder de la amistad. Luna y yo enviamos a tres comandantes de cada tribu a buscar nuevas tierras, ¡Porque el caos y la maldad habían corrompido nuestro anterior reino! Un reino al que apenas podíamos dirigir. A pesar de ya estar vivas por milenios, Luna y yo aún estábamos intentando aprender a usar nuestros poderes con ayuda de Star Swirl, y esta gran responsabilidad de cuidar a nuestros súbditos era una gran carga. Hacíamos todo lo posible por repeler la discordia generada por Discord…pero lamentablemente su influencia llegó a las tres tribus…y todo el caos emergió, incluidos los Windigos.

Hizo una larga pausa. Se dirigió hacia su trono. Twilight, con un casco en su mejilla adolorida, y unas lágrimas en sus ojos, la siguió. Celestia prosiguió, se la notaba algo apenada por haberle levantado el casco a su alumna:

—Los pegasos fueron los causantes de iniciar este conflicto, obviamente influenciados por la maldad de Discord. Descubrieron que podían controlar el aspecto climático en su totalidad, por ende decidieron perjudicar a los terrestres y unicornios. Luna hizo todo lo posible para acabar con esa injusticia, y cuando el sol y la luna volvieron a reflejarse en el cielo, los ponys terrestres perfeccionaron totalmente el don que tenían con la tierra y la naturaleza. Decidieron devolverle la jugada a los pegasos, retirándoles los suministros de comida. Inevitablemente los unicornios se vieron afectados una vez más, y en un acto de desesperación, decidieron enviar una advertencia incendiando varios hogares con su magia. Fue lo más estúpido que pudieron haber hecho, ¡Inició una guerra interna! Esa fue la gota que rebasó la cubeta, los Windigos hicieron acto de presencia. ¿Sabes por qué la historia de la derrota de estas criaturas es fundamental en el Día de la Fogata?

Twilight, acongojada y estupefacta, negó con la cabeza. Celestia continuó:

—Porque es de extrema importancia evitar que regresen. No son simplemente criaturas que se alimentan de la discordia, ¡Son espíritus del más allá! ¡Demonios que fueron liberados en el mundo terrenal! Una vez congelan a sus víctimas, absorben totalmente sus almas hasta dejarlos secos.

Twilight simplemente se limitaba a escuchar. Estaba muy impactada por el relato, pero evitaba demostrarlo.

—Luego de que el caos cesara por un tiempo, mi hermana y yo decidimos elegir a tres generales de cada tribu, los enviamos a buscar una tierra donde Discord no hubiese sembrado su maldad. En ese lapso, nosotras derrotamos a los Windigos junto con la ayuda de Star Swirl, procuramos que las actividades internas del reino se reactivaran y que la tensión disminuyera. Cuando recibimos la noticia de un territorio con un buen clima y tierra fértil, decidimos abandonar totalmente nuestro hogar…fue difícil hacerlo…muchos se quedaron, otros tomaron diferentes caminos, y varios fueron fieles a sus princesas —Celestia tomó aire. Suspiró levemente—. Discord había llegado a nuestro nuevo hogar, apenas las tribus de ponys estaban empezando a adaptarse, a dejar el pasado atrás… ¡Pero no! ¡La discordia invadió la paz nuevamente! ¡Luna y yo decidimos acabar totalmente con Discord! Pero Star Swirl nos advirtió que sería un suicidio intentar acabar con el Amo del Caos, y nos reveló los Elementos de la Armonía. Con ellos, logramos petrificar a Discord y acabar con su maldad de una vez por todas. Pero la paz nunca llegó. Todos nuestros súbditos estaban asustados de que otra amenaza surgiera, empezaron a haber disturbios, casas quemadas, familias asesinadas, falta de alimentos. Los pegasos creyeron que esto último lo estaban generado nuevamente los ponys terrestres a propósito y decidieron contraatacar nuevamente tapando la luz del día y trayendo tormentas destructivas. ¡Todo estaba ocurriendo nuevamente! Discord ya no era una amenaza…pero toda la discordia empezaba a debilitar su prisión de piedra…si algo grave estallaba, él sería liberado otra vez.

Twilight miraba hacia el suelo. Solo escuchaba. Todo argumento formulado en su cabeza había sido destruido por las palabras de Celestia. Simplemente no podía plantarle cara. Celestia prosiguió:

—Star Swirl había encontrado portadores para los elementos, pronto se hicieron llamar "Los Pilares" y nos brindaron su ayuda para recuperar poco a poco la paz. Con el pasar del tiempo, muchos ponys empezaron a asentarse en Equestria, muchos de ellos eran renegados a la idea de abandonar el anterior reino, pero desistieron con el tiempo. Poco a poco, parte del territorio se fue poblando. Gracias a los diferentes portadores de los elementos, descubrimos que había otros pueblos en la lejanía, un ejemplo, el oriente del territorio, hogar de uno de los pilares. El emperador Tin-Han-San, vio con mucha alegría nuestra propuesta de alianza, Equestria Oriental nació. Me estoy desviando. El pasar del tiempo trajo oscuridad nuevamente, Star Swirl y sus compañeros desaparecieron misteriosamente, esto provocó nuevamente caos en Equestria, pero como el territorio estaba doblemente poblado, las consecuencias fueron el cuádruple de peor. Esta vez habían surgido grupos que administraban ilícitamente ciertos sectores del territorio, otros se dedicaban a motivar el odio hacia nosotras y un posible intento de destitución de la monarquía. Luna y yo estábamos hastiadas, Twilight… ¡Cansadas de lidiar con los mismos problemas una y otra vez! ¡Estresadas de pensar qué problema sería el causante de la liberación de Discord! No queríamos perder nuestro nuevo hogar, el cual nos había llevado años levantar… ¡Canterlot ni siquiera estaba construido del todo! Decidimos afrontar los hechos con cascos de hierro, demostrar que las princesas no se doblegarían a la desesperación. Tuvimos que confrontar la dura realidad, Twilight…el problema ya no era Discord, Chrysalis o algún otro ser malévolo, éste radicaba en gran parte de nuestros súbditos...mismos que se encargaban de llevar al caos a cada esquina de Equestria. Luego tú ya sabes el resto de la historia…que te narró…mi hijo —terminó de explicar Celestia.

Su alumna número uno y ahora Princesa de la Amistad, clavó su mirada en la de su mentora. Tanto fue el impacto al escuchar esas última palabras, que sus cuatro patas empezaron a temblar, su pelaje lavanda se tornó pálido y cayó desmayada al suelo. Celestia saltó de su trono y corrió en su ayuda.

—¿Su hijo? ¿Magical Gift es su hijo…? —preguntó una reincorporada Twilight. Se encontraba sentada en la cama de Celestia. Había sido llevada ahí por su maestra.

—Sí, Twilight. No quiero ocultarte nada más. Él fue creado a base de mi magia, a mi semejanza total. Me acompañó gran parte de mi vida, vivió los sucesos que te narré hace una hora. Él estaba totalmente de acuerdo con mis acciones, siempre veía con positividad mis decisiones…en pocas palabras, era el hijo perfecto. Pero luego de tomar una decisión que cambiaría el rumbo de Equestria, esa perfección se disipó. Al recuperar el control total de Equestria, y lograr que todos mis súbditos empezaran a vivir en paz, Luna y yo comenzamos una serie de proyectos para borrar las huellas del pasado, incluyendo el conflicto entre las tres tribus, reemplazando la historia por una más... suave. Sabíamos que la generación equestriana que se encontraba coexistiendo en ese momento con nosotras no se creería la nueva historia. Pero minuciosamente con el pasar de los siglos, logramos reemplazar la verdadera historia con nuestra versión. Bien, finalmente la paz reinaba. Sí, había amenazas, pero nuestros súbditos confiaban plenamente en nosotras y sabían que acabaríamos con el mal, evitando así el caos interno de una vez por todas. Mi hijo no vio factible que Luna y yo bajáramos la guardia, básicamente que nos relajáramos, para él significaba la total perdición. Me confrontó con sus palabras, pero simplemente lo castigué por haberle faltado el respeto a su madre, una acción que me arrepiento de haber ejecutado. Me concentré en expandir mis conocimientos a otro pony. Así conocí a Sunset Shimmer, una unicornio que anhelaba hacerse más poderosa y compartir su talento con el mundo. Era una yegua muy estudiosa y dedicada, horas y horas frente a los libros, practicando hechizos, creando los suyos propios. A sus veinte años, se sintió atraída por mi hijo. Él era muy terco y rechazaba cualquier petición, ya sea para hablar o para que le aclarase una duda. Aun así, con el tiempo logró entrar en su corazón.

Twilight se acomodó al lado de Celestia. Su mentora finalmente se había abierto con ella.

—¡Mi hijo había encontrado el amor! Cuando me reveló que había iniciado una relación con Sunset, ¡Hice la mejor cena para celebrarlo! Aunque la mitad se quemó… ¡Pero la intención es lo que cuenta! —explicó Celestia con júbilo. Una pequeña lágrima se escapó de su ojo derecho.

—Si me permite hablar, princesa. Magical es inmortal, por ende… —habló finalmente Twilight.

—Sí, sobrevivió a Sunset. Ella falleció a los noventa y siete años de edad. Luego del funeral, él me dijo que fueron los mejores setenta y siete años de su vida. Su expresión al decírmelo me heló la sangre, repentinamente regresó a ser el muchacho frío en el que se convirtió luego de haberlo castigado aquella vez que me confrontó. El tiempo siguió pasando, y nos distanciamos cada vez más, yo adquirí una fascinación por los pasteles, empecé a interactuar más con mis súbditos, y pensé en abrir una escuela para unicornios dotados. Recuerdo que Sunset quería ser la primera profesora en enseñar. Lamentablemente no pude concretar la apertura de la escuela a lo largo de su existencia, y sólo a finales del siglo pasado cumplí el acometido. A sus treinta y cinco años, ella y Magical partieron a explorar todo Equestria, se aventuraron mucho más allá del reino gracias a los conocimientos que mi hijo poseía de los territorios externos —narró Celestia. Lanzó un leve suspiro y observó a Twilight, quien pensaba.

—Ah, Celestia, si me permite preguntar…

—¡Oh! Twilight, por favor, deja los formalismos. Hace rato te propasaste, sí. Pero yo también lo hice al levantarte el casco. Discúlpame —se disculpó Celestia. Extendió sus dos patas delanteras en señal de querer otorgar un cálido abrazo.

Twilight lo aceptó completamente.

—Perdóname a mí. Te juzgué sin siquiera conocerte —contestó su alumna.

—¡Es entendible! Yo fui muy obstinada al ocultar mi pasado a la pony que considero mi segunda hija —alegó su mentora. Ambas se separaron y miraron. Posterior a esto, se abrazaron con mucha más fuerza.

—Celestia, Magical Gift portaba el Amuleto del Alicornio Celestial… ¿Sabes dónde lo pudo conseguir? —preguntó la joven alicornio—. Él me explicó dónde lo consiguió, pero con todo lo que me has relatado, revela que él mintió.

Celestia abrió la boca a causa de la sorpresa que le había causado la pregunta. Respondió a la brevedad y sin cavilar:

—Gusty la Grande fue la portadora original del elemento, ya que se lo concedí a ella primero —reveló Celestia. Twilight se hiperventiló.

—¡¿Usted?! ¡Pero, pero, pero, pero! ¡La guerra de los monstruos ocurrió hace… ¡No hay registro alguno de la fecha! Celestia… ¡¿C-c-c-cuántos años tienes?! —indagó totalmente estupefacta su alumna.

—Si te soy honesta, Twilight, ya perdí la cuenta… —contestó ella. La reacción de Twilight le provocó una pequeña risa, la ocultó rápidamente con sus cascos delanteros—. Muy bien, como decía. Gusty la Grande fue la primera portadora, y después de ella muchos más la sucedieron, hasta que llegó el turno de Sunset. Se merecía el amuleto, y no importaba si no hacía uso de él, era merecedora de portarlo. Cuando llegó la hora de enterrarla, no hubo nadie digno de tal poder, y el Amuleto del Alicornio Celestial se fue con ella. Magical, por obvias razones conocía el lugar de entierro de su esposa, el resto ya es muy obvio.

—Perturbó el descanso eterno de su esposa para reprimir su maldición. Celestia, ¿U-usted no fue quien…? —la alicornio lavanda fue interrumpida.

—¿...Le otorgó esa maldición? No —completó la alicornio de miles de años la pregunta—. Jamás me atrevería a utilizar magia maldita. Sé que tengo conocimientos en magia oscura, pero jamás la utilicé contra alguien. Como te dije, cuando falleció Sunset, Magical retomó su anterior actitud antes de conocerla, una actitud que reflejaba desconfianza y alejamiento hacia mí y mi hermana, pero esta vez se había agravado, ya que había pasado casi un siglo, y según su creencia, Luna y yo nos habíamos relajado mucho. Empezó a confrontarme más seguido, a recriminarme cada día mis errores y que lo que estaba haciendo condenaría a Equestria. Un día perdí totalmente la paciencia y demostré mi autoridad como madre, pero él tuvo la osadía de atacarme con su magia. Su poder llegó a empatar con el mío, ya que es una copia perfecta de mí, solamente difiere el hecho de que es un macho y que tiene una personalidad totalmente distinta. Luna tuvo que interferir o hubiéramos destruido la mitad del castillo. Luego de eso, ambos dejamos de hablar por más de tres semanas.

—Espera. Dices que él rivaliza contigo. Enfrentarme con él ayer, ¿Fue como enfrentarte a ti? —curioseó Twilight.

Celestia negó con la cabeza y contestó:

—La maldición que tiene Magical, es miles de veces más débil. Twilight, no quiero sonar pesimista, pero no hubieras tenido oportunidad de tocarlo si él hubiera estado en su forma original y usado su verdadero poder.

—¿Forma original…? Ahora que lo recuerdo, él insinuó que usted le quitó su magia… ¿Es eso cierto? —preguntó Twilight.

—Sí, tuve que retirársela, algo que al día de hoy no me perdono. El Magical que está preso actualmente, no se parece en nada al hijo que yo moldeé a mi semejanza, di a luz y crié. Se perdió en la locura, aunque no lo aparente. S-s-supongo que enviarlo a la Luna no fue la mejor opción… —confesó la alicornio de pelaje blanco.

Twilight se desconcertó, pero se relajó y preguntó:

—¿Por qué fue necesario enviarlo a la Luna?

Celestia la miró, observó su entorno buscando formular las palabras adecuadas. Inhaló y exhaló levemente. Procedió a responder:

—Mencioné hace unos segundos que había moldeado a Magical a mi semejanza —hizo una pausa. Con su magia dorada, abrió un cajón de una cómoda que se encontraba en la habitación. Retiró de él un álbum de fotos que levitó y abrió enfrente suyo y de su alumna.

Celestia reveló la primera página, la cual contenía retratos que reflejaban los primeros años de ella como princesa del día. Los que le siguieron a la primera página presentaban a ambas hermanas con diferentes atuendo reales, algunos otros mostraban a una figura importante de la época saludando o charlando con una de las monarcas o ambas. Twilight se llevó una increíble sorpresa al presenciar el aspecto de ambas alicornios. Fue tal el asombro, que no pudo evitar exclamar lo observado:

—¡No puede ser! ¡Ustedes tenían el mismo tamaño! ¡¿Sus crines eran negras?! ¡¿Sus pelajes eran distintos?! ¡¿C-c-c-cómo?! ¡Es mucha información para procesar!

Celestia rió a carcajadas por la exagerada reacción de Twilight. Se secó unas lágrimas y explicó:

—Sí, éramos distintas, e iguales en tamaño. Mi pelaje original era de un color ámbar, y mis ojos también. Luna, bueno, ella siempre mantuvo un tono azulado, pero en esa época era más claro, es una pena que sus ojos ahora sean turquesa, adoraba sus ojos azules como el océano. ¿El por qué somos diferentes actualmente? Un día, ambas decidimos regalarles a nuestros súbditos un espectáculo nunca antes visto en ese momento, un eclipse. El combinar el poder del Sol y la Luna provocó en nosotras un cambio mental y físico excepcional. Supimos en ese instante, que habíamos madurado.

La alicornio lavanda simplemente lanzó un chillido. Nuevamente, no podía formular respuesta alguna. Salió del trance rápidamente y volvió a enfocar la vista en el álbum. Celestia avanzó varias páginas, hasta llegar a una concreta. La primera ilustración mostraba a la alicornio de pelaje ámbar y cabello negro sosteniendo en una cama a un potro recién nacido del mismo color que su mamá, los siguientes exhibían al potro en diferentes etapas de su vida. En muchos dibujos, él estaba acompañado de su madre, a veces de su tía, y en muy pocos, con ambas eminencias. La princesa del día dejó escapar varias lágrimas.

—¿Princesa? —curioseó Twi.

—Solo son lágrimas de felicidad, tristeza, amargura… —respondió ella. Posó su casco delantero derecho en un grabado que mostraba a un Magical Gift adulto. El semental estaba muy feliz—. Retomando tu pregunta del por qué fue necesario enviar a mi hijo a la Luna…No había otra opción. Cuando decidí concebir a Magical en mi útero, los médicos de la época me advirtieron que no era buena idea moldear al potro a la semejanza del padre o la madre. Era alguien ignorante y obstinada, y los desoí completamente. Magical siempre fue alguien sano físicamente, pero nunca lo fue mentalmente…un defecto que le provoqué.

Ambas quedaron en silencio. Celestia prosiguió:

—Luego de aquella confrontación, Magical y yo permanecimos totalmente distanciados el uno del otro, casi nunca estaba en el castillo, y a veces no sabía nada de él por semanas. Pasado dos meses de lo ocurrido, los ponys en Equestria habían empezado a alabar a un héroe misterioso que hacía justicia por casco propio, se nombraba a sí mismo "Cuerno Veloz" …

Twilight abrió los ojos como platos. Escuchó atentamente el relato.

—Sabía perfectamente que se trataba de mi hijo. Decidí ignorar su personaje justiciero y concentrarme en mi agenda del día a día. Al fin de cuentas hacía un bien para Equestria, y mantenía a mis súbditos tranquilos, y mantenía su mente tranquila. ¡Fui totalmente una estúpida! Me horroricé al enterarme que le quitaba la vida a sus "enemigos". A veces simplemente eran ladrones que habían robado una cartera…pero él los borraba del mapa —confesó la alicornio de pelaje blanco.

—¿O sea que lo revelado por Magical es parcialmente verdadero? ¿Él realmente hacía justicia en tu nombre porque seguía ciegamente tu antiguo ideal de…borrar del mapa a toda amenaza? —indagó Twilight.

—Lamentablemente sí, Twilight. Era imposible que él se desprendiera de esa imagen que tenía sobre mí: una princesa que protegía a sus súbditos a costa de impartir el temor y la muerte —contestó Celestia. Miró hacia el suelo bastante apenada—. Como jamás pudo dejar atrás la imagen mía y de Luna siendo unas soberanas que gobernaban con casco de hierro, se encerró en el odio y la decepción. No aceptó nuestras nuevas ideologías y prefirió tomar cartas en el asunto. Cuando lo confronté respecto a las acciones ilícitas …no lo hice como una madre a su hijo, sino como una soberana que debe proteger a sus súbditos de un villano.

—¿Ese fue el punto culminante? ¿Esa batalla lo decidió todo…? —preguntó una sorprendida Twilight. La alicornio lavanda presenció cómo varias lágrimas salían de los ojos de Celestia.

Se secó con su pata delantera izquierda y exhaló con pesadez.

—Jamás olvidaré lo que me dijo aquel día…

—¡Esto no tiene perdón alguno! ¡Yo no te crié así! —exclamó Celestia.

—Corrección, mamá. ¡La tú de ahora no me crió así, la tú del pasado sí! ¡¿Qué ocurrió con las sanguinarias Celestia y Luna que adoraban aniquilar a esas frágiles cucarachas?! ¡Tú, mamá, lograste traer la paz a este reino a base del miedo! ¡¿Qué ocurrirá cuando los villanos, como ese tal Tirek, escapen de su prisión y vean que las monarcas del Día y la Noche ya no son de temer?! ¡Fácil! ¡Serán una piedra en el zapato fácil de quitar! ¡Ustedes dos ya no son aptas para defender este reino, que poco a poco irá cayéndose a pedazos! ¡Ni siquiera son el triple de fuertes a comparación de sus versiones de hace miles de años! ¡Ustedes eran capaces de enfrentar a Discord y a Chrysalis por separado, y cuando lo hacían juntas, les pateaban el trasero…! Entiendo perfectamente que necesitaron la ayuda de los elementos para petrificar a Discord… ¡Pero si él regresara ahora y ustedes no disponen de los elementos, las aniquila! —gritó Magical a ambas princesas.

—Ya basta, Magical Gift. No tienes el derecho de hablarle así a tus superioras —habló Luna con la voz real de Canterlot—. Simplemente eres alguien que perdió la orientación en el camino del bien y se dejó influenciar por la maldad.

Gift lanzó una fuerte carcajada.

—Perdón, ¿Pero desde cuándo tú empleas esas palabras, tía? ¿El camino del bien? ¡¿Acaso no recuerdas las atrocidades que cometiste en muchas guerras? ¿Te acuerdas de aquella vez que tú y tus tropas quemaron un pueblo enemigo? —preguntó Magical. Luna se apenó—. Claro que lo recuerdas. Eras despiadada, decapitaste sin remordimientos a unos potros que intentaban proteger a su mamá, y claro…luego asesinaste a la "pobre" yegua que intentaba escapar. ¡Bravo, Luna, bravo! Intentas ocultar tu pasado efectuando "lindas y coloridas acciones" para ganar la felicidad de tus súbditos. Lo que ustedes están intentando hacer, es cavar una tumba para enterrar todo el pasado que las envuelve… ¡Un claro ejemplo es el plan que tú tienes mamá respecto a cambiar la historia de las tres tribus! ¡Eres una vergüenza! ¡Deberías estar orgullosa! ¡Nosotros no somos villanos, somos héroes que lucharon por la paz! Incluso los héroes se ensucian los cascos. Tía Luna, no tienes que sentir pena por haber matado a esa familia, tarde o temprano, esos potros hubieran sido entrenados para matar… ¡Tú salvaste vidas futuras! ¡Debemos retomar el viejo ideal que llevó a Equestria a la gloría!

Magical fue atacado por un fuerte rayo dorado. Impactó en una de las paredes del salón del trono. Celestia dio un paso al frente, su expresión lo decía todo.

—El pasado quedó atrás, Magical Gift, las guerras, el odio, el hambre, la desesperanza, ¡Todo quedó atrás! ¡Despierta! ¡Ya no eres más ese capitán desalmado que luchaba al frente y guiaba cientos de tropas! —gritó la alicornio. Agachó la cabeza, melancólica—. Traerte a este mundo, tal vez no fue la mejor decisión que tomé…

Su hijo abrió la boca de la impresión. Esas palabras destruyeron el inestable corazón del semental.

—¿T-te arrepientes de haberme t-t-traído a la vida…? —preguntó un desconcertado Magical—. Literalmente detestas que haya existido…me odias…

Celestia reaccionó rápidamente y respondió:

—No, Magical, no es lo que quise decir. ¡Estoy enojada y no medí mis pensamientos y palabras! ¡Eres mi primer y único hijo! ¡Pero tú simplemente empezaste a odiar todo de nosotras y atentar contra nuestro mandato!

—Yo…jamás especifiqué que las odiaba a ustedes. Yo odiaba sus nuevas formas de gobernar, de mostrarse ante los súbditos, de guiarlos. En algo tienes razón, mamá, odiaba el nuevo mandato que ustedes emplearon —Magical agachó la cabeza y se acercó lentamente. Levantó esta última con celeridad, su expresión era de pura ira—. ¡Ahora las odio a ustedes! ¡Las asesinaré y gobernaré este reino como se debe! ¡Aniquilaré a todo reino que se oponga a mi mandato!

Magical sobrecargó su cuerno a un nivel mágico excepcional y provocó una onda explosiva garrafal que se llevó el salón del trono y parte del castillo. Las princesas se cubrieron a tiempo, pero eso no evitó la catástrofe que se originó. Muchos escombros cayeron en Canterlot, muchos hogares y calles se destruyeron, muchas vidas se cobraron. Lo que había quedado del salón, ahora estaba cubierto por fuego dorado, producto de la explosión mágica, los guardias que habían estado del otro lado del lugar no eran más que un conjunto de esqueletos con magia invadiendo sus restos. Las princesas del Día y la Noche empezaron a incorporarse con dificultad, sus escudos las habían protegido, pero no evitaron que quedasen muy aturdidas. Mientras iban recuperando la audición, lo que escucharon las dejó petrificadas:

—¡Un médico por favor, un médico! ¡UN MÉDICO, MI ESPOSO SE DESANGRA! —gritó una yegua adulta.

—¡Mamá, por favor…levántate…mamá…! —gritó una potranca que aparentaba tener cinco años, mientras movía el cuerpo inerte de una yegua, la mitad del cuerpo de ésta se encontraba bajo un escombro.

—¡Por favor, necesitamos a la guardia real! —dijo un semental.

—¡Están todos muertos…! ¡La mitad del castillo explotó en miles de pedazos! ¡¿Crees que alguien vendrá a ayudarnos?! ¡Incluso las princesas deben haber muerto! —respondió uno.

Una yegua adolescente observaba traumatizada sus cascos llenos de sangre, lo que tenía en frente había sido alguna vez su papá, que ahora se encontraba bajo un pedazo de pared.

—¡Hay ponys atrapados en sus hogares, formen un grupo de cuatro y rescátenlos! —ordenó un semental de voz gruesa.

—¡Papá…PAPÁ! —lloró un potro atrapado en escombros.

Luna intentó levantarse rápidamente, tenía que ayudar sí o sí. Su cabeza fue golpeada contra el suelo fuertemente, aturdiéndola nuevamente. Magical colocó con fuerza su casco delantero izquierdo en la cabeza de la alicornio.

—No te lo aconsejaría, Luna. ¡Mueves siquiera una de tus alas y te haré soñar con la Luna eternamente! —sentenció Magical. Su expresión era indiferente.

Celestia miró horrorizada a su hijo, el semental que había criado para convertirse en el Monarca del Sol, era ahora un ser extremadamente peligroso. Se horrorizó aún más cuando recordó que Magical era una copia perfecta suya, y que si ella hubiese perdido la cordura en vez de su hijo, podría haber sido la perpetuadora de este escenario. Estaba sin fuerzas, su hermana indefensa y posiblemente al borde de la muerte. Su hijo la miraba con una fría sonrisa en sus labios mientras hacía presión en la cabeza de su tía. La Princesa del Día se obligó a obviar que enfrentaba a su hijo, se levantó poco a poco con mucho esfuerzo y encaró al unicornio.

—E-e-en el día de la fecha, haz… ¡Haz atentado contra la paz de Equestria y sus habitantes, y no puedes continuar en libertad! —gritó Celestia. Se incorporó por completo y extendió sus majestuosas alas.

Magical agarró a una adolorida y atontada Luna y la sujetó del cuello. Con una mirada que reflejaba desdén, habló.

—Un solo movimiento, y le quiebro el cuello —amenazó el ex príncipe. La alicornio de pelaje blanco no cedió ante la advertencia—. Harás esto, Celestia. Renunciarás a tu corona, y me entregarás el mando del reino, tal vez con eso deje a mi hermosa tía en libertad…

Luna regresó en sí y reparó en que su cuerno estaba cerca del ojo derecho del unicornio. Mientras él alardeaba sus exigencias, asestó un fuerte golpe en la pupila. Quedó en libertad instantáneamente.

—Hermana… ¡Tú sabes…! —expresó con celeridad la alicornio de pelaje oscuro.

Celestia asintió mientras Magical se quejaba del pulsante dolor y maldecía a diestra y siniestra a su ex tía. Las dos alicornios hicieron brillar sus cuernos, sus ojos se pusieron blancos por el poder y poco a poco empezaron a levitar.

—¡No, no usarán los elementos! —habló él. Con celeridad, atacó a Luna con un fuerte rayo mágico, dejando a la yegua totalmente inconsciente.

Celestia volvió a apoyar sus patas en el suelo, la secuencia se había detenido repentinamente. Anonadada, observó a Magical, quien tenía su ojo derecho totalmente rojo y entrecerrado. Se rió levemente, llevó su casco delantero izquierdo a su frente y movió la cabeza mientras decía:

—Se mal acostumbraron a usar los elementos entre las dos. Ahora que falta una portadora, esos molestos objetos no funcionan.

—¿Cómo…? Jamás… —intentó hablar Celestia.

—¿…Las vi invocar a los elementos? Sí, es verdad. Pero cuando tienes tu mente vinculada con la de tu madre, deducir lo que pasará a continuación no es difícil.

La princesa Celestia quedó estoica en su lugar, no podía mover ningún musculo, ni siquiera su mandíbula para formular una oración.

—Sí, así mismo reaccioné yo cuando descubrí esta habilidad… ¡A los tres años! ¡Fue una experiencia sin igual! ¡Y no lo digo porque lo disfruté! ¡¿Sabes la tortura que fue ver día tras día tus recuerdos?! ¡Era un potro que apenas sabía formular una oración completa! ¡Secretos profundos, temores, tu…tu…tu primera vez! ¡Y-yo no podía tolerar eso! ¡Intenté suicidarme a los seis años mamá! ¡¿Cómo un potro puede siquiera pensar en suicidarse a esa edad?! —hizo una leve pausa, se tranquilizó—. Mediante fui creciendo, aprendí a controlarlo, analicé cada uno de tus recuerdos en vida. Pero jamás te reproché esta maldición, ya que un recuerdo tuyo me reveló cuánto anhelabas dar a luz un hijo, criarlo, y trasmitirle todo el conocimiento posible. Tú y Luna empezaron a gobernar desordenadamente, con el tiempo adquirieron experiencia, se convirtieron en aquel entonces en reinas que añoraban ver crecer su reino. Pero gobernar trae su respectivos problemas, y tuvieron que recurrir a métodos pocos ortodoxos para combatirlos, métodos que me gustaron y admiré mucho tiempo.

Él empezó a caminar alrededor de su madre. Prosiguió:

—Sí, sabes a cuáles métodos me refiero, mamá. Mismos que decidieron abandonar, pero el problema radica en que ustedes llegaron a donde están gracias a ellos; ¡Abandonarlos las convierte en unas hipócritas! Por ejemplo, cuando una raza de dragones sumamente inteligentes apareció, tú y Luna decidieron hacer un tratado para que ambas naciones permanecieran unidas por mil lunas, pero nunca se llevó a cabo. ¿Exactamente por qué? Esa especie era codiciosa, destruyeron varios reinos fuera de Equestria y se apropiaron de sus bienes…eran más inteligentes, pero válgame la redundancia, eran dragones. Nuestro reino era el siguiente, ¿Cuál fue el gran plan de las grandiosas Diosas del Sol y la Luna? ¡Extinguirlos! ¡¿Ahora pretendes ocultar todo eso en un cofre, lavarte los cascos, ir a las diferentes escuelas y leerle cuentos de hadas a los potros?! Siempre tuve una imagen de ti y de Luna totalmente distinta, ¡No porque yo lo quisiera así! ¡Si no porque TÚ me trasmitiste un "don" que me obligó a presenciar tu verdadero ser! Y ahora…y ahora simplemente no puedo permitirme que ustedes sigan con esto…

Celestia se acongojó. Sus alas volvieron a su lugar lentamente y sus orejas se bajaron. Un recuerdo llegó fugazmente a su cerebro:

¡Reina del Sol! ¡¿Sabe usted lo peligroso que puede ser efectuar un embarazo mágico?! ¡Ese tipo de práctica no es segura! —expresó el doctor muy preocupado.

Celestia cepillaba su negra melena frente al espejo de su habitación. Dejó el cepillo y se giró hacia el semental. En un tono calmo habló:

Doctor, ¿Cree que no soy apta para concebir un hijo por casco propio? Es la mejor opción que se me ocurrió. No he conocido un semental apto para ser el padre...

Reina mía, lamento mucho que no haya podido encontrar a su media naranja. Pero varios colegas, incluyéndome, le advertimos varias veces que concebir un hijo mágicamente y moldearlo a la semejanza del padre o la madre, puede conllevar a grandes peligros… ¡Uno de ellos puede ser la muerte de la progenitora! ¡Y el reino no podría afrontar su pérdida! —contestó el médico.

Si yo muriera… Luna se aseguraría de que todos estén bien. Aunque le falta más experiencia aún…—pensó Celestia en voz alta—. Aún así, los métodos que pensé me asegurarán la salud. Puede retirarse.

El profesional abrió la boca, pero la cerró inmediatamente. Hizo una reverencia y se retiró bastante apenado.

Celestia quedó destrozada por dentro, el peso de la culpa cayó sobre ella. Le había causado un gran mal a su hijo, y ahora no podía hacer nada para remediarlo. Se desplomó en el suelo, rendida.

—Sí…a veces los recuerdos duelen, mamá. Tendrías que haber escuchado al médico —habló Magical. Se posicionó frente a su progenitora y con su pata delantera derecha, le levantó el mentón para que sus miradas se enfrentaran—. No estarías enfrentando esta situación, y todos estarían sanos y salvos.

—Pero no te tendría a ti —contestó ella. Magical alejó el casco y se indignó. La alicornio se levantó nuevamente—. Te causé un mal terrible, mi amor… ¡Un mal que no se lo desearía ni a Discord! Simplemente me queda decir… ¡Lo siento! ¡Siento haberte arruinado tu vida! ¡Siento haber sido ignorante y terca e ignorar las advertencias de los médicos y no reparar totalmente en tu salud cuando naciste! ¡El que hayas nacido, fue lo mejor que me pudo haber pasado! ¡Jamás en mi vida lamenté o lamentaré haberte traído a este mundo!

Magical estaba anonadado, retrocedía lentamente mientras Celestia se acercaba. Lágrimas empezaron a escapar de ambos.

—¡Te puedo curar, cariño! ¡Ya no tendrás que lidiar con esa maldición! ¡Lo que ha pasado hoy es horrible…sí! Pero, pero saldremos adelante, tú, tu tía y yo. ¡Seremos una familia unida otra vez! —afirmó su madre.

—¿E-e-e-e-en serio? —preguntó entre lágrimas y espasmos el confundido semental. Celestia lo alcanzó al fin y le ofreció un cálido abrazo—. ¿Podremos volver a compartir momentos entre madre e hijo?

—Claro que sí, corazón. Haremos lo que nunca —respondió ella. Le acarició la melena mientras él la miraba con lágrimas cayendo de sus ojos.

A Magical se le iluminó la cara, y la sonrisa infantil que reveló, le derritió el corazón a su madre. Se abrazaron fuertemente. Inmediatamente el unicornio se empezó a sentir débil, la sensación era imposible de describir, pero se podría asemejar a un Windigo chupándole el alma a un pony. Presenció el acto en primera fila. Su madre le estaba extrayendo cada gota de magia de su interior, los ojos y cuerno de la alicornio estaban rodeados de un fuerte brillo dorado. Ahora el poder del unicornio pertenecía a la princesa.

—¿Qué…hiciste? ¡¿QUÉ HICISTE?! —preguntó Magical sumamente aterrado.

Celestia simplemente lo miró fríamente y decepcionada.

—¡¿Me haces esto luego de darme un discurso sobre amor y maternidad?! ¡Eres una…eres una mal nacida! ¡Te arrancaré los ojos y expondré tu cabeza frente a todo el reino! —gritó Magical.

Corrió desesperadamente hacia la alicornio, pero simplemente esta se protegió con un escudo dorado. El semental se quebró la pata en el proceso por haber golpeado con todas sus fuerzas la protección mágica.

—¡Ahhhggg! —se retorció de dolor Magical Gift—. Quitarme mi magia, es quitarme parte de mi salud… ¡Eres débil, Celestia…! ¡Tuviste que recurrir a una estrategia sucia para derrotarme! ¡PORQUE SABES QUE NO TENÍAS OPORTUNIDAD ALGUNA! ¡Serás débil ahora y siempre, y todos los que te rodean sufrirán el mismo destino! ¡SER SERES DÉBILES Y DEPENDIENTES! ¡ACABAS DE DESTRUIR LA ÚLTIMA CARTA DE ESPERANZA QUE PROTEGERÁ ESTE MUNDO, MADRE! ¡Y tú, tarde o temprano serás alcanzada por la muerte!

Un fuerte arcoíris arrasó al semental, lo último que escuchó Celestia de su hijo la dejó consternada. De un momento a otro, el semental que había nacido para ser el heredero de alzar el Sol y ocultarlo en el occidente, se encontraba ahora apresado en el lado oscuro de la Luna. La princesa Luna se encontraba prácticamente cerca del colapso, los elementos aún seguían girando a su alrededor, pero se detuvieron con celeridad y cayeron al suelo. Celestia socorrió a su hermana y la agarró con sus patas delanteras antes de que la yegua se desplomara en el suelo.

—¡Hermana! ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Sabes muy bien que los elementos tienen que ser controlados por dos o más portadores! —exclamó muy acongojada Celestia.

—Cele…cuánto me alegra que estés bien…s-s-se fuerte y devuelve la paz y esperanza al reino… —dijo Luna para luego cerrar los ojos lentamente.

—¿Luna? ¡¿Luna?! ¡LUNA! —gritó Celestia totalmente desesperada con lágrimas en sus ojos.

Celestia observaba a su hermana tendida en su respectiva cama, su respiración era calma, estaba bien tapada y un enfermero anotaba el diagnóstico que el doctor personal de las princesas daba. Luego de veinte minutos, se acercó a la monarca del Sol y explicó:

—Princesa Celestia, los signos vitales de su hermana presentan una gran mejoría respecto del mes pasado. He detectado reacciones involuntarias de los cascos delanteros y traseros, y sus párpados poco a poco empiezan a moverse. Estimo que, dentro de poco, despertará del coma.

—Es un alivio escuchar esas palabras, han sido cuatro años muy difíciles… —respondió ella.

—Lo sé, princesa. Muy bien, le quité demasiado tiempo, me retiro —se despidió el doctor junto al enfermero.

Ella simplemente siguió observando a Luna. Se acercó a ella y se sentó en el suelo a unos centímetros del borde de la cama. Rozó su casco delantero izquierdo sobre la mejilla derecha de su hermana.

—Cuando despiertes, nos mudaremos a un nuevo lugar, Luni. El reino sufrió mucho estos últimos años, pero ahora lo protegeremos desde otro lugar. Alejarnos de nuestros súbditos, es la mejor forma de protegerlos y evitar que salgan heridos…o pierdan la vida —besó la frente de su hermana —. Bauticé el lugar como "El Castillo de las dos Hermanas". ¡Te encantará!

—¿Princesa? —indagó Twilight preocupada por su maestra.

Celestia había dejado su vista fija en el suelo. Reaccionó y respondió:

—Oh...Twilight...hay algunas cosas que...no puedo revelarte…

—Celestia, no debes sentirte obligada a contarme toda tu vida, es comprensible. Estoy feliz de haberte logrado conocer mejor. Estoy orgullosa de que seas para mí, mi segunda madre, y lograr el ideal de una Equestria llena de paz, amistad y alegría. Un ideal que tú me inculcaste—Twilight le sonrió a su mentora.

—No...ese ideal es propio de ti, Twilight, trasmitir la amistad y la alegría es mérito tuyo y de tus amigas —retrucó su mentora.

—No hubiese logrado nada de eso sin usted, princesa, fue la primera en trasmitirme la verdadera amistad y alegría… —Twilight se limpió la lágrima que escapó de sus lagrimales—. Otra vez me disculpo Celestia, la juzgué erróneamente sin pensar. Las palabras de Magical se aferraron a mí y lo único que sentí es indignación, fue una indignación sin sentido, ya que criticarla por acciones cometidas hace siglos, que se hacían por el bien del reino...no era algo de mi incumbencia, y no debí haber dicho nada…

—Twilight, haberme confrontado es lo mejor que has hecho. Me ayudaste a ser totalmente honesta contigo, un valor que te inculqué pero que olvidé de aplicar en mi vida hace tiempo —respondió Celestia con una cálida y dulce voz.

Ambas se abrazaron como si no hubiese un mañana al que mirar. Parada en el balcón de su habitación, Celestia observó a Twilight reunirse con su hermanito Spike y partir hacia la estación de tren de Canterlot. Luna se posicionó a sus espaldas, la alicornio que elevaba el Sol giró su cabeza noventa grados, vio que su hermana no estaba nada feliz.

—¡Luna! ¿Tan pronto despertaste? Son apenas las tres de la tarde —observó su hermana.

—Mis plantas no se regarán solas —respondió ella.

—¡Oh! Luni… ¡Lo siento tanto! Es que…

Luna levantó el casco delantero derecho para detener las palabras de su hermana. Contestó:

—Sí, estabas ocupada hablando con Twilight respecto a nuestro delicado pasado.

Celestia simplemente se quedó totalmente callada.

—Celestia, ¿Recuerdas a nuestra mamá? —preguntó repentinamente Luna. Se acercó a su lado.

—Luna, ¿Cómo olvidaría a la yegua que nos trajo al mundo? —indagó la alicornio de pelaje blancuzco algo desconcertada.

—Aún recuerdo perfectamente las palabras que nos decía cada vez que nos portábamos muy mal: "Ponys y criaturas hay por montón. Habrá alguien que quiera causar el mal simplemente porque es malo, al igual que habrá alguien que quiera hacer el bien, porque es bueno" —citó Luna. Observó apenada el cielo despejado—. Inconscientemente nos guío por el buen camino. Revelarle a Twilight nuestro pasado fue un movimiento muy arriesgado, Celestia. Por suerte tu alumna es de mente abierta.

—Tarde o temprano tendría que haberlo hecho —contestó Celestia.

—Pero, Celestia, ¿Realmente no pensaste por un breve momento el llamarme para que estuviera presente en lo que sería el momento más crucial en la vida de Twilight Sparkle? ¿Por qué tuve que escuchar todo detrás de la puerta como si fuera una potra oyendo la discusión de sus padres?

Celestia bajó las orejas. Se sintió fatal al escuchar eso.

—P-p-pensé que dormías... —se excusó ella.

—¡¿Acaso olvidaste que yo estaba presente cuando trajeron a Magical?! —indagó su hermana fastidiada y con una voz que denotaba hastío—. Celestia... ¡Desde que éramos potras, me enteraba tarde de sucesos importantes que te ocurrían! Se supone que los hermanos se dicen todo, se enteran de todo primero...pero parece que nosotras no somos ese caso. Como aquella vez en que decidiste concebir a Magical...me enteré de tu embarazo cuando estabas de cuatro meses... ¡Eso no se le oculta a tu propia hermana mayor!

Celestia bajó las orejas muy apenada.

—Además, esta farsa de que yo soy tu "hermana menor", por todo el pretexto de que la Luna es más pequeña que el Sol, ya me cansó. Celestia, yo no quiero ser la "princesa Luna" quiero ser la princesa Selene, ¡Como era antes, maldita sea! Este nombre surgió porque los estúpidos astrónomos no sabían qué denominación otorgarle al satélite. A mí un día se me ocurrió "Luna" y tú con tu hermosa y dulce voz me manipulaste, y me convenciste de compartir ese apelativo con la comunidad científica y de portarlo.

—Luna… —ella la interrumpió.

—¡No! ¡De ahora en más mi nombre volverá a ser Selene! Ya me harté de estar siempre en tu sombra, Celestia. Cuando revelaste varias de las hazañas que envuelven nuestro pasado, no tuviste siquiera la osadía de mencionar los actos que efectué —habló Selene.

—¡Lu… —la alicornio del día desvió la mirada hacia la derecha. Volvió a enfrentarla con la de su hermana—. Selene…eso no es verdad, recuerdo claramente haber mencionado tu hazaña para aminorar la tensión que había surgido a consecuencia de las acciones perjudiciales de los pegasos contra las otras tribus.

—¡¿Solamente eso?! ¡Hice muchas cosas para el antiguo reino y Equestria! ¡¿Y solo eso mencionas de mí?! ¡Claro…! Ya habías hablado mucho de mí, era hora de mencionar las hazañas de Celestia, pero cubriéndolas con la palabra "Luna y yo, Luna y yo, ¡Luna y yo! —gritó Selene muy enfurecida. Se acercó a la baranda del balcón y apoyó sus cascos delanteros—. Tampoco te atreviste a mencionar por qué nosotras empezamos a gobernar con casco de hierro el reino.

—Sí, lo hice. Habían surgido varios problemas, incluso el intento de destitución de la monarquía, que implicaba seguramente nuestra posible muerte —retrucó Celestia. La alicornio de pelaje blancuzco estaba algo fastidiada.

—Ese no es el "por qué", hermana, y debo admitir que la excusa "Oh Twilight hay algunas cosas que no puedo revelarte" funcionó perfectamente para evitar compartir recuerdos amargos. Pero sabes muy bien que hay que mantenerlo vivo en nuestros recuerdos para así evitar que ocurra otra vez. Antes fue tu esposo, en el futuro podría ser… Twilight o algún otro —Selene miró de reojo a Celestia, quien estaba totalmente amargada con las palabras—. Recuerdo la época en que éramos reinas. Amadas y adoradas, estrictas con nuestros súbditos porque queríamos lo mejor para todos. Varias guerras surgieron…sí, donde el código moral se perdía y dejábamos de ser simples monarcas. Cometimos muchas atrocidades, y cargamos con esos recuerdos. ¿Por qué dejamos de ser reinas y pasamos a ser "princesas"? Pasamos de ser dos figuras imponentes, figuras que en el pasado al ser vistas por cualquier súbdito, dejarían al pobre pony pálido y con la boca abierta, a ser simples figuras que solamente causarían un "Oh, miren, ahí están las princesas". ¡Añoro los días en que un súbdito era capaz de volverse loco de la emoción por simplemente enterarse que una de sus reinas había estado en el mismo lugar que él! A veces contaban anécdotas muy exageras para sobresalir. Una pena que haya quedado atrás…

—Así es Luna, quedó atrás. Tienes que aceptar que el mundo se está modernizando, que actitudes y métodos del pasado ya no pueden mantenerse. Incluso nosotras tenemos que avanzar con la sociedad, ya no podemos seguir siendo los seres "divinos" que tanto anhelas volver a ser. Simplemente éramos dos yeguas gobernando un reino y esforzándonos para que todos fueran felices, y aún lo seguimos haciendo, aunque hayamos cambiado —respondió seriamente su hermana. Estaba algo cansada de estar parada en el balcón.

—No, nuestra piel será la de un cordero, pero debajo de esta misma hay dos lobas esperando atacar. Lo que quiero decir hermana, es que un día podría ocurrir algo muy grave en Equestria, y si la amistad falla, tú y yo tendremos que volver a gobernar con casco de hierro, tal y como ocurrió hace miles de años. El reino tenía sus problemas, pero aún podíamos permitirnos ser nosotras mismas —tomó aíre—. Pero como te mencioné hace unos momentos, tu esposo, el capitán de la guardia real, decidió atentar contra el reino y ese día todo se fue al Tártaro. Tuvimos que dejar de ser las amables, pero estrictas gobernantes, y convertirnos en unas soberanas sin alma con sed de justicia y paz…

Celestia solo hizo silencio. Selene prosiguió:

—Por supuesto, la bondad en ti despertó y quisiste regresar a ser la misma de antes, pero peor, más bondadosa y piadosa… ¡Me arrastraste contigo y me sumiste nuevamente en tu sombra! Todo el mundo ya sabe lo que pasó tiempo después…Nightmare Moon —su voz se quebró al decir esas palabras—. Yo jamás estaré de acuerdo con las acciones cometidas por tu hijo, pero odio admitir que él tuvo razón en algo, y es que sí nos volvimos débiles… ¡Si no nos hubiésemos vuelto débiles…! ¡Los problemas en Equestria se habrían solucionado de diferentes maneras sin llegar al punto de luchar contra nuestros propios súbditos!

—Jamás quise que estés en mi sombra Lu…Selene. Quise enseñarte… —Celestia no tenía palabras.

—Ni siquiera puedes excusarte… —contestó Selene muy enojada—. ¿Enseñarme qué? ¿A cómo gobernar parada en un balcón toda la noche? ¿El cómo trasmitir mis enseñanzas a un potro? ¡Ah, espera! ¡Está petrificado!

—¡Luna! ¡Sabes muy bien que él tenía un poder destructivo que se desbordaba involuntariamente…! Al menos accedió a ser convertido en piedra para salvaguardar la vida de todos… —fue interrumpida.

—¡Yo estaba enseñándole a controlarlo! ¡Pero tú apareciste y me prohibiste entrenarlo! ¡A causa de eso su poder se descontroló! —replicó con furor la yegua de la noche.

—¡No es mi culpa que el potro tuviera un temperamento inestable y se volviera loco por ser apartado de ti! —contestó Celestia entre dientes.

—¡¿Cómo te atreves?! ¡Tú lo apartaste de mí, tú lo iniciaste! ¡Y aunque él accediera a ser convertido en piedra a voluntad…es totalmente tú culpa! —retrucó Selene. Empujó a su hermana con su pata delantera izquierda. Celestia la observó de abajo hacia arriba con disgusto.

—Vuelves a hacer eso… —habló Celestia totalmente enfurecida.

—¡¿O qué?! ¿Me vas a atacar? ¡¿Me enviarás a la Luna?! —respondió su hermana mayor. Empezaron a caer lágrimas de sus ojos.

La yegua del día retorció ante esas palabras, sus ojos se pusieron vidriosos. Contestó:

—J-jamás volvería a hacer eso contigo…jamás. No podría tolerar que estés apartada de mí… —empezó a llorar descontroladamente—. T-t-tal vez por eso siempre te mantuve cerca de mí y te privé sin querer la libertad de decidir a tu antojo…

Celestia se desplomó en el suelo totalmente rendida ante su llanto. Selene la miró, sus lágrimas cesaron hace rato, pero sus ojos estaban vidriosos. Habló:

—Mañana anunciaré mi nuevo nombre ante todos. Dejaré mi turno nocturno, aunque eso implique abandonar el mundo de los sueños. Y de ahora en más gobernaré Equestria a la par tuya.

Se retiró sin despedirse. Celestia simplemente se quedó llorando en el lugar.

Continuará: