Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.


Día 2 y 7: El Primer Sueño (1/3)


Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor. De lo contrario, cada vez que falles, un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte. Tienes 5 oportunidades.

Bakugou abrió los ojos, desconcertado, ¿Qué era lo que acababa de soñar? Le dolió la cabeza, el sueño parecía tan real pero a la vez lejano. Recordaba una voz, aunque el significado de lo que decía… se encontraba perdido en su inconsciente.

Se levantó del sillón en donde estaba acostado. Justo cuando se enderezó, se percató que estaba en una cabaña: el piso y el techo era de madera, los muebles eran antiguos, y cerca de una ventana se veía un jardín infinito.

Algo no estaba bien.

Al analizar un poco más su entorno confirmó que no debería de estar en ese lugar, sin embargo, tampoco recordaba donde sí debería de estar. Tenía la mente nublada; muy apenas recordaba su nombre y fragmentos de aquel sueño surrealista.

Entonces optó por caminar dentro la cabaña, era pequeña. Él estaba en la sala, al lado se encontraba una cocina que tenía solo lo necesario, había una pared que tenía una chimenea, un cuarto, y dando una vuelta hacía una puerta escondida, se encontraba el baño. Caminó por todo el lugar para ver si encontraba alguna pista, pero la cabaña era impersonal, no había indicio alguno de qué debería estar haciendo.

Decidió salir al exterior, tal vez si caminaba más podría despejar su confundida mente.

El jardín que acompañaba la cabaña estaba totalmente verde lleno de muchos árboles con bastantes hojas. Con eso, más el cielo nublado, Bakugou podría jurar que debería de sentir frío, pero en realidad su cuerpo se encontraba en perfecto estado, como si de un día soleado se tratase.

De nuevo la sensación de extrañeza y desconcierto.

Y entonces cuando pensó en caminar en sentido opuesto, se percató que había una pequeña fiesta celebrándose justo enfrente de él: Todos los asistentes estaban al aire libre sonriendo, había una chica con un gran vestido corte princesa y a su lado un joven al que no se le veía el rostro. Los invitados estaban muy bien vestidos y pétalos de flores blancas cubrían el lugar junto con burbujas, como si de un sueño se tratase.

"Un sueño" Se dijo a sí mismo, y entonces recordó lo que había escuchado. "Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor".

¿Ella? ¿Por "ella" se refería a la novia? Miró a todos los invitados, en un intento de reconocer algún rostro, pero mientras más se enfocaba, menos podía reconocer algún rasgo en específico de ellos. Era muy extraño, no podía memorizar las facciones de nadie salvo los de la joven, que tenía el cabello castaño, corto, grandes mejillas y una sonrisa que le decía "todo está bien".

Aun aturdido se encaminó hacia la boda, y guiándose de su sueño, gritó para interrumpir:

— ¡Oye cara redonda! ¡Detén lo que estás haciendo ##### ####### ### ## ####!

Todos los invitados se le quedaron viendo, y él también se quedó congelado por un momento: No pudo terminar su oración, o lo que dijo sonó muy transgiversado.

— ¿Qué? — Preguntó ella angustiada desde el altar, al parecer estaba a punto de decir sus votos. — ¿Qué dices?

— He dicho que ##### ####### ### ## ###.

De nueva cuenta sus palabras se perdieron y él se asustó. No sólo porque no podía decir lo que había soñado, sino porque el rostro del novio, por un momento fue el de él.

— ¿Hija? — Preguntó el Padre que oficiaba la ceremonia — ¿Le conoces?

La chica de cabello castaño dudó por un momento, parecía que quería decir algo, pero al sentir el tacto del novio, -que volvía a no tener rostro- negó con la cabeza.

— No.

— ¿Entonces no sabes quién es él? — Preguntó el hombre.

— No.

— ¿Y no le amas?

— Tampoco.

Bakugou sintió una presión en el abdomen, como si algo le absorbiera, y después vio todo negro.

Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor. De lo contrario, cada vez que falles, un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte. Tienes 4 oportunidades.

Bakugou abrió los ojos, desconcertado, ¿Qué era lo que acababa de soñar? Le dolió la cabeza y el cuerpo, el sueño parecía tan real pero a la vez lejano, recordaba una voz, aunque lo que decía, gran parte se perdió en su inconsciente.

Se levantó del sillón en donde estaba acostado, tardó bastante tiempo, su cuerpo estaba totalmente dolorido como si le hubiesen golpeado el día anterior, aunque al ver sus brazos y piernas, no había rastros de moratones o raspones. Cuando por fin pudo ponerse de pie, se percató que estaba en una cabaña: el piso y el techo era de madera, los muebles eran antiguos, y cerca de una ventana se veía un jardín infinito.

Al estar tan adolorido, sólo se limitó a mirar lo que alcanzaba, se encontraba en una sala frente a una chimenea, la cabaña tenía una cocina amplia y un segundo piso donde seguramente estaba la habitación. El resto del lugar fue invisible para él.

Salió en búsqueda de alguien que le recordase el porqué de su malestar, aunque al salir, se encontró con una ceremonia que estaba a pocos metros de su casa. Parecía una boda, había invitados vestidos de formas muy interesantes: ninguno combinaba, y la novia llevaba un vestido ajustado negro. El novio por su parte, llevaba la mitad del cabello blanco y la otra roja, y Bakugou podía jurar que lo conocía.

Tal vez él también estaba invitado a la boda.

Entonces se acercó para sentarse en la zona de los invitados. Había un Pastor oficiando la ceremonia. Todo parecía muy estrafalario, como el libro de Alicia en el País de las Maravillas. Y sólo por diversión intentó buscar al gato, al conejo, a la Reina Roja o incluso a la misma Alicia, pero al recordar aquellos nombres, uno muy diferente también apareció en su mente "The Ruler".

Cuando comenzaron los votos, tuvo un déjà-vu, y recordó claramente lo que escuchó en el sueño: "Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor". Pero era imposible, él no se atrevería a interrumpir la boda de su amigo, él lo había invitado ¿Verdad?

Sabía que conocía al chico. Pero cuando se concentró en la novia, reveló que también la conocía. En sus memorias ella le sonreía, le tomaba de las manos, le besaba. Luego todo se tornaba borroso y ella se estaba casando con él, pero él mismo interrumpía la boda. Ella decía que no lo conocía. Él desaparecía.

— Uraraka — Soltó. Sí, así era como ella se llamaba.

Se sintió mareado, más ideas raras embargaron su mente, él debía de hacer algo, sacarlos de aquel bucle en el que estaban, derrotar al villano, él… él debía….

Pero antes de poder concluir cualquier cosa, Uraraka se encontraba besando al novio mientras decía que le amaba, y entonces con cada aplauso de los invitados felicitando a la feliz pareja, su cuerpo comenzó a carcomerse hasta desaparecer.

Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor. De lo contrario, cada vez que falles, un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte. Tienes 3 oportunidades.

Bakugou abrió los ojos de forma urgente, convulsión, acaba de tener una convulsión. Se enderezó del sillón en donde estaba acostado, todo el cuerpo le dolía con el más mínimo movimiento, pero ignoró ese malestar por el miedo que sentía, debía de ir con alguien, iba a morir si no pedía ayuda pronto.

Al levantarse tan de repente cayó al suelo, además de todo el dolor que sentía, una de sus piernas no funcionaba bien. Se sintió intimidado: estaba enfermo, solo, y la cabaña de madera era enorme desde el ángulo que estaba.

Con todas las fuerzas que pudo recobrar se puso de pie. Apuró su paso para poder salir, y cuando lo hizo, vio que una fiesta se estaba haciendo a unos metros del jardín de donde se encontraba.

— Uraraka — Soltó mientras veía a una pareja vistiendo togas que estaban frente dos ancianos vestidos de blanco, celebrando lo que parecía ser una boda mística.

— Uraraka — Volvió a pronunciar, intentando recordar de dónde sabía el nombre de la novia. El chico de lentes que le acompañaba no le agradaba, así que no sabía de donde podía conocerla a ella.

— Uraraka — Repitió al creer que con eso podía recordarla. — Uraraka.

Cada vez que pronunciaba su nombre sentía que tenía la pista que necesitaba, esa respuesta a todas las preguntas. Sin embargo, un fuerte dolor de cabeza le llegó junto con un montón de recuerdos difusos cuando ella comenzó a decir sus votos.

Todo eso… Todo era culpa de Uraraka, él se sentía así por ella, todo porque le rechazaba cuando interrumpía sus bodas. Ella debía de decirle que le amaba, sin embargo, ponía a todos como prioridad menos a él. Ella debía de decirle que le amaba, pero en realidad ella no lo hacía.

Ella no le amaba como él a ella.

El dolor de cabeza aumentó con aquella última revelación, estaba a punto de sufrir otra convulsión, o incluso un infarto.

Volvió la vista a la celebración donde todos los invitados llevaban flores de la muerte entre sus manos. Estaban listos para su funeral.

Salió corriendo en sentido contrario a la ubicación del jardín. Si se alejaba lo suficiente tan vez el maleficio de "The Ruler" pudiese no alcanzarlo.

Corrió y corrió, se tropezó y cayó un par de veces a causa de su pierna herida, sin embargo,canalizó su dolor para correr más rápido, ese dolor se lo merecía, sólo por herir a Uraraka como se hería a sí mismo al robarle su sueño.

Comenzó a andar más despacio cuando supuso había recorrido una gran distancia respecto al jardín maldito. Su andar se volvió sumamente lento y pesado, como si estuviese cargando piedras en todo su cuerpo. Debería de estar cansado, sin embargo, su cuerpo se sentía más ligero y ya no le dolían ciertas partes del cuerpo, especialmente las piernas.

Esa ligereza fue tal, que Bakugou bajó la mirada y se percató que su caminar lento no era porque quería, sino que estaba desvaneciéndose. Uraraka le acaba de declarar su amor a otro hombre.

Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor. De lo contrario, cada vez que falles, un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte. Tienes 2 oportunidades.

Bakugou abrió los ojos. Convulsiones, acaba de tener varias convulsiones. Se enderezó del sillón en donde estaba acostado mientras hiperventilaba. ¿Las convulsiones lo habían hecho dormir o despertar? Todo el cuerpo le dolía con el más mínimo movimiento, estaba cerca, lo sabía: iba a morir.

Miró a su alrededor mientras intentaba aclarar su mente. Debía de hacer que Uraraka le declarase su amor, sin embargo ¿Cómo lo haría? No podía decirle así tal cual, su voz no pronunciaba sonido alguno si intentaba decirle directamente lo que necesitaba. Y ella estaba con alguien, o algunos más, no recordaba. Pero era obvio que preferiría a los demás que a él, su misión era imposible.

Caminó lento al jardín, la pierna izquierda ya no le funcionaba en su totalidad, sentía fiebre, con un ojo no veía bien y sabía que su corazón estaba luchando fuertemente para seguir palpitando. Si no moriría de una cosa, moriría de otra.

Por lo menos la fiesta era a unos pasos de la cabaña, -que cada vez se le hacía más grande y ahora parecía una bodega de madera-. Al cruzar la puerta, Uraraka estaba vistiendo un vestido ceñido al cuerpo y un chico rubio la acompañaba. Ambos estaban frente a un árbol, y parecían que iban a decirle sus votos a él.

— No — Dijo mientras llamaba la atención de los invitados y de los novios en sí.

— Bakugou — Soltó ella con lágrimas en los ojos mientras lo veía fijamente.

El nombrado se sobresaltó. ¿Ella también lo conocía? Su nombre sonaba tan especial proviniendo de su voz. De no haber estado en esa situación le pediría que le susurrase su nombre hasta el fin de los tiempos.

— Bakugou — Volvió a repetir — ¿Por qué me lastimas así? ¿Por qué te empeñas en causarme tanto dolor?

El nombrado no supo a lo que se refería hasta que ella levantó su vestido para mostrar como su pierna derecha estaba cubierta por grandes manchas de color morado con acompañamientos de color amarillo y verde.

— Yo… — Se intentó defender, pero en eso vio como más heridas aparecían en el cuerpo de ella, heridas que eran un reflejo exacto de las que él sentía pero no veía.

Un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte.

— Los golpeará. — Susurró él mientras recordaba su sueño, esa voz, The Ruler, estaba hablando en plural, se refería a ellos dos.

— Perdón. — Soltó. Él se refería a las heridas, al no descifrar bien lo que le pedía The Ruler. No obstante, su voz dijo algo más que ni él mismo entendió. — Lo siento por quitarte tu sueño, fui un bastardo egoísta, intentaba protegerte, pero eso no era lo que tu querías, tú no eres frágil, tú sólo querías ser feliz, y yo te arrebaté eso. Lo siento, yo debería ser quien esté al lado tuyo, no él.

Cuando dijo aquello, Uraraka comenzó a temblar.

— Él… — Imitó mientras veía al novio que estaba inexpresivo con la escena. — Él si me entiende, si me ama, yo también lo hago igual.

— ¡NO! — Gritó Bakugou rápidamente. Sin embargo, una dolorosa corriente eléctrica invadió su cuerpo en el instante y todo se volvió negro.

Tienes que ser el primero, el primero al que ella le declare su amor. De lo contrario, cada vez que falles, un dolor intenso los golpeará recurrentemente hasta alcanzar la muerte. Es tu última oportunidad, Dynamight.

Bakugou abrió los ojos. Convulsiones, sordera, dolor corporal, todo eso ya no importaba, lo que él estaba sufriendo era una nada para lo que el cuerpo de Uraraka estaba experimentando. Necesitaba encontrarla, protegerla, ella sufrió todas sus malas decisiones, y aun así estaba dispuesta a hablar con él, esa era su oportunidad.

Se cayó dos veces antes de poder llegar al jardín exterior de la cabaña, ahora Uraraka portaba un vestido plateado, dando la apariencia de metal, y estaba acompañada de un chico de cabello verde.

Se acercó lentamente, no quería asustarla, cualquier dialogo mal dicho podría condenarlos. Por lo que decidió acercarse por detrás, justo de espaldas donde un hombre de sombrero de copa sostenía un libro con letras que parecían estar escritas con sangre.

El hombre estaba hablando y en eso él aprovechó para acercarse más, el novio parecía sólo existir, pero Uraraka miraba por todos lados, no sabía decir si era porque lo estaba buscando, o porque temía que apareciese.

Mientras ella giraba el cuello, y él se lamentaba por el dolor que seguramente le causaba el movimiento, hubo un momento donde cruzaron miradas. Ella se congeló, pero él intentó tranquilizarla mientras levantaba uno de sus dedos para ponerlo sobre sus labios "silencio" le pidió "guarda silencio por favor".

Uraraka abrió mucho más los ojos, sin embargo permaneció callada e inmóvil, a Bakugou le hubiese gustado saber que ella le estaba creyendo, pero las posibilidades le decían que estaba tan adolorida que prefirió no gastar sus palabras y movimientos en él.

Listo, ya tenía su atención, pero ahora debía de ser inteligente para poder hacerla cambiar de parecer.

"No lo hagas" Dijo simplemente con el movimiento de sus labios "No te obligues a amar a alguien más sólo porque no pudiste hacerlo antes conmigo".

Uraraka se tensó, aunque más que tensa parecía confundida. Tal vez ella también tenía recuerdos de sus anteriores sueños, y estaba reconociendo que en cada uno había tenido una diferente pareja.

"Sé que estás cansada, vámonos de aquí" Volvió a decir él. Era sorprendente incluso para sí como podía entenderle ella con tanta facilidad. "Necesitas descansar".

"Necesito comer mochi" Respondió ella con un movimiento de labios casi imperceptible. Y entonces Bakugou volvió a tener epifanías, ese dialogo ya lo habían dicho antes, ese era su dialogo, siempre lo decían, siempre lo cumplían. Eran ellos.

Uraraka se encorvó violentamente mientras se apretaba ambos brazos con sus manos, al parecer estaba recordando lo mismo que él.

— Yo… no me siento bien. — Dijo, y entonces Bakugou se percató que ya estaban en la parte de los votos matrimoniales. Era extraño, sospechaba que esa escena tenía mucho significado de lo que suponía el sueño.

El hombre de sombrero de copa miró hacia ella para corroborar lo que dijo. Y Bakugou pudo ver como Uraraka se concentraba en lucir fuerte, no obstante, si se distraída, los moratones volvían a aparecer en su cuerpo.

— ¿Quieres que adelante la boda?

— No — Respondió ella.

— ¿Quieres que la cancelemos?

Uraraka dudó.

— Sólo… Sólo necesito un momento. — Contestó. — ¿Me podría dar un tiempo por favor?

Bakugou se dispuso a acercarse a Uraraka, era el momento para que pudiesen romper el bucle en el que estaban.

— ¿Más tiempo? ¿No tuviste suficiente con las 4 oportunidades que te brindé? — Contestó el hombre mientras cerraba el libro con fuerza. Bakugou admiró la destreza de Uraraka, porque apenas terminó de decir aquello, el hombre se giró para poder atacarla con todo su cuerpo.

Ambos reaccionaron de forma automática, el dolor desapareció momentáneamente mientras ella se recuperaba y él se ponía en posición de defensa.

— Aquí sus dones no servirán, están en mi mundo, no en el de ustedes — Dijo el hombre con una sonrisa mientras tomaba su sombrero para luego hacer una reverencia exagerada.

The Ruler — Llamó su atención Bakugou, con el deseo de que alguna idea se le viene a la mente. No entendía del todo sus palabras, pero en algo tenía razón, su pose con las palmas abiertas no se serviría de nada, debía de hacer que Uraraka le declarara su amor.

Dynamight — Dijo el hombre mientras su sonrisa se veía cada vez más torcida — Es tu última oportunidad, y ya gan…

Ni siquiera terminó su frase, de una patada certera en la cabeza, Uraraka hizo que se cayese al suelo.

— ¿Qué haces? — Preguntó Bakugou al ver que ella se acercaba a él para tomarlo de la mano y jalarlo con fuerza.

— Debemos de huir, hay que escondernos para hacer un plan, la cabaña servirá, debemos de buscar todas las armas que podamos utilizar contra él.

Bakugou vio de reojo el cuerpo de The Ruler y comprendió que faltaba poco para que se volviese a despertar. Asintió con la cabeza y entonces le correspondió el gesto sujetándole la mano.

Sorpresivamente muchos de sus dolores desaparecieron.

Las heridas en el cuerpo de ella también se desvanecieron, y ambos se miraron atónitos, sin embargo, el cuerpo del villano comenzó a moverse por lo que se encaminaron a la cabaña con energía renovada.

The Ruler apenas se había levantado cuando ellos ingresaron a la cabaña, que volvía a ser la del tercer sueño de Bakugou. Seguía impersonal, pero seguramente encontrarían lo necesario para ser un grano en el culo de aquel que se había atrevido a jugar con ellos.

Uraraka se dirigió de inmediato a la cocina en busca de cuchillos y objetos afilados, y ahí, en medio de ese caos, con el vestido roto y hecho jirones para que ella pudiese moverse con total libertad, Bakugou supo que estaba enamorado de ella.

Ese valor para poder golpearlo sin titubear, esa firmeza para ver opciones aun frente una amenaza y la agilidad mental para buscar armamento en las zonas más comunes eran algo digno de admirar que pocas personas tenían. Ella, a pesar de seguramente estar igual de confundida que él, brillaba y se mostraba firme, a comparación de él que cobardemente huyó en una ocasión para no enfrentarse a su destino.

Por un momento Bakugou se sintió un tonto, él estaba completamente enamorado, aunque la que tenía que estar enamorada era ella.

— Listo, con esto podremos defendernos. — Indicó Uraraka cuando vio suficiente armamento blanco, lo que incluía cuchillos, pedazos de vidrio, aceites y varios aerosoles con sus respectivos encendedores. — ¿Puedes ver si ya se está acercando o está haciendo un plan?

Bakugou asintió y entonces se asomó para el jardín, lo que vio lo asustó.

The Ruler se encontraba parado en medio del pasto; los invitados y el novio estaban detrás de él, con la mirada baja como si no importase que no viesen, ellos eran unas marionetas que sabían a donde irían sin utilizar los ojos. El hombre sólo estaba ahí, como si esperara a que ellos estuviesen listos.

— Sólo están quietos, esperando.

— ¿Están? ¿Plural?

— Plural, The Ruler está controlando a todos los invitados de la boda, nos van a atacar con todo.

Ambos vieron las latas de aerosol, si se iban a enfrentar a varios sujetos a la vez, crear un fuego con el aerosol sería una opción más factible para ellos, pero la cabaña era de madera, y con cualquier descuido era muy probable que creasen un incendio incontenible.

Bakugou dudó por un momento, la oportunidad se reiniciaba cuando ella le declaraba su amor a otro, pero en el caso hipotético de que alguno de los dos se lastimase ahí y ya no pudiese decir o escuchar las palabras solicitadas, temía que se perdiese la última oportunidad que les quedaba.

— Debemos de ser lo más cuidadosos posible, nos hemos curado parcialmente, pero si alguno de nosotros resulta herido…

Como si de una venganza se tratase, The Ruler no permitió que Bakugou terminara su frase, porque en eso todos los invitados zombie rompieron una ventana en indició de que ya iban a por ellos.

Uraraka y Bakugou se miraron. Tenían una conexión que sin decir palabras ambos se entendían a la perfección.

Se volvieron a posicionar juntos. Analizaron rápidamente por donde venían sus atacantes y entonces Uraraka se adelantó hacia una puerta que fue derribada por un montón de invitados, si ellos estaban siendo marionetas, su plan era intentar cortar varias zonas de sus cuerpos que pudiesen estar conectadas a The Ruler para así terminar la conexión.

Bakugou por su parte la siguió de inmediato e hizo exactamente lo mismo, sólo que mientras más cortaba, comenzaba a sospechar que esas personas no eran exactamente humanos, ya que no sangraban y parecían no tener ningún tipo de sensibilidad a comparación de ellos que mientras más alejados estaban, más heridos se encontraban.

La lucha comenzó a ir en contra suya cuando muchos más atacantes llegaron, y entonces Bakugou tomó los aceites que juntaron y los vació en el piso mientras prendía fuego en contra de ellos. Quería pensar en el plan como su última opción, pero Uraraka estaba completamente rodeada y a pesar de que aparentaba tener el control, él deseaba asegurarse de que no sufriría más daño.

El fuego comenzó a expandirse y Bakugou fue de inmediato por Uraraka, que parecía estar aturdida mientras hacía frente a dos personas de edad adulta. A él no le importó cruzar el fuego con tal de tomarla de la mano tal como ella hizo con él, y entonces la jaló hacia el segundo piso en busca de una mejor ubicación.

— ¿Qué pasó? — Preguntó él mientras corría, tenían el tiempo encima, si el fuego no se controlaba, el humo llenaría sus pulmones, además de que la parte alta sería la primera en caerse.

— Esas personas… eran idénticas a mis padres. — Contestó con lágrimas en los ojos. — Yo…no pude hacerles nada a pesar de saber que no eran ellos. Soy tan débil.

Bakugou se detuvo por un momento, al parecer sus atacantes seguían enfrentándose contra el fuego y tenían unos cuantos minutos libres, ya que la cabaña volvía a ser la gran bodega que había visto en su último despertar.

— No eres débil, no digas eso. ¿No acabamos de enfrentarnos a unas marionetas humanas? ¿No preparaste armamento casero para defendernos? ¿Qué parte de ti es frágil?

Ella sonrió triste.

— Estoy fingiendo. Sólo… sólo deseo impresionarte, hacer que cambies tu opinión de mí, pero es verdad, soy… solamente soy un estorbo.

Al decir aquello Uraraka comenzó a llorar. Se quebró al igual que el escenario donde estaban, ya que volvieron a la cabaña del primer sueño de Bakugou, sin marionetas zombie.

The Ruler estaba planeando algo.

Aun así, Bakugou se atrevió a acercarla a su pecho y abrazarla. Al verla llorar, recordó que ya la había visto llorar antes, ella estaba enojada quitándose unos aretes que él le había regalado, pero más que enojada, se encontraba triste y dolida, porque él le había dado a entender que era un estorbo.

— Nadie puede fingir valentía, uno la tiene o no la tiene, no hay más. Y tú estás llena de ella. — Intentó tranquilizarla mientras las imágenes lo seguían acosando.

— Entonces ¿Porque no es suficiente?

Bakugou comenzó a parpadear en un intento de contener las lágrimas pero fue imposible, un gran sentimiento de culpabilidad lo abrazaba tal como él hacía con ella.

— Porque soy un cobarde. Un cobarde egoísta que sólo pensó en sí mismo sin detenerse a pensar en como te sentirías tú. Tomé decisiones sin tu consentimiento, y te dejé con miedos sólo porque no pude enfrentarme a los míos. Y ahora…

"Ahora están bajo mi poder, el tiempo se acabó".

Ambos se soltaron para poder identificar el origen de la voz, aunque lo único que encontraron fue con que la cabaña comenzaba a derretirse para convertirse en una sustancia negra viscosa. Ya era demasiado tarde, el sueño seguía siendo controlado por The Ruler, y al parecer éste ya iba a acabar, era su final.

De Bakugou, porque él se encargaría de que Uraraka fuese libre.

Casi de forma inconsciente se sujetaron de las manos y comenzaron a correr en sentido opuesto a la descomposición de la materia que les perseguía. La cabaña ya no tenía puertas para que pudiesen salir, pero Bakugou no perdió la esperanza de que aún hubiese un pequeño rincón que The Ruler hubiese olvidado en bloquear.

Comenzaron a sentir frío y Uraraka se detuvo por un momento mientras se apretaba el pecho, él también lo había sentido, las convulsiones estaban volviendo. Así que sin perder más tiempo se escondieron en el pequeño baño que aun tenía una ventanita que podía llevarlos al jardín exterior.

— Cuando salgas, quiero que corras lo más lejos posible. — Indicó Bakugou mientras veía como la corrosión comenzaba a entrar por debajo de la puerta. La ventana con la que pretendía escapar era pequeña, sólo una persona podía cruzar a la vez, además de que se encontraba a una altura considerable del piso, por lo que Bakugou actuó antes de que ella pudiese analizar las pocas posibilidades que tenía él en escapar después de ella — Ven deja te doy una mano.

Y sin esperar más tiempo, movió a Uraraka para que pudiese salir rápidamente. Uraraka obedeció, sin embargo, cuando colocó su segunda pierna para salir, se detuvo en seco cuando vio como la oscuridad ya estaba carcomiendo la pared detrás de Bakugou.

— ¿Y tú?

— Yo me enfrentaré a esa maldita corrosión negra. Dicen que siempre hay algo más después de la muerte, lo averiguaré.

Uraraka intentó moverse para poder regresar, pero Bakugou fue mucho más rápido y consiguió que ella perdiera todos sus puntos de apoyo, del brazo derecho de él dependía que cayera al jardín o se mantuviese a su lado.

— No lo hagas. — Dijo Uraraka con lágrimas en los ojos. Él ya sólo podía concentrarse en su rostro debido a que todo lo demás se encontraba negro, incluidos sus pies. — No seas tan imbécil, ya hemos llegado lo suficientemente lejos.

Bakugou hizo una mueca al sentir como la oscuridad comenzaba a eliminar sus rodillas.

— Ya es demasiado tarde — Contestó con una sonrisa triste, resignado a desintegrarse — Yo siempre he sido un imbécil.

Uraraka mostró una auténtica cara de terror al ver como la oscuridad cubría su abdomen.

— ¡No es cierto! — Gritó desesperada — ¡Antes lo fuiste, pero eso quedó en el pasado! No eres un imbécil porque… porque me enamoré de ti, y yo no me enamoraría de un imbécil ¿Verdad? Te amé, y te amo hasta la fecha, por favor, no lo hagas, no arruines todo lo que hemos construido juntos.

Bakugou dejó salir un par de lágrimas de la comisura de sus ojos, esas palabras eran las últimas que ella le había dicho antes de oficializar el termino su relación.

Y tal como en el pasado, tuvo que hacer un gran esfuerzo para dejarla ir.

La empujó.

Y por última vez, todo se volvió negro.


Muy bien, esta es la primera parte de un three-shot, que involucrará el día 2: "primero", el día 3: "Sol y luna" y el día 7: "pesadilla/sueño". ¡Espero les guste!

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Nos leemos ~~